ONE CUT OF THE DEAD – Shinichiro Ueda – JP – 2018 – Comedia

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Me estoy haciendo viejo. Y claro, detrás de esta obviedad/tontería hay una postura creo muy común al resto de los mortales, acentuada cuando uno es friki. ¿Pero quién no es friki? No hace falta gustarte el cine de género, los cómics o el anime. A lo mejor eres friki del punto de cruz, de las tele-novelas o del rock más duro. En fin. A lo que iba…

Por ejemplo, a estas alturas de la vida, creo que a casi todos nos da lo mismo la opinión de conocidillos, ya no digo de gente que ni has visto nunca, por eso muchas veces soltamos nuestras verdades sin calcular las consecuencias. Y aproximándonos ya a esta reseña, a estas alturas de la vida intento ver las películas lo más ‘limpio’ posible; un tráiler como mucho y ya está.

Esto puede parecer incongruente con alguien que lleva más de 20 años escribiendo reseñas de películas pero tengo que recordar que cuando comencé en ‘esto’ mi intención era dar a conocer la cinematografía asiática, algo que por aquel entonces no era tan de ‘dominio público’ como ahora. Las cosas cambian y tú no eras el mismo que hace veinte años, ¿verdad?

La cuestión es que creo que por primera vez voy a decir esto alto y claro: más que nunca es necesario poner en sobre aviso sobre una película para poder ser disfrutada al máximo, y es que esta… NO ES UNA PELÍCULA DE ZOMBIES.

Y ya no solo es que no es una película de zombies sino que… NADA ES LO QUE PARECE.

Esto viene a cuento porque tras su pase por la edición del Festival de Sitges del 2018, el film de Shinichiro Ueda se convirtió en la comidilla de todos los aficionados. A decir verdad, los que nos movemos por el fandom asiático ya habíamos oído hablar de ella por su sorprendente éxito de taquilla, pero no fue tras su presentación en el certamen catalán cuando se fue consciente de su repercusión. Ya no solo fue la positiva, entusiasta recepción sino incluso las noticias que hablaban de su pronta comercialización en nuestro país.

Dicho esto, rápidamente nos llegó por los habituales medios… ¿alegales? y claro, las expectativas eran tan altas que pronto me dispuse a verla, como decía, lo más limpio posible. En este caso ni había visto el tráiler, solo lo dicho: comentarios entusiastas y alguna imagen.

Hete ahí que cuando empecé a visionar la película, mi sorpresa fue proporcionalmente inversa a la de los miles de aficionados que la habían visto. ¿De verdad que ‘hesto’ –hago hincapié en lo de la ‘h’- era lo que muchos habían tachado como el ‘film del año?, me pregunté. Vale que el film era modesto pero no tenía gracia para encajarlo como comedia y hasta se notaban las carencias por muy humilde que fuese… Ná de ná.

En mi irreductible idiosincrasia estúpida pensé en pararla –otro de esos efectos secundarios de ese <<A estas alturas…>>  con el que comenzaba la reseña- pero menos mal que, como digo, soy imbécil y aguanté porque de otra manera me hubiese perdido realmente lo que todo el mundo decía, una de las mejores películas del año.

A ver… Sin destripar nada, que una cosa es que diga que haya que poner en sobre aviso y otra que la reviente: “One cut of the dead” no es una película de zombies, sino una película de CÓMO se hace una película –o al menos, cortometraje y ‘foundfootage’ para más señas- de zombies, que es distinto.

El propio cortometraje lo veremos en esos primeros diez minutos y tras eso veremos el proceso de su realización y el porqué de todos esos… defectos que al fin y a la postre no lo son tanto.

Y la magia de la película es que lo que parecía una, siendo francos, mierda de película, se convierte en algo único, un producto ejemplar de ensalzamiento de la amistad, la familia y la superación personal. En serio. Creerme. Un producto de zombies elevado a una oda a la unidad, algo tierno y hasta familiar.

De hecho, la vi con mis hijos y terminamos todos como en los animes con los ojos redonditos y brillantes al borde del llanto, con ganas de levantarnos del sofá, aplaudir y vitorear a la película.

Desde siempre los japoneses han sabido hacer películas vitalistas y optimistas. Los surcoreanos le van a la zaga pero a diferencia que sus vecinos, otrora invasores, se les ve el plumero pecando a veces de melodramáticos o peor, lacrimógenos.

“One cut of the dead”, además por su carácter independiente, casi amateur, trasmite una desbordante ilusión, frescura, que casi se puede palpar, esa pasión que solo los que creen en su producto pueden lograr. Solo recordar que muchos de los integrantes del equipo se pagaron de su bolsillo el viaje hasta España para presentar el film en Sitges.

Resumiendo, poco puedo añadir más: FELICIDAD absoluta. Si estás de bajón, te harás un favor a ti y a mí por verte con una sonrisa de nuevo, escogiéndola. Repito: NO ES UNA PELÍCULA DE ZOMBIES, es CÓMO se hace una película de ZOMBIES y aunque parezca mentira, esto puede incluso a provocar que veas la vida de otra manera.

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