BAAHUBALI 2: THE CONCLUSION – S. S. Rajamouli – 2017 – India (Tollywood) – Acción/Fantasía/Drama épico

BaahubalitheConclusionHace tan solo un par de semanas asistimos al estreno del fenómeno “John Wick”. Y hablo de ‘fenómeno’ porque lo que se produjo con la secuela del film protagonizado por Keanu Reeves, no se puede calificar de otra manera: que una segunda parte vea la luz en salas de exhibición recogiendo por demás buenas cifras de recaudación, sin que su parte original fuese estrenada… casi se puede tachar de milagro.

Con “Baahubali 2: The conclusion”, salvando las (extremas) distancias, ha pasado algo por el estilo: el boca a boca –y la entrada de una distribuidora, claro- ha provocado que casi todo el aficionado al cine indio pueda ver la película en nuestro país. Pero más allá de… ¿nuestro ombligo? hay que destacar que en su estreno en EEUU, “Baahubali 2: The conclusión” ha llegado a situarse en el número dos del Box Office, algo inaudito ya no solo para una producción india sino incluso internacional, teniendo en cuenta que solo se ha podido ver en 500 salas. Pero dejémonos de rollos y vayamos al grano.

El que no haya visto su parte original, por no decir ni hablar de ella, cosa difícil, que sepa que se encuentra ante una súper-producción épica que nos traslada a una región india donde la fantasía de parajes paradisiacos y proezas sobrehumanas se mezclan con un contexto más o menos verosímil de conflictos entre reinos e intrigas palaciegas. Vamos, que nadie espere elfos, enanos u orcos pero sí la espectacularidad de las batallas de este tipo de films. Ah, y con algún número musical, claro…

El resto, el que ya sepa que “Baahubali” fue sin lugar a dudas una de las 10 mejores producciones del 2015, va encontrarse como ya ocurrió con la mencionada “John Wick”, una secuela que rompe esa máxima de “Nunca segundas partes fueron buenas”. No me atrevería a decir que mejor que la primera, pero casi.

¿Y por qué razón no es mejor? Simple: porque sus 20 minutos finales, estropean una magnífica película tanto por desarrollo como por puesta en escena. Me explico.

“Baahubali 2: The conclusion” se divide en tres partes, dos mitades claro está atendiendo al clásico “Intermission”; sin embargo, por contenido, nos hallamos como digo con tres partes.

La primera, con una duración cercana a la hora, es una comedia típica india, más exactamente de Tollywood, donde bajo un pretexto romántico se enamora a la protagonista mediante el humor sin, gracias a Dios o Ganesha, edulcoramientos. Felicidad es la palabra. Uno se lo pasa bomba por infantiles que sean las bromas, chistes o gags.

Ya en la segunda parte, entra el melodrama. La acción toma el mando y nos encontramos con lo que prometían las expectativas.

El problema es cuando nos acercamos a la conclusión. No es posible que, tras un guión que sin ser sobresaliente, sí que podamos tacharlo de notable –el puzzle encaja con esas escenas finales de la primera parte que nos dejaron con la boca abierta-, se les haya ocurrido una idea tan trillada, casi estúpida y tan poco creíble. Y no solo es inventarse –diría, tirar por el camino de en medio, solo a la altura de los clásicos “hermanos gemelos”, y me callo para no destripar más… – algo ridículo sino solventarlo con una voz en off. Por favor…  Y es que se nota que en ese… ‘lapsus’, se han dejado cosas fuera. ¿Versión extendida? Yo por mi parte no me puedo extender más, pero como sé que la veréis, ya opinaréis… Al menos, que sepáis que hay una razón que estropea lo que podría haber sido una secuela que mejoraba su parte original.

Pero… ¿y la acción? Fantástica. Se le puede acusar que es un videojuego con tanto fondo infográfico y demás, pero es lo que uno busca.

Las proezas del protagonista, se han reducido, al igual que las batallas masivas, repitiendo incluso más en forma de guiño alguna solución en campaña, pero se ha optado por embellecer el producto y apabullarnos visualmente. Solo hay que ver esa escena inicial para quedarse con la boca abierta.

Por otro lado, dado el elevado número de efectos digitales, algunos pueden “cantar” más de la cuenta, sobre todo en las escenas pseudo-aéreas con esas ciudades de fantasía, pero nada que no se pueda voluntariamente obviar en casi tres horas de metraje.

Por destacar, señalaría además de la inicial ya comentada, la de las flechas –ríete “Arrow”-, la del barco-cisne, ñoña para muchos pero encantadora para los menos… ¿duros? y la de la coronación.

Por último, los números musicales. Tranquilos que bailes solo nos vamos a encontrar un par. El resto de los hasta cinco números que contiene la película, son ‘videoclips’ donde las infografías, la belleza y la aportación de miles de extras los convierten en pasajes idílicos que no desentonan con la película como ya pasó con su parte original.

De estos destacaría, para no alargarme más, dos:

“Daler Mehendi” es pura genialidad, el pasaje del que he hablado párrafos arriba. Consiste en la presentación del personaje más en base a carisma que a la clásica chulería. La percusión de esos pintorescos y reconocibles tambores locales provocará que no dejes de vibrar en tu asiento.

En “Hamsa Naava” volvemos a encontrarnos con una percusión pegadiza, aumentando el ritmo si cabe, convirtiéndose en ‘leit motiv’ de la película. Con que la oigas una vez, ya estarás dispuesto a tararearla.

Resumiendo, “Baahubali 2: The conclusion” es la comunión perfecta entre espectáculo y belleza, una secuela que no decepciona y a la que únicamente le falla una ‘salida fácil’ para haberse convertido en un hito. Aun así, desde ya, una de las mejores producciones de un 2017 que de por sí promete.

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BEFIKRE -Aditya Chopra – India (Bollywood) – 2016 – Comedia romántica

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A ver… pongamos los puntos sobre las is. “Befikre” es una comedia romántica. Repito, comedia romántica. Entonces… ¿a quién le importa que su final sea previsible? Si todos -seamos sinceros por una vez- esperamos y sobre todo, queremos que acabe así. Y vale, podéis ponerme en el disparadero si estoy adelantándoos su desenlace, pero no hay que ponerse en plan cafre como la prensa especializada en su país para criticar a la película en plan despectivo porque su guión no traiga nada nuevo.

Está claro que si una película es original tiene un aliciente extra que a nadie le viene mal, pero yo creo que al amante a este cine, al aficionado de a pie, lejos de ínfulas culturetas y expectativas utópicas, tampoco le importa demasiado si al fin y al cabo le están ofreciendo lo que busca.

Porque “Befikre” como comedia romántica gira en torno a un tema tan explotado como el de las relaciones sentimentales y los límites entre la amistad y el romance. Vamos, el viejo tópico que dice que entre dos personas de distinto sexo no se puede ser amigos.

Ahora bien, comencemos a diseccionar la película partiendo de esa misma base. Como he dicho, ese tema es un viejo recurso de guionistas y cineastas, más que nada porque casi todos nos hemos visto… ‘salpicados’ por ese ya principio de la psicología humana. No obstante, ¿podemos decir sin miedo a equivocarnos que esto es más habitual en la filmografía occidental que en Bollywood? En la India los clichés son otros debido a su particular cultura más cerrada. (No diré retrógrada. Uuupsss… lo he dicho)

Así es que sin querer quitar razón a los que de verdad entienden, de primeras ya tenemos algo original. Pero hay más. Sacar a relucir el tema ‘machista’ es quedarte en evidencia porque este es otro mal de tanto su cinematografía como, desgraciadamente, de su sociedad. “Befikre” arranca con un protagonista más centrado en mojar el churro -perdón- que en avanzar profesionalmente. Pero no solo es eso sino la postura casi misógina con la que se acusa a la protagonista de buscar constantemente la compañía masculina. Siendo finos, claro. Pero como he dicho, ya estamos acostumbrados aunque no deberíamos. La novedad en este caso es la naturalidad con la que se trata el tema del sexo. Que la pareja protagonista no esconda que el motor de su relación sea la atracción sexual es algo que no podemos pasar por alto.

Y como resultado de todo ello tenemos un primer tercio fresco, divertido y sí, por qué no, frívolo. Para el melodrama ya tendremos tiempo. La cuestión es que ese tono distendido encaja a la perfección ya no solo con el género sino con lo que uno busca en una producción de la YRF, principal -queramos o no- valedor del film. Y es que los más veteranos en esto del cine indio ya sabrán que la productora de la Dinastía Chopra es una de las que mejor sabe imprimir carácter y personalidad a sus obras. Así todo lo que aparece en la pantalla es colorista; límpido, brillante y cristalino, como un buen vino. Y la unión de una cuidada imagen con unos personajes atractivos y una historia que con sus fallos no deja de ser atrevidamente entretenida, conforman un producto al que el aficionado de por sí, puede ponerle pocas pegas.

Luego, como decía, llegarán las contrariedades y hasta el pesar, pero hasta en ese proceso que se dibuja hasta el desenlace -‘precipita’ en el peor de los casos si queremos ser más críticos-, encontramos suficientes alicientes como para pasar por encima de los tópicos. Por ejemplo, sus protagonistas.

Ya hemos dicho que los personajes, a merced de unos intérpretes carismáticos, se hacen querer con poco. Vaani Kapoor cumple con creces con ese rol de jovencita pizpireta, fresca y desenvuelta que últimamente prima en Bollywood. Es sin duda Ranveer Singh el que no solo como estrella más consagrada sino como joven ambicioso, se come la cámara metiéndose al público en el bolsillo. Como cómico puede pecar de caer en la sobreactuación, mal generalizado entre los intérpretes de su país y que sirve un poco de disculpa, pero en una película con este carácter tan necesariamente desenvuelto, sus a veces desmanes no solo encajan sino que se agradecen.

Y si ya hemos comentado que la imagen del film es otra de sus bazas no lo es menos su Banda Sonora y números musicales. Para empezar hay que decir que para un servidor, la Banda Sonora de “Befikre” me ha parecido una de las mejores del 2016.

“Je t’aime”, el tema que más se escucha en la película, es una de esas interpretaciones asiáticas de los típicos tangos europeos y significativamente, franceses. Dulce pero con ritmo, es imposible que no cale en el espectador/oyente. En la película se acompaña de una coreografía igualmente encantadora con lo que, como decía, es difícil que no encandile. Una vez oída, una vez recordada.

“Khulke Dulke”, por su parte, es bajo mi punto de vista, la menos buena del conjunto. De acentuado carácter local, es complicado diferenciarla de otros tantos temas escuchados en otras tantas películas. Digamos que es la típica canción india para congraciarse con los espectadores menos… ¿modernos?

“Labon Ka Karobaar” empieza lenta para convertirse en otro rítmico tanguete, precioso y comercial dispuesto a arrasar entre el público. Mucho acordeón y percusión electrónica para dejarse llevar y mover los pies al ritmo. Interludio instrumental para sacar partido a las coreografías sencillas pero resultonas. Y es que quizás esa sea la mejor palabra para definir el tema: resultón; divertido y conciso. No esconde sus intenciones.

“Love is a dare”. Ufffff… Tema instrumental que sirve de fondo para uno de los bailes más espectaculares de la película que ejecutan juntos los dos protagonistas. Bestial. La música es una mezcla de canciones de tanto el propio film como de otros insignes de la industria. Si ya de por sí es destacable, lo que lo hace brillar es la coreografía y, claro está, ejecución que se marca la pareja. Digno de ver. Casi por el número musical vale la pena la película. No digo nada más, solo recomiendo verlo.

“Nashe Si Chadh Gayi” es el tema estrella del disco. Con otro inicio lento, pronto se incorporarán elegantes ritmos electrónicos que nos obligarán a vibrar durante toda su duración. Destacar la ingeniería musical detrás del tema pues por encima de melodías comerciales se puede decir sin miedo a errar que tiene un sonido excepcional. Uno de los mejores temas del año.

“Ude Dil Bekfikre” es una especie de remix de los temas anteriores pero con la gracia que se convierte en un tema con entidad propia. ¡Y vaya vida! Otro temazo para bailar o cerrar los ojos y dejarse llevar.

“You and me” es uno de esos típicos temas de la YRF, simpático y divertido que al igual que decíamos con “Je t’aime”, se pega al cerebro como una garrapata sedienta de sangre, en este caso esperando que nos movamos al ritmo. El número musical en la película, idénticamente jocoso. Ejemplo modélico de cómo es el Bollywood más colorista.

Añadir que en “Befikre” figuran otros temas que no lo hacen en la edición de la Banda Sonora, bien porque son de otros films o bien porque no están licenciados. Sin embargo no desmerecen, al revés, enriquecen. El conjunto es excepcional.

Resumiendo; puede ser que no sea la historia más original del mundo, pero sí que convence dado el carisma y simpatía de sus protagonistas. Luego, cómo están revestidos, la música, los bailes, la fotografía… París, la convierten en una comedia romántica deliciosa, colorista y hasta divertida. De lo mejor del 2016.

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BAJIRAO MASTANI – Sanjay Leela Bhansali- India (Bollywood) – 2015 – Melodrama histórico

Bajirao

Si bien en términos comerciales esta “Bajirao Mastani” no se puede decir que sea la película del año (2015) en la India –“solo” fue la quinta más vista del país con una recaudación cercana a 55mill. de dólares USA- sí que podemos decir que artísticamente, es decir, a nivel de crítica y de premios cosechados, alcanzó este título honorífico. Con solo decir que el número de premios recogidos fue tal que mereció hasta una página solo para esta menester de Wikipedia para recopilarlos… Y es que la cifra, solo en las categorías que ganó, ya no digo nominaciones, ascendió a más de un centenar.

Pero esto no fue ninguna sorpresa para nadie, y quizás ello le resta méritos porque parecía que todo el mundo estaba predispuesto a ensalzarla.

La verdad es que desde que se anunció el proyecto el runrún fue importante y no tanto por los nombres de los protagonistas sino por el de su realizador, Sanjay Leela Bhansali, un tipo desde hace tiempo vinculado al éxito.

Sus “Devdas”, “Black”, “Saawariya” y “Goliyon Ki Raasleela Ram-Leela”, por cierto esta última película favorita de este origen para un servidor, han cruzado fronteras y ganado las loas de público y profesionales ajenos al panorama hindú/bollywudiense. Y es que si de Leela Bhansali tuviésemos que destacar una sola cosa entre sus muchas virtudes, sería su concepto artístico, visual, muy por encima de otros de sus colegas de profesión y no solo a nivel local. Al realizador indio no le importa tener que recurrir a trucos que entrarían en el terreno de lo fantástico si lo que quiere es impresionar al espectador. Véase por ejemplo ese salón con bóveda donde casi por obra de magia se ofrecen resultados casi holográficos. Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos poco a poco.

No obstante, a pesar de todo lo dicho,“Bajirao Mastani” no lo tuvo todo a favor ya que por ejemplo, en su estreno coincidió con el “Dilwale” de Shahrukh Khan convirtiendo la competencia entre ambas en todo un pulso. Es cierto que la de Khan se llevó el gato al agua en lo que al apartado económico se refiere, sobre todo gracias al empuje del galán a nivel internacional, pero como ya hemos dicho, el prestigio y los aplausos se los adjudicó esta.

Pero dejémonos de premisas y vayamos con la película.

Para empezar, la cosa no comienza nada bien, y no lo digo porque sus prestaciones sean catastróficas sino porque nada más arrancar se nos viene encima un texto que nos cuenta quién fue realmente este Bajirao y en él se nos deja caer, como el que no quiere la cosa y para aquel que desconozca la historia, cuál de las dos protagonistas fue la favorita del héroe. Total, adiós al triángulo amoroso y adiós a la tensión. Pedazo de spoiler. Puede parecer una tontería, pero quieras o no, le resta interés.

Otra cosa es que sus responsables, o responsable absoluto en este caso por parte de Leela Bhansali, quiera que esto le reste protagonismo a la puesta en escena, verdadero atractivo, como todos barruntábamos, de la película.

A nivel argumental “Bajirao Mastani”, a pesar de las docenas de nominaciones y premios a su guión, no es una maravilla. Tiene alguna ocurrencia en la primera de las batallas –solo tiene dos-  para demostrar el ingenio de su héroe a nivel estratégico, pero es bastante lineal. Es cierto que algunos diálogos poseen esa lírica tan característica de estos productos y, ya puestos, de su realizador, pero no deja de ser una pieza más del engranaje, es decir, no sorprende y hasta resulta previsible.

Es, como decía, en la puesta en escena, en su fotografía, capacidad de capturar la belleza, y números musicales donde el film se encuentra ya no solo un escalón por encima de la media sino incluso dos.

De medios “Bajirao Mastani” va sobrada. No solo son los cientos, miles tal vez de extras y el vestuario majestuoso, es desde el nivel de los efectos especiales hasta otro tipo de recreaciones realizadas ex profeso para la producción. Palacios, fortalezas, estancias… ese jardín con estanque, cascada y gruta… una suntuosidad como hacía mucho tiempo -bueno, vale, quizás exagero- no habíamos visto. Lo que sí que es cierto, es que en Occidente ya no se hacen películas así. Sin embargo, si solo fuese esto…

Con dinero, todo se puede. Otra cosa es que se tenga el talento, y Leela Bhansali ha nacido para esto. Decir que sabe cómo pocos dónde colocar la cámara –el 70% de los planos son en movimiento- me suena a una de esas frases que suelen esgrimir los profesionales de la prensa para dorar la píldora a alguien, rellenando de paso líneas de folios en blanco. Así es que yo me esforzaré un poco más y añadiré que por encima de esos pintores de “cámara” gorda -sorry, chiste malo- el realizador, productor, guionista y lo que se le ocurra, sabe buscar no solo el momento clave sino el detalle para que algunas escenas adquieran una dimensión más allá del simple encuadre perfecto. Ver p.e. a esa Priyanka recortada como una virgen con su propia aura. En esta ocasión no llega al nivel de, para un servidor, perfección de “Goliyon Ki Raasleela Ram-Leela”, pero pocas objeciones se le pueden hacer. En todo caso, ajenas a su “mise-en-scéne”…

Para mí, la gran diferencia entre esta y la que considero su “Obra Maestra” es que no llega a tocar la fibra. Al menos, claro está, a mí. Quizás sea como decía párrafos arriba que no existe el factor sorpresa y que todos sabemos que va acabar de forma dramática, pero son demasiadas las situaciones que se fuerzan para provocar un melodrama artificial.

Por lo que respecta a la “Sección de Coros y Danzas”, como era de suponer y vengo diciendo, sobresaliente. No solo la cantidad es elevada -casi una decena de números musicales- sino que la calidad va acorde con los medios, despliegue y antecedentes. Sería difícil y hasta aburrido reseñarlos todos así es que iré con los mejores -no hay malos- para al menos hacer una idea de por dónde van los tiros.

Todos están cortados por el patrón… ¿étnico/cultural? al que obliga la historia, pero ello no quiere decir que no exista diversidad.

“Deewani Mastani” es uno de los mejores números de baile que se pueden y se han podido ver en un film musical, no solo de Bollywood. No es que hayan muchos bailarines o que la coreografía sea técnicamente complicada, es que su composición está estudiada al milímetro, empezando por el escenario y terminando por el vestuario. Existe tal fusión que termina por hipnotizar. Y con otra vez los detalles -esos reflejos en los medallones de la bóveda- como personajes secundarios que terminan por darle una tercera dimensión a las representaciones. Magia y emoción, qué más quieres.

Menos trascendental resulta “Malhari”, pero a su favor diremos que por contra se nos presenta más vibrante y dinámica. Si en la anterior eran las mujeres las que nos cautivaban con su belleza y sensibilidad, aquí son los hombres los que demuestran su pasión con contundentes y espectaculares coreografías.

“Pinga” es la réplica femenina de la anterior. Quizá no es tan brillante porque abusa de esos conocidos giros masivos que aquí consideraríamos tipo Conga, pero no se le puede decir que no sean igualmente espectaculares.

Por acabar, el que espere ver una epopeya épica al estilo de la primera entrega de “Baahubali” que siga esperando. Tan solo hay dos batallas y poco cruentas. El espectáculo aquí reside en la belleza, no en la acción.

Resumiendo, teniendo muy presentes todavía tanto “Goliyon Ki Raasleela Ram-Leela” como sobre todo “Jodhaa Akbar”, con la que comparte una figura heroica y retórica religiosa, “Bajirao Mastani” se queda a medio camino a la hora de transmitir. Visualmente las supera resultando un espectáculo grandilocuente, pero le falta tanto acción como sentimiento sincero. 

PREM RATAN DHAN PAYO – Sooraj R. Barjatya – India (Bollywood) – 2015 – Melodrama

Prem

Quizás sea por el montón de inseguridades que tengo a raíz de la otra pila de complejos que sufro, pero la verdad es que me gusta creer que de eso que se llama ‘empatía’ entiendo mucho: siempre me pongo en el lugar del otro, y eso tiene su lado bueno, que uno se equilibra.

Por ejemplo, entiendo muy bien porque hay gente a la que no le gusta el cine de Bollywood. Lo entiendo, aunque como ya sabéis de sobra por mi amor hacia este cine, no lo comporto, es más, intento que poco a poco estos vayan cambiando su opinión.

Y toda esta confesión de ‘abuelo cebolleta’ porque en este alarde de sinceridad mío -objetividad me gustaría creer- tengo que reconocer que a esos… digamos escépticos del cine de Bollywood no les recomendaría esta “Prem Ratan Dhan Payo”. ¿Razones? Varias, empezando porque a un servidor no le ha gustado.

No obstante, por encima de opiniones personales –ya sabemos cómo funciona esto, lo que a uno le horroriza, a otro le pirra-, existen otras causas que me hacen pensar que esta película lo único que haría sería aumentar esa “leyenda negra” que ronda entre los detractores del cine de la India. Pero vayamos por pasos.

Lo primero que llama poderosamente la atención es el humor, ese… ‘humor’ que a casi todos, nos guste Bollywood o no, nos hace poner los ojos en blanco. Es un discurso que la mayoría ya me habréis oído/leído, así es que lamento si os parezco pesado, pero tengo que escribir para todos los que buenamente se acercan a este reseña. La cuestión es que el humor en la India está intrínsecamente relacionado con su cultura, con una apariencia retrograda pero tan real que a veces parece ridícula.

Así por un lado tenemos unos chistes blancos, casi infantiles. Diría bobalicones, pero sería una definición un tanto hiriente; dejémoslo en sencillos y/o simples. Sea como sea, la verdad es que con poca gracia, al menos para nuestra mentalidad y costumbres más… ¿sofisticadas? junto a unos personajes toons a los que la sobreactuación y el golpe físico los hace perder incluso las simpatías que pudiesen reunir por parte de los espectadores, no es una buena carta de presentación. Pero aún nos queda un elemento (clave) como son los contrastes. Decíamos que el humor es muy ‘para todos los públicos’, blanditos, y sin embargo cuando se ponen más firmes no les importa ser políticamente incorrectos metiéndose con las clases más bajas, las mujeres –no me vale el panfleto de la escena del fútbol- o arreándole un guantazo al tonto de turno. Y claro, esto no nos hace ya ni pizca de gracia. Pues como decía, “Prem Ratan Dhan Payo” se aqueja de todos estos males.

Pero como decía Superratón: “No se vayan todavía que aún hay más”.

El film dirigido por Sooraj R. Barjatya… ¡huele a vieja! Vale, no es una afirmación muy formal para alguien que aspiraría a ser un crítico más o menos decente, pero es que esa tampoco es mi intención, ya me conocéis. No obstante, no es una declaración gratuita, una impresión personal. Está claro que las formas no son muy ortodoxas, pero el sentido además de ser sincero tiene un trasfondo. Y es que Barjatya fue el director de “Maine Pyar Kiya”, uno de los primeros éxitos de Salman Khan allá a finales de los ochenta. Repito, finales de los ochenta. A aquella le seguirían las más célebres “Hum Aapke Hain Koun…!” y “Hum Saath-Saath Hain” en los noventa, reportándole incluso a Khan algún importante premio por su interpretación en la última.

Desde aquel entonces -más de veinte años- no habían vuelto a coincidir, con el agravante de que Barjatya no se había sentado en una silla de director desde hacía casi 10 años. Y no, no estoy diciendo que el cineasta esté viejo o desentrenado, solo que –y siempre, bajo mi punto de vista- la concepción de la película es propia de décadas atrás.

Y ya no es que este, que también, sea un romántico empedernido y que sus historias tengan un punto de edulcoración que creíamos acertadamente perdido en los últimos años, es que hay cosas que… A ver, eso de sacarse de la manga un gemelo es un recurso que creíamos olvidado desde los ochenta. Y si el olor a rancio fuese además lo único… Pero volvamos a mirar… Que la película tenga como eje central las diferentes relaciones entre los hermanos de la familia puede tener un mejor o peor encaje en esta época, cosa que no voy a entrar a discutir por mucho que peque de un excesivo carácter intestino –aunque bien podría decir ‘intestinal’ del dolor de barriga que provoca- y realmente poco nos importe. Pero señores, ¿por qué a ningún personaje se le ha ocurrido preguntarse de dónde ha salido el protagonista y cuál es el origen de su extraordinario parecido con el maharajá? No solo me parece imperdonable sino que has perdido la oportunidad de abrir quizás un hilo argumental más atractivo y que justifique al propio héroe.

Recapitulando: trasnochada, forzada y… horriblemente interpretada. Lo siento, no suelo ser tan duro, pero tengo que decirlo, si no reviento. Salman Khan es un tipo que me cae simpático y si bien reconozco que no es un actor excelso, es verdad que le echa ganas. De hecho, con un buen director de actores, puede dar mucho rendimiento. Con Barjatya, como he dicho más arriba, consiguió más de un premio de interpretación, pero ahora… “Prem Ratan Dhan Payo” para mí es la peor película de Khan en años. En serio, me duele decirlo, pero está totalmente fuera de onda. Sobreactuado, perdido… lo intenta, pero la historia con todo lo dicho no le ayuda. Fijaros cómo será la cosa que todo un ACTORAZO, un tipo que cruza fronteras y que ya lo quisiera yo para cualquier papel como es el gigante Anupam Kher, hasta en esa escena en la que se enciende de frustración y echa a nuestro protagonista, resulta patético. Ver para creer. Por suerte solo es una escena y entre el resto de su participación y una Sonam Kapoor que está creciendo a pasos agigantados, se soporta.

Finalmente debería de hablar como siempre de la habitual ‘Sección de Coros y Danzas’ desgranando los diferentes números musicales; sin embargo, permitirme que esta vez sea un poco más superficial por dos razones: una, porque hay una buena cantidad y podría aburriros, y otra, porque en líneas generales, a pesar de esa generosidad –no solo en número sino también en medios en cuanto a vestuario, escenarios y bailarines- los temas musicales y las coreografías son un poco anodinas. Está claro que Khan no es el mejor bailarín de Bollywood, pero al igual que decíamos con la interpretación, siempre le pone voluntad. En esta ocasión parece que los coreógrafos no han querido ni que se esforzase, disponiendo números sencillos. Vistosos sí, pero faltos de chispa.

Por último y sin dejar la música, hasta nos encontramos con aquellos bruscos cortes en la Banda Sonora de, creíamos, otros tiempos cuando a merced de un montaje imbécil –no tengo ni quiero ponerle otro calificativo- se pasaba de una situación a otra.

Resumiendo; a “Prem Ratan Dhan Payo” no se le puede discutir que se haya convertido en un éxito comercial ya que lleva en la ‘sangre’ ese Bollywood clásico de toda la vida. El problema es que no solo estamos ya bien entrados en un nuevo milenio con una nueva mentalidad, sino que de sobras sabemos que las cosas ahora las hacen bien. No, no la recomiendo.

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EK PAHELI LEELA – Bobby Khan – Bollywood (India) – 2015 – Melodrama/Sci-Fi

EkPaheli

¡Hay que ver cómo les gusta a los hindús –no solo a los cineastas de Mumbai- esto de las películas de reencarnaciones! Son tantas que hasta podríamos formar un conjunto y convertirlo en un sub-género, en parte dentro de la sci-fi y en parte dentro del melodrama. Y es que indistintamente de que la excusa sea el drama o la acción, siempre hay una historia de amor detrás. Pero volvamos a lo de las ‘otras vidas’; quizás solo sea ese concepto de reencarnación que existe en el hinduismo y todo lo que implica el karma en ello, o tan solo que es el instrumento perfecto para que los cineastas hagan dos películas dentro de una. Sea como sea, es un recurso que, como decía, nos encontramos demasiado habitualmente.

Y claro, esto provoca efectos secundarios no deseados como por ejemplo que casi todas estén cortadas por el mismo patrón. Siempre tenemos a la pareja separada que se reencuentra y al malo del pasado que intenta, de nuevo, alejarlos… de una manera definitiva además. Pues mira por donde, “Ek Paheli Leela” tendrá sus defectos, pero al menos, en este aspecto/línea argumental se distancia. Pero por pasos, vayamos primero con esos defectos de los que hablaba ya que, cronológicamente, siguiendo el metraje, será lo que desgraciadamente primero nos encontremos haciéndole de paso un flaco favor.

El gran atractivo del film, no nos engañemos, es su protagonista Sunny Leone, una actriz que para aquel que todavía no lo sepa, se labró un prestigio en el mundo del cine para adultos, vamos, en el cine porno. No en vano, en su poder tiene varios premios importantes de la industria y muchos la recordamos en nuestros sueños más íntimos. Abandonando el mundillo, como otras ‘felatrices’ anteriormente, poco a poco se ha abierto camino en el cine más formal encontrando, paradójicamente, en el puritano cine hindú un hueco en el que parece que está destacando sobremanera. Y lo mejor no es que le está comiendo el terreno a otras compañeras de profesión más recatadas sino que gracias a ella, se está reivindicando el papel de la mujer en la industria del país. Sunny, con solo su nombre, vende una película y esto está provocando que muchas actrices comiencen a despertar y muchos productores las vean de otra manera.

Sin embargo, Sunny es lo que es, y así la película en su arranque no oculta sus intenciones vendiéndola como un vulgar, por atractivo que sea, “cacho carne”. Los primeros 10 minutos del film nos ofrecen una Sunny ligerita de ropa, gimiendo y en actitudes provocadoras. Haciendo la broma, a tono con el “Pajeli”… perdón, “Paheli” del título. En todo caso, viendo esto la verdad es que a uno se le cae el alma a los pies. Paciencia.

Tras el soponcio, el primer cambio será ver a la misma actriz tapada hasta el cuello en un Londres invernal. El problema es que aunque las connotaciones eróticas-festivas hayan cambiado, no tanto la sensación de chabacanería ya que mientras el escaparate de carne parece haber cerrado la persiana, al costado se ha abierto la del humor burdo y zafio que a más de uno le hará poner los ojos en blanco. Paciencia otra vez.

Que ya, que ya sé que estoy pidiendo demasiada paciencia y que en esto del cine y a las alturas en las que nos encontramos, uno ya no está para muchos estoicismos, pero al menos, en esta ocasión la espera se hará más llevadera dada la gran cantidad de números musicales que saldrán a nuestro paso. ¿Qué tampoco te gustan? Pues chic@, te lo agradezco, pero no sé qué estás haciendo leyendo esta reseña…

Pero todo llega. Daremos el salto al pasado y la película se encauzará dando de paso muestras de que no estamos ni ante un ‘xploit’ sexual –de esto ya nos habíamos dando cuanta superando esos diez primeros minutos- ni ante la típica comedia insustancial del país.

Porque –ahora sí- retomando el hilo que había abandonado al inicio, “Ek Paheli Leela” se diferencia de las otras películas de “reencarnaciones” porque descoloca al público. Primero, porque los actores del pasado –masculinos me refiero- no son los mismos que en el presente. Y luego, porque en el pasado y en el presente las situaciones son diferentes, encontrándonos incluso más personajes por en medio. Esto, como decía, le resta previsibilidad ya que no se reduce al desarrollo apuntado inicialmente.

Lamentablemente, esa falta de previsibilidad será también su perdición cuando llegue el momento clave en el que parece que todos los roles comienzan definitivamente a repartirse. Sin spoilear, nuestro músico coge la guitarra y… ¡zas! enamora a la moza. Horror. Pues bien, de nuevo y, aunque suene cansino –lo sé, no tengo remedio-, pido paciencia: darle otros 10 minutos y veréis como la película os vuelve a sorprender.

No puedo explayarme mucho con tal de no destriparla, pero “Ek Paheli Leela” demuestra que a pesar de todas las torpezas comunes a la industria de dónde proviene, es capaz de mostrar algo de ambición cambiando esas directrices que terminan por ser la condena de su cine.

Dejando de lado ya el apartado argumental, decir que “Ek Paheli Leela” es todo un disfrute visual, y no precisamente por las curvas de Sunny, que también. La fotografía es, como siempre en la India, preciosista y colorista a partes iguales. Los escenarios naturales puestos a su disposición, acordes a lo dicho. Desde fascinantes ruinas hasta insondables desiertos pasando por lujosos palacios. Pero ya no solo es lo material; los productores del film han rodeado de un envidiable boato a los números musicales con cientos de extras y bailarines, todos impecablemente vestidos.

No voy a extenderme con la habitual ‘Sección de Coros y Danzas’ ya que dado el gran número de piezas sería algo anodino. Solo diré que está al nivel de su puesta en escena tanto en la calidad de los temas musicales como en las coreografías. Como muestra, un botón: su Banda Sonora tuvo tal éxito que sus productores decidieron lanzar un segundo álbum con las mismas remezcladas y pasadas por el tamiz del Dance más electrónico, aún más bailables.

Y por último, seguro que os preguntaréis que qué tal Sunny. Pues guapísima y sensual como se espera. Por suerte no es un simple “cacho carne” como decíamos al principio y salvo la presentación y un par de escenas tórridas, su función va más allá de la de vedette. De momento no ganará ningún premio por su interpretación, pero no es lo que buscamos en un film de este tipo.

Resumiendo, “Ek Paheli Leela” a pesar de algunas malas críticas recogidas, no es tan mala película, al revés, creo que muchas de esas críticas solo evidencian el odio hacia Sunny o hacia quienes ven en ella un ataque a sus retrógradas actitudes. O siendo más amables, que tan solo vieron el arranque de la película donde coincidiré diciendo que no es precisamente muy acertado. El resto no solo es cine de Bollywood 100% con todo lo bueno y malo que implica, sino que además tiene la clara intención de desmarcarse de eso mismo, de lo malo que ya asumimos con demasiada natural resignación. Espectáculo, música y belleza, ¿qué más quieres?

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BANG BANG! / OPERACIÓN KOH-I-NOOR – Siddharth Anand – Bollywood (India) – 2014 – Acción

bangbangLa premisa es clara y bastante conocida así es que no me voy a extender mucho: por si todavía hay alguien que no lo sabe, esta película es la versión –que no “remake”- bollywudiense de “Knight and day/Noche y día”, aquel, particularmente para un servidor, espanto de comedia de acción protagonizada por mi tocayo Tom Cruise y una venida a menos Cameron Díaz que en España tuvo una cierta repercusión ya que uno de sus pasajes se rodó en Sevilla Cádiz (gracias Notawizard por la rectificación) haciéndola pasar por Pamplona.

Ahora bien, de sobras conocemos las versiones hindús de producciones occidentales para saber que, por mucho que la Fox le concediese el título de “Remake Oficial”, poco tiene que ver una con la otra más que el concepto de espía sofisticado implicando a mujer, y alguna que otra escena de acción.

La verdad es que sobre el papel esta producción parecía perfecta para una industria tan dada a sus “masalas” y mezcla de géneros (comedia, acción y romance); sin embargo, bajo mi punto de vista, aquí las situaciones no responden a esa anarquía, eso sí, controlada, ya que paradójicamente se encuentra afectada de un estado que va un paso más allá dentro del ya caos. Vale, quizás estoy siendo un tanto radical, pero a nadie se le pasará desapercibido los acusados tumbos que van dando los personajes, sobre todo la protagonista. Y no, no me refiero a los viajes que estos se marcan -verdadera referencia de la obra original- sino a sus opiniones e inclinaciones. Tan pronto esta Harleen recela del héroe como se deja llevar por sus indicaciones.

Tengo claro que esto es una comedia y que hay que ser un poco indulgente, pero al igual que mencionaba esas otras comedias de acción del país, igual de criticables, aquí se hace más acusado el desconcierto consentido por los responsables del film. Además, por mucha condescendencia que le imprimamos al asunto, estas son las diferencias que separan una buena comedia de acción de una del montón.

Y parte de culpa de esa desconexión a la que se le obliga al espectador la tiene el trasfondo romántico del film.

Hace mucho tiempo que en la India han desterrado aquel acaramelamiento que caracterizaba su cine. Es un gusto ver ahora comedias románticas equilibradas donde los protagonistas no vomitan melaza. Pues bien, “Bang Bang!” no es tan edulcorada, pero nos ofrecen los peores clichés del género. Desde flechazos -cómo se queda prendido Rajveer de Harleen- a propuestas ridículas -quién se cree lo de que Harleen, una chica inteligente y preciosa, no se haya interesado por los hombres…- , sin olvidar algunos diálogos que se acercan peligrosamente a lo ridículo. O peor, cuando se ponen a discutir…

Todo es tan redundante y tópico que claramente amenaza con aburrir. Y si encima le sumamos la falta de sorpresa…

Pero no quiero hacer más sangre; con lo dicho ya sabemos por dónde van –nunca mejor dicho- los tiros. Así es que dejemos toda esta intimidatoria madeja, y vayamos precisamente con eso, con los tiros, uno de los puntos fuertes del film.

“Bang Bang!” tiene 4 pasajes de acción. El primero, una persecución sobre los tejados de esa peculiar población de Shimla -la Austria de la India-, tiene mucho del Jackie Chan clásico, con escenas de acción física con riesgo para los especialistas y artes marciales con acrobacias y mucha implicación del humor. Para ser de la India, sobresaliente.

La siguiente es otra persecución, pero en este caso automovilistica y con señas de identidad ya más locales como esos coches que explotan y vuelan a la mínima. Sin ser el no-va-más, cumple con su misión.

La tercera en orden es una que combina una persecución en una parte de pre-jungla y el mar. La primera soseta, con unos cuantos guantazos pero poca sustancia; la segunda más dinámica gracias a las motos acuáticas y al jet-water trucado al que le han borrado digitalmente tanto las “tuberías” como la moto asociada. Se lo “permitiremos” en pos de la espectacularidad, pero que olvidemos de dónde las han sacado ya es otra cosa.

Y para terminar, esos 40 minutos finales que sin descanso nos llevan desde la incursión del protagonista al “complejo hotelero” del villano hasta la huida de este en un hidroavión tras otra persecución automovilística. Muy buenos minutos actioner que evidencian que detrás de toda la maquinaria hay alguien como Andy Armstrong, toda una referencia en el mundo de los especialistas y la acción.

El otro foco de atención, por mucho que les pese a los detractores de este cine, son los números de baile. De estos tendremos 3 más el de los títulos de crédito finales, y claro para 2 horas y media de metraje se antoja escaso y más cuando son tan buenos. .

“Tu Meri” es vibrante y adictiva con ese estribillo que repite ese “Tu, tu, tu, tume, ri, ri, ri, meterá, ra” y “Me, me, me, meterá, ra, ra, tumeri, ri…”, los cuales no tardaremos mucho en aprendernos. Pero es que por encima de su… calidad como tema comercial Hrithik demuestra porqué es para un servidor uno de los tres mejores bailarines de la India cinematográfica junto a Shahid Kapoor y NTR Rao. Esos pasos de baile no son nada fáciles y este los hace con una soltura simplemente envidiable. Por el resto del número, mucho bailarín con atrezzo cabaretero que no pega mucho, pero en líneas generales, fabuloso. El clásico tema que te invita a levantarte del sillón.

“Uff” es un tema menos movido pero igual de comercial. En esta ocasión la pareja se traslada a tierras tibetanas junto a un montón de bailarines y extras de los más coloridos. Las coreografías son algo más sencillas, pero ello no quita valor a sus estrellas. En todo caso, se nota que estamos ante una super-producción.

“Meherbaan” es el omnipresente tema romántico, trágico y trascendente. De carácter tradicional no trae nada nuevo, quedando además en franca desventaja ante los otros temas bailables. Pero como suele decirse, tiene que haber de todo… Preciosas eso sí las imágenes de Santorini.

Por último “Bang Bang!”, un tema discotequero con una puesta en escena menos ambiciosa que las otras dos movidas, pero con esa cadencia pegajosa de todo buen producto rompe-pistas. Hrithik enseña todo lo enseñable ofreciéndose como “hombre objeto”, pero cuando atesora tanto talento se le puede perdonar.

Para acabar, los protagonistas. Hrithik, genial como siempre. Ojala le diesen la oportunidad de convertirse algún día en James Bond. La parte mala se la lleva Katrina, a la que veo superada ya que su intento por parecer pizpireta no se salda con nota. La conocemos de sobras para saber de sus esfuerzos, pero no resulta convincente. Ese puntito de locura le hubiese ido mejor a otras actrices como Priyanka Chopra o Anushka Sharma. Opinión personal, claro.

Resumiendo, “Bang Bang!” como producto comercial cumple con su objetivo: espectacular en las escenas de acción y colorista en sus números musicales. Sin embargo como producto redondo, resulta fallido, repetitivo y ñoño. Decepción.

Un poderoso jefe terrorista quiere que el nuevo tratado de extradición entre Reino Unido y la India no llegue a firmarse. Para ello no se le ocurrirá otra idea que un hindú robe un célebre diamante que se encuentra entre las Joyas de la Corona. El robo se realizará, pero no como él planeaba ya que este será sustraído por Rajveer, un ladrón de guante blanco que quiere hacer negocio. Sin embargo, por el camino el joven conocerá a Harleen, de la que se enamorará.

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BAJRANGI BHAIJAAN – Kabir Khan – Bollywood (India) – 2015 – Tragicomedia

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Justo cuando escribo estas líneas la última película de Salman Khan, “Prem Ratan Dhan Payo”, acaba de superar a “Chennai Express” en la carrera como la película hindú más vista de la historia colocándose en cuarta posición. Difícil lo va a tener para superar a “Dhoom 3”, y ya imposible para alcanzar a esta que trato de reseñar; más aún a “PK” que le antecede y tiene el honor de liderar esta lista.

Pero saco a relucir el nombre de la película protagonizada por Aamir Khan no por ser la producción que como he dicho de lejos es la más vista de la historia de su cinematografía sino porque en parte tiene relación con esta. Y es que ambas tienen como eje central la religión. Con sus diferentes matices y rodeadas de otros elementos que son los que le dan personalidad, pero es imposible no ver la relación y sobre todo, achacar el éxito a ese concepto.

Sin embargo, vuelvo a lo mismo, las películas son bien distintas ya que para empezar y sin irme por las ramas, mientras que la de Aamir era una película adulta con una carga crítica, aquí nos encontramos con una producción para todos los públicos donde lo que se busca es resultar entrañable y sobre todo, no molestar a nadie.

Y es que no nos engañemos, si uno lee la sinopsis de la película, que no se espere ninguna sorpresa. El film dura 2 horas y media, sí, y se pasan volando, pero su metraje se debe a sus números de baile no a una historia con mil recovecos y circunstancias.

El guión, obra del propio director Kabir Khan y de K. V. Vijayendra Prasad, coloca a una niña muda –y tonta por añadidura porque no es capaz de escribir ni de hacerse entender, primera y casi insalvable trampa de la película junto a que nadie es capaz tampoco de enseñarle un mapa para que señale…- perdida en medio de una ciudad encontrándose con un Salman Khan que a la postre es el que le ayude a regresar a su hogar. Pero hete ahí que esta procede ni más ni menos que de Pakistán, y ya sabemos cómo de bien se llevan ambos países…

Pues esta excusa, la de las diferencias entre la India y Pakistán, dejando ya fuera las diversas religiones que profesan, es decir, resucitando a los muertos de sus tumbas tras varios conflictos armados y atentados, es la segunda que entra en juego; un subterfugio que los más duchos a esta cinematografía ya más que conocerán, estarán cansados; y lo peor es que no solo nos toparemos con los tópicos de siempre y las resoluciones “políticamente correctas” en este tipo de producciones sino que más allá de un mal resumen, es tal y como lo cuento: sin sorpresas y con una serie de trampas que buscando el humor resultan más exageradamente irreales. Dígase por ejemplo esa doctrina a la que se acoge el protagonista que no le permite mentir provocando situaciones surrealistas –pedir permiso a los guardas fronterizos- cuando paradójicamente minutos más tarde no le importa disfrazarse de mujer.

Pues bien, ante este panorama aconsejo a los espectadores más exigentes bajar las defensas y dejarse llevar si uno quiere disfrutar la película. “Bajrangi Bhaijaan” es una fábula donde solo importa el fin que es el entretener y pasar un buen rato. Porque sí, porque por muy mal que le vayan las cosas a los protagonistas nunca sufriremos por estos, ni siquiera cuando sometan al héroe a una manta de palos. Y eso, para los tiempos que corren, qué queréis que os diga, también es algo a destacar. De vez en cuando está bien evadirse y creer que todo va a salir bien, y Kabir Khan se lo toma al pie de la letra haciendo que su película exude ternura y positivismo por los cuatro costados. Y para esto, es un 10 de película.

Para que los de lágrima fácil inunden las salas de exhibición o los comedores de su casa, “Bajrangi Bhaijaan” también es la película perfecta. Nuestras madres y suegras llorarán a moco tendido pensando en ese hijo/yerno perfecto que no han tenido, en ese espíritu de superación y en que el bien siempre triunfa por encima de pasados tortuosos y religiones hipócritas.

Para los que no, para los que tan “solo” -como aconsejaba- se dejen llevar, tendrán un espectáculo visual grandioso, lleno de números musicales vistosos y una fotografía, como siempre en la India, cuidada, sacando partido a los bellos paisajes de aquella tierra.

Y ya que hemos sacado lo de los números musicales… Pues vayamos con la habitual sección de “Coros y Danzas”.

Si sus números musicales son espectaculares, siempre incidiendo en un gran número de bailarines y extras, con escenarios al aire libre y coreografías simpáticas donde el siempre voluntarioso Salman Khan intenta no quedarse atrás en base a encanto y simpatía, lo mejor sin duda son sus temas musicales: dulces y conmovedores, aunque también movidos cuando el tema y el momento lo requiere, Pitram ha conseguido quizás una de las mejores Bandas Sonoras del 2015. Atención a su “Tu chaiye”, a pesar, eso sí, de sus siempre ‘parecidos razonables’…

Y ya no es tanto el conjunto de piezas que ha logrado reunir como esos otros temas instrumentales que suenan en un segundo plano a cargo del más desconocido Julius Packiam –habitual de Kabir Khan- que en muchas ocasiones tienen más “culpa” de provocar sensaciones en el espectador que las imágenes a las que acompaña. Ese tema femenino coral que suena en los momentos claves –por desgracia sin título ni presencia en la Banda Sonora comercializada- llega a poner los pelos punta.

Para acabar, decir que a Salman Khan le va muy bien ese papel de tipo simplón. Ya sabemos que no es un buen actor, pero no solo de interpretaciones excelentes vive el espectador… Khan sabe cómo llegar a la audiencia porque al igual que con el baile le sobra voluntad y sobre todo, pasión. Ah, y para los que con tal protagonista esperen algo de acción, decir que solo hay una escena. Eso sí, bajo mi punto de vista, estupenda: contundente y a pesar de los antecedentes, creíble.

Resumiendo; no me extraña que “Bajrangi Bhaijaan” haya conseguido tanto éxito comercial, y es que es una película muy “potita”, no sé si me entendéis… Tierna, entrañable y dispuesta para dejar correr ríos de lágrimas; por suerte, de felicidad. Si estás de ‘bajona’ o conoces a alguien, ponle la película. La felicidad aún existe.

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