BAJRANGI BHAIJAAN – Kabir Khan – Bollywood (India) – 2015 – Tragicomedia

bajrangbhaijaan
Justo cuando escribo estas líneas la última película de Salman Khan, “Prem Ratan Dhan Payo”, acaba de superar a “Chennai Express” en la carrera como la película hindú más vista de la historia colocándose en cuarta posición. Difícil lo va a tener para superar a “Dhoom 3”, y ya imposible para alcanzar a esta que trato de reseñar; más aún a “PK” que le antecede y tiene el honor de liderar esta lista.

Pero saco a relucir el nombre de la película protagonizada por Aamir Khan no por ser la producción que como he dicho de lejos es la más vista de la historia de su cinematografía sino porque en parte tiene relación con esta. Y es que ambas tienen como eje central la religión. Con sus diferentes matices y rodeadas de otros elementos que son los que le dan personalidad, pero es imposible no ver la relación y sobre todo, achacar el éxito a ese concepto.

Sin embargo, vuelvo a lo mismo, las películas son bien distintas ya que para empezar y sin irme por las ramas, mientras que la de Aamir era una película adulta con una carga crítica, aquí nos encontramos con una producción para todos los públicos donde lo que se busca es resultar entrañable y sobre todo, no molestar a nadie.

Y es que no nos engañemos, si uno lee la sinopsis de la película, que no se espere ninguna sorpresa. El film dura 2 horas y media, sí, y se pasan volando, pero su metraje se debe a sus números de baile no a una historia con mil recovecos y circunstancias.

El guión, obra del propio director Kabir Khan y de K. V. Vijayendra Prasad, coloca a una niña muda –y tonta por añadidura porque no es capaz de escribir ni de hacerse entender, primera y casi insalvable trampa de la película junto a que nadie es capaz tampoco de enseñarle un mapa para que señale…- perdida en medio de una ciudad encontrándose con un Salman Khan que a la postre es el que le ayude a regresar a su hogar. Pero hete ahí que esta procede ni más ni menos que de Pakistán, y ya sabemos cómo de bien se llevan ambos países…

Pues esta excusa, la de las diferencias entre la India y Pakistán, dejando ya fuera las diversas religiones que profesan, es decir, resucitando a los muertos de sus tumbas tras varios conflictos armados y atentados, es la segunda que entra en juego; un subterfugio que los más duchos a esta cinematografía ya más que conocerán, estarán cansados; y lo peor es que no solo nos toparemos con los tópicos de siempre y las resoluciones “políticamente correctas” en este tipo de producciones sino que más allá de un mal resumen, es tal y como lo cuento: sin sorpresas y con una serie de trampas que buscando el humor resultan más exageradamente irreales. Dígase por ejemplo esa doctrina a la que se acoge el protagonista que no le permite mentir provocando situaciones surrealistas –pedir permiso a los guardas fronterizos- cuando paradójicamente minutos más tarde no le importa disfrazarse de mujer.

Pues bien, ante este panorama aconsejo a los espectadores más exigentes bajar las defensas y dejarse llevar si uno quiere disfrutar la película. “Bajrangi Bhaijaan” es una fábula donde solo importa el fin que es el entretener y pasar un buen rato. Porque sí, porque por muy mal que le vayan las cosas a los protagonistas nunca sufriremos por estos, ni siquiera cuando sometan al héroe a una manta de palos. Y eso, para los tiempos que corren, qué queréis que os diga, también es algo a destacar. De vez en cuando está bien evadirse y creer que todo va a salir bien, y Kabir Khan se lo toma al pie de la letra haciendo que su película exude ternura y positivismo por los cuatro costados. Y para esto, es un 10 de película.

Para que los de lágrima fácil inunden las salas de exhibición o los comedores de su casa, “Bajrangi Bhaijaan” también es la película perfecta. Nuestras madres y suegras llorarán a moco tendido pensando en ese hijo/yerno perfecto que no han tenido, en ese espíritu de superación y en que el bien siempre triunfa por encima de pasados tortuosos y religiones hipócritas.

Para los que no, para los que tan “solo” -como aconsejaba- se dejen llevar, tendrán un espectáculo visual grandioso, lleno de números musicales vistosos y una fotografía, como siempre en la India, cuidada, sacando partido a los bellos paisajes de aquella tierra.

Y ya que hemos sacado lo de los números musicales… Pues vayamos con la habitual sección de “Coros y Danzas”.

Si sus números musicales son espectaculares, siempre incidiendo en un gran número de bailarines y extras, con escenarios al aire libre y coreografías simpáticas donde el siempre voluntarioso Salman Khan intenta no quedarse atrás en base a encanto y simpatía, lo mejor sin duda son sus temas musicales: dulces y conmovedores, aunque también movidos cuando el tema y el momento lo requiere, Pitram ha conseguido quizás una de las mejores Bandas Sonoras del 2015. Atención a su “Tu chaiye”, a pesar, eso sí, de sus siempre ‘parecidos razonables’…

Y ya no es tanto el conjunto de piezas que ha logrado reunir como esos otros temas instrumentales que suenan en un segundo plano a cargo del más desconocido Julius Packiam –habitual de Kabir Khan- que en muchas ocasiones tienen más “culpa” de provocar sensaciones en el espectador que las imágenes a las que acompaña. Ese tema femenino coral que suena en los momentos claves –por desgracia sin título ni presencia en la Banda Sonora comercializada- llega a poner los pelos punta.

Para acabar, decir que a Salman Khan le va muy bien ese papel de tipo simplón. Ya sabemos que no es un buen actor, pero no solo de interpretaciones excelentes vive el espectador… Khan sabe cómo llegar a la audiencia porque al igual que con el baile le sobra voluntad y sobre todo, pasión. Ah, y para los que con tal protagonista esperen algo de acción, decir que solo hay una escena. Eso sí, bajo mi punto de vista, estupenda: contundente y a pesar de los antecedentes, creíble.

Resumiendo; no me extraña que “Bajrangi Bhaijaan” haya conseguido tanto éxito comercial, y es que es una película muy “potita”, no sé si me entendéis… Tierna, entrañable y dispuesta para dejar correr ríos de lágrimas; por suerte, de felicidad. Si estás de ‘bajona’ o conoces a alguien, ponle la película. La felicidad aún existe.

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