THE LAST SCANDAL OF MY LIFE (III) – Korea del sur – 2008 – (Ep. 12 al 16) de 16. FINAL

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BREVE RESUMEN DE LOS ONCE PRIMEROS CAPITULOS:

Hong Sun-Bee es una maltrecha ama de casa con graves problemas. Su marido acaba de ser arrestado por un fraude económico y ahora necesita una gran suma de dinero para evitar que éste vaya a la cárcel. Sin embargo Sun-Bee no sabe como reunir ésta cantidad ya que sus pocos ahorros no son suficientes; además no está cualificada para conseguir un trabajo que le permita acercarse ni siquiera a ésta cifra. El poco dinero que hasta el momento recogía lo conseguía gracias a actuar como extra en las producciones que se realizan en la ciudad. El destino provocará que en uno de estos coincida con Jang Dong-Chul, su primer amor cuando era adolescente aunque éste lo niegue. Y es que Dong-Chul ahora se hace llamar Song Jae-Bin y hace creer que tiene algunos años menos. Conociendo su posición acomodada Sun-Bee decidirá pedirle un préstamo y fruto de un malentendido, terminará convirtiéndose en la ama de llaves del actor, su hermano Dong-Hwa y sobrino, asunto del que no saldrá mal parada ya que su generoso sueldo puede ayudar a salvar a su marido. Sin embargo éste engañará a su mujer haciéndola creer que ha huido a otro país; la realidad dicta otra cosa: la mujer de su socio saldará sus deudas si abandona a su familia y se va a vivir con ella. Sun-Bee ajena a las triquiñuelas de su esposo seguirá trabajando en el hogar de los Jang, yéndose incluso a vivir a casa de estos con su hija cuando los problemas económicos la asfixien. El contacto continuo con estos provocará que se gane el corazón de la familia especialmente el de Jae-Bin que comenzará a enamorarse de ésta como en los viejos tiempos. No obstante, Dong-Hwa también ha encontrado en la mujer un complemento a su solitaria vida a pesar de que a la ciudad regrese, tras haberlos abandonados una década antes, su antigua pareja y madre de su hijo.

12º CAPITULO: Cualquiera pensaría que esto se está acabando, o mejor, que queramos que no acabe nunca.

Dong-Hwa pronto le quitará la loca idea que se le había ocurrido a Jae-Bin, volviéndole a poner los pies en el suelo. Al día siguiente el ejecutivo invitará a una Sun-Bee ajena a la disputa de los dos hermanos a pasar una día en la playa en la casa de verano de la familia. Reticente la ama de llaves aceptará cuando Dong-Hwa la convenza diciéndole que será el marco idóneo para contarle lo de su divorcio a Ji-Min. Mientras estos parten hacia la costa llegará Lee Na-Yun con la intención de averiguar si es cierto que Jae-Bin no ha acudido al rodaje por estar enfermo. El actor indiferente a su pareja de reparto se sorprenderá al oír que Sun-Bee lo ha “abandonado” para irse junto a su hermano. Picado en su amor propio decidirá acudir a la casa de verano junto a Na-Yun inventándose cualquier excusa. Una vez allí Jae-Bin logrará escaparse durante unas horas con Sun-Bee sin conseguir otra cosa que a la vuelta, ser descubiertos por una Na-Yun que orgullosa le soltará una bomba al actor. Al día siguiente y de vuelta a la ciudad, Dong-Hwa se citará para la noche con Sun-Bee con el pretexto de gastar las entradas que les dieron unos días antes en el banco. Pero antes de ello Jae-Bin le habrá preparado a la mujer una fiesta “revival” con la que recordar los viejos tiempos. La misma no acabará como él esperaba…

Otro episodio absolutamente redondo que vuelve a evidenciar las virtudes de una de las mejores series que he visto.

Se le puede achacar que su final sea un tanto repetitivo o que hayan situaciones un tanto ambiguas que juegan convenientemente con el espectador en lo que a reacciones de la protagonista se refiere cuando se inclina hacia uno u otro hermano pero en líneas generales, éste duodécimo capítulo nos ofrecerá grandes sensaciones.

Por un lado nos volverá a hacer reír y en grandes dosis. El juego de escupir pepitas de sandia es absolutamente genial, no solo por su desarrollo sino incluso por su contexto ya que a la misma le acompaña un tema musical interpretado por el propio Jung Jun-Ho.

El pasaje en el que los protagonistas recuerdan su pasado también tiene su aquel ya que uno disfruta viendo ese brillo en la mirada del héroe demostrando a su vez el pedazo de actor que es.

En lo que respecta al ámbito sentimental volvemos a caer como decía al principio en la reiteración ya que es otra vez el mismo protagonista el que acabará con el corazón roto. No obstante lo que hace grande a la serie, y ya van…, es que a pesar de que éste sufre y nosotros con él, no lo hacemos menos con su hermano ya que también se ha ganado nuestros corazones.

Lo mejor: la explosiva confesión de Na-Yun. ¿Quién decía que estaba todo dicho?.

Lo peor, que definitivamente se confirme lo que todos ya imaginábamos, la suspensión de la secuela de la serie… Y es que la muerte de Choi Jin-Shil no dejaba otra elección; nadie de los componentes de la misma hubiese mantenido el tipo recordándola. Y nosotros con ellos.

13º CAPITULO: Sabor amargo en un episodio donde del sentimiento romántico se pasa al fraternal.

Tras despedirse de su “yo” como Dong Chul ni el consuelo de Sun-Bee conseguirá apaciguar a Jae-Bin. No le importará ni incluso llevar a la mujer que ama a su cita con su hermano; lo que no sabrá éste es que la ama de llaves no ha llegado ni a verse con el ejecutivo ya que decidió en el último segundo ir tras él. Pero Jae-Bin tiene otras cosas en la cabeza: acudirá al encuentro de Na-Yun para averiguar esa verdad que no le deja ni respirar: si es el autentico padre de Hun. Al día siguiente, una vez confirmada su paternidad, se tomará un día libre “secuestrando” al niño con tal de satisfacer su nueva inquietud como padre. El niño, aburrido y sin saber porque su tío actúa así, conseguirá hacer una llamada de “auxilio” acudiendo hasta el lugar donde se encuentran Sun-Bee, Ji-Min y un Dong-Hwa temeroso del rencor de su hermano. Tras ocultarse éste, la tarde transcurrirá como si nada y será por la noche cuando los dos hermanos se encuentren frente a frente aceptando Dong-Hwa todas las culpas pero explicando sus motivos. Al día siguiente una preocupada Sun-Bee intentará animar a un triste Jae-Bin como él hizo con ella tiempo atrás; lo único que conseguirá será mas dolor…

Sé que me repito pero no puedo hacer otra cosa que seguir alabando a ésta serie. Me encanta.

Contrariamente al anterior episodio poco tiempo tendremos para esbozar una sonrisa. El drama y el pesar se cernirá sobre nuestros protagonistas pero ni la peor de las tragedias podrá impedir que disfrutemos menos de la serie.

Porque para empezar ya no solo es ponerse en la piel del protagonista, es en la de los que lo rodean.

Resulta gratificante ver como Sun-Bee prueba de esa misma indiferencia con la que antes ella trataba a Jae-Bin. Pero mas que se hayan vuelto las tornas, es ese desenlace donde realmente me creo que esté enamorada del actor.

Por su parte, Dong-Hwa en su papel de padre atormentado que tiene miedo a que le quiten a su hijo, resulta inconmensurable y conmovedor, mucho mas por momentos que Jae-Bin.

Todo ello hace que éste episodio sea otra gozada para los seguidores de la serie a pesar de que su contenido sea mas bien exiguo, teniendo incluso que recurrir hasta a una especie de videoclip con los actores pasando el rato mientras suena la música.

Quitando que sea un hecho meramente anecdótico el desenlace del episodio, otra vez inquietante, nos abre un sinfín de posibilidades gracias a esa capacidad de sorprender de la que siempre ha hecho gala la serie.

14º CAPITULO: Se me terminan los calificativos y eso que aún quedan dos episodios para acabar…

La sentencia de Jae-Bin se convertirá en realidad cuando al día siguiente Sun-Bee y Ji-Min abandonen el hogar de los Jang. Dong-Hwa, encariñado con madre e hija se ofrecerá a ayudarlas a encontrar una casa nueva y así les conseguirá un modesto ático con una esplendida terraza con una no menos espectacular vista de la ciudad. Mientras, Jae-Bin dispuesto a aclarar sus ideas le revelará la verdad sobre su paternidad a Hun. Éste incrédulo al principio reaccionará de la peor de la maneras huyendo en secreto a la nueva casa de la ama de llaves. La mujer avisará de su paradero a Dong-Hwa acudiendo al encuentro de éste; viendo que está en buenas manos lo dejará al cuidado de Sun-Bee. Cuando vuelva a casa y se encuentre a su hermano destrozado ante la ausencia de una Sun-Bee a la que ahora echa a faltar y del propio Hun, no tendrá otro remedio que hacer de tripas corazón y animarlo a que deponga su actitud autodestructiva y tome el toro por los cuernos. Y así, al día siguiente Jae-Bin acudirá al encuentro de Sun-Bee y su hijo alegando un pretexto burdo para quedarse en aquel lugar durante unos días. Pero mientras la felicidad parece haber vuelvo a la familia, Na-Yun que ya ha tenido las suyas con Sun-Bee confesándole de paso el secreto que guardaba, está dispuesta a destrozar la vida al actor confesando toda la verdad sobre éste a los medios de comunicación…

Volvemos a encontrarnos con un episodio que depara pocas sonrisas para centrarse en las emociones; aún así encontraremos motivos para esbozar alguna cuando por ejemplo nos reencontremos con el Jae-Bin de siempre, dispuesto hacerle la vida imposible a Sun-Bee. Y es que parece mentira pero ha hecho falta echar de menos algo – haciendo un paralelismo con el propio protagonista y sus sensaciones del episodio – para darnos cuenta que hasta en los tópicos se puede encontrar la felicidad.

Y es que cuando hablo de felicidad, no lo hago en plan de demagogia. Estoy cansado de repetir que ésta es la mejor serie que he visto nunca y no solo ya considero a los protagonistas como a mi propia familia – ya los estoy echando a faltar y aún no la he acabado… – si no que me contagia tantas emociones que de coparticipe, uno se siente protagonista de la historia.

Y no es un exageramiento, es una realidad. Como padre que soy, se me puso la carne de gallina cuando vi a Dong-Hwa arrodillado al lado de su hijo sintiendo un dolor que asumo; no solo es que me lo creo, es que lo comparto.

Y ya no hablo de esa parte final tan conmovedora, es que a pesar de mi favoritismo hacia Jung Jun-Ho tengo que reconocer que Jung Wung In se ha ganado mi corazón a fuerza de tener el personaje mas completo de la serie, amén de una interpretación con un mayor abanico de registros.

No puedo acabar sin, en la misma línea, destacar a Byun Jung Su que ejerciendo de villana de la función no se resigna en aparecer automatizada ya que sobre todo, algo de agradecer seguro al guión, prioriza causas sobre comportamiento…. algo de lo que precisamente Sun-Bee se encarga de recordarnos para mal en éste episodio.

15º CAPITULO: Poco contenido para lo que parece una despedida anticipada.

Jae-Bin comparecerá ante la prensa para desvelar tanto su verdadera identidad y edad como su recién descubierta paternidad. Junto a éstas sorprendentes noticias para la opinión pública, el actor anunciará que se retira de la primera plana de la actualidad para pasar el resto de su vida junto a su primer amor aunque sin desvelar la identidad de ésta. La noticia pronto tendrá gran repercusión y no solo para sus fans ya que la propia Ji-Min desconocía que tanto Hun era hijo de Jae-Bin como – y peor – que su madre es esa mujer por la que éste lo ha dejado todo. Por otro lado mientras Na-Yun llora desconsolada, el Director Ahn le recriminará su actitud a Sun-Bee amenazándola para que deje al actor con ir a la prensa. Ésta ante la sarta de sandeces de su exmarido lo echará de su casa y será entonces cuando éste acuda a Jae-Bin para chantajearlo: si no le da una gran suma de dinero contará a la prensa que ella se divorció de él por su causa. Integro, Jae-Bin no se acobardará y retará al granuja a que lo haga. Ese mismo día en la nueva casa del ama de llaves, una legión de periodistas violará su intimidad…

Un tanto frío me ha dejado éste episodio ya no tanto porque su desarrollo no sea significativo sino porque me da miedo pensar que sucederá en el último capítulo.

Y es que el final de éste bien podría hacer sido de por sí un buen desenlace para la misma sabiendo que sus responsables iban a retomarla en una segunda temporada. Ahora y tras la dramática muerte de su protagonista, sabiendo que nunca se grabará, tiemblo en pensar qué se les habrá ocurrido a los guionistas para dejar en suspenso la misma.

Por otro lado decía que me había dejado solo un “tanto” frío porque en realidad la misma nos ofrecerá un par de escenas realmente emotivas para aquellos que se hayan dejado, como yo, seducir por la serie. La confesión del protagonista ante las cámaras o ese final donde los protagonistas parecen hablar mediante telepatía, amenazarán con hacer aflorar nuestras lágrimas.

Y por lo demás, que solo nos queda el desenlace… ¿qué pasará?.

16º CAPITULO: Llegó el tan aciago momento, el último episodio.

Tras el rescate de Jae-Bin pronto vendrán las consecuencias pero antes el actor se declarará a la ama de llaves pidiéndole que se case con él. Dong-Hwa le echará una mano ya que bajo la excusa de acallar el escándalo les invitará a que lo hagan. Mientras, Lee Na-Yun decidirá poner rumbo a EEUU dejando a la familia en paz; para su sorpresa Hun acompañado del que hasta hace poco era su padre la despedirán desde el aeropuerto. Pero ésta no será la única joven protagonista ya que Ji-Min con dudas ante la relación de su madre y su adorado oppa se reunirá con su padre no consiguiendo otra cosa que un desengaño. ¿Conseguirán finalmente casarse en paz los protagonistas?.

Poco contenido para un episodio que paradójicamente solo ha servido para zanjar asuntos. Y digo que sorprendentemente porque ante el anuncio de una segunda parte – suspendida finalmente por la muerte de la protagonista – me esperaba un final que dejase algún tema en el aire con tal de recogerlo en esa segunda temporada. Gracias a Dios esto no ha ocurrido y podemos darnos por satisfechos, muy satisfechos a decir verdad.

Y es que además de un final deseado mas que esperado, ésta última entrega nos ha traído sensaciones tan buenas como la conversación de Sun-Bee con una arrepentida Na-Yun o finalmente, la única escena intima de los protagonistas. Llámame sensiblero pero a mis 35 años he llorado como un niño….

CONCLUSIONES:

– ¿Qué mejor conclusión que decir que de momento ésta es la mejor serie asiática que he visto en mi corta vida?. Vale, es solo una opinión pero he dado tantos motivos para que todo el mundo se anime a verla que ya no sé si enumerarlos una vez mas.

– Lo primero, que realmente es una comedia romántica. Quiero decir, antes que romántica, es una comedia y así prioriza el humor ante los sentimientos.

– Lo segundo, que se aleja de las series convencionales del país porque como protagonistas tiene a unos personajes que distan mucho de ser adolescentes o incluso personajes sin compromiso. Madurez y responsabilidad aún cuando alguno de los mismos – Jae-Bin – tenga mas de niño que de adulto.

– Tercero y no por ello menos importante, que la perspectiva del serial parece mas enfocado hacia el género masculino que al habitual femenino. Aquí no es la mujer la que mas sufre sino un (anti)héroe que debe olvidar su brillante armadura – de ahí lo de “anti” – para conquistar a la mujer que quiere teniendo que ser lo mas terrenal posible.

– Cuarto, que a pesar de tener una pareja protagonista definida existe un tercer “elemento” que rompiendo todos los esquemas de los “ménage à trois” por momentos llega a recibir mas simpatías por parte del respetable que el propio protagonista.

– Quinto; los villanos de la función que no son tal. Uno, el Director Ahn que por mala sombra, resulta cómico. Un diez. Y el otro – u otra – Lee Na-Yun que se mete en su papel mas por obligación que por devoción; no es una villana con causa, es alguien con necesidad. Un… once.

– Sexto; cómo habrá sido la serie que ni siquiera he hecho mención a una estupenda banda sonora abstraído en el propio argumento y sus personajes. No solo es un estupendo conjunto de temas interesantes entre los que se encuentra incluso uno interpretado por el propio Jung Jun-Ho, es también un grupo de temas instrumentales de lo mas variopinto. De todas formas, la cosa no se quedará así ya que en parte no he hablado en profundidad de la misma porque mi intención es en breve escribir una reseña en el Foro de la Web ya que es allí donde van los comentarios dedicados al mundo de la música.

– Octavo y último; lamentablemente la serie nos deja con el corazón roto. No porque no podamos seguir las aventuras de la familia sino porque el suicidio de su protagonista nos ha dejado una sensación mucho mas que amarga. Ojala Choi Jin-Shil hubiese tenido en la vida real un Jae-Bin que la hubiese salvado de una tristeza que al final resultó insondable. Lo dicho en su momento, GRACIAS JIN-SHIL allá donde estés que sepas que por lo menos tu vida sirvió para hacer feliz a dos españolitos y que quedarás para siempre en nuestra memoria, por no decir corazones. Triste consuelo pero es algo que muchos ya quisiéramos…

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