HISTORY OF A SALARYMAN (II) – Korea del sur – 2012 – Kdrama – (Ep. 7 al 12) de 22

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BREVE RESUMEN DE LOS 6 PRIMEROS CAPITULOS:

Yu Bang es un pobre desgraciado sin trabajo ni futuro. Su desesperación es tal que incluso decidirá incorporarse a un proyecto de investigación sirviendo de cobaya para un nuevo medicamento. Sin embargo esconde otras intenciones ya que incentivado por Ho Hae, ambicioso hijo del presidente de la Chunha, compañía responsable del fármaco, debe robar uno de los viales en complicidad con alguien de dentro del propio laboratorio. En el proceso conocerá a Hang Wu, un ejecutivo de la Jangcho, compañía rival de la Chunha, que bajo una identidad falsa intentará robar también la medicina para no solo favorecer a su empresa sino vengarse de quienes, según él, fueron los culpables de la muerte de su padre, directivo a su vez años atrás de la Chunha. No obstante ninguno de ellos terminará con éxito su misión a causa de los efectos secundarios del producto que desaconsejará seguir con las experimentaciones. Sus caminos seguirán paralelos cuando Hang Wu desde las sombras, haciéndole creer a Yu Bang que trabajará para el servicio secreto surkoreano, lo manipule pidiéndole que espíe a la Chunha permitiéndole entrar en la empresa. Una vez dentro le podrán como labor tanto vigilar a Yeo-Chi, la déspota nieta del presidente de la compañía, como encontrar al topo dentro de la organización. Para su desgracia, tanto él como la joven heredera terminarán siendo acusados de matar a Ho Hae, víctimas de las maniobras de Hang Wu.

7º CAPITULO: A Rey muerto, Rey puesto.

Yu Bang, no sin algo de suerte, conseguirá arrancarle una confesión a Choi Hang-Ryang por lo que la policía los declarará inocentes. Por su parte Hang-Ryang al verse acorralado terminará quitándose la vida. Mientras, nuestro héroe acompañado de Yeo-Chi logrará en el último segundo impedir la compra de las acciones de la Chunha por parte del dueño de la Jangcho, frustrando doblemente los planes de Hang Wu. Desecho por la pérdida de su Hyungmin y por el fin que ha tenido su estrategia de arruinar a la empresa culpable de la muerte de su padre, éste se refugiará en el alcohol. Será Beom Jeung el que le insufle el suficiente ánimo como para volver a la carga con su plan de venganza. Ajeno a la tormenta, Yu Bang verá como su suerte cambia hasta que, curiosamente por culpa de los efectos secundarios del mismo “medicamento-milagro” que le ha reportado fortuna, vuelva a meter la pata. Menos mal que ahora cuenta con la simpatía de Yeo-Chi que intercederá por él. Finalmente Hang Wu pondrá en marcha su nuevo plan sorprendiendo a propios y extraños.

Un 10. Estamos ante un episodio de 10. Por un lado tenemos una primera mitad llena de tensión que parece cerrar un ciclo – ¿se reservaron éste capítulo como final anticipado por si no funcionaba la serie de cara a la audiencia ? – a la que se le han añadido detalles dramáticos realmente extraordinarios. Y por otro, una segunda mitad llena de risas que sirve de conexión para las nuevas líneas argumentales. Pero por partes.

Hay que ver como concluyen el entramado construido por Hang Wu para que todo acabe puntualmente bien. Es cierto que se necesitan algunas licencias como esa carrera de Yeo-Chi, pero ya no son tanto las formas sino el fondo. Los momentos trágicos tanto previos a la muerte de Hang-Ryang como al del pesar de Hang Wu son realmente conmovedores y teniendo en cuenta el rol de ambos y su posición como los eventuales villanos de la función, que lleguen a emocionar es porque alguien ha trabajado bien.

La última media hora por muy previsible que sea y también, no lo obviemos, algo tramposa nos arrancará toda la tensión acumulada los minutos anteriores trayéndonos no solo al mejor Lee Beom-Su sino a una Jeong Ryeo-Won demasiado cohibida hasta el momento. High Comedy de muchos quilates.

Para acabar, decir que lamentablemente volvemos a perder otro secundario de lujo como Jang Hyeon-Seong/Choi Hang-Ryang; no obstante espero que no se note demasiado teniendo como tenemos todavía un generoso plantel de buenos actores en segunda línea de fuego.

8º CAPITULO: Comienza la carrera por la vicepresidencia.

Nadie querrá a Hang Wu en la empresa pero éste demostrará su valía dándole la razón a Jin Si-Hwang. Pronto empezarán los tiras y aflojas por lo que éste decidirá zanjar el asunto proponiendo un concurso para ver quien ocupa el sillón de vicepresidente: la persona que logre aportar la mejor idea para hacer triunfar a la Chunha se convertirá en su mano derecha. Así, se formarán dos grandes bloques, uno encabezado por Hang Wu y otro por el Director Jang Ryang. En el primero se alineará Yeo-Chi siguiendo el consejo de la señorita Mo Ga-Bi para restarle protagonismo al joven, mientras que en el segundo únicamente serán Yu Bang y Beon Kwae los que le servirán de apoyo al veterano ejecutivo. Pronto la carrera quedará relegada a ambas facciones a la que ambos han acudido con una idea que parte de un mismo origen, una problemática fábrica en Incheon. Eso sí, ambos quieren la misma para distintos fines: los del equipo “Orquídea” liderados por Hang Wu quieren cerrarla para convertirla en un centro de distribución con China, mientras que los de “la flor de albaricoque” reflotarla para que vuelva a dar beneficios.

Nos encontramos, pese a que suene repetitivo, ante un episodio de sobresaliente. Ya no sólo son las decenas de oportunidades para soltar una carcajada, es el contenido de un argumento que no permite que te aburras un segundo.

Porque, volviendo erre que erre a lo de las comparaciones, recuerdo como en “Queen of Reversals” se organizaban competiciones que encaraban a distintos equipos para lograr el éxito en forma de poder, concepto que encontramos casi calcado aquí; no obstante pasaba capítulo tras capítulo y parecía no avanzar la cosa. Aquí, aunque nada se ha resuelto todavía, la acción tiene un dinamismo que no sólo entretiene sino que hasta busca divertir. El desafío que supone alcanzar el objetivo va a traernos muchas situaciones chocantes y más viendo los personajes secundarios que nos han presentado.

Y es que no sólo se vuelve hacer hincapié en la faceta cómica reforzando la presencia e importancia de gente como Beon Kwae/Yun Yong-Hyeon – pedazo de acompañamiento – sino que más secundarios, como decía en el comentario del anterior capítulo, se suben al carro aumentando el nivel. Hay que ver esa… soledad del Director Jang Ryang.

Y no son tanto, que ya es, las nuevas incorporaciones sino el retoque que se da a algunos de los protagonistas, por ejemplo al mismísimo Hang Wu. Por raro que parezca en ésta entrega se le ha conseguido dotar de un par de escenas cómicas donde no sólo resulta más humano sino hasta creíble. ¿Estamos hacia una transición o tan solo un adorno circunstancial?.

Para acabar decir que otro de los aciertos de ésta entrega es la de no fijar parejas. A Yeo-Chi ahora la juntan con Hang Wu, y Wu-Hee corre la misma suerte con Yu Bang; sin embargo el desenlace parece querer devolver las cosas a su cauce habitual. Mola.

9º CAPITULO: Celos.

Mientras que Yu Bang y Beon Kwae no consiguen que los trabajadores de la empresa colaboren en su plan para reestructurar la fábrica y sacar rendimiento de ella, Hang Wu y Yeo-Chi sí que lograrán convencer al líder mafioso que manda en la zona, aunque el método no sea todo del todo muy aconsejable. Una vez de su lado al joven ejecutivo no le costará mucho tentar a los contactos chinos de éste para que inviertan en su plan de crear un fármaco contra el cáncer de colon. Con los inversores en el bolsillo ya nada les impedirá cerrar la fábrica, ni siquiera el plan oculto que tenía el gerente de la planta para reflotar la misma y que compartido con Yu Bang y Beon Kwae se había convertido en su única tabla de salvación. El problema, es que ya es demasiado tarde.

La verdad es que tras dos episodios tan buenos como los anteriores, este flojea un tanto. Al menos su falta de contenido queda compensada con otros alicientes.

El primero, que sigamos encontrándonos con un Hang Wu, sobre todo en la primera parte del capítulo, bastante cómico, situándose poco a poco a la misma altura que sus otros tres compañeros de reparto en lo que a simpatía se refiere.

El segundo y en la misma línea, que se acentúen las relaciones de doble sentido entre ambas parejas. Ahora mismo no sabemos quién está con quién o, lo qué es mejor, cómo quedará la cosa al final de la serie. Empezar a ver celos incluso por parte del aparentemente indiferente Hang Wu, es algo que no sólo busca sorprender sino seguir abriendo brecha en la humanización de su personaje.

Por último y para darme algo de cancha ante lo intrascendente de la entrega de hoy, dar fe de cómo afrontan los surkoreanos los problemas laborales en las fábricas. Cuando en el 2009 estuve por segunda vez por el país, todos los días en los noticiarios salía el encierro que los trabajadores de la principal factoría de la marca de automóviles Samyong habían establecido y los intentos de la policía por desalojarlos. Basta decir que hubieron varios muertos. Así de en serio se lo toman…

10º CAPITULO: Sangre y lágrimas.

El resultado del primer envite de los socios de Hang Wu se saldará con Yu Bang en el hospital y la fábrica a los pies de los caballos. No en vano, Jin Si-Hwang ordenará cerrarla y convertirla definitivamente en el almacén que había previsto Hang Wu. Ni los ruegos de Yu Bang podrán hacerle cambiar de opinión, y lo que es peor, el Director Jang Ryang deberá dimitir tras perder la competición. Sorprendentemente nuestro héroe y Beon Kwae salvarán sus puestos de trabajo cuando se humillen ante Hang Wu, sin embargo todo responde a un plan urdido por Yu Bang para ganar tiempo y conseguir que el Jefe de Producción acabe el dispositivo que estaba construyendo. Los tres días de plazo concedidos se acabarán y ni la huelga de hambre empezada por Yu Bang ni el apoyo de un amigo de Wu-Hee que les ayudará a construir el aparato, podrán impedir que los hombres de Hang Wu, junto a la policía, consigan lo que parece inminente: el desalojo.

Aunque continuamos con episodios pocos densos, enquistados en la factoría de marras, no se puede decir que esta sea una entrega superflua. Sí, puede ser intrascendente pero viene tan cargada de emotividad que es imposible desecharla.

Y no es que la situación que narra llegue a tocarme de cerca, que lo es en un estado de desempleo con ecos a los que viven los trabajadores de esta empresa, sino que hay que tener el corazón muy duro para no verse reflejado en los mismos. También es cierto que ello tiene una contrapartida no muy positiva como es la de aprovecharse del dolor ajeno evidenciando una solución cómoda, pero existen otros factores que provocan que, en conjunto, el episodio de hoy brille en lo que a sentimientos se refiere.

Y hablo especialmente del personaje de Yeo-Chi: rechazada en su empresa, infravalorada por sus compañeros de equipo, ignorada por Yu Bang y ahora encima, vilipendiada por aquellos a los que ha querido ayudar.

Por otro lado, hemos visto suficientes Kdramas con protagonistas femeninas como para saber que en algún momento determinado estas se convierten en el objetivo de las iras de terceros terminando por ser humilladas mediante el clásico “lanzamiento de huevos” convirtiéndose en un tópico, pero no por haberlo, como digo, visto decenas de veces resulta menos efectivo. Se te pone tal nudo en la garganta que ni el ya habitual rescate por parte de Yu Bang puede hacer desaparecer la amargura.

11º CAPITULO: Un nuevo arranque.

Harto de esperar, Jin Si-Hwang decidirá acudir hasta la fábrica para tomar cartas en el asunto. Aprovechando una reunión de Hang Wu con los dirigentes sindicales de la misma, el veterano empresario desalojará la factoría encarcelando a todos los que han presentado resistencia, incluyendo Yu Bang y Beom Kwae. Allí nuestro héroe se encontrará con Bong-Gu enterándose así de que este era el topo de Hang Wu en la empresa. Tras finalmente salir de la cárcel, Yu Bang comenzará una protesta a las puertas de la central de la Chun Ha, siendo ignorado por todos. Finalmente Hang Wu será nombrado Vicepresidente y sólo la intervención de Yu Bang empañará el acto. Los días pasarán y harto de la indiferencia de los que antes eran sus compañeros, este pondrá en práctica una idea que le estaba rondando: crear por sí mismo una empresa que comercialice el dispositivo del Director de la fábrica aún en prisión. Como el aparato no está todavía acabado nadie querrá darle financiación hasta que el Director Jang Ryang lo ponga en el camino correcto.

Por un lado me gusta el rumbo que están tomando las cosas, pero por el otro no. Me explico.

Creo que es un acierto, a expensas de cómo se desarrollarán las cosas más adelante, poner a Yu Bang como emprendedor al margen de la Chun Ha ya que creo que se le puede sacar más partido sin las limitaciones de una jerarquía que lo tenía atado de pies y manos. Encima su unión con ese mafioso tan peculiar como es el Jefe Paeng Wol puede deparar muchas risas dados sus caracteres dispares pero confluyentes.

Sin embargo no me gusta el cariz que está tomando la relación Yeo Chi-Hang Wu. Vale, esto choca con mi interés de que ella se quede al final con Yu Bang, pero no puedo pedir que mis deseos coincidan con los de los guionistas. No obstante, una cosa son las preferencias de cada uno y otra los derroteros de la historia. ¿De verdad que queréis a una Yeo Chi sumisa?

Por otro lado, es muy emotiva la escena entre esta y su abuelo pero me parece algo forzada. Que pasa, ¿qué ya se le ha olvidado que quería vengarse de él por lo de su madre? Vale que está motivada por lo delicada de la situación, pero entonces, en frío ¿por qué le sigue luego el juego? Venga hombre, a este ritmo su personaje va a ser el más errático de los que pululan por la fauna televisiva del país, y ya es decir… Creo que los guionistas tienen confundido el concepto de la volatilidad.

Y hablando de cambios de opinión. Hemos pasado de que por Yu Bang se interesen todas las mujeres de la serie a que lo utilicen. Menos mal que nos queda el humor…

12º CAPITULO: Una de cal y… muchas de arena.

Creyendo que lo quiere timar, el Presidente Paeng Wol rechazará una y otra vez a un obstinado Yu Bang. Mientras, Yeo-Chi tiene que tragarse su orgullo y aceptar las órdenes de Hang Wu. Finalmente, el curso de las cosas dará un giro radical cuando causalmente Wu-Hee escuche una conversación entre Hang Wu y Bong-Gu. Este, despechado por el mal trato recibido por el que hasta aquel momento era su jefe, querrá volverse a congraciar con Yu Bang, devolviendo los planos del dispositivo robado, un aparato que no es otra cosa que un medidor de nivel de azúcar en la sangre sin necesidad de pincharse. Con ellos y en disposición de acabar el mismo, Paeng Wol le prestará a Yu Bang el capital necesario para volver a reunir a los empleados de la fábrica de Incheon. Pero hay más, ya que para su sorpresa contará con un inversor extra: el propio Jin Si-Hwang.

El episodio de hoy se presenta con dos caras bien diferenciadas: una primera dramática desarrollada en la media hora inicial, y una segunda más cómica, claro está, en los últimos treinta minutos. Y ya no es el carácter de los mismos sino su catadura.

En la primera parte nos encontraremos una trama enquistada que no hace más que redundar en las situaciones vistas en episodios anteriores: la relación de amor-odio entre Yeo-Chi y Hang Wu, la lucha de poder con la Directora Mo moviendo los hilos en la trastienda y los bandazos del Presidente Si-Hwang. Solo las ocurrencias de Yu Bang por convencer a Paeng Wol logran borrar la sensación de aburrimiento de estos minutos.

Sin embargo en la parte final –menos mal que no es al revés- el duodécimo capitulo se transforma del tal modo que casi consigue convertirse en uno de los mejores de los que llevamos de serial.

Para empezar, el cambio de registro. Por fin parece que le van bien las cosas a los protagonistas. Sí, sé que la alegría no va a durarles mucho, pero da gusto verlos felices mientras que los villanos se retuercen mordiéndose los puños.

Luego y continuando con los “cambios”, el de los roles de tanto Bong-Gu como del Presidente Jin Si-Hwang. Sobre el primero era evidente que tarde o temprano cambiaría de bando, pero me congratulo que haya sido tan pronto. Va a ser un gozo ver como subalternos de Yu Bang a este y a Beom Kwae. Menudo trio.

Y lo del Presidente Jin Si-Hwang, de traca. Que un personaje que estaba predestinado a ser el arquetipo de villano sin corazón, lo hayan terminado por reconducir a pesar de, como decía, los bandazos, ya es de por sí loable; pero que además del cambio de actitud se guarden ases en la manga con ese juego de su enfermedad y ceguera que todavía aún pueden engrandecer más el personaje, es de sobresaliente. Pueden cag… perdón, fastidiarla, pero por episodios como los de hoy, vale la pena.

Lo que no me ha gustado nada, pero nada nada, ha sido esa escena de la Directora Mo echándose unas risas. Por favor… que trago tuvo que pasar la actriz. Por cierto, ¿por dónde anda el Jefe de Producción?

Por último, que bien le vendría a mi mujer y a mi madre ese medidor de glucosa en la sangre; ambas son diabéticas y estoy cansado de ver como se machacan las yemas de los dedos con las dichosas lancetas…

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