BAAHUBALI, THE BEGINNING – S. S. Rajamouli – India (Tollywood) – 2015 – Aventuras épicas

“Baahubali – The beginning” fue, según las fuentes que consultes, la película hindú más cara de la historia. Consecuentemente, logró situarse como la tercera producción autóctona más vista de toda su historia –la primera si solo contásemos la recaudación en su país de origen-, segunda más vista del 2015, y primera, tanto del año como claro está, de toda la historia si nos ceñimos a su origen telegu. El impacto de esta película fue tal, comandada por un tráiler que fue visto a lo largo y ancho del mundo, que casi no necesita presentación.

Y es que aunque no sea algo habitual, ni siquiera ortodoxo para analizar una película, como suele decirse sirva de muestra un botón –en este caso, un tráiler- para condensar todo lo que la producción esconde. Bueno, más que esconder atesora ya que como no dejo de repetir, no ha tenido mejor embajador que esos dos minutos y algo.

Pero no seré tan necio como para decir que todo lo que se ve en el tráiler se multiplica por veinte en la película, más que nada porque ni soy tan vago como para explayarme en un ‘par’ de líneas, ni soy tan inconsciente al asumir que todo el mundo ha visto estas imágenes. Así es que si me permitís…

He arrancado diciendo que “Baahubali” puede haber sido la película hindú más cara de la historia. Algunos cifran la inversión en cerca de 18 millones de dólares USA, y estos se dividen en varios aspectos; para empezar, en unos increíbles efectos especiales de primer orden. En serio. Los más veteranos ya habrán visto películas de este origen o cinematografías hermanas como “Sivaji, the Boss”, “Enthiran, the robot”, “Ra.One”, “Krrish 3” o incluso en el contexto épico “Jodhaa Akbar” que en cuanto a efectos especiales no tenían ninguna objeción; algo normal cuando se acude a empresas de Australia o Nueva Zelanda, claro. En todo caso, producciones competentes y nada que envidiar a otras occidentales.

Pues bien, “Baahubali” va más allá todavía al incrementar el número de efectos e infografías y hacerlas convivir con otros apartados más artesanales como la dirección artística o el atrezzo para conseguir que parajes que solo podíamos imaginar en cómics o videojuegos se hagan realidad. Repito: ya no es que las infografías –aquí por cierto de cuño patrio, chino y surkoreano- tengan la impronta que podrían tener nuevos escenarios de míticas franquicias épicas como “El señor de los anillos”, es que aquí si han tenido que construir un palacio… qué digo palacio, una ciudad entera, pues la construyen y fuera.

Pero ahí no acaba la cosa. Dentro de esas infografías incluimos también esos planos aéreos sobre los campos de batallas donde los guerreros de los diferentes bandos se multiplican a golpe de ratón. Yo he visto la película en formato HD 1080p y no he notado apenas esa multiplicación artificial de los ‘panes y los peces’, ya me entendéis…

¿Y qué decir de esas cascadas del primer cuarto de la película? Estremecedoramente bellas. Y lo que es mejor, creíbles. Es más, el único ‘pero’ que encuentro en los efectos digitales es cuando estos se utilizan para enfatizar el efecto tridimensional a la hora de su exhibición. Ahí, cuando los objetos tienen que ser virtualmente proyectados sobre los espectadores, es cuando se le ve el plumero. Sin embargo, uno tiene que ser indulgente con ello cuando más que buscar ese efectismo o teatralidad tan común en occidente, en la India tiene una función más decorativa.

Si uno se da cuenta, hay veces que más que para reforzar las proezas del héroe se recurre a los efectos para embellecer la escena. Y esa magia que trasciende de lo puramente aparente, y que va desde esos escenarios de los números de baile hasta desencadenar en la misma historia con gestos significativos, es lo que hace grande y única a los que nos gusta esta cinematografía.

Y su director S. S. Rajamouli lo sabe. Rajamouli ha construido una historia que gire en torno al espectáculo, y así se han dedicado casi todos los esfuerzos a que el film te entre por los ojos, de ahí lo del tráiler… Y digo ‘casi’ porque tampoco se han olvidado otros elementos que también gustan en el país y a entregados –tradúzcase como chiflados- extranjeros como nosotros. Pero dejemos eso para después que aún tengo un poco de cuerda para hablar del apartado visual.

De la capital del reino de Mahishmati ya hemos hablado, de las cascadas también, y nos quedaría el páramo desértico, el pasaje helado con todos los elementos cristalizados (atención también a los FX sonoros) y por último, pero no menos importante, ese jardín de estilo más griego con igualmente un salto de agua que como ya había dicho sirve de fondo propicio para un número musical con el que enamorar a la chica. Pues bien, será muy cursi, anacrónico incluso y sobre todo artificial, pero su punto romántico sí que lo tiene. Además, el sentido, esa transformación que hace el protagonista de la heroína es estar ya a otro nivel. En conjunto lo resumiría como poesía en movimiento. En serio. A los muy pudorosos les puede dar sin lugar a dudas algo de vergüenza ajena, pero en el fondo todos tenemos nuestro lado sensible y romántico, y a nuestro modo nos gustaría ser el protagonista o receptor de una de estas escenas.

Y claro ante tal escaparate, la historia pues pasa a un segundo plano, aunque claro, reservando esos reclamos que son indispensables para el público local. Por ejemplo, un héroe forjado a fuego.

Aquí nos encontramos con una especie de “Moisés”, niño abandonado a su suerte en un río, que en realidad es el heredero de un imperio, imperio arrebatado a sus padres por… Dejo los puntos suspensivos porque la respuesta a esto nos la encontraremos, desgraciadamente, en la segunda parte a estrenar en el 2016. Y es por esa misma razón, por la que no solo nos encontramos con un héroe trágico sino con dos: el protagonista y su padre.

Así la película se encuentra dividida en dos partes, una que ocupa la mayor parte del metraje que nos narra el presente, y otra ubicada en la última hora, que nos cuenta los antecedentes. Es en esta última donde se concentra la gran batalla de la película y todos los clichés de las producciones épicas con discursos y traiciones incluidas. Sin embargo, “Baahubali” es grande no solo por su… ejem… duración y despliegue visual: hasta en la batalla final se reservan un par de sorpresas que nos harán volver a creer en que no todo está inventado. Y más allá de argucias y bravuconadas, tenemos detalles que demuestran que la delicadeza y el ser, al fin y al cabo, consecuente con tu estilo de cine siguen vigentes. Hablo por ejemplo del momento del sacrificio/ofrenda del buey…

Otro de esos reclamos podría ser la propia acción más allá del cruce de espadas al que obliga la temática.

El héroe hindú de por sí tiene que ser sobrehumano; aunque pocos, para héroes humanos tenemos el día a día. Así cuando nuestro protagonista salta, lo hace apoyado por efectos de cable, y cuando atiza a un enemigo, lo proyecta a metros de distancia. Esto no cambia en “Baahubali” excepto porque, como decía, se trata de una producción épica y por lo tanto el ‘puño y patada’ se ve reducido en pos de otras proezas más hercúleas, nunca mejor dicho si tenemos en cuenta pasajes como ese del toro… En todo caso, el aficionado a la acción bizarra hindú quedará más que contento con escenas como la del nunchako humano.

Debería acabar como siempre en una película de este origen con la habitual ‘Sección de Coros y Danzas’, pero como números musicales en realidad hay poquitos -no hay sitio ‘gracias’ a la acción y la mayoría son simples videoclips que acompañan a los personajes-, lo dejaré para ‘otra’ ocasión puesto que bastante me he enrollado ya. Bueno vale, al menos diré que la Banda Sonora es bastante étnica aunque temas como “Dhivara” ponen el vello de punta.

Resumiendo, después de disfrutar como un enano con anteriores films de su autor como “Magadheera” o “Eega”, este S. S. Rajamouli se postula como mi director hindú favorito. “Baahubali – The beginning” es ESPECTÁCULO en mayúsculas, pero no solo por la diversión que ofrece sino porque tampoco deja de lado la emoción. Una producción de la que muchos deberían aprender. El mejor film hindú del 2015 y uno de los mejores de toda Asia.

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4 comentarios en “BAAHUBALI, THE BEGINNING – S. S. Rajamouli – India (Tollywood) – 2015 – Aventuras épicas

  1. Buen punto con las partes románticas, pero la verdad yo no logré conectar del todo con esa parte, bueno, básicamente en la primera mitad, pensé que no iba a ser una película tan seria (no recordaba si había visto el tráiler), entonces me preguntaba por qué fue tan taquillera, entonces ya cuando nos empiezan a platicar del padre del protagonista, es cuando mi nivel de interés aumentó bastante, se puso excelente a mi gusto, ahora sólo queda esperar la segunda parte. 😀 Excelente reseña. 😀

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  2. Al principio me has asustado con lo de que no conectabas; creía que no te había gustado cuando todavía no conozco a nadie que no le haya gustado. Menos mal que luego me lo has aclarado, jajjajajaja… Películas así deberían llegar a España… En fin… Gracias por tus palabras.

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    • Jajajajaja, también ha de ser el choque de pasar de Bollywood a Tollywood, además, ya me estoy acostumbrando a las películas de S.S. Rajamouli después de ver ésta y Eega, que son muy entretenidas, diferentes y con buenos efectos especiales. 😀 No de qué, estaré al pendiente de tus reseñas, son muy buenas. 😀

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  3. Pingback: “Fan” de Shahrukh Khan este finde se podrá ver en España. | Chanpoo

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