“Simply actors” (Hei wong ji wong), un delirio divertido con muchos cameos celebres.

“Simply Actors” (Hei wong ji wong). 2007.

Delirante comedia de Hong Kong que parodia el género del thriller hongkones pero en la que también hay espacio para reírse del mundo de la actuación…y del cine porno (blando). Fue co-dirigida por Hing-Ka Chan (co-director junto a Janet Chun de Poker King) y Patrick Leung (Más allá de la hipotermia) en el año 2007. Janet Chun colabora en el guión de “Simply Actors” junto a Hing-Ka Chan.

Contando en su reparto con Sui-man Chim (Vulgaria) y Charlene Choi (Sara), hay diversos cameos de gente conocida como Eric Tsang (Lucky stars), el director Fruit Chan (Dumplings), Josie Ho (Dream Home), la realizadora Ann Hui (A simple life) y Anthony Wong (The exiled)…etc.

Nunca se toma en serio y es un delirio durante todo su metraje, sobre todo por la cómica pero sobreactuada interpretación de Sui-man Chim, el alma del film. Y destacar la belleza y la vis para la comedia de la actriz Charlene Choi.

SINOPSIS: Un policía algo desfasado quiere actuar por ello se emociona al saber que le han dado la mision de infiltrarse en una peligrosa banda de mafiosos, pero antes tendrá que pasar por un curso de interpretación.

Aunque comienza siendo una mofa del thriller está se asienta en una comedia de tono Hollywoodiense pero con el fervor del absurdo humor de Hong Kong siendo en su tramo final cuando se vuelve al tema principal. La verdad es que consigue que te rías.

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Critica (Opinión) de “Comando infernal” (Eastern Condors) de Sammo Hung Kam-Bo.

Todo un clásico del cine de artes marciales dirigida por Sammo Hung Kam-Bo en el año 1986, la primera película que el actor y director produjo con su compañía “BO HO“. Sin duda de las mejores películas donde hayan coincidido Yuen biao y Sammo hung, aunque mi preferida es “Los tres dragones” de Sammo Hung Kam-Bo y Corey Yuen. En esta ultima también participo Jackie Chan.

Película bélica de artes marciales que contiene un esquema similar al de las grandes películas del genero norteamericanas como la divertida “Los doce del patíbulo” de Robert Aldrich o “Los cañones de Navarrone” de J. Lee Thompson y Alexander Mackendrick. Sammo hung, tiene en este film en un papel mas serio y dramático de lo que nos tiene acostumbrados.Acción explosiva con elementos marciales, donde tanto Yuen biao como Sammo hung muestran su talento marcial.

La película a pesar de su seriedad tiene momentos divertidos gracias a las diferentes personalidades de sus personajes, entre ellos la de Yuen biao,  simpático estafador que se une pese a su pesar al comando. Uno de los grandes alicientes de esta cinta es la participación de Yuen wah, interesante y peculiar actor, quien encarna a un villano con una personalidad maquiavélica y brillante, pese a su escasa participación pues aparece casi llegando al final de la película. Un villano para el recuerdo.

Tiene una fuerte violencia (y conteniendo algo de gore) que desborda en varios momentos la pantalla,recurriendo a escenas de alto grado de coreografías tanto en sus escenas de lucha como en las de acción bélica. Un clásico del cine de las artes marciales,que aunque recoge el testigo de muchas de las películas bélicas rodadas en los Estados unidos impone su propio estilo. Dando en ocasiones un mayor nivel que aquellas.

La historia va sobre un grupo de soldados (delincuentes) a los que se les encarga una mision suicida en Vietnam,pero cuando ellos ya están en el país,se anuncia tarde que la mision ha sido suspendida.Ahora ellos tienen que seguir con lo asignado por su propia cuenta,arriesgando sus vidas.

Una cinta de las buenas. Con muchas escenas de acción brutales y unas coreografías sencillamente espectaculares (la última con el enfrentamiento entre Sammo hung y Yuen wah,es memorable) y con una temática entretenida y con algo mas de presupuesto, quedando claro en las escenas de explosiones y tiros.

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FROM VEGAS TO MACAU II – Wong Jing y Aman Chang – 2015 – Hong Kong/China – Comedia/Acción

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Con ‘algunas’ películas de Wong Jing me pasa como a muchos de vosotros con las de tipo “Sharknado” y demás: son ‘malas’ con avaricia, pero me divierten y enganchan esperando ver cuál será la siguiente ocurrencia. Y recalco lo de ‘algunas’, de ahí el entrecomillado, ya que en la dilatada trayectoria del maestro –sí, para mí maestro- tiene verdaderas obras maestras y no solo del género de la comedia.

Sin embargo con esta “Man from Macau II/From Vegas to Macau II”, o cómo quiera que queramos llamarla según la versión u origen de la edición, me ha pasado como con ese grupillo de películas que comentaba al principio: como película su… ¿calidad? -no, mejor talante porque técnica y artísticamente su nivel es igual a otras producciones serias-, es discutible dada su irreverencia, pero tiene ese ‘no-sé-qué’ que no te permite darle al STOP de tu reproductor.

Bueno, vale, digo ‘no-sé-qué’, pero en realidad sí que lo sé: desde la fidelidad a la saga hasta otra serie de factores que, como no podía ser de otra manera, voy a desarrollar.

Para empezar y es bastante obvio, la presencia de Chow Yun-Fat, la única estrella asiática capaz de rivalizar en cariño con Jackie Chan para el aficionado a este cine. Como ya pasó en la anterior entrega –es inevitable hacer referencia a aquella- nos encontramos con un Chowie, desatado y en su salsa. Es cierto que el Yun-Fat que la mayoría conoce es el galán casi chulesco de, nunca mejor dicho, armas tomar, pero los más veteranos ya disfrutaron de ese cómico sobreactuado al que no le importaba hacer el ridículo con tal de divertir y divertirse. Ese es el actor que volveremos a encontrarnos. Que sí, que los más exigentes y/o sosos dirán que es hasta un demérito, pero no hay que ser pueril cuando encima te estás quedando en evidencia. Ahí queda eso.

Siguiendo con los actores, pasamos a los cambios de reparto. En cuanto al cambalache Nicholas Tse-Chapman To por Nick Cheung-Shawn Yue, bajo mi modesto punto de vista, ganamos. Nicholas  Tse tiene más nombre y presencia que Yue, pero este, casi siempre en segundo plano, se ha ganado oportunidades como esta. Total, para hacer de chico joven con su punto melancólico encaja mejor que un Tse falto de garra. Y más en lo competente a la acción. ¿Y qué decir del Cheung-To? Pierdes comicidad y ganas supuestamente interpretación. Y es que tras lograr algún que otro Hong Kong Film Award como Mejor Actor y acumular las loas de la crítica, el anuncio de la presencia de Cheung en esta entrega dotó de una mayor dimensión al film. Sin embargo, al igual que decíamos con los orígenes de Yun-Fat, hay que recordar que Cheung comenzó su carrera cinematográfica como también cómico, y de los disparatados para más señas. Recordar especialmente por los paralelismos aquella genial “Conman in Tokyo”. Aquí comienza muy serio, pero a raíz de esa escena paródica del “Gambler” original (él poniéndose en la piel de Chow Yun-Fat y este en la de… Andy Lau), recuperaremos a ese Cheung que parecía haber olvidado su faceta cómica.

Dicho esto y para terminar con las comparaciones con su parte original, diremos que, en línea con el discurso con el que había empezado la reseña, aquí se ha optado por dejar a un lado las notas nostálgicas -salvo un par de guiños directos, uno ese ya comentado en el anterior párrafo- para dejarse llevar por las ocurrencias más disparatadas, el alocado espíritu de comedia cantonesa y una considerable carga de acción. Como resultado, obviamente, perdemos en elegancia y ese cariño que nos permitía ser condescendientes, y ganamos en… en… Pues eso, no ganamos en casi nada, comenzando a dejar claras mis conclusiones.

El humor, como ya hemos dejado más o menos claro al principio, es zafio y absurdo, una combinación difícil de digerir incluso para los más curtidos en estas comedias. Si encima sumamos su calificación para todos los públicos, tenemos un “extra” más: algunos de los gags son tan infantiles que sin la carga corrosiva que a veces caracteriza a sus bromas, se quedan en simples bufonadas grotescas de esas que nos hacen poner los ojos en blanco. Vamos, que las únicas escenas que lograrán arrancarnos una sonrisa –ojalá fuese una carcajada- son las que hacen referencia a la saga original o donde Chowie saca su arsenal de canalla.

Y es que no es solo su falta de capacidad de transmitir, sino un ritmo inconstante que salta entre géneros no permitiendo que nos enganchemos y nos dejemos llevar. La historia de amor entre nuestro protagonista y Carina Lau es un derechazo directo a la mandíbula. Sí, apela a esa nostalgia, ‘memoria histórica’, que contrariamente decíamos echar de menos, pero es que es taaaaaannn forzada que ni resulta creíble ni, como digo, encaja.

Por suerte, la acción del film compensa, aunque a malas penas, los sinsabores del resto de contenido. Con buenas dosis y con su puntito de espectacularidad, nos encontramos con buenos tiroteos –incluso con un Chowie disparando a dos manos- y algunas escenas marciales, quizás lo mejor de la película. Como no, no van a faltar los lanzamientos de naipes aunque  aquí quedan en un segundo plano, al igual que las míticas partidas, estratagemas y habilidades del protagonista. Y es que lo de “guión trabajado”… bueno, ni ‘trabajado’ ni ‘guión’, improvisación y a tirar de reparto y técnicos.

Para acabar, hasta el epílogo es previsible. El último guiño esperado. No por ello le quita valor –a ver quién no suelta una lagrimilla…- pero hasta en eso le falta chispa.  Gracia ya es otra cosa, porque no muchos recordarán cierta carátula…

Resumiendo, “From Vegas to Macau II” es una película para los seguidores de la saga. Nada más. El que no sepa de qué va la cosa, le va a parecer casi un esperpento. Así de claro. Me es duro decirlo, pero no me dejo llevar por mis favoritismos y sí por mi objetividad. La parte de acción más que correcta pero la de humor…

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MONK COMES DOWN THE MOUNTAIN – Chen Kaige – 2015 – China – Artes Marciales

MonkLo primero que quiero hacer es, como otras muchas veces hago, una confesión. Por el director de esta película tengo un especial cariño, y no solo porque algunas de sus películas me han encantado sino, y entrando en el terreno más personal, estuvo residiendo casi un año en mi ciudad, Valencia, preparando la ópera “Turandot” llegando a ofrecer alguna charla con aficionados al cine. Sin embargo que ello no os lleve a pensar que voy a olvidarme de mi objetividad. Así es que si, adelantando conclusiones, os digo que esta “Monk comes down the mountain” es una de las mejores películas, no solo de China, sino de toda Asia del 2015, creerme que es lo que yo siento, favoritismos aparte.

Para empezar nos encontramos con una obra que, siendo atípica, podría formar parte junto a otras películas de un conjunto bastante reconocible. Es cierto que está basada en un best-seller reciente del escritor metido también a cineasta Xu Haofeng, pero a dónde quería llegar es a esa idea de conjunto de este tipo de producciones como “Forrest Gump” o “La vida secreta de Walter Mitty” en las que seguimos a un protagonista a través de sus aventuras para conocer no solo más de su vida sino para dejar un poso a la meditación.

En “Monk comes down the mountain” seguimos a un monje sin más objetivo que el de sobrevivir cuando lo echan del monasterio en el que residía, pero que poco a poco, a través de las desventuras que vive, irá descubriendo su verdadera meta.

Dicho así, uno creerá que va a encontrarse, metidos como estamos en un contexto asiático y con un realizador otrora paradigma del nuevo cine de autor chino, con ese misticismo que muchas veces abusa del verso, el mensaje y el, al fin y al cabo, engolamiento; sin embargo este Kaige con los años se ha vuelto irónicamente “viejo” y en lugar de recular, haciéndose consecuentemente cómodo, se ha transformado en una máquina comercial donde todo le parece poco. Sí, parece que hable en clave así es que descifremos.

Encajar la película en un género sería harto difícil ya que conjuga temas y transmite diferentes sensaciones, pero puesto a encuadrarlo en una clasificación, lo incluiría en el de Artes Marciales, así, en mayúsculas. La acción del film es una de sus bazas ya que sin ir más lejos ocupa un 60% del metraje, y lo que es mejor, vibrante y espectacular. Pero dejemos la acción para más tarde. El 40% restante se divide entre melodrama, comedia y unos cuadros visuales que ya los quisiera el colega de Kaige, Zhang Yimou, para sus películas.

La fotografía, junto a unas infografías más centradas en ofrecer belleza que servir de vehículo para el espectáculo más rimbombante, nos regala algunas de las estampas más cuidadas que podremos ver este año como ese fondo del lago, el bonsai floreciendo o la ya más grandilocuente escena bélica. De hecho, merecería ser vista en pantalla grande, amén del sistema 3D para el que fue concebida. Y ya no es tanto la composición como la calidad. No en vano, los efectos especiales están a cargo de los responsables de films como “Sucker punch”, “Moulin rouge”, o -¡qué casualidad!- los “Hero” y “La casa de las dagas voladoras” de Zhang Yimou.

Sobre la parte de melodrama, merece un mayor desarrollo por mi parte. Tras lo dicho de lo espectacular de su acción y lo bello y suntuoso de su propuesta –no solo paisajes y fondo, sino dirección artística y atrezzo- uno creerá que los paréntesis entre las distintas peleas no son más que eslabones que obviamente solo sirven para unir a estas. Puede, más que nada porque al principio la película parece que no tiene un hilo argumental claro. No obstante, pronto encontraremos nexos de unión que van más allá de pasar de una historia a otra, de una relación del protagonista con otros personajes. Bien analizado, bajo esa superficie nos encontramos más conceptos que el aparente Karma que es el que al final se nos vende; no es tan difícil detectar en un lado de la balanza la lujuria y la traición, en contraposición con la fidelidad, lealtad y perseverancia.

Sutil y sibilinamente, sin engolamiento, como decía al principio, porque aquí no se intenta adoctrinar sino dejar poso y abrir caminos como podemos ver también en esa picardía o la omnipresente nota homosexual –¿soy el único que ve en Chang Chen un homenaje a Leslie Cheung y más con Aaron Kwok?- que caracteriza a parte de la obra de Kaige. Y claro está, junto a todo esto el a veces tono desenfadado del film, la parte de comedia que habíamos dejado caer párrafos arriba

No serán pocos los que vean paralelismos entre “Monk comes down the mountain” y algunas de las últimas producciones de Stephen Chow Sing-Chi, y no solo por Yuen Wah u otros cameos sino por la ambientación o la utilización de los efectos especiales para enfatizar las artes marciales. En todo caso, también nos encontramos con otros detalles ya más particulares que consiguen una identidad propia como algunos anacronismos o paradójicamente, las referencias/guiños a otras obras.

Pasemos ya a la acción. El film principalmente bebe de las artes marciales clásicas, del abuso del efecto de cable y, como hemos dicho, aportar espectáculo mediante efectos especiales. Sin embargo, su responsable Ku Huen Chiu está acostumbrado a trabajar delante de un croma por lo que no deja la responsabilidad a los técnicos que se sientan detrás de un ordenador asumiendo su tarea diligentemente, ofreciéndonos buenas técnicas y movimientos sin que nadie se moleste porque los personajes al final tengan que lanzar sus versiones de Ondas Vitales u otras proyecciones de energía. Además, como el repertorio de disciplinas es tan extensa y las habilidades de los actores tan amplias, a veces no se requiere ni de digitalizaciones.

Para ir acabando, no podía pasar por alto ni la Banda Sonora de George Acogny, aunque como objeción diré que a veces se escapan ecos a John Williams, ni el trabajo de los actores. Es cierto que a veces sobreactúan un poco beneficiándose de la condescendencia de Kaige hacia la teatralidad y los registros clásicos del género, pero otra vez bajo la superficie logramos encontrar suficientes matices como para alabar su labor.

Resumiendo, “Monk comes down the mountain” es un híbrido entre el cine de Zhang Yimou y el de Stephen Chow Sing-Chi, sin que por ello se deba quitar mérito a todo un cineasta como Chen Kaige. Y es que para unir dos estilos tan diferentes, se necesita alguien con las ideas muy claras. Uno de los mejores espectáculos del 2015.

TIGRE Y DRAGÓN 2: LA ESPADA DEL DESTINO – Yuen Woo-Ping – 2016 – China/EEUU – Wuxia

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Lo de esta película ha sido digno de una verdadera epopeya, mucho más épico que la propia historia que representa. Y no, no lo digo porque su producción/rodaje haya sido complicada –ni idea, la verdad, eso lo dejamos para el “Making off” de sus ediciones DVD/BD- sino porque para llegar a ella no solo ha sido una cuestión de tiempo como demuestran los casi 16 años transcurridos desde que viese la luz su primera parte.

Allá en el 2000 cuando Ang Lee puso su pequeño gran granito de arena a ese resurgimiento del Wuxia que terminó por colmatar Zhang Yimou, todo eran loas para su obra. El reconocimiento artístico y crítico con Oscars incluidos pronto provocó los rumores sobre una secuela, pero la reticencia de los Weinstein hizo frustrar cualquier atisbo de realizar un proyecto serio.

Inhóspita quedaba la última parte de la pentalogía creada por Wang Dulu en la que estaba basada esta –recordar que la película adaptaba su cuarta entrega- a pesar de los cómics e incluso la serie de televisión que se aventuraba en los siguientes pasos de los protagonistas.

No fue hasta el 2013 cuando se anunció la decisión del propio Harvey Weinstein para abarcar ya definitivamente el proyecto con Yuen Woo-Ping al frente del mismo –coreógrafo de acción de la primera- y el “asiático” John Fusco entre bambalinas. La cosa no comenzó con buen pie cuando algunos de los artistas de la primera –Zhang Ziyi- y otros nuevos a los que se les había invitado –Nicholas Tse- se caían del reparto, pero la producción dio un paso definitivo cuando la compañía Netflix –por sus vinculaciones con Fusco- entró en juego. Sin embargo, a pesar de la reputación de la compañía en cuanto a la calidad de sus productos, los aficionados no terminaban de convencerse en cuanto a la fidelización de la obra, y más cuando se anunció a Harry Shum Jr. y otros asiáticos-norteamericanos al frente del reparto.

Los primeros tráilers y la noticia de que Michelle Yeoh se unía al elenco de la segunda temporada del serial “Marco Polo” de la propia Netflix, lo único que logró fue convocar una imagen de telefilm, de campaña de la propia compañía nada favorecedor, corroborado cuando algunas cadenas de exhibición a posteriori se negaron a proyectar el film relegándolo a salas de IMAX.

Y de ahí al estreno y a esta reseña.

Lo primero que hay que decir que es las críticas fueron diversas. En “Rotten Tomatoes” solo contó con un 18% de votaciones favorables, en “Metacritic” le salvaron el cuello con un 5’1 sobre 10, mientras en el imdb fueron más amables con un 6’5 sobre también 10.

En cuanto a recaudación, una de cal y otra de arena: en Hong Kong por los pelos llegó a meterse entre las 10 producciones más vistas en su semana de estreno, pero en la China Continental en 10 días, a las alturas en las que escribo esto, ya lleva cosechados casi 40 mill. de dólares. No se puede comparar a otros estrenos que conviven con ella en la cartelera como la última producción de Stephen Chow Sing-Chi “The mermaid” con más de 450 mill. de dólares u otros estrenos del nuevo Año Lunar como otro par de secuelas, la de “The monkey king 2” (180mill.) o “From Vegas to Macau 3” con curiosamente Chow Yun-Fat de protagonista (170mill.), pero teniendo en cuenta que su presupuesto fue de 31 mill., ya todo son beneficios…

Pero dejémonos de cifras y datos, y vayamos a lo que nos interesa.

Lo primero que sorprende es que por mucho que se diga que adapta la quinta parte de la obra de Dulu, que haya desaparecido el personaje de Zhang Ziyi –vuelvo a recordar que se le ofreció aparecer- me retrotrae a cuando en la época del destape se les obligaba a las actrices a despechugarse por “exigencias del guión”, es decir, una mala excusa. Entonces, ¿adapta o no adapta? Vale, puede parecer una tontería, pero no lo es. Me explico.

Como continuación del film del 2000, las referencias son múltiples. De hecho convendría revisárselo para no caer en errores. Y digo ‘errores’ ya que, aunque cuando nombren a Li Mu Bai todos vamos a ‘reconocer’ a Chow Yun-Fat, cuando asome el de la tal Jan Mei –madre de uno de los personajes- ya nos va a sonar a chino, nunca mejor dicho. Alguno incluso creerá que era el propio personaje interpretado por Ziyi, y esto puede ser muy romántico, pero erróneo.

Por esa razón, por ser fiel a la parte original y por otra, desconectarse presentando personajes sin saber de dónde salen, a la película se le puede criticar. Otra cosa es que en el fondo guarde un espíritu tan similar que hasta copia estructura.

En la primera nos encontrábamos con dos parejas, una madura contenida a causa de sus circunstancias, y una joven no menos complicada. Aquí, como digo, el esquema se repite. Puestos a criticar se puede decir que no es original, pero señores… al menos no que es otra película muy distinta. Por respetar, hasta respeta aquella parsimonia –dígase ritmo lento- de la original.

Por otro lado y continuando con la línea argumental, “Tigre y dragón 2” es mucho más directa a raíz de un desarrollo bastante simple, poco ambicioso.

Donde también se respeta al título original es a la hora de ofrecernos majestuosos paisajes, algo que incluso se ha mejorado gracias a la entrada de las nuevas tecnologías; y no lo digo precisamente por las infografías –algunas hay- sino por las bondades de la alta definición que nos ayuda a sumergirnos en los parajes elegidos como fondos de la acción. No nos extraña que el film haya sido proyectado en el formato IMAX.

Y ya que hemos sacado a colación la acción… “Tigre y dragón 2” tiene una razonable dosis de la misma. Que el ensimismamiento al que en ocasiones nos somete puede hacernos creer que le falta más dinamismo, puede, pero la verdad es que en cuanto a cantidad de acción no está mal. Otra cosa es que la que haya no nos parezca del nivel que esperaríamos con Yuen Woo-Ping, Yen y Yeoh al frente.

Bajo mi humilde punto de vista la acción no es mala, pero tampoco es extraordinaria. Conociendo a Woo-Ping ya sabemos de antemano que van a ser técnicas y no nos vamos a perder ni un movimiento, pero en ningún momento vamos a encontrarnos peleas que no hayamos visto ya y a las que quizás les falta un punto de espectacularidad. Por destacar solo destacaría la escena del lago helado porque en otras como la del final de la pagoda lamentablemente tiene más protagonismo los efectos especiales que la acción marcial. Respecto a lo penúltimo, volvemos a sufrir las consecuencias de unas digitalizaciones no muy depuradas cuando los personajes realizan sus ya clásicos vuelos de cable a grandes distancias pareciendo más dibujos animados que personas reales.

Por último, un vistazo a sus protagonistas. Yen y Yeoh, sobrios, como no podría ser de otra manera dados sus personajes. A Yen, lo único, es que le echamos en falta una escena con lanza, su especialidad. A Harry Shum Jr. lo conozco especialmente dado que lo he seguido a través de su carrera en “Glee”. Como bailarín era un fuera de serie; como actor marcial no puedo opinar porque no se le ve mucho. Finalmente, las dos sorpresas de la película: una, Natasha Liu Bordizzo, bella y cautivadora, supliendo en cuanto a magnetismo a Zhang Ziyi; y dos, un recuperado Jason Scott Lee reivindicándose. Aunque la elección al principio me chirriaba, tengo que reconocer que ha sido un acierto.

Resumiendo, “Tigre y Dragón 2” es el clásico sucedáneo: a los mitómanos y nostálgicos les gustará, embargados por la belleza de sus imágenes, el dolor de sus personajes y sobre todo esa melodía de “A love before time” que inmortalizó Coco Lee y Tan Dun, pero a los que la hayan olvidado o no se entregaron completamente, les parecerá el típico producto que intenta aprovecharse de un fenómeno, con el agravante de que los paralelismos y conexiones de algunos de los implicados con la serie “Marco Polo” puede provocar que el olor a chamusquina sea aún mayor.

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