“RE:BORN” – Yuji Shimomura – JP – 2016 – Acción

Reborn

A veces las sensaciones no vienen dadas por unas expectativas, comentarios de terceros, gente implicada o sentencias que a voz en grito apelaban a nuestra nostalgia diciendo que esta obra era el ‘canto del cisne’ de Tak Sakaguchi, no. A veces simplemente basta una imagen, ver a Masaya Kato al inicio del film, y saber que estamos ante algo grande, por mucha tontería que parezca.

Pero si es por tontería, yo tengo mucha así es que de eso no me podéis acusar.

Mirad si soy tonto que aún conservo la camiseta que me compré de “Versus” allá por el 2002… Ni falta hará decir que por aquella época, sería de los pocos por estos lares que tendría una. Por esa razón, añadiendo algo de soberbia a mi sarta de idioteces, diré que a mí nadie me tiene que presentar al amigo Tak.

Pues bien, en mi inabarcable estupidez había olvidado lo bueno que era este. Que sí, que entre los Tony Jaas de turno e Iko Uwais del momento, uno había llegado a olvidar a Tak y lo que supuso en la anterior década.
Pero ha tenido que llegar esta “Re:born” para, si bien no reconocer lo imbécil que es uno –eso ya lo sabía- sí para poner a cada uno en su lugar.

Lo primero que hay que decir es que, por mucho que Sion Sono haya participado en su guión –amigo de Tak-su desarrollo no puede ser más simplón y manido. Nos encontramos frente a un super-soldado/espía/killer/perroflauta que se encuentra retirado y al cuidado, para mayor decepción de millenians creativos, de una niña.

Así, tras unos primeros veinte minutos de cine de geriátrico con historia contemplativa de niña y prota mostrándonos lo bonito de una relación aburrida y casi al borde de la denuncia en la oficina de ‘Asuntos sociales’, empieza un festival de la acción, artes marciales y armas blancas que deja al duelo final de “The raid II” a la altura de las discusiones de Heidi y su abuelo en la serie animada de Takahata. Es decir, vamos a ver más navajazos que en todo el cine quinqui español de los setenta y ochenta juntos, y cortes de cuello que ríase usted de la pollería de mi barrio con más de cien años de historia.

Lo que Sakaguchi y Yuji Shimomura nos ofrece es un deleite de movimientos rápidos, coreografías limpias y encuadres perfectos para que el espectáculo sea lo más asimilable posible. Es cierto que en alguna escena el montaje peca de abrupto pudiéndose adivinar algún fallo de continuidad, pero es algo que solo los maniáticos como un servidor apreciarán.

Los que pasen de maniáticos a directamente críticos, le achacarán un estilo videoclipero o de videojuego, etiqueta con la que se suele atacar a estos productos sin saber que a muchos eso no nos parece un insulto, al revés, es un aliciente, pero como estoy diciendo, es una apreciación con más intención de ataque que informativa.

Pasajes como ese ochenta –sí, ochenta- contra uno o la de la cabina telefónica con una siempre sugerente jovencita con falda de tablas, por destacar alguna escena entre las muchas a subrayar, son alicientes de sobra para destacar a esta “Re:born” como una de las mejores del año en su género.

Resumiendo, coges “Metal gear solid”, cualquiera de Bourne, de John Wick, lo adaptas al medio cinematográfico con un guión que te permita hora y pico de peleas y lo envuelves con una buena banda sonora que aporte solidez apartándolo de la serie B, y obtienes un éxito seguro. A la pregunta de cuál era mejor si “The raid 2” o “SPL 2”, se le une una tercera contendiente con menos medios pero similar intensidad.

 

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La japonesa “The hungry lion” de Ogata Takaomi participará en el Festival “Cinema Jove” de Valencia.

“The hungry lion” de Ogata Takaomi (“Never ending blue”) participará a partir de este 22 de Junio en el 33 Certamen de “Cinema Jove”, un Festival Internacional de largo y cortometrajes en las que cineastas de hasta 40 años, ofrecen sus nuevas producciones.

La presencia asiática, siempre presente en el Certamen, viene representada por este thriller oscuro de verdades y mentiras en la red y medios de comunicación.

La sinopsis del film, en la web del Festival, nos cuenta su trama:

El tutor del aula de Hitomi es apresado por la policía, acusado supuestamente de prostituir a menores y distribuir pornografía infantil. Corre el rumor de que Hitomi filtró un vídeo del profesor. Ante la estupefacción de ella, la mentira se extiende rápidamente, hasta el punto de que Hitomi se acaba suicidando. El arresto del profesor y el suicidio de su estudiante son presa fácil de los medios de comunicación, quienes dibujan una falsa imagen de Hitomi. 

Los protagonistas del film, entre otros, son jóvenes promesas de la cinematografía nipona, donde destacan: Matsubayashi Urara (“1+1=11”), Yumi Endo (saga “Anda”), Tsutsui Mariko (“Antiporno”), Hidaka Nanami (“Tag”) y el mas popular Atom Mizuishi (“Fullmetal Alchemist”).

Junto a este film, otros nueve que este año retratan la crudeza de la sociedad que hoy en día nos ha tocado vivir.

Más sobre el film y el Festival, en el siguiente enlace:

http://www.cinemajove.com/pelicula/the-hungry-lion/

Por lo que respecta a la Sección de Cortometrajes, nos encontraremos únicamente con la china “A gentle night” de Qiu Yang.

http://www.cinemajove.com/pelicula/a-gentle-night/

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“CHASING THE DRAGON” – 2017 – HK/CH – Wong Jing/Jason Kwan – Drama/Thriller

chasing

Lo de que Wong Jing es un ‘Maestro de la comedia’ quedó en el pasado. No porque ya no lo sea, no, sino porque es ‘Maestro’… a secas. Aunque para ser francos más bien deberíamos calificarlo como un tipo listo, muy listo. Pero vayamos por partes.

De sobras son conocidas las sagas “Twinkle Twinkle Lucky Stars”, “God of gamblers” –con guiño incluido en esta película- recuperadas en las recientes “From Vegas to Macau/Man from Macau”, las no menos aplaudidas “Future cops”, “High risk”… Y es que son tantas y tantas risas las que nos ha arrancado…

Pero más allá de comedias, como decía al inicio, también en las últimas décadas nos ha regalado tremendos dramas y vehículos de acción que se alejaban de su peculiar sentido del humor, improvisación y grotesca puesta en escena. “The colour of the truth”, “The last tycoon”, “Moving targets”, “To live and die in Mongkok” o “I corrupt all cops” con la que guarda muchas similitudes con esta, son algunos ejemplos. Sin embargo, los que más y los que menos sabrán que este ‘milagro’ no es casual y que en muchas ocasiones Jing ha recurrido a directores amigos y genios apadrinados para, por decirlo de alguna forma, “domesticarlo” y controlar sus desmanes cuando la comedia pugne por no dejar sitio al drama. Marko Mak, Billy Chung, el mismísimo Andrew Lau o como en este caso, Jason Kwan. Como decía, un tipo listo.

En esta ocasión, Jing se hace valer de una historia y personajes que conocía muy bien de cerca –la mencionada más arriba y el ínclito Lee Rock cuyas películas produjo Jing casi tres décadas atrás con Lau enfundado en la misma piel- para construir una historia con un gran leit motiv: hacer de los tópicos una excepción.

En el film –repitamos, referencias aparte- se nos muestra la típica historia de mafiosos –triadas, como no- con hermandades por doquier. Y no, no hablo de colectivos, sino de ese “Bromance”, amistades llevadas al límite que se nos descubrió precisamente en Hong Kong de la mano de otro maestro como John Woo. De hecho, y perdonarme porque había dicho que dejaba las referencias  a un lado… ¿nadie ha visto como un servidor un pequeño homenaje a “Una bala en la cabeza”?

Pero vuelvo al redil. Con notas que nos recuerdan que estamos en un nuevo siglo –las reivindicaciones sociales (inmigración, lucha de clases, posicionamiento político, etc.)- Jing como autor unipersonal –o eso dice- del guión, recrea una historia como decía con amistades inquebrantables, ascensiones y caídas. Vamos, lo de siempre.

Peeeeeero, la magia de esta “Chasing the dragon” es que se construye desde abajo.

Dicho así parece una obviedad, pero no tanto cuando todo el ritmo va acrecentándose para partiendo de los tópicos mantener la tensión hasta el final sin saber qué pasará. Y esto ni ya es tan elemental ni muchos menos, fácil de conseguir.

Porque por mucho que la historia sea manida y hasta los personajes reconocibles, su tratamiento es bastante diferencial cuando los revistes de dos rostros tan carismáticos pero los reclutas en el bando del lado oscuro, obteniendo que la presunta previsibilidad se evapore al eludir el clásico duelo ‘bueno-malo’.

En ningún momento sabes si las hermandades se van a romper, si alguno de los protagonistas puede caer o, evidentemente, cómo va a terminar la cosa.

Una ‘femme fatale’, drama, más drama, más tragedia, un Donnie Yen fuera de su hábitat natural pero majestuoso, un Andy Lau macarrero pero ‘celestial’… la lista es larga.

Pero por debajo de las luces, están las sombras. Y no hablo en plan negativo o crítico, más bien pedante ya que es un recurso gratuito para destacar elementos menos a priori destinados a llamar la atención.

El primero es la bellísima fotografía de la película que junto a la dirección artística nos traslada por momentos a la recordada “In the mood for love”. No os llevéis las manos a la cabeza, que no es para tanto. Jason Kwan, co-director y director de fotografía del film nos trae uno de los mejores tratamientos de imagen que he visto desde hace mucho tiempo en una película, al uso del célebre Doyle, o más reconocible por el gran público, las producciones de Jean-Pierre Jeunet.

Y es que Jing siempre ha tenido buen ojo para los directores de fotografía venidos a realizadores, ¿verdad, Andrew Lau?

En este aspecto, sorprende ver en los títulos de créditos a otro director que de esto de la imagen sabe mucho como el gran Peter Chan, aludiendo a él como Director consultante. ¿Casualidad?

La Banda Sonora, baza habitual en los films de Jing, gana, si cabe, aún más protagonismo en esta ocasión. La riqueza de melodías, obviando la calidad que siempre atesora su compositor Chan Kwong-Wing (sí, el de la trilogía “Infernal Affairs”) logra que destaque incluso por encima de la acción o trascendencia de las imágenes. Anacronismos musicales, poner música dramática a los momentos de tensión o al revés, más dinámica a los tristes, son brillantes ocurrencias que elevan el nivel del film por encima de esa previsibilidad inherente tanto a su historia como al género.

Como la perfección es difícil de alcanzar, se le puede reprochar que algún efecto dramático sea un tanto buscado perdiendo emotividad, pero lo compensa con esa habitual contundencia que solo las producciones locales pueden ofrecernos.

Resumiendo, soberbio cocktail realizado en base a una historia de mafias y corruptelas, con referencias al ‘heroic bloodshed’ clásico, e ingredientes carismáticos con una presentación más allá de la espectacularidad y gusto por el detalle. De lo mejorcito de este 2018.

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“Inuyashiki Last Hero”, reseña express. Japón. 2017. Anime.

“Inuyashiki Last Hero” de solamente 11 episodios, es sin duda la mejor serie anime de este 2017.

Se trata de la adaptación al anime del manga homónimo obra de Hiroya Oku, autor de otro manga brillante como es “Gantz” (del cual esta serie hace mucha publicidad).

Tan violenta como emotiva, en su argumento que aúna el tema de la ciencia ficción como el terror, hay cabida para la crítica social de la sociedad japonesa, los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, una severa imagen de la familia japonesa…etc.

Muy buena animación cuyos momentos CGI me han recordaron a los utilizados en la estupenda “Ajin”.

Una historia del bien contra el mal pero desde una perspectiva más humana de lo esperado. Fantásticos personajes, cada uno en una vertiente diferente del rostro del ser humano y donde el mal se representa de la manera más siniestra posible.

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Más premios para Japón en certámenes cinematográficos.

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En la ciudad de Valencia lleva celebrándose desde hace unos años, concretamente 10, uno de los pocos Festivales dedicados a los mediometrajes. El título de este certamen es el de “La cabina”.

Pues bien, este año el Premio del Jurado fue para la producción japonesa “Ochiru” de Kazuya Murayama, una comedia negra que nos cuenta como un maduro trabajador se enamora de una ‘idol’ llegando a convertirse en un acérrimo fan más, adoptando posturas impropias de su edad.

Además, su protagonista Makoto Nakamura se ha llevado además el galardón a “Mejor actriz” mientras que Wataru Maeguchi, el de “Mejor Banda Sonora”.

Podéis ver el tráiler en el siguiente enlace.

BAAHUBALI 2: THE CONCLUSION – S. S. Rajamouli – 2017 – India (Tollywood) – Acción/Fantasía/Drama épico

BaahubalitheConclusionHace tan solo un par de semanas asistimos al estreno del fenómeno “John Wick”. Y hablo de ‘fenómeno’ porque lo que se produjo con la secuela del film protagonizado por Keanu Reeves, no se puede calificar de otra manera: que una segunda parte vea la luz en salas de exhibición recogiendo por demás buenas cifras de recaudación, sin que su parte original fuese estrenada… casi se puede tachar de milagro.

Con “Baahubali 2: The conclusion”, salvando las (extremas) distancias, ha pasado algo por el estilo: el boca a boca –y la entrada de una distribuidora, claro- ha provocado que casi todo el aficionado al cine indio pueda ver la película en nuestro país. Pero más allá de… ¿nuestro ombligo? hay que destacar que en su estreno en EEUU, “Baahubali 2: The conclusión” ha llegado a situarse en el número dos del Box Office, algo inaudito ya no solo para una producción india sino incluso internacional, teniendo en cuenta que solo se ha podido ver en 500 salas. Pero dejémonos de rollos y vayamos al grano.

El que no haya visto su parte original, por no decir ni hablar de ella, cosa difícil, que sepa que se encuentra ante una súper-producción épica que nos traslada a una región india donde la fantasía de parajes paradisiacos y proezas sobrehumanas se mezclan con un contexto más o menos verosímil de conflictos entre reinos e intrigas palaciegas. Vamos, que nadie espere elfos, enanos u orcos pero sí la espectacularidad de las batallas de este tipo de films. Ah, y con algún número musical, claro…

El resto, el que ya sepa que “Baahubali” fue sin lugar a dudas una de las 10 mejores producciones del 2015, va encontrarse como ya ocurrió con la mencionada “John Wick”, una secuela que rompe esa máxima de “Nunca segundas partes fueron buenas”. No me atrevería a decir que mejor que la primera, pero casi.

¿Y por qué razón no es mejor? Simple: porque sus 20 minutos finales, estropean una magnífica película tanto por desarrollo como por puesta en escena. Me explico.

“Baahubali 2: The conclusion” se divide en tres partes, dos mitades claro está atendiendo al clásico “Intermission”; sin embargo, por contenido, nos hallamos como digo con tres partes.

La primera, con una duración cercana a la hora, es una comedia típica india, más exactamente de Tollywood, donde bajo un pretexto romántico se enamora a la protagonista mediante el humor sin, gracias a Dios o Ganesha, edulcoramientos. Felicidad es la palabra. Uno se lo pasa bomba por infantiles que sean las bromas, chistes o gags.

Ya en la segunda parte, entra el melodrama. La acción toma el mando y nos encontramos con lo que prometían las expectativas.

El problema es cuando nos acercamos a la conclusión. No es posible que, tras un guión que sin ser sobresaliente, sí que podamos tacharlo de notable –el puzzle encaja con esas escenas finales de la primera parte que nos dejaron con la boca abierta-, se les haya ocurrido una idea tan trillada, casi estúpida y tan poco creíble. Y no solo es inventarse –diría, tirar por el camino de en medio, solo a la altura de los clásicos “hermanos gemelos”, y me callo para no destripar más… – algo ridículo sino solventarlo con una voz en off. Por favor…  Y es que se nota que en ese… ‘lapsus’, se han dejado cosas fuera. ¿Versión extendida? Yo por mi parte no me puedo extender más, pero como sé que la veréis, ya opinaréis… Al menos, que sepáis que hay una razón que estropea lo que podría haber sido una secuela que mejoraba su parte original.

Pero… ¿y la acción? Fantástica. Se le puede acusar que es un videojuego con tanto fondo infográfico y demás, pero es lo que uno busca.

Las proezas del protagonista, se han reducido, al igual que las batallas masivas, repitiendo incluso más en forma de guiño alguna solución en campaña, pero se ha optado por embellecer el producto y apabullarnos visualmente. Solo hay que ver esa escena inicial para quedarse con la boca abierta.

Por otro lado, dado el elevado número de efectos digitales, algunos pueden “cantar” más de la cuenta, sobre todo en las escenas pseudo-aéreas con esas ciudades de fantasía, pero nada que no se pueda voluntariamente obviar en casi tres horas de metraje.

Por destacar, señalaría además de la inicial ya comentada, la de las flechas –ríete “Arrow”-, la del barco-cisne, ñoña para muchos pero encantadora para los menos… ¿duros? y la de la coronación.

Por último, los números musicales. Tranquilos que bailes solo nos vamos a encontrar un par. El resto de los hasta cinco números que contiene la película, son ‘videoclips’ donde las infografías, la belleza y la aportación de miles de extras los convierten en pasajes idílicos que no desentonan con la película como ya pasó con su parte original.

De estos destacaría, para no alargarme más, dos:

“Daler Mehendi” es pura genialidad, el pasaje del que he hablado párrafos arriba. Consiste en la presentación del personaje más en base a carisma que a la clásica chulería. La percusión de esos pintorescos y reconocibles tambores locales provocará que no dejes de vibrar en tu asiento.

En “Hamsa Naava” volvemos a encontrarnos con una percusión pegadiza, aumentando el ritmo si cabe, convirtiéndose en ‘leit motiv’ de la película. Con que la oigas una vez, ya estarás dispuesto a tararearla.

Resumiendo, “Baahubali 2: The conclusion” es la comunión perfecta entre espectáculo y belleza, una secuela que no decepciona y a la que únicamente le falla una ‘salida fácil’ para haberse convertido en un hito. Aun así, desde ya, una de las mejores producciones de un 2017 que de por sí promete.

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La surcoreana Kim Min-Hee se alza con el Oso de Plata en la Berlinale

La popular actriz surcoreana Kim Min-Hee (“La doncella”) se alzó ayer con el Oso de Plata como mejor intérprete femenina por su labor en “On the beach at night alone” del no menos célebre (y polémico) Hong Sang-Su.

Recordar que la estrella ya había recogido multitud de premios tanto con la mencionada “La doncella” como por “Very ordinary cuople” y  “Hellcats”, confirmándose así como una de las mejores actrices del país.

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