RAMPANT – Kim Seong-Hoon III – 2018 – Corea del Sur – Aventuras épicas/Terror

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Si uno ve la serie que está en boca de todos como es “Kingdom” y es aficionado al cine asiático, está abocado a ver “Rampant”, por curiosidad y por lógica.

Si “Kingdom” nos traía a unos valientes muchachos de la mediana dinastía Joseon que luchaban contra unos infectados por una plaga que los asemejaba a zombies, los de “Rampant” no lo son menos. De ahí, esa ‘curiosidad y lógica’ que apuntaba más arriba.

Ahora bien, mientras la serie vio la luz en Enero, esta que nos ocupa aprovechó las condiciones propicias de la festividad de Halloween para convocar a más de un millón y medio de espectadores en las sala de cine. Recapitulando, dos meses y algo de antelación.

Sin embargo, esto no fue más que una estrategia clara de marketing ya que si nos ponemos a analizar una producción y otra, viendo las coincidencias más allá de las líneas generales que he dado en los primeros párrafos, es “Kingdom” la… digamos original. Y eso que no nos hemos metido todavía con las sensaciones.

En “Kingdom” se encuentra acreditada la guionista Kim Eun-Hee, autora de la web toon

Kingdom of the gods” junto a Yang Kyung-Il en la que se basa. Con este punto de partida, sobra todo lo demás. Las coincidencias no son fortuitas y hasta se podría asegurar que aquí en “Rampant” hacen uso de algunos de los planteamientos de la web toon sin pararse si quiera a reconocer la autoría. Claro, como hacen cambios… debieron pensar con ironía.

Dicho esto, empezaré reflejando los cambios entre esta y la producida/presentada por Netflix. Está claro que si no has visto aquella, esto poco importará así es que pasar unos párrafos más abajo.

En ambas tenemos un príncipe heredero pero no tan “heredero”. Aquí es un tío –no tengo otro nombre para calificar a tal… personaje- criado en China que vuelve al país tras la muerte de su hermano mayor. En la “otra” es hijo de una concubina y por lo tanto si la actual reina tiene un hijo, será desposeído de todo derecho al trono.

En las dos el villano es el Primer Ministro y oh, qué casualidad, en las dos es un ‘primer espada’ del país, incluso en esta que nos ocupa un primer espada de Asia ya que el bueno de Jang Dong-Gun ha trabajado fuera de sus fronteras. Aquí mismo nos enseña su dominio del mandarín con un par de intervenciones en este idioma. También es curioso que sendos actores normalmente sean los buenos de las películas que protagonizan, por sí solos además, y aquí sean malos, malísimos. Eso sí, a Dong-Gun lo estamos viendo últimamente queriendo demostrar que puede ser algo más que un héroe ya que en su anterior película como fue la recomendable “Seven Years of Night” acogía un rol negativo.

Tanto en “Kingdom” como en “Rampant” el protagonista está acompañado de un subalterno al más puro estilo Sancho Panza. En ambas tiene un toque cómico aunque es aquí donde está más acentuado. Excesivamente. Y es que mientras en la serie es un guardia real aquí es un… un… ¿monje?

Por último tenemos el detonante de toda la función como es la plaga. En las dos les llega de nuevas. Eso sí, con diferencias tanto por origen como por efectos. Sobre lo primero, mientras que en “Kingdom” proviene del uso de una flor que nos ata irremediablemente a otro mito del género del terror como es la licantropía, aquí son los sucios y bárbaros extranjeros –holandeses, of course!- los que traen la enfermedad.

En cuanto a los consecuentes efectos, en ambos son impecables pero en “Kingdom” están más definidos y con matices.

Dicho esto, vayamos con un análisis más individualizado de la película, aunque con todo lo dicho tampoco hay mucho qué decir y más, dando el resultado que da.

Antes cuando hablaba del protagonista ya he esbozado parte de mis sensaciones hacia él. Decíamos que la película, aunque no lo acredite, toma prestadas cosas de una webtoon, pues bien, más de dibujo animado no puede ser el ínclito principito. Nos llega desde las Chinas en plan chulo y tras una demostración en plan Naruto se nos mete a republicano y santurrón…

Y tras lo dicho, podríamos aplicar los mismos términos al resto de la película: irregular y poco creíble. Está claro que perteneciendo al género con el que tratamos lo de ‘poco creíble’ suena un tanto… extraño. No me refiero a la lucha contra zombies sino a los bandazos que da la película. Arranca fantástica, enganchando, pero se queda en eso, en gancho. Luego pasa a una hora de aburrimiento supino con excesivo diálogo que suena a excusa y poca acción.

Y la parte ‘zombática’… Sin ganas de innovar. Sí, hay crujidos de huesos, posiciones imposibles y señas que hemos visto en los ‘no muertos’ de este origen, pero es eso: cosas que ya hemos visto. Poco más.

Y lo peor es que cuando se pone dramática no hay por dónde cogerla, en parte porque ya sabemos quiénes van a ser las bajas cuando hacen hincapié en algunos personajes por medio del humor para caer simpáticos y por otro, porque algunos de los que caen no nos interesa un bledo por mucho que el compositor de la Banda Sonora ponga todo su empeño.

Es lo de siempre: artística y técnicamente impecable, pero la historia haciendo aguas y más en este caso con los precedentes y consecuencias teniendo ahí “Kingdom”.

Resumiendo; estando “Kingdom” uno puede pasar absolutamente de esta película. Si no existiese la serie de Netflix tendría un pase por Jang Dong-Gun. Entretiene, pero también tiene sus momentos aburridillos.

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