THE MAN WHO CAN’T GET MARRIED (III) – Korea del sur – 2009 – (Ep. 12 al 16) de 16. FIN

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BREVE RESUMEN DE LOS 11 PRIMEROS EPISODIOS:

Jo Jae-Hee es un arquitecto de éxito pero como todo genio es un poco, mucho en éste caso, excéntrico. Maniático del orden y de la limpieza, su individualismo lo ha convertido en un huraño solitario. Es tal su egocentrismo que con él solo pueden trabajar su Manager Ki-Ran a la cual conoció mientras estudiaban en la Universidad y un joven ayudante que lo aguanta con tal de crecer profesionalmente. Un día el trastorno que le causará su nueva vecina, una joven que se encargará del piso de su tío mientras éste se encuentra ausente, terminará siéndole de gran ayuda cuando, víctima de un ataque intestinal, ésta llame a una ambulancia y lo acompañe al hospital. Allí conocerá a una compañera de su cuñado, la Doctora Mun-Jung, otra solterona a la que su padre quiere ver casada. Los continuos achaques convertirán la visita de Jae-Hee a la Doctora en casi una rutina, rutina que terminará transformándose en amistad. Cuando los padres de uno y otra se conozcan verán la oportunidad que siempre han esperado: casar a sus hijos. Convirtiéndose en particulares Celestinas ambos obligaran a que la pareja intime, cuestión no del todo muy sencilla dada la obstinación de los mismos. Sin embargo en realidad el obstáculo que se encontrarán estos no serán sus sentimientos sino los de terceros. Y es que es curioso, pero para un hombre que parecía que se iba a pasar la vida solo, ahora le salen “pretendientas” por doquier…

12º CAPITULO: Sustos para todos los gustos.

La declaración de Mun-Jung será correspondida por Jae-Hee tras la lógica reflexión; lo malo es que éste terminará estropeando el asunto haciendo gala otra vez de un egocentrismo supino. Como es normal la Doctora terminará dolida rechazando a éste. Mientras Yu-Jin sigue acobardada por el acosador que la sigue, tanto que no dudará en pedirle a Jae-Hee que le acompañe cada vez que salga del trabajo como pago a un favor pasado. Sin embargo el acoso seguirá y tras atar cabos la jovencita finalmente encontrará a un sospechoso. Mun-Jung se presentará voluntaria para investigar pero con miedo de que a ésta le pase algo Yu-Jin le rogará a Jae-Hee que la acompañe. No irán desencaminados pero sin pruebas no podrán hacer nada. Cuando las dos amigas al día siguiente vayan a visitar un piso para que la dependienta lo alquile, les asaltará el sospechoso. Gracias a la desconfianza de Jae-Hee lograrán salir del paso. La resolución de todo el susto será sorprendente…

Aunque algo forzado – demasiada sobreactuación por parte del protagonista – el episodio de hoy se sale de la línea habitual para ofrecernos una entrega cargada de tensión. Casi uno no se cree nada de lo que le están contando esperando que al final se resuelva de una manera cómica, pero no, cómica no pero sí que sorprendente; no cuento nada para no destriparlo pero vaya final. Y parecía todo dicho.

Por lo demás, poco; no me gusta, como he dicho, el grado de excentricidad que muestra el protagonista hoy y tampoco la tristeza de la Manager Ki-Ran. Por mucho que desee que Jae-Hee y Mun-Jung terminen juntos, no me agrada ver a la pobre arquitecta sufrir por el protagonista. Sé que los guionistas se encargarán de darle un buen final pero… ¡¡¡ cuando antes mejor ¡¡¡.

13º CAPITULO: Tiempo de crisis.

Finalmente Yu-Jin aparcará el asunto como una ocurrencia extraña, algo de lo que se sentirá aliviada Mun-Jung. Sin embargo ésta sigue enfadada con el arquitecto y cuando vaya a la consulta lo tratará con frialdad a pesar de que Jae-Hee acude a ella buscando consejo. Amargado se refugiará en su cuñado y éste le dará las pistas para comenzar a conquistarla. El primer paso será invitarla a cenar. La Doctora acudirá esperanzada y todo parecerá ir a las mil maravillas con declaración inclusive hasta que otra vez se ponga en juego la independencia de uno y otro. La velada acabará tristemente mal. Los días pasarán y Jae-Hee víctima de la preocupación irá enfermando. Cuando se decida finalmente a visitar a la Doctora descubrirá que ésta ha dado orden de que le asignen otro médico, algo que lo herirá profundamente; tanto que se dejará llevar hasta límites peligrosos para su salud.

Episodio traumático a pesar de que su inicio parecía señalar lo contrario. Y es que pasamos de una velada mágica donde parece que finalmente la pareja va a llegar incluso a besarse a una separación con drásticas consecuencias.

Sí, por otro lado es cierto que uno puede adivinar que esa magia va a desvanecerse a tenor del carácter del protagonista pero de ahí a pensar que las cosas se pueden poner tan feas, va un trecho. En todo caso, como suele ocurrir siempre, después de la tormenta viene la calma y seguro que nos espera la mejor de las reconciliaciones.

Por otra parte hay que volver a incidir en la labor que está jugando Ki-Ran. Hoy se alza como el mejor personaje del episodio ya que superada su crisis aquí abre su corazón a Mun-Jung aceptando su derrota y defendiendo sin rencor a Jae-Hee. Esto es lo que diferencia a una serie 10 de otras con solo aspiraciones de telenovela.

Por último, una de anécdotas. ¿Para que llama Jae-Hee por teléfono a Mun-Jung si pueden tranquilamente conversar mediante el ordenador?. Una cosa es que ella no tenga videocámara y otra, altavoces…

14º CAPITULO: Para ir acabando, enredos y complicaciones.

En el hospital Jae-Hee se reconciliará con la doctora volviendo su atípica relación a la normalidad. Sin embargo a la pareja le surgirá un problema: Yu-Jin romperá con Hyeon-Gyu confesándole que se ha enamorado de otro hombre. Esa misma noche, la jovencita se declarará al arquitecto pero éste se creerá que se refiere a Sanggu enredando mas el asunto correspondiéndole. La felicidad de Yu-Jin será tal que no podrá esperar a contárselo a su amiga Mun-Jung, sorprendiéndola cuando ésta le cuente el caso. La Doctora no tendrá otro remedio que confesarle su relación con Jae-Hee lo que provocará en la dependienta una gran confusión. Mientras, Hyeon-Gyu víctima de otro malentendido se enterará de que es su jefe a quien ahora Yu-Jin quiere. Esto unido a un desgraciado accidente en el trabajo le conducirá a cometer una tontería. Finalmente Yu-Jin se dará cuenta de su error pero ya será demasiado tarde…

Sorpresa, se acerca el final y el tono de la serie se vuelve oscuro y con intenciones algo cuestionables. Los sentimientos han tomado el relevo a las risas y son varias las ocasiones en éste episodio en las que las lágrimas amanzanan con surgir.

Con esto no digo que el episodio sea malo solo que rompe un tanto la sintonía que llevábamos acercándose peligrosamente a esa maldición que se cierne sobre las series surkoreanas que provoca que muchas de ellas no acaben como a uno le gustaría.

Y poco mas esperando que todo se resuelva placenteramente y ningún personaje salga perjudicado sentimentalmente.

15º CAPITULO: Extraño interludio.

A Jae-Hee le salvará Mun-Jung cual campana en un combate de boxeo ante la desmesurada muestra de afecto – declaración – de Yu-Jin. Afortunadamente todo volverá a su cauce. Al día siguiente el arquitecto junto a Hyeon-Gyu y Ki-Ran visitarán a un prestigioso artista que pretende que estos le renueven el estudio. Allí se encontrarán por sorpresa con Yu-Jin que trasladada a su nuevo hogar ha acudido a la fiesta acompañando a su amiga y curiosamente a Mun Seok-Hwan. El encuentro provocará que la jovencita coincida con Hyeon-Gyu confesándose y pidiéndole disculpas. A la mañana siguiente Yu-Jin comenzará a recibir impertinentes llamadas del artista que se ha encaprichado de ella. Fortuitamente se enterará Mun-Jung llegando naturalmente a oídos de Jae-Hee. Molesto por el proceder del pintor decidirá abandonar el proyecto teniendo Ki-Ran que pedirle ayuda a la Doctora para hacerle cambiar de opinión.

El episodio de hoy nos deja un tanto fríos ya que cercanos a su desenlace la trama de hoy no parece señalar al cercano final; resulta tan “de relleno” que incluso impide que lo disculpemos acudiendo a ese tópico de dar unos pasos hacia atrás para coger carrerilla. Espero que no sea una señal de esa maldición que ya apuntaba en el anterior episodio.

Por otra parte y dejándonos de reflexiones basadas en suposiciones hay que decir que parece ir a contranatura la reacción del padre de Mun-Jung, demasiado extremista y con poca relación con lo mostrado por su carácter en entregas precedentes.

Tampoco me gusta la posición en la que se ha quedado Yu-Jin ya que aunque termine – supuestamente otra vez – junto a Hyeon-Gyu, resultará ciertamente precipitado. Se ha echado a faltar algo de presencia del ayudante del protagonista no tanto por ocupación de pantalla sino por cometido; no hubiese estado mal mostrar un poco de pesar ante la traición de su pareja y no tan solo esa rabieta del anterior capítulo.

Para terminar, dos reflexiones. Una, muy bueno el sentido que se da a Mun-Jung dejando que el arquitecto decore su hogar para así propiciar que se sienta “como en casa” pensando en un futuro y dos, mas como anécdota, el tronchante modelito de Sanggu con gorrita y mochila a cuestas incluida.

16º CAPITULO: ¿Y fueron felices y comieron perdices… ?.

La irrupción de Mun-Jung en el hogar de Jae-Hee será traumática para el arquitecto. No dejará de vigilarla para que no desordene nada y la doctora, perspicaz como la que mas le propondrá establecer unas reglas para que la convivencia en común sea mas asumible para ambos. Mientras que estos aprenden a soportarse, Hyeon-Gyu henchido de satisfacción tras ser reconocido su trabajo en el estudio querrá compartir su alegría con Yu-Jin. La charla le hará ver a la jovencita la vida de otra manera, comprendiendo que la separación de aquellos que la quieren solo consigue hacerle mas daño. Mun-Jung por su parte querrá confesarle a su padre que aún sigue con Jae-Hee pero lo único que conseguirá es que éste plante la sombra de una duda. Cuando ésta se la plantee a su vez al arquitecto se abrirá entre ellos un abismo tan grande que uno desaparecerá dos semanas y la otra se irá a trabajar a un hospital fuera de Seúl. A la vuelta Jae-Hee comprenderá que una vez abandonada su soledad no puede parar el tren de sus sentimientos por otra vez querer vivir ajeno a los demás.

Buen colofón pero no redondo. Se ha obviado dar una resolución a los personajes secundarios dejando a cada cual que invente un futuro para estos e incluso desde cierto punto de vista para los protagonistas.

Pero en resumidas cuentas el capítulo final resulta satisfactorio tanto por las muchas sensaciones que despierta – el que se haya sentido atraído por su historia y personajes no podrá eludir soltar una lagrimilla – como por algunos detalles especialmente reservados para ésta entrega.

Por ejemplo, esa animación de fondo en plan Disney para reflejar la felicidad del protagonista tras la primera noche en común con Mun-Jung, esa canción en el momento mas importante del episodio por parte de Kim Gun-Mo, el cual hay que recordar hace dos cameos de lujo en la propia serie (por cierto, es raro: la canción no figura en la Banda Sonora) o esa imagen de Sanggu tan disparatada… hacen que el conjunto haga los honores a un último episodio que nos deja con esa extraña sensación que producen las buenas series: que echaremos de menos a sus protagonistas.

P.D.: Esperar como siempre a que acaben los títulos de crédito para ver en ésta ocasión no el acostumbrado gag sino el verdadero final de la serie.

CONCLUSIONES:

Al final me ha dado la sensación de que a pesar de que la serie es absolutamente redonda, le sobraba el episodio 15 y mas cuando hay asuntos por cerrar. Por esa razón y solo por esa, “The man who can’t get married” no se ha convertido en mi serie favorita. Eso sí, la medalla de plata la tiene asegurada.

Y es que son tantas las razones para adorar ésta serie que es difícil resumirlas. Aún así, lo intentaré.

– Lo primero, el humor. La serie nunca ha tenido la voluntad de dramatizar buscando esa trascendencia con la que los cineastas/realizadores surkoreanos quieren dotar a sus obras cuando acogen una comedia sin darse cuenta de que infravaloran al género. Kim Jeong-Gyu se descubre como un director al que se le nota que le gusta lo que hace sin menospreciar lo que tiene entre manos. Así la serie se centra en hacer feliz al espectador sin perderse en otros menesteres que desvíen el objetivo. Por otro lado, “The man who can’t get married” te hará reír, mayoritariamente sonreír, pero es el conjunto, esa atmósfera desenfadada, la que “contamina” a todos sus elementos convirtiéndolo en algo casi mágico.

– En esto tienen mucho que decir sus personajes y protagonistas. No solo ponen su granito de arena sino que se sienten parte del proyecto haciendo que el mismo suba enteros. La química entre la pareja protagonista es fabulosa y ambos se muestran como las estrellas que son.

– Uhm Jung-Hwa no solo es una estrella dentro del panorama musical surkoreano con 20 años de carrera a sus espaldas sino que interpretativamente ha crecido a niveles tan elevados que en éste 2009 ha sido requerida para participar hasta en tres producciones como la bate-records “Haeundae”, “Five Senses of Eros” e “Insadong Scandal”, además de ésta producción que reseñamos. Dejando de lado su popularidad, Jung-Hwa es un animal interpretativo y mas concretamente un camaleón ya que no solo – bromas aparte – no le hace ascos a ningún papel sino que los borda. Aquí resulta el personaje mas creíble y encantador, por encima del protagonismo destacado de su compañero de reparto.

– Sobre éste, Ji Jin-Hee, no se puede decir que lo haga mal, al revés, solo que se encuentra demasiado limitado en cuanto a registros se refiere a causa del peculiar carácter de su personaje. Eso sí, divertido es un rato y hasta se le puede perdonar la sobreactuación debido a ese tono cómico que en ocasiones le obliga a exagerar. Al igual que Jung-Hwa, Jin-Hee se muestra como un actor polivalente tocándole en ésta ocasión el personaje mas histriónico de su carrera tras verlo por ejemplo bailar y cantar en “Perhaps love” o como héroe de acción en la fallida – no por su culpa – “Soo”.

– El resto de personajes, correctos volviendo a incidir en lo plausible de no tener ningún personaje negativo que pueda estropear la atmósfera. Por destacar algo, señalaremos a Hyeon-Gyu/Yu Ah-In por distanciarse un tanto del joven arquetipo de series – aunque no comulgue con su vestuario – y a ese “invitado sorpresa” que es Sanggu, y es que nadie esperaba a un chihuhua como un personaje mas.

– Obviando el argumento hay que alabar la sensibilidad puesta sobre una problemática como la de los solteros “maduritos” en el país, trasladándose como un mal generalizado sino universalizado. Se nota que saben de que hablan.

– Para terminar decir que las sensaciones son tan buenas que hasta la banda sonora pasa inadvertida, elemento que habitualmente en la producción televisiva surkoreana suele brillar como un factor a favor mas. No digo que sea mala, al contrario la elección de temas no solo es excelente sino idónea con la intervención incluso de los protagonistas, solo que la acción es tan buena que uno ni tiene tiempo para pensar en ella. Eso sí, en un reproductor mp3 y ya aislada de las imágenes resulta como he dicho, excelente.

– Resumiendo, “The man who can’t get married” es una serie imprescindible; dirigida para un espectro de público muy diferente de lo que es normal en la península pero con un objetivo tan claro de divertir y hacer feliz que no se desvía hasta conseguirlo. Comedia romántica sí, pero con el comedia en mayúsculas.

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THE MAN WHO CAN’T GET MARRIED (II) – Korea del sur – 2009 – (Ep. 7 al 11) de 16

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BREVE RESUMEN DE LOS 6 PRIMEROS EPISODIOS:

Jo Jae-Hee es un prestigioso arquitecto. A pesar de su talento es una persona tremendamente excéntrica, perfeccionista, solitario hasta la médula y obsesionado con el orden y la limpieza; tan huraño que solo su ayudante Hyeon-Gyu y su Manager Ki-Ran lo aguantan. Un día hasta el apartamento contiguo al suyo se mudará Yu-Jin, una joven que se ocupará del piso hasta que regrese su tío, dueño del mismo. A pesar de no conectar, Yu-Jin le servirá de gran ayuda al arquitecto cuando éste se desmaye víctima de un colapso intestinal. Lo acompañará al hospital donde trabaja el cuñado de éste y allí conocerán a la Doctora Mun-Jung. Ésta es otra solitaria mujer a la que su padre quiere ver casada. Los continuos achaques intestinales convertirán las visitas de Jae-Hee a la Doctora en casi una rutina, una especie de relación que se irá estrechando a medida que los diferentes personajes interactúen con la pareja.

7º CAPITULO: Tronchante. El protagonista de hoy es Sanggu.

A Jae-Hee le despierta de sus ensoñaciones Sanggu que colándose desde la casa de su ama logrará llamar la atención del arquitecto. Sin embargo la intrusión no es gratuita ya que éste solo se ha atrevido a desafiar al cascarrabias para alertarlo sobre el estado de Yu-Jin, en pleno ataque de apendicitis. La llevará al hospital y tras tener que ingresarla para proceder con la extirpación del apéndice surgirá el problema: Quién se queda con Sanggu. Hyeon-Gyu y la doctora no tienen permitidos los animales en sus respectivos bloques de viviendas así es que a la última no se le ocurrirá otra cosa que pedírselo a Jae-Hee. Éste en un principio lo rechazará pero terminará accediendo tras amenazarle Mun-Jung con no atenderlo cuando vaya a la consulta. Los días irán pasando y el arquitecto irá cogiéndole cariño al perro. Justo el día en que Yu-Jin es dada de alta, Sanggu se escapará del cuidado de Mun-Jung dando paso a una dramática búsqueda del animal por parte de ésta y de Jae-Hee. Finalmente éste aparecerá en la propia casa de la joven devolviendo el aliento a la pareja. Al día siguiente el arquitecto decidirá darle una sorpresa a Mun-Jung en forma de regalo intentando animarla derribando sus miedos.

Aunque previsible no se puede negar que el episodio de hoy sea destornillante. Sabemos como terminará la relación entre el chihuhua y el protagonista pero no por ello las situaciones que plantea son menos divertidas o tiernas. Y es que si hablamos en términos de sensibilidad, “The man who can’t get married” tiene mucho que ofrecer.

La conversación entre Jae-Hee y Mun-Jung donde ésta habla de la mala suerte que ha tenido siempre con sus mascotas y como éste lo enlaza con su profesión o el regalo consecuencia de la charla, encandilarán a esos que buscan algo mas en una relación que solo romanticismo.

Para acabar, aplaudir ese final. Todos esperamos que sea una especie de declaración por parte del protagonista pero yo no pondría la mano en el fuego viendo que comienza a esbozarse un triangulo entre éste, la propia doctora y la manager Ki-Ran. Habrá que esperar. ¿Sorpresa?.

8º CAPITULO: Primer obstáculo.

Jae-Hee tendrá que salir al rescate de su cuñado cuando la mujer de éste, su hermana, lo descubra viajando en su coche con otra mujer. El arquitecto accederá a hacerse pasar por novio de ésta ante su hermana para no dejar en mal lugar al doctor. Lo malo es que tanto Hyeon-Gyu como Yu-Jin se encuentran en el local espiando toda la escena. Pronto la noticia correrá como la pólvora y las mujeres relacionadas con Jae-Hee se sentirán algo inquietas. Los nervios reales aparecerán cuando la propia Mun-Jung vea juntos al arquitecto y a su supuesta pareja cuando ésta cite al primero por sorpresa. Al principio Jae-Hee se sentirá atraído por la jovencita pero pronto no podrá seguirle el ritmo dándose cuenta de su error. Mientras, la Doctora dolida ante la repentina felicidad y vida de pareja del solterón, accederá a una cita a ciegas orquestada por su padre. La misma no acabará muy bien que digamos pero para su sorpresa, alguien la espera en el portal de su casa.

Ya lo decía en el anterior episodio: que no iban a ser las cosas tan fáciles para los protagonistas. Hoy tenemos la primera traba pero menos mal que ha sido “ligera”. Y es que da rabia – y risa – ver como inicialmente nuestro héroe tontea con la guapa Hwa-Ran mientras Mun-Jung refunfuña sintiendo algo que se parece a los celos. Es tal la química espectador-pareja protagonista que ya no podemos esperar a verlos juntos con lo que contemplar tal escena nos pone tan de los nervios como a la propia Mun-Jung.

En todo caso el humor vuelve a ser un buen calmante y volveremos a reír como en anteriores ocasiones. Por ejemplo resulta divertido encontrarnos otra vez con Kim Gun-Mo haciendo un cameo. Eso, y la importancia que están adquiriendo ya no los secundarios sino los terciarios como p.e. ese empleado del videoclub.

Por último destacar la excelente elección de temas musicales para servir de fondo a las escenas. Ya no solo son las que podemos encontrarnos editadas en la Banda Sonora de la serie, son otras populares de gente como “Big Bang” e incluso occidentales. Sin olvidar incluso una de la propia Uhm Jung-Hwa.

9º CAPITULO: Comienza el deshielo.

Lo que parecía que iba a ser una velada romántica terminará siendo un desastre a causa de la falta de tacto de Jae-Hee. La Doctora acabará tan disgustada que al día siguiente cuando el arquitecto vaya a pedirle perdón a la consulta ésta lo tratará con tanta indiferencia que Jae-Hee se sentirá dolido. Sin embargo no tendrá ni tiempo para preocuparse ya que su madre tras un desmayo acabará siendo hospitalizada. Allí el destino conducirá a que ésta conozca al padre de Mun-Jung y ambos, con el mismo fin de ver casados a sus hijos, harán un frente común: urdirán un plan para cual Celestina, unirlos. Chantajeando a la Doctora y a su hijo, la madre de Jae-Hee solo accederá a operarse de la pierna si la pareja les conceden un deseo escogido al azar. Tras elegir a ciegas uno, estos deberán viajar un fin de semana juntos fuera de Seúl. Molestos por verse víctimas del juego de sus padres decidirán a su vez engañarlos. Sin embargo, saltará la sorpresa.

Genial, cuando mas dramática parecía que se ponía la cosa, se acierta de pleno. Y es que superado el meridiano de la serie, ya va siendo hora de que la parejita vaya uniendo sus caminos. No cuento mas.

Lo que sí que diré es que esos minutos donde se roza el drama sirven para ver la actuación de una Jeon Yang-Ja que hace gala de su veteranía; el complemento perfecto para esas risas que asegura la serie.

Por lo demás, poco… o mucho, según se mire. Los secundarios cada vez están mejor destacando en ésta ocasión a Yu Tae-Wung/Mun Seok-Hwan y no solo por ese modelito que luce en el episodio, las escenas oníricas del protagonista que resultan deliciosamente divertidas y la hora que se pasa en un segundo… ¿qué mas quieres?.

10º CAPITULO: Como una pareja de novios.

El viaje comenzará con los típicos conflictos y el no menos clásico tira y afloja. A pesar de ello la pareja solventará esos pequeños problemas terminando por cogerle gustillo a la excursión, tanto que cuando sus caminos se crucen con los de la Manager Ki-Ran y Mun Seok-Hwan visitando el poblado que el arquitecto junto a estos debe rehabilitar, se romperá la sintonía que existía entre los dos. Deberán entonces disimular aunque la avispada Ki-Ran se huela la relación. Cuando llegue la hora de volver a Seúl, allí les estarán esperando sus padres no solo para ponerlos a prueba sino para averiguar si entre ambos ha surgido el amor.

Aunque el contenido del episodio no sea ni denso ni significativo, a casi todos se nos quedará cara de tontos cuando veamos a la pareja cada vez mas íntima. Ya les es imposible esconder sus sentimientos y solo hay que ver la cara de Jae-Hee para saber lo que piensa. Es un libro abierto.

Está claro que a las personas mas jóvenes de la casa y a adolescentes, la relación entre los protagonistas les puede resultar anodina y sin interés pero desde el punto de vista de alguien que comparte la misma edad – aunque no estado civil – la perspectiva es mucho mas divertida. Divertida y creíble ya que todos conocemos a gente de su edad con, si bien no idénticos problemas sí que similares obstáculos para entablar una relación seria.

Para terminar y volver a retomar el tono jocoso, destacar una nueva broma privada. Si hace unos episodios veíamos a Uhm Jung-Hwa cantar de no muy buen modo – recordar que lleva dos décadas en el mundo de la canción – ahora le llega el turno a su compañero de reparto. Y es que si bien Ji Jin-Hee no es como la anterior, un profesional del medio sí que por el contrario ha participado en insignes musicales como en la hongkonesa “Perhaps love” e incluso la misma banda sonora de ésta serie incluye un tema cantado por él. No hay nada mejor que reírse de uno mismo.

11º CAPITULO: Complicaciones, declaraciones, despedidas… qué miedo.

La pareja sabrá salirse por la tangente sin dar a entender nada a sus padres. Sin embargo sobre Jae-Hee se cernirá una tormenta aún peor: Ki-Ran está a punto de aceptar la oferta de trabajo realizada por Mun Seok-Hwan. Puesto en sobrealerta gracias a la perspicacia de Hyeon-Gyu, el arquitecto no sabrá a que atenerse; su primera reacción será la de la indiferencia pasando mas tarde a la de rechazo intentando convencerse que podrá sobrevivir sin su socia. Una vez demostrada su incompetencia no tendrá otro remedio que admitir su error e intentar que ésta no se vaya. Mientras esto ocurre el tío de Yu-Jin avisa a su sobrina de su pronto regreso lo que la obligará a mudarse. Por su parte la Doctora Mun-Jung es invitada a una fiesta en la que coincidirá con su antiguo prometido e ir sin pareja le supone un serio problema. Jae-Hee se prestará a ello. El problema surgirá cuando la cita coincida con el momento en que tiene que hacer cambiar de idea a Ki-Ran.

Vamos a entrar en la fase definitiva de la serie y parece que el rumbo de la misma comienza a acelerarse cobrando trascendencia.

Por primera vez vemos a nuestro “héroe” en una situación delicada y no solo por lo que respecta a su futuro profesional sino también sentimental. El triangulo que se esbozaba hasta el momento ha tomado forma definitiva y aunque la transición haya sido suave no le resta importancia y hasta dramatismo.

Pero el peso especifico del capítulo de hoy no solo compete a la pareja protagonista sino que vemos como a la pobre Yu-Jin tampoco le van muy bien las cosas. Pero que nadie se asuste ya que una cosa puede ir unida a otra… además, el tono de la serie nunca nos ha dado razones para pensar mal.

Fuera de todo el embrollo que se avecina, una como siempre de mis anécdotas chorras. A la buena elección de temas musicales para acompañar a las escenas hay que añadir que hoy uno de ellos sea en castellano y otro, aunque instrumental, no pueda esconder su origen latino: “El cóndor pasa”.

En fin, veremos como le sienta a Jae-Hee la declaración de la dulce Mun-Jung…

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THE MAN WHO CAN’T GET MARRIED (I) – Korea del sur – 2009 – (Ep. 1 al 6) de 16

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Hoy no empezaré con uno de esos “mis” rollos – alguno seguro que ya me lo estará agradeciendo… – con los que contar obras y milagros de algunos de los implicados en la serie o que intenta explicar la causa del nacimiento de la misma. No, hoy voy a ser simple y aunque con una de esas también “mis” batallitas contaré la razón de porque vi éste serial y consecuentemente estoy escribiendo esto.

Muchos sabréis que en el verano del 2009 viajé a Korea del Sur para mostrarle las bondades de aquel país a mi mujer; pues bien mientras permanecimos allí descubrimos ésta serie y, ¡¡¡ cómo debería ser ésta cuando sin entender ni papa de koreano nos enganchamos a la misma como si hubiese estado doblada a nuestro idioma ¡¡¡.

Eran unos personajes simpáticos con expresiones tan transparentes que con un solo gesto daban a entender un concepto; eran unas situaciones tan chocantes que te tenían atrapado al sillón, silla o donde estuvieses – un día la seguimos incluso desde un bar japonés en la capital seulina con toda la gente mirándonos… – y era en resumen, un conjunto tan mágico que ineludiblemente nos indicaba que a la vuelta al hogar tenía que ser de obligado visionado.

Entonces, con todo esto, con unas sensaciones que por sí solas invitan a ver una serie… ¿a qué estás esperando?, ¿necesitas mas palabrería o introducciones vacías?, ¿o es que no te fías de ésta pareja de españolitos?. Pues espera, lee y decide…

1º CAPITULO: “Piano, piano si va lontano…”

Jo Jae-Hee es un arquitecto de éxito. Solitario se ha acostumbrado a sus propias excentricidades y solo su madre y compañeros de trabajo lo soportan, a malas penas claro. Al lado de su apartamento se trasladará Jung Yu-Jin una jovencita que cuidará del apartamento de su tío durante unos meses. Cuando Jae Hee sufra un colapso intestinal, Yu-Jin llamará a urgencias y lo acompañará al hospital. Allí conocerán a Jang Mun-Jung una doctora solterona que a diferencia del arquitecto sí que le gustaría pasar el resto de sus días junto a alguien. Soberbio como él solo, Jae-Hee se cogerá el alta voluntaria aún a riesgo de tener una recaída. El destino le llevará al centro sanitario de nuevo pero no a causa de su enfermedad sino para devolverle el favor a Yu-Jin cuando ésta se desmaye víctima de una enorme borrachera cogida tras haber roto con su novio. Pero cuando mas felices se las prometía el solterón, se cumplirá la predicción de la Doctora Mun-Jung.

A pesar del denso desarrollo nos encontramos ante un episodio típico de presentación en el que se nos empiezan a esbozar a los protagonistas y por suerte o por desgracia, yo que tengo que vérmelas todos los días a causa de mi trabajo con arquitectos de todo tipo, tengo que confesar que la serie retrata a la perfección a ese presunto “profesional” que se cree todo un artista y cuyo engreimiento le lleva a pensar que todo el que no opina como él está equivocado.

El resto de personajes bastante estereotipados pero se comienzan a ver destellos de esa “alta comedia” cuya meta no es solo provocarnos la risa y hacernos pasar un buen rato. Atención a ese chihuahua que puede ser la revelación de la serie.

Para acabar, aplaudir ese cómico cameo del estupendo cantante y artista Kim Gun-Mo como aspirante a pareja de la protagonista; y es que dejando el hecho como divertida anécdota cabe recordar que Uhm Jung-Hwa antes que actriz es cantante como lo demuestran sus mas de 15 años de carrera y su algo mas de docena de discos. De ahí que Gun-Mo haga una aparición estelar por la amistad que los une.

2º CAPITULO: Reflexiones y sonrisas.

Finalmente a Jae-Hee la doctora Mun-Jung le dará el alta de su problema intestinal pero su alegría no será completa ya que los análisis de sangre han reflejado un alto grado de colesterol. Sin embargo esto no será lo peor ya que a la propia Mun-Jung, en una revisión rutinaria del ginecólogo, le detectarán un forúnculo que si bien puede ser un simple quiste, también puede ser un tumor. Esto provocará que reflexione sobre la vida y el paso del tiempo. Mientras, Yu-Jin se cita con Park Hyeon-Gyu pero la velada no será como ésta se espera. Al día siguiente el destino unirá a la jovencita con la doctora y ambas se lamerán sus heridas sentimentales forjando una buena amistad, tanto que quedarán juntas para cenar. A la cena se unirá Hyeon-Gyu que había acudido al apartamento de su jefe para ayudarle a llevar la compra al resultar éste herido en el trabajo. Sintiendo lástima por el solitario arquitecto lo invitarán también pero su falta de tacto y desuso de las relaciones sociales provocarán que, aún sin quererlo, meta la pata con Mun-Jung.

La verdad es que me está encantando ésta serie y no solo por la capacidad cómica que tiene la pareja de protagonistas; y es que el argumento refleja con una cruel fidelidad esos problemas que tiene ese extracto social en el que me encuentro de gente que ni es joven ni mayor y que la sociedad termina por arrinconar ante su falta de relaciones sociales; y no importa que sea en Korea o en España, esto lamentablemente es algo universalizado.

Pero tranquilos, que a nadie le corra un escalofrío por la espalda que a pesar de esas consignas supuestamente reflexivas, como he dicho, resultan crueles porque en realidad tienen ese punto ridículo que las hace divertidas. Nos reímos de semejantes con similares problemas, cruel sí pero también liberador.

Por otra parte y dejando de lado el trasfondo “terrenal” hay que decir que comenzamos a verle el plumero a la serie. Los tópicos comienzan a surgir y las relaciones se encaminan ya no hacia lo clásico sino a lo manido. Al menos la serie sigue mostrándose fresca gracias tanto al buen hacer de sus interpretes como al de la realización; y es que salpimentar la acción del episodio con algunas imágenes sobreimpresas que reflejan los pensamientos de los protagonistas, resulta estimulante además de, otra vez, divertido.

Por cierto, una vez mas vuelve a sonar España ya que según afirma uno de los protagonistas, estuvo de viaje por nuestro/mi país.

Ah y como curiosidad, mucho soltero de oro pero Ji Jin Hee lleva felizmente casado desde el 2004.

3º CAPITULO: La lección de hoy va sobre la economía.

Mientras Jae-Hee disfruta con su nuevo y carísimo equipo de música, Yu-Jin tiene problemas mas graves cuando con el vehículo de la empresa golpee a otro estacionado. La reparación le costará cerca de 3000 , cantidad que no puede afrontar a no ser que encuentre un trabajo temporal. Esto le supondrá aún mas problemas ya que sin tiempo para descansar, comenzará a flaquear en su ocupación principal. Mientras el solitario Jae-Hee deberá visitar un par de veces mas a la doctora Mun-Jung víctima de sus continuos problemas intestinales. Ésta le diagnosticará que el origen de estos no es otro que es el estrés provocado por alguna preocupación. El “bueno” del arquitecto finalmente se dará cuenta – no sin cierta ayuda de Hyeon-Gyu – que lo que le atormenta es la situación de su vecinita. Finalmente determinará tomar cartas en el asunto ayudando a Yu-Jin.

“The man who can’t get married” sigue haciéndonos reír aunque al parecer centrando cada episodio en un tema determinado. En ésta ocasión le toca el turno al ámbito económico mostrándonos los contrastes entre las precarias condiciones de los jóvenes que se quieren independizar y los solteros ya algo mas maduros sin cargos a sus espaldas.

Pero como decía en el anterior capítulo que nadie se preocupe, que la serie no se pone en plan trascendental. Y es que uno de los muchos aciertos de la misma es que al parecer – aún estamos en los primeros episodios – por muchos problemas que haya no se va a poner nunca dramática.

Y ya que estamos con los aciertos… un 10 a Uhm Jung Hwa, la chica camaleón de Korea. En el último año le hemos visto un papel de villana al mas puro estilo “femme fatale” en “Insadong Scandal” y otro dramático en la majestuosa “Haeundae”. Con “The man who…” nos da la replica cómica conformando un conjunto redondo y magnifico. Pero por si fuera poco no hay que olvidar su vertiente musical donde es una estrella absoluta y no precisamente por esas baladas donde habitualmente campan las estrellas que combinan el cine con la música sino con canciones llenas de ritmo donde además se mueve – literalmente – como pez en el agua. Baila, canta, hace reír y llorar… ¿qué no hará en la… ?. Dejémoslo.

4º CAPITULO: Solitario e impertinente pero en el fondo inocentón como un niño.

Mun-Jung finalmente será la que acuda al rescate de Yu-Jin. Poco le importará a Jae-Hee que permanecerá indiferente ante su rol de hombre huraño. Siguiendo el consejo de la Manager Ki-Ran, el arquitecto decidirá pasar un domingo inspirándose en las bellezas que oculta Seúl. El destino provocará que en el autobús turístico se encuentre con Mun-Jung. Sin otro remedio que pasar el “mal trago” juntos, Jae-Hee volverá hacer gala de su repelente petulancia poniendo primero en evidencia a una pobre guía turística y luego a la propia doctora. El enfado terminará pronto ya que un irreconocible Jae-Hee acudirá a la consulta y a su modo le pedirá perdón. La “cita” acabará con una sorpresa mayor: al mas puro estilo galán de telenovela, el arquitecto le pedirá que lo acompañe a ver un Festival de Fuegos Artificiales.

Otra divertida hora en la que disfrutaremos de la refrescante relación de los personajes. Y ya no solo son las muecas o las dispares reacciones del “anti-héroe” protagonista, son esos detalles que terminan por hacer grande una producción.

Por ejemplo, para empezar resulta muy gracioso ver a Uhm Jung Hwa cantar karaoke… no muy allá que digamos. Con casi 20 años a sus espaldas de carrera musical resulta agradable ver como se ríe de sí misma. Y luego, aplaudir esa tendencia que estamos comprobando últimamente en la industria, ya sea televisiva o cinematográfica en el país, de aprovechar los tesoros que esconde la nación. Aquí valiéndose de esa excusa como es el tour turístico por la capital de los protagonistas se nos muestra el Palacio Changdeokgung contándonos parte de su historia. Divertido e instructivo, ¿qué mas quieres?.

Para acabar, decir que nos lo estamos pasando tan bien que no vemos el momento en que los tortolitos se unan.

5º CAPITULO: La casa de cada uno es el “Sancta sanctorum” personal.

Sorprendido Jae-Hee aceptará la llegada de Mun-Jung pero no tanto la de sus amigas. Al día siguiente acudirá a la consulta alegando dolor de cabeza, teniendo una curiosa conversación sobre lo importante que es para el arquitecto la privacidad de su hogar. Las visitas pronto acabarán ya que un nuevo encargo en el despacho provocará que tanto el arquitecto como Hyeon-Gyu trabajen noche y día. Para su sorpresa la doctora Mun-Jung echará hasta de menos a su paciente. Pero finalmente el stress terminará por vencer a Jae-Hee cayendo rendido en su despacho. Hyeon-Gyu lo acompañará al hospital y allí, tras haber mostrado debilidad delante de todos, lo pagará con su pobre ayudante despidiéndolo. Conociéndolo nadie le hará mucho caso, corrigiendo poco a poco su actitud a medida que vaya recuperándose. Se dará el alta voluntaria intentando acabar el trabajo en su casa pero allí el destino volverá a jugarle una mala pasada: volverá a desmayarse pero será “rescatado” por Mun-Jung, Hyeon-Gyu y Yu-Jin que se encontraban en casa de la última. Gracias a ello la Doctora conseguirá satisfacer su curiosidad sobre el hogar del profesional.

Mas carcajadas para un episodio que tacharía de transición sino fuese porque para que haya una transición debe existir una meta.

Y es que la “gracia” de “The man who can’t get married” es que parece que no se dirige hacia nada. Sí, sabemos que los protagonistas tienen que terminar juntos pero ni hay argumentos que compliquen esto ni otros condicionantes que embrollen la trama; cada episodio tiene su propio principio y final y parecen independientes unos de otros. Aquí la cosa va de cómo llegar a “introducirse” en la casa del prota y la diversión es ver como se llegará a ese fin.

Por lo demás, como decíamos en el anterior episodio, se nos siguen mostrando algunos de los tesoros de Korea, en éste caso en forma de esos típicos hanoks (casas tradicionales).

6º CAPITULO: De momento el mejor episodio de la serie. Redondo.

El padre de Mun-Jung, Jang Bong-Su, querrá averiguar que clase de hombre es quien está saliendo con su hija convencido de que Jae-Hee es su pareja. El destino llevará a éste a coincidir con el arquitecto en la consulta de la doctora y decidido a averiguar su naturaleza se dispondrá incluso a seguirlo. Finalmente éste se dará cuenta de que lo siguen y el dentista no tendrá otro remedio que “secuestrarlo”. A pesar de las negativas de Jae-Hee, el hombre seguirá insistiendo hasta que otra vez decida la providencia: la pareja de hombres se encontrarán en la sauna con Mun-Jung y Yu-Jin. Aclarada la situación solo quedará una cuestión por resolver: el secreto que su progenitor le pide guardar a Jae-Hee. Y es que el anciano no piensa contarle a su hija que se va a jubilar por miedo a hacerle daño. Al final éste no podrá guardar el secreto sabiendo lo mal que lo está pasando Mun-Jung y todo aparentemente se arreglará sacándole Bong-Su una promesa a su hija: que se casará.

Completo, estamos ante un episodio pleno y de lo mejorcito que te puedes encontrar en la actualidad en el panorama televisivo asiático. No solo son las muchas carcajadas que logran robarte los 50 primeros minutos del episodio son también esos 10 finales mas sentimentales que amenazan con hasta provocarte unas lagrimillas.

Y como parece que me repito cuando alabo la comicidad de la serie hoy voy a poner un ejemplo bastante ilustrativo. A pesar de que mi hijo de 7 años no tiene todavía la suficiente destreza como para leer los subtítulos de la serie no veáis como se reía cuando Jae-Hee se sienta en “cierto” taburete.

Respecto al segundo punto, el capítulo de hoy llega a tocar la fibra sin tener por el contrario que recurrir a artificios forzados. Es la naturalidad y humanidad que compartimos todos los que formamos parte de una familia las que lo consigue.

Por lo demás, comenzamos a ver que nuestro arisco protagonista empieza a cambiar aunque ese final tan… ¿picante?, pueda hacernos creer que la cosa va a empeorar.

Para acabar decir que como esto siga así, ya tengo nueva serie favorita.

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