PRINCESS HOURS (II) – Korea del sur – 2006 – Kdrama – (Ep. 7 al 12) de 24

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BREVE RESUMEN DE LOS SEIS PRIMEROS CAPÍTULOS:

Shin Chae-Kyeong es una jovencita que debe casarse con el Príncipe heredero siguiendo una promesa realizada décadas antes entre sus abuelos. A pesar de la diferencia de clases, ambos jóvenes van al mismo colegio e incluso han tenido algún que otro encontronazo. La precariedad económica de la familia de ella y la necesidad de casar al heredero ante la enfermedad que padece su padre, propiciarán rápidamente la boda. Tras esta, la relación entre ambos no será todo lo buena que se espera ya que no solo tienen caracteres opuestos si no que el príncipe Shin para casarse tuvo que hasta romper su relación con una joven, Min Hyo-Rin. Mientras que esto sucede a Seúl llevará el primo del príncipe, Yool, un joven que pronto se quedará prendado de la jovialidad de Chae-Kyeong. Por si los problemas fuesen pocos, la madre de Yool regresa de Inglaterra dispuesta a recuperar el trono que le correspondía antes de que su esposo muriese en un accidente de tráfico.

7º EPISODIO: Tras unos últimos episodios insulsos no era de extrañar que, de los 24 episodios de la serie, este tuviese la menor audiencia de todos ellos.

El carácter sobrio de Shin sigue provocando reacciones precipitadas en Chae-Kyeong de las que luego hasta en cierta forma tiene que arrepentirse. El último ejemplo, pensar que Shin la trata poco menos que como una desconocida cuando en realidad éste está pidiendo a sus “reales” progenitores que les dejen ir a casa de los padres de Chae-Kyeong unos días. Tras la aceptación por parte de estos, la joven pareja se dirigirá al hogar de la familia Shin Chae. Allí el príncipe aprenderá lo que es un hogar y una familia normal. Mientras ello sucede Min Hyo-Rin se resiste en dejar perder a Shin lo que aprovechará Hwa-Yong para, haciendo un curioso parangón con la desgraciada relación del Príncipe Carlos de Inglaterra, Lady Di y Camilla, provocar una serie de sensaciones en la joven que se traducirá en una lucha por recuperar el amor del príncipe. Por su parte Yool tristemente será el resignado testigo de la cada vez mas aparente felicidad de los recién casados.

Por contra de lo dicho al inicio, este episodio es uno de los mas divertidos de la serie ya que en él concurren muchas situaciones cómicas forzadas por los contrastes que hayamos entre la corte y la peculiar familia de Chae-Kyeong.

Dejando de lado el “grueso” del episodio decir que parece que la relación entre los protagonistas comienza a progresar denotando incluso por parte del príncipe heredero un acercamiento romántico bastante encantador.

Para terminar decir que volvemos a tener que asistir a esos casi minutos musicales donde los productores intentan explotar una banda sonora, por otro lado, nada desdeñable. El tema principal de la misma “Perhaps love” – nada que ver con la película de Peter Chan y canción de Jacky Cheung, salvo la calidad de ambas – llega a “pegarse” con solo un par de veces que la oigas.

8º EPISODIO: En este capítulo asistiremos a lo que parecía increíble, que el peso especifico de Shin crezca por encima del de Chae-Kyeong.

El periplo en el hogar de la familia Chae-Kyeong ha dado a su fin y la pareja de recién casados ha de volver a palacio y a sus quehaceres diarios. La educación de la protagonista debe continuar así como la labor diplomática de Shin. Mientras esto ocurre Min Hyo-Rin pondrá en marcha un plan para acercarse a Shin: permitirá que una extraña como Chae-Kyeong entre a formar parte del club de hípica para así ganarse su confianza y estar cerca del príncipe sin miedo a miradas indiscretas. Sin embargo es el propio Shin el que está reticente a volver a contactar con ella; los días pasados junto a Chae-Kyoeng ha provocado que le coja cierto afecto e incluso la visión de ésta junto a su primo Yool le provoca sensaciones cercanas a los celos. Cuando ya en palacio, Yool y Shin tengan un tonto accidente y nuestra heroína, ante lo atendido del príncipe heredero lo obvie en pos de Yool, éste se sentirá agraviado vengándose horas después cuando la aparte de su lado en un viaje oficial a Tailandia que éste tiene que realizar sustituyendo a su padre que ha recaído de la enfermedad.

Mucho humor y encanto en un capítulo que marca el renacer de la serie. Por un lado nos encontramos con que Shin empieza a encariñarse de su mujer; esto vendrá unido a una serie de circunstancias que hacen a su personaje mas rico en matices de lo que hasta el momento estábamos viendo. Hasta cierto punto, empezamos a comprender sus motivaciones y reacciones pasadas llegando incluso a sentir pena por él cuando piense que el amor que profesa por Chae-Kyoeng y que no es capaz todavía de asimilar, corre peligro.
Por el otro lado es de agradecer, aunque personalmente no me guste, que las dificultades de la serie hayan pasado de ser las ansias de poder de la madre de Yool a la enfermedad del Rey; y es que hasta le hemos cogido ya afecto al monarca como para pensar en un triste final. Pero eso aún está por venir…

9º EPISODIO: Nuestra pareja protagonista bifurca sus caminos orientándolos sentimentalmente hacía sus respectivos enamorados.

Shin inicia su viaje diplomático en Thailandia dejando sola a Chae-Kyeong que no tiene otras ocurrencias que por ejemplo destrozar el coche que le había cedido la reina madre. Mientras, Yool le confiesa a su madre abiertamente que está enamorado de Chae-Kyoeng. Entre actos y protocolos Shin recibirá una grata sorpresa cuando Min Hyo-Rin acuda hasta la misma Bangkok para hacerle una visita de “cortesía”. Allí ésta le hará participe de su malestar, viéndose alejada de su vida. Congraciados de nuevo Shin se escapará de sus quehaceres “monárquicos” para acompañarla al aeropuerto; de camino al mismo se verán sorprendidos por unos paparazzis viéndose obligados incluso a esconderse en un motel. En Seúl Chae-Kyeong vivirá “horas flacas” cuando vea que Shin no le devuelve sus llamadas. La “alegría” la encontrará cuando por su parte huya junto a Yool hasta una población rural para ver un curioso árbol botella. Esta desaparición pondrá en alerta a toda la corte.

Como en anteriores entregas, varios son los aspectos que llaman la atención en este episodio. El primero es el que hace referencia al propio viaje del príncipe a Thailandia. No solo nos mostrarán bellos parajes del país si no que incluso se atreverán a rodar una persecución de Tuc-Tucs al mas puro estilo – salvando las distancias, claro – “Ong Bak”, al que incluso se llega a citar.

Por otra parte destacar la intervención de la Reina Madre (Abuela) haciéndose valedora del papel mas entrañable de la serie, un rol que lamentablemente unido a su edad – espero equivocarme – lo orienta a un trágico y lacrimógeno futuro. Como con su ficticio hijo, el rey, espero equivocarme…

Y para terminar, seguimos denotando esa transformación que está sufriendo la protagonista. Su cambio de peinado con el pelo suelto y hasta de actitud, mucho mas sobria, provoca que nos parezca mucho mas madura.

10º EPISODIO: Episodio de transición en el que como dato mas importante nos enteraremos de una sorpresiva relación enterrada en el pasado.

Shin culmina su periplo en Thailandia no sin antes salvar unas cuantas dificultades. Por su parte, Chae-Kyeong retorna junto a Yool a palacio para recibir la bronca de una Reina Madre enfadada por su temporal desaparición. Cuando las cosas vuelvan a su cauce, un Yool mas decidido que nunca le confesará a nuestra princesa su teoría sobre que ambos realmente fueron los que estaban prometidos en el pasado. Mientras que los sentimientos libran su batalla, a la pareja de “cuñados” les toca lidiar con un difícil toro: la visita del príncipe William de Inglaterra. Para sorpresa de Chae-Kyeong, éste y Yool estudiaron juntos y se consideran poco menos que hermanos. Ajenos a todo esto, Hwa-Yong le pedirá al Rey que restituya la posición de su hijo. Finalmente, Shin volverá a Seoul comportándose distante frente a una compungida Chae-Kyoeng.

Dos son los grandes atractivos de este episodio: uno, el final de las aventuras de Shin por Thailandia con la inclusión de una especie de persecución/carrera de motos por las carreteras de alrededor de Bangkok que desemboca en el popular “Mercado Flotante” y dos, la visita de un afable doble del Príncipe de Gales, William Mountbatten-Windsor, que en lugar de ensombrecer el tono del episodio, lo llena de humor y espontaneidad.

Por lo demás, destacar la sorpresa que nos depara el descubrimiento de una antigua relación – que me callo – y el álbum de familia que se nos ofrece al final del episodio, descubriéndose algunas fotos que deparan alguna que otra sorpresa como la aparición de nuevos miembros reales aún por presentarse.

Para acabar, decir que a raíz de estos dos últimos episodios la serie se convirtió en la mas vista del país, sin duda auspiciado por ese exótico y tan atractivo viaje a Thailandia.

11º EPISODIO: Completísimo episodio donde, a punto de entrar en el meridiano de la serie, aún se nos presentan personajes principales.

El regreso a palacio de Shin no será el único; su hermana mayor, Hye-Myeong retorna a casa tras dos años de labores humanitarias. Ésta rápidamente se convertirá en confesora de su hermano. Mientras, el escándalo salta a la palestra: la aventura del príncipe Shin y Min Hyo-Rin ha sido publicada en un periódico sensacionalista tailandés lo que aprovechará Hwa-Yong para hacer mella en la opinión pública del país a favor de su hijo ahora que Yool ha tomado la decisión de convertirse en Rey. Sin embargo estos no serán los únicos que piensan en ascender al trono ya que el actual Rey, acosado por los fantasmas del pasado, piensa reconocer merecidamente a su hermano muerto y familia. Por su parte nuestra protagonista sufre mas que nadie las consecuencias del escándalo sintiéndose víctima de los comentarios hirientes de sus compañeros de clase. Cuando coincida con Min Hyo-Rin intentará aclarar la situación, hecho que ésta aprovechará para hundirla mas en la miseria. Lo desagradable de la conversación sumado a los síntomas de una incipiente gripe provocará que ésta caiga desfallecida. Todos, incluso Shin acudirán a su auxilio. Ya en palacio se vivirán momentos tensos cuando Yool sin vergüenza muestre su interés por ella. El episodio acabará con un anuncio sorprendente por parte de Shin.

Estamos frente a uno de los episodios mas completos en lo que a sentimientos se refiere. Las situaciones se extreman dando lugar a momentos de gran calado dramático llegando incluso a conmover. Todo ello obra y gracia de un guión que busca en los contrastes el secreto de su éxito: Min Hyo-Rin adopta el papel de villano de la función para segundos después sentirse víctima, Shin no deja de lado su indiferencia para paradójicamente ser objeto de nuestra compasión y por último Yool, que de ángel pasa a demonio.

Como detalle puramente anecdótico diré que, el vestuario que de normal me parece algo ridículo y en cierta manera “amariconado” para Shin, en este episodio roza el esperpento representado sobre todo en la camisa del mismo Shin y el collar/colgante de Yool. De risa.

12º EPISODIO: Llegamos al meridiano de la serie y de la transición de la anterior entrega pasamos ya casi al simple relleno.

Tras la sorprendente declaración de intenciones del príncipe Shin, ahora nos expone sus motivos y planteamientos. Sin embargo su padre ya ha puesto en marcha la imparable maquinaría que podría cambiar el rumbo de la sucesión con el acto de homenaje a su hermano muerto y el consecuente reconocimiento de Yool como príncipe de pleno derecho. Esto volverá a poner a cada cual en su lugar satisfaciendo en parte a Hwa-Yong, viendo a su hijo tan próximo al objetivo que se habían planteado. Pero mientras que las intrigas “palaciegas” avanzan Shin tendrá un encuentro con Min Hyo-Rin, confesándole que desde ese momento su relación con ella ha variado y que su aventura en Thailandia sería la última desde el punto de vista romántico. Hyo-Rin reaccionará de una manera opuesta al que esperaba Shin, resignándose y aceptando el nuevo status. Por su parte Chae-Kyeong descubrirá unos recuerdos que Shin atesoraba de Hyo-Rin provocando en ella una especie de frustración sentimental.

Como decía al inicio nos encontramos frente a uno de los episodios mas pobres de la serie. La causa no está provocada solo por un descenso del ritmo de la historia si no por una continuidad que arrastra temas desde ya varios capítulos sin darles todavía un fin o plantear otros nuevos.

Con esto la serie ha perdido parte de su frescura inicial encallándose en temas sentimentales y – casi – políticos que empiezan a resultar reiterativos.

Como apunte positivo, destacar esa salida al “exterior” de nuestra protagonista y la Reina Madre al “Museo del osito Teddy” situado en la Isla Jeju. Los minutos finales montados a ritmo de videoclip, lo mejor de este episodio duodécimo.

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