RACE 3 – Remo D’Souza – 2018 – Bollywood – Acción

Race3

Dada la popularidad de esta película llegándose a estrenar en cines incluso de nuestro país, parece un poco obvio decir que la misma no es una secuela directa de sus dos primeras partes ya que, como digo, casi todo el amante al cine de Bollywood ya lo sabrá. Sin embargo hay que decirlo tanto para el que se haya acercado aquí por curiosidad sin conocer la naturaleza de la misma como por hacer hincapié en un hecho que al menos aquí resulta sorprendente.

Y es que de sobra sabemos que lo de las sagas en Asia es un poco… antinatura, es decir, son más las secuelas que no tienen nada que ver con su parte original que las que responden a la naturaleza propia de una saga desde el punto de vista de la continuidad. Encima aquí cobra mayor/menor sentido cuando la segunda parte sí que era una prolongación directa de la primera.

Aquí tenemos actores de la saga, sobre todo al de cabecera Anil Kapoor, pero no interpreta al mismo personaje de las anteriores. Otra cosa es que el film respete el esquema de sus antecesoras y así tenemos a unos protagonistas que más que héroes no son ‘trigo limpio’, dos bandos enfrentados, engaños continuos y, claro está, lujo y espectáculo.

Ahora bien, olvidaros de todo lo que podéis leer sobre el film y las causas que motivaron su producción. La verdad, la que se esconde tras decenas de patrañas periodísticas es que Salman Khan quería su propia “Dhoom”.

A ver, para a aquel que le suene a chino –o mejor en este caso, a hindú- habrá que decirle que “Dhoom” es otra popular saga de acción muy al estilo de esta. La diferencia de “Race” frente a la auspiciada por la Dinastía Chopra es que en aquella en cada parte el “héroe” que se contrapone a la pareja Abhishek Bachchan-Uday Chopra que repiten en cada entrega, es interpretado por un reputado actor. En la primera fue mi ojito derecho John Abraham; en la segunda, mi no menos apreciado Hrithik Roshan, y en la tercera el todopoderoso Aamir Khan. Para su cuarta parte se hablado de Shahrukh Khan o Askhay Kumar, pero no de Salman. ¿Cómo un tipo que se sitúa a la altura de los anteriores sino más alto que los dos primeros, nunca aparece en la pomada para protagonizar una nueva entrega?

Pues Salman puso remedio y fin a los rumores mal intencionados que alegaban ser tan mal actor como para poder protagonizar una de las partes de “Dhoom”, haciendo suya esta “Race”. Dicho esto, cerramos la ‘crónica rosa’ y nos metemos con el film en sí.

Lo primero que hay que decir es que, aparte de continuar por la senda de sus partes anteriores, “Race 3” permanece también por la vereda no menos transitada del género en el país. ¿Qué digo en el país…? ¡En el continente!

Su estructura no es muy moderna ya que sigue esa máxima de arrancar con un inicio explosivo para amagar la acción hasta la segunda parte. ¿A qué os suena a la época dorada de Hong Kong? Pues eso. Encima, por si faltase poco, ese “gancho” actioner no puede ser más ex-colonia británica. Me explico.

Tras el prólogo de presentación del personaje de Anil Kapoor, se nos da paso a unos estupendos diez minutos de tiroteos al más puro estilo John Woo. Olvidaros de los típicos ‘puñetazos al aire’ de la India o del uso indiscriminado del cable para proyectar a los enemigos de los héroes cuando les propinan un golpe; aquí hay tanta acción pirotécnica con todos los personajes disparando con dos pistolas en las manos que ya quisieran Tony Leung y Chow Yun-Fat en su época. Algún desvarío en forma de exageración más al estilo local, pero no faltan ni los impecables trajes de corbata al estilo noventero. La verdad que un disfrute para el amante de la acción de aquella época.

A partir de ahí la acción desaparecerá dejando paso al enjambre de mentiras y traiciones características de la saga salpimentadas por un par de números musicales. Es en la segunda parte donde se recupera la acción.

Pero que nadie se espere un argumento rebuscado que encierre argucias inteligentes: por mucho giro y retuerto que se encuentre el camino el espectador, el objetivo del film únicamente es divertir por lo que solamente se toman en serio el ofrecer un mejor espectáculo, nada de pretender ser unos genios estructurando estrategias, conspiraciones y subterfugios como otras sagas en occidente al estilo “Misión Imposible”. El “nada es lo que parece” es en realidad un “porque yo lo digo” en toda regla así es que si no estás de acuerdo con las patrañ… perdón, excusas y resoluciones para solventar algunos de esos giros argumentales difíciles de asumir, mejor pasar página y acudir a otra producción y hasta diría que origen.

Es cuestión de puntos de vista y de gustos. Además, morder más allá de lo que te permite la mandíbula la mayoría de las veces tiene un mal final y Bollywood aprendió a fuerza de golpes que por mucha ambición que se tenga no se debe desviar la atención de tu meta.

Porque acción como se ha visto –y volveré a incidir un poco más abajo- nos la da. Lujo, el que quieras: todo el parque automovilístico de Abu Dabhi parece haber sido puesto a disposición de la producción con todo lo que conlleva ello de deportivos únicos y singulares. Las residencias, suites y dependencias por donde trascurre la acción tampoco tiene desperdicio respondiendo a la opulencia que corresponde a los Emiratos Árabes Unidos.

Y todo esto no resultaría tan visualmente atractivo si no estuviese acompañado de una cuidada fotografía que como siempre en la India es excepcional. Parece que los prejuicios a más de uno le provoca una amnesia que hace olvidar que en algunos apartados técnicos y artísticos la India es ejemplar. Solo hay que ver esos ‘artesanos’ coloristas digitales que realzan tonos para ofrecer una policromía aún más rica. Eso, y a cambiar la bandera de Tailandia y hacerla pasar por la de Camboya donde dicen que se sitúa parte de la acción. Total, cuentan que también están en Beijing e igualmente es Bangkok… ¿Qué más da?

Al menos en ese ‘desasosiego’, el humor burdo se ha eliminado siendo sustituido por bravuconadas propias de Khan, que por otro lado no son malas. Especial atención a ese diálogo final con el que se concluye la película dejando claro lo poco en serio que se toman la misma: elucubrando si habrá nueva secuela y… quién la protagonizaría.

Por nuestra parte, nosotros antes de acabar, pasaremos otra vez a la acción. En la segunda parte como decía nos encontraremos más dosis de esta, pero tampoco mucha, todo sea dicho de paso. Una larga persecución con Salman en moto, una pelea de gatas y el tiroteo final. Sobre lo primero, decir que bajo mi punto de vista le falta velocidad. Por mucha trepidencia –toma palabro- que intenten hacernos creer, hay más fuegos de artificio, explosiones que sensación de peligro real. Hay casetas que explotan porque sí, y todos “vuelan” a la mínima, pero no hay sensación de peligro ninguna.

La mal calificada como “pelea de gatas” resulta más espectacular. Mucha acrobacia y poca contundencia, pero dentro de lo previsible, es refrescante. Ver a Jacqueline ensuciándose las manos, lo mejor. La chica perfecta.

El último tiroteo podría encontrarse al nivel del de la presentación, pero los condicionantes y no sé si la falta de presupuesto, les cortaron las alas. Cumplidor sin más, un ‘bien’ de nota general a este apartado.

Para acabar como siempre, la ‘Sección de Coros y Danzas’. “Race 3” nos ofrece cinco números musicales, dos antes del obligado “Intermission” y los restantes tras este. Dos son de carácter romántico, protagonizados por las dos parejas que da la película ofreciendo la típica puesta en escena de estos números con muchas telas al viento y escenarios casi desérticos.

Las movidas por el contrario pecan de lo mismo: de compartir escenario. Todas se desarrollan en discotecas. Teniendo a Remo D’Souza, reputado coreógrafo antes que cineasta, no entiendo este conformismo. Vale que las coreografías no puedan ser muy exigentes teniendo al, a pesar de todo, voluntarioso Khan, pero repetir esquemas es un poco… significativo. Decepcionante, la verdad. Encima que el mejor tema sea “Selfish”, uno de los de carácter romántico, ya está diciendo a las claras que en esta ocasión D’Souza estaba más centrado en la realización que en el apartado musical.

Resumiendo, “Race 3” es un film espectacular dirigido para pasar el rato. Teniendo un reparto de lo mejor que te puedes encontrar actualmente en Bollywood –cuatro de los cabezas de cartel han protagonizado por sí solos otros films-, acción bien dosificada y lujo desbordante, ofrece lo que se espera. Le falta un punto de ambición para alcanzar a “Dhoom” pero como sucedáneo hasta la llegada de la nueva entrega de esta, cumple.

Sanjana y Suraj son los hijos de Shamsher, un poderoso fabricante/traficante de armas. Junto a estos, su primo Sikander y el guardaespaldas del patriarca, Yash. Juntos forman una familia aparentemente inquebrantable que hacen frente a todo tipo de amenaza, sea cual sea esta. Un día Yash les descubrirá a estos que está enamorado de Jessica, lo que no saben los demás es que esta fue el amor platónico de Sikander…

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RACE 2 – Abbas-Mustan – 2013 – Bollywood – Acción

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Antes de empezar esta reseña me leí la que en su día escribí de su primera parte. No es que la hubiese olvidado; gracias a Dios la memoria aún me aguanta, pero siempre se pierden matices. La cuestión es que si tuviese prisa, por no decir estar en plan vago, cogería la misma, cambiaría un par de frases y ya tendría reseña. Sin embargo ya puesto que habéis tenido la deferencia de al menos pulsar sobre el link que os ha traído hasta aquí, qué menos que tomarme un rato para contaros que nos traen de nuevo –o no- la parejita Abbas y Mustan Burmawalla.

Para empezar hay que decir que el film es una secuela al uso; al uso occidental claro, ya que de sobras sabemos cómo se las gastan los cineastas hindús respecto a las secuelas, aunque bien es cierto que en los últimos años con el auge de las franquicias lo de añadir un 2 “porque sí” casi ha sido desterrado. Pero como decíamos, “Race 2” sí que retoma a algunos de los personajes –la mayoría- de la parte original. La historia no, ya que se trata de una nueva aventura, pero sí el espíritu.

Hay algunos cambios como que el personaje Robert RD D’Costa interpretado por Anil Kapoor ha dejado de ser agente de la ley para ser un simple gañán más, pero poco más. Se cambia, desgraciadamente, el rol de personajes como el de Sonia/Bipasha Basu y desaparecen otros secundarios como aquella atolondrada asistenta de RD, Mini/Sameera Reddy siendo sustituida por Cherry/Ameesha Patel; sin embargo, como decía, salvo la suerte corrida por Basu, nada notable o que no fuese habitual en una secuela.

Porque en lo que a estructura respecta, “Race 2” se apoya en las mismas bases: unos protagonistas que no son trigo limpio, dos bandos definidos y engaños constantes por uno y otro lado. Luego, sobre esta nos encontramos ya los elementos decorativos, herramientas o detalles que igualmente no abandonan la senda de la obra original, tales como una apariencia “cool”, a la última, o acción desbordante, en el más amplio sentido de la palabra. Pero por pasos.

Más que en ningún otro sitio, desde el punto de vista cinematográfico, el oficio de timador, ladrón o embaucador tiene una acogida especial en la India. De hecho, estrellas del calibre de Akshay Kumar comienzan a encasillarse en este tipo de personajes. Luego, a decir verdad, siempre los matizan atendiendo a la moralidad local convirtiéndolos en unos modernos Robin Hoods, ladrones que roban a ladrones, pero esto lo único que provoca es una previsibilidad alarmante. Aquí, aunque inicialmente se apunta a este extremo, pronto nos daremos cuenta que las motivaciones de los protagonistas responden a otro sentimiento que el de la avaricia, al de la venganza. Y son estos giros, junto a otros que me niego ya a desvelar, los que convierten el film en algo maquiavélico, tanto que uno al final no termina por creerse nada de lo que sucede. Lo imprevisible vuelto predecible.

Pero por si faltase algo, junto a ese trabajo más o menos elaborado que busca sorprender, nos encontramos con una “rara avis” en la industria del país: unos diálogos cuidados con frases lapidarias que bien podrían ser usadas como citas. A lo mejor exagero, pero cuando uno está acostumbrado a un toma y daca sistemático sin más sentido que cubrir expediente, encontrarte con una chispa de genialidad, te hace ver el conjunto de otra manera. Hasta los chistes de RD/Anil Kapoor tienen gracia por hirientes que puedan llegar a ser.

Pasando ya a la apariencia decir que sigue siendo brillante, por muy acostumbrados que estemos ya a estos dispendios en producciones actioners. Los protagonistas, impecables: ellos elegantes y ellas sexys; modelos de pasarela, réplicas de otras etapas o facetas de su vida profesional.

El entorno, lujoso. Desde el “Four Seasons” de Estambul  a orillas del Bósforo hasta esos complejos hoteleros de lujo en la costa de Antalya que intentan hacérnoslos pasar por un único establecimiento. Sin olvidar Chipre. Por si faltase algo, los deportivos que conducen los protagonistas, los restaurantes que visitan, o las discotecas que disfrutan. Recapitulando, un escaparate ideal –e irreal para la media de los que ven estas películas-que no sirve de otra cosa que de válvula de escape.

Olvidándonos de nuestra –sniff- triste realidad, pasemos a uno de los platos fuertes del film como es la acción. Coreografiada por el gurú del género en el país como es Peter Hein, “Race 2” supera alguna de las carencias habituales en la industria con inteligencia, es decir, en esta ocasión para la acción física se rodean de gente que por encima de nuestros héroes saben dar un buen y creíble espectáculo. Así, por ejemplo, en la persecución más lograda y hasta impactante, Ali Khan sigue a un asesino a sueldo interpretado por el “Yamakasi” Yannick Ben, y de resultas de ello tenemos saltos y volantines muy por encima de lo que esperábamos encontrar en una producción de Bollywood. Luego es verdad que la utilización del cable afea un tanto el resultado, pero nada decepcionante para aquel que esté acostumbrado a estos efectos tan característicos por ejemplo en Hong Kong.

Por otro lado, en la obligada pelea final con los dos protagonistas –no creo desvelar nada ya que todos la esperamos- se aprecian un par de puñetazos “al aire”, pero nada alarmante cuando la atención no radica en la pareja sino en su entorno. No digo nada más.

Donde sí que la cuestión “salta” un tanto a la vista es tanto en los efectos especiales como en las licencias que se toman sus directores a la hora de propiciar algún… golpe de efecto. ¿Que una lancha debe “despegar” de pronto para caer sobre un coche? Pues adelante, total no es nada nuevo ni en la ya franquicia ni en el género.

Lo peor, como adelantábamos, los efectos especiales. Nada más comenzar alguno decidirá parar la película al quedarse pasmado tras ver un cutre-(d)efecto-especial de un coche saltando por los aires. Por favor… con la pasta que te gastas, haz las cosas bien. Minutos después ves a un grupo de ladrones robar un tren en marcha desde un helicóptero. Pues bien, tienes un helicóptero contratado, los especialistas no sólo descienden de él sino que también se apoyan en el vagón, y sin embargo cuando nos sacan una toma desde lejos el helicóptero se nota que está sobreimpresionado de mala manera. ¿Por qué esa dejadez? ¿Tanto cuesta cuidar el detalle? ¡Si tienes las herramientas! Inexplicable.

Pasemos ya a la habitual sección de cierre como es la de “Coros y Danzas”. Tenemos cuatro números musicales, los suficientes para casi dos horas y media de metraje. Hubiese estado mejor al menos uno más, pero como digo, suficiente. Lo malo es que, bajo mi punto de vista, están mal dosificados. En su primera mitad tenemos dos, y encima los dos pegados. El primero es “Be Intehaan”, un intenso tema romántico, hasta algo tórrido, en el que la parejita conformada por Ali Khan y Padukone se dan amor en medio de unas ruinas. A mí no me suelen gustar las baladas pero para esta ocasión el especialista en films de acción Pritam ha compuesto un tema que no contrasta con el tono del film no resultando nada acaramelado y sí, rítmico.

Tan solo unos minutos después asistiremos al show de “Party on my mind”, un movido –y tópico- número musical a pie de playa con cientos de torsos desnudos y pequeños bikinis. La verdad es que tanto la coreografía como la canción es contagiosa, con un estribillo en inglés muy fácil de seguir. Por adicción, colorido, número de participantes y belleza de las protagonistas, se convierte desde ya en una de las mejores piezas musicales del 2013.

Y si “Party on my mind” es un ejemplo de lo que es capaz de dar Bollywood, “Lat Lag Gayee” es de hasta dónde se puede llevar la sensualidad. No os engaño, las faldas son igual de cortas y los escotes igual de profundos, pero cuando una actriz se pone, se pone. Obviando esta perogrullada, decir que Jacqueline Fernandez es una de mis debilidades, la nueva Priyanka Chopra; solo la necesito ver en un papel más exigente para ensalzarla a los altares. La cuestión es que en este número musical uno se olvida de sus acompañantes, de Saif Ali Khan y hasta de la canción –que no está mal pero tampoco se pasa- para fijar la atención en sus labios y movimiento de cintura.

Por último nos encontramos con “Allah Duhai Hai”, un número musical con dos caras. Visualmente es impactante con tanto diablo, goticismo, coreografías exigentes  y hasta apoyos digitales. Sin embargo el tema –por lo que tengo entendido es una versión de una canción antigua- es bastante mejorable: tiene alma rock y por lo tanto es potente, pero a su vez poco aprovechable a la hora de contagiar el ritmo.

Recapitulando, pocas canciones pero notables en conjunto, sobre todo gracias a la puesta en escena.

Para acabar, ahora sí, tres detalles. ¿A quién intentan engañar haciéndonos creer que una mezquita es la Basílica de San Juan Bautista de Turín? Por favor…

Y luego, ¡qué machistas son en esta película! Anda que los chistes de Anil Kapoor…

Y hablando de chistes, muy bueno ese en el que Abraham dice que Basu era su novia. ¡Y tanto!, como que lo fueron en la vida real…

Resumiendo, “Race 2” mejora a su antecesora, más ambiciosa y con un mayor rango de espectáculo. Para aquel que no la viese, decir que este es un buen producto de acción que, a pesar de las rémoras del género en el país, las minimiza hasta ofrecer un entretenimiento más que digno a ojos de un neófito occidental, muy superior a cualquier producto de serie B que inunda las estanterías de nuestros videoclubs.

Ranveer Singh cree haber dado con las personas que pueden hacerlo definitivamente rico, los peligrosos hermanos Armaan y Alina Malik. Tras ganarse su confianza estafando al dueño de una cadena de casinos, Ranveer les propondrá el golpe definitivo. Lo malo es que nada parece ser lo que es…

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A GENTLEMAN – Raj & D.K. – Bollywood (India) – 2017 – Acción

Agentleman

El porqué de la no-explosión del cine de Bollywood, hindú por extensión, en España no lo entiendo. Si no recuerdo mal creo que auténticos conocedores de este mundillo como Domingo López decían que los derechos de las películas tienen ciertas peculiaridades, pero dejando el tema de las dificultades de exportación/importación, todavía no hay mercado para estos productos.

De anime, cine coreano, japonés y chino en menor medida, tenemos pequeñas dosis, pero hindú…como no sea cine de autor o reivindicativo… Ah, sí o el que se estrena en salas en versión VOSE pero que luego no se traduce en edición casera con doblaje.

Que las costumbres son muy alejadas de las nuestras, que los bailes desvirtúan las historias, que si patatín, que si patatán. He oído excusas de todo tipo. Mi socio Ángel Manuel, la otra costilla de Chanpoo.com, con gran criterio y amante de (casi) todo lo asiático no termina de comulgar con este cine.

A mí, que es a lo que importa y lo que me sirve para dar comienzo al análisis de esta película, me gusta porque además de integrar la música como nadie lo ha hecho –sin música no puedo vivir- tienen una noción de la vida tan fantástica que se traduce en su forma de comunicar. Esas peleas tan exageradas, sus melodramas tan sentidos, su humor tan inocente y a bocajarro… Ponen el corazón en lo que hacen, para bien y para mal, y eso se nota.

Alguno dirá que solo es palabrería barata, que es la última moda y que solo estoy ciego por el exotismo.

Pues para contestar a este alegato me viene que ni perfecta esta película ya que lo que me gusta de ella, entre otras muchas cosas con las que entraré también ahora, es porque da una imagen idílica y moderna, mucho más sofisticada que en producciones occidentales. ¿Exotismo? Pues estoy hablando de todo lo contrario…

“A gentleman” traslada la mayor parte de su rodaje a Miami, con todo lo que ello conlleva de exteriores y calidad de vida. Porque aquí no tenemos a latinos intentando sobrevivir. Los expatriados hindús son un arquetipo de personaje de la cinematografía hindú y pocas veces vemos miseria o dificultades. La productora ‘Yash Raj  Films’ casi se ha especializado en este tipo de películas y si bien esta pertenece a la ‘Fox Star Studios’, dependiente de la norteamericana ‘20th Century Fox’, es curioso ver en los agradecimientos al inicio del film el nombre de Karan Johar, sobrino de Yash Chopra, fundador de la propia YRF… ¿casualidad?

Es cierto que la relación vendrá por otra parte, pero no las formas. Todo en “A gentleman” tiene una apariencia occidental y el tratamiento de la imagen está más que cuidado. Que la matriz sea la propia Fox tendrá algo que ver, que al principio del proyecto la vendiesen como una continuación de “Bang bang” –“Operanción Koh-I-Noor” como se bautizó en España mutilada de números musicales- remake local a su vez de “Noche y día”, también; la cuestión es que a vista de un occidental, de exotismo nada. Más bien como decía, sofisticación y lujo.

Y para llevar todo ello a la gran pantalla, ¿qué mejor que una comedia de acción? Pues eso nos encontramos, una película con espías impecables, chicas guapas y escenarios envidiables.

Por la parte de comedia, es muy ‘a la americana’, es decir, comedia ligera donde hay más simpatía que humor. Es el carisma de los protagonistas el que tira del carro y las situaciones no se fuerzan demasiado con tal de no pedirle al público demasiado. Olvidaros de los chistes zafios y los gags absurdos y hasta políticamente incorrectos, casi denunciables habituales en la India; aquí todo es bastante asumible: puede hacer gracia o no, pero tampoco nos hará poner los ojos en blanco a causa de la vergüenza ajena.

Por el trasfondo romántico, tampoco hay que preocuparse ya que aquí no hay conquista. La pareja ya está conformada, o eso es lo que desearía el protagonista… No cuento más.

La acción, sin tener una presencia protagonista, resulta gratificante. Las peleas físicas rayan a gran altura. En ningún momento tenemos ese defecto tan común en su cinematografía como son las populares “patadas al aire”, resultando las coreografías técnicamente brillantes, proporcionando credibilidad, laboriosidad y contundencia. Olvidaros de las fantasías de otras cinematografías hermanas de Bollywood ya que aquí no veremos enemigos volando a merced del cable. Como todo en la película tiene una apariencia –y gusto- occidental, así es que de desfases, ni uno. No en vano, el responsable de la misma es ni más ni menos que el francés Cyril Raffaelli, autor de coreografías de la talla de la saga “Transporter”, “La jungla 4.0” u otras películas de género bajo el sello Luc Besson.

Por su parte, Sidharth Malhotra, con un cierto aire a Eric Bana, a pesar de haber ganado algún galardón como “Peor actor” por su papel, se descubre como un correcto actor de acción, dejándonos con la idea de que cada vez entendemos menos de esto al no comprender sus desméritos para ‘valerse’ con la carga de este cuestionable galardón.

De Jacqueline Fernández poco se puede hablar ya que desgraciamente queda bastante relegada a… a… cara bonita. Y vaya sí lo es: actualmente mi actriz de Bollywood preferida. El problema es que en otras ocasiones se le ha sacado más partido.

Pasemos a, como es habitual en las reseñas de esta procedencia, la que denomino como ‘Sección de Coros y danzas’. Hasta tres números musicales tiene la película.

Chandralekha” tiene como escenario una fiesta de trabajo y resulta simpática, más la coreografía que el tema musical ya que, aunque movido y moderno, no resulta tan pegadizo a causa de la excesiva repetición del “Chandralekha” del título y la instrumentación de esa trompeta recalcitrante. Lo mejor: ver a la gente pasándoselo bien.

En “Baat Ban Jaye” cambiamos el entorno yéndonos a la playa. Con ello, el ritmo se hace más distendido, menos repetitivo subiendo las prestaciones, haciéndose más comercial. Una gozada. Colorido y, ahora sí, pegadizo.

Disco disco” acompaña a los títulos de créditos finales por lo que los poco amigos de estas escenas podrán saltárselo sin más. El resto disfrutaremos de una de estas típicas coreografías ambientadas en una supuesta discoteca setentera. La melodía nos recuerda a otras muchas pero como su función no es otra que servir de dicharachera comparsa al aluvión de nombres, tampoco desentona.

Por lo demás, otros dos temas melódicos que acompañan a las escenas más acarameladas, sin entrar como decía líneas arriba en el edulcoramiento más empalagoso. Destacar el tema “Laagi Na choote”, un dueto precioso tanto por composición como por interpretación. La piel de gallina, oiga.

Resumiendo “A gentleman” es una divertida comedia de acción, sin más pretensiones que divertir y estar bien hecha, cuidando los detalles. Y por Ganesha que cumple con creces. Y es que cuando se tienen claros los objetivos y mimas el producto, se nota trascendiendo las sensaciones del resultado buscado.

Gaurav Kapoor es un ejecutivo que disfruta de su cómoda vida. Está enamorado de su compañera de trabajo Kavya, pero esta lo cree un tipo aburrido por lo que no le hace mucho caso. Pronto la acción se cruzará en sus vidas. O no…   

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Tráiler para “Judwaa 2”, en verdad es un remake del film original con Salman Khan.

El actor Salman Khan está de gira con el espectáculo Da-Bangg Tour, que lo lleva por diferentes países, hace poco cautivó a sus fans de Reino Unido. Este tour en el que se incluyen varias estrellas entre la que se encuentra la actriz Jacqueline Fernández. La actriz protagoniza junto a Varun Dhawan el remake del film rodado y escrito por David Dhawan en el año 1997, Judwaa, en la que Salman Khan erá el protagonista.

Tanto la actriz como Salman no dejan de promocionar la película cuando pueden ya que e aquí la curiosidad Khan tiene una breve aparición en este Judwaa 2, pese al numero dos no se trata de una secuela sino de un remake del film original. David Dhawan quien ya dijimos que se hizo cargo del film de 1997 es también el responsable de la dirección y del guion de este reboot. Hay que decir que tanto Fernández como Khan volverán a coincidir en la tercera entrega de Race.

Judwaa 2 tendrá estreno en las salas de cine de la India el próximo día 29 de septiembre. La historia de la película narra como Prem y Raja son hermanos gemelos que son separados al nacer, aun así ambos sienten sus respectivas presencias en el tiempo. Un día ambos se reencuentran y se verán metidos en una trama de contrabando. Por cierto he decir que esta historia me recuerda a la de Twin Dragons película dirigida por Ringo Lam y Tsui Hark en 1992 con el protagonismo de Jackie Chan.

 

DISHOOM – Rohit Dhawan – 2016 – India – Acción/Comedia

dishoomEl que más y el que menos ya sabe a estas alturas cómo es una película de acción de Bollywood, así es que perdonadme la soberbia, pero creo conveniente no enredar al que buenamente se haya acercado a esta reseña e ir al grano.

Y es que si como decíamos casi todos tenemos una idea de cómo es una película de acción de la India, voy a reseñar esta “Dishoom” destacando precisamente lo que la hace diferente de esa imagen de conjunto que tenemos; y es que por encima de prejuicios en algunos casos y frikismos en otros, el enésimo vehículo de acción de John Abraham se haya más cerca de una “Buddy Cop” occidental que de una producción india al uso, es decir, más cerca de una comedia que del habitual espectáculo exacerbado. Pero hasta en eso, en la mayoritaria parte de comedia nos encontramos con diferencias. Me explico.

Si comenzaba diciendo que casi todos conocemos las películas de acción de la India, no menos las particulares comedias del país. Con un humor que podría ser tachado de infantil pero paradójicamente políticamente incorrecto, los gags en las comedias, más veces de las deseadas, nos han hecho poner los ojos en blanco, tanto por lo grueso del humor como por lo errónea de algunas disposiciones que hacen burla del débil o de, sin ir más lejos, la mujer.

En “Dishoom” desgraciadamente no nos vamos a librar de ese mal extendido por el género y su filmografía, pero afortunadamente a ojos de este modesto reseñador, el humor es mucho más comedido, y esto tiene su parte buena y, contrariamente a lo que pueda parecer por lo que venimos diciendo, parte mala.

Buena, porque no es ese humor casposo que solo hace reír a los, y perdón por si alguien se siente ofendido, predispuesto a ello. Salvo esas llamadas al móvil del agente de policía diciéndole que opinan de él para un matrimonio concertado, pocos chistes o gags nos harán sentir vergüenza ajena. No es que sean un prodigio de humor inteligente; ni siquiera se puede decir que estén trabajados, pero al menos sí que son simpáticos, ‘humildemente’ agradables.

Y en esto entra en juego otro factor… digamos ‘diferencial’. Decíamos que el film puede encajarse en las “Buddy movies”. Pues bien, en este tipo de películas normalmente nos encontramos con una incompatibilidad de caracteres entre los protagonistas que son las que causan muchas de las situaciones chocantes. En “Dishoom” está claro que la pareja protagonista es divergente, pero no llega a los extremos de por ejemplo la comedia norteamericana donde uno de ellos, casi obligatoriamente, tiene que ser –con respeto- un ‘payaso’. Aquí Junaid/Varun Dhawan ejerce de agente de la ley torpe pero su falta de habilidad se puede achacar más a su inexperiencia que a algo premeditado para que ejerza únicamente de comparsa cómica. Además, es de aplaudir que su personaje vaya creciendo poco a poco y que en lugar de resignarse a ser un ‘suelta chistes’ más, tenga una buena motivación: ambición.

Y como decíamos párrafos arriba también nos encontramos con un parte no tan… ¿afortunada? Y es que el que espere llorar de la risa va, bajo mi punto de vista, mal encaminado. Ante ese ‘encorsetamiento’ para no parecerse a la mayoría, “Dishoom” se deja ver, provoca alguna sonrisa, pero de ahí a soltar carcajadas… Y eso que yo soy de risa fácil.

Quizás es que su director Rohit Dhawan, hermano del propio Varun, quería distanciarse de su padre David Dhawan, uno de los maestros del género de la comedia en Bollywood, pero sea eso o no, la cuestión es que a la película le falta algo de chispa.

Así es que por este lado, aunque yo creo que la cosa no está del todo mal, más de uno puede sacar a relucir la palabra “Decepción”, término que amenaza con más fuerza otro de los apartados de la película. Y eso que se suponía que era su punto fuerte. Estoy hablando de, como ya todos imaginareis, la acción.

Teniendo a Abraham como protagonista y, como decíamos, circunscribiéndonos al género que pertenece, uno se esperaría mucho guantazo, persecución, tiros y explosiones. Pues bien, la película solo tiene tres escenas de acción y no muy espectaculares que digamos. Sí, veremos volar algún coche y alguna ‘trola’ exagerada, pero poco mordiente. Por no haber no hay ni peleas. ¿Decepción? Pues espera, que hay más.

Si a un neófito le preguntamos por Bollywood, ¿qué es lo que nos dirá? ¿Películas con bailes, verdad? Pues “Dishoom” solo tiene tres números musicales y dos de ellos en los títulos de crédito de inicio y final. Y joroba cuando estos no tienen mala calidad, de hecho hasta me atrevería a incluir a “Sau Tarah Ke” entre lo mejor del 2016. Abraham parece ‘castigado’, pero Dhawan se confirma como uno de los mejores bailarines jóvenes del panorama cinematográfico del lugar. Ni qué decir, la guapísima Fernandez…

Ya para ir acabando, es cierto, el guión es imperfecto, siempre dependiendo de las casualidades –lo de que el dueño del perro sea…- pero también tiene aciertos, como por ejemplo que la primera mitad de la película, recurriendo a los flashbacks, no resulte tan lineal, entreteniendo, resultando fresca y hasta buscando curiosos guiños para el muy friki. Y es que qué Askhay Kumar haga un cameo parece hasta algo normal teniendo en cuenta las vinculaciones de amistad con su director y sobre todo Abraham, pareja artística de este en algunos títulos, pero la presencia de Akshaye Khanna adquiere otra dimensión si recordamos aquella estupenda “36 Chinatown” que protagonizaba y que utilizaba idénticos recursos en el caso que investigaba.

Un último detalle/chorrada… qué el prota esté siempre fumando, choca y mucho conociendo la constante propaganda gubernamental contra esta práctica.

Resumiendo, “Dishoom” es una película que apuntaba mucho más de lo que termina ofreciendo. Parece que lleva el freno de mano puesto en todo su metraje, y esto, para lo que es Bollywood, puede resultar decepcionante. En todo caso, entretiene y resulta simpática.

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Nuevo tráiler para el nuevo superhéroe hindú

AflyingJatt
En la India también saben reírse del género de los superhéroes, así dentro de unas semanas se van a topar con “A Flying Jatt”, una comedia de acción dirigida por el realizador, coreógrafo y actor Remo D’Souza (franquicia “ABCD”, “Jai Ho”, “Krrish 3”, etc.) y protagonizada por el pujante , hijo del mítico Jackie Shroff, al que pronto veremos junto a Jackie Chan en “Kung Fu Yoga”. Junto a este, una de nuestras divas hindús favoritas como Jacqueline Fernandez (“Kick”, “Race 2”, “Brothers”, etc.) y el más internacional Nathan Jones (“Mad Max: Furia en la carretera”, “Sin miedo”, “Troya”, etc.).