“Ism” así se llama la película de Tollywood que se rueda en Valencia.

Cuando se nos mete una cosa en la cabeza no paramos. Pues bien, íbamos detrás del rodaje de la película supuestamente de Bollywood que se rodaba en Valencia. Pues por fin hemos logrado saber qué película es y cuál es su protagonista. Y en exclusiva porque los medios de comunicación nacionales se empeñan en tacharla como una producción de Bollywood sin aportar más datos. Lo que no haga chanpooo.com …

La película en cuestión se llama “Ism” y estará protagonizada por la estrella telegu (por tanto estamos hablando de Tollywood) Nandamuri Kalyan Ram (“Om 3D”, “Sher”, “Pataas”, etc.). Incluso en la página de Wikipedia del actor vemos una fotografía suya en la capital valenciana.

Junto a este, la aspirante a Miss Mundo por India en 2015 Aditi Arya, debutando en esta película.

La producción tiene fecha ya de estreno para finales de Septiembre y hasta par de pósters.

No os quejareis que estamos al tanto para vosotros. Labor de investigación.

Ism1Ism2NandamuriAditi

 

 

FROM VEGAS TO MACAU II – Wong Jing y Aman Chang – 2015 – Hong Kong/China – Comedia/Acción

FromVegas

Con ‘algunas’ películas de Wong Jing me pasa como a muchos de vosotros con las de tipo “Sharknado” y demás: son ‘malas’ con avaricia, pero me divierten y enganchan esperando ver cuál será la siguiente ocurrencia. Y recalco lo de ‘algunas’, de ahí el entrecomillado, ya que en la dilatada trayectoria del maestro –sí, para mí maestro- tiene verdaderas obras maestras y no solo del género de la comedia.

Sin embargo con esta “Man from Macau II/From Vegas to Macau II”, o cómo quiera que queramos llamarla según la versión u origen de la edición, me ha pasado como con ese grupillo de películas que comentaba al principio: como película su… ¿calidad? -no, mejor talante porque técnica y artísticamente su nivel es igual a otras producciones serias-, es discutible dada su irreverencia, pero tiene ese ‘no-sé-qué’ que no te permite darle al STOP de tu reproductor.

Bueno, vale, digo ‘no-sé-qué’, pero en realidad sí que lo sé: desde la fidelidad a la saga hasta otra serie de factores que, como no podía ser de otra manera, voy a desarrollar.

Para empezar y es bastante obvio, la presencia de Chow Yun-Fat, la única estrella asiática capaz de rivalizar en cariño con Jackie Chan para el aficionado a este cine. Como ya pasó en la anterior entrega –es inevitable hacer referencia a aquella- nos encontramos con un Chowie, desatado y en su salsa. Es cierto que el Yun-Fat que la mayoría conoce es el galán casi chulesco de, nunca mejor dicho, armas tomar, pero los más veteranos ya disfrutaron de ese cómico sobreactuado al que no le importaba hacer el ridículo con tal de divertir y divertirse. Ese es el actor que volveremos a encontrarnos. Que sí, que los más exigentes y/o sosos dirán que es hasta un demérito, pero no hay que ser pueril cuando encima te estás quedando en evidencia. Ahí queda eso.

Siguiendo con los actores, pasamos a los cambios de reparto. En cuanto al cambalache Nicholas Tse-Chapman To por Nick Cheung-Shawn Yue, bajo mi modesto punto de vista, ganamos. Nicholas  Tse tiene más nombre y presencia que Yue, pero este, casi siempre en segundo plano, se ha ganado oportunidades como esta. Total, para hacer de chico joven con su punto melancólico encaja mejor que un Tse falto de garra. Y más en lo competente a la acción. ¿Y qué decir del Cheung-To? Pierdes comicidad y ganas supuestamente interpretación. Y es que tras lograr algún que otro Hong Kong Film Award como Mejor Actor y acumular las loas de la crítica, el anuncio de la presencia de Cheung en esta entrega dotó de una mayor dimensión al film. Sin embargo, al igual que decíamos con los orígenes de Yun-Fat, hay que recordar que Cheung comenzó su carrera cinematográfica como también cómico, y de los disparatados para más señas. Recordar especialmente por los paralelismos aquella genial “Conman in Tokyo”. Aquí comienza muy serio, pero a raíz de esa escena paródica del “Gambler” original (él poniéndose en la piel de Chow Yun-Fat y este en la de… Andy Lau), recuperaremos a ese Cheung que parecía haber olvidado su faceta cómica.

Dicho esto y para terminar con las comparaciones con su parte original, diremos que, en línea con el discurso con el que había empezado la reseña, aquí se ha optado por dejar a un lado las notas nostálgicas -salvo un par de guiños directos, uno ese ya comentado en el anterior párrafo- para dejarse llevar por las ocurrencias más disparatadas, el alocado espíritu de comedia cantonesa y una considerable carga de acción. Como resultado, obviamente, perdemos en elegancia y ese cariño que nos permitía ser condescendientes, y ganamos en… en… Pues eso, no ganamos en casi nada, comenzando a dejar claras mis conclusiones.

El humor, como ya hemos dejado más o menos claro al principio, es zafio y absurdo, una combinación difícil de digerir incluso para los más curtidos en estas comedias. Si encima sumamos su calificación para todos los públicos, tenemos un “extra” más: algunos de los gags son tan infantiles que sin la carga corrosiva que a veces caracteriza a sus bromas, se quedan en simples bufonadas grotescas de esas que nos hacen poner los ojos en blanco. Vamos, que las únicas escenas que lograrán arrancarnos una sonrisa –ojalá fuese una carcajada- son las que hacen referencia a la saga original o donde Chowie saca su arsenal de canalla.

Y es que no es solo su falta de capacidad de transmitir, sino un ritmo inconstante que salta entre géneros no permitiendo que nos enganchemos y nos dejemos llevar. La historia de amor entre nuestro protagonista y Carina Lau es un derechazo directo a la mandíbula. Sí, apela a esa nostalgia, ‘memoria histórica’, que contrariamente decíamos echar de menos, pero es que es taaaaaannn forzada que ni resulta creíble ni, como digo, encaja.

Por suerte, la acción del film compensa, aunque a malas penas, los sinsabores del resto de contenido. Con buenas dosis y con su puntito de espectacularidad, nos encontramos con buenos tiroteos –incluso con un Chowie disparando a dos manos- y algunas escenas marciales, quizás lo mejor de la película. Como no, no van a faltar los lanzamientos de naipes aunque  aquí quedan en un segundo plano, al igual que las míticas partidas, estratagemas y habilidades del protagonista. Y es que lo de “guión trabajado”… bueno, ni ‘trabajado’ ni ‘guión’, improvisación y a tirar de reparto y técnicos.

Para acabar, hasta el epílogo es previsible. El último guiño esperado. No por ello le quita valor –a ver quién no suelta una lagrimilla…- pero hasta en eso le falta chispa.  Gracia ya es otra cosa, porque no muchos recordarán cierta carátula…

Resumiendo, “From Vegas to Macau II” es una película para los seguidores de la saga. Nada más. El que no sepa de qué va la cosa, le va a parecer casi un esperpento. Así de claro. Me es duro decirlo, pero no me dejo llevar por mis favoritismos y sí por mi objetividad. La parte de acción más que correcta pero la de humor…

2   /    3

 

La India vuelve a rodar en Valencia

Tollywood

España sigue siendo uno de los platós favoritos para la industria cinematográfica india, y Valencia, uno de las más utilizados.

Así desde esta semana y hasta final de Agosto, un equipo de rodaje está grabando no solo ya números musicales de la misma sino el 90% de la producción en la capital valenciana, mi tierra.

De la misma solo se sabe que lleva por título promocional “Producción número 8” y que su coreógrafo es el prestigioso Raju Sundaram (“Enthiram, the robot”, “Aegan”, “No entry”, etc.) por lo que lo más seguro es que el film, por mucho que se promocione en la prensa como de Bollywood, será de To/Kollywood.

Un servidor se pasará varios días por el rodaje para ver quién es o son los protagonistas ya que se supone que llegan esta semana. Así es que estaros pendientes a chanpoo.com

Aquí os adjuntamos un vídeo que la productora se ha encargado de difundir.

http://www.lasprovincias.es/culturas/201608/12/bollywood-rueda-valencia-20160811234701-v.html

 

MONK COMES DOWN THE MOUNTAIN – Chen Kaige – 2015 – China – Artes Marciales

MonkLo primero que quiero hacer es, como otras muchas veces hago, una confesión. Por el director de esta película tengo un especial cariño, y no solo porque algunas de sus películas me han encantado sino, y entrando en el terreno más personal, estuvo residiendo casi un año en mi ciudad, Valencia, preparando la ópera “Turandot” llegando a ofrecer alguna charla con aficionados al cine. Sin embargo que ello no os lleve a pensar que voy a olvidarme de mi objetividad. Así es que si, adelantando conclusiones, os digo que esta “Monk comes down the mountain” es una de las mejores películas, no solo de China, sino de toda Asia del 2015, creerme que es lo que yo siento, favoritismos aparte.

Para empezar nos encontramos con una obra que, siendo atípica, podría formar parte junto a otras películas de un conjunto bastante reconocible. Es cierto que está basada en un best-seller reciente del escritor metido también a cineasta Xu Haofeng, pero a dónde quería llegar es a esa idea de conjunto de este tipo de producciones como “Forrest Gump” o “La vida secreta de Walter Mitty” en las que seguimos a un protagonista a través de sus aventuras para conocer no solo más de su vida sino para dejar un poso a la meditación.

En “Monk comes down the mountain” seguimos a un monje sin más objetivo que el de sobrevivir cuando lo echan del monasterio en el que residía, pero que poco a poco, a través de las desventuras que vive, irá descubriendo su verdadera meta.

Dicho así, uno creerá que va a encontrarse, metidos como estamos en un contexto asiático y con un realizador otrora paradigma del nuevo cine de autor chino, con ese misticismo que muchas veces abusa del verso, el mensaje y el, al fin y al cabo, engolamiento; sin embargo este Kaige con los años se ha vuelto irónicamente “viejo” y en lugar de recular, haciéndose consecuentemente cómodo, se ha transformado en una máquina comercial donde todo le parece poco. Sí, parece que hable en clave así es que descifremos.

Encajar la película en un género sería harto difícil ya que conjuga temas y transmite diferentes sensaciones, pero puesto a encuadrarlo en una clasificación, lo incluiría en el de Artes Marciales, así, en mayúsculas. La acción del film es una de sus bazas ya que sin ir más lejos ocupa un 60% del metraje, y lo que es mejor, vibrante y espectacular. Pero dejemos la acción para más tarde. El 40% restante se divide entre melodrama, comedia y unos cuadros visuales que ya los quisiera el colega de Kaige, Zhang Yimou, para sus películas.

La fotografía, junto a unas infografías más centradas en ofrecer belleza que servir de vehículo para el espectáculo más rimbombante, nos regala algunas de las estampas más cuidadas que podremos ver este año como ese fondo del lago, el bonsai floreciendo o la ya más grandilocuente escena bélica. De hecho, merecería ser vista en pantalla grande, amén del sistema 3D para el que fue concebida. Y ya no es tanto la composición como la calidad. No en vano, los efectos especiales están a cargo de los responsables de films como “Sucker punch”, “Moulin rouge”, o -¡qué casualidad!- los “Hero” y “La casa de las dagas voladoras” de Zhang Yimou.

Sobre la parte de melodrama, merece un mayor desarrollo por mi parte. Tras lo dicho de lo espectacular de su acción y lo bello y suntuoso de su propuesta –no solo paisajes y fondo, sino dirección artística y atrezzo- uno creerá que los paréntesis entre las distintas peleas no son más que eslabones que obviamente solo sirven para unir a estas. Puede, más que nada porque al principio la película parece que no tiene un hilo argumental claro. No obstante, pronto encontraremos nexos de unión que van más allá de pasar de una historia a otra, de una relación del protagonista con otros personajes. Bien analizado, bajo esa superficie nos encontramos más conceptos que el aparente Karma que es el que al final se nos vende; no es tan difícil detectar en un lado de la balanza la lujuria y la traición, en contraposición con la fidelidad, lealtad y perseverancia.

Sutil y sibilinamente, sin engolamiento, como decía al principio, porque aquí no se intenta adoctrinar sino dejar poso y abrir caminos como podemos ver también en esa picardía o la omnipresente nota homosexual –¿soy el único que ve en Chang Chen un homenaje a Leslie Cheung y más con Aaron Kwok?- que caracteriza a parte de la obra de Kaige. Y claro está, junto a todo esto el a veces tono desenfadado del film, la parte de comedia que habíamos dejado caer párrafos arriba

No serán pocos los que vean paralelismos entre “Monk comes down the mountain” y algunas de las últimas producciones de Stephen Chow Sing-Chi, y no solo por Yuen Wah u otros cameos sino por la ambientación o la utilización de los efectos especiales para enfatizar las artes marciales. En todo caso, también nos encontramos con otros detalles ya más particulares que consiguen una identidad propia como algunos anacronismos o paradójicamente, las referencias/guiños a otras obras.

Pasemos ya a la acción. El film principalmente bebe de las artes marciales clásicas, del abuso del efecto de cable y, como hemos dicho, aportar espectáculo mediante efectos especiales. Sin embargo, su responsable Ku Huen Chiu está acostumbrado a trabajar delante de un croma por lo que no deja la responsabilidad a los técnicos que se sientan detrás de un ordenador asumiendo su tarea diligentemente, ofreciéndonos buenas técnicas y movimientos sin que nadie se moleste porque los personajes al final tengan que lanzar sus versiones de Ondas Vitales u otras proyecciones de energía. Además, como el repertorio de disciplinas es tan extensa y las habilidades de los actores tan amplias, a veces no se requiere ni de digitalizaciones.

Para ir acabando, no podía pasar por alto ni la Banda Sonora de George Acogny, aunque como objeción diré que a veces se escapan ecos a John Williams, ni el trabajo de los actores. Es cierto que a veces sobreactúan un poco beneficiándose de la condescendencia de Kaige hacia la teatralidad y los registros clásicos del género, pero otra vez bajo la superficie logramos encontrar suficientes matices como para alabar su labor.

Resumiendo, “Monk comes down the mountain” es un híbrido entre el cine de Zhang Yimou y el de Stephen Chow Sing-Chi, sin que por ello se deba quitar mérito a todo un cineasta como Chen Kaige. Y es que para unir dos estilos tan diferentes, se necesita alguien con las ideas muy claras. Uno de los mejores espectáculos del 2015.

Malasia también sabe hacer cine de género.

interchange

Últimamente el sureste asiático está convirtiéndose en un estupendo foco de interés. Así ahora nos “Interchange”, un thriller sobrenatural malayo que muchos encuadrarían en el género de terror en el que un grupo de policías deben detener a un peculiar asesino con supuestos poderes.

En su desconocido reparto nos encontramos con actores de otras nacionalidades vecinas como indonesios para abrirse camino en estos mercados.