MISTER BAEK (I) – Korea del sur – 2014 – Kdrama – (Ep. 1 al 5) de 16

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Tras la decepción que supuso “You’re all surrounded”, la supuesta garantía de tener actores conocidos al frente de un reparto, se me vino abajo. Así es que para la siguiente elección tuve que sumar algún factor más para no encadenar fiascos, y qué mejor que una premisa poco habitual en las telecomedias surkoreanas como la ficción fantástica. Y sí, aquí es más bien una excusa propiciatoria, pero bueno, siempre es una buena… “chispa” para poner el motor en marcha. Vayamos con ella ya.

CAPÍTULO 1º: Muchos personajes, muchas sensaciones.

Choi Go-Bong es un septuagenario hombre de negocios dueño de un imperio. Sin embargo no es feliz. Su hijo es un vivalavirgen que siempre está en los titulares de la prensa rosa a causa de los escándalos que provoca, y sus hermanos solo esperan que muera para poder heredar algo. Así, el humor del hombre es agrio y su actitud, casi insoportable. Solo su secretaria y chofer, lo aguantan. Un día acudirá a un acto de un centro de la tercera edad que patrocina, y el destino hará que conozca a Eun Ha-Su, una joven voluntaria que busca su lugar en el mundo. Tras confundirlo con un anciano más del centro y tratarlo de tú a tú, Go-Bong se enamorará de ella a pesar de sus obvias diferencias sociales y de edad. Pero las casualidades no acabarán allí ya que Ha-Su acabará trabajando como doncella en el hotel de este. Sin embargo, un nuevo malentendido provocará que el anciano crea que esta se ha acostado con su hijo, por lo que pedirá a la secretaria Hong Ji-Yun que la despida. Esa misma noche, bajo una lluvia de estrellas, sus caminos volverán a encontrarse.

Para empezar, la cosa apunta maneras. Me esperaba algo más divertido, pero también es verdad que tocaba presentar a los personajes, y esto siempre quita un poco de libertad. Pero por partes.

El protagonista –versión anciana- es un poco histriónico. La sobreactuación de Shin Ha-Gyun no se puede negar, pero conviene no olvidar que estamos ante un estereotipo y por lo tanto, acorde con lo esperado. Sobre el resto de personajes aún es pronto para opinar por lo que solo diré que ya se atisban muchas relaciones sentimentales entre unos y otros.

Antes de acabar no puedo pasar por alto la representación del “milagro” del protagonista. Dejando de lado la moñez del mismo, creo que está mal explicado. Podrían haberlo dejado simplemente en lo del meteorito, pero juntarlo con lo del sueño de la noche anterior lleva otras connotaciones que no cuadran mucho. En fin…

Y nada más, puede parecer que porque no haya comentado mucho el capítulo dé poco de sí, al revés, es bastante denso, pero hay que tener en cuenta que hay muchas presentaciones y esto relativamente no se presta a comentarios profusos.

CAPÍTULO 2º: Tiempo para reír.

Go-Bong pronto se acostumbrará a su nuevo estado. Lo primero que hará será acudir a su médico para averiguar cómo ha podido obrar el milagro, pero este lo tomará lógicamente por un demente. Advertido, decidirá momentáneamente dejar de lado el origen de su rejuvenecimiento para centrarse en la acusación de desfalco a raíz del dinero encontrado en el accidente. Así decidirá acudir a la central de su empresa cruzándose con su hijo y Ha-Su. Bajo riesgo de que lo vuelvan a tomar por loco, se buscará un aliado que le ayude en su cometido; este no será otro que su chofer y hombre de confianza Sung. Al principio no le creerá, pero contándole algunos detalles que solo él conoce terminará convenciéndolo. Así, acudirán a la sala de control para, por medio de las cámaras de seguridad, averiguar quién metió el dinero en el maletero del coche. La cosa no terminará como esperaban…

Una vez dejadas atrás las presentaciones nos encontramos, como por otro lado esperábamos, un episodio lleno de gags y risas, tanto que tengo miedo de que luego la cosa se vuelva más seria y echemos de menos el humor. Pero bueno, eso está todavía por llegar así es que disfrutemos el momento.

La verdad es que las situaciones se prestan a ello, y su protagonista se deja llevar ofreciéndonos, en el lado menos positivo, algunas sobreactuaciones que no gustarán a los más exigentes. ¿Qué se beneficia de la natural condescendencia hacia el género? Por supuesto, pero es lo que queremos. Un Go-Bong comedido sería como una guindilla sin picante. En todo caso, no todo se ha de centrar en el protagonista ya que hay otros gags donde este no está involucrado que también resultan graciosos. Hablo por ejemplo de esa escena en la que Ha-Su regresa a su casa con claras vinculaciones al género del terror. Que sí, que resulta muy forzado, pero aún es pronto para que salgan a colación situaciones más espontáneas como los clásicos enredos. También es pronto para que surja el romance y/o melodrama, pero casi es mejor, ¿no?

En la misma línea vemos a Jang Nara falta de chispa, pero todo llegará…

Por otro lado, que bien nos va a venir la complicidad de Lee Mun-Sik. Si uno repasa en la red el reparto encontrará el nombre de este muy relegado, como si fuese un secundario más; sin embargo va a resultar clave, y no solo para que la serie no decaiga en su objetivo de divertir. Y es que cuando digo que los cómicos en aquel país están infravalorados…

Por último, solo una objeción: que resulta muy claro quien está moviendo los hilos en la compañía del protagonista. Y es que los surkoreanos son tan inocentes e ingenuos que resultan previsibles. He dicho.

CAPÍTULO 3º: Mujeres borrachas, secuestradores y suicidas…

Go-Bong –o más bien Choi Shin-Hyeong- terminará de convencer a Ha-Su para que le deje ver las grabaciones de la camioneta para averiguar quién le metió el dinero en el maletero del coche. El problema es que la camioneta está en el desguace por lo que tendrán que correr para que no destruyan la única pista que les puede llevar al culpable. Finalmente lo conseguirán, pero acabarán tan tarde que “casi” pasarán la noche juntos. Casi, porque la verdad es que ella terminará ebria y él tendrá que llevarla a cuestas a su casa. Al día siguiente Shin-Hyeong le pedirá al gerente Sung que le busque un empleo en el hotel, y ello provocará que Dae-Han, con ya la mosca detrás de la oreja, llegue a la conclusión de este es en realidad el secuestrador de su padre. Pero este no es el único problema del protagonista ya que poco a poco comprueba como su familia realmente solo lo quería por su dinero. Perseguido, con pocos apoyos y aún menos salidas, Shin-Hyong decidirá poner en práctica un plan: suicidar a Go-Bong.

Seguimos manteniendo el nivel de los anteriores capítulos sumando si cabe aún más humor gracias a la entrada del esperado enredo. La parte final, la de Go-Bong intentándose esconder en su casa y el encontronazo con Ha-Su, es de puro dibujo animado, o por aproximación, anime. Pero ya no solo son esas entradas y salidas de estancias con puertas abriéndose y cerrándose tan características del género, son esas recreaciones de los pensamientos de los personajes las que dan rienda suelta al humor. Eso y las definitivamente sobreactuaciones de Shin Ha-Gyun a las que más que acostumbrarnos, terminamos por necesitar.

La contrapartida negativa la encontramos también en la parte final. Aún suponiendo que en la siguiente entrega nos resolverán qué pasó o qué está urdiendo el protagonista, quedan muchas respuestas que dar. ¿Dónde duerme el protagonista? ¿Cómo ha fingido el suicidio? Etc.

Para acabar, ¿cuántas veces hemos visto en la pequeña y gran pantalla de aquel país a una mujer bebida siendo llevada a cuestas por un chico? Más allá de las connotaciones machistas que alguno/a crea que tiene, esto es ya todo un icono de la industria del entretenimiento surkoreano.

CAPÍTULO 4º: ¡Tachán!

La familia Choi quedará desolada por la muerte de su patriarca. Dae-Han será el único que mantendrá viva la llama de la esperanza ya que a pesar de tener la carta de suicidio nada se sabe del cuerpo. Cuando por fin encuentren el cadáver de su padre, se derrumbará; y ya no es solo el shock por la muerte de este sino la lucha interna entre sus tíos por hacerse con el poder de la compañía. Pero nosotros ya sabemos que todo esto es una estratagema urdida por Choi Shin-Hyeong para descubrir quiénes buscaban su ruina. Así descubriremos cómo este junto a Sung y al médico que lo ha estado tratando estos últimos 10 años, al que al final han convencido, han engañado a todos. Pero esa era la primera parte del plan, la segunda conseguir meter al propio Shin-Hyeong en la “maquinaría” de la familia Choi. Valiéndose de un inteligente –e irrebatible- ardid, el joven convencerá a todos de que…

Ufff… hacía tiempo que no veía un episodio tan redondo en un serial surkoreano. Varios son los motivos, pero dos son sus principales valedores: uno, el equilibrio entre humor y sentimiento, y dos el creíble, a pesar de todo, giro argumental que le han dado a la serie.

Sobre lo primero, no tiene mucha explicación: Lee Mun-Sik, absolutamente sublime. No figura entre los nombres principales del reparto y sin embargo lleva todo el peso de la primera parte del episodio, esa parte donde luce el humor. Pero claro, no nos es nueva la indiferencia de la industria hacia la comedia. ¿Resignación? No, para eso estoy yo, para reivindicar a los que nos hacen reír y olvidar nuestras penas…

Y con eso de las penas llego al otro extremo. Entre la tristeza por la muerte de Go-Bong, la eterna melancolía de Ha-Su y los conflictos interiores de Dae-Han, los amigos del drama y del sentimentalismo estarán también de enhorabuena. Se roza peligrosamente la ñoñería, pero gracias a extremar las situaciones consigue emocionar, que es para lo que al fin y al cabo está hecho. Peor sería si encima resultase ridículo. Y sobre esto se ha de aplaudir que a estas alturas –vale, acaba de empezar pero habitualmente yo ya barrunto enseguida cómo quedará la cosa- todavía no encuadre muy bien a las parejas. ¿Estamos ante uno de esos triángulos amorosos de siempre? Seriosly? Es que no me imagino a futuro una lucha padre-hijo por la misma mujer, y más cuando no sé cómo acabará Shin-Hyeong. Espero que los guionistas no resulten tan obvios como para plasmar ese tópico de padre sacrificándose para “dejar paso a su hijo”… Aunque bien visto, los dos jóvenes son tal para cual, a cual más paradito. Ese es para mí uno de los fallos de la serie: si esta Dae-Han fuese tan pizpireta como otros personajes de otros seriales sería la leche.

Sobre el otro aspecto –el giro argumental que me callo para no destriparlo-, ningún pero. Hasta me ha sorprendido. Aunque lo del engaño sea un poco… forzado, la solución elegida encaja a la perfección y no resultaba previsible. Por una vez parece que los guionistas se han escurrido las neuronas. Eso sí, no quita que en anterior episodio nos engañasen un poco sacándonos a Shin-Hyeong haciendo acto de aparición en su propio funeral. Hoy eso ha sido, por motivos lógicos, omitido.

Recapitulando, espero que todos estos aciertos no se queden aquí y solo sean un prólogo de lo que aún está por venir…

CAPÍTULO 5º: Ni carne ni pescado.

Tras hacerse con el poder de la Daehan, Shin-Hyeong pondrá en marcha un plan para recuperar terreno en el mercado bursátil. El problema es que nadie entiende sus intenciones. Su primera orden será que casi todos sus empleados se pongan a buscar el dinero perdido en el accidente. Como la opinión pública creía que este era dinero negro, no faltarán los calificativos despectivos de toda clase hacia este. Incluso sus propios trabajadores desconfiarán del liderazgo de su nuevo jefe. Y mientras todo esto sucede, Dae-Han se negará a aceptar los designios de su padre fallecido refugiándose en Ha-Su, lo que despertará los celos de Shin-Hyeong. Este no solo tendrá que lidiar con las decisiones erráticas de su hijo sino que sus propios hermanos intentarán que caiga en una trampa; por suerte, saldrá airoso de la misma. De lo que no podrá librarse es del último contratiempo que le saldrá al paso: alguien robará los papeles donde Go-Bong dejaba por escrito que su “hijo pródigo” sería su heredero, dejándolo literalmente en la calle.

Tras una entrega tan satisfactoria como la anterior, ahora nos encontramos con un capítulo de transición. Para empezar, humor no tendremos mucho, solo el representado por algún gesto del maestro en estos menesteres Lee Mun-Sik y poco más.

Por lo demás, seguimos padeciendo la languidez de la protagonista, el carácter caprichoso de Dae-Han y los habituales intentos desde el exterior por desestabilizar el poder corporativo de toda producción televisiva centrada en el mundo de los negocios. Así es que más que ponernos a hablar del argumento, voy a centrarme en los detalles.

Si en la anterior cita decía que no veía muy claro eso del triángulo amoroso, hoy se nos presenta a las claras. Que sea creíble es otra cosa. Por otro lado, a estas alturas no tengo muy claro de qué trabajan parte de los personajes de la serie. No sé si son recepcionistas de hotel, administrativos o qué. Fallo de los guionistas por no definir bien los roles.

Otra más. A veces se abusa de ser un escaparate comercial. Hoy entre la marca “Bally” y el dichoso Samsung Galaxy Edge…

Y por último, pero no menos importante, por mucho que lo disfracen, es demasiado evidente quién es el villano de la función…

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