GOURMET (I) – Korea del Sur – 2008 – Kdrama – (Ep. 1 al 6) de 24

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<<… Quien pierde el apetito, pierde las ansias de vivir …>>. Con ésta fantástica frase que surge en el primer capítulo de la serie quiero comenzar ésta reseña no solo porque como he dicho me parece excepcional sino porque en parte resume una de mis filosofías capitales. Y es que creo que ni estando enfermo he pasado un día sin probar bocado. Para mi comer es un placer y ahora que tengo que ver como a mi suegro le extirpan parte del estomago por culpa de un maldito cáncer teniéndose que pasar un año con papillas, no puedo imaginarme en la misma situación.

Pero por otro lado, ¿qué se puede esperar del nieto de un maitre y del sobrino de los dueños y regentes – al estilo de los protagonistas de la propia serie – de un restaurante que rinde culto a la típica cocina valenciana?. Cocina que sin tener tanto prestigio como otras gastronomías regionales tiene en su haber ser la cuna de uno de los platos mas afamados internacionalmente y bandera del propio país como es la Paella. ¿Qué se podía esperar de un freakie nacido casi entre fogones, campos de arroz y huerta valenciana?. Pues ser al menos lo que soy, un comensal que disfruta con cada plato.

Siguiendo con la declaración de intenciones y acercándonos hacia lo que de verdad importa en ésta reseña diré que si algo me gusta de Korea del Sur es su comida. Recuerdo que un amigo me preguntaba que cual era el mejor sitio para viajar de Asia y sin querer dármelas de trotamundos y juzgando a cada lugar en su justa medida llegué a la conclusión que cada país tenía algo que lo hacía diferente a los demás. De Korea dije que era el mejor país por sus gentes y… COCINA.

En Korea ha sido donde mejor, mas cantidad y mas barato he comido de toda Asia. Hubo un día que casi nos hartamos de comer panceta y todo esa rica guarnición con la suelen acompañar a los platos principales por solo 1’5 , bebida incluida. Está claro que esto fue en un restaurante de Andong, fuera de las menos económicas Seúl y Busan pero por norma general, en Korea comías/comes a lo grande y por poco dinero.

De entre la multitud de platos que ofrece la gastronomía koreana me quedé con el Naengmyeon o Sopa Fría y el Jjimdak, mas conocido como el Pollo Picante de la propia Andong. Sin embargo es tan grande la oferta culinaria que nunca te cansabas de probar cosas nuevas.

De tal guisa – o guiso, jejejeje… – no es extraño que cuando ésta serie vio la luz pronto atrajese mi atención, indiferentemente – siendo sinceros – que durante mi estancia de casi un mes por aquellas tierras, la misma fuese la reina de la parrilla televisiva, inundando a su vez con posters las calles de todo el país.

Pero dejándonos de premisas personales y antes de entrar a desmenuzar – nunca mejor dicho – sus capítulos, digamos que ésta nació en formato manhwa de la mano del autor Huh Young Man.

1º CAPITULO: Corta presentación, contenido directo.

El Um Ahm Jung es el restaurante tradicional mas afamado de todo el país. Su dueño y chef es uno de los descendientes del último Chef Real que sirvió al Rey de Korea antes de su muerte en plena invasión japonesa. Ahora llegada su vejez tiene pensado retirarse teniendo que nombrar a un heredero que por derecho de nacimiento le correspondería a Oh Bong-Ju, un chef que ha heredado de éste, su padre, toda la habilidad para convertir un plato en algo placentero. Junto a éste se encuentra Sung-Chan, su hermano pequeño que sin grandes alardes sueña en convertirse algún día en digno sucesor de su padre. De momento y tras demostrar cierta valía al acometer un plato con restos de pescado que a todos les parecía inservibles, su padre lo ascenderá a Chef. Éste rápido progreso no gustará a todos, empezando por Min-Wu, el ayudante de su hermano y tercero en la cadena de mando. Dispuesto a darle un escarmiento provocará la pérdida de los preciados cuchillos del joven, cosa que finalmente tendrá graves consecuencias cuando el padre de Sung-Chan lo ponga a prueba. Defraudado, el patriarca sorprenderá a propios y extraños cuando para resolver la sucesión proponga un concurso.

Lo mejor de momento de la serie tal y como me suponía es ese cuidado que se pone para recrear la creación y presentación de los diferentes manjares que se ofrecen en el capítulo y que espero se convierta en una constante. Aprender a apreciar la cocina koreana es uno de los principales objetivos de la serie y doy fe de que, al menos en éste episodio, lo consigue.

Por lo demás, detalles que no deben cobrar de momento mucha importancia debido a lo equivoco que podría resultar sacar conclusiones prematuras. Que tan rápido surja el “villano de la función” o que las atenciones estén demasiado orientadas hacia el Benjamín de la familia sin merecerlas en un claro objetivo de congraciarse con adolescentes colegialas, podrían ser buenos ejemplos de ello.

Como último apunte que demuestra en parte el nivel de la serie decir que sorprende ver a un actor tan conocido como Jo Jae-Hyeon en el corto papel de Rey. Un cameo de prestigio.

2º CAPITULO: Comienza la acción… entre fogones.

Tras la noticia que sorprendió a todo el mundo, el patriarca del Um Ahm Jung expondrá la primera de las pruebas para dilucidar quien será su heredero. La misma constará en inventarse un plato con la vejiga de una Corvina – mas conocida por estos lares como una Perca – que tradicionalmente en Korea es degustada únicamente con aceite de sésamo. Al envite se apuntarán como es normal Bong-Ju, Min-Wu y claro está Sung-Chan. El primero se sorprenderá de que su hermano quiera arrebatarle el lugar que le corresponde por nacimiento y éste se disculpará en parte ante él explicándole que su actitud no tiene nada que ver con la rivalidad sino con responder a una promesa hecha a su padre cuando le dijo que se convertiría en el mejor cocinero del país. Mientras unos y otros se estrujan el cerebro para lograr dar con la receta ideal, Bong-Ju sufrirá otra decepción cuando vea que la señorita Ju-Hee le echa una mano a su hermano. En medio de la cruenta “batalla” llegará un imprevisto: un banquete para 30 comensales con solo 30 minutos de tiempo para prepararlo. Tras esto y listos ya para la evaluación del plato a preparar, los tres chefs verán como, elección del ganador aparte, la mejor lección que van a aprender es que uniendo fuerzas es como mejor pueden salir airosos de una complicada situación. Desafío que pronto surgirá cuando una representación diplomática se plante de improviso en el lugar; uno de estos de origen norcoreano, no tendrá otra ocurrencia que pedir uno de los platos mas mundanos que existen en el país: una sopa de judías de soja. La misión es tan atípica, dado el refinamiento del Um Ahm Jung, que nadie, salvo Sung-Chan, se atreverá a afrontarla.

No lo puedo remediar; no aguanto el favoritismo hacia el pequeño de la familia cuando éste además de mimado y aprovechado peca hasta de tramposo (ver la escena en la que cae en la tentación de probar el plato cocinado por Min-Wu). Soy hijo único y no entiendo de rivalidades entre hermanos pero siento el dolor de Bong-Ju como si fuese mío.

Y en parte éste odio hacia Sung-Chan viene provocado por la figura de su padre ficticio, un Steven Seagal – por las formas – de la cocina que tiene mas de palabrería que de sentido común. Solo hay que observar el tratamiento que le da a los platos que tiene que juzgar; alguno podría tacharlo como poesía pero a mi, en conjunción con esas alegóricas escenas que ilustran las sensaciones despertadas, me provoca poco menos que risa. Es otra manera de verlo…

Por lo demás, el episodio resulta entretenido en parte por ese ritmo que posee capaz de acumular dos desafíos complicados además del que centra el propio capítulo como es la confección de esas vejigas de Corvina. Proceso que además resulta sugerente e ilustrativo de las virtudes de la cocina surkoreana, uno de los principales objetivos de la serie. Tanto te llena el buche como el espíritu… Leñe, ya me parezco al patriarca de la familia con tanta cursilería, jejejejejeje….

3º CAPITULO: Una nueva prueba, un nuevo personaje… ¿qué mas quieres?.

A pesar de resultar vencedor de la primera prueba Sung-Chan no tendrá ni tiempo para saborear su victoria ya que su Sopa de Judías de Soja no convencerá al diplomático norcoreano poniendo en entredicho el prestigio del Um Ahm Jung. Su padre, decepcionado amenazará con excluirlo de las siguientes fases del concurso que decidirá la sucesión al frente del restaurante sino averigua la causa de porqué no logró agradar al político. Para ello contará con la ayuda del viejo Maestro Ja-Wun que dándole la clave lo animará a pedirle otra oportunidad al Ministro. Aceptando, Sung Chan conseguirá recuperar el favor de éste hacia el Um Ahm Jung. A su vuelta al restaurante lo estará esperando Bong-Ju que violentamente le reprochará su actitud de actuar por libre. Sin embargo será su padre el que viendo que ha salvado el honor de todos, lo exculpe. Finalmente ambos hermanos harán las paces y la vida continuará. El siguiente paso será resolver la segunda prueba convocada para dilucidar quien será el heredero del Um Ahm Jung. Aprovechando unos platos y cuencos de cerámica realizados por un amigo de la familia y padre de la señorita Ju-Hee, los tres chefs deberán realizan un plato que quede armónico con el recipiente.

A pesar de haberle cogido inicialmente cierta manía al joven protagonista, tengo que confesar que en éste episodio me ha empezado a gustar gracias a esa tenacidad que en cierta forma yo comparto. Y es que el personaje de Sung-Chan tendrá – otra vez como yo – muchos defectos pero el de rendirse no es uno de ellos o sino, ¿qué hago yo aquí frente a vosotros escribiendo esto tras ya mas de diez años en la red…?

Otro aspecto que resultará interesante a partir de ahora será la de las relaciones sentimentales de ambos protagonistas. La abrupta declaración de amor de Bong-Ju y el consecuente rechazo por parte de Ju-Hee y la entrada definitiva en juego de Jin-Su darán seguro mucho de que hablar.

Para acabar, una de errores. ¿No se dijo en el primer episodio que el Maestro Ja-Wun no se podía ni ver con el Sr. Oh?. ¿Pues que hacen aquí juntos…?. Ahhh… y “Gourmet” seguirá abriéndonos el apetito.

4º CAPITULO: Llega el drama.

Tras la decisión que proclama al ganador de la segunda prueba, los tres aspirantes deberán acometer el tercer y definitivo envite. El Sr. Oh, el Maestro Ja-Wun y el padre de la señorita Ju-Hee los conducirán hasta un monte donde tras cazar cada uno de ellos tres gallos salvajes, les encargarán que los cocinen a su libre albedrío con tal de dar con la receta estrella del Gran Chef Imperial que desgraciadamente no fue transmitida de generación en generación. Ante la dificultad de dar con un sabor del que solo los tres jueces tienen constancia, los protagonistas comenzarán una búsqueda desesperada. Mientras ello ocurre, Bong-Ju se enterará por boca de su padre de que Sung-Chan es en realidad el bisnieto del Gran Chef Imperial y que ha estado viviendo todo éste tiempo una mentira. Decepcionado, acudirá al restaurante de un amigo; allí se encontrará con un veterano chef camarada de su padre que le propondrá acudir a un certamen gastronómico en Alemania junto a él. Mientras éste rechaza la oferta, Sung-Chan buscará en el bosque los ingredientes que cree que darán el sabor necesario al plato de gallo; y es que el joven recuerda haberlo comido en su niñez de la mano de su padre. A su vuelta se encontrará con una desagradable sorpresa: su ayudante le contará que la noche anterior oyó conspirar a Bong-Ju y a Min-Wu urdiendo un plan para que éste perdiese. Yendo a corroborarlo de propia boca de su hermano, éste no solo se lo admitirá sino que herido, le contará toda la verdad sobre su origen. Rota su hermandad, Sung-Chan decidirá no solo abandonar la competición sino el propio Um Ahm Jung.

Final dramático y algo conmovedor para un episodio bastante completito. La verdad es que el personaje de Sung-Chan cada vez me está cayendo mejor porque intenta desmarcarse de todos los favoritismos, tirando de corazón mas que de cabeza. Quizás por ello peca de demasiado idílico, mezcla de abnegado héroe e hijo perfecto pero ya no es el clásico blanco de los amores de adolescentes. Sí, su actitud lo hace todavía mas ejemplar pero mas que deseada, es una pose correcta.

Por otra parte, la serie evoluciona correctamente, comete algunos fallos cuando no explica bien las situaciones como por ejemplo el rol del padre de Ju-Hee pero de momento está tocando todos los géneros. Hoy con la llegada del drama ha conseguido alcanzar la única cima que le quedaba por conquistar.

Para terminar, decir que si Sung-Chan está gustándome cada vez mas, la “buena” de Ju-Hee, cada vez menos. Vale que esté interesada en el benjamín de la familia pero parece no darse cuenta de lo que está pasando. Imagino que esto se truncará para finalmente acabar junto a Bong-Ju.

5º CAPITULO: Sin la presencia de uno de los protas, no se resiente la serie.

Tras la marcha de Sung-Chan nadie, salvo la señorita Ju-Hee, parece sentir su falta. Todos se preocuparán al principio sí, pero la vida debe seguir. Así sin el mayor rival y con Min-Wu rendido a la causa, Bong-Ju será el único a suceder a su padre al frente del Um Ahm Jung. El primer desafío será atender a un prestigioso crítico culinario norteamericano pero originario de Korea que pretende publicar una reseña sobre el restaurante en la revista donde escribe. Todos se pondrán a trabajar para atender de la mejor de las maneras al columnista pero al final todo se irá al garete cuando los sorprenda descubriendo que tenía a su ayudante como un cliente mas escondido bajo el anonimato. A pesar de quedar en mal lugar cuando el asistente del crítico sea víctima del mal humor de uno de los chefs del restaurante, Jin-Su volverá a equilibrar la balanza a favor del local cuando les cuente a todos lo que el crítico había ido a buscar a Korea. Tras saldar con nota la prueba, Bong-Ju pondrá en marcha su plan para hacer crecer el Um Ahm Jung.

Como decía al principio, a pesar de la ausencia de Sung-Chan, el episodio resulta entretenido sin pararse siquiera a echarlo en falta. Esa es una de las principales bazas de la serie: su ritmo.

Éste es tal que ese salto temporal de un año que se produce al final del episodio puede deparar muchas sorpresas y no solo por la “delicada” situación de Sung-Chan sino por la de otros personajes como Jin-Su.

Para terminar decir que se echa en falta en éste capítulo algo mas de esa presencia culinaria que veíamos en anteriores entregas pero al menos queda compensado con otros elementos como por ejemplo esa excursión del Sr. Oh y el Maestro Ja-Wun que nos muestra la Korea mas típica y a la vez, real. Doy de fe de ello.

6º CAPITULO: Un episodio redondo y sin fisuras.

Tras salir despedido literalmente del barrio, Sung Chan seguirá con su marcha habitual buscando los mejores productos en su lugar de origen dirigiéndose a su mercado favorito, el puerto de YeongDeok. Allí casualmente el Um Ahm Jung debe preparar un banquete para el Director Zhang y una comisión inversora china. Para la ocasión Bong-Ju deberá buscar los Cangrejos de la Nieve de mas alta calidad pero antes de ponerse a ello y bajo petición de su padre deberá visitar al herrero amigo de la familia, encontrando Bong-Ju el local cerrado. El destino provocará que por tan solo unos segundos los dos hermanos no se reencuentren cuando Sung-Chan por su parte haga una visita de cortesía al herrero. Por suerte, el joven encontrará al anciano en la vivienda adjunta en un estado deplorable ya que está aquejado de cáncer. Intimando decidirá echarle una mano en la visita de éste a su hijo encarcelado, confeccionando un plato a base de los Cangrejos de la Nieve. A pesar de que la labor es dificultosa Sung-Chan encontrará finalmente los crustáceos con la suficiente calidad, cosa que no logrará Bong-Ju hasta que una avispada Jin-Su se entere de que estos son vendidos fuera del “circuito comercial”. Allí se topará con Sung-Chan prometiéndole guardar el secreto de que se encuentra por allí. Finalmente ambos hermanos conseguirán su objetivo: el mayor, satisfacer al Director Zhang y el menor, aún con ayuda de Jin-Su, volver a reunir a padre e hijo en la cárcel reconciliándolos de paso. Enterado de la enfermedad de su amigo, el Sr. Oh acudirá hasta YeongDeok. Al divisar a su padre, Sung-Chan huirá con tan mala suerte que tendrá un accidente con su propio hermano.

Como se ha podido ver por el argumento, hoy tenemos un capítulo denso y eso que me he dejado por el camino situaciones como las provocadas por el viaje de Bong-Ju y Jin-Su, en una primera parte marcada por la comedia.

De tal guisa se puede decir que tenemos un episodio bastante bipolar ya que su primera media hora viene marcada por el humor mientras que la segunda por, si bien no por el drama sí que por lo sentimental. Y es que la conversación entre padre e hijo en la cárcel con la providencial intervención de Sung-Chan amenazará con provocarnos unas lagrimillas.

Sí, por otro lado se abusa de esas casualidades, esos caprichos del destino que hacen coincidir a los protagonistas en el mismo lugar y tiempo cruzándose pero sin llegar a verse, no obstante resulta mas una broma que una necesidad.

Por último decir que si por un lado se nos vuelve a “alimentar” satisfaciendo esa necesidad declarada de conocer mas sobre la gastronómica local, por otro resulta interesante, hasta invitando a la reflexión, el alegato hacia la cocina como embajadora de un país y cómo Japón supo aprovecharlo en su momento.

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