Made in Abyss + Caballeros del Zodiaco NETFLIX

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El agotador mes de Agosto (103 horas extras) fue devastador dejándome sin energías y ánimo para mis vacaciones así es que no he tenido muchas ganas para extenderme sobre dos series de las que ya se ha hablado sobradamente estos últimos meses. Sin embargo, veía la necesidad de escribir aunque fuesen unas pocas líneas por si a alguien le interesaba mi impresión sobre las mismas.

La primera, “Made in Abyss” formará parte seguro de mi Top 10 de las mejores series del año, independientemente de que sea una producción animada.

Basada en el manga homónimo de Akihito Tsukushi, “Made in Abyss” se presenta como un drama de aventuras a medio camino entre “Viaje al Centro de la Tierra” y “Megaman” con un trasfondo greenpunk donde el verde de la vegetación lo impregna todo.

Y esta, por encima de una historia tierna y emotiva, es su gran baza ya que la animación es de lo mejorcito que puedes encontrar ya no en un anime sino en una producción animada, incluidas las de la gran pantalla. Escenarios de una gran potencia visual, detalles al máximo que crean ambiente… Espectacular es quedarse corto.

Y como decía una historia de amistad y supervivencia, superación como casi siempre en una producción nipona, que por mucho que llegue a tocar la fibra, posee una dureza que la aleja de la apariencia infantil de los personajes principales.

No llega a nivel de “Obra maestra” porque su estructura es un poco enrevesada con enormes flashbacks que restan tensión a la historia cuando a mi parecer mejor se pone, pero en una escala de 1 sobre 10 se queda en un 9. Creo que sobra el resumen con todo lo dicho.

La segunda, es la nueva versión/reboot de la mítica serie “Los caballeros del zodiaco”, la que será por siempre mi serie de dibujos favorita. Y quizás por esa devoción no me ha parecido tan mala como se ha estado diciendo en las últimas fechas. A ver, no es una serie buena y se halla muy lejos de la serie original contándose los defectos por docenas, pero creo que el espíritu de Masami Kurumada, el mensaje que trascendía de amistad y sacrificio por los demás, ha sido bien trasladado a la pequeña pantalla. Ahora bien, hasta ahí.

Para empezar la animación no es buena. Está claro que se adecua a los nuevos tiempos, pero las infografías resultan pobres tanto a nivel de detalle como a nivel de movimiento. Los personajes se mueven como las figuras de un videojuego de los noventa, los fondos carecen de riqueza –ridículos al lado de los de “Made in Abyss”- y el cabello de los personajes están exentos de movimiento alguno. Mucho se criticó las 3D de “Santuario” y al lado de este es una joya. No sorprende que la calidad del segundo al sexto capítulo mejore en calidad porque el primero es absolutamente deplorable.

No voy a entrar con la tropelía hecha a mi Shun convirtiéndolo en chica pero sí que hayan desparecido los cascos de los personajes, que el lenguaje se haya modernizado –joder, mierda, etc.- quedando fuera de lugar o que incluso los protas asesinen como si nada, dando como resultado algo contrario a ese espíritu del que hablaba. Y si ya entramos en detallitos como por ejemplo esas gaitas en el juramento ante Saori cuando hablamos de una obra de connotaciones griegas…

Tampoco se entiende ese final brusco a una tanda de episodios para una primera temporada ya de por sí exigua de tan solo 6 capítulos pero espero que muchos de los fallos se arreglen de aquí a que se estrene la segunda temporada.

Resumiendo, ni bien ni mal. Decepcionante a nivel artístico y técnico, pero por un lado es bueno volver a soñar en ser un niño y por otro, es una gozada compartir sensaciones con las nuevas generaciones.

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TUMBBAD – Rahi Anil Barve – 2018 – India -Fantasía/Terror/Drama

Tumbbad

El destino me llevó a ver esta película poco más de cuatro horas después de haber visto en una sala de exhibición la última producción del mexicano Guillermo Del Toro, “Historias de miedo para contar en la oscuridad”. Y lo primero que tengo que decir, escribir en este caso, es que hubiese pagado el doble por ver esta en un cine. Lo segundo, que tiene más esta de Del Toro que la suya propia.

Tumbbad” tanto por forma como por sensaciones bien podría estar firmada por el cineasta centroamericano y aunque poco ortodoxo, voy a utilizar los paralelismos para intentar dar a conocer este film que merece ya no una oportunidad sino la atención de los amantes ya no tanto del género como del cine en general.

Tumbbad” lleva una carga sentimental muy de Del Toro. En casi todas sus películas tenemos personajes traumatizados por su pasado con un presente lleno de incertidumbres que no les permite ser felices. Aquí tenemos un hombre perseguido por la pobreza que incluso cuando… “encuentra” la fortuna no se permite descargarse del peso -la mochila- de la desdicha. Es ese fatalismo en contraposición con una felicidad tan alcance de la mano como difícil de alcanzar. Sueños, perseverancia, conciencia… todo ello se mezcla para crear un caldo de cultivo creíble a pesar de la fantasía que rodea la trama.

Pero más allá de la pesadilla personal sufrida por el protagonista tenemos un hijo y una mujer que llenan de matices aún más a un personaje ya de por sí complejo. Y no tanto a nuestro particular anti-héroe como a la hora de conjurar y colmar un conjunto rico y denso en sensaciones.

Por ejemplo, el niño por encima de ser un reflejo distorsionado de su padre, cosa que suele ocurrir en los films de este género, va más allá convirtiéndose casi en una caricatura perversa de este. Pero lo que lo hace… ¿grande? es que su peculiar ambición no nace de un pasado tormentoso sino de la propia inocencia. Solo hay que ver cuando intenta comprar el favor de la amante de su padre.

Y aquí enlazamos con el otro personaje importante del film como es la esposa de nuestro protagonista. ¡Qué gran idea defender la imagen de estas haciéndolas parecer menos que nada! En serio. Alguna se echará las manos a la cabeza pensando que he dicho una burrada, pero no es así. Está muy bien eso de mostrar a una mujer fuerte que lucha por su independencia y bla, bla, bla… pero a veces hay que mostrar el sufrimiento y el sacrificio para, aunque sea compadeciéndose, ser consciente de una triste realidad. Y no es algo sacado de mi mente poco objetiva con este trabajo ya que basta fijarse en detalles como esa irónica crítica a Gandhi y la frase de marras que ridiculiza el empoderamiento de la mujer. No es casualidad, es algo buscado.

Pero tranquilos que los que hayáis llegado a esta película buscando una producción de género, no os vais a encontrar un discurso reivindicativo y políticamente correcto. Sangre y sustos no hay muchos pero sí esa oscuridad que predomina, como venimos diciendo, en el Universo Del Toro.

La historia de esta “Tumbbad” bebe directamente de la mitología hindú y su rica imaginería de dioses peculiares. La cultura india es tan extensa y pintoresca que hay una diosa que se comió a sus retoños nada más darlos a luz para poder seguir copulando con otros de sus vástagos ya crecidos y es adorada como una de las protectoras –sí, protectoras- de la fertilidad en lugar de la lujuria como cabría esperar.

Así que no nos extraña que la leyenda que se nos cuenta aquí y su desarrollo dentro del marco que se nos narra, por muy surrealista que sea, resulte creíble. ¿Y qué más da? Tenemos una mansión decadente por mucho que su estilo sea diferente a esos pseudos mausoleos victorianos a los que estamos acostumbrados en Occidente, tenemos pasajes secretos, y tenemos una criatura siniestra.

Y es aquí donde volvemos a encontrarnos los parecidos razonables. La apariencia de esta criatura bien podría haber surgido de la mente y mano de Guy Davis, uno de los ilustradores de cabecera del realizador mexicano. Sin ser grotesco tiene ese aire escalofriante de lo posible. Lamentablemente los efectos especiales no son lo mejor del film y chirrían un poco. Y no porque la industria del país esté un paso por detrás de la occidental o de sus vecinos más orientales, de hecho muchas producciones de Hollywood se alimentan de las pobladas empresas dedicadas a estos menesteres que existen en el país, sino porque la inversión quizás no ha haya ido acorde a la ambición de sus responsables.

Y claro está, como toda película de Del Toro –o casi- tenemos una moraleja que en esta ocasión no esconde un gran mensaje; sin embargo la causa, como he ido diciendo, ya ha ido calando y para cuando llega el desenlace ya estamos concienciados.

Resumiendo, “Tumbbad” es una maravillosa película, una fábula que nos enseña que la vida a veces recompensa no solo si se persevera sino si algún demonio te acompaña en el camino.  

4

EL COCINERO DE LOS ÚLTIMOS DESEOS -Yojiro Takita – 2017 – Japón – Drama/Aventuras

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Así, para empezar a bocajarro, lo haré con una crítica. Y es curioso cuando la película me ha resultado casi perfecta y parece no entender de  objeciones; sin embargo, el título de “El cocinero de los últimos deseos” no le hace ningún favor ya que apunta a drama lacrimógeno de un cocinero que cumple deseos a los enfermos terminales. Y no. El llanto lo provoca, pero por diferentes razones, no obstante lo de los moribundos… Al arranque y de pasada. Me gusta más el título puesto en EEUU y otros países como es “The last recipe”. Porque el nombre original de la novela en la que se basa como es “Un hombre con una jirafa” tampoco es que le haga honores. Pero ya conocemos cómo son los traductores de títulos de películas en España….

Tampoco estoy diciendo que le pongan por título “En busca de la receta perdida”, que se acerca más tanto al espíritu como a lo que muestra, pero… ¿tanto costaba haberle puesto algo así como “La receta de la vida” que también es poético para atraer al potencial público de estos films? ¿Qué pasa que el que se lo puso en nuestro país vio los primeros cinco minutos y ya está? Alguien no hizo bien su trabajo.

La elección del póster tampoco me parece correcta ya que no transmite nada. Y encima el 80% de la película transcurre en los años 30 y la apariencia es totalmente contemporánea. Pero aquí no seré tan visceral porque igual no hay tanta libertad como en el título a tenor de derechos y limitaciones de representaciones gráficas. Doy únicamente mi opinión.

Dicho esto vayamos a lo que importa: “El cocinero de los últimos deseos” –“El cocinero…” a partir de ahora- se convierte en uno de los mejores films que podemos ver este 2019 por mucho que venga datado del 2017, cuestión que se convierte en otra recriminación contra las distribuidoras nacionales, pero dejemos ya el tema que estas líneas no están para eso.

La película nos cuenta la búsqueda de un libro de recetas que iba a utilizarse para batir el récord del mayor festín realizado jamás para mayor gloria del Imperio Japonés. Así la acción transcurre principalmente entre dos épocas, el 2002 y los años treinta (del siglo pasado, se entiende…). Los tramos que discurren a principio de milenio, son los pasos que da nuestro protagonista para encajar el puzzle de historias para alcanzar su meta. Por otro lado, los situados en los años 30, que van desarrollándose a su vez a lo largo de la década, se cuentan obviamente por medio de flashbacks y son los mejores, no tanto por el contexto histórico o la recreación sino por lo que cuenta.

Ahora bien, este formato es un viejo conocido de la filmografía japonesa ya que muchas comedias románticas o melodramas basan su fuerza en la nostalgia y/o el paso del tiempo. Solo hay que recordar la legión de producciones que surgieron gracias al éxito local de “The love letter” y demás. Pero no nos circunscribamos únicamente al panorama asiático que esta película debe, más que merecer, ser vista por el gran público.

Desde el punto de vista culinario, es excepcional. La vi recién acabado de comer y a pesar de ello cuando empezaron a sacar platos, sobre todo ese cerdo glaseado, babeaba como un gorrino ante un pozal de bellotas. Su director Takita sabe transmitir a la perfección los sentimientos que pretende provocar como esa dedicación y pasión que tiene todo buen cocinero. No solo hay que saber dónde poner la cámara y saber exigir a los actores los registros que buscas: que trascienda de la pantalla el cariño por un producto es lo que hace grande a un realizador y su película. Así “El cocinero…” nos ofrecerá más de dos decenas de platos que combinan lo mejor de la cocina china y japonesa, incluso cruzando otras fronteras gastronómicas en comunión con la proclama del otro protagonista del film.

Es cierto que el mundo de los fogones siempre ha estado muy representado en la filmografía japonesa y asiática en general dándonos buenos títulos sobre todo en la comedia, no obstante ciñéndonos al drama-barra-melodrama-barra-engendro costumbrista para un servidor esta “El cocinero…” junto a la surcoreana y también excepcional “The recipe” se aúpan en lo más alto del pódium. Pero sigamos, vayamos a lo que importa, al corazón.

He leído reseñas de esta película de críticos profesionales a los que incluso les pagan por sentarse delante de un ordenador y al igual que decía –again- del que le puso el título a la película, el sueldo se lo gana por derecho, el que le otorga un contrato, no por mérito.

Es lo malo que tienen los críticos generalistas que se creen que son gurús o sherpas y que quiénes los leen se fían de ellos a pies juntillas. Cuando vas a ver una película, por poco que sepas, al menos conoces el género al que pertenece y el que vaya a verla busca las sensaciones que provoca ese género. Ponerse a decir que si es un folletín o es una telenovela es de imbécil y de no conocer lo que ibas a ver. ¿O es que tú eres mejor que esas personas a las que les puede gustar el folletín o la telenovela?. Puedes hacerlo para definir sin embargo para utilizarlo como arma arrojadiza habla muy poco de tu objetividad ya que evidencia tu fobia hacia estos productos.

No obstante como yo no soy así y me muevo por el corazón, no por prejuicios ni apariencias, diré que “El cocinero…” puede resultar si se quiere blandita, calificarla hasta como de ñoña o incluso que recurre a trucos fáciles para provocar la lágrima, pero llegado el momento, los sentimientos se desbordan.

Ya os he dicho que cuando vi la película estaba recién acabado de comer y me encontraba un poco pesado, pues en uno de los momentos claves del film –que me callo- toda la pesadez se diluye como el aceite en una sartén. «No voy a llorar, no voy a llorar», te dices. ¿No voy a… a qué? Los segundos van pasando y notas cómo las lágrimas van aculándose en el párpado hasta que…

El detonante de tal desborde de emociones, cascada de lágrimas, no puede ser más universal –recordar, no os lo voy a destripar- pero como digo únicamente es la detonante. Ahí uno aún puede ser fuerte pero lo que hace grande a la película es que no se queda en lo fácil rematando la faena. Y no, las malas producciones practican el innombrable “hurgar en la herida”; aquí se es más armónico con el mensaje del film y es ahí donde uno ya no aguanta más.

Porque la película a pesar de hablar de muchas cosas puede resumirse en una palabra: RESPETO. Recurrir a la mística de la cocina vinculada a los recuerdos es algo común a este tipo de películas. Pero luego tenemos, utilizando terminología culinaria, otros condimentos que unidos a los ingredientes principales nos proporcionan diferentes matices y texturas. Aquí son tantos que es imposible que el menú no guste a alguien. Amistad, matrimonio, compañerismo, incluso autoestima. “El cocinero…” se convierte por un lado en un manual de las buenas conductas y por otro en una oda al arrepentimiento.

Y por si aún faltase algo el tercer tercio se introduce en el terreno del thriller. Es algo que aparece de repente pero que dota de carácter al conjunto porque nos ofrece momentos duros (y hasta sangrientos)  evidenciando que no estamos ante un producto infantil.

Así “El cocinero” se convierte en casi una Obra Maestra. Y digo ‘casi’ porque la sorpresa que nos depara la parte final no resulta tal. De todas formas es como cuando vas a tu fiesta de cumpleaños sabiendo que están ahí esperándote: tienes que poner cara de sorprendido porque por un lado no quieres defraudar el afecto que te profesan y por otro porque realmente te sientes agasajado.

No puedo acabar sin mencionar dos elementos que destacan en un conjunto ya de por sí sobradamente agraciado. Por un lado la banda sonora de Yugo Kanno que se demuestra digno heredero de Joe Hisaishi demostrando su experiencia en el campo del anime, y por otro, Aoi Miyazaki. Es imposible no enamorarse de su personaje. Una de las mujeres más encantadoras que se puede ver en una película. Gran parte del mérito de este film lo tiene ella. Esa sonrisa calaría en el corazón de cualquiera.

Resumiendo, estamos ante una producción que va dirigida al corazón pero que no se resigna en adoctrinar y tocar la fibra sensible del espectador; ofrece un espectáculo único culinario y hasta su punto de aventura. Esto es cine: un viaje al corazón y a los sentidos. Uno de los mejores films que podrás ver este año.

5

SATYAMEVA JAYATE – Milav Zaveri – 2018 – Bollywood (India) – Thriller

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El amor es ciego. A pesar de mi basta (sí, con b, of course!) cultura, no sé quién dijo esta frase, pero… ¡cuánta razón tenía! ¿Quién no ha estado enamorado y cual emoticono con corazones por ojos ha ignorado los defectillos de su amada? Pues a mi me pasa eso con Bollywood. Hay películas regulares y directamente malas, pero mira, no sé si es por las características de su industria, por esos galanes chulapos, por las mozas sacando pechuga o por la música que me idiotiza (más aún) pero me pirran.

Satyameva Jayate” entraría en las regulares, pero oye, me ha enamorado. Y creo que puede hacerlo a cualquiera que se deje llevar, de ahí que no me importe ser poco objetivo con mis conclusiones. La reseña, veréis que es más objetiva. De hecho voy a empezar con lo menos bueno, para que decidáis seguir leyendo o no.

Tratándose de un thriller, el mayor defecto del film es lo endeble del tratamiento del suspense. Tenemos a un justiciero urbano que salda cuentas con agentes corruptos de la policía con una aparente motivación. Dependerá luego de cada uno si está suficientemente justificada, pero quedan cabos sueltos como la chispa que le llevó a ello ya a sus cuarenta años o por qué razón sigue un patrón formando la palabra “Satyameva Jayate”. No entiendo que deje pistas. O lo que es peor… cómo llega a la deducción de este patrón su perseguidor. Vale que mire el dibujo que le ha hecho su hija pero… ¿con tres letras ya sabe que el asesino va a formar esa frase? ¿Con tres letras? Yo que sé… a lo mejor quería formar “SATán es nuestro señor” o… “SATiro a la vista”.

Otro defecto o fallo directamente es el de las casualidades, casi todas centradas en el personaje femenino del film, pero bueno, esto más que inherente a la industria de la India, es una pandemia a nivel global.

Y por último, la carga de tener a un protagonista que a muchos les puede pesar. Aunque a John Abraham, más Bobby Deol que nunca, no lo considero un mal actor, de hecho tiene premios interpretativos y ha sido el protagonista de por ejemplo “Water”, film nominado al Oscar en la categoría de “Mejor film de habla no inglesa”, aquí abusan del colirio para provocarle las lágrimas. Dentro de la categoría de estrella de acción musculada es de los más expresivos, sobre todo cuando sonríe, pero aquí a tenor de un rol un tanto bipolar puede chirriarle a alguien y más cuando su contrapartida Manoj Bajpayee demuestra una templanza y más dominio del tempo interpretativo, vamos, que no necesita de las gotitas en los ojos. ¡Y qué conste que Abraham es de mis actores favoritos y verdadero motivo para ver esta!

Dicho esto vayamos con lo positivo.

Si como habíamos dicho “Satyameva Jayate” (SY a partir de ahora) flojea un poco como thriller, la parte de drama funciona a las mil maravillas. Los diálogos de los protagonistas cuando se ponen solemnes son discursos con prosa muy profunda como estamos acostumbrados en esta industria y solventando esta contundencia categórica, resulta creíble. En parte porque se apoya en ese ‘bromance’ tan de moda en los noventa y que tan bien conocemos los amantes del género de la acción.

Aconsejo ver la película lo más virgen posible, de hecho aquí no suelto spoilers con tal de no fastidiar más de una sorpresa, sobre todo la que se descubre justo antes del “Intermission” o meridiano del film, pero diré que el film va más allá del policía identificado con un vigilante al que persigue.

Crear empatía con el espectador depende más de crear un personaje que reúna las simpatías del público; hay que crear un ecosistema para que además de identificarse se crean vínculos y SJ lo consigue con creces. Y no es que tenga una gran “fauna”, los personajes secundarios son más bien escasos pero mediante algún flashback y las relaciones personales de los protagonistas a la película no le cuesta mucho atrapar al espectador que ponga, claro está como siempre en Bollywood, de su parte.

Hablando de relaciones, aquellos que teman por un romance demasiado largo del héroe no tienen de qué temer. Todo se resuelve con un par de encuentros exiguos en minutos y una canción más que número musical propiamente dicho ya que se limita a seguir a ambos tortolitos con música de fondo.

Y ya que hablamos de música, desgraciadamente para los que como a un servidor nos gusta las partituras de esta industria, solo tendremos un número musical y encima corto. Es uno en el que Aisha Sharma/Shikha junto a sus compañeras coristas ejecuta uno de esos sensuales bailes similares a la más conocida danza del vientre en un entorno que parece una discoteca.

Para ir acabando decir que la acción del film, tratándose de un thriller, pues más que correcta. No hay mucha pero la que hay es convincente. Guantazos con la mano abierta y proyecciones a metros de distancia cuando el héroe se cabrea de verdad. Repito, no es un film de acción pero la que la hay es correctísima. Especial atención a esa parte final donde se nos presenta a la versión india del “Capitán América”. No digo más…  ^_^

Para terminar, ahora sí, un par de detalles. El primero, que es de agradecer esa escena donde se defiende a la figura de la mujer cuando esta se hace fuerte, invitando a que esto se repita. Alguien dirá que es demasiado poco o que es algo de cara a la galería, pero ya nos gustaría que se repitiese en todas las películas: al final el mensaje calaría.

El segundo, que cuando escribo esta reseña se anuncia una secuela.

Resumiendo, SY es un modesto thriller con fallos pero que llega a calar por sentimiento y carisma. Si le sumas que es entretenido y técnicamente impecable, más de una oportunidad merece por vuestra parte.

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WARRIOR – 1ª Temp. – 10 cap. – 2019 Acción

Warrior

En una época donde las series de televisión se han vuelto un fenómeno mucho más allá de un producto de moda, robándole hasta el protagonismo –prestigio hasta me atrevería decir- al cine, que una serie anónima llegue a hacerse un hueco entre el público por encima de otras de más trayectoria y nombres, se debe a méritos reales.

Está claro que yo descubrí “Warrior” dada mi afición al mundo asiático, la acción y las artes marciales por lo que el anterior párrafo parece carecer de significado, pero no todos son tan frikis como un servidor y han sido muchos otros los que han llegado a ella por el simple ‘boca a boca’ dada su calidad y virtudes.

Pero antes de empezar a dar unas someras pinceladas de estas, bien conviene presentar algunas de sus credenciales ya que resultan al menos, interesantes. Y es que ‘Warrior’ está basada en una idea concebida por el mismísimo Bruce Lee. No en vano, la hija del ilustre actor, es una de las productoras de la serie. Pero no es la única ya que entre sus nombres tras las cámaras figura el de Justin Lin, director, entre otras muchas, de cuatro entregas de la saga “Fast & Furious”.

Pero la cosa no va de nombres sino de hechos, y como dice esa popular máxima ‘hechos son razones’…

Decía al principio que supe de la serie por mi ‘afección’ por lo asiático. No voy a decir que la serie no sea asiática, que no lo es porque es norteamericana, pero aunque la historia centra la trama en la lucha de las primeras mafias chinas en una incipiente Chinatown de San Francisco estando protagonizada por, evidentemente, chinos, las historias secundarias están conducidas por occidentales y al ser numerosas, casi hay un equilibrio perfecto. Lo digo por si hay algún racista por aquí con prejuicios, claro. (Ya puedes ir cogiendo la puerta de salida ya de paso, por favor…) Por cierto, de eso, de racismo también habla mucho la serie. Y es que no solo lo sufrieron los afroamericanos…

Pero a lo que vamos. El argumento nos cuenta las aventuras de un inmigrante chino que acude a EEUU a buscar a su hermana. Este es nieto de norteamericano y un experto luchador de artes marciales. Por si fuese poco su hermana es la consorte del jefe de una de las bandas, y el destino hará que al amerizar, el prota sea captado por la banda rival de esta.

Con esto tendremos una lucha encarnizada entre bandas, lucha enfocada en unas peleas de artes marciales como nunca se ha visto en la televisión, no en vano tanto tras las cámaras como delante de ellas nos encontramos a una pléyade de especialistas y artistas marciales de primer orden que a lo mejor sin tanto nombre como otros, realizan un trabajo realmente espectacular.

Las coreografías no solo son contundentes, ágiles y veloces como requieren maniobras con buena técnica sino que en la pequeña pantalla quedan reflejadas a la perfección con todo detalle y violencia. Nada de confusión y amagos. Así, capítulo a capítulo “Warrior” se convierte en un producto excelente con mejor y mayor cantidad de acción que algunas producciones para la gran pantalla.

Y ya no es tanto lo que ‘da’ como lo que no ‘da’; no todo son palos. Por ejemplo, el sexto capítulo saca a los protagonistas de su entorno para colocarlos en una de esas típicas fondas del Oeste. Casi parece un episodio “extra” ya que no guarda continuidad con la línea argumental de la serie. Pues gracias a eso, a su originalidad y ganas de… ¿divertir? Se convierte en el mejor de la temporada. Vuelta de tuerca al Western tradicional, guiños a Kung Fu… Son tantas cosas las que tiene.

Pero es además de espectacular y con una base sólida, su apariencia es impecable. La recreación de la América de finales del siglo XIX, de esa Chinatown es realmente suntuosa. Los burdeles, los fumaderos de opio, bares… El vestuario también rico y cuidado. Vamos, una dirección artística y atrezzo fruto de unos medios generosos.

Por hacerle una crítica, ya que también la merece, decir que sus tres últimos episodios resultan un tanto intrascendentes, estirados. Da la impresión que igual se ideó como una temporada de ocho capítulos y no sé si finalmente se decidió alcanzar los diez.

En los mismos términos se puede hablar de un aspecto que sorprende en su arranque. Al principio hay una considerable carga sexual, casi erótica, pero poco a poco esta, desgraciadamente, va disminuyendo.

Para acabar podría ponerme ahora a decir quién es quién entre los protagonistas, pero para eso está la red o algún otro listorro que prefiere dárselas de analista/biógrafo que ir al grano. Basta decir que todos interpretativamente son solventes dentro de sus roles. El peor, curiosamente, el protagonista con su cara de lechugino pero para, como decía, su rol, no desentona.

Resumiendo, sin dejarme llevar por mi pasión turca, perdón… asiática, “Warrior” seguro que dentro del género de la acción es la mejor propuesta televisiva para este 2019. Y luego, en líneas generales, globalmente, una de las mejores. Una de las sorpresas del año, sin duda.

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GOLDEN JOB – Chin Kar-Lok – 2018 – HK/CH – Acción

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Nadie es ajeno a la nostalgia. Yo mismo repudio esa frase inmortalizada por el poeta Jorge Manrique de “Cualquier tiempo pasado fue mejor” y a veces recuerdo con cariño alguna cosa del pasado. Los asiáticos, tan sofisticados y modernos, tampoco permanecen al margen. Un ejemplo es esta película que vuelve a reunir a gran parte del equipo artístico de aquella fabulosa saga que fue “Young and Dangerous”, saga que marcó tanto una época como a las propias personas.

¿Es casualidad que mi hijo lleve por segundo nombre Ekin en honor a Ekin Cheng, el protagonista de aquellas y esta que nos ocupa? Y no, no tiene nada que ver con que a la vuelta del viaje de Hong Kong hace ya más de una década me lo encontrase en el aeropuerto, intercambiásemos unas frases y se dejase avasallar por un servidor. Con “Y&D” toda una generación nos vimos reflejados en aquellos jóvenes gángsters tan nobles como estilosos, donde la amistad y el sacrificio iban de la mano.

Pues bien, casi 20 años después de la saga un mito como Jackie Chan se puso en marcha para producir este film que, aunque poco tiene que ver con aquellas por historia y estilo, basa las expectativas creadas sobre ella en la reunión de sus estrellas.

Pero como decía, poco tiene que ver con aquellas ya que esta “Golden Job” es una película de ladrones al más puro estilo ‘Heist’, de hecho ese ‘Job’ busca paralelismos con otras occidentales con similares características y palabra en su título.

Así se nos presentan escenarios exóticos como un desierto indeterminado, Budapest y Montenegro ofreciéndonos situaciones típicas de estas películas dando protagonismo a las persecuciones de coches y a los tiroteos donde su director –y también uno de los protagonistas- Chin Kar-Lok, se mueve como pez en el agua.

Y es que dejando de lado la nostalgia, la acción es la gran estrella del film. Pero antes de meternos con ella, un último apunte relativo a su guión, que a decir verdad no es grandioso pero creo necesario comentar.

Hace un par de años se nos presentó con gran rebomborio aquella “The adventurers”, más que nada porque al frente de su reparto nos encontrábamos con estrellas de la talla de Andy Lau, Shu Qi y Jean Reno. Además se nos dijo –luego se vio que no- que era un remake de la mítica “Un ladrón siempre es un ladrón”. Pues bien, esta “Golden Job” tiene más de la de Woo que de ese fastuoso intento de atraer a la gente con intenciones y caras populares.

No solo tiene más acción y entretenimiento –incluidos aquellos deslizamientos y tiroteos a dos manos ‘marca de fábrica’ de Woo– sino que el trasfondo de hermandad con un ‘padre adoptivo’ por en medio se repite. Para ser justo no llega a cuajar como hacía el “heroic bloodshed” con aquel inolvidable ‘bromance’, ya que la historia es un poco forzada y no conmueve cuando las cosas se ponen dramáticas, pero se le perdona por la intención y el recipiente, y aquí es donde volvemos a la acción.

Como hemos dicho, hay dos grandes focos de atención, las persecuciones automovilísticas y los tiroteos.

Sobre lo primero vamos a tener hasta tres pasajes donde la necesaria velocidad se hace la protagonista. Varios tipos de vehículos, choques, vuelos imposibles, derrapes… Todo ese repertorio que a lo largo de treinta años nos ha estado regalando Chin Kar-Lok y que por mor de las artes marciales a veces se ha visto relegado a un segundo plano. ¿El problema? Que no sé por qué razón se han acompañado de algunas explosiones donde los efectos especiales hacen ostensiblemente aguas. Este que parecía un tema superado hacía tiempo por la industria aquí afea el conjunto hasta hacerlo lamentable.

Y no solo son las explosiones; cada disparo provoca un “chorrito” de sangre que se nota a la legua que es digital. ¡Con lo bien que quedaría sin eso! ¡Qué manía de intentar hacer cosas modernas y estropearlo todo! ¿No apelabas a la nostalgia? Pues entonces…

Pero bueno, con los tiroteos a dos manos, deslizamientos y, muy al estilo ‘John Wick’, combinar tiros a bocajarro con llaves contundentes, el disfrute está asegurado.

Para acabar, decir que el “Friends for life” de Ekin Cheng que se deja oír como fondo musical en uno de los pasajes, será el último empujón nostálgico para que una lagrimilla amenace con asomar. Esta fue una de las primeras melodías que me puse en aquellos primitivos teléfonos móviles de primeras generaciones y que sonaban en formato –da risa ahora- politono.

Resumiendo, sin ser un vehículo de acción impecable es entretenido. Si encima llevas un ‘bagaje’ encima y conoces la intrahistoria, es un imprescindible.

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RAMAN RAGHAV 2.0 – Anurag Kashyap – 2016 – India – Thriller

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Ni todo Bollywood son películas con bailes ni todo el cine sin bailes en la India es cine independiente. Como todo en la vida, existe el término medio por mucho que algunos se empeñen en decirnos que por ejemplo en política solo hay izquierdas o derechas.

Así, para empezar, “Raman Raghav 2.0” es uno de esos films, comerciales pero exentos de ese exótico colorido que ha dado popularidad a la filmografía hindú. Repito, popularidad, no me seáis más papistas que el papa.

Avisados, adentrémonos más en el film. Decir que tampoco nos tiene que extrañar porque el director de la producción es Anurag Kashyap y que su filmografía habitualmente se ciñe a ese cine ‘término medio’ con el que he comenzado la reseña sería ir un poco de… ‘sobrado’ porque por desgracia el conocimiento que se tiene en este país u otros de habla hispana –lo digo por los que hayáis acudido a esta reseña…- sobre el cine indio es bastante limitado. Los que menos habréis visto u oído hablar de sus “No smoking”, “Gulaal”, “Dev.D” o la más popular “Gangs of Wasseypur” y eso os formará una idea aproximadamente de lo que quiero decir.

Pero como aquí estamos para informar –lo buenamente que me den mis pobres conocimientos y manera de expresarme- y reivindicar, recurriré a un ejemplo que aunque no para el gran público sí que está al alcance de los aficionados al cine asiático.

Pensar en un thriller coreano. ¿Ya está? Pues eso… ¡ya está! ¿Ah, que lo que os gusta son los ojos rasgados, el postureo y una ciudad impoluta y moderna como Seúl? Pues no, eso no lo tenemos, pero el resto, igual. Dejaros de prejuicios. No tenéis excusas. Artística y técnicamente esta se sitúa al mismo nivel y como ya he dicho, no tenéis ni el mal pretexto de los bailes. Pero vayamos al meollo de la cuestión que es cómo mejor me pillaréis. Y no, no es que os esté llamando tontos, al revés, que yo soy muy obtuso a veces ‘dándome’ a explicar…

Para empezar os hago un breve resumen de su sinopsis. ¿Veis cómo soy un poco torpe? Sinopsis ya lleva implícito lo de breve.

La policía detiene a un pobre desgraciado que se declara culpable de una serie de asesinatos acaecidos en Mumbai. Lo reprenden para darle una lección pero logra huir. La cuestión es que es el verdadero asesino y ahora lo han perdido. El encargado de detenerlo: un oficial corrupto y adicto a las drogas.

Pues bien, esto que parece, salvo el apunte del ‘pobre desgraciado’, la trama de muchas películas policiacas tiene una serie de… ¿alicientes? que son los que hacen recomendable por un lado y diferente por otro.

Lo primero, nuestro protagonista. Lo he calificado como ‘pobre desgraciado’ pero habría sido mejor utilizar el término ‘pobre diablo’: el significado es el mismo, pero lo de ‘diablo’ nos viene que ni pintado ya que al ser en el fondo un asesino en serie, creo que no hay mejor manera para describirlo. Eso sí, tiene sus particularidades puesto que en apariencia es eso, un ‘don nadie’, frágil y con más palabrería que hechos. Cae hasta simpático ya que su ‘modus operandi’ es tan peculiar como su propia personalidad. Con determinación, una franqueza sorprendente y una exagerada palanca al ristre nuestro Ramanna dista mucho de ser un criminal calculador y solo le impulsa su propia locura, eso sí, sosegada y una meta que no contaré para no desvelar demasiado.

En el otro lado, y no precisamente de la ley, el oficial de policía, un personaje complejo y no solo por su adicción a las drogas sino por varios problemas que rodean a su vida como el miedo al compromiso que arrastra a causa de su relación con su padre. Todo ello compone un cuadro igual de sicótico que el de su ‘partenaire’ llevándole a comportamientos erráticos que rozan y llegan a cruzar los límites de lo esperado.

Lo que dista y mucho de esos thrillers coreanos que comentaba es el trasfondo y escenario. De hecho, le separan algunas ‘leguas’ también de las típicas producciones realizadas en Bombay/Mumbai ya que es oscura y mostrando la cara más agreste de la capital hindú. Podría añadir que en línea con otros de los trabajos de su director, pero volvería a lo que decía al principio. Cochambre, chabolas, pozas insalubres, lo que uno quisiera para sí. Dejando la ironía a un lado, tampoco debe asustarnos esto ya que el tono desenfadado -sí, desenfadado- con el que el protagonista afronta su realidad funciona como barrera contra todo lo sombrío de su propuesta ofreciendo un resultado más cinematográfico y menos documentalista, estilo que gusta a esos neo-realizadores snobs.

Y lo mejor del film no es tanto la explicación del desenlace sino esa reflexión que deja sobre los paralelismos.

Para ir acabando, un par de detalles. El primero, que a pesar de que no hay bailes sí que tendremos un par de canciones que suenan en primer plano acompañando a las imágenes.

El segundo, la excelente labor de Nawazuddin Siddiqui, creíble en su papel de ‘sociable’ sicópata. Rascando bajo esa enorme cicatriz, su edad madura y comportamiento… cuestionable, nos encontramos con un gentleman apuesto y carismático.

Resumiendo, “Raman Raghav 2.0” es un thriller de contrastes y eso lo hace diferente. Cruento pero desenfadado, tenso pero ligero. Tan comercial como carne de festival. Un film para romper los tabúes del cine hecho en la India.

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