A GENTLEMAN’S DIGNITY (I) – Korea del Sur – 2013 – Kdrama – (Ep. 1 al 5) de 20

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“The King of the Dramas”, “Iris 2”, “Oh lala Couple” y “When it’s at night”; aparentemente no tienen nada en común pero estas series son las que aparqué antes de decidirme a ver esta “A gentleman’s dignity”; y no, no tiene nada que ver que parezca que la misma está orientada hacia el público masculino, únicamente es que de las cinco, es la que en un principio más cargada de humor está, ingrediente básico para mi dieta. Eso y claro está, una pléyade a actores de primer orden. Pero vayamos ya con ella.

1º CAPITULO: Las cosas claras.

Kim Do-Jin, Im Tae-San, Choi Yun y Lee Jeong-Rok son cuatro amigos que se conocieron en su juventud. Ahora más de 20 años después y entrados en la cuarentena, luchan por alcanzar la felicidad, batalla que tienen que lidiar entre el campo laboral y el sentimental. Do-Jin y Tae-San son socios en una constructora, mientras que Jeong-Rok regenta una cafetería y Choi Yun ejerce de abogado. Tae-San quiere conquistar a Hong Se-Ra por medio de Seo I-Su, de la cual está enamorado Choi Yun. Jeong-Rok, por su parte, a pesar de estar casado le gusta coquetear con mujeres más jóvenes que él. El único que no tiene cabida para el amor es Do-Jin, o eso cree hasta que conozca a I-Su, la cual a pesar de servir de celestina de Tae-San está enamorada de él.

La verdad es que como arranque la cosa no está nada mal: humor, ritmo y aunque se apunte una clara disposición sentimental en la que se nos dibuja un diagrama de flechas que disparan hacia todos lados, de momento no existe romanticismo ni mucho menos edulcoración. En este sentido y salvando mucho, pero mucho las distancias, diremos que se asemeja al mítico “Friends” donde se sabía que todo iba acabar con “rollitos” entre los protagonistas pero no por asumida la “cosa” entraba mejor, es decir, eran las formas y no el contenido las que conseguían atraparnos por mucho que no comulgásemos con la comedia romántica.

Es cierto que aquí se depende demasiado de las casualidades -en una ciudad de más de diez millones de habitantes no hay quién se crea que dos personas coincidan dos veces, que una sea amiga por dos lados diferentes de dos amigos tuyos y que además te topes con unos alumnos suyos…- pero cuando ello se hace desde el desenfado y no la soberbia, entra mejor.

Algo por el estilo se puede decir de esas escenas forzadas en las que Do-Jin (Jang Dong-Gun) hace de “sombra” de I-Su (Kim Ha-Neul), pero bueno ¿a quién le importa si esta resulta tan refrescante? Y es que esa es, por encima del humor, la clave de la serie: que tiene a unos protagonistas que son la bomba. De hecho, pocas veces -por no decir nunca- se ha visto una serie con tantas primeras espadas al frente de un reparto ya que muchas de ellas por sí solas ya han encabezado filmes comerciales.

De todas formas, por mucho que -y es un decir- gran parte del presupuesto de la misma pueda haberse ido a sus estrellas, no parece que haya afectado al conjunto ya que, al menos en esta primera entrega, tenemos muchos otros detalles que nos muestran que estamos ante un producción de lujo. Desde efectos sonoros y sobreimpresiones hasta esas infografías que adornan la acción como la del despacho del prota, muestras que nos señalan como decía el cuidado puesto en el detalle.

Por último, un apunte. La serie parece dirigida para el público masculino, sin embargo la protagonista de este capítulo es I-Su. Para mí no es un engaño ni una maniobra para atraer a un espectro de público habitualmente alejado de la televisión, sólo es una compensación para dotar de equilibrio al conjunto. Otro acierto.

2º CAPITULO: Suma y sigue.

Desde Japón llegará Im Me Ah-Ri, la hermana de Tae-San y antigua alumna de I-Su. Amiga de esta se hospedará en su casa hasta que, según ella, pierda el par de kilos que ha ganado en los últimos días; y es que antes de su partida a EEUU con tal de estudiar inglés, la jovencita era más bien gordita. Ahora, si bien su figura ha cambiado ostensiblemente no tanto sus sentimientos ya que sigue enamorada de Choi Yun. Mientras que esta intenta que su hermano no descubra que ha vuelto a Seúl, I-Su por su parte sigue empeñada en que Do-Jin no denuncie a sus alumnos; el problema es que cada paso que da, conlleva a un nuevo malentendido y en lugar de llegar a un acuerdo, enturbia su relación con el arquitecto. O eso cree ella ya que Do-Jin sigue empecinado en conquistarla… aunque sus métodos no sean tampoco los mejores.

La verdad es que como esta serie mantenga en toda su duración el nivel de estos primeros episodios va a ser toda una bomba. Si el primer capítulo nos hizo reír, este, por difícil que parezca, aún más. Y es que aquí, dejando de lado las presentaciones -aunque hay alguna que otra- se nos introduce de pleno en la comedia de enredo provocando que unos y otros personajes crucen sus caminos sin más intención que rendirse al humor. Sí, tras todo ello hay un trasfondo sentimental, que no romántico, pero destacando otro de los logros de la serie como es el ser directa, en lugar de irnos con melindres y tontunas, aquí se prefiere desde el primer momento destapar al protagonista confesándole su amor a la heroína a las primeras de cambio. Vale, ya sabemos como funciona esto y que la cosa dará muchas vueltas -demasiadas quizás teniendo en cuenta que por delante todavía tenemos 18 episodios- pero viendo porque cauces se está desarrollando esto, podemos albergar la esperanza de que por previsible que sea no vaya a ser más aburrido.

En otro orden de cosas, si a Ha-Neul y Su-Ru no podemos descubrirlos ya en el campo de la comedia, no podemos decir lo mismo de Dong-Gun. De momento parece adoptar esa figura conocida de “mandíbula estirada” que tan bien acoge Cha Seung-Won cuando trabaja para la televisión, es decir, estirado y serio, pero como Dong-Gun se destape como habitualmente termina haciendo su colega…

Por lo demás, siguen siendo los secundarios, con la inclusión de Yun Jin-I en ese papel de Im Me Ah-Ri, sorprendente actriz cómica para su edad, los que sirven de excelente guarnición a una trama que como plato principal no tiene ya de por sí desperdicio, pero es el conjunto resultante el que ofrece una inmejorable -de momento- impresión.

Sobreimpresiones, a las que hay que sumar particiones de pantalla y efectos sonoros, son otros detalles que refrendan lo dicho. Sin olvidar la excelente selección musical.

3º CAPITULO: Toma y daca.

La mascarada improvisada por I-Su para que Tae-San no descubriera sus sentimientos termina como era de esperar con infaustos resultados: Do-Jin se aprovechará de ello para manejar a la profesora a su antojo aunque tampoco con los resultados que él esperaba. Sin embargo su obstinación por conquistarla le llevará a agudizar el ingenio llegando incluso a aprovecharse de sus amigos para cumplir su objetivo. Así cuando Tae-San organice un partido de béisbol fuera de la capital, el arquitecto se las ingeniará para llevar a solas a I-Su en su vehículo a pesar de que el plan inicial fuese otro. El destino, o más bien el Casanova de Jeong-Rok, hará que la hoja de ruta se trunque por lo que todo desembocará en un nuevo malentendido que volverá a separar los caminos de la pareja. De regreso a Seúl I-Su aceptará una cita a ciegas que le propondrá Hong Se-Ra con tal de quitarse de encima la presión que ejerce esta. Enterado Do-Jin acudirá a la misma con tal de atajar un nuevo problema.

Risas y más risas, la verdad es que la cosa no desfallece. El enredo se convierte en ingrediente principal y aunque uno puede llegar a pensar de que las cosas a veces se lían demasiado, acusando un forzamiento antinatural, cuando el objetivo de arrancarnos la carcajada se logra con tanta facilidad, uno termina no solo aceptándolo sino hasta pidiendo más. Y ya no es que, de momento, las diabluras de los guionistas sean burdas, que pueden llegar a serlo cuando la imaginación se agote, es que hay factores como esa desinhibición de Dong-Gun de la que hablaba en la anterior entrega que comienza a dar sus frutos consiguiendo que las situaciones se vuelvan tanto más cómicas como paradójicamente más espontáneas.

Y es que el galán surkoreano empieza a soltarse, relajando el rostro y esbozando las primeras divertidas muecas. En este punto es cierto que el carácter egocéntrico de su personaje juega en su contra llegando a tal extremo que a veces no sabemos si está bromeando o no, pero la vulnerabilidad que ofrece su corazón lo convierte en un personaje tan entrañable como aquel otro severo arquitecto de serial como fue el Jae-Hee (Ji Jin-Hee) de “The man who can’t get married”.

Para acabar, decir que la parejita Choi-Yun/Me Ah-Ri amenaza seriamente el protagonismo de los tortolitos “estrella” gracias a su encanto.

4º CAPITULO: Los polos se invierten.

Do-Jin le dirá claramente a I-Su que a partir de ese momento le va a profesar un amor no correspondido como el que ella ejerce sobre Tae-San. La profesora se escandalizará y no querrá ver un paralelismo con su ya-no-tan-secreta relación sabiendo que es el objeto de los sentimientos del arquitecto; sin embargo, cuando se entere de que este sigue teniendo relaciones con otras mujeres se sentirá dolida, hasta celosa podría decirse. Por otro lado, sus antiguos compañeros de clase no parecen vivir sus mejores momentos: Jeong-Rok está a punto de que su mujer le pida el divorcio debido a sus continuos coqueteos con otras mujeres, cosa que puede perjudicar a las operaciones financieras de sus amigos siendo como es esta el miembro capitalista de sus sociedades; Choi-Yun no sabe qué hacer ante el acoso de la pizpireta Me Ah-Ri; mientras, Tae-San lucha por conservar el amor de Se-Ra sabiendo que esta y su hermana no se aguantan. Lo que desconoce es que por si faltase algo, la joven acaba de descubrir que su amiga y compañera de piso siente algo por su novio…

Al contrario de a lo que estábamos asistiendo, nos encontramos con un capítulo donde el humor deja el paso a los sentimientos. Sí, hay algún chiste y gag que nos hará soltar más de una sincera carcajada, pero por primera vez -y barrunto que no última…- las relaciones entre las diferentes parejas protagonistas se entremezclan dejando si bien no un poso romántico, sí que algo pesaroso.

Y es que nos encontramos desde los típicos celos hasta el candor más inocente pasando por el ya inevitable miedo. Aún así los enemigos -como yo- de los culebrones pueden estar tranquilos y no sólo por la aún importante presencia del humor sino porque los planteamientos que presenta van más allá del tira y afloja habitual ofreciendo matices que pueden deparar buenas sensaciones a pesar de peligrosamente introducirse en el terreno del drama. Hablo de Se-Ra y su maduración como personaje, de joven frívola a mujer insegura, imagen real de las treintañeras de la actualidad.

Por lo demás, destacar esa especial atención que requieren los primeros minutos de cada episodio, esos minutos “gancho” y sin relación con la continuidad de la serie. Hoy, con los protagonistas caracterizados, todo un despiporre.

5º CAPITULO: La madeja se enreda.

Do-Jin descubrirá que Se-Ra es ahora consciente del amor que secretamente su amiga I-Su le profesa a Tae-San, es más, hasta le echará una mano a la profesora cuando esta meta la pata confiada de que nadie, salvo el propio Do-Jin, conoce su secreto. Sin embargo la semilla de los celos ha arraigado en Se-Ra encontrándose siempre a la defensiva, tanto que llegará a erosionar su relación con el bueno de Tae-San que es desconocedor del problema. Por su parte Me Ah-Ri, harta de que Choi-Yun la ignore, se pondrá a buscar trabajo; el destino hará que coincida con Park Min-Suk, la esposa de Jeong-Rok y esta se ofrecerá a darle un empleo en la cafetería que comparte con su marido a cambio de que se convierta en su espía. Finalmente, tras un nuevo enredo, I-Su tendrá que volver a recurrir a Do-Jin para salir airosa de un embrollo. Para su sorpresa, este se negará a auxiliarla. Pero no todo es lo que parece… ni siquiera, la resolución.

Como en el anterior capítulo hay que decir que otra vez el humor se queda relegado frente a las relaciones sentimentales, manteniendo esa atmósfera pesarosa que también comentábamos. Lo malo, está claro, es que perdemos algo de chispa sacrificando carcajadas; lo bueno, comprobar que Yun Se-Ah además de guapa, es un pedazo de actriz. Sin llegar al dramatismo, sabe transmitir lo que su personaje siente, y aunque igual no disfrute de todas nuestras simpatías al creer que se lo merece por su actitud en el pasado, ha terminado por resultar entrañable y, sobre todo, creíble. Es lo que tienen los personajes ricos en matices.

Pero la estrella de la serie sigue siendo el humor. El pasaje de Do-Jin/Dong-Gun con el portátil es memorable. Quizás el director se ha excedido en la escena en la que este se levanta para intentar mirar “por arriba” -para no destripar nada…- pero las carcajadas están aseguradas. Algo por el estilo ocurre cuando este se entera que ha perdido 200 mill. de wons; sobreactuado pero divertido.

Por lo demás, el rescate final: comienza a cansar ya que resulta demasiado… más que previsible, tópico pero al menos aquí le dan un desenlace inesperado, eso sí, demasiado visceral. ¡Qué carácter el de este Do-Jin!

Por último, como ya dijimos en el capítulo anterior, merece mención especial ese prólogo con el que comienza cada entrega. Hoy, cómico como siempre, nos trae una invitada especial como es Su-Young de las SNSD, otra cara guapa a la que sumar a un elenco femenino ya sobrado de belleza. Por cierto, si antes aplaudíamos a Dong-Gun, a Kim Min-Jong también habría que hacerlo, aunque en su caso su “atrevimiento” se antoja más forzado.

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