THE PRIME MINISTER AND I (II) – Korea del sur – 2013 – (Ep. 7 al 12) de 17

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BREVE RESUMEN DE SUS 6 PRIMEROS CAPÍTULOS:

Kwon Yul ha sido elegido por el Presidente de la República de Corea para convertirse en el nuevo Primer Ministro sustituyendo a una serie de políticos corruptos y retrógrados que hasta el momento ocupaban el cargo. Y es que la imagen que de él tiene la opinión pública es de un joven idealista, íntegro y trabajador. Sin embargo Kwon Yul es más que una cara bonita y una conciencia comprometida, es un viudo padre de tres niños al que sus responsabilidades no le dejan ser un buen progenitor. Cuando sea nombrado Primer Ministro el destino lo llevará a conocer a Da Jung, una periodista de la prensa rosa, con la que surgirán una serie de malentendidos. Pronto los enemigos políticos de Kwon Yul, entre los que se encuentra su cuñado, el Ministro Park Jun-Gi que le culpa de la muerte de su hermana, se aprovecharán de la coyuntura para crear un escándalo alrededor de la figura del nuevo Primer Ministro, pillando como “rehén” involuntario a la propia Da Jung. Para salir airosos, estos no tendrán mejor idea que fingir un matrimonio. Lo que no saben es que tienen al “enemigo en casa”…

7º CAPITULO: Tiempo de recolecta.

Auspiciado por su suegro, el Ministro Jun-Gi le tenderá una nueva trampa a nuestro “héroe”. Así, en una reunión de ministros, solo aparecerán dos dejando en evidencia a Kwon Yul ante la opinión pública, queriendo dar la imagen de que este está falto de liderazgo y sus hombres no cuentan con él. Sin embargo este no será el único problema que le surja al político ya que en casa, Da Jung entrará en la habitación “prohibida”. Cuando el Primer Ministro llegue a su hogar y la vea tocando el piano como hacía su mujer, a Kwon Yul le entrarán las dudas. Por si fuera poco, el Manager Kang In-Ho descubre que Wu-Ri tiene dos teléfonos móviles. Se lo comunicará a Da Jung, y aunque esta intente ocultárselo al padre del chaval para que no se enfade con él, la providencia hará que este también lo descubra. Cuando por el celular reciba una llamada de Jun-Gi, no tardará en llegar a la conclusión de que es su propio hijo el espía que andaban buscando. Frustrado, Kwon Yul le recriminará a Da Jung que no se involucre tanto en los problemas de su familia ya que, en realidad, ella es una simple invitada que tarde o temprano terminará yéndose. Dolida, esta claudicará dándole la razón, pero comenzará a preguntarse la causa de su actitud entregada por y para la familia Kwon.

Aunque por situaciones el episodio de hoy no avance demasiado, en cuanto a sensaciones la verdad es que es bastante denso; hoy se desatan los sentimientos, y es la pareja de protagonistas la que se lleva la mejor parte. Menuda perogrullada…

Por un lado una Da Jung que comienza a ser consciente de que se está enamorando del Primer Ministro. A pesar de que este la trate con crueldad -escena emotiva esa en la que el protagonista se encara con ella- no puede dejar de echarle una mano.

Que los guionistas se hayan tomado unos minutos para, a su modo, psicoanalizar el personaje, es una opción que hasta el momento no se había visto en una serie de televisión de este origen. Es como si ellos mismos se estuviesen preguntando porqué están llevando al personaje por ese cauce sin tener que, como en otras ocasiones, dar las cosas por sentadas.

Y por otro lado un atormentado Kwon Yul. Y es que al “pobre” le dan tantos golpes por todos lados, que terminamos por perdonarle esos… “ataquitos” insensibles y poco racionales que tiene. En todo caso me gusta mucho que se opte por sorprender al espectador como en el caso de cuando pilla a Da Jung tocando el piano. Conociendo ese carácter arisco suyo todos pensábamos en una inminente bronca, pero es saludable su reacción, ya no solo por restar esa previsibilidad que decíamos sino por abrir la puerta ya a un personaje no tan severo.

Por último, lamentar que la situación con el Manager In-Ho se esté alargando demasiado. Esa “Espada de Damocles” que pende sobre el protagonista lo único que hace es atormentarnos, y eso no me gusta nada…

8º CAPITULO: Comedia 90% – Romance 10%

Kwon Yul tendrá que pasar por el hospital a causa de las fracturas que sufrirá tras salvar a Da Jung del atropello. Esto servirá para que la pareja se una un poquito más y les entre más dudas respecto a su relación. Sin embargo, mientras que estos intentan aclarar sus sentimientos, el mundo no se parará y el Presidente de la República decidirá hacer caso a Kwon Yul y paralizar el proyecto del que depende el suegro del Ministro Jun-Gi. Este, ofuscado y sin soluciones, se reunirá con In-Ho para pedirle pruebas de su lealtad. El secretario lo tranquilizará diciéndole que el momento está cerca, pero que si actúa ahora no solo perjudicará al Primer Ministro sino también a otras personas, como por ejemplo a Da Jung. Y es que está tan enamorado de ella que ya no podrá ocultar más sus sentimientos confesándoselos. Lo que ambos desconocen es que tras sus pasos se encuentra el periodista Byun Wu Chul del rotativo Koryo Ilbo dispuesto a sacar partido del inminente escándalo…

Llegados al meridiano de la serie era normal que explotase la primera de las bombas, en este caso sentimental: la declaración del Manager Kang In-Ho. La verdad es que esta no me ha hecho ninguna gracia. Está claro que las jovencitas no lo verán tan mal, encarnando este como parece el rol del galán cruzado por una causa, e incluso, como dice mi señora esposa más experimentada en culebrones, es habitual esta ambigüedad representada en un personaje cortado por una doble moral; sin embargo yo, refugiado en la figura de macho cabrío, no soporto que alguien quiera comérsele el pastel al héroe del serial, y más siendo un tío que en realidad esconde a un sucio traidor. En fin, todo será cuestión de perspectivas…

Y es que aunque tachaba como héroe al protagonista, en esta entrega hay que ver como el peso específico de In-Ho crece hasta robarle cuota de pantalla al propio Primer Ministro. Es tal la predilección de los guionistas por el personaje que hasta evidencian un fallo de continuidad embutiendo esa batalla de bolas de nieve entre este y Da Jung.

Sin embargo, no hay que hacer sangre, ya que el capítulo de hoy tiene más de comedia que de melodrama, es más, el contenido romántico se sitúa en los últimos cinco/diez minutos por lo que los poco amigos de los melodramas no tendrán que sufrir.

Muchas situaciones son simpáticas, que no cómicas -hay más sonrisas que carcajadas-, pero esos efectos sonoros e incluso alguna sobreimpresión animada, convocarán una atmósfera casi mágica solo estropeada, como decía, por la irrupción de los sentimientos y los tópicos triángulos amorosos aguafiestas…

9º CAPITULO: De aquellos barros, estos lodos.

La Rueda de Prensa con los medios de comunicación con motivo del Año Nuevo será el momento que el periodista Byun Wu Chul quiere aprovechar para destapar el escándalo entre Da Jung e In-Ho; sin embargo la joven se encontrará con un ángel guardián inesperado cuando el reportero Park, su compañero en “Scandal News”, utilice la treta con la que su jefe quiere vengarse de esta para devolver las cartas al mazo de la baraja y volverlas a repartir, estropeando el plan de su colega de profesión. De hecho, conseguirá incluso quitarle las fotos que este les había hecho a la pareja en la nieve, entregándoselas a In-Ho. Por otra parte, harto de la impasibilidad del joven, el Ministro Jun-Gi decidirá sacrificar su “peón” para derrotar a la “reina”: en connivencia con Wu Chul enviará un mensaje de texto a In-Ho y Da Jung para, engañándolos, pillarlos juntos en un hotel. Por suerte otra vez el reportero Park saldrá al rescate del Primer Ministro y su “noona”.

Bueno, en plan vago diría que estamos ante un episodio de transición y que no pasa nada destacable. Con ello no estaría faltando a la verdad, pero traicionaría a uno de mis principios como es el de no dejarse nada en el tintero si puede interesar al que buenamente se haya acercado a leer estas líneas.

Así por ejemplo, no estaría bien pasar por alto el crecimiento del personaje del compañero de la protagonista en “Scandal news”, y ya no solo por su aumento de cuota de pantalla sino por su alineamiento en el bando de los “buenos”. Y es que, insisto, teniendo tantos enemigos como tienen los protagonistas, encontrarse con un aliado es una noticia a celebrar.

Eso en el lado positivo porque en el lado negativo sigo “sufriendo” con el empecinamiento de los guionistas de jugar a dos bandas no queriendo cargar las tintas sobre el personaje de In-Ho, y por el contrario endurecer el carácter de Kwon Yul. Encima esa escena final resulta totalmente ingenua, no solo porque no es sorprendente -es un tópico en los seriales surkoreanos- sino porque esperábamos otra cosa, algo más apasionado, un beso por ejemplo. Se lo “dieron” hace unos episodios y ahora, ¿nos salen con estas…? Por favor…

10º CAPITULO: Después de la tempestad…

Da Jung y Kwon Yul saldrán doblemente airosos de la trampa que les habían puesto tanto sus enemigos como la providencia cuando tras abortar el plan del Ministro Jun-Gi descubran en el último segundo que dentro de la habitación donde se han refugiado está escondida dentro del armario la esposa de este y dos amigas espiándolos. Pero ahí no acabará la cosa ya que In-Ho, viendo que el político lo ha utilizado en su propio beneficio, acudirá a su encuentro para cantarle las cuarenta. Los días pasarán y el plazo legal de 100 días para acabar con un matrimonio se acerca. La secretaria Seo Hye-Ju le aconsejará al Kwon Yul que debería ir pensando en acabar la farsa. Así, el político comenzará a deshojar la margarita, y para ello qué mejor ocasión que la noche en que tienen que celebrar esa fecha tan señalada…

La verdad es que no sé de qué hablar. Ya no es que la trama no tenga excesivo contenido, es que encima, lo que sucede no merece mucho comentario. Y con ello no quiero decir que el episodio no esté bien, al revés, entretiene, pero así de comentar e ilustrar… poco, la verdad.

Para empezar, lo haré con lo peor si exceptuamos como siempre ese empecinamiento de juntar a Da Jung con el pesado de In-Ho. No me gusta para nada el desenlace del capítulo: edulcorado no, lo siguiente. ¿Alguien se imagina en España a Rajoy cantándole a su mujer? Bueno, pues igual, ya que nos gusta mucho hacer el ridículo, pero vamos, queda un poco… pues eso, ridículo. Aunque analizándolo desde el punto de vista cerebral -irónicamente- podemos llegar a la conclusión de que este Beom-Su podría meterse a cantante; total, si Andy Lau es una estrella de la canción… su voz tampoco es que se aleje mucho de la de este.

Por el otro lado, por el positivo, lo bien tirado, hilado, que está la situación de In-Ho/Da Jung con la del hermano de este y la esposa de Kwon Yul. Punto a favor para los guionistas. Es cierto que se emborrona un poco con ese descubrimiento por parte del Ministro Jun-Gi del “comatoso” paciente, pero no se puede decir que no despierte buenas sensaciones en los espectadores.

Y para terminar -no está nada mal teniendo en cuenta que no había mucho de qué hablar…-, tenemos un nuevo tema cantado en la banda sonora de la serie. Y claro está, no me refiero al que entona el protagonista o su hijo en la iglesia -musical que estaba la entrega de hoy- sino ese que suena de fondo en una escena cumpliendo con su labor de acompañar y propiciar sentimientos. La verdad es que como he dicho en otras ocasiones, se echan a faltar este tipo de canciones. Y es que estamos ya tan habituados a ellas en los seriales del país que cuando nos las “escatiman” notamos que nos falta algo.

11º CAPITULO: ¿Querías chocolate? Pues toma dos tazas.

La velada romántica acabará contra todo pronóstico mal. Convencido de que su decisión, por drástica e injusta que sea, salvará a Da Jung de las maniobras del Ministro Jun-Gi, Kwon Yul le comunicará a la joven periodista que debe salir de su residencia y acompañar a su padre en el hospital, así tanto se podrá ocupar mejor de él como la prensa no sospechará nada. Dolida esta le hará caso, situación que aprovechará la secretaria Seo para intentar ganar algo del terreno perdido con su jefe. Sin embargo, toda aquella situación no parece gustarle al padre de Da Jung, y dispuesto a que todo vuelva a su cauce, se escapará del hospital para hacer cambiar de opinión al Primer Ministro. Todo aquel embrollo conseguirá que el político vuelva a entrar en razón, en parte afectado por el tiempo que ha pasado sin su ficticia esposa, pero cuando crea haber recuperado esa falsa sensación de felicidad, surgirá el escándalo con la empresa que lidera el suegro de su cuñado, con fatídicas consecuencias…

Uffff… tanto quejarme de episodios insípidos y faltos de contenido, y va y llega uno de esos cargaditos y lleno de interés.

Para empezar, y aunque ya lo intuíamos, conoceremos por fin la motivación de In-Ho para destruir a su jefe. Si es suficiente razón o si debería haber investigado más, es una cuestión o herramienta que se guardan los guionistas para dilatar más el suspense. Conociendo los terrenos por los que se mueven los K-Dramas del lugar, no nos extrañaría una milagrosa “resurrección” del hermanísimo a última hora abogando por la inocencia del protagonista. Hasta ese momento u otra resolución, nos toca esperar estoicamente…

Por otro lado, en el episodio de hoy hay sitio para todos, aunque no para todo, es decir, como siempre es un cocktail de géneros aunque en esta ocasión humor, lo que se dice humor, no hay mucho. Lo que si que hay, como decía, es atención para todos los personajes, empezando por el triángulo amoroso conformado por la pareja protagonista y la secretaria Seo hasta esa otra similar figura geométrica con la misma en un vértice y el Ministro Jun-Gi y su esposa en los otros, sin olvidar a la pequeña Na-Ra con el amigo de su hermano, Tae-Wung, nada más y nada menos que el popular miembro de los “Super-Junior” Su Ho.

No podemos por demás ignorar dos pautas importantes como es el regreso del padre de Da Jung como el motor emocional de la serie, algo que agradecemos ya que nos separa de las trilladas relaciones sentimentales, y ese sobresalto final que también viene dado por un tema ajeno al espíritu de culebrón de toda serie surkoreana. Sabemos que quedará en nada, pero está bien llevar a los personajes a terrenos más fangosos que los del corazón…

12º CAPITULO: Redondo.

El magnicidio se quedará en nada, en una intervención quirúrgica ligera y un poco de descanso. En ese tiempo Kwon Yul se dará cuenta de cuánto significa Da Jung para él. Pero no será la única persona ya que la secretaria Seo comprenderá finalmente que la jovencita está prendada del Primer Ministro y que este, conociéndolo como lo conoce desde hace ya años, le corresponde a pesar de sus titubeos. Así, con el corazón roto pero sabedora de que deja en buenas manos a su amor platónico, le presentará la dimisión a su jefe. Y mientras todo ello ocurre, el hermano de In Ho empeorará de salud, terminando por borrar cualquier tipo de duda en este. Dispuesto más que nunca a vengarse, llamará al Ministro Jun-Gi, el cual ya se ha enterado del porqué de guardarle tanto rencor a su cuñado, para darle las pruebas que tiene contra este. Sin embargo, un fantasma del pasado se cruzará en su camino…

Si el anterior capítulo decíamos que era bueno, este no se queda atrás; y es que por ejemplo hasta ese humor que, como decíamos, echábamos a faltar aquí aparece de nuevo. Es cierto que resulta artificial, sobreactuado y un tanto inocente, como es habitual en el país y sobre todo en estas producciones, pero uno no puede hacer otra cosa que dejarse llevar por las desventuras de ese trio del “White café” convertido en el elemento cómico/caricaturesco de ya toda la serie.

Pero lo que hace grande al episodio, son las emociones. Para empezar, por tópica y esperada que sea, la de la pareja protagonista. Sensacional esa escena en la “cama” donde Da Jung se “declara” a Kwon Yul cuando segundos antes acababa de hacer una reflexión sobre la muerte, los que se quedan y los que se van. Sin embargo está no será la única declaración ya que la que cierra el capítulo volverá a ponernos la piel de gallina; como siempre mal rematada ya que resulta un poco fría, faltaría un beso entregado, pero no se puede decir que no sea emotiva.

La secretaria Seo pone también su granito de arena, llegándonos incluso a conmover en base a sentir lástima por ella, pero claro, si esta consigue a su amor, rompemos la otra pareja…

Y para acabar, aunque no nos haya gustado tanto, esa aparición “sorpresa”. Resulta un tanto previsible cuando el padre de Da Jung ya había hablado de la intervención de una misteriosa “monja” y un tanto WTF puesto que por mucho que busque la sorpresa, no resulta creíble, pero bueno… eso sí, ¿no hubiese resultado mejor “resucitar” como decía al hermano de In Ho?

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