YOU’RE ALL SURROUNDED (III) – Korea del sur – 2014 – Kdrama – (Ep. 11 al 15) de 20

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BREVE RESUMEN DE LOS DIEZ PRIMEROS CAPÍTULOS:
Siendo adolescente, a la madre de Ji Yong la asesinaron. Esta fue testigo de un crimen cometido por alguien poderoso, y a pesar de estar amenazada quiso aparecer delante de un juez para que castigasen al criminal. Sin embargo, como he dicho, fue asesinada ante de llegar al estrado. Ji Yong desde aquel día culpa a Pan-Seok, no tanto por ser el oficial de policía que convenció a su madre para servir de testigo, sino por estar aparentemente vinculado al asesino de esta. Tras 15 años desaparecido este regresará con una nueva identidad, la de Dae-Gu, un joven agente de policía recién salido de la Academia. Su destino será la Comisaría de Gangnam, sirviendo “casualmente” bajo las órdenes de Pan-Seok. Su objetivo: descubrir al asesino de su madre y sacar a la luz la complicidad de su nuevo jefe. Pero mientras busca las pruebas suficientes para incriminarlo, debe guardar las apariencias junto a sus tres también jóvenes compañeros: Park Tae-Il, Ji Guk y Eo Su-Seon, una jovencita ligada igualmente a su pasado de la que poco a poco se irá enamorando.

11º CAPITULO: Más madera que es la guerra.

Pan-Seok llegará al apartamento de los chicos en el momento justo para salvarle la vida a Dae-Gu. Saldrá en persecución de su ex-compañero Cho Hyung-Chul, pero este logrará huir. Mientras, el joven será llevado al hospital ya que aunque ha evitado la muerte, ha recibido una fea puñalada. Allí, tras recuperarse, el oficial le preguntará por qué su ex-compañero quería matarlo. Dae-Gu aun creyendo que su jefe está fingiendo le contará que este fue el que mató a su madre 11 años atrás, algo que dejará en shock al policía. Pronto el equipo se pondrá a buscar al asesino, pero la sorpresa se la llevará Pan-Seok cuando la Comisaria Jefa Kang los aparte del caso amparándose en la implicación personal de Dae-Gu. La única noticia buena será la resolución del caso del joven desaparecido que finalmente liquidarán Tae-Il y Sa Kyung. Pero la historia no acabará ahí ya que Hyung-Chul, apremiado por zanjar el asunto, llamará a Dae-Gu para reunirse y saldar deudas pendientes.

Nos encontramos con uno de los mejores episodios de la serie, algo que tampoco dice mucho a su favor, y es que superado el meridiano de la misma, ya me he dado cuenta de que “You’re all surrounded” es una buena serie, pero se queda lejos de las expectativas que apuntaba en un principio.

Es como este capítulo: llega a conmover y guarda alguna sorpresa, pero tanto le falta contenido como no sabe aprovechar las bazas del humor. Alguno sobre lo último me dirá que no es una comedia -algo ya cuestionable-, pero es que volviendo a la falta de contenido ¿por qué no convertir esos “vacíos” en algo divertido cuando tienes uno de los elencos interpretativos cómicos más importantes del panorama televisivo actual?

Pero bueno, dejémonos de hipótesis e incluso utopías y vayamos a lo tangible.

Primero, lo de que Pan-Seok no sepa que Hyung-Chul estuvo relacionado con la muerte de la madre de Dae-Gu, me parece una buena idea para explotar la vertiente dramática de Cha Seung-Won con esos pucheros y amagos de lagrimeos, pero estoy seguro que si repasamos las primeras entregas encontraremos algún error en las conversaciones telefónicas de este con su amigo.

Luego, esa decisión de la Comisaria Kang puede tener su lógica de cara a sus hombres como justifica delante de Pan-Seok, pero si uno se abstrae de la historia se encuentra la paradoja de que esta ha sido protectora durante 11 años del chaval para luego… ¿cepillárselo?

Y qué decir del caso del chico desaparecido. No hay misterio, ni sorpresa, es más, hay un doble discurso, esa doble moral que caracteriza a la sociedad surkoreana. Se dan el lujo de sermonear, pero sacan a colación términos como cobardía.

Pero como digo, de lo mejorcito ofrecido hasta el momento. A pesar de todo.

12º CAPITULO: Horror.

Finalmente -¡oh, qué sorpresa!- el equipo logrará detener a Hyung-Chul. En el calabozo, antes de que Dae-Gu lo interrogue, la Comisaria Kang le intentará convencer de que guarde silencio, no desvelando quiénes le dan órdenes e invitándolo a que le eche la culpa al empresario aprovechando de que este está muerto y no se podrá avanzar en la investigación. Y así será, a pesar de las dudas el ex-policía seguirá las instrucciones de la mujer, pero no sin antes guardarse un as en la manga. Lo que hará también es exculpar a Pan-Seok, aunque el receloso Dae-Gu no las tendrá todas consigo. Para resolver las incógnitas que deja el caso decidirán viajar a la población natal del joven para ver si encuentran a la persona que tomó testimonio a Su-Seon cuando aconteció el asesinato de la madre de este, pero de poco les servirá. A su regreso, la jovencita para su desgracia descubrirá que su madre se ha envuelto en un desagradable malentendido…

Hemos pasado de uno de los mejores episodios de la serie a uno de los peores. De hecho, es tan malo -al menos para mí- que he estado tentado a dejar la misma. Y es que no se puede hacer un episodio sin contenido y contrariamente lleno de minutos musicales, ideas repetitivas y, al fin y al cabo, aburrimiento.

Lo de Dae-Gu ya cansa. No solo es el caso del asesinato de su madre que está muy estirado, evidenciando por demás improvisaciones de los guionistas -¿ahora a qué coño sale lo del tal Det. Seo?- sino que su actitud se ha convertido ya en algo excesivo. Parece que le hayan metido un palo en culo y no quiera quitárselo. ¡Ya está bien! Odioso.

Y para rematar el tema, esa humillación de la madre de Su-Seon. Exageradísima, tramposa -¿quién estaba grabando eso?- y ridícula cuando nos la enlazan encima con el caso principal de la serie. Sí, hombre, sí.

Y da más rabia cuando uno aprecia que todo ello podría haber sido corregido: el contenido, dando más protagonismo a Park Tae-Il y Ji Guk, totalmente infravalorados; y a la hora de enlazar temas, no buscando excusas tan ridículamente casuales y poco elaboradas.

Resumiendo, un horror de episodio. Solo se salvan esos momentos amenos entre Pan-Seok y Su-Seon al borde del río. Eso es lo que queremos, no planteamientos exasperantes y al borde del surrealismo.

13º CAPITULO: Más de lo mismo…

Finalmente Su-Seon dará con el paradero de su madre, y todos se quedarán abochornados por la penosa situación en la que se encuentra esta tras recibir la paliza. Sin embargo poco podrán hacer los chicos ya que la mujer firmó un documento por el cual aceptaba sufrir aquellos daños físicos a cambio de pagar la deuda contraída por el bolso. Y ya no es solo que legalmente tengan las manos atadas sino que el padre de la miserable ‘ajumma’ culpable de la tropelía no es otro que el antiguo Comisionado de la policía, el cual moverá todos los hilos a su alcance para que la investigación no vaya a más. De hecho la propia Comisaria Jefa Kang le pedirá a Su-Seon que se olvide del asunto ya que terceros -sin querer señalar expresamente a Dae-Gu- pueden resultar heridos.

Otro episodio que pasa con más pena que gloria. Quitando el desenlace, las pocas pinceladas de humor y la carga emotiva -todo ello podría ser resumido en 10 minutos como mucho-, la entrega de hoy no ofrece nada más. Es tan poco el contenido, redundando en la humillación de la madre de Su-Seon, que por un lado nos ofrecen unos minutos musicales desustanciados y por otro, hasta una repetición de lo que ya vimos en la anterior entrega. ¿Qué no es suficiente tortura no ofrecer nada nuevo como para tragarnos otra vez las mismas cosas…? Aquí tendría que ir un sonoro suspiro.

Pero bueno, aceptémoslo y al menos destaquemos lo menos malo. Como decía, el humor es el que hace subir la temperatura de la serie, nunca mejor dicho cuando la mejor escena de hoy es esa que protagoniza Pan-Seok y Dae-Gu dentro del coche. Y es que no puedes tener a un actor como Cha Seung-Won que brilla en la comedia, y solo utilizarlo para menesteres trágicos y melodramáticos. Sí, es un todo-terreno, pero no puedes infrautilizarlo. Lo mismo que Ji-Guk… esa escena del móvil es la bomba.

Luego, sentimentalmente hay que decir que el episodio funciona, pero también que es algo normal; solo faltaba que apelando a ese amor que todos profesamos por nuestras madres junto al factor humillación y rabia, los guionistas y director no hubiesen conseguido su objetivo. Aprobado, pero pelado.

Y por último, ese final al más puro estilo culebrón. Y es que cada vez tengo más claro que esta serie, a pesar de sus estupendas materias primas e intenciones iniciales, está desembocando en un melodrama sin más objetivo que encandilar a un espectro de público demasiado reconocible y -que se dé por aludido quién quiera-, poco exigente.

Para acabar, esa insistencia de Dae-Gu con la chica que grabó el vídeo. Los guionistas han perdido una oportunidad perfecta para abrir un paréntesis reflexivo. ¿O es que acaso este no ha hecho lo mismo que Pan-Seok hizo con su madre hace años? ¡Qué guionistas tan ‘jenihos’!

14º CAPITULO: Se acabó el soponcio…

Su-Seon le pedirá a Dae-Gu que deje de investigar tal y cómo le ha pedido la Jefa Kang. Sin embargo, tras recibir la negativa de su compañero, será la propia jovencita la que se presente delante de su superiora para, tras un discurso al que no se le puede poner ninguna pega, decirle que llegará hasta el final del asunto cueste lo que cueste. Así, volverán a recurrir al único frente que les queda abierto: la única testigo de la paliza. Sin embargo, la ‘ajumma’ se les ha adelantado, y a cambio de una gran cantidad de dinero se ha garantizado el silencio de esta. Pero los chicos no cejarán en su empeño de hacer justicia: finalmente la localizarán, y esta terminará apiadándose de Su-Seon y su madre dándoles la grabación donde se aprecia que esta firmó el documento antes de recibir la paliza sin saber lo que se le venía encima. Creyéndose vencedores convocarán a la mujer a la comisaría para que atestigüe, pero será su padre el que la saque del entuerto para frustración de los jóvenes…

Bueno, la cosa mejora un poco. Contenido sigue sin haber, pero al menos con el impulso que da la resolución del caso de la madre de Su-Seon, nos tienen entretenidos un rato.

El capítulo empieza como el anterior, apelando a nuestros más “bajos instintos” cuando Su-Seon se pone la capa de populista y suelta un discurso que ya quisiera para sí el más demagogo de los políticos. Repito lo que dije en la anterior entrega: el mensaje llega, pero es tan facilón que tan poco tendrían que colgarse medallas. Y más cuando a cada paso estás quedándote en evidencia. ¿Qué decir de ese final? ¿A qué narices viene esa celebración de los “100 días”? Ahhhh, claro, es que sino no habría beso. Ya. De risa.

¿Y la resolución del entuerto? Por un lado no está mal; se han estrujado las pocas neuronas que han demostrado que les quedaban, pero por otro están orientándolo todo hacia un desenlace taaaaan previsible que cuando ocurra ya será hasta el culmen de los despropósitos. Pero es que hasta esas “simpatías” del nieto de nuestro villano particular, son exageradamente esclarecedoras. Por Dios…

Lo mejor del episodio de hoy vuelven a ser los esfuerzos que hace Cha Seung-Won para que la serie no resulte tan plana. Una cosa que es su personaje tenga más matices, y otra que el señorito tenga unos registros que ríete tú de esos otros galanes a su altura. Ya quisieran… ¿He oído Cary Grant? Pues eso, nuestro Cary Grant surkoreano.

15º CAPITULO: Con humor, todo entra mejor.

El beso entre Su-Seon y Dae-Gu dejará tocados a ambos, pero mientras aclaran sus sentimientos, Pan-Seok seguirá investigando por su parte. Gracias al regreso del agente que estaba de guardia cuando aconteció el asesinato de la madre de Dae-Gu, el oficial de policía averiguará para su sorpresa que el tan traído Det. Seo es en realidad la Comisaria Jefa Kang. A pesar del shock mantendrá en secreto esta revelación ya que, sabiendo la relación que el joven mantiene con su superiora, no se lo creerá. Por su lado, la mujer harta de servir de instrumento del antiguo Comisionado le convidará a que mueva pieza en lugar de estar siempre amenazando. Por último, el destino provocará que los chicos se topen con el dichoso colgante que se encontraba en la escena del crimen del asesinato de la madre de Dae-Gu. La investigación posterior les llevará nada más y nada menos que a la hija del ex-Comisionado.

Poco a poco la serie -o más bien nosotros- recuperamos sensaciones. Muy lentamente, pero al menos no nos aburrimos. Siguen abusando del melodrama más artificial y de videoclips dulzones, pero al menos nos inyectan una buena dosis de humor con el que entretenernos y hasta -¡oh, sorpresa!- esbozar una sonrisa. Lo de carcajadas aún queda lejos…

Primero es esa fiesta del departamento. Es previsible, pero hay alguna escena que otra como esa entre Pan-Seok y Tae-Gil divertida, obra y gracia, como siempre, del genio interpretativo del primero y sus salerosas reacciones.

La búsqueda de alojamiento por parte del propio agente, el desayuno, la cebolleta, el exagerado desánimo de Ji Guk, el Bromance entre este y Tae-Gil, el joyero… recapitulando, otro puñado de ocasiones para hacernos olvidar la mediocridad de la serie.
Y es que, pasando al otro lado, al de lo cuestionable, hay que criticar tanto la previsibilidad del desenlace -¿aún hay gente que no ha adivinado qué papel juega Dae-Gu en este drama “familiar”…?- como esos discursos como el que da la Comisaria Jefa Kang al ex-Comisionado que está muy bien por objetivo, pero no tanto por puesta en escena. Podrían pulirlos para que no quedasen tan forzados y prepotentes. Porque ya me dirás tú: Pá’qué tanta chulería si al fin y al cabo es una pelele…

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