A GENTLEMAN’S DIGNITY (III) – Korea del Sur – 2013 – Kdrama – (Ep. 11 al 15) de 20

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BREVE RESUMEN DE LOS 10 PRIMEROS CAPÍTULOS:

Kim Do-Jin, Im Tae-San, Choi Yun y Lee Jeong-Rok son cuatro amigos, hombres de éxito que comienzan a encauzar sus vidas llegados a los cuarenta; y es que salvo Jeong-Rok, el resto aún están solteros. Do-Jin se enamorará de I-Su, la cual en un primer momento estaba enamorada del socio de este, Tae-San, al que conocía hacía tiempo. Tras una serie de avatares terminará cayendo en las redes de Do-Jin, con tan mal suerte que este, después de ir tras ella un tiempo sin recompensa, ya ha dejado presuntamente de interesarle. Tae-San por su parte está saliendo con Se-Ra, compañera de piso de I-Su. Dudará tras enterarse de que esta estaba enamorada de él en un principio, pero seguirá junto a Se-Ra más unido que nunca. Por su parte, el viudo Choi-Yun sufre la persecución de la hermana de Tae-San, Ah-Ri, 20 años menor que él. Por esa razón el abogado tendrá que prometer a su amigo que no se enamorará de la jovencita a pesar de comenzar a sentir algo por ella. Por último Jeong-Rok, el único que está casado pero al que sus continuos coqueteos le darán más de un dolor de cabeza con su esposa, una multimillonaria de la que encima dependen sus amigos.

11º CAPITULO: Reinicio.

Finalmente Do-Jin se desenmascarará y dejará de lado el juego que se llevaba aceptando a I-Su. Con la pareja en sintonía, los problemas llegarán a Tae-San y Se-Ra; y es que el arquitecto comienza a pensar en el futuro: cuando le plantee ir a conocer a sus padres, la golfista se negará, saliendo el tema del matrimonio, asunto que Se-Ra no quiere ni oír mencionar. La discusión alcanzará tal temperatura que decidirán a las bravas romper su relación. Pero estos no serán los únicos que tienen problemas ya que Choi Yun y Ah-Ri siguen a la bresca por el empecinamiento del abogado a no ceder a sus sentimientos. El que no cambia su -mala- situación es Jeong-Rok que ni contando con la complicidad de sus amigos, logrará que Min-Suk relegue el tema del divorcio. Sin embargo todos olvidarán sus problemas cuando Collin aparezca por sorpresa a las puertas de la casa de Do-Jin.

Estaba claro: arreglada la relación de Do-Jin con I-Su se tenía que abrir otra brecha teniendo en cuenta que todavía quedan 10 episodios. ¿La solución más fácil? Valerse de las continuas riñas de los amigos de estos. Previsible pero eficaz, y más cuando han recurrido a un tópico en las disputas entre novios. Lo bueno es que le han dado una vuelta de tuerca; y es que qué sea ella la que no quiere casarse parece hasta novedoso.

Por lo demás, la felicidad entre la pareja de protagonistas se traduce en una serie de gags que nada afectan a la continuidad de la serie, lo que evita esa intrascendencia de la que llevábamos hablando desde hace unos capítulos. Es el humor el que hace que los engranajes se muevan y restemos importancia al drama que vive por ejemplo la pobre Ah-Ri, pues buen soponcio tiene hoy la pobre. Que sí, que quizá el tema es muy reiterativo -por no rebajarlo a cansino-, pero al final le estamos cogiendo gustillo a los pucheros de la jovencita; e, imagino que por ello, más satisfactoria será la… rendición cuando Choi Yun ceda finalmente. Si lo hace, ya que ese “peligro” que lleva por nombre Collin, amenaza a los cuatro protagonistas. ¿A quién le caerá el “gordo” de la lotería?

Para acabar, alabar otra vez el prólogo. Es exagerado, predecible y hasta tópico, pero no podremos dejar de reír. El calentamiento de Do-Jin es poco menos que mítico. Eso sí, el mejor gag de la entrega, por sorprendente, la trampa de Jeong-Rok.

12º CAPITULO: Futuros.

Collin se presentará ante los cuatro amigos simplemente como el hijo de Eun Hee. Al principio todos temerán que este haya acudido a ellos buscando un padre, pero este hábilmente disolverá cualquier sospecha asegurándoles que ya lo tiene y que nació en 1995, año en el que Eun Hee se hallaba ya fuera del país. El único que aún tiene reservas es Choi Yun con aún fresca en la memoria la visita de este a su despacho. Finalmente Collin les pedirá cobijo unos días, centrándose en la figura de Tae-San. Al quedarse en casa del arquitecto no solo surgirán situaciones complicadas con Ah-Ri sino que provocará los celos de Choi Yun, algo de lo que se aprovechará esta casi en plan vengativo. Los que no liman asperezas son tanto Tae-San y Se-Ra como Jeong-Rok y Min-Suk. Los primeros, sosegados y tras el tiempo de reflexión, romperán definitivamente; los segundos, aunque se quieren no pueden vencer su orgullo. A los que les va como la seda es a Do-Jin e I-Su, tan bien que incluso el arquitecto le pedirá a la profesora que se vaya a vivir con él.

Seguimos remontando el vuelo aunque la aeronave solo dé vueltas en círculo. Es cierto que hoy dos parejas que parecen avanzar en su relación, pero los pasos son tan pequeños que casi son inapreciables. En todo caso, como decía, tampoco importa cuando el entretenimiento que ofrece es tan cuantioso.

Hoy la estrella, además del arranque, es Jang Dong-Gun. Vale, lo es casi siempre, pero en esta entrega lo es especialmente gracias a que su “desmelene” ha llegado a un nivel máximo. Verlo bailar ese “chachachá” tan nuestro, es de nota. Amén de ese prologo que, si siempre es divertido, hoy es colosal. Y es que las distintas reacciones de los chicos ante su intención de dejar de fumar son delirantes. Ya no es como se resuelven ante situaciones ridículas que ellos mismos han provocado, sino sus interpretaciones a tumba abierta. Quiero decir, por previsible que sea por ejemplo la salida de Do-Jin, ese puntito de locura que le imprime a su personaje es lo que causa que rompamos a reír.

Y si antes hablábamos de esa pieza musical tan cercana, ¡qué decir de ese flamenquito que precede a esas escenas! Total, que el conjunto es perfecto.

Para acabar, destacar la superficialidad de los surkoreanos. Por un lado, esa frase de I-Su a Do-Jin diciéndole que lo querrá aunque tenga barriga. ¡Cómo si fuese lo peor! Y por otro, vale que te dé apuro llevar ropa interior “normalita”, pero de ahí a romper la magia del momento va un trecho.

13º CAPITULO: Interludio musical.

Al acudir al pub, Jeong-Rok verá como Choi Yun llega al local acompañado de su colega abogada. No dudará en llamar a Ah-Ri para que intervenga. Y vaya que sí lo hará: se sentará en la mesa contigua, se emborrachará y dejándose llevar por la embriaguez, se envalentonará delante de la letrada luchando por el amor de Choi Yun. Este la llevará a su casa y el destino provocará que se encuentren con Tae-San. Una vez solos, el arquitecto intentará convencer a su hermana de que ella no es la mejor opción para su amigo ya que aunque sería feliz junto a este, no sería lo mismo para el abogado. Sin olvidar sus problemas sentimentales, Se-Ra tendrá más complicaciones ya que le vence un préstamo y necesita dinero urgentemente. Tras rogar a todos sus contactos no tendrá otro remedio que recurrir a Min-Suk. Finalmente los cuatro amigos decidirán enviar a Collin a Japón por diferentes motivos, sin embargo el joven huirá; lo encontrarán intentando ganarse la vida como artista callejero en el barrio de Hong Dae cantando. Cuando le recriminen su actitud, este contraatacará diciendo que uno de ellos es su padre.

Episodio en el que seguimos divagando aunque divirtiendo. La estrella del día, la música.

Primero, por ver a Jang Dong-Gun cantando un tema de Bobby Kim. Segundo, el cameo de Jung Yong Hwa, miembro de los CNBLUE en un gag super-gracioso: Do-Jin, celoso del chaval, se pondrá a cantar el “Blue” de los “Big Bang” preguntándole si esa es una de sus canciones. Este lo ignorará tomándolo por idiota. Y tercero, la intervención musical del propio Collin en una plaza de Hong Dae. Recordar que el chico es en realidad compañero del anterior en los CNBLUE. Sin olvidar esa dulce intervención de una “anónima” previa a la del joven.

No obstante el episodio nos deparará más cosas. Una, el obligado llanto de Ah-Ri. Pobrecilla. Y dos, Do-Jin/Dong-Gun de nuevo. Todo lo serio que aparecía en los primeros capítulos, y ahora es todo felicidad. Muecas graciosas, mohines fingidos, reacciones sobreactuadas apropósito… un repertorio de sus encantos. No es extraño que sea tanto una estrella en su país como alguien reconocido en China con alguna que otra oportunidad en Occidente como fue la recomendable “The Warrior’s Way”.

Eso sí, ni me ha gustado el arranque de hoy, no solo porque no era gracioso sino erróneo al ponernos a Tae-San con un gorro en la cabeza que ni de coña se llevaba en los noventa, ni esos apuntes publicitarios que solo se justifican por el éxito de la serie: en el anterior episodio se recreaban con la máquina de afeitar de Do-Jin, y hoy con esa depiladora.

14º CAPITULO: Y el Oscar va para… el drama.

Ya en casa, los cuatro amigos interrogarán a Collin, pero este solo les dirá lo poco que sabe dejándoles a ellos la resolución del misterio de su paternidad. Estos dudarán, e incluso más de uno se la adjudicará aludiendo a causas un tanto cómicas como la belleza. Será Do-Jin el que más seriamente admitirá ser su padre tras ver la fecha de nacimiento del chaval. Esto provocará una gran tristeza en el arquitecto ya que supondrá un gran cambio en su vida. Será tal el temor al ver que todo lo que ha conseguido puede venirse abajo que no se atreverá a hablar con I-Su. Sin embargo las chicas, gracias a Min-Suk, ya están al tanto de las noticias, aunque desconocen quién es el padre de Collin. Nerviosas, acudirán al encuentro de sus respectivas parejas para averiguar la verdad, dando lugar a diferentes situaciones, desde cómicas como en el caso de Choi Yun y Ah-Ri hasta dramáticas en el de Se-Ra y Tae-San, dada encima su difícil situación sentimental. Finalmente Do-Jin se armará de valor para confesarle a la profesora que es el padre de Collin. Lo malo es que aceptará su nueva responsabilidad de tal forma que obligará a esta a apartarse de su lado.

Buffff… pasamos de las risas al drama -mejor, al melodrama- en su segundo, o en su caso, de un capítulo a otro. La resolución del misterio de la paternidad nos ha cogido -al menos a mí y a mi señora esposa- por sorpresa. Aunque bien mirado es lo mejor que le puede pasar a la serie ya que al abrir de nuevo una grieta en la relación de los protagonistas, uno no tiene la sensación de que están estirando la morcilla; le han dado sobradas razones -o razón a secas- para mantener el interés.

Después de asistir a ese festival del humor patrocinado por Jang Dong-Gun/Do Jin en anteriores entregas, es encomiable como se pone ahora el traje de responsabilidad cambiando por completo de registro. Y es doblemente loable ya que creo que su discurso no está vacío de contenido: uno hasta se cree que no quiera hacer daño de nuevo a una persona por mucho que haya madurado o hayan pasado casi 20 años. Otra cosa es que sea una medida drástica y que los guionistas no le hayan dotado de voz, dígase opinión, a I-Su, pero claro está, eso estará todavía por venir; aquí estamos hablando de la calidad de Dong-Gun/Do Jin como actor.

Por otro lado, las pocas risas del capítulo de hoy vendrán, paradójicamente, por parte de Ah-Ri. Hay que verla hoy encarnando esa imagen de “Juana de Arco” sacrificándose por Choi Yun. La verdad es que Jeong-Rok no se equivoca cuando le enumera todas las razones al abogado de porqué tiene que quedarse con la jovencita. Tiene más razón que un santo. ¿Y qué decir de esa semi-reconciliación entre el propio play-boy y Min-Suk? Delirante.

Por último, el arranque. Tras el debacle del anterior capítulo, aquí remonta un poco, pero no logra hacer reír como en otras ocasiones. Hoy resulta demasiado facilón. Lo del culebrón y el móvil, divertido, pero lo de prever el futuro…

15º CAPITULO: Entre “pucheros” anda el juego.

El pesar por la responsabilidad de ser el padre de Collin seguirá provocando que tanto Do Jin como I-Su sigan arrastrándose por las calles. Sus amigos intentarán echarles un cable, pero el orgullo de ambos seguirá separándolos. Serán curiosamente personas ajenas a su relación las que hagan que sus dudas se disipen, sobre todo en la figura de la profesora. Por un lado, la propia Eun Hee diciéndole que no tiene ningún tipo de interés en el arquitecto, y por otro una sorprendente Min-Suk que, después de auxiliarla con el estudiante Dong Hyub, le descubrirá que aún le quedan fuerzas para luchar por el amor de Do Jin. Así, no solo le dejará a este las cosas claras sino que lo someterá a una especie de penitencia.

Tenía que llegar. Tanto tentar a la suerte que algún día tenía que pasar: estamos ante un episodio mediocre y hasta rastrero. Las situaciones siguen sin avanzar, abusando de una pasividad casi exasperante y convirtiendo a los personajes en malas caricaturas de sí mismos. Y no, no solo hablo de los protagonistas con esa actitud lastimera, llorando por los rincones exagerando las situaciones y llevando el límite del melodrama hasta la indignación, sino de cuando llega la resolución del problema: de una manera anti-natural y excesivamente teatral, por no hablar de predecible.

En el mismo saco metería a la pobre Ah-Ri y sus omnipresentes pucheros. Se salva porque es la personificación de la asiática pizpireta a la que todos adoramos, pero estamos cruzando ya el peligroso terreno del encasillamiento para entrar en el del odioso esperpento. No puedes repetir el mismo discurso una y otra vez, y dar la misma respuesta -encima te queda cada vez menos tiempo…- cuando haces evidente cómo desembocará todo.

Por otro lado, si bien ese pasaje en el que se solapan flashbacks se salva gracias al hábil -falso- montaje para que no parezca simple relleno, no podemos decir lo mismo de los diversos “videoclips” que nos asaltarán al paso. En esta ocasión sus responsables no han equilibrado la mezcla. Lástima.

Y ante la ausencia de más apuntes o temas de interés sobre los que hablar -ni humor tendremos hoy, volviendo a un arranque desastroso que solo nos sirve para ver el cameo de Kim Seong Oh- destacan tonterías como esa en la que I-Su pasa lista anunciando a quién le toca esa semana limpiar las ventanas de la clase. Asumiendo que es una rutina ya que los designados lo aceptan como si fuese algo de lo más normal, no quiero pensar si en España los estudiantes tuviesen que limpiar la clase…¡¡¡Las revueltas árabes serían un juego de niños al lado de lo que montarían estos!!!

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