YOU’RE ALL SURROUNDED (II) – Korea del sur – 2014 – Kdrama – (Ep. 6 al 10) de 20

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BREVE RESUMEN DE LOS CINCO PRIMEROS CAPÍTULOS:

Tras hacer limpieza en la Comisaria de Gangnam a causa de los numerosos casos de corrupción, el departamento tiene que recurrir a jóvenes agentes recién licenciados en la Academia para suplir a los despedidos. Así Eun Dae-Gu, Eo Su-Seon, Park Tae-Il y Ji Guk acabarán bajo el mando del veterano e implacable Pan-Seok como Detectives. El problema ya no es tanto que este no los quiera a sus órdenes debido a su inexperiencia sino que los nuevos policías o no habían elegido aquel destino o sus intenciones eran un tanto… peregrinas, como poco cuestionables. Su-Seon lo eligió porque se ganaba más dinero, Tae-Il porque pensaba que era algo divertido, mientras Ji Guk solo quería ser agente de tráfico; únicamente Dae-Gu no se pronuncia. Y es que el joven esconde un propósito: vengar la muerte de su madre cuando siendo un adolescente esta murió a manos de un desconocido con el que parecía estar ligado Pan-Seok. Cuando empiecen a trabajar en casos sufrirán por un lado el boicot de su jefe para que renuncien, y por otro su propia torpeza e inexperiencia, pero serán lo suficientemente tenaces para resistir y ganarse un puesto en la comisaria.

6º CAPITULO: Estira, estira, que no se rompe.

Pan-Seok pasará poco tiempo en el calabozo cuando sus hombres consigan una orden de arresto del joven culpable del atropello del niño tristemente fallecido. Sin embargo la alegría le durará poco al equipo cuando este sea liberado al declararse culpable del crimen su chófer. Pan-Seok, loco de furia, acudirá al despacho del fiscal para pedirle explicaciones, y en un ataque de ira le dará un puñetazo que provocará que este se golpee la cabeza perdiendo el conocimiento. Nada podrán hacer cuando sea emitida una orden de detención contra el agente por golpear al fiscal. Debido al escándalo ocasionado, con repercusión en los medios de comunicación, el equipo de los chicos tendrá que disolverse, pero ello no impedirá que sigan investigando el caso. Pronto encontrarán tanto pruebas de la implicación del fiscal como de la verdadera culpabilidad del joven, cuando demuestren que este obligó a su chófer a inculparse a cambio de pagarle la operación de corazón que necesitaba su hermana pequeña.

Episodio flojito el de hoy, sinceramente, no solo porque es una especie de transición con el cierre de un caso que han estirado bajo mi punto de vista demasiado, sino porque su contenido abusa de los tópicos encontrándonos incluso con algún error fragante. Pero por partes.

El caso que nos ocupó en la anterior entrega da un giro “sorprendente” en esta; y entrecomillo lo de ‘sorprendente’ porque es bastante previsible. La solución es echarle siempre la culpa al mayordomo, al chófer o… al gato. Pues como en todo mal guión aquí se ha seguido esa regla, pero para colmo de los despropósitos se ha buscado encima una excusa de esas melodramáticas que tanto gustan a la audiencia surkoreana de hermanita -que podría ser su hija…- necesitada de… sniff… una operación de corazón. Suma a esto el hurgamiento en la herida con la relación de Pan-Seok, su ex-mujer y su finado retoño, y tendremos un bonito truño dramático que no conduce a otra cosa que a querer refugiarse bajo una manta y llorar amargamente como un lobotomizado con el cerebro absorbido.

Pero más allá de torpezas/torturas argumentales, el episodio de hoy nos depara algunas ya verdaderas tropelías. La primera es la del montaje en su parte final. ¿Cómo cojones entrega Dae-Gu el sobre a Tae-Il para que salve a Pan-Seok, luego lo vemos vestido de oficial de tráfico y segundos después corriendo en el aeropuerto ya de paisano? Mientras tanto Tae-Il ha ido a la comisaria, su jefe se ha liberado con solo una llamada y ha ido a ver al chófer…

La segunda serían los bofetazos que se dan, y todos al aire. ¿Nadie se dio cuenta como para repetir las escenas hasta que quedasen creíbles? Lo mismo que la persecución por el aeropuerto: es divertida, pero no hay quien se crea que un tío con un carro con maletas y dos personas encima corra a la misma velocidad que otra sin ningún impedimento.

En fin, como sabemos por lo visto hasta el momento que volverá a alzar el vuelo, nos despedimos sin rencor hasta la siguiente entrega.

7º CAPITULO: El círculo comienza a cerrarse.

La madre de Su-Seon decide acudir hasta Seúl para comprobar cómo vive su hija en la capital. Esta, tras ser timada en la residencia donde vivía, se ha visto obligada a vivir en una tienda de campaña en la azotea de la comisaría por lo que tendrá que pedir a sus compañeros que le dejen pasar la noche en su apartamento. Pero este no será el único problema del que tenga que preocupase ya que tampoco puede quitarse de la cabeza el beso que le propinó Dae-Gu el día anterior. Mientras intenta poner sus ideas en orden, al grupo ya le han asignado una nueva misión: descubrir a los culpables del apuñalamiento de un joven. Para ello llevarán a la única testigo, la dueña de un restaurante callejero, a una rueda de reconocimiento. Por miedo a las represalias, no querrá identificar a uno de los culpables, cuestión que enojará a Pan-Seok comenzando a presionarla. Dae-Gu, recordando el caso de su madre, se pondrá del lado de la mujer, dando lugar a una nueva y terrible discusión con su jefe. De resultas de ello Pan-Seok pedirá que trasladen al joven a otra unidad, pero antes de que ello ocurra y ante la presión de tener que detener a los culpables del apuñalamiento, el jefe Lee enviará a este y a Su-Seon al pueblo natal del sospechoso para que descubran a su cómplice.

Tal y como decíamos en el anterior episodio, no nos preocupaba excesivamente que el nivel hubiese bajado porque lo recuperaría rápidamente. De hecho, en este ya hemos vuelto a la buena línea habitual que nos estaba ofreciendo; en base a tópicos y planteamientos previsibles, sí, pero dándonos lo que uno espera en estos casos.

Por un lado, la componente romántica, aunque más bien tendríamos que decir sentimental ya que romance, lo que se dice romance, no hay. Sabemos cómo y por dónde transcurrirá la relación entre Su-Seon y Dae-Gu, y es cierto que la segunda oportunidad que le da a Pan-Seok su ex-mujer es tanto forzada como precipitada, pero prefiero reconciliaciones a dramas, y creo que es una opinión generalizada.

Pero lo mejor del capítulo de hoy es precisamente lo que no se ve (u oye): el secreto de Tae-Il. Ardo en deseos de conocerlo.

Para acabar, volvemos a detectar fallos de montaje. O eso, o falta sentido común. Por ejemplo, si la madre de Su-Seon se hospeda en el apartamento de los chicos… ¿Qué hace ella de nuevo en la tienda de campaña?

8º CAPITULO: Bienvenida la comedia romántica.

Pan-Seok acudirá a la cita con su ex-esposa Sa Kyung todo ilusionado, sin embargo esta no aparecerá ya que lo está esperando en lo alto del parque Namsan. Tras aguardar más de media hora decidirá irse, encontrándoselo en las escaleras que suben hasta la base de la Torre N. Sulfurada, le echará en cara su falta de interés, pero será él el que le dé a ella una lección. Por su parte, la otra “parejita” conformada por Dae-Gu y Su-Seon, también tendrá su parte de romanticismo aunque unilateral; y es que el joven a su pesar comenzará a caer en las redes del amor. No obstante se romperá la armonía cuando este se entere de que Pan-Seok se va a reunir con el “hombre de las botas” en Seúl. Dejando sola a su compañera saldrá disparado rumbo a la capital. Por el camino se encontrará con el sospechoso que perseguían, decidiendo sacrificarse en pos de resolver el caso. Tras la detención, obtendrá la “gracia” de Pan-Seok, pero este seguirá investigando el origen del chaval, sospechando que es el hijo de la enfermera asesinada años atrás. Sin embargo, Dae-Gu lo tiene todo muy bien planeado, y aunque su jefe vaya al orfanato donde se crió, la Directora del centro, en connivencia con el joven, conseguirá engañar al policía. Un descuido provocará que finalmente…

Estamos ante un episodio bastante divertido y, sobre todo, completo. Si esto fuese una producción hindú al estilo Bollywudiense diríamos que es una típica producción “Masala”, una comedia donde hay cabida para todos los géneros, pero como su origen es surkoreano, lo dejaremos en esa definición que ya os hemos dado.

El episodio de hoy, aunque como digo con más contenido de comedia romántica que otra cosa, tiene desde un poco de acción con esa persecución y pelea del principio, hasta un poco de drama representado por el distanciamiento entre Ji Guk y Tae-Il. Vale, quizás exagero un poco con lo del drama, pero eso también es un acierto, que se piense más en entretener que en hacer sufrir.

Solo hay que ver cómo enfocan la llegada de Sa Kyung a la casa de Pan-Seok con Su-Seon dentro de la vivienda. En otro serial, por increíble que pareciese lo enfocarían hacia los celos; aquí está claro por las palabras del oficial y su representación que está planeado para hacer reír.

Incluso en el tema, hilo argumental que llevamos arrastrando desde el principio de la serie como es el asesinato de la madre de Dae-Gu, comenzamos a ver el final del túnel. Y ya no solo porque se vayan descubriendo factores importantes -atención a ese interlocutor/colaborador secreto del joven- sino porque a raíz de su desenlace, muchas explicaciones va a tener que dar este no solo a su jefe sino incluso a los espectadores para que resulte creíble su presencia en la morgue.

Por último, destacar el arranque. ¡Por fin alguien que pone cordura y no se deja llevar por tópicos feministas! ¿Todos los hombres somos iguales? ¿Siempre es la mujer la que mima la relación? ¡Zas! En toda la boca.

9º CAPITULO: Erre que erre.

Dae-Gu volverá a esquivar las sospechas de Pan-Seok respecto a su identidad. Sin embargo este, no satisfecho con las explicaciones del joven, acudirá al apartamento que comparte con sus compañeros para llevarse el cepillo de dientes para hacer un definitivo análisis de ADN. Mientras que ello ocurre, resolverán el caso del anciano muerto en su cuarto de baño, lo que provocará que se acuerden de sus respectivos progenitores. Tras este, se engancharán en la persecución de un ladrón. Fruto de ello, Ji Guk volverá a ser cogido como rehén. Fuera de sí, desvelará el secreto que tan celosamente guardaba Tae-Il. Pero no será el único ya que finalmente llegará el análisis de ADN de Dae-Gu…

Lo siento, pero estamos ante uno de los peores capítulos de la serie. No solo resulta intrascendente, sino que algunas cuestiones que parecían importantes se han resuelto como ridículas. Ya me dirás tú el secreto tan escondido de Tae-Il; casi parece un insulto para la inteligencia del espectador. En fin.

Por lo demás, solo importa el análisis de ADN de Dae-Gu, con lo que el rollo de la escena de la morgue más inútil -por no añadir tramposo- no puede ser. Y lo peor es la sensación con la que uno se queda de, ¿y ahora qué? ¿Van a disimular? Venga, hombre…

El relleno se completa con un contenido melodramático que aburre de lo trillado que está. Empezamos con la chorrada -sí, chorrada- de la resolución del caso del padre y los dos hijos. Mucho misterio y todo desemboca en un discurso sobre las relaciones filio-paternales tan artificial que parece de cartón-piedra. Luego damos paso a la comedia romántica -lo único salvable del episodio-, para terminar en unos veinte minutos exageradísimos donde todo el mundo tiene ganas de desahogarse. Y el final ya se lleva la palma. ¿Por qué está orgullosa Su-Seon? ¿Y por qué lloran?

10º CAPITULO: Revelaciones.

Pan-Seok se reunirá con la Comisaria Jefa Kang para confesarle que ha encontrado a Ji Yong, escondido tras la identidad de Dae-Gu. Para su sorpresa esta le dirá que no solo ya lo sabía sino que ella es su tutora. Desconcertado, le preguntará tanto la razón de su tutelaje como cuál es la causa de que este esté en su unidad. Lo primero lo achacará a la casualidad, mientras que lo segundo a que quería que el muchacho limase asperezas con él. Sin embargo -nos enteraremos minutos más tarde-, hay un interés oculto en todo ello, y es la sorprendente implicación de la propia Comisaria. Lejos de esta intriga, un nuevo caso atrapará a nuestros protagonistas: la desaparición de un joven al que su familia cree que su prometida lo ha asesinado. Finalmente, el “asesino de las botas” llamará a Pan-Seok para pedirle que le ayude a escapar hasta China. Lo que no sabe el policía es que el motivo que propiciará su rápida huída será la eliminación definitiva de Dae-Gu…

Hoy, el episodio además de -¡menos mal!- recuperar sensaciones, en lugar de encontrárnoslo dividido en dos partes como era habitual hasta el momento, nos lo encontramos segmentado en tres actos.

El primero, desarrollado en el pasado, en parte nos resuelve algunas dudas respecto a la implicación de Pan-Seok en el asesinato de la madre de Dae-Gu; no todas, pero ya va poniendo en claro su inocencia. Lo sabía hasta el más tonto, pero ya iba siendo hora. Lo que sí que agradecemos es ese giro argumental que nadie esperaba involucrando a la Comisaria Jefa. Lo que ya no está tan bien es que todo responda a esa corrupción actualmente tan populista.

El segundo, es el acostumbrado de carácter detectivesco. Ya no tiene la chispa de cuando la serie empezó, más que nada porque va a lo práctico olvidándose de los detalles -e influencias- del inicio, pero es el contenido necesario para ya no solo dotarle de esa imprescindible impronta policíaca a la serie sino para incluso darle más presencia al resto de personajes que no están directamente relacionados con el pasado de Dae-Du o su presente… romántico. Es más, en estos minutos es donde se da cabida hasta al humor, algo necesario para desengrasar.

Es en el último tercio donde volvemos a toparnos con ese pasado que no dejo de nombrar, y con más sorpresas. No puedo contar mucho sin destriparlo, pero lo bueno que tiene es que aún no cierra la puerta al misterio. La contrapartida no tan benévola nos la encontramos en que sigue arrojándonos dudas sobre Pan-Seok.

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