“Boku wa Mari no Naka”, adaptación a imagen real del manga de Shuzo Oshimi.

Boku wa Mari no Naka el manga de Shuzo Oshimi tendrá una adaptación a  Dorama  que protagonizaran Elaiza Ikeda (The Virgin Psychics/ReLIFE-Live Action/Zekkyou Gakkyuu)Ryo Yoshizawa (Gintama-Live Action/The Liar and His Lover/Blue Spring Ride). Ambos se reencuentran despues de trabajar juntos en la adaptacion para el cine a imagen real del manga Okami Shojo to Kuro Oji (Wolf Girl and Black Prince) de Ayuko Hatta.

Yuki NakamuraYori Kakiguchi,  Kengo NishiokaYuuichi Yasoda  y Naomi Nishida completan el reparto de este Dorama que constará de 8 episodios y el cual se podrá ver a través del servicio Fuji TV On Demand el próximo 31 de Marzo. Dirigida por Sumisu quien contará con la colaboración de Hatsuki Yokoo y Hiroto Totsuka, el guión  será obra de Yūko Shimoda, mientras que Shiggy Jr participa con un tema musical en su banda sonora.

El manga original se publicó desde el mes de Marzo del 2012 en las paginas de la revista Manga Action de Futabasha terminando el pasado Septiembre de 2016 con un total de nueve tomos recopilandos. La historia cuenta la historia de como un joven antisocial despierta en el cuerpo de Mari la chica a la que quiere.
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“Kingdom”, el azote de los zombies en la dinastía Joseón por Netflix.

La plataforma onlineNetflix va a producir una nueva serie coreana tras haber realizado su primera incursión con el Kdrama con Love Alarm que se estrenará en 2018, la diferencia con este nuevo y mas ambicioso proyecto es que Kingdom, que así se llamará la nueva producción, será una serie sobre zombies en medio de la edad media. En la dinastía Joseón para ser mas exactos. La serie que se estrenará también en 2018 constará de solo 8 episodios.

Kim Seong-hun, el director de The Tunnel o Hard Day será el encargado de llevar a la pequeña pantalla un guión escrito por la guionista Kim Eun-hee  (Once  inSummer/Signal). Proyecto largamente acariciado por Kim Eun-hee en el que lleva trabajando desde el año 2011.

Por ahora no hay mas información al respecto, ni cual será su reparto, solo se sabe que la trama girara alrededor del príncipe del reino que será enviado a investigar un misterioso brote infeccioso.

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Live Action para”Sakurako-san no Ashimoto ni wa Shitai ga Umatteiru” de Shiori Ota.

El nuevo Live Action que llegara el próximo mes de Abril a la pequeña pantalla en japón sera la adaptación de las novelas ligeras Sakurako-san no Ashimoto ni wa Shitai ga Umatteiru de Shiori Ota. Estas ya cuentan con una adaptación a serie de anime dirigida por Makoto Kato (Aldnoah.Zero) y que consto de 12 episodios. Este proyecto animado supondría el debut como director de Kato.

El live-action de Sakurako-san no Ashimoto ni wa Shitai ga Umatteiruestara  dirigido por Yūichi SatōDaisuke Yamauchi. La actriz y cantante Alisa Mizuki (JoJo’s Bizarre Adventure-Live Action) sera quien encarne a la protagonista principal de la historia. Por ahora no se sabe quien interpretara a su compañero. Los guiones del  nuevo Doramaestarán escritos por Junpei Yamaoka, mientras que Yuugo Kanno se encargara de la música.

La publicación de la obra de Shiori Otacomenzó en el año 2013, la ultima en publicarse fue el pasado mes de Febrero. En estas novelas se relatan los casos en los que se ve metida Sakurako, una joven a la que le gusta todo lo relacionado con los misterios y sobre todo ella siente una enfermiza obsesión por los huesos.

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OH MY GHOSTESS (I) – Korea del sur – 2015 – Kdrama – (Ep. 1 al 5) de 16.

ohmyghostess01Tras dos decepciones absolutas –para mí, recalco- como fueron “You’re all surrounded” y “Mr. Baek” -una por desaprovechar uno de los mejores repartos y otra por… desaprovecharlo simplemente casi todo-, me tuve que encomendar a esa máxima de “A la tercera va la vencida” antes de abandonar la producción televisiva surkoreana que tan buenos ratos me había hecho pasar antaño y aceptar alguna oferta de sus países vecinos a los que abandoné por seguir a esta. Tan solo esperaba que, contrariamente a esa esperanza tras la que me parapetaba, no terminase cayendo víctima de ese otro tópico que decía “No hay dos sin tres”.

Empeñado y resistiéndome a creer que los K-Dramas habían terminado en convertirse en un producto insulso, poco espontáneo y atrapado por tópicos y clichés, tenía por delante una misión difícil ya que para esta “Ultima oportunidad” –al menos de momento…- la elección tenía que ser certera.

Los repartos “estrellas” habían dejado de funcionar así es que mi respuesta fue radical: importaría más el planteamiento que los reclamos. Y así, ante la gran oferta existente, me decidí por esta “Oh my ghostess” que si bien partía de una idea que recordaba en cierta forma al ya clásico romántico moderno “Ghost”, esperaba que la especial idiosincrasia surkoreana –esa misma que por otro lado hace fracasar últimamente sus propuestas- produjese el cada vez más difícil milagro de devolverme la fe en los seriales de esta procedencia.

¿Acerté? Veámoslo.

CAPÍTULO 1º: Personajes por doquier.

Na Bong-Sun es una joven ayudante de cocina en un próspero y moderno restaurante regentado por el aparentemente engreído y popular chef televisivo Kang Sun-Wu. De carácter tímido y personalidad sumisa, termina siempre metida en problemas. Shin Sun-Ae, por su lado, es una joven fantasma que se aburre debido a su triste condición, así no duda en poseer a otras mujeres para pasárselo bien con hombres. De tal guisa se ha ganado una mala fama entre sus compañeros fantasmas siendo encima perseguida por una chamán que intenta enseñarle buenos modales. Tras atraparla, logrará escapar yendo a parar en su huída con Bong-Sun, metiéndose en su cuerpo.

Pues no está mal para empezar. Quizás se nos presentan demasiados personajes de golpe, pero al menos, al contrario de las series que mencionaba al principio, aquí se va a dar importancia a los personajes secundarios, una de las claves que hicieron despegar a la producción de este origen. Por ejemplo, que cada uno de los cocineros esté bien definidos ya es un buen comienzo, a pesar de que nos recuerde a otras series en el pasado con ese escaparate de “flower boys” al frente, sin ir más lejos “The 1st shop coffee prince”.

Y ya que estamos con los cocineros… Es cierto que vivimos una época donde gracias a, entre otros, los “Talent Cooking Shows”, el mundo gastronómico está en plena efervescencia abarcando diferentes ámbitos de nuestra sociedad, y no solo de cara a la televisión, situación que hasta se encarga de señalar la propia serie en uno de sus diálogos; sin embargo, no es menos cierto que el país nos está dando cada año algún buen título sobre el tema como pudo ser “Pasta”, “Gourmet”, “Let’s eat”, etc. Esperemos que esta “Oh my ghostess” siga la tradición aunque de momento no se dé mucha importancia a los platos/recetas.

En cuanto a los “parecidos razonables” con “Ghost”, de momento, nada de nada. Aquí prima el humor frente al romanticismo, algo de lo que me congratulo. Al respecto de esto, grande Kim Seul-Gie representando a la típica jovencita pizpireta del país, algo que puede parecer fácil pero que contrariamente no lo es tanto, solo hay que ver a su compañera Park Bo-Yeong en un más aburrido papel de chica retraída. Esperemos que esta se anime y nos topemos con una pareja femenina antológica. Por otro lado no me gusta que cuando posea a alguien, se le borre la memoria. Suponiendo que esto pudiese pasar realmente, el supuesto fantasma disimularía, pero aquí para provocar las situaciones, optan por dejarse llevar.

Y para acabar, los detalles. El apartado musical todavía no ha hecho acto de aparición, pero sí el publicitario como podemos ver con la promoción de ese terminal telefónico de la compañía LG, el flamante G4. Y es que es curioso: cuando se quiere promocionar una cosa no importa ni la credibilidad: todo el reparto lleva un G4. Ni que los regalasen en la vida real… La prota no puede pagarse una habitación con ventanas, pero lleva un G4, sí señor.

CAPÍTULO 2º: Directo al blanco.

Shin Sun-Ae, dentro de Bong-Sun, decidirá seguir la corriente a sus compañeros provocando no pocos malentendidos. Por suerte, esto creen que la joven ha sufrido un golpe por lo que, aunque extrañados, continuarán sus vidas como si nada hubiese ocurrido. En el restaurante las cosas no irán muy boyantes ya que el altercado que tuvo Sun-Wu con la bloguera le ha reportado malas críticas apartando clientes a su establecimiento. Para remediarlo aceptará la oferta de su amiga, la productora televisiva Lee So-Hyung, para participar en un concurso televisivo. Todo irá viento en popa hasta que el ‘Sous chef’ Min-Su tenga un problema y no pueda auxiliar a Sun-Wu en el programa. Para subsanar el entuerto, Bong-Su deberá ocupar su lugar, resultando clave para la resolución del mismo.

Genial; firmaría para que todos los episodios fuesen tan redondos como este, aunque claro, ya sabemos que luego, según se vayan desarrollando los acontecimientos, las sensaciones van reduciéndose y enfriándose. Pero como esto todavía está por venir… ¡vivamos el momento!

Para empezar, el humor. Las situaciones son tópicas e incluso previsibles, pero oye, este es el tipo de comedia que no solo ha dado fama al país sino con el que un servidor se siente feliz. Como ya esperábamos Park Bo-Yeong se ha puesto al mismo nivel que su compañera de reparto y ya tenemos a dos de esas jovencitas que tanto nos pirran: encantadoras, con carácter y, claro está, guapísimas.

Pero no todos son risas; la parte final se introduce en los terrenos sentimentales, uniendo a los personajes con su pasado, y aunque las situaciones sean un tanto forzadas -¡qué casualidad que con 14 millones de habitantes que tiene Seúl siempre hayan coincidencias sorprendentes!- no dejan de ser conmovedoras.

Por último, destacar que aunque no en grandes dosis, el contenido gastronómico ha aumentado su peso específico. Ese arroz quemado con abadejo ha despertado mi interés, otro plato que puede resultar una buena opción para los amantes de la cocina de este país. ¡Qué siga la fiesta!

CAPÍTULO 3º: Cambio de registro.

Bong-Sun, tras recordar su pasado, intentará echar una mano a su padre con el restaurante. Su devoción será tal que cogerá del trabajo las sobras sin permiso para ayudar a su familia. El problema surgirá cuando sus compañeros se den cuenta de que en los últimos días han estado desapareciendo cosas. Cuando Sun-Wu los reúna para averiguar quién es el responsable de los pequeños hurtos, saltará la sorpresa ya que Min-Su se confesará culpable de parte de las desapariciones. Pronto el sous-chef y su jefe se enzarzarán en una amarga discusión que acabará con el primero despedido. Acobardada y sin saber qué decir, Bong-Sun saldrá en defensa de su compañero, pero al no confesar su culpabilidad, nada se podrá hacer. Sin embargo, su hermano, herido en su orgullo al creer que la joven está haciendo una obra de caridad, devolverá lo robado dándose cuenta Sun-Wu de quién era la responsable de todo. Por suerte, el entuerto se arreglará y Min-Su regresará a su puesto. Lo que no tendrá tan fácil solución será encontrar sitio para dormir cuando el casero de Bong-Sun la ponga de patitas en la calle…

Repito lo que dije al principio del análisis del capítulo anterior: genial; luego la serie se volverá –ojalá que no- una mierda, pero de momento va para serie antológica. Y que diga esto, cuando además el grueso del capítulo de hoy se centra en el melodrama… muy bueno tiene que ser encima cuando un servidor no es muy amigo de este (sub)género.

Para empezar, esos recuerdos y vinculación de Bong-Sun con su “padre” que son simplemente mágicos. No es original, pero la ternura y ‘entrañabilidad’ que atesora sirve para ablandar el corazón del más rudo. Incluso Kim Seul-Gi-I se descubre como una cantante bastante competente en esa interpretación musical algo gratuita, pero que gracias a sus habilidades queda más como un momento encantador que como un pegote.

Por el contrario, el embrollo con la mercancía “desviada” se resuelve de una manera en la que no se busca hacer sangre, y eso es de agradecer cuando el trasfondo no venía de ser cómico precisamente. ¿Qué no es realista? Pues vete a ver una película de Lars von Trier…

Y poco más. Sé que es no es mucho, pero lo breve si es bueno, dos veces bueno.

CAPÍTULO 4º: Tira y afloja.

La productora Lee llamará a Sun-Wu para perfilar los detalles del  programa de televisión, invitando a Bong-Sun de paso. Aunque al chef no le hace gracia la idea, no tendrá otro remedio. Una vez juntos, la jovencita descubrirá que su jefe siente algo por su amiga, y lo chantajeará para conseguir alojamiento en el mismo restaurante hasta que encuentre una casa nueva. Así, la relación entre ambos irá estrechándose. Una noche, tras coger una gripe Sun-Wu, Bong-Sun acudirá a su habitación para cuidarlo. El cocinero, alucinando a causa de la fiebre, la tomará por la productora Lee y le dará un beso. Ello provocará que el joven se cure y que Bong-Sun se entere de que su maldición ha terminado. Pero ahí no acabará la cosa ya que al descubrir que el joven es compatible con ella, si consigue que la desvirgue podrá por fin dejar de ser una fantasma. Lo malo del asunto no es tanto la negativa de Sun-Wu de acostarse con ella como la gripe que ahora ha cogido…

Otro episodio simpatiquísimo aunque la densidad argumental del mismo no sea muy destacable, es decir, pasar cosas, pasan pocas, pero bueno… mientras entretenga…

La verdad es que esta serie está haciéndose acreedora de las mejores sensaciones de aquellas comedias norteamericanas que se agruparon bajo el sello de “High Comedy”. Los protagonistas no son Katharine Hepburn ni Cary Grant, pero aguantan el tipo. Por ejemplo, Jo Jeong-Seok/Sun-Wu ejerce de clásico tipo serio resistente a los encantos de la protagonista, pero tiene la capacidad de sonreír, y eso es de agradecer ya que no es el típico “cara de palo” al que se corre el riesgo de interpretar que hemos visto ya tantas veces en este tipo de producciones y origen. De Park Bo-Yeong/Bong-Sun ya ni hablo porque como ya he dicho en otras ocasiones encarna a la perfección al estereotipo de chica pizpireta surkoreana.

Que no hayan personajes negativos también ayuda a crear un ambiente distendido y encantador, amén de un humor que por tópico siempre surte efecto. El intento de violación por parte de Bong-Sun a Sun-Wu cabía dentro de lo previsible, pero no por ello resulta menos gracioso.

Para acabar, espero que el desenlace no nos lleve por el camino del melodrama ya que se le haría un flaco favor a la serie. Miedo me da.

CAPÍTULO 5º: Adiós humor, hola melodrama.

Liberada de Sun-Ae, tras dos semanas ausente, Bong-Sun casi entrará en shock al recobrar la conciencia. Sun-Wu y sus compañeros del restaurante creerán que, a pesar de que les gustara más la otra versión de la jovencita, ha vuelto a la normalidad, y achacarán el cambio a un trastorno mental transitorio. Sin embargo su jefe irá más allá cuando incluso se preocupe por ella llevándola a un médico especialista. Este le diagnosticará un trastorno bipolar. Sun-Wu, responsabilizándose y con cierto temor de que vaya a peor, incluso le cederá el almacén del ático para que pueda acomodarse allí. Mientras, Sun-Ae descubre que ya no puede poseer a más gente, algo que le provocará un quebradero de cabeza cuando tenga que auxiliar a su padre accidentado. Su única salida, volver a poseer a Bong-Sun.

Tal y como barrunté en el anterior capítulo, con el fin de la “posesión” ha llegado el melodrama, aunque tampoco había que ser muy listo, claro. La cuestión es que a pesar del cambio de registro, “Oh my ghostess” sigue rozando el sobresaliente. ¡La cantidad de oportunidades que hay hoy para llegar al corazón!

Lo del accidente del padre de Sun-Ae podrá parecerle al más exigente un truco barato encima ya visto, pero los sentimientos de este cuando extraña a su hija ante la invitación de boda de una amiga o las dudas de Sun-Wu son tan creíbles como efectivas.

Y ya no es tanto su capacidad para conmover como para enganchar. Hoy incluso nos abren la puerta al misterio con esa nueva postura del agente Seong-Jae. Se nos había dejado caer que ocultaba algo, pero parecía increíble dada la bondad y carisma que mostraba hasta el momento. Hoy la cosa ha cambiado. Veremos si resulta creíble lo que nos cuentan, pero de momento ya tienen algo ganado: la interpretación de este Im Ju-Hwan ha demostrado que es capaz de ofrecernos dos caras. Excelente.

Y para acabar, el episodio es tan bueno que hay hasta sitio para devolver algo de protagonismo a la cocina. No mucho, pero lo suficiente para mostrarnos más detalles de su rica gastronomía y seguir incitando nuestra curiosidad.

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“Ultraman X”, la versión cinematográfica llegará en Marzo del año que viene.

Nuevo teaser para la versión cinematográfica dirigida por Taguchi Kiyotaka de “Ultraman X”, la ultima de las series sobre el mítico personaje estrenada en la televisión japonesa. La película se estrenará en Japón el 12 de marzo de 2016. Takahashi Kensuke (Tokyo City Girl) vuelve a ser el protagonista de la película, al igual que en la pequeña pantalla.

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MISTER BAEK (III) – Korea del sur – 2014 – Kdrama – (Ep. 11 al 16) de 16. FIN DE SERIE.

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BREVE RESUMEN DE LOS 10 PRIMEROS CAPÍTULOS:

Choi Go-Bong es un magnate que posee una cadena de hoteles. Con setenta años y un carácter algo caprichoso, nadie lo toma en serio más que para los negocios. Un día tendrá un accidente causado por la caída de un meteorito, recuperando milagrosamente la juventud. Como nadie creerá lo que le ha sucedido se inventará una nueva identidad. Así, con la ayuda de la única persona que ha estado junto a él toda la vida, su chofer y hombre de confianza el Gerente Sung, hará creer que él es en realidad Choi Shin-Hyeong, un hijo bastardo que tuvo Go-Bong en su juventud. El problema es que tanto sus hermanos, ávidos por hacerse con el control de la empresa, como Dae-Han, su verdadero hijo, no se creerán la historia. Poco a poco se ganará la confianza de este último, pero las cosas se complicarán cuando se entere que su “milagro” tiene fecha de caducidad, sin saber ni siquiera si cuando se cumpla el plazo, volverá a ser el anciano cascarrabias de antaño o simplemente desaparecerá. Y lo peor es que tiene su corazón comprometido…

CAPÍTULO 11º: Melodrama 1- Comedia 2

La velada romántica terminará tan bien que a Hae-Su no le importará sincerarse con Dae-Han al día siguiente confesándole que está enamorada de su hermanastro. Este, conocedor de la noticia, lo asumirá llegándose a sentir feliz de ser el protagonista de un amor no correspondido como le contará a la Secretaria Hong Ji-Yun. Esta confundirá los sentimientos del joven y sin darse cuenta, para su desgracia, le confesará que ella está a su vez enamorada de él. Y mientras todo esto ocurre los hermanos de Go-Bong ponen en marcha el plan para convertir el hotel por el que se están desviviendo padre e hijo en su ansiado Outlet. Por otro lado, el día del cumpleaños de Dae-Han se celebrará siendo Ha-Su la invitada de honor. Sin embargo, la familia Choi no la recibirá muy cordialmente. Las consecuencias no tardarán en llegar…

A pesar de que el arranque del episodio nos haga pensar en que nos encontramos ante otro capítulo sin sustancia, sobre todo a causa de esos conocidos rellenos tales como videoclips musicales y flashbacks, sin olvidar una componente romántica cercana a lo empalagoso, poco a poco nos iremos dando cuenta que tiene más trascendencia de la esperada, sobre todo por la parte final.

Es cierto –sin querer destripar demasiado- que esto nos lleva a un consecuente estiramiento del argumento para que la serie aguante cinco entregas más, pero al menos se abren las puertas a más contenido del que hasta el momento estábamos siendo testigos.

Sin embargo, lo mejor del capítulo de hoy es el humor, y particularmente por la anexión de Dae-Han a las filas de la comedia. Acostumbrados a considerarlo durante todos estos episodios como un tipo serio, pecando de algo de soberbia y hasta un poco melancólico, verlo un poco más suelto realmente es un soplo de aire fresco en una serie que comenzaba a resultar previsible. No se puede negar que esta desinhibición viene en parte dada por esas encarnaciones de la fecunda imaginación de los protagonistas, pero interpretativamente no se le puede echar nada en cara, al revés, lo preferimos.

Y poco más por hoy más que destacar la visita al vidente por parte del Gerente Sung y ese baile… “tradicional” perpetrado por Shin-Hyeong demostrando que haciendo el payaso –con cariño- no hay quién le gane.

CAPÍTULO 12º: Compadres.

La decisión de Ha-Su dejará abatido a Shin-Hyeong por lo que intentará refugiarse en un Dae-Han que se deja querer. Ambos pasarán unos días juntos fomentando una relación fraternal cada vez más cercana. Sin embargo, a pesar del apoyo moral de Dae-Han, poco a poco Shin-Hyeong irá perdiendo energías hasta llegar a enfermar. La solución la encontrará el mismo benjamín de la familia Choi acudiendo a Ha-Su y rogando por este a pesar de sus sentimientos. Así, la joven volverá al costado del rejuvenecido Go-Bong, recobrando la salud. Y mientras todo esto ocurre, pondrán en marcha un plan para recuperar el Hotel fastidiando los planes de los hermanos del protagonista. No obstante, algo tendrán que sacrificar por el camino, ya que la Secretaria Ji-Yun deberá aceptar el puesto que le ofrece el Director Jung abandonando a Dae-Han.

Volvemos a lo mismo: a pesar de encontrarnos con un episodio que se mueve por simple inercia, sin más objetivo que hacer pasar el rato por encima de contar una historia, termina por convencer. Y lo hace, sorprendentemente, gracias a las emociones. Pero que se me entienda: conmover no nos va a conmover, pero los sentimientos que surgen en este capítulo son tan cercanos a cualquiera de nosotros que es difícil no identificarse. Y no hablo de la relación entre Shin-Hyeong y Ha-Su, que pasa hoy a un segundo plano, sino de la de entre los dos protagonistas masculinos de la serie, un Bromance en toda regla.

Como padre que soy, entiendo al personaje de Go-Bong, y como hijo único, la necesidad de Dae-Han de compartir momentos.

Pero hay más; a lo dicho en la anterior entrega de la incorporación del personaje de Dae-Han a la parte de comedia, hay que añadir el buen tratamiento que está recibiendo este por parte de los guionistas, de hecho es el que más está brillando actualmente. ¡Hasta el peinado le han cambiado! Su sacrificio, contrario a lo que esperábamos, lo hace receptor de las simpatías de los espectadores por encima de ese rol de galán jovencito tan habitual en estas producciones. Y su solvente interpretación también ayuda.

Por acabar, no solo volvemos a encontrarnos con esas ventanas abiertas a la publicidad –otra vez Bally- sino que incluso las amplían: los teléfonos móviles hasta el momento tenían tapadas las marcas –aunque todos supiéramos que terminales eran…-, pero hoy por arte de magia, ya no tienen esas etiquetas. Por otro lado, señal de que la audiencia iba viento en popa…

CAPÍTULO 13º: Más de lo mismo.

Ha-Su seguirá con la mosca tras la oreja pensando en que Shin-Hyeong puede abandonarla en un breve espacio de tiempo. Y no será la única ya que Dae-Han no solo con las pistas que está dejando este por el camino tiene el mismo temor sino que incluso está investigando por su parte. Sin embargo, el joven tendrá otras ocupaciones como descubrir que la Secretaria Ji-Yun le sigue siendo fiel filtrándole parte de los planes del Director Jung. No obstante, el ejecutivo también tiene varios frentes abiertos y por otro lado negociará con el mismo Shin-Hyeong. Finalmente, Dae-Han temiendo lo inevitable, tomará la iniciativa cumpliendo los deseos de su padre.

En serio, lo tengo que decir: si este episodio no se hubiese emitido, no hubiese pasado nada. Excepto –again- su último minuto, que encima es calcado al de otros, no sucede absolutamente nada. Muy buen rollito, sentimientos y un candor que atonta y te hace estar frente a la pantalla absorto, pero bien visto no justifica su naturaleza. En realidad es una trampa para lo que está por venir y que el drama resulte efectivo, pero como digo, es un truco tan viejo como manipulador.

Y es que, por muy simpática que nos resulte la serie, todo está desembocando en ese drama tan tópico como previsible. El problema es que encima van a destrozar el buen recuerdo que tengamos de ella de lo insufrible que nos van hacer este tramo de lo largo que nos lo van a presentar. Toda una tortura.

Y nada más; lo siento, pero es tan poco lo que nos ofrece el capítulo de hoy que…

CAPÍTULO 14º: Revelaciones.

La última crisis estará a punto de llevarse por delante a Shin-Hyeong, pero por enésima vez logrará salvarse. Lo que no podrá evitar es que Dae-Han termine, con su ayuda, descubriendo su verdadera identidad. Apurando sus últimos días, el rejuvenecido Go-Bong continuará luchando contra el ambicioso Director Jung aunque sus planes parecen ir por el camino opuesto al éxito. Su estrategia es ir recuperando miembros para la causa y así, apelando al pasado, intentará remover la conciencia de su hermano. Y mientras ello sucede el Gerente Sung no cejará en su empeño por salvar la vida de su amigo y jefe, causa a la que intenta sumarse una entregada Ha-Su. Una posible solución surgirá en el horizonte, pero las implicaciones y consecuencias son lo suficientemente peligrosas como para que Shin-Hyeong se replantee ponerla en marcha.

Se nota que estamos ante los últimos estertores de la serie y por lo tanto se pisa el acelerador del drama. Así, para el episodio de hoy, hay mucho sitio para las lágrimas –o al menos, ese es el objetivo de sus guionistas- y poco para la risa. Se intenta diluir un poco la tragedia en un par de ocasiones, pero el tono y la perspectiva es tan funesta que no consigue contagiar.

Y lo peor es que seguimos sin avanzar. Descaradamente, la serie parece haber definitivamente encallado y no ofrece más de lo que nos ha estado dando estos últimos casi diez capítulos precipitándose hacia el desenlace sin otra cosa que dar giros concéntricos. Y es una lástima porque la misma prometía mucho y al final… Pero no adelantemos acontecimientos; la cuestión es que en esta entrega entre videoclips y flashbacks ya vistos, el episodio no puede evidenciar otra cosa que ese espíritu de relleno que no paro de reflejar.

Por si faltase algo, a la cita no fallan ni los habituales bandazos a los que nos tienen acostumbrados los guionistas. Aunque más que ‘bandazos’ podría decir ‘incongruencias’ ya que cada vez se da una versión nueva, incluida explicación y remedio, de la “enfermedad” del protagonista. Yo creo personalmente que están mareando la perdiz para que llegados al desenlace nadie cuestione la solución que se dé.

Lo mejor, por destacar algo, las interpretaciones. Por el otro lado, la reducción de cuota de pantalla hoy del personaje de Dae-Han, al menos es chocante; se nota que lo han hecho para no profundizar/destripar mucho en la relación padre-hijo evitando liar más la cosa para que no se le vean las vergüenzas a sus responsables.

CAPÍTULO 15º: Tocados y hundidos.

Shin-Hyeong no conseguirá desvelarle su secreto a Ha-Su debido a la aparición de unos… misteriosos seres. Pero ello no impedirá que siga adelante con sus planes. Incluso engañará a la jovencita diciéndole que se operará para tranquilizarla; sin embargo, sus intenciones son otras, como se lo confesará al propio Gerente Sung cuando se despida de él. Por otro lado, los planes del Director Jung comenzarán a venirse abajo cuando la estrategia del protagonista, con ayuda de alguna vieja alianza, empiece a funcionar. Ni siquiera la Secretaria Ji-Yun lo apoyará a pesar de abrirle su corazón. Solo le queda una cosa por dejar resuelta a Shin-Hyeong: confesarle a Ha-Su de una vez por todas su verdadera identidad.

Bueno, pues todo queda abierto para el último capitulo. La verdad es que la serie será como será, pero al menos ha conseguido mantener el interés hasta el final. Aunque claro… en ello ha contribuido la ambigüedad que los guionistas han puesto en funcionamiento manejando el asunto a su antojo, cambiando incluso las reglas cuando les convenía.

Dejando de lado esto y circundándonos a la entrega de hoy, decir que al menos hay que agradecer que nos hayan dado un respiro ante el drama que estábamos/estamos viviendo. Hoy la tragedia solo asoma en dos escenas –la de despedida del bueno del Gerente Sung y la del final- pero en el resto de metraje se respira buen rollo. Y es que parece mentira que a estas alturas algunos guionistas no se den cuenta que con risas se puede hacer algo más entrañable que con lágrimas. La escena de padre e hijo en los baños, auténtica y encantadora.

Por otro lado, sí, seguimos encontrándonos con rellenos –el pasaje de los dos compañeros de la protagonista con las cremas faciales es de traca, por no calificarla de otra manera- pero a diferencia de otros capítulos no se hacen ni tan pesados ni tan evidentes.

Para casi acabar, aunque ya lo hayamos visto, señalar esa representación de los “marcianos” como si de una boy-band se tratase solo refleja lo estandarizado/estigmatizado que está el mercado del entretenimiento local.

Lo mejor de hoy, la vulnerabilidad que muestra hasta en dos ocasiones el Director Jung. La lástima es que ha llegado tarde y no lo han sabido aprovechar.

CAPÍTULO 16º: Decepción.

Shin-Hyeong terminará aislándose para ahorrar más dolor a sus allegados. Así, aceptará lo que tenga que venir sin casi despedirse de estos. Una vez en su estado natural intentará de nuevo apartar a la gente que más le quiere, pero…

Se acabó, y lo ha hecho desgraciadamente haciendo honor a lo que nos estaba ofreciendo en las últimas entregas: relleno y cruce de cables de los guionistas.

Sobre lo primero, no hay mucho de que hablar: todo el episodio se lo pasan con moñadas y recuerdos para acumular lo importante en los últimos diez minutos.

Y cuando llega esto, casi da la risa floja… casi o sencillamente la da. La solución de los guionistas es para echarlos de patitas en la calle. Se olvidan de marcianos, meteoritos y demás para tirar por el camino de en medio sin más explicación y objetivo que… Me callo que sino lo destripo. Lo cierto es que se nota a la legua que es una solución rápida y precipitada para acabar de una vez por todas la serie.

Y ya no es solo la resolución sino la manera de tomarnos el pelo. ¿De verdad que con representación incluida de marionetas Ha-Su aún no había adivinado que Shin-Hyeong era Choi Go-Bong? Pues que cortita, por no decir LERDA, es la pobre.

Y por si faltase algo, el montaje es lamentable. En medio de varias escenas lacrimógenas nos las cortan para meter otras situaciones que ya no restan sino eliminan toda emotividad. Y que diga yo eso…

Por último, que haya que ver los títulos de crédito para ver cómo acaban unos personajes, no habla nada a favor de la serie…

CONCLUSIONES:

“Mr. Baek” es una serie que ha ido de más a menos de una manera alarmante quedándose sin contenido ni ideas. Hubiese quedado redonda como una serie de 12 capítulos…

…como una serie de 12 capítulos y si la protagonista hubiese estado más acorde a lo que se nos ofrece habitualmente en el país. Esta Ha-Su es demasiado blandita, tímida y poca cosa. Acostumbrados a mujeres extrovertidas y pizpiretas, la protagonista no ha brillado como debería, y se ha notado.

Por otro lado estaba claro que Shin Ha-Gyun era la estrella del show, pero es que no solo no se le podía hacer ninguna objeción sino que nadie conseguía hacerle sombra. Solo Lee Mun-Sik en la parte de comedia se ponía a su altura, pero los guionistas ya se ocuparon de que este no destacara tanto. Y no es culpa de Ha-Gyun, ya que como he dicho su labor es irreprochable, se notaba que disfrutaba haciendo su trabajo, sino de las malas decisiones de sus responsables.

Así también se ha notado que los secundarios no han recibido el trato que merecían. Esta es una de esas pocas ocasiones donde en un K-Drama no han sabido aprovechar a los secundarios. Ya no solo con el mencionado Gerente Sung/Lee Mun-Sik sino con el resto. En la parte final han intentando remediarlo con la pareja de compañeros de la protagonista, pero resultaba tan evidente que estaban rellenando –incluso en más de una ocasión los han utilizado de excusa para hacer publicidad de algún producto comercial- que perdían hasta la gracia.

El argumento parecía en un principio estar bien planificado, pero poco a poco se ha ido viniendo abajo. El ejemplo más claro no solo lo tenemos con el “milagro” y su resolución sino con el trasfondo corporativo que con tal de no aburrir ha sido maltratado y hasta ridiculizado. Lo bueno, junto a lo de no hacerse pesado, es que el villano de la función no ha sido tan malo, y por lo tanto eso que hemos ganado. Los cliffhangers, engañosos siempre.

Por último, con decir que el escaparate publicitario ha tenido más protagonismo que el apartado musical, aclara que al final todos se han dejado llevar.

Resumiendo; sin ser una mala serie ya que entretiene, “Mr. Baek” prometía mucho más de lo que finalmente ha dado. Las expectativas solo se han cumplido respecto a Shin Ha-Gyun, que por sí solo mantiene la serie. En la parte final le ha faltado más concreción y ese humor que nos había encandilado al principio. A esperar a que llegue otra mejor.

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MISTER BAEK (II) – Korea del sur – 2014 – Kdrama – (Ep. 6 al 10) de 16

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BREVE RESUMEN DE LOS 5 PRIMEROS CAPÍTULOS:

Choi Go-Bong es un septuagenario dueño de un imperio. De carácter irascible, no deja que nadie le eche una mano al frente del negocio, por lo que se ha ganado la antipatía de sus hermanos que, o quieren verlo ya muerto o le intentan zancadillear sus operaciones. Su hijo Dae-Han, es un poco cabeza loca, lo que impide que su padre deposite en él su confianza. Un día, sufrirá un accidente, y sin saber cómo, recuperará su juventud. Como, salvo su hombre de confianza, nadie va a creer lo que le ha pasado, aprovechará la coyuntura para averiguar quiénes verdaderamente están de su lado. Así urdirá un plan para hacerse pasar por un hijo bastardo de nombre Choi Shin-Hyeong. Por el camino irá intimando con Eun Ha-Su, una jovencita por la que empezará a sentir algo. El problema es que su hijo parece haberse enamorado también de la misma… Pero sus quebraderos de cabeza irán más allá de los sentimentales cuando alguien cuya identidad todavía desconoce esté pujando fuerte y de manera no muy honesta por su empresa.

CAPÍTULO 6º: Empiezan los efectos secundarios del milagro.

Tras perder su posición en la Daehan, Choi Shin-Hyeong deambulará por Seúl sin ser consciente de su nuevo status; y es que su orgullo no le permite reconocer que se ha convertido en un perdedor. Ni siquiera cuando Ha-Su le ofrezca quedarse a pasar la noche en su casa, este aceptará. Finalmente terminará tirado en un parque donde lo acogerá un grupo de vagabundos. El destino lo llevará al día siguiente a ser el “invitado” de un acto benéfico de la propia Daehan, provocando no poco revuelo entre los inversores que toman el hecho como un signo de prepotencia del nuevo Presidente Dae-Han. Harto, este decidirá abandonar el mando de la compañía dejándola en manos de su tío. Finalmente el Gerente Sung llegará a un acuerdo con el hermano de Ha-Su para que Shin-Hyeong se quede en casa de estos mientras encuentran una forma de recuperar el poder de la empresa.

Episodio equilibradísimo entre comedia y romance, aunque bien es cierto que prevalece el humor ante los sentimientos, algo de lo que personalmente me congratulo.

En esta ocasión no será Lee Mun-Sik el que lleve el peso de la comedia sino el mismo Shin Ha-Gyun que mediante su ya asimilada sobreactuación desplegando todo tipo muecas y gestos, nos lo hará pasar bomba. La primera parte del capítulo, con todo ese rollo de los vagabundos resulta forzado sí, pero no deja de ser divertidísimo.

Porque sentimentalmente la cosa avanza por buen camino, aunque eso sí, previsible. Me gusta cómo se está enfocando la relación de los dos protagonista relegando ya al “cara de palo” de Dae-Han. Los celos siguen siendo la herramienta más útil de los guionistas surkoreanos sacándolos de nuevo a relucir; y eso que las cosas, dígase sentimientos, todavía no han arraigado. No quiero pensar cuándo las situaciones se vayan aclarando.

Aunque tampoco quiero pensar en una componente dramática, y ya nos comienzan a enseñar la patita cual lobo disfrazado con esos ataquitos tan desmoralizadores de Shin-Hyeong. Espero que solo sea una –mala- excusa pasajera para provocar situaciones…

Para acabar, como siempre los detalles. El primero, la cura que le hace la prota a Shin-Hyeong por encima de chaqueta y camisa. Si, señor: higiénico y práctico. El segundo, que seguimos con los anuncios. Hoy, cierto zumo de pomelo. Y tercero que me toca muy de cerca, esa mención a la “Tomatina” y a su guerra de tomates. Para aquel que no lo sepa, un servidor tiene su chalet en la localidad valenciana de Buñol que es dónde se celebra. Motivo de orgullo.

CAPÍTULO 7º: Fuego cruzado.

Tras la celebración del “Día Rojo” y su consecuente éxito, Dae-Han comenzará a estar bien visto entre los accionistas de la compañía, situación que enojará a su tío, contraatacando y despidiendo no solo a todos los empleados que eran cercanos de su hermano Choi Go-Bong sino también a los interinos. La primera de ellos será la Secretaria Hong Ji-Yun, pero Dae-Han le prometerá que reconducirá la situación. Y mientras todo esto ocurre en la empresa, Shin-Hyeong y su hijo se enzarzarán en una pelea por ver quién de ellos conquista a Ha-Su. Así, y para tenerlo controlado, el benjamín de la familia Choi decidirá que su “hermanastro” resida tanto en la casa de su padre como que vuelva a trabajar en la Dae-Han. Por otro lado el destino llevará al Gerente Sung a descubrir la confabulación de la hermana de Go-Bong con el Director Jung Yi-Gun, situación que aprovecharán para derrocar al actual Presidente de la compañía. Sin embargo, con ya Dae-Han al frente de nuevo de la empresa, estallará el escándalo…

Episodio centrado en el melodrama con apuntes de estrategia empresarial. No pasará por ser de los mejores de la serie, pero tampoco de los peores.

Porque por un lado el triángulo conformado por padre, hijo y espíritu santo, perdón, Ha-Su no solo es algo ya patente sino hasta, si se me permite, casi obsesivo. En este capítulo son varias las ocasiones en las que vemos a Shin-Hyeong y Dae-Han pelearse por la joven. Parece que no haya otra cosa…

Por suerte, la lucha de poderes de la familia cubre esos espacios que no ocupan los sentimientos y nos podemos olvidar un poco de ello. Y es que encima, a Lee Mun-Sik cada vez lo tienen más arrinconado y por lo tanto el humor aparece poco.

Por suerte hoy hemos tenido ese simulacro de “Tomatina” que llena de orgullo a españoles y sobre todo a valencianos como un servidor, que por unos minutos aporta ese entretenimiento vacuo que aligera la trama. Eso, y la especie de “videoclip” en la piscina, ingrediente que hasta el momento echábamos a faltar también en el serial. Por frívolo que parezca, a veces es necesario algo de superficialidad.

Para acabar, y hablando de superficialidades, una de chorradas. Hay que ver cómo son los surkoreanos con lo de tapar las marcas. Hoy sin contemplaciones le colocan un post-it a la protagonista en el jersey con tal de que no se vea el logo de “Le coq sportif”, cuando además se reconoce a la primera. Para eso, ponle una prenda de vestir blanca y anónima…

CAPÍTULO 8º: Sospechas y sorpresas.

Dae-Han no entiende por qué su hermanastro está queriendo inculpase en su lugar en el escándalo sexual que ha saltado a la primera plana de la prensa. Se lo preguntará, y este le dirá que es algo normal entre hermanos: sacrificarse por el bien común. No solo no se lo creerá sino que recelará de su actitud. La policía intervendrá en el asunto, poniendo en peligro de nuevo la identidad de Shin-Hyeong. Por suerte, resolverán el caso gracias a las cámaras de seguridad del hotel descubriendo que todo fue un montaje para desprestigiar a Dae-Han. Y mientras todo esto pasa, el Director Jung, viendo como todos sus planes no surten efecto, decidirá cambiar de rumbo proponiéndole por sorpresa matrimonio a la Secretaria Hong. Otros conspiradores como son el resto de la familia Choi, comenzarán a sospechar que Shin-Hyeong es en realidad su hermano fallecido, pero la idea es tan surrealista que finalmente la desecharán. El que no solo se atreverá a planteárselo sino incluso decírselo al propio implicado y a Ha-Su será Dae-Han.

Volvemos a encontrarnos con un estupendo episodio gracias sobre todo al habernos ahorrado esas peleas de celos entre padre e hijo por Ha-Su. En lugar de ello, la entrega de hoy la protagoniza el humor y el juego de sospechas y revelaciones.

El humor, porque todo adquiere un tono más distendido con la intención de entretener sin necesidad de recurrir a rellenos o videoclips. Lee Mun-Sik sigue sin aparecer demasiado, pero por suerte la cuota de comicidad es ocupada por otros personajes secundarios como la compañera de trabajo de Ha-Su o los propios protagonistas -¡qué decir de ese guiño a “La dama y el vagabundo”!- , mucho más sueltos sin tener que llevar a sus espaldas la carga sentimentaloide de otros capítulos.

En este aspecto, me gusta que la balanza se incline claramente a favor de Shin-Hyeong; de hecho, Ha-Su parece que solo tiene ojos para este. De todas formas, de sobras conocemos cómo funcionan los melodramas y comedias románticas en el país como para saber que de un día para otro las cosas pueden dar un giro de 180º. Disfrutemos al menos del momento. La parte mala es lo “cortos” que pintan a unos y otros… ¿No se dan cuenta de las “señales”? Venga, hombre…

Por otro lado, la explicación que nos dan del “milagro” comienza a señalar ya hacia el desenlace de la serie, y si bien aún es pronto, empezamos a barruntar lo que pasará. No obstante, hay que agradecer que se tomen el tema con humor.

Por último, un apunte que puede pasar desapercibido pero que ya no es tan gracioso. Por si alguien no se había dado cuenta, la sociedad surkoreana es algo homófoga. Parece mentira dada la pinta de algunos de sus jóvenes, pero aquí queda patente cuando se sugiere una relación homosexual entre Shin-Hyeong y Dae-Han, y no solo se escandalizan sino que lo censuran.

CAPÍTULO 9º: Sonrisas y lágrimas.

La acusación basada en la disparatada hipótesis de Dae-Han se quedará en solo eso, en un disparate. Shin-Hyeong logrará salvar por enésima vez su tapadera. Sin embargo, no será el único que llegue a la misma conclusión ya que la Secretaria Hong también ha estado atando cabos. La diferencia es que tras decírselo al propio Go-Bong, este lo admitirá. Pero las confesiones serán recíprocas ya que el rejuvenecido magnate le hará notar que se ha dado cuenta de que esta siente algo por Dae-Han. Con todas las cartas boca arriba sobre la mesa, ambos decidirán poner en marcha un plan para salvar uno de los hoteles menos rentables de la compañía, hotel que los hermanos de Go-Bong quieren para sí para montar un próspero outlet. Y mientras todo esto sucede la relación de este con Ha-Su avanza, hasta que Shin-Hyeong se dé cuenta de que su hijo realmente está enamorado de ella…

Episodio de transición donde lo único notable del mismo, lo único trascendente, se sitúa en los últimos cinco minutos.

Por lo demás, tonteo de la pareja protagonista y poco más, historias secundarias de relleno relacionadas con el pasado de Go-Bong. Al menos, malos rollos no tendremos. La verdad, y por escribir algo hoy, es que la serie de momento no se está caracterizando por resultar un drama o por sus personajes negativos.

Es cierto que tenemos sobresaltos, como el final del capítulo o el que barruntamos según se vaya acercando ese límite de 48 días, pero no podemos decir que padezcamos mucho. Al igual que los villanos; gente ambiciosa que quiere el poder la hay, pero de momento, todos sus planes han salido mal. Y nosotros que nos alegramos.

Lo peor, como casi siempre en el serial y es más un detalle que algo a poner en una lista negra, la excesiva dependencia de comercializar marcas. Desde ese Samsung Galaxy 6 Edge que nos acompaña desde el principio hasta la cadena de estética donde hoy ponen guapos a la pareja de tortolitos.

CAPÍTULO 10º: Deseos.

A pesar de la resistencia del bueno del Gerente Sung para que Shin-Hyeong no sea intervenido, este será finalmente operado. De la misma saldrá bien, pero la convalecencia le servirá para reflexionar, por lo que se escapará del hospital para aclarar definitivamente sus ideas. Sus “allegados” se preocuparán por él, pero la vida debe seguir. Finalmente reaparecerá con la intención de, sabiendo que quizás le queden pocos días de vida, cumplir los deseos de sus seres queridos; así, si tiene que irse al otro barrio, no lo hará con remordimientos. Dae-Han por su parte pondrá en marcha un plan para salvar el Hotel con el que siempre soñó su padre, y donde este pasó los últimos días junto a su madre. Para ello debe reunir voluntarios entre los trabajadores de la empresa, pero nadie parece querer echarle una mano. Solo Ha-Su conseguirá convencer a algunos de sus compañeros. Una vez allí coincidirá con Shin-Hyeong, y ambos terminarán por dar rienda suelta a sus sentimientos.

Llegamos a otro episodio de transición donde el romance le gana la partida, desgraciadamente para mí, al humor y al propio contenido.

Para empezar, notamos que estamos ante un episodio de relleno cuando, más que meter videoclips, van dando bandazos. Al principio parece que iba a volverse la tortilla como decía en el análisis del anterior capítulo, y que Ha-Su empezaría a interesarse por Dae-Han habiéndose Shin-Hyeong retirado de la pelea sabiendo que su triste final está cerca; pero luego ves esa parte final de capítulo y no sabes si tirarte de los pelos o qué. Algo parecido pasa con la operación… tanto drama y empeño del Gerente Sung para nada. ¿Para qué tanto rollo con lo del meteorito?

Otro asunto es el de Secretaría Hong. ¿No habíamos quedado en que esta y Shin-Hyeong habían llegado a un acuerdo y que ya sabían de qué pie cojeaba cada uno? Hoy parece que ni se acuerdan de ello. Y si hablamos de incongruencias no hay que olvidarse del trato del protagonista al Gerente Sung: sí, es algo gracioso, pero al final va a tornarse en algo cruel: un tío que desde el principio está mostrándote su apoyo, y tú no paras de tratarlo como a una mierda. Bien podría haberlo incluido en sus deseos.

Para acabar, dos detalles: uno, esa escena dramática que perpetra Shin Ha-Gyun. Polivalencia. Sobreactuará en las escenas cómicas lo que queramos, pero podemos pedirle cualquier registro que lo hará convincentemente. Y dos, la película que ven los protagonistas puede ser muy romántica, no lo niego, pero leer subtítulos no ayuda a que el ambiente… se caldee. Por cierto, que yo sepa –y lo he corroborado en el imdb- Alain Delon nunca ha trabajado con Michel Safra, así es que no sé qué guionista ha metido la pata…