La surcoreana “Revenger” dispuesta a convertirse en rival en cuanto a acción de la nueva ola llegada desde Indonesia.

Lee Seung-Won III, ayudante de dirección de películas tan importantes como “Memories of a murderer” o de la hiperecomendable “The suspect”, debuta en el campo de la dirección con el espectacular actioner “Revenger”.

El film, un drama de acción que cuenta como un hombre para encontrar a los asesinos de su familia viaja hasta las islas Salomón, está protagonizado por el especialista marcial Bruce Khan que debuta en la pantalla grande tras pasar por varias series de televisión, el más conocido Park Hee-Soon (“V.I.P.”, la propia “The suspect”, “A million”, “Hansen and Gretel”, etc.) y Yoon Jin-Seo (“Old boy”, “Secret love”, “Action boys”, etc.). Khan es también el autor del guión y por lo visto, se ha construido la película a su medida.

El tráiler que acompañamos es absolutamente brutal en cuanto a acción y seguro que se convertirá en una de las películas del género a seguir de cara al principio del 2019.

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THE ADVENTURERS – Stephen Fung – 2017 – CH/HK – Acción

TheAdventurers

En estos casos hay que hacer un ejercicio de responsabilidad, así es que lo primero que hice antes de verme esta “The adventurers” fue recuperar “Un ladrón siempre es un ladrón/Once a thief” de la cual SUPUESTAMENTE esta es un remake. Aunque tampoco hay que ponerse tan trascendente ya que ver el clásico de John Woo siempre es un placer.

No obstante, ya puestos que yo “pierdo” un rato escribiendo estas líneas como –sobre todo- vosotros otro tanto intentando leer estos desvaríos… que menos que pueda poner las referencias en orden y hablar con conocimiento de causa o al menos, la memoria fresca en referencia a la obra original, ¿no?…

Pues menos mal que volver a visionar aquella es un, como decía, deleite porque de nada me ha servido verla más que para pasar un buen rato… ¡Que ya es!

Porque por mucho remake que nos hayan dicho, esto no deja de ser más que una estrategia de sus productores. Lo único que tienen en común es su origen y que tenemos a tres ladrones. Nada más. Ni estos son “hermanos”, ni hay una relación sentimental que salta de una pareja a otra, ni hay “padres” y ni siquiera hay un espíritu como aquel. Recapitulando, un insulto decir que esta es un remake de aquella.

Aclarado esto, vayamos con el film en sí que tampoco tiene desperdicio.

Decíamos que “The adventurers” no conserva ni el espíritu de “Once a thief” porque no es una comedia de acción como aquella; esta es una aventura sofisticada más al estilo de “Misión imposible” que de las tradicionalmente llamadas como películas de ‘Ladrones de guante blanco’ o incluso las “Heist movies”. Ya no menciono el “film noir” francés o “Rififi” como he leído por ahí porque si no me da la risa floja.

Y es que por muy mito que sea Andy Lau y mucho que nos guste, no es Chow Yun-Fat. Vale, hemos dicho que no es un remake y que por tanto no podemos compararlo, pero es inevitable. Lau es arrebatadoramente encantador y tiene carisma como para ponerse al nivel de Chowie, pero su carácter es otro y no es tan canalla. A Lau le ha tirado más eso de la elegancia de Bond, del pragmatismo de un Ethan Hunt asiático, que la bribonería y socarronería de su amigo, y esto trasciende en una película hecha a su medida y lucimiento. No en vano, es uno de los productores.

Donde tampoco ganamos con el cambio es en la presencia femenina, haciendo hincapié en lo de ‘presencia’. Creíamos que sustituyendo a Cherie Chung por Shu Qi íbamos a estar de suerte con todo lo que implica ya Chung y su trayectoria. Pero es que Qi fue nuestra musa con la entrada del nuevo milenio: excelente actriz, soberbia modelo y mejor persona. Sin embargo su… –otra vez- presencia se queda reducida en esta película en “consorte” del director del film. Un WTF en toda regla. Solo hay que ver su intervención en el primer robo, únicamente alentando a las masas, instigando una revuelta. ¿A esto te has visto reducida Qi? ¿De verdad?

Lau es el cerebro, Tony Yang el manitas y Qi se queda en el misógino papel de gancho, de cara bonita para embaucar al objetivo de turno. Por Dios… Por mucho que la película sea China y conozcamos que desgraciadamente la mujer en su sociedad va un paso por detrás, ¡ya no estamos en el siglo pasado! ¡Y menos con una actriz tan reconocida como ella!

Lo de comparar ya –sí, comparo porque la han vendido para eso- a Tony Yang con Leslie Cheung me parece una broma, no porque Yang sea malo, sino porque no hay cabida. Cheung era un ángel –aún recuerdo cómo entré en directo en un programa de radio de mi ciudad para anunciar el suicidio de este y el dramático silencio que se produjo- y Yang únicamente el subalterno de moda.

Por otro lado, salimos ganando con Jean Reno, pero tampoco es que sea el suyo un personaje para alardear. Peor papel le ha tocado jugar al ‘perenne’ –este hombre siempre está igual- Eric Tsang en un rol tan previsible como manido.

Y es que ese es uno de los males, sino el principal, de la película: que es previsible –a pesar de algún giro argumental- y le falta, ya no alma, sino hasta acción.

Con este reparto uno se queda con la sensación de que la gran mayoría  de los medios invertidos se ha ido para sus estrellas. Vemos la Costa Azul, Praga y alrededores y hasta se supone que Kiev, aunque creo que solo se utiliza una imagen fija porque no se ve nada de la ciudad, solo una fábrica abandonada, pero más allá de eso, dos persecuciones bastante inocuas y ya está. Cuatro tiros sin coreografías ni espectacularidad y lo demás un robo con rayos laser que hasta en los noventa ya eran cansinos.

La verdad es que no entiendo cómo su director Stephen Fung, otrora ‘idol’, con experiencia ya en occidente gracias a la serie “Into the badlands” y antecedentes tan plausibles en el género de la acción como la saga “Taichi Zero”, “House of fury” o “Enter the Phoenix” ha ofrecido un producto tan pobre de espectáculo. Su realización es bastante plana y no sé si se ha contagiado de los tics televisivos ofreciendo una puesta en escena tan de telefilm.

Por lo demás y por salvar algo, los efectos digitales tales como esas ‘arañas-ciborg’ están muy bien, la Banda Sonora de mi tocayo el finés Toumas Kantelinen raya hasta el sobresaliente y la fotografía de Shane Hurlbut, director de este apartado en la propia “Into the badlands”, ofrece imágenes brillantes a tono con la sofisticación de la película, pero dudo que sea un bagaje lo suficientemente atractivo como para seducir al público o que este se quede con un buen sabor de boca.

Resumiendo; había más de la obra original de Woo en aquella serie de finales de los noventa que en esta. “The adventurers” resulta decepcionante. Hace 10 años podría haber sido una película disfrutable; ahora es un entretenimiento que se aleja de las expectativas de un reparto estelar y un planteamiento presuntamente ambicioso. Actualmente Bollywood te puede ofrecer lo mismo con más acción, espectacularidad y sobre todo, imaginación. Alguien debería hacérselo mirar.

Dan acaba de pasar cinco años en la prisión tras ser traicionado. Ahora lo único que ansía es robar una prestigiosa joya para capturar a la persona que lo traicionó. Sin embargo tras él va un veterano policía con cuentas que saldar.

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SPL: PARADOX – Wilson Yip – 2017 – China/Hong Kong – Acción

SPL Paradox

El otro día escribía al inicio de la emotiva y recomendadísima por un servidor “RV: Resurrected victims” que “De casta le viene al galgo” para referirme a lo de que… bueno, vale, sigamos con los refranes y frases hechas: “La cabra siempre tira p’al monte”, es decir, que muchas veces una película u obra tiene su camino marcado de antemano, e igual que aquella en otro país podría ser enfocada hacia el cine de terror y que por pertenecer a Corea del sur fue dirigida hacia el thriller, en esta no menos estupenda “Paradox”, podemos aplicarle el mismo cuento… máxima o cómo queramos decirlo.

Y es que su premisa, la de un padre con cargo de conciencia que busca a su hija en un país extranjero descubriendo que esta se haya en manos de una red de tráfico de órganos, bien podría tomar distintos derroteros dependiendo de su origen. Si por ejemplo nos encontrásemos en la propia Corea del Sur, volveríamos al thriller, con mucha investigación policial y haciendo hincapié en los medios de comunicación y en la corrupción política. Sin ir más lejos, en mi país España, por mal que me pese, todo giraría alrededor del dolor y de la tragedia teniendo un drama en toda regla. Pero estamos ante una producción de Hong Kong así es que sin eliminar todo lo citado ya… ¿qué es lo que ha caracterizado a esta filmografía los últimos cincuenta años? Pues eso, no se necesita decir mucho más: la acción.

Lo primero que conviene decir es que por mucho que pensemos en un 3 tras el S.P.L (Sha Po Lang) que antecede al verdadero título del film, no estamos frente a una secuela ya que más allá de algunos de los intérpretes, responsables tras las cámaras y el género, la historia y personajes no se corresponden a los encontrados en las partes anteriores, así es que puede disfrutarse, nunca mejor dicho, independientemente. Eso sí, por mucho que lo que leáis aquí os guste, recomendaros el visionado de aquellas ya que no tienen tampoco desperdicio.

Aclarado esto, vayamos ya con el film.

Como resumía al inicio, la producción nos presenta a un padre con cargo de conciencia que busca a su hija desaparecida en Tailandia. Ni más ni menos. No os esperéis un guión esmerado ni giros argumentales ni nada estructuralmente ambicioso. La historia es la que es, y no se ha desarrollado más. Matices hay como el que el protagonista es agente de la ley para justificar sus habilidades marciales cuando lleguen los palos y la necesidad de un órgano se argumenta tras una operación de corrupción al más alto nivel para hacerlo más sangrante a ojos del pobrecito conciudadano harto de ese mal que afecta a todo el mundo sin distinción ya de origen, pero nada más.

Todo el desarrollo es lineal y siendo malos pero sinceros, únicamente sirve para encadenar escenas de acción. La diferencia, la que hace que el film dé un paso hacia adelante traspasando la barrera del simple entretenimiento son detalles paradójicamente -haciendo uso de su título- alejados tradicionalmente a priori de su género como los artísticos. El principal, una interpretación soberbia de un Louis Koo que hace años dejó de ser una cara ‘guapita’ para irse consagrando como un señor actor. No en vano su trabajo fue recompensado con varios galardones entre ellos los de “Mejor actor” en los locales “Hong Kong Film Award” y los más importantes “Asian Film Award” compitiendo, entre otros, con gente de la talla de Kim Yoon-Seok (“The chaser”, “The yellow sea”, “El gran golpe”, etc.).

Por suerte o por desgracia el rol de ‘Padre/madre coraje’ se ha estado perpetuando en las últimas décadas dando siempre excelentes resultados por medio de todo tipo de intérpretes creíbles que conseguían transmitir su dolor, pero aquí Koo justifica sus méritos acometiendo la conversión de su rabia más allá de soltar guantazos a diestro y siniestro. Decir que en cada golpe, empellón a pesar de estar medio muerto, lleva implícito una carga emocional puede quedar un poco pedante, pero realmente la excusa que decíamos de encadenar escenas de lucha queda un poco menos evidente gracias a su trabajo.

Y mientras Koo se sigue consagrando, el que sorprende es su compañero Wu Yue. Menos popular pero conocido por sus habilidades físicas, Yue parece contagiarse de su partenaire no conformándose en ser el típico escudero sabiendo aprovechar sus minutos dramáticos. Disposiciones interpretativas aparte, ese peinado le favorece y mucho. Oye, que no todo es alabar que sepa poner cara de pena…

La Banda Sonora a cargo del ya imprescindible Chan Kwong-Wing aporta lo suyo, esa capacidad para que los sentimientos trasciendan por encima de la acción y estos lleguen al espectador. Como seguidor del trabajo del compositor chino tengo que decir que hay algunos temas que me recuerdan demasiado al de la pareja “Two steps from Hell” pero quizás esto es una apreciación mía. O no.

Y es que en su demérito, “Paradox” provoca un constante ‘deja vu’ en el espectador. Ya sea por las escenas de acción, algunas situaciones o el propio entorno el film dirigido por el maestro Yip –sí, para mí lo es- nos traerá a la mente títulos como “Ong Bak”, “Redada asesina 2”, “The man from nowhere”, sus propias entregas anteriores o cualquiera de la vieja escuela de Jackie Chan. No en vano el coreógrafo es el mítico Sammo Hung retornando a la saga tras su relativa desaparición en la segunda entrega en sustitución de Nicky Li Chung-Chi y… ¡oh, qué casualidad! el nunca bien reconocido Ken Lo con un odioso aunque agradecido papel aquí.

Hung nos ofrece todo tipo de escenas físicas: algo del thai boxing local -tampoco mucho-, saltos, acrobacias y riesgo para los especialistas al estilo ochentero en las persecuciones, y mucha arma blanca en detrimento del contenido pirotécnico lo que le añade más realismo y peligrosidad.

Las escenas ‘machete en mano’ dejan en pañales a los míticos “swordplay” dadas las menores proporciones de las armas aumentando la incertidumbre para unos actores comprometidos. No es nada fácil esgrimir un arma a tan pocos centímetros de tu cara a tal velocidad y que ‘sin querer’ se te vaya la mano y ‘le des’ al colega que tienes enfrente.  Soberbio.

Sin embargo, por ser crítico, hay un puñado de asuntos que no permiten que esta llegue, bajo mi punto de vista, al nivel excepcional de su antecesora. Uno, que deje cabos sueltos como por ejemplo el devenir de la prostituta. Habiéndole dado su ‘minuto de gloria’ contándonos su motivación, podrían haberle concedido un final decente. O al menos un final.

Dos, que los cambios de idioma chirríen tanto. Manías mías, lo sé.

Tres, que para acompañar a las inmejorables sensaciones dejadas por algunos de los aspectos reseñados, le falta una fotografía acorde. No es que sea mala, simplemente es cumplidora. Algo más cuidada y/u oscura, elevaría el nivel general del film, ya de por sí como digo considerable.

Y cuatro, la poca presencia de Tony Jaa. No entiendo ni siquiera para que le dotan de cierta sensibilidad paranormal en determinado momento…

Resumiendo, “SPL: Paradox” ofreciendo una historia vista ya resulta refrescante gracias a sacar a la misma del marco habitual en estas tragedias. Un film de acción que hace los honores al género trascendiendo más allá del entretenimiento y espectáculo. Con esta, “SPL” conforma una de las mejores trilogías del género de la acción.

Tras detener a su novio y obligar a su hija a abortar, el oficial Lee Chung-Chi (¿casualidad que se llame igual que el anterior director de acción?) viaja hasta Tailandia para buscar a su hija desaparecida. Al llegar al país del sudeste asiático será ayudado por un agente local que simpatiza por su causa. Pronto descubrirán que esta fue secuestrada por una red de traficantes de órganos…

Postdata: El ínclito Domingo López nos informa que los productores de la película consideran a esta un ‘spin off’ ya que han comenzado a vender la siguiente entrega como la “verdadera” tercera parte. Entrecomillo lo de “verdadera” porque ya sabemos que de ‘continuidad’, nada.

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SPL 2: A TIME FOR CONSEQUENCES – Cheang Pou-Soi – China/Hong Kong – 2015 – Acción

SPL2

Sí, ya sabemos cómo funciona esto: por mucho que lleve un 2 detrás del título, no estamos ante una secuela. Ni los protagonistas, ni el director es el mismo; y mucho menos la historia tiene relación. Es cierto que Wilson Yip, realizador de aquella, ahora ejerce de productor… ¡pero es que ni siquiera los guionistas repiten! Sin embargo, cómo decíamos, tampoco es que importe mucho ya que lo de tirar de marketing, aprovecharse de un título de éxito es una tradición ya añeja en la ex-colonia británica. ¿¡Qué más da una más!?

Dicho esto y asumiendo que la mayoría ya lo sabíais, vayamos con el film.

Los primeros comentarios que surgieron sobre la película por parte de los afortunados que tuvieron la suerte de verla fueron, más que loas o críticas, comparaciones a “The Raid 2/Redada Asesina 2”, el último fenómeno actioner llegado desde oriente. Y es curioso, no tanto porque esto en sí ya es una lisonja sino porque se utilizaba la obra de Gareth Evans en lugar de la del propio Yip, que en su momento conviene no olvidar también supuso un “boom” dentro del género.

Uno, antes de ver la película, achacaba la razón no a la corta memoria de críticos y aficionados que suelen señalar como referencia a lo que tengan más cerca, temporalmente hablando, sino a otra razón no tan superficial. Y es que para empezar, yo no soy de los que escuchan a “cualquiera” y si las comparaciones eran esas, tenía que haber una buena justificación. Lo primero que pensé fue que esto era debido a las claras diferencias creativas entre Cheang Pou-Soi, director de esta, y Wilson Yip. Y es que por el cariz de su producción Cheang Soi es mucho más… pesaroso, dramático, que su colega de profesión, y a la vez más cercano a Evans. Solo hay que ver su “Love battlefield” o, más aún, “Dog bites dog” para darse cuenta.

De hecho, cuando se comenzó a hablar del proyecto me extrañó la vinculación de este. Está claro que se movía bien en la acción e incluso con los grandes presupuestos como se vio con “The Monkey King”, pero “SPL” era otra cosa. Con “Shamo”, adaptación del manga “Shamo, gallo de pelea”, lo más parecido a una película de Artes Marciales que había realizado hasta la fecha, decepcionó a propios y extraños: no funcionaba ni como drama ni como film de acción.

Y luego, cuando se sumó al reparto un actor nada ‘marcial’ como Louis Koo tras haberse caído toda una referencia como Donnie Yen… la cosa no apuntó mejor: “SPL 2” tenía más pinta de ser OTRO drama de acción del corte de su autor que lo que uno esperaría con esta herencia.

Ahora, una vez vista, tengo que reconocer mi error a medias. ‘A medias’ porque por un lado a pesar de mis dudas “SPL 2” es un peliculón, y por otro porque en el fondo no me equivocaba: el film es un Drama de Acción.

La premisa de la película, siendo sinceros, es un poco estúpida. No solo vive de esas casualidades que solo ocurren en el mundo del cine sino que la misma tiene muchos “parecidos razonables”. Así en perspectiva y con el tiempo transcurrido uno se pregunta si sus sospechosos guionistas, Jill Leung y Huang Ying, una con otras obras de dudosa originalidad y el otro, técnico de FX, vieron “Get the gringo/Vacaciones en el infierno” y pensaron en adaptarlo a una historia que gustase en su tierra con -cómo no- agentes infiltrados y familias en riesgo de descomposición. Vamos, ingredientes que son comunes en el género desde hace varias décadas y que hasta firmaría el mismísimo Dante Lam, Rey por antonomasia de estos dramas de acción.

Y no paro de recalcar lo de ‘Drama’ más que nada porque los cinco primeros minutos son totalmente desoladores. No hay que ser padre para comprender la situación que vive el personaje interpretado por Tony Jaa; y ya no es solo eso, sino que el calificativo ‘de acción’ queda muy soterrado ante las situaciones que se nos presentan. Un dato: exceptuando la primera pelea, corta además entre Jaa y Jing, no tendremos escena de acción hasta el minuto 25.

Luego esta irá encadenándose llegando a esa frenética media hora final que como mandan los cánones en Hong Kong parece reservárselo todo, pero por muy buena que sea la acción –que lo es- queda empequeñecida ante la magia del conjunto.

El sobrenombre de la película es “A time for consequences”, y la verdad es que no ha podido estar mejor escogido. ¿Recordáis cuando decía unos párrafos más arriba que el guión era un poco estúpido? Pues bien, no solo no me retracto sino que tengo la impresión de que la idea de sus responsables era que todos pensásemos lo mismo. Aquí el objetivo era provocar esa susceptibilidad para, mediante el mensaje del film, ese irónico «Vaya, que pequeño es el mundo» que cualquier hijo de vecino puede soltar en su arranque, vaya perdiendo significado provocando un conflicto interior. En el mundo real, donde todos morimos y vivimos por impulsos y decisiones ya no importan las causas sino las consecuencias. “SPL 2” es como una de esas fábulas o parábolas, donde poco importa el contenido si a dónde quieres llegar es a la moraleja. Aquí ni hay moralina ni mensaje adoctrinador, solo una rotundidad de esas que calan hasta los huesos.

Para lograr esto, evadiéndonos por momentos de que estamos ante un film de acción, Cheang-Soi echa mano no solo de los avatares que le ofrece el guión sino también de una puesta en escena donde los gestos tienen su protagonismo. En esto ayuda mucho tanto una cuidada fotografía como la estupenda Banda Sonora de uno de nuestros favoritos como es Kwong Wing Chan, sin olvidar el montaje, aunque estos dos últimos apartados se crecen cuando llega, ahora sí, la acción.

Y es que para que una producción de este tipo destaque sobre otras, y más de esta manera tan sobresaliente, ya no basta con aplicar contundencia, espectacularidad y originalidad a tus escenas de acción. En “SPL 2” se nos ha estado vendiendo que las peleas eran tan reales que el rodaje tuvo que pararse varias veces porque los implicados realmente terminaban lesionados, y esto verdaderamente se nota. Pero como decía, no basta con ver cómo los especialistas caen desde alturas considerables o dan mamporros como si no hubiese un mañana; aquí Cheang-Soi ha cuidado todas las aristas, orquestando una pieza ejemplarizante y con poca cabida a la crítica. Desde el encaje de bolillos de los tres focos de atención del desenlace hasta ese acompañamiento musical con piezas de música clásica. Alguno dirá que es más efectista que otra cosa, vamos, de cara a la galería, pero señores… ¡que en EEUU se conforman con meter temas raps y algunos se corren de gusto! ¿No podremos aplaudir nosotros la elección de su director?

Para ir acabando… ¿es mejor “The Raid 2/Redada Asesina 2” o “SPL 2”? Difícil contestación. Mejor que la primera SPL creo que todos estaremos de acuerdo, pero en cuanto a la de Evans… Me la juego. Como vehículo espectacular la indonesia es más llamativa, pero como película, película en conjunto, “SPL 2” le gana la partida y por mucho. Y no estoy diciendo que la acción sea peor, solo que quizás la de Evans tiene un ritmo más constante. Pero lo dicho, aquí no solo tenemos el grado de implicación de los especialistas sino escenas que formarán ya parte de nuestra antología del género de la acción como esa “one-shot” en la cárcel, el “navajita plateá” del piso franco de Mong Kok o los últimos minutos finales con Max Zhang empequeñeciendo a Jaa y Jing.

Para terminar, un par de chorradas.  La primera, algunos “parecidos razonables” más: el panel publicitario de los ojos y gafas de Louis Koo con el aparecido en “El gran Gatsby”, el aspecto de Max Zhang en plan Guy Pearce o el de un Ken Lo rapado al estilo del inseparable de Jaa, Petchtai Wongkamlao. Y la segunda, que echo a faltar a Andy On e Iko Uwais para haber completado el roster de mejores actores marciales de la última generación.

Resumiendo, “SPL 2: A time for consequences” es una brutalidad. Es poner al cine de acción al mismo nivel que otras producciones y géneros más respetados. Una fábula que aúna espectáculo y sentimiento en una sinfonía arrebatadora. El mejor film de acción del 2015, y posiblemente quizás de cualquier género.

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S.P.L. SHA PO LANG (Duelo de dragones) – WILSON YIP – 2005 – China/Hong Kong – Acción

ShaPoLang

Hay una pregunta que en los últimos tiempos (que pretencioso suena eso) me sirve para iniciar las reseñas de películas que pertenecen al (sub)género de la comedia de acción; la misma no es otra que, ¿Dónde termina la comedia y comienza la acción?. Esta es quizás una pregunta demasiado figurativa ya que, en cierta medida, cada terreno se encuentra habitualmente bien acotado.

Sin embargo esta “S.P.L” me ha llevado a hacerme otra que no resultaría tan abstracta y que hasta reflejaría una tendencia; en el cine de acción actual, ¿dónde termina el drama y comienza la acción?.

Quizás alguno dirá que para eso se inventó el thriller, para encajar un tipo de cine que a medio camino entre varios géneros no termina por definirse, no obstante no estoy hablando de aventuras policíacas donde la acción está poco presente o si se me apura, hasta entran en juego elementos sobrenaturales, últimamente muy presentes en este género; no, aquí hablo de ese tipo de películas cuyo principal atractivo son los golpes, tiros y situaciones limites a las que normalmente habitúan a sus protagonistas.

Da la sensación – o al menos me lo da a mí – que los guionistas y directores en los últimos tiempos buscan de dotar a sus producciones de una dimensión que haga que estas trasciendan del simple placer de dar espectáculo. Como ejemplo tenemos los grandes títulos del “heroic bloodshed” que si por un lado nos fascinaban con sus despliegues pirotécnicos nos llegaron a marcar en base a sus historias trágicas.

Pero siguiendo lo de las tendencias, debemos reflexionar y ver como el declive del género vino propiciado por un abandono de estas prácticas, teniendo a las producciones norteamericanas como máximo estandarte de lo dicho.

En Asia desde mediados de los noventa a principios del nuevo milenio ocurrió algo por el estilo y solo producciones de Johnnie To, Gordon Chan y algún que otro ejemplo aislado evitaron que un género agonizante falleciese definitivamente. La clave para que estos cineastas fuesen recordados y hoy en día, como To, sean incluso a mi pesar sobrevalorados es que en todas sus historias prevalecía el drama. Uno de esos cineastas “anónimos” no es otro que el director de esta, Wilson Yip.

Hace poco – en la reseña de “Election” – enseñaba mis “cartas” mostrando mi “póquer” de ases de la industria cinematográfica hongkonesa – el mismo Johnnie To, Andrew Lau, Tsui Hark y Tony Ching – precisamente cuatro nombres que habían dado prestigio al género en la excolonia británica.

A Yip lo nombraba como quinto componente pero sacándolo del conjunto nada mas que por una formalidad respecto a la frase hecha. Estoy seguro que incluso alguno se llegó a escandalizar ante la poca repercusión del nombre de este frente a los anteriores. Ahora después del éxito de esta “S.P.L.” y alguna mas que se otea en el horizonte seguro que habrá mas gente, incluso esos mismos que pusieron el grito en el cielo, que se apunten al carro del éxito. Pero dejemos las reivindicaciones y vayamos al grano.

Yip, al que conozco por sus obras – modestia parte – bastante bien, es ante toda artificialidad, un filosofo. Aludiendo a otra reseña – en este caso la de “The mummy aged 19” – afirmaba con ciertas ínfulas que <<… Wilson Yip va a abrir una tienda de disfraces. Una tienda con un solo traje para alquilar. Un solitario y llamativo disfraz al que muchos tengan que acudir.

Porque eso hace en sus películas, enmascarar de diversas maneras la soledad …>>; ahora, tres películas después, sigo pensando lo mismo.

Superficialmente “S.P.L.” no basa su historia en personajes solitarios como en los anteriores casos; aquí es la fuerza del conjunto, la del equipo, la que tiende una mano a sus protagonistas. Y en cierta forma, rascando sobre esta superficie, es donde volvemos a encontrarnos al viejo Yip; estos parecen canibalizar su propia unión porque tras su amistad no hay nada mas. Yam solo tiene a una pobre niña huérfana que adoptó, Liu Kai-Chi a unos padres con los que no se habla, Danny Summer a una hija que huyó junto a su madre, Kent Chang a la familia en Brasil y el recién llegado Yen, vive obsesionado por un encuentro violento de su pasado. ¿Es quizás la constante en el trabajo de Yip un reflejo de la realidad del Hong Kong actual?.

El amigo Jesús Manuel Pérez – a quien ya no debo presentar – tras su visionado “in situ” en un cine de la propia Hong Kong comentaba en el Foro de la Web, entre espasmos orgásmicos, que había visto un destello de aquellas películas que siempre añoraba, donde cada personaje tiene un pasado pero no un futuro; ese drama que he querido que protagonizase esta reseña.

Sin embargo no puedo acabar de hablar de su contexto mas o menos trascendental sin destacar a una de las estrellas del film como es su mensaje. Volviendo a Johnnie To; este realizó un psicoanálisis de la sociedad hongkonesa en la magnifica “Running on Karma“, una fábula envuelta de film de acción con mas significado que – casi – contenido tangible. Algunos creyeron ver la quinta esencia del cine asiático en aquella obra – de ahí en parte lo del “sobrevalorado” de antes – pero creo que es en esta donde realmente -siempre bajo mi punto de vista – se hace un ejercicio redentor y en sintonía con la doctrina budista sobre el karma. No cuento nada mas para no desvelar la sorpresa pero habrá que esperar hasta su final para comprenderlo.

Para terminar con su contenido no puedo dejar de dar un par de apuntes peligrosos para el que se inicie con Yip. Y digo “peligrosos” porque corro el riesgo de resultar pedante ya que la advertencia no hace hincapié solamente en la obsesión de Yip por la soledad si no en – otra vez – la canibalización de sus propias historias ¿o es que Yam no tiene nada que ver con el Mike/Francis Ng de “Bullets over summer“?.

Por demás esa estética tan estilizada llena de cámaras lentas buscando guiños, mensajes y significados junto a sobreimpresonados e imágenes estáticas que pueden sorprender a muchos creyendo encontrar un nuevo Woo no hace otra cosa que refrendar un trabajo ya de años y un concepto de “imagen-arte” que está siendo compartido por algunos de esos colegas citados arriba, sobre todo Lau y To.

Sin embargo para aquel que no me conozca que no crea que está leyendo los desvaríos de lo que yo llamó un “cultureta”: el film puede intentarnos convencer de lo que quiera y esconder mil significados pero muchos acudimos al calor de la acción. Sobre Yip – para muchos desconocido – figuran los nombres de Donnie Yen y Sammo Hung y su sola mención si que tiene un verdadero significado: las artes marciales.

Aunque a ambos les separe una década y decenas de kilos, les une la espectacularidad de su trabajo y el prestigio alcanzado por él que les ha llevado a traspasar fronteras. Aunque sin el número que a muchos nos gustaría, las escenas de acción son las esperadas: contundentes. Ya no solo es el hecho de que hasta puedas sentir dolor por cada uno de los golpes que dan y reciben los protagonistas si no que puedas creerte maniobras que en otras “manos” sería imposible de aceptar.

Por ejemplo, hay una escena en el que un personaje al recibir un puñetazo de Yen “aterriza” sobre un coche. Bien, eso que de otra manera sería motivo de risa aquí no solo es creíble si no que ya ha entrado por derecho propio en mi colección de “Mejores escenas” sobre un epitafio que reza: <<... el Mejor puñetazo propinado nunca… >>.

Resumiendo, uno de los mejores títulos del año tanto por contenido como por continente. Buen nivel técnico, notable realización y mejores interpretaciones en un vehículo de acción que te hará tanto disfrutar como – ¿por qué no? – sufrir.

El inspector Chan (Simon Yam) ha invertido parte de su vida y carrera en encerrar al capo local Po (Sammo Hung). Ahora que ésta se encuentra en su fase “terminal”, ya que el tumor que se le encontró amenaza con acabar inminentemente con su vida, no ve el momento de cumplir la promesa que se hizo cuatro años antes cuando estuvo a punto de encarcelarlo. En aquel momento acompañaba a un testigo al juzgado con la suficiente información como para ponerlo tras las rejas el resto de su vida. Sin embargo Po se adelantó matando a casi todos menos al propio Chan y a la hija del testigo, de la que se hizo cargo el propio policía. La traicionera suerte le pondrá ahora en bandeja a Po; si por un lado este acabará con un agente de Chan infiltrado en sus filas, por otro le proporcionará la prueba que demuestra “parte” de sus responsabilidades en la muerte. Pero como ésta no es suficiente como para atraparlo decidirán amañarla engañando al departamento y al nuevo oficial que va a sustituir a Chan, el inspector Ma (Donnie Yen).

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SUI DHAAGA: MADE IN INDIA – Sharat Katariya – 2018 – Bollywood – Comedia

SuiDhaaga

Mira que me gusta la productora ‘Yash Raj Films’, pues esta vez, empezando la reseña al revés, por las conclusiones, he pinchado en hueso.

Me gusta la YRF porque es una de las pocas productoras que transmite una ‘marca de fábrica’, es decir, cuando uno ve una de sus películas ya sabe más o menos lo que se va a encontrar: colorido, buen rollo y unos protagonistas que te ganan el corazón.

Puede parecer una chorrada e incluso tacharlo como un poco de superficial, pero no es así cuando –repito- ‘te ganan el corazón’.

De normal, la compañía de la Dinastía Chopra también ofrece grandes espectáculos, pero no siempre nos encontramos con superproducciones, como en este caso. Sin embargo mi decepción no se debe a que nos encontramos con una película pequeña, más que nada porque ya lo sabía, sino porque por el camino se ha dejado muchas de esas huellas de identidad que estaba comentando.

El film es una comedia sentimental que gira en torno a tres grandes conceptos: la familia, el matrimonio y la lucha por tus sueños.

Sobre el tema de la familia, eje sobre el que orbita la gran mayoría de films de la India, “Sui Dhaaga” nos trae a unos progenitores con dos hijos. Uno, el protagonista, que vive con estos es un tanto perezoso y a pesar de que obedece a sus padres no cuenta con su simpatía. El otro, vive con su familia política y paradójicamente, es el favorito de estos.

El entorno humilde en el que se mueven, las dificultades que pasan cuando la madre enferma… En la película se refleja una familia unida, pero el principal problema es que no se explica muy bien la “manía” que se le tiene al protagonista cuando este se nota entregado a la familia. Se le acusa de vago pero vemos como llega a humillarse con tal de llevar dinero a casa. Luego se ve como la familia política del hermano ‘favorito’ se inmiscuye para mal en asuntos y ‘aquí no pasa nada’…

Es evidente que todo dará un giro radical, pero aquí estamos hablando ya de previsibilidad y por lo tanto tampoco juega a su favor.

En la referencia al matrimonio protagonista, aquí por el contrario es su mejor baza. A pesar de haber visto mil y una películas de este origen sobre matrimonios concertados, el enfoque está bastante actualizado. La mujer, concienciada, no se resigna en ser la sacrificada esposa sino que lucha por su pareja. No hay amor y aunque sabemos que lo habrá, no quiere que su esposo se humille o sea ese recipiente donde, como decía, la familia eche todas las culpas de sus males. No es un enfoque feminista porque ya conocemos lo difícil que es eso en la India, pero se acerca y se agradece.

Y sobre todo, ya no es la postura a la que se acoge como valedora de su marido, sino defensora de los ideales, ese “luchar por tus sueños” en el que cualquier mujer se puede ver representada fuera ya del contexto de la película.

Sin embargo en esto el guión también tiene sus “peros”. Da algún bandazo que otro y en esa “marcha atrás” al que asistimos en determinado momento del film, el mismo se resiente en cuanto a credibilidad, algo parecido de lo que decíamos de la poca empatía de los padres con su hijo.

Otro aspecto que no me… encaja es la diferencia tan notable entre la primera parte y la segunda, separadas por el inevitable “Intermisssion”. La primera parte es una comedia muy amable, con un alma muy de comedia napolitana, ‘Commedia dell’arte’, impulsada sin duda por la Banda Sonora de Andrea Guerra, donde las dificultades se combinan con un a veces mágico espíritu de superación. Sin embargo la segunda parte se recrea en los tópicos, en el fatalismo con reacciones exageradas y soluciones ya nada creíbles desaparecida la magia con encima sorpresas sacadas de la manga.

En estos aspectos uno cae en la cuenta de que algo por el estilo lo había visto ya en otras producciones de este origen y que siempre se había achacado este proceder a la inocencia, que no ingenuidad, de las gentes de aquel país, del deseo de triunfo, del “todo está bien” al que no para de apelar el protagonista, pero la diferencia, lo que me escama, es que esto no lo habíamos visto todavía en la YRF, que su perspectiva era más moderna y actual, más la visión de esos ‘repatriados’ a los que muchas veces recurre en sus producciones, y que esto con todo el respeto del mundo me parece una bajada de pantalones. ¿Congraciarse con el público base? ¿Con la crítica que paradójicamente lo tacha de superficial? ¿O simplemente estoy equivocado?

Otro aspecto que redunda en la pérdida de entidad de la productora es que el film no posee ningún número musical al uso, es decir, de baile. Musical sí que tiene tres, de esos en lo que suena un tema acompañando la acción de los protagonistas, pero –vuelvo a lo mismo- acostumbrados a lo que es habitual en la Yasj Raj Film queda un poco… triste. Y no precisamente por el carácter romántico de las canciones.

Para acabar, Varun Dhawan resulta cumplidor, pero le falta el carisma y simpatía de Ranveer Singh con el que algunos quieren compararle. Es Anushka Sharma la que sale fortalecida: sin maquillaje sigue siendo uno de los rostros más atractivos de Bollywood y la fuerza que le imprime a su personaje, ese no rendirse y luchar por lo que uno quiere, parece que va más allá de interpretar un papel: lo hace suyo y con compromiso las cosas siempre salen bien.

Del veterano Raghuvir Yaday poco se puede decir. Cualquiera diría que lleva más de cien películas a sus espaldas -¿sabéis que llegó a interpretar a Hitler?- y que en realidad no es un padre que han escogido al azar en la calles de Chanderi.

Lo mejor del film, además del citado Yaday, los modelos de moda que nos ofrece el film, una especie de “Desigual” hindú. El más vistoso –y único- espectáculo del film.

Resumiendo, “Sui Dhaaga: Made in India” puede parecerle al espectador medio una película ideal inmersos en su exotismo y mensaje, pero al conocedor de su cultura y, sobre todo, cinematografía, les parecerá una película más, con trampas y falta de la magia de este origen.

Majui es un joven que vive con su esposa en casa de sus padres. Trabaja en una tienda de máquinas de coser a pesar de que su pasión es convertirse en sastre. Un día, empujado por su mujer, decidirá establecerse por su cuenta, pero el destino hará que el momento coincida con un ataque al corazón de su madre.

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Presencia asiática en los Emmys internacionales.

Emmys

Ayer se dieron a conocer los nominados a los International Emmys Awards, es decir, lo mejor de la TV extranjera según la Asociación que rige los mismos.

Entre los nominados tenemos algunos de origen asiático y aquí os dejamos la relación de los mismos:

En la categoría de ‘Mejor Serie‘ nos encontramos con la hindú “Inside Edge” donde Amazon se alía con productores locales para traer al frente a gente de Bollywood tan reconocida como Vivek Oberoi (“Krrish 3”, “Prince”, “Shootout at Lokhandwala”, etc.). Compite curiosamente con la española “La casa de papel”.

En cuanto a programa de entretenimiento destaca la tailandesa “The mask Singer” en un formato que reconocemos de otros países como Corea del Sur.

En series de formato corto –máx. 15min. por episodio- es, precisamente de este origen, Corea del Sur, donde nos encontramos con “Sensible Life of Director Shin”, una comedia romántica con actores desconocidos. La podéis encontrar en Youtube si alguien tiene curiosidad.

Mientras en Mini-serie su vecina Japón obtiene una nominación con “Kurara: The Dazzling Life of Hokusai’s Daughter” con la pizpireta Aoi Miyazaki (“Nana”, “Heavenly forest”, “Rage”, etc.) y Ryuhei Matsuda (“Gohatto”, “Izo”, “Redada mortal 2”, etc.) de protagonistas.

En el apartado Documental es la también nipona “IPC & WOWOW Paralympic Documentary Series WHO I AM Season 2” la que puja por el premio en esta categoría.