HISTORY OF A SALARYMAN (I) – Korea del sur – 2012 – Kdrama – (Ep. 1 al 6) de 22

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Escaldado tras acudir a la japonesa “Moteki” en busca de lo que no me estaba ofreciendo la producción surkoreana hasta el momento, es decir, un desenlace a tenor de mis expectativas, tuve que reconocer mi error y con el rabo entre las piernas, retornar a la que siempre había sido mi casa, figurativamente hablando, Korea del Sur.

¿Y cual fue mi elección?. Pues ésta “History of a salaryman” ya que para fiarme de un nombre u otro y recoger las decepciones de siempre, prefería apostar por un rostro que al menos me alegrase el tiempo hasta que – previsor que es uno – en su caso, surgiese el fiasco.

Así mi apuesta fue el cómico Lee Beom-Su, un actor que siempre me había llenado gracias a sus buenas actuaciones en el campo de la comedia, género que por demás buscaba con especial predilección ya que uno corre menos el riesgo de que al final, como no dejo de remarcar, le dejen con mal sabor de boca. Eso sí, con Korea nunca se sabe…

CAPITULO 1º: Eso sí que es levantarse con el pie… derecho.

La Corporación Chunha y la Jangcho rivalizan en la fabricación de un medicamento que según dicen, garantiza una vida longeva y feliz. La Chunha parece que lleva ventaja sobre su rival ya que secretamente está incluso reclutando gente para realizar pruebas con seres humanos. La única solución que tiene la Jangcho es llevar a cabo un plan ideado por Choi Hang Wu, uno de sus ejecutivos: meter un topo entre las “cobayas” humanas y así robar la fórmula. Será el propio Hang Wu el que se ofrezca a servir de infiltrado para ascender en la empresa. Allí se encontrará con Yu Bang, un pobre perdedor desempleado que espera ganar el suficiente dinero en la prueba como para demostrarle a sus padres su valía. Lo que nadie sabe es que Yu Bang es en realidad el topo del hijo del presidente de la Chunha, Ho Hae, otro pobre desgraciado al que su padre menosprecia y al que quiere sustituir por su sobrina. Finalmente el medicamento no será todo lo óptimo que esperaban sus responsables ya que entre otras, tendrá unos efectos secundarios no muy saludables.

La serie terminará siendo lo que sea, pero por éste primer episodio la cosa apunta y mucho. Pocas veces he visto una puesta en escena tan cuidada, un argumento tan divertido y unas sensaciones tan buenas como en éste capítulo. Me atrevería a decir incluso que al nivel de una producción para la gran pantalla.

Esa sofisticación que acerca la historia a un film de acción/espionaje al mas puro estilo “Mission Imposible” con utensilios tecnológicos y un montaje frenético; los medios dispuestos con entornos vanguardistas y sobre todo, algunas ocurrencias ingeniosas que garantizan la carcajada, son difíciles de condensar en un primer episodio mientras presentas a los personajes.

Y aquí hay que valorarlo todavía mas cuando el número de estos es increíblemente alto. ¿Y cómo es posible que el espectador no se pierda ante tanto rostro y nombre?. Fácil, porque la mayoría de ellos son actores consagrados dentro del star-system secundario del país por lo es que difícil perderles la pista o identificarlos por poco que aparezcan. Claro, ésta ventaja no la tienen los foráneos o los que no estén versados en ésta industria, pero tampoco creo que suponga un inconveniente al neófito. En todo caso, no vienen mal esos cartelitos que te anuncian quién es quién en cada corporación.

Y hablando de estas. Recurrir al tema de las empresas, la competencia y luchas interinas puede asustar a mas de uno ya que hemos sido testigos de otros dramas – p.e. “The queen of reversals” – que terminaban por restarle interés a las relaciones humanas enterrándolas entre jerarquías e intrigas empresariales, sin embargo aquí, de momento, no parece que vayamos a tener ese problema ya que se centra mas en los personajes que en esas estrategias corporativas.

Y si decíamos “de momento”, también podemos utilizar el mismo recurso en otro aspecto importante en estos seriales: las relaciones sentimentales. De momento, se atisba ya un triangulo, pero solo es eso, “de momento”; seguro que se une una cuarta punta con la que jugar al clásico cambio de parejas y vuelta a empezar, no obstante poco mas se puede adivinar.

Por último y para incidir en lo especial que supone ésta primera entrega, añadir ese original arranque. Que comience por el final dice a las claras que no estamos ante una producción salida de una cadena de montaje. Eso sí, lo que augura no son precisamente risas…

CAPITULO 2º: La ley de la gravedad actúa.

Víctima de un ataque de furia Baek Yeo-Chi decidirá descargar su rabia sobre su abuelo por lo que en plena ceremonia para presentar el producto-milagro de la compañía de éste, no solo hará una aparición “estelar” sino que tomará una decisión un tanto… errónea. Al día siguiente su abuelo decidirá acabar con todas las extravagancias de ésta poniéndola a trabajar en la empresa acotando sus posibilidades económicas a las que limita su sueldo como asalariada. Por su parte Hang Wu pondrá en marcha un segundo plan para acabar definitivamente con la Chunha a pesar de haberles ya boicoteado la presentación del nuevo fármaco. En ésta fase infiltrarán un topo en la empresa para así estar al tanto de lo que allí acontece. El candidato no será otro que Yu Bang, al cual engañarán diciendo que todo forma parte de un plan para el servicio secreto del país. Una vez dentro le encargarán seguir a Wu-Hee, la responsable del laboratorio ya que creen que ésta es en realidad el topo que desveló los efectos secundarios del fármaco en la ceremonia de presentación.

Era normal y lógico, de ahí lo de “la ley de la gravedad” de la introducción; y es que tras una primera entrega tan – casi – perfecta no nos sorprende que éste episodio haya sido menos espectacular.

Porque para empezar, el tono cómico lo hemos visto reducido tanto en lo que respecta a calidad como a cantidad. Ya no solo es el número de gags sino el ingenio de los mismos. En ésta ocasión tan solo nos encontraremos con un par de oportunidades para soltar una carcajada y el resto del metraje se resume a una repetición de las mismas fórmulas con lo que se le resta factor sorpresa.

Y es que, para dar la verdadera medida del capitulo, es tanto la disposición como la intención: a la aparente desidia por divertir se le suma un par de pasajes dramáticos que rompen con el tono que esperábamos. Quizás tan solo se resume a que no se quería traumatizar al público con un salto excesivamente contraproducente por lo que se ha decidido atenuar y regularizar el cariz del capítulo, sin embargo nos encontramos con otros apuntes como para pensar que se ha bajado el nivel de exigencia.

Por ejemplo, ¿a qué santo esa decisión de Baek Yeo-Chi para fastidiar a su abuelo?. Era necesario para justificar su entrada en la empresa, pero podría haberse argumentado de otra manera. O, una cosa es que te chiven cosas por la oreja y otra que puedas repetir algo en otro idioma como si nada… En fin. ¿Efectismo o tan solo defectos?. Aún es pronto, en los siguientes episodios podremos hablar con mejor conocimiento de causa.

3º CAPITULO: Mascletá.

Hang Wu no culminará su plan con Wu-Hee como esperaba por lo que deberá utilizar otra estrategia: ya que sus encantos no funcionan le enviará una joya con una cámara oculta para poder averiguar cual es el código de seguridad del laboratorio. Mientras, Yu Bang tiene sus propios problemas, a la misión de averiguar quién es el topo en la compañía se une la función de controlar a Yeo-Chi. Tras mil y un desprecios por parte de ésta, finalmente el sacrificado empleado podrá mostrar sus cuestionados valores cuando acompañe a su jefe hasta el laboratorio siguiendo a Wu-Hee. Allí se encontrará con un asaltante, un Hang Wu camuflado que tras averiguar el código de seguridad se dispone a huir con la fórmula del medicamento y los viales que quedan no sin antes quemar las instalaciones. Entablará una pelea con Yu Bang fruto de la cual terminará perdiendo su valiosa mercancía. Aun así conseguirá huir. Por su parte Yu Bang rescatará a Wu-Hee del fuego teniendo la certeza de que el terrorista que ha acabado con el laboratorio no es otro que su antiguo compañero de experimentos.

Tengo que reconocer que entre éste capítulo y el anterior ha pasado algo mas de un mes, y el parón no solo fue causado por la circunstancial llegada del mes vacacional por excelencia como es Agosto sino por las dudas que me había causado la anterior entrega.

Sin embargo tengo que admitir que “History of salaryman” me ha vuelto a enganchar y no solo por el regreso del humor.

Para empezar porque personajes poco creíbles, como ya había destacado, como Yeo Chi cobran una segunda vida gracias a dotarles de un poso dramático que de una vez por todas les aporta esa humanidad que les faltaba. Hoy sabemos porque ésta se comporta de esa manera y si bien es cierto que quizás reacciona un tanto irracionalmente, de ahora en adelante seguro que la vemos con otros ojos.

Después, recuperamos ese ritmo y puesta en escena tan sofisticada con la que se nos sorprendió en el primer capítulo a fuerza de una segunda parte de episodio donde se vuelve a introducir elementos casi propios de un film de acción cuando se nos presenta el asalto del co-protagonista al laboratorio y posterior rescate por parte de la otra cara visible del reparto.

Y por último y como decía, el humor. Beom-Su a su rollo, como siempre genial gracias a ese factor sorpresa que le otorga su natural seriedad, sin embargo son los secundarios los que aprovechan cada segundo en pantalla para salpimentar la acción. En especial, Bong Gu, ese ayudante de Hang Wu tan… expeditivo. Por no decir ese final de interrogatorio con el propio joven y Wu-Hee…

4º CAPITULO: Crecen las intrigas.

Ávida de alcanzar su venganza Yeo Chi se pondrá al frente del equipo de investigación para encontrar al topo con tal de sacar partido de la situación. Su primer objetivo será Wu-Hee y tras ésta se encaminarán ella misma, Yu Bang y el jefe Beon Kwae. Lo que estos desconocen es que en realidad la científica fue la encargada de robar el primer vial bajo petición de Ho Hae. Acosada, Wu-Hee esconderá el codiciado material no sin antes engañar al propio Ho Hae oliéndose una traición por parte de éste. Sin embargo se encontrará con un problema extra cuando Yu Bang se presente en su hogar con la intención de vigilarla. Cuando hasta el lugar acuda Yeo Chi con la intención de registrar el domicilio buscando la medicina, Wu-Hee la esconderá en la mochila de Yu Bang. La cosa se enredará aún mas cuando el inocente trabajador, siguiendo órdenes, acuda al hogar de Ho Hae sin saber que éste ha sido asesinado por accidente por Choi Hang-Ryang, Hyungmin de Hang Wu y paradójicamente ejecutivo de la Chunha.

Uffff… es difícil condensar el episodio de hoy en tan pocas líneas, y es que es tanto – y tan bueno – lo que sucede en estos poco mas de sesenta minutos que mas que nunca recomiendo a cada uno que se deje llevar ya que hay otros muchos matices que no he podido resaltar.

En todo caso cabe destacar que en la entrega de hoy el contenido cómico ha sido drásticamente sustituido por una gran carga de tensión que acerca su trama casi al thriller. Sí, tendremos presencia de humor como en esa escena en la que Wu-Hee coquetea con Yu Bang o, con la propia pareja de protagonista, cuando éste se crea irresistible, pero con hasta un cadáver por en medio, el cariz del episodio dista mucho de por ejemplo, la anterior entrega.

Y es que las intrigas palaciegas… o mas bien, empresariales traspasan el terreno de las propias estrategias que responden a la ambición – en algunos casos sí – para estar revestidas de una huella personal que las hace no solo mas interesantes sino incluso mas cercanas. Vamos que a diferencia de lo que ocurría – y dale otra vez… – con “The queen of reversals” y similares, aquí entenderemos que un u otro personaje se mueva mas por el corazón que por el… bolsillo.

Destacar, casi para acabar, que se haya cerrado el círculo volviendo al inicio de la serie, devolviéndonos a la actualidad y restando esa previsibilidad que conllevaba que lo que estábamos viendo fuese un gran flashback.

Por último lamentar la baja, consabida ya, de Park Sang-Myeon ya que aunque muy lejos de sus habituales papeles cómicos – ¿quién no lo recuerda en la mítica “My wife is a gangster”? – no hace mas que evidenciar lo buen actor que es.

5º CAPITULO: Continúa el suspense.

Yeo-Chi y Yu Bang declararán en comisaría lo poco que saben sobre el asesinato de Ho Hae, pero no será hasta horas después cuando sean detenidos acusados de la muerte del tío de Yeo-Chi. Y es que Bong-Gu siguiendo órdenes de Hang Wu dejó huellas de Yu Bang por toda la escena del crimen, incluso en el arma homicida, para inculparlo. Como encima Ho Hae tenía rastros de sangre de Yeo-Chi en su anillo tras, no lo olvidemos, golpearla horas antes, la policía pronto inculpará a ambos como responsables del asesinato. Sin embargo, convencido de que Bong-Gu se haya detrás de todo el complot, Yu Bang provocará un accidente en su traslado a la cárcel permitiéndoles la huida. La pareja decidirá entonces buscar a Bong-Gu para probar su inocencia. Pero no serán los únicos ya que Beom Jeung, la mano derecha de Ho Hae, tras encontrar una grabación de una cámara de seguridad en la que su jefe se encontraba con Choi Hang-Ryang horas antes de morir, empezará a urdir un plan. Mientras, Wu-Hee intentará intimar con Hang Wu viendo que su puesto de trabajo peligra sabiendo que en la Jangcho tiene una buena oportunidad.

Nos volvemos a encontrar con un episodio perfectamente equilibrado, situación que provoca que bajo mi punto de vista, ya no solo ésta entrega sino todo lo que llevamos de serial, se disfrute hasta el último segundo.

Y es que por un lado tenemos esa intriga que sin convertir a su argumento en un thriller, te tiene en tensión toda la hora. Sí, sabemos quién es el asesino, el culpable de todas las situaciones y hasta de que pie cojea cada personaje, pero en ningún momento podemos adivinar cual será el siguiente paso de los mismos. Esta incertidumbre es la que hace que estemos atados al sillón.

Por el otro lado, el humor. La estrella del día, por si así decirlo, es ese… homenaje a “Old boy” y claro está, parece eclipsarlo todo. Pues no, los contrastes de la pareja de prófugos, el atolondramiento de Wu-Hee y como no, el siempre entrañable Bong Gu no solo tienen su hueco sino que por momentos le roban el protagonismo a ese suspense del que hablaba.

No obstante, para cerrar el círculo y lograr esa excelencia con la que nos está sorprendiendo una serie que parecía venir de tapadillo – la audiencia al principio no fue todo lo buena que se esperaba… – nos encontramos con unas pequeñas pinceladas dramáticas que dotan de trascendencia a algunas situaciones que podrían resultar mas frívolas al no contar con la simpatía del respetable. Hablo por ejemplo de ese cargo de conciencia de Choi Hang-Ryang y sus palabras en la iglesia. Extraordinario.

Por último y para que no todo sean lisonjas, lamentar el trato excesivamente condescendiente que se le regala a Hang Wu. Deja encerrada a Wu-Hee para que se “cueza” en el laboratorio y ahora le carga el mochuelo a Yu Bang para seguir siendo el caballero de brillante armadura. En fin…

6º CAPITULO: Comienza la caza del tigre.

Lamentablemente Yu Bang no podrá hacer nada con Bong-Gu al no tener pruebas para demostrar su inocencia, así es que deberá seguir vagabundeando por los suburbios de Seúl junto a Yeo-Chi. Sin embargo, por fin un golpe de suerte saldrá a su paso cuando por culpa de un accidente la pareja descubra que el multi-vitamínico que estaba tomando éste en realidad es la codiciada medicina “milagro”. No tardarán mucho en llegar a la conclusión de que Wu-Hee se encuentra tras todo el embrollo por lo que acudirán a su casa para pedirle explicaciones. Ésta, arrepentida por su actuación, les dirá que irá a la comisaría a confesar, pero como ello tampoco ayudaría a demostrar la inocencia de la pareja, tendrán que encontrar otra solución. La hallarán en los sueños recurrentes de Yeo-Chi, la cual al recrear el momento en el que encontró a su tío muerto en su casa, recordará que en el fuego de la chimenea se encontraba la carta de renuncia de Choi Hang-Ryang. Atando cabos y dando por hecho que es el culpable de la muerte de Ho Hae, acudirán a su encuentro tendiéndole una trampa. El problema es que ajeno a todo ello, el abuelo de Yeo-Chi se ve abocado a vender sus acciones de la farmacéutica a Oh Ji-Rak con tal de salvar de la bancarrota a la Chunha.

Nos encontramos ante un episodio de transición en el que no suceden mas cosas que orientar las situaciones que están todavía por venir. Por ahora no es nada preocupante ya que hasta el momento las anteriores entregas eran densas, pero por esa misma razón notamos mas la falta de contenido.

En su lugar se ha optado por fomentar las relaciones interpersonales de los personajes abriendo ya la puerta a los sentimientos; no puede hablarse todavía de contenido romántico pero comienzan a posicionarse unos y otros – o mas bien, unas y otras – empezando a verse como, tal y como todos esperábamos, Yeo-Chi se dirige a Yu Bang de otra manera. Es mas, incluso podremos ver ya unos pocos celos, algo que por contra de resultar negativo al que no comulgue con el romance, hará hasta gracia viendo como lo estaba tratando hasta el momento.

Por lo demás, alegrarnos de que el jefe Beon Kwae/Yun Yong-Hyeon le coja el testigo en el apartado cómico a Bong Gu y que Wu-Hee/Hong Su-Hyeon se destape con una extraordinaria interpretación en esa arrepentida confesión. Contrasta, y de ahí la mención, con esas partes mas desenfadadas como las que, por ejemplo, se desarrollan en el gimnasio. La peor parte para otra vez Hang Wu por esa ambigüedad en su rol héroe cruzado/villano.

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