PRINCESS HOURS (IV) – Korea del sur – 2006 – Kdrama – (Ep. 19 al 24) de 24. FINAL

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BREVE RESUMEN DE LOS DIECIOCHO PRIMEROS CAPÍTULOS:

Chae-Kyeong y Shin son dos estudiantes que por mor de una promesa realizada en el pasado entre sus abuelos deben casarse. Sin embargo no son una pareja normal ya que Shin es el príncipe heredero del país. A pesar de que la idea no le gusta y de que en realidad está enamorado de otra joven, Hyo-Rin, éste acepta el matrimonio con tal de seguir los designios de sus reales padres. Por su parte Chae-Kyeong decide seguir adelante además de por sentirse atraída por el príncipe, por sacar a sus padres de la ruina. Pronto la relación entre ambos comenzará a estrecharse, no sin antes tener dudas y enfrentamientos por los rescoldos emocionales que aún le quedan a Shin por su relación con Hyo-Rin y por la aparición de un tercer – o cuarto – invitado, Yool primo de Shin que tras regresar de sus estudios en Inglaterra se enamorará perdidamente de Chae-Kyeong. Sin embargo no todo en la corte se reduce al componente romántico ya que la madre de Yool, Hwa-Yong, solo desea ver a su hijo coronado ya que por derecho, éste era el heredero real hasta que un trágico accidente se llevó la vida de su marido quedando relegada tanto ella como su hijo en un segundo plano en la sucesión monárquica. Los problemas provocarán que Shin vaya cogiéndole tanto cariño a Chae-Kyoeng que al final se enamore de ella, no obstante su orgullo le impedirá confesárselo abiertamente lo que gracias a algunos malentendidos con Hyo-Rin, aprovechará Yool para llevarse a la joven princesa a su terreno.

19º EPISODIO: Aunque pueda parecer algo injusto, éste me ha parecido el peor episodio de la serie.

Los actos con los que se terminó el anterior episodio han provocado que entre Shin y Chae-Kyeong surjan las dudas y los reproches. Él no entiende la actitud de su esposa ante Yool y ella solo ve como su marido coarta su libertad. Mientras la pareja parece distanciarse – a tono con el título del episodio – la “Reina madre” decide que ambos sean los protagonistas de la entrevista anual que realiza la televisión local a pesar de la oposición de los enemigos de Shin y, curiosamente, su propia madre. Pero los problemas no acabarán para éste ya que Yool sigue tanto ganando enteros de cara al Rey para sucederlo como sirviendo de apoyo a una desconsolada Chae-Kyeong. Para colmo de males ésta verá como Shin atiende a una herida Hyo-Rin cuando en realidad éste le estaba devolviendo sus cartas de amor y ella le aconsejaba que le abriese al corazón a la jovencita. Ignorante de esto Shin volverá al palacio con esa intención. Buscando a su esposa, el príncipe encontrará por contra y para su sorpresa, una carta de amor que su padre había dirigido en el pasado a Hwa-Yong. En lugar de hundirlo mas anímicamente, Shin comprenderá la situación que vive una persona obligada por un entorno hostil. Viendo la presión que soporta su mujer, dejará que ésta pase la noche junto a sus padres asumiendo la responsabilidad. Serán sus propios progenitores los que obliguen a Chae-Kyoeng a volver a palacio. La Reina malinterpretará el hecho riñendo a ésta lo que volverá a deprimirla. Sin que Shin pueda consolarla ésta acudirá otra vez a los brazos de Yool.

Ya está bien. Mi mujer me dice – contando una batallita – que los culebrones son así, que te hacen sufrir y pasarlo mal. Pero yo digo que una cosa es mantener en vilo una historia y otra repetir una y otra vez la misma cantinela.

Y es que el pesado de Yool comienza a llegarme a desesperar con esa vocecilla de mosquita muerta y buenísimas intenciones. Y que conste que al principio de la serie me caía simpático pero ahora… Sus discursos adolecen de todo sentido común en su intento de ser el paño que empapa las lágrimas de Chae-Kyeong cuando en realidad intenta hacerle la “cama” a Shin.

Vale, quizás es la intención del guionista, construir a un personaje desde el sacrificio hasta el egoísmo pero si la idea es buena, no puedo decir lo mismo de la puesta en escena ya que resultan cargantes sus discursitos y falsa inocencia. Por no decir la actitud de una protagonista que parece estar en la pura inopia.

Por lo demás, agradecer que por lo menos en este episodio Hyo-Rin no haya acogido el mismo sendero y que por fin haya dejado libre a Shin. Pero bueno, esto mismo parecía ya claro en episodios anteriores y siempre vuelve a la carga. El tiempo lo dirá…

20º EPISODIO: Llega la dichosa entrevista y con ella las sorpresas que tanto demandábamos.

La salida nocturna de Yool y Chae-Kyeong tendrá un fatal desenlace; no solo les robaron el coche sino que el ladrón cuenta a la prensa sensacionalista que la princesa heredera estaba con un hombre. Pronto el escándalo saltará en el Palacio y la única escapatoria que tendrá la jovencita será la de mentir, diciendo que estaba junto a su padre. Mientras, seguirán las recriminaciones entre ésta y Shin no viendo el final al deterioramiento de su relación. Yool por su lado recibirá también su parte de regañina a cargo de su madre, temerosa de que cuando se sepa la identidad del acompañante de Chae-Kyeong se vuelva contra Yool la opinión pública que tanto le ha costado poner a su favor. A todo esto, Hyo-Rin se despedirá de Chae-Kyeong a punto de iniciar su nueva vida. El adiós será un tanto distante pero no menos que el que Shin, obligado, le dedica a su partida. Sin embargo el problema mas gordo que tendrá el joven príncipe será el “acoso y derribo” por parte de Yool a su felicidad cuando éste intente convencer a Chae-Kyeong para que en plena entrevista televisiva le pida el divorcio a Shin. Llegado el momento, ¿se atreverá la princesa ante millones de espectadores a pedirle el divorcio a su esposo?.

Dos son los momentos claves de este episodio: uno, con el que terminábamos la sinopsis, un momento tenso y emocionante. Y dos, el de la marcha de Hyo-Rin de la serie.

Y es que por mucho que éste personaje haya resultado impertinente para el devenir de la felicidad de los protagonistas, ha tenido un final – al menos lo que parece por el momento – bastante bueno y entrañable. Ese juego de miradas con Shin y la frase lapidaria con la que culmina la relación provoca un estallido de sensaciones encontradas que engrandecen la serie.

Aunque de menor calado pero de similar trascendencia nos encontramos con otras dos secuencias, ambas protagonizadas por un amenazante Shin – a Yool y a su madre – en las que se deja notar el mayor peso especifico del personaje en la serie no solo por permanencia en la pantalla si no por el significado de sus actos y palabras.

Eso sí, como anécdota graciosa decir que contrariamente, su vestuario va perdiendo enteros pasando de la simple horterada al ridículo. Ver ese jersey con escote en la espalda y el “cubre-corbatas” o como se llame lo que lleve…

21º EPISODIO: Y como en una montaña rusa, tras varios episodios flojos, nos llega uno excepcional.

El final del anterior episodio nos traerá alguna que otra sorpresa y no precisamente de forma positiva. El escándalo es tal que pronto no solo la opinión pública se pondrá en “pie de guerra” si no que el propio Rey verá ultrajado el mismo nombre de la familia real. Sin embargo éste no será el único que estará afectado ya que Shin, indefenso ante la actitud de su esposa, no tendrá otra respuesta que – por fín – abrirle el corazón y confesarle su amor. Lamentablemente esta declaración nace del resquemor y el dolor, por lo que en vez de hacer feliz a Chae-Kyeong, le hará sentir miserable. Su resolución, con cierta “ayuda” por parte de Hwa-Yong, será la de someterse a una ceremonia tradicional koreana en la que la persona que implora el perdón de otra debe permanecer en cuclillas sobre una estera de esparto hasta que sea dispensada. El Rey a cambio de olvidar su error, le pedirá la identidad del joven con el que compartió la noche anterior. En su obstinación, la joven princesa estará a punto de poner en peligro su vida hasta que la “Reina Madre” intervenga reuniendo a toda la familia.

Pues sí, el episodio no será denso pero en lo que respecta a emociones es uno de los mas completos. Desde la emocionada declaración de Shin – ole sus huevos y por fin, muestra fehaciente para los escépticos de lo buen actor que es éste Joo Ji Hoon – hasta ese final tenso con no menos sorpresas.

Pero mas allá del desarrollo nos encontramos con una serie de secuencias que son las que enriquecen la propia trama aumentando su trascendencia tanto en forma de ese clásico videoclip musical que teníamos olvidado como con esas imágenes que esconden a los diferentes interlocutores tras puertas para provocar la sorpresa o el sentimiento.

A pesar de todas las bondades del episodio denoto algunas lagunas como por ejemplo: sabiendo que Yool está enamorado de Chae-Kyeong ¿por qué la Reina no protege a su hijo descubriendo la identidad del acompañante de la joven al Rey?.

22º EPISODIO: Capítulo poco denso pero lleno de emociones.

La confesión de Yool abrirá las puertas del infierno en el palacio. Si bien a Chae-Kyeong finalmente se le perdonará, el Rey le reprochará su actitud preguntándole sin tapujos si ella siente algo por su sobrino. La tristeza de una guerra de sentimientos en la que se bate su corazón ante la indiferencia de Shin, le impide contestar. Mientras a Yool se le obligará a salir de la corte tal y como manda la tradición real. Despechada porque su hijo tal vez haya errado el camino para convertirse en el nuevo Rey, Hwa-Yong no dudará en contar todo el caso al consejo real para conseguir que Chae-Kyeong comparta la responsabilidad de sus actos. Esto provocará que la princesa a su vez esté obligada a abandonar también la corte ante la estupefacción de la familia real. La joven, resignada, aceptará la orden escudándose en querer volver a su vida anterior como una persona ordinaria. En medio de la confusión Shin recibirá un mensaje en el móvil de parte de Chae-Kyeong pidiéndole que acuda a las dependencias de Yool sin perder un segundo…

El final se acerca y los guionistas se han quedado sin ideas. ¿El resultado?. Pues que en los episodios sucede poca cosa sacándole partido a las pocas controversias sentimentales que quedan. ¿La suerte?. Que siguen funcionando.

Y como para refutar mis palabras utilizaré dos ejemplos que pueden darme la razón. Una, esa especie de videoclip que hacía tiempo que no veíamos y dos, la aparición de la familia de Chae-Kyeong con una fase de esas oníricas que no encajan con el tono del episodio. Recapitulando… ¿relleno?.

Dejando de lado mis conjeturas e impresiones personales, en ésta entrega asistiremos a un hecho – o dos – inaudito hasta el momento. Al principio del episodio presenciamos un pasaje que parece surgir de la nada y que parece ser un fallo, ante lo insólito y abstracto de su aparición, de la sala de montaje. Sin embargo en la parte final del episodio volvemos a encontrarnos con una situación similar con lo que atar – a malas penas – cabos. ¿Un fallo de montaje o una jugarreta de la imaginación de Yool?. Me inclino por la segunda opción…

Para terminar, decir que los cinco últimos minutos del film son bastante agraciados merced al estado de Yool – hacía tiempo que no volvía a simpatizar con el chaval – y sobre todo por ese confuso/sorprendente desenlace. No puedo esperar a ver el penúltimo episodio…

23º EPISODIO: A las alturas en las que nos encontramos – penúltimo episodio – aún se preparan sorpresas…

La corte está que arde, nunca mejor dicho. Tras el incidente del último episodio todas las sospechas apuntan a Shin. Sin defensa, otra vez la opinión pública incitada por Hwa-Yong se volcará sobre el príncipe cuestionando su posición como heredero de la corona. Testigo de excepción de todo esto estará Yool que ve la huella de la “mano negra” de su madre tras la conspiración. Derrotado y sin fuerzas para luchar Shin tendrá por fin lo que tanto anhelaba, el amor entregado de Chae-Kyeong. A pesar de lo negativo de la situación la pareja se unirá mas que nunca en la adversidad; solo la noticia que obliga a la jovencita a salir al extranjero como “sacrificio” para calmar al populacho romperá la felicidad encontrada por ambos. Pero lo peor está todavía por llegar ya que Hwa-Yong prepara su “golpe de gracia” para acabar con la familia real y ocupar su posición…

Solo puedo decir que el último episodio se va hacer de esperar. Opuestamente a la pasividad de algunos episodios del meridiano de la serie, parece que los guionistas se han guardado un – importante – as en la manga para la entrega final, lo que por otra parte puede desvirtuar el carácter, por norma general, “festivo” de estos capítulos.

Por lo que respecta a éste decir que tampoco, narrativamente hablando, es muy denso ya que se limita a dejarse llevar encontrando en los pocos – y anhelados – momentos de felicidad de los protagonistas las mejores escenas del episodio.

Una anécdota para acabar: ¿se habrá llevado el fuego el vestuario de Shin?. Ojala…

24º EPISODIO: Señoras y señores con todos ustedes, el último episodio… sin mas.

Cuando parecía que Shin y Chae-Kyeong tenían asumida su separación disfrutando felizmente de sus últimas horas juntos, la fatalidad volverá hacer acto de aparición: la fiel sirvienta de Hwa-Yong confiesa que Shin fue el que la convenció para que iniciase el incendio en palacio. Con este testimonio – falso a todas luces – la madre de Yool culminará su plan poniendo al joven literalmente en la calle, fuera de palacio. Pero antes de esto, y tras aparentemente reconciliarse con Yool, Shin se guardará un as en la manga en forma de carta. Esto será el desencadenante para que su primo se dé cuenta finalmente de que todo el tiempo desde su regreso ha sido la víctima e instrumento propiciatorio de su propia madre. Mientras que Chae-Kyeong y Shin se despiden dirigiéndose a sus tristes destinos, una exiliada y otro inculpado por el incendio, Yool tomará la decisión mas importante de su vida. ¿Terminarán nuestros protagonistas juntos?.

Lo primero que tengo que decir es que no he querido contar el final de la serie con tal de no destripar a nadie el mismo. Si alguien tiene interés y no quiere verse los 24 capítulos que me escriba y se lo cuento. Lo único que diré es que la serie acaba lo suficientemente bien como para por un lado quedar zanjada y por otro, lo suficientemente “mal” – por un simple gesto tontorrón – como para dejar colgada esa segunda parte que se espera para principios del 2008. Pero antes de las conclusiones finales, vayamos con ese escueto resumen de impresiones del episodio.

Como conclusión a la serie hay situaciones que resultan un tanto extrañas como por ejemplo esa relativa cordialidad entre Shin y Yool. Para mi, no es creíble; han pasado de partirse la cara a darse la mano. Pero bueno…

Por otro lado decir que la solución con el que se ha desenredado el tema de la sucesión ya la venía yo barruntando desde hacía varios episodios y si la misma se hubiese adoptado con anterioridad nos hubiésemos ahorrado muchos problemas pero claro… ¿nos hubiésemos quedado también sin serie?.

Para acabar con el episodio decir que es de agradecer dos detalles. Uno, que se nos traslade a Macao, un marco perfecto tanto por belleza como por esa atmósfera romántica para acabar la serie y dos, que se haya hecho un guiño a todos los españolitos de bien que han estado pendientes de la serie. Deformando ese popular grito-tifo, <<Se nota, se siente, que España está presente…>>.

CONCLUSIONES

Una vez acabada y sin tener mucha experiencia en lo que respecta a series asiáticas si que tengo que decir que al menos he contado con la ayuda de mi señora esposa ya que en lo que respecta a culebrones, sabe algo mas.

Como tal tengo que decir que la serie respeta los estándares de este formato con amores imposibles, relaciones agotadoras que se dilatan en el tiempo e intrigas que terminan por desesperar ante la poca diligencia de los protagonistas para aclarar su situación.

Con estas directrices se puede decir que la misma resulta algo engañosa ya que empieza enganchando gracias al sentido del humor para poco a poco dejar paso al romanticismo por lo que muchos espectadores, como decía, pueden sentirse defraudados.

Pero dejando de lado esto la serie resulta interesante y atractiva ya que por ejemplo en ella se han invertido los suficientes medios para atraer a todo tipo de público. Desde viajes y aventuras exóticas como esas que marcaban la visita a Thailandia o la final de Macao hasta esas infografías que nos mostraban las calles de Seúl repletas de gentío al paso del cortejo real tras la boda de los protagonistas.

Opuestamente nos encontramos con un vestuario ciertamente extraño que por momentos roza el ridículo y unos escenarios, los aposentos de los protagonistas, donde se nota que los jardines del fondo no son mas que fotos fijas.

Resumiendo, una serie a la que quizás le sobraban unos cuantos episodios pero donde lo mejor ha sido el crecimiento de los personajes.

Ahora esperar esa segunda parte y el prometido viaje de la protagonista a cierto lugar…

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PRINCESS HOURS (III) – Korea del sur – 2006 – Kdrama – (Ep. 13 al 18) de 24

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BREVE RESUMEN DE LOS DOCE PRIMEROS CAPÍTULOS:

Tras quedar secretamente prometida por su abuelo, Shin Chae-Kyeong se convierte en princesa de Korea del Sur. Su flamante esposo, el príncipe Shin acepta a regañadientes con tal de satisfacer a su familia y así asegurar el futuro de la monarquía. Sin embargo Chae-Kyeong se encontrará con dos principales obstáculos para ser feliz: la rígida disciplina de la corte y el verdadero amor que Shin siente por una compañera, Hyo-Rin. Las tensiones crecerán cuando en escena aparezca la tía y primo de éste, hijo y esposa del primer rey y apartados de la corte cuando el regente murió en accidente. Ahora ambos regresan con la intención de recuperar la posición que perdieron años atrás. Por otro lado, a pesar de que la relación entre Chae-Kyeong y Shin sufre altibajos a causa de Hyo-Rin y su obstinación por no perder el amor de Shin, nuestra protagonista cuenta con el apoyo de Yool, el primo de su esposo quien está perdidamente enamorado de ella.

13º EPISODIO: El retorno del humor junto a la adhesión de alguna línea argumental nueva dan vidilla a la serie.

La excursión al “Museo del osito Tedyy” en la Isla Jeju por parte de Chae-Kyeong y la “Reina Madre” despiertan el espíritu aventurero de ésta última. Cuando Shin acuda al lugar, los tres harán una escapada a los alrededores de incógnito. De vuelta a la dura realidad – nunca mejor dicho – serán testigos de cómo los nuevos “status” otorgados a Yool y a su madre como Reina Viuda, provocan no pocas tensiones entre tanto el personal de palacio como con la propia Reina regente. Por ejemplo, Hwa-Yong intentará inmiscuirse incluso en la educación de la misma Chae-Kyeong. Mientras unos se baten por hacer oír su voz, Hyo-Rin empieza a sufrir la indiferencia de sus compañeras de instituto a raíz del escándalo de Thailandia. Pero ahí no acaba la cosa ya que comienzan a surgir rumores que hablan de un distanciamiento entre la pareja principesca. Para rebatir estos, los responsables de la casa real no tendrán otra ocurrencia que permitir que ambos esposos duerman en la misma estancia, propiciando así de paso la venida de un nuevo heredero…

Como decíamos al inicio, el humor regresa a la trama y no solo por la recuperación de la familia de Chae-Kyeong, habituales protagonistas en estos menesteres; el hecho de juntar en la misma habitación/cama a la pareja protagonista provocará situaciones graciosas no exentas de una carga sentimental pícara y encantadora a la vez.

Este hecho provocará a su vez que el triangulo formado por los dos “tortolitos” y Yool vaya separando sus vértices precipitando peligrosamente a Yool hacia el “lado oscuro”, es decir, los celos y el odio.

Para terminar dos anécdotas: una, que en un pasaje la protagonista se atreve a cantar demostrándose como pésima intérprete. La curiosidad viene causada porque todo resulta ser una broma privada ya que ésta antes de actriz fue una popular cantante.

Y dos, el cambio del tono del cabello de Yool a un caoba mas oscuro.

14º EPISODIO: Lamentablemente, asistimos a otro episodio de transición.

La noche en común de la pareja protagonista tiene un nefasto final: por el contrario de lo que Chae-Kyeong desea ésta ataca a Shin recriminándole su actitud por aprovecharse de ella aunque no haya pasado realmente nada entre ellos. En medio de la refriega Chae-Kyeong se topará con Yool y éste preocupado, se abrazará a ella. En ese momento llegará Shin que encendido por la discusión malinterpretará el gesto enfrentándose a su primo. Mientras los jóvenes ya no ocultan sus diferencias, en la corte saltará otro escándalo cuando unas fotos mas explicitas de Shin y Hyo-Rin besándose en Thailandia lleguen a la misma; otra vez Hwa-Yong se oculta tras esta maniobra. Por si esto fuera poco una de las protagonistas, Hyo-Rin, sufre los ya odios de sus compañeros de colegio; será la propia Chae-Kyoeng la que salga en su defensa. Cuando ésta vuelva a la corte y se encuentre con las fotos se sumirá en un estado de depresión lo que aprovechará Yool va escaparse con ella a un parque de atracciones. Abstrayéndose de todo lo que le rodea, Chae-Kyoeng aprovechará la escapada para desaparecer durante unas horas sin que el propio Yool sepa sus intenciones. Esto volverá otra vez loca a la corte en su búsqueda, incluido un preocupado Shin. Cuando ésta decida regresar se ocultará en el despacho de Yool siendo éste el primero en encontrarla. Comprensivo el joven le confesará que es capaz de dejarlo todo si ella huye con él de palacio. Cuando por su parte el príncipe los descubra culpará a su primo de no haberle informado propinándole un puñetazo.

Lo único destacable del episodio es su final con ese broche violento a la situación que rompe definitivamente la ya deteriorada relación de los primos reales.

Por lo demás el episodio resulta, lamentablemente, intrascendente y hasta cansino ya que por lo que a mi respecta comienzan a cansarme las escapadas de la protagonista.

15º EPISODIO: Después de tanta intrascendencia, uno de los mejores episodios de la serie por no decir el mejor.

Tras el infortunado hecho con el que se terminó el anterior episodio, los diferentes protagonistas intentan por un lado justificarse y por otro, encerrarse en su vergüenza y rabia. Así mientras Yool se refugia en su habitación sin querer ver a nadie, hecho que por otra parte aprovecha su madre para difundir la noticia en internet, provocar un escándalo y acrecentar la mala prensa del príncipe, el propio Shin se lleva a Chae-Kyeong declarándose a su modo a la jovencita. Testigo lejano de toda la polémica se encontrará el Rey que junto a su hija decidirá volver de su retiro para solventar la situación. El primer paso que darán será que la joven pareja aparezca en público para desmentir los rumores incentivados por Hwa-Yong sobre su cada vez mas erosionada relación. Shin sorprenderá a propios y extraños dando buenas muestras de afecto hacia su esposa. La segunda y mas peliaguda, congregar a toda la familia real dando una imagen de relativa tranquilidad. A pesar de las tiranteces entre los diferentes miembros, la reunión culminará con éxito viéndose finalmente relajada un tanto la tensión.

Como decía al comienzo este episodio es uno de los mejores que hemos visto en lo que llevamos de serial. Y no porque la trama del mismo nos depare grandes acontecimientos o líneas argumentales nuevas si no porque muchas de las que se nos venían narrando provocan una serie de situaciones como poco, sabrosas. La especie de declaración de Shin resulta conmovedora y la atmósfera que se vive en esa reunión familiar entre los diferentes miembros reales es tan tensa que se puede cortar con un cuchillo. Extraordinarias ambas.

Pero aún hay mas; entre sendos pasajes acudirá a nosotros un elemento ciertamente olvidado y que en parte fue el que en su momento dio valor a la serie: el humor. Tanto por medio de la familia de Chae-Kyeong, habituales en estos menesteres, con unas secuencias oníricas/imaginadas de esas que la cinematografía surkoreana tanto frecuenta como unas protagonizadas por la propia princesa en su intento por adelgazar.

Para terminar, dos detalles. Uno, el cada vez mayor peso especifico de la preciosa Hye-Myeong, hermana de Shin. Y dos, otra vez el esperpéntico vestuario de los protagonistas masculinos de la serie; ese pañuelo blanco en forma de cinturón anudado en el costado de la cintura de Shin junto al largo collar de pedrería que porta es poco menos que ofensivo. He dicho.

16º EPISODIO: No abandonamos la línea trazada en el anterior episodio y volvemos a encontrarnos con una entrega densa e importante que se vio recompensada con la mayor audiencia que ha tenido nunca un episodio de la serie, salvo claro está, el último.

Shin y Chae-Kyeong disfrutan de su cada vez mayor felicidad en la playa. Al atardecer acuden por sorpresa al Palacio de Verano de la familia real y ante lo espontáneo de la idea, los sirvientes no tienen nada preparado para ellos. Lo que supone una vergüenza para los empleados reales, a la pareja les servirá para unirlos mas cuando acudan al supermercado y cocinen juntos los alimentos comprados. En la intimidad, Shin le abrirá el corazón a su esposa. De vuelta a Seúl, una desconsolada Hyori acudirá al encuentro del príncipe y a éste, pletórico de felicidad, no le importará confesarle que cree estar enamorado de Chae-Kyeong. En su desgracia Hyori intentará suicidarse provocando no pocos quebraderos de cabeza: Hwa-Yong aprovechará el hecho para minar aún mas la ya maltrecha imagen de Shin, la Reina Madre sufrirá un desmayo ante lo grave de la situación y el Rey, indignado ante tamaño escándalo, acusará a Shin de ser un inconsciente y de haberle mentido durante todo ese tiempo. Abatido y presa de las dudas, Shin huirá del palacio sin rumbo conocido hasta que recibe una llamada de una ya recuperada Hyori.

Con intriga nos deja este episodio que como decía al inicio, nos deparará grandes sensaciones. Y es que los casi sesenta minutos de serial se convertirán en un torrente de emociones que partirán del humor y la felicidad del primer tercio al drama de los dos restantes; un desarrollo que por otra parte y dado el carácter del mismo, ya vaticina desde el comienzo un cambio de registro ya que no todo puede ser tan bonito.

De todas formas y apartándonos del trasfondo que se deduce de la lectura de la propia sinopsis se pueden extraer una serie de detalles que aunque intrascendentes ayudan a ilustrar la reseña, por ejemplo, que está claro que la marca alemana Volkswagen patrocina a la serie; no solo Shin y Yool llevan sendos modelos de alta gama de la marca – Phaeton y Touareg respectivamente – si no que los padres de Chae-Kyeong acuden a un concesionario para comprarse un utilitario del mismo fabricante. Al menos las limusinas que lleva la familia real son de la Ssangyong local.

Otro dato curioso; recordando como se conocieron Hyori y Shin, se nos invita a ver como enterraron unos objetos en la tierra con la idea de recogerlos años después. ¿A qué a alguno de vosotros os suena de “My sassy girl” y otras producciones surkoreanas?. Pues eso.

Y tercero y último, que en el afán de conseguir secuencias que mas parecen videoclips, se llegan a ajustar las canciones de tal manera que los “corte y pega” entre estrofas de los distintos temas provocan saltos bruscos que no dicen mucho a favor de la faceta sonora de la serie. Es la primera vez y por lo tanto se puede perdonar pero es bastante alarmante la incorrección técnica.

17º EPISODIO: Se resuelve el suspense dejado en la anterior entrega y, desgraciadamente, volvemos a las andadas: otro episodio intranscendente y lo peor, redundante.

Shin se encuentra con Hyori en un hotel de la ciudad. La joven, bajo petición de la reina aunque sin que lo sepa su hijo, le dirá que finalmente se resigna y lo deja perder. Éste indiferente, vuelve a palacio no sin antes acudir a una discoteca donde en vez de encontrar el apoyo que buscaba, recibe las recriminaciones de su amigo y secreto enamorado de Hyori. Ya en la corte, sorpresivamente el príncipe se refugiará en los brazos de Chae-Kyeong. Pero ésta no será la única sorpresa que se reciba en palacio ya que la propia reina llamará a Hyori. La soberana cordialmente le confesará que como mujer comprende sus sentimientos pero que debe entender la posición en la que se encuentra Shin, invitándola soterradamente a que siga su carrera como bailarina bajo el mecenazgo de la familia real. Para sorpresa de Hwa-Yong, el mensaje de la reina calará hondo en la joven, rebelándose frente a ésta y contando toda su relación a la prensa empezando por el momento en el que decidió dejar al príncipe, derrumbando la teoría conspiratoria de la madre de Yool. Hundida y con temor de que se descubra que es ella la que se esconde detrás de toda la maniobra para derrocar a Shin, despedirá incluso al periodista que le ha servido de cómplice todo este tiempo. Mientras, Yool cumple años y decide celebrar una fiesta con sus amigos apartado de la corte; a la misma acudirá tanto su primo como Chae-Kyoeng y la misma Hyori.

Seguimos igual que siempre: Hyori y Yool cual – perdón – moscas cojoneras impidiendo que nuestros protagonistas sean felices y Hwa-Yong moviendo los hilos para que su hijo sea rey. Un poco de aire fresco no vendría mal en forma de subtrama nueva pero bueno… el final ya está próximo.

Por otro lado volvemos a encontrarnos con una de las anécdotas comentadas en el anterior episodio: Volkswagen sigue mostrándose como uno de los valores mas fuertes de la serie. En una escena nos llegamos a encontrar simultáneamente hasta con seis vehículos de la marca.

18º EPISODIO: Tras un montón de “sinsabores” nos llega un episodio completísimo.

Chae-Kyeong intenta salir del apuro en el que ella misma se ha metido. La divertida anécdota – que me callo – servirá para estrechar los lazos, cada vez mas sólidos, que unen a la pareja real. En la misma fiesta veremos como uno de los amigos de Shin se enamora de una de las amigas de Chae-Kyeong. Mientras, en el palacio el ambiente va caldeándose. Por un lado la “Reina-Madre” – abuela en realidad – se hace preguntas sobre la “tan” buena relación entre la princesa y Yool; por otro, Hwa-Yong que tras recibir en el anterior episodio un fuerte revés de la mano de Hyori, decide poner toda la carne en el asador pidiendo que se busque a un extraño personaje todavía por descubrir y para rematar la faena, el Rey, que atormentado por las dudas y los fantasmas del pasado, tendrá que escuchar como su mujer le pide un último favor para, en cierta manera, compensarle todos estos años de sacrificio hacia su persona: permitir que Shin sea definitivamente el nuevo Rey. De vuelta al cumpleaños de Yool, Chae-Kyeong será testigo a escondidas de una escena entre Shin y Hyori en la que éste parece decirle que en un par de años podrán irse juntos los dos al extranjero, sin embargo la realidad – lo que no ha llegado a escuchar de Shin – es totalmente opuesta. Dolida, la jovencita se dejará querer por Yool lo que no sentará muy bien a Shin, sorprendido por la actitud de su esposa.

Como se ha podido ver muchos frentes son “tocados” en este episodio pero lo que realmente eleva el nivel de la serie es la apertura, como reclamábamos en el anterior episodio, de nuevos frentes y misterios.

El desarrollo de los personajes secundarios – la relación de pareja de los regentes, el flechazo de los dos amigos de los protagonistas, el nuevo trabajo del padre de Chae-Kyeong o las reivindicaciones de su madre ante las reinas para permitir que las cortesanas puedan casarse – no solo dan profundidad a la historia si no que conjeturan quizás los mas divertidos primeros treinta minutos que conforman la serie.

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PRINCESS HOURS (II) – Korea del sur – 2006 – Kdrama – (Ep. 7 al 12) de 24

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BREVE RESUMEN DE LOS SEIS PRIMEROS CAPÍTULOS:

Shin Chae-Kyeong es una jovencita que debe casarse con el Príncipe heredero siguiendo una promesa realizada décadas antes entre sus abuelos. A pesar de la diferencia de clases, ambos jóvenes van al mismo colegio e incluso han tenido algún que otro encontronazo. La precariedad económica de la familia de ella y la necesidad de casar al heredero ante la enfermedad que padece su padre, propiciarán rápidamente la boda. Tras esta, la relación entre ambos no será todo lo buena que se espera ya que no solo tienen caracteres opuestos si no que el príncipe Shin para casarse tuvo que hasta romper su relación con una joven, Min Hyo-Rin. Mientras que esto sucede a Seúl llevará el primo del príncipe, Yool, un joven que pronto se quedará prendado de la jovialidad de Chae-Kyeong. Por si los problemas fuesen pocos, la madre de Yool regresa de Inglaterra dispuesta a recuperar el trono que le correspondía antes de que su esposo muriese en un accidente de tráfico.

7º EPISODIO: Tras unos últimos episodios insulsos no era de extrañar que, de los 24 episodios de la serie, este tuviese la menor audiencia de todos ellos.

El carácter sobrio de Shin sigue provocando reacciones precipitadas en Chae-Kyeong de las que luego hasta en cierta forma tiene que arrepentirse. El último ejemplo, pensar que Shin la trata poco menos que como una desconocida cuando en realidad éste está pidiendo a sus “reales” progenitores que les dejen ir a casa de los padres de Chae-Kyeong unos días. Tras la aceptación por parte de estos, la joven pareja se dirigirá al hogar de la familia Shin Chae. Allí el príncipe aprenderá lo que es un hogar y una familia normal. Mientras ello sucede Min Hyo-Rin se resiste en dejar perder a Shin lo que aprovechará Hwa-Yong para, haciendo un curioso parangón con la desgraciada relación del Príncipe Carlos de Inglaterra, Lady Di y Camilla, provocar una serie de sensaciones en la joven que se traducirá en una lucha por recuperar el amor del príncipe. Por su parte Yool tristemente será el resignado testigo de la cada vez mas aparente felicidad de los recién casados.

Por contra de lo dicho al inicio, este episodio es uno de los mas divertidos de la serie ya que en él concurren muchas situaciones cómicas forzadas por los contrastes que hayamos entre la corte y la peculiar familia de Chae-Kyeong.

Dejando de lado el “grueso” del episodio decir que parece que la relación entre los protagonistas comienza a progresar denotando incluso por parte del príncipe heredero un acercamiento romántico bastante encantador.

Para terminar decir que volvemos a tener que asistir a esos casi minutos musicales donde los productores intentan explotar una banda sonora, por otro lado, nada desdeñable. El tema principal de la misma “Perhaps love” – nada que ver con la película de Peter Chan y canción de Jacky Cheung, salvo la calidad de ambas – llega a “pegarse” con solo un par de veces que la oigas.

8º EPISODIO: En este capítulo asistiremos a lo que parecía increíble, que el peso especifico de Shin crezca por encima del de Chae-Kyeong.

El periplo en el hogar de la familia Chae-Kyeong ha dado a su fin y la pareja de recién casados ha de volver a palacio y a sus quehaceres diarios. La educación de la protagonista debe continuar así como la labor diplomática de Shin. Mientras esto ocurre Min Hyo-Rin pondrá en marcha un plan para acercarse a Shin: permitirá que una extraña como Chae-Kyeong entre a formar parte del club de hípica para así ganarse su confianza y estar cerca del príncipe sin miedo a miradas indiscretas. Sin embargo es el propio Shin el que está reticente a volver a contactar con ella; los días pasados junto a Chae-Kyoeng ha provocado que le coja cierto afecto e incluso la visión de ésta junto a su primo Yool le provoca sensaciones cercanas a los celos. Cuando ya en palacio, Yool y Shin tengan un tonto accidente y nuestra heroína, ante lo atendido del príncipe heredero lo obvie en pos de Yool, éste se sentirá agraviado vengándose horas después cuando la aparte de su lado en un viaje oficial a Tailandia que éste tiene que realizar sustituyendo a su padre que ha recaído de la enfermedad.

Mucho humor y encanto en un capítulo que marca el renacer de la serie. Por un lado nos encontramos con que Shin empieza a encariñarse de su mujer; esto vendrá unido a una serie de circunstancias que hacen a su personaje mas rico en matices de lo que hasta el momento estábamos viendo. Hasta cierto punto, empezamos a comprender sus motivaciones y reacciones pasadas llegando incluso a sentir pena por él cuando piense que el amor que profesa por Chae-Kyoeng y que no es capaz todavía de asimilar, corre peligro.
Por el otro lado es de agradecer, aunque personalmente no me guste, que las dificultades de la serie hayan pasado de ser las ansias de poder de la madre de Yool a la enfermedad del Rey; y es que hasta le hemos cogido ya afecto al monarca como para pensar en un triste final. Pero eso aún está por venir…

9º EPISODIO: Nuestra pareja protagonista bifurca sus caminos orientándolos sentimentalmente hacía sus respectivos enamorados.

Shin inicia su viaje diplomático en Thailandia dejando sola a Chae-Kyeong que no tiene otras ocurrencias que por ejemplo destrozar el coche que le había cedido la reina madre. Mientras, Yool le confiesa a su madre abiertamente que está enamorado de Chae-Kyoeng. Entre actos y protocolos Shin recibirá una grata sorpresa cuando Min Hyo-Rin acuda hasta la misma Bangkok para hacerle una visita de “cortesía”. Allí ésta le hará participe de su malestar, viéndose alejada de su vida. Congraciados de nuevo Shin se escapará de sus quehaceres “monárquicos” para acompañarla al aeropuerto; de camino al mismo se verán sorprendidos por unos paparazzis viéndose obligados incluso a esconderse en un motel. En Seúl Chae-Kyeong vivirá “horas flacas” cuando vea que Shin no le devuelve sus llamadas. La “alegría” la encontrará cuando por su parte huya junto a Yool hasta una población rural para ver un curioso árbol botella. Esta desaparición pondrá en alerta a toda la corte.

Como en anteriores entregas, varios son los aspectos que llaman la atención en este episodio. El primero es el que hace referencia al propio viaje del príncipe a Thailandia. No solo nos mostrarán bellos parajes del país si no que incluso se atreverán a rodar una persecución de Tuc-Tucs al mas puro estilo – salvando las distancias, claro – “Ong Bak”, al que incluso se llega a citar.

Por otra parte destacar la intervención de la Reina Madre (Abuela) haciéndose valedora del papel mas entrañable de la serie, un rol que lamentablemente unido a su edad – espero equivocarme – lo orienta a un trágico y lacrimógeno futuro. Como con su ficticio hijo, el rey, espero equivocarme…

Y para terminar, seguimos denotando esa transformación que está sufriendo la protagonista. Su cambio de peinado con el pelo suelto y hasta de actitud, mucho mas sobria, provoca que nos parezca mucho mas madura.

10º EPISODIO: Episodio de transición en el que como dato mas importante nos enteraremos de una sorpresiva relación enterrada en el pasado.

Shin culmina su periplo en Thailandia no sin antes salvar unas cuantas dificultades. Por su parte, Chae-Kyeong retorna junto a Yool a palacio para recibir la bronca de una Reina Madre enfadada por su temporal desaparición. Cuando las cosas vuelvan a su cauce, un Yool mas decidido que nunca le confesará a nuestra princesa su teoría sobre que ambos realmente fueron los que estaban prometidos en el pasado. Mientras que los sentimientos libran su batalla, a la pareja de “cuñados” les toca lidiar con un difícil toro: la visita del príncipe William de Inglaterra. Para sorpresa de Chae-Kyeong, éste y Yool estudiaron juntos y se consideran poco menos que hermanos. Ajenos a todo esto, Hwa-Yong le pedirá al Rey que restituya la posición de su hijo. Finalmente, Shin volverá a Seoul comportándose distante frente a una compungida Chae-Kyoeng.

Dos son los grandes atractivos de este episodio: uno, el final de las aventuras de Shin por Thailandia con la inclusión de una especie de persecución/carrera de motos por las carreteras de alrededor de Bangkok que desemboca en el popular “Mercado Flotante” y dos, la visita de un afable doble del Príncipe de Gales, William Mountbatten-Windsor, que en lugar de ensombrecer el tono del episodio, lo llena de humor y espontaneidad.

Por lo demás, destacar la sorpresa que nos depara el descubrimiento de una antigua relación – que me callo – y el álbum de familia que se nos ofrece al final del episodio, descubriéndose algunas fotos que deparan alguna que otra sorpresa como la aparición de nuevos miembros reales aún por presentarse.

Para acabar, decir que a raíz de estos dos últimos episodios la serie se convirtió en la mas vista del país, sin duda auspiciado por ese exótico y tan atractivo viaje a Thailandia.

11º EPISODIO: Completísimo episodio donde, a punto de entrar en el meridiano de la serie, aún se nos presentan personajes principales.

El regreso a palacio de Shin no será el único; su hermana mayor, Hye-Myeong retorna a casa tras dos años de labores humanitarias. Ésta rápidamente se convertirá en confesora de su hermano. Mientras, el escándalo salta a la palestra: la aventura del príncipe Shin y Min Hyo-Rin ha sido publicada en un periódico sensacionalista tailandés lo que aprovechará Hwa-Yong para hacer mella en la opinión pública del país a favor de su hijo ahora que Yool ha tomado la decisión de convertirse en Rey. Sin embargo estos no serán los únicos que piensan en ascender al trono ya que el actual Rey, acosado por los fantasmas del pasado, piensa reconocer merecidamente a su hermano muerto y familia. Por su parte nuestra protagonista sufre mas que nadie las consecuencias del escándalo sintiéndose víctima de los comentarios hirientes de sus compañeros de clase. Cuando coincida con Min Hyo-Rin intentará aclarar la situación, hecho que ésta aprovechará para hundirla mas en la miseria. Lo desagradable de la conversación sumado a los síntomas de una incipiente gripe provocará que ésta caiga desfallecida. Todos, incluso Shin acudirán a su auxilio. Ya en palacio se vivirán momentos tensos cuando Yool sin vergüenza muestre su interés por ella. El episodio acabará con un anuncio sorprendente por parte de Shin.

Estamos frente a uno de los episodios mas completos en lo que a sentimientos se refiere. Las situaciones se extreman dando lugar a momentos de gran calado dramático llegando incluso a conmover. Todo ello obra y gracia de un guión que busca en los contrastes el secreto de su éxito: Min Hyo-Rin adopta el papel de villano de la función para segundos después sentirse víctima, Shin no deja de lado su indiferencia para paradójicamente ser objeto de nuestra compasión y por último Yool, que de ángel pasa a demonio.

Como detalle puramente anecdótico diré que, el vestuario que de normal me parece algo ridículo y en cierta manera “amariconado” para Shin, en este episodio roza el esperpento representado sobre todo en la camisa del mismo Shin y el collar/colgante de Yool. De risa.

12º EPISODIO: Llegamos al meridiano de la serie y de la transición de la anterior entrega pasamos ya casi al simple relleno.

Tras la sorprendente declaración de intenciones del príncipe Shin, ahora nos expone sus motivos y planteamientos. Sin embargo su padre ya ha puesto en marcha la imparable maquinaría que podría cambiar el rumbo de la sucesión con el acto de homenaje a su hermano muerto y el consecuente reconocimiento de Yool como príncipe de pleno derecho. Esto volverá a poner a cada cual en su lugar satisfaciendo en parte a Hwa-Yong, viendo a su hijo tan próximo al objetivo que se habían planteado. Pero mientras que las intrigas “palaciegas” avanzan Shin tendrá un encuentro con Min Hyo-Rin, confesándole que desde ese momento su relación con ella ha variado y que su aventura en Thailandia sería la última desde el punto de vista romántico. Hyo-Rin reaccionará de una manera opuesta al que esperaba Shin, resignándose y aceptando el nuevo status. Por su parte Chae-Kyeong descubrirá unos recuerdos que Shin atesoraba de Hyo-Rin provocando en ella una especie de frustración sentimental.

Como decía al inicio nos encontramos frente a uno de los episodios mas pobres de la serie. La causa no está provocada solo por un descenso del ritmo de la historia si no por una continuidad que arrastra temas desde ya varios capítulos sin darles todavía un fin o plantear otros nuevos.

Con esto la serie ha perdido parte de su frescura inicial encallándose en temas sentimentales y – casi – políticos que empiezan a resultar reiterativos.

Como apunte positivo, destacar esa salida al “exterior” de nuestra protagonista y la Reina Madre al “Museo del osito Teddy” situado en la Isla Jeju. Los minutos finales montados a ritmo de videoclip, lo mejor de este episodio duodécimo.

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PRINCESS HOURS (I) – Korea del sur – 2006 – Kdrama – (Ep. 1 al 6) de 24

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En Enero del 2006 la cadena televisiva surkoreana MBC estrenó el serial “Princess Hours/Goong” una serie que adaptando el popular manhwa de Park Soo-Hee del mismo título intentaba llamar la atención del público juvenil. A lo largo de tres meses la serie no solo logró “hipnotizar” a los millones de adolescentes que habitan el país si no que se convirtió en la serie mas vista del momento. Su formato de una hora, periodicidad de dos capítulos semanales y contenido mezcla de romance, humor y sobre todo, glamour fueron las claves para que “Goong” lograse captar la atención de todo tipo de espectadores.

Al frente de la misma los responsables de la serie no solo colocaron a la habitual “gente guapa” si no a intérpretes cuya popularidad trascendía mas allá de la pequeña pantalla como la propia protagonista Yoon Eun Hye mas conocida por ser miembro del grupo “BabyVox”, un popular modelo como Joo Ji Hoon y otro cantante de éxito como Kim Jeong Hoon.

El éxito de la serie fue tal que a día de hoy – Enero del 2007 – se acaba de estrenar un “spin off” que por culpa de los derechos de autor deberá llamarse “Goong S” y para finales del mismo o principios del 2008 se espera una continuación directa de la propia serie. Lamentablemente no se ha confirmado la participación de los mismos actores aunque se rumorea con la continuidad de casi todo su elenco.

1º EPISODIO: Se nos presenta a los protagonistas y personajes principales poniéndonos rápidamente en situación.

La Republica de Korea del Sur que hoy conocemos se ha trasformado en un estado monárquico constitucional. Sin embargo este reinado tiene peligro de desaparecer cuando al regente se le detecte una enfermedad degenerativa. La solución: casar al joven príncipe para que continúe con el legado de sus antepasados. El problema: que éste a pesar de aceptar el sacrificio no sabe que su prometida es una traviesa compañera de instituto con la que incluso ha tenido algún que otro altercado. Y es que ésta, Shin Chae-Kyeong, es una jovencita alocada, idealista y nada común. Dada su rebeldía cuando sus arruinados padres reciban la noticia de que por un compromiso adquirido con anterioridad Chae-Kyeong es la designada para convertirse en nueva reina, intentarán convencerla para que acepte el matrimonio. A regañadientes esta acudirá al palacio real al encuentro de su – a la fuerza – prometido…

A pesar de partir de un futuro probable, la serie se acoge al siempre “casual” destino para atar a dos personajes encontrados con un presente coincidente. Sin embargo esta aparente barrera para la originalidad será mitigada por una acción directa, es decir, a pesar del elevado número de episodios, éste inicio no sirve solo de introducción de personajes si no que nos expone desde un principio la trama de la serie – el matrimonio concertado – involucrando a todos los personajes.

En la misma línea debo decir igualmente que existen ciertos conceptos que intentan evadir la previsibilidad como el par de reacciones del príncipe ante el anuncio de la identidad de su futura esposa o cuando ésta le moja las zapatillas.

Pero donde realmente encandilará la serie – al menos a mi y en este primer episodio – será tanto por su sentido del humor como por su propia protagonista, ambos en cierta manera interrelacionados. De lo primero diremos que nos encontraremos con las típicas reacciones “toons” de, por otra parte, actores sobreactuados; algo que por otro lado ya deberíamos estar habituados los aficionados a la comedia asiática. A esto deberíamos añadir algún gag mas elaborado e ingenioso como el de la maquina de coser o el de los agentes de fianzas.

Y por lo segundo decir simplemente que Shin Chae-Kyeong es la típica joven pizpireta asiática con la que cualquier aficionado fantasea; desde una parafernalia – peinado y vestuario particular – hasta unas reacciones y reflexiones frescas y espontáneas pasando por un amaneramiento divertido e inocente.

Para terminar, si bien a nivel técnico la serie luce como pocas contiene algunos detalles interesantes y posiblemente divertidos – las sobreimpresiones en pantalla – cuyo mayor problema radica en eso, que solo son “posiblemente” ya que no existen subtítulos para los citados mensajes, reflexiones impresas de los protagonistas.

2º EPISODIO: Se nos sigue presentando tanto a nuevos personajes secundarios como aún a otros principales.

Nos encontramos con una Chae-Kyeong en “terreno enemigo”. Su futura suegra, la actual reina, no aprueba el matrimonio pero debe resignarse ante el empuje de la “reina madre” empeñada en llevar a cabo el deseo de su fallecido esposo. El desparpajo de nuestra protagonista le permitirá envalentonarse y pedir a cambio de la aceptación por su parte del matrimonio, una compensación económica para sus padres. Tras el sí definitivo todos decidirán llevar a cabo el enlace haciéndolo primero oficial. Cuando esto ocurra el mundo de Chae-Kyeong se vendrá abajo ya que tanto sus amigas le acusarán de no haberlo contado como la prensa empezará a vulnerar su intimidad. Mientras que esto ocurre a Seúl llegará Yool, el hijo del hermano del actual monarca, al que debe su ascensión al trono a la muerte de éste en accidente. A pesar del revés del destino entre Yool y Shin, nuestro príncipe, existe una excelente amistad. Rebelde, el joven decidirá distanciarse de la corte entrando por demás como alumno en el instituto de nuestros protagonistas. La providencia hará que Chae-Kyeong y Yool coincidan en el pasillo provocando que el otrora heredero fije su atención en la jovencita. Ésta, ignorante de todo tendrá que dejar su vida al lado de su familia para entrar en la corte e iniciar un rápido aprendizaje antes de la boda.

Como decíamos al inicio, dada la considerable extensión de la serie, en este segundo episodio todavía se nos sigue presentando personajes que a la larga pueden ser importantes como por ejemplo el del príncipe Yool. Esto provoca a su vez que surja el temor ante la previsibilidad que puede vaticinar un triangulo amoroso pero esto está aún por venir.

El resto de nuevos personajes, sobre todo los que están relacionados con la corte, ejercerán de contrapunto cómico o entrañable al carácter romántico que caracteriza la historia principal.

De todas formas es en el núcleo familiar donde mejor y mas situaciones ingeniosas vamos a encontrar, siguiendo la línea descrita en el primer episodio.

Como anécdota diremos que para dotar a la corte de un aire mas exótico (para ellos) y aristocrático en general, a nuestro principito le gusta practicar la latina esgrima en lugar del mas habitual y cercano Kendo o Kenjutsu.

3º EPISODIO: Se nos muestra uno de los momentos claves de la serie: la boda.

Gracias a la picardía de nuestra heroína, la misma pasará con nota la fase de aprendizaje dentro de palacio, no sin algún que otro quebradero de cabeza y travesura. Tras este periodo, se celebra la boda de la pareja, la cual a pesar de su inexperiencia y dificultades se solventará favorablemente. Al margen de esto, mientras Min Hyo-Rin – la verdadera dueña del corazón del príncipe – sigue con su idea de triunfar en el mundo del ballet sacrificando tal vez su relación con Shin, el primo de éste – Yool – observa con aparente indiferencia el cariño del pueblo surkoreano por sus monarcas.

A pesar de que el ritmo de la serie, hasta el momento, era destacable y poco común para la extensión de la misma, en este episodio se aprecia una cierta desaceleración. Por otra parte es comprensible ya todo lo que rodea al acto central de esta entrega es digno de tal embelesamiento. El vestuario, el protocolo y el propio ritual es un conjunto no solo bello en formas y solemne en significado si no atractivo desde el punto de vista cultural.

Además del despliegue de medios dispuesto para reproducir este magno acontecimiento, la serie demuestra su ambición recurriendo a infografías para cubrir las calles de Seúl de una ingente cantidad de público que asiste al desfile de los ya recién casados.

4º EPISODIO: El peso del protagonismo parece compartirse además de entre la pareja de personajes principales, en Yool y Min Hyo-Rin.

Min Hyo-Rin es admitida en la escuela de ballet viendo así cumplido su sueño sin embargo unas imágenes en la televisión de la boda real le hará reflexionar y sorprendentemente, cambiar de opinión. Mientras en Seúl se dispone todo para que la educación de la nueva princesa dé comienzo. Opuestamente al “trauma” que esto le supondrá tendrá una compensación que ella ni imaginaba: obtendrá una cuantiosa cantidad de dinero y posesiones en contraprestación a su nuevo estatus. Lejos de diplomacia, protocolo, historia y costumbres palaciegas nuestros jóvenes protagonistas deberán continuar con su educación formal regresando al instituto. Allí Chae-Kyeong se encontrará otra vez con un Yool cada vez mas interesado por su persona – aunque sin identificarse todavía como primo de Shin – mientras que éste último se sorprenderá al coincidir con una Min Hyo-Rin arrepentida de no haber luchado por su amor. El destino provocará que ésta sea a su vez la que averigüe la verdadera condición de Yool cuando éste aparezca junto a su madre, Hwa-Yong, regresada de Inglaterra y dispuesta a recuperar su lugar dentro de la familia real.

Como veníamos diciendo en el anterior episodio parece que el ritmo se ha vuelto a ralentizar: las situaciones narradas se hacen hasta cierto punto predecibles y las notas de humor se hacen de esperar. Lo mejor: la presentación del villano de la función – villana en este caso – cuya condición no está dictada por los estándares habituales en este caso de maldad y contrapunto negativo “porque sí” si no que viene motivada por unas causas bien comprensibles y hasta lógicas.

5º EPISODIO: Episodio un tanto intrascendente si no fuese porque en él se otean las primeras adversidades.

El reencuentro de Shin con Min Hyo-Rin no hace mas que despertar los recelos – mas que celos – en Chae-Kyeong. La sola mención de la antigua novia del príncipe heredero provocará una disputa en los recién casados; esto conllevará que incluso los sentimientos se hieran y se desaten precipitadas reacciones. Pero mientras la difícil vida conyugal continúa nuestros protagonistas deben seguir con su vida al margen de su relación. Los padres de Chae-Kyeong visitan el palacio pero por culpa de los estudios de su hija no pueden ni verla, provocando un gran desánimo en la misma. Por su parte la madre de Yool en complicidad con un periodista iniciarán su asalto a la corona haciéndose valer de la propia prensa. Su plan, colar en la fiesta de cumpleaños del príncipe Shin en una residencia real en las islas Jeju a un par de fotógrafos para que intenten “sacar” el mayor número de trapos sucios de los allí reunidos.

En este episodio comenzamos a asistir a la transformación de la protagonista, tanto a nivel físico – se le ve mas madura – como a nivel interpretativo con sendas escenas de lágrimas de gran realismo. El contraste nos llega por parte de Shin ya que resulta cada vez mas distante, hiriente y cruel, un rol ciertamente buscado para que cuando lleguen los momentos tiernos, el efecto llegue mas al espectador.

Por otro lado la faceta humorística en esta ocasión ha pasado de la familia de la protagonista a manos de las amigas de la misma.

Para terminar, una apreciación. Estoy seguro que el éxito de los primeros episodios de la serie pilló por sorpresa a sus productores. De tal guisa parece que quisieron aprovechar el tirón incorporando una banda sonora atractiva sobre la marcha denotando incluso un pequeño fallo de racord como demuestran esos minutos finales del episodio al mas puro estilo videoclip.

6º EPISODIO: El título del episodio – “El atentado” – nos hace augurar lo peor…

La vida en palacio continua. La educación de Chae-Kyeong avanza a pasos agigantados y cuenta cada vez mas con las simpatías del propio Rey y de la Reina Madre; es la Reina la que mas escéptica está sobre su papel en la corte. Mientras, Hwa-Yong, la madre de Yool se presenta en sociedad inaugurando un centro de Yoga. A él acudirá Min Hyo-Rin como invitada; el destino provocará que el periodista la reconozca de las fotos “robadas” de la Isla de Jeju cosa que aprovechará Hwa-Yong para llevársela hacía su terreno con a saber que oscuros planes. Nuestros protagonistas por su parte también serán víctimas de las trampas de ésta cuando en una presentación el príncipe sea humillado, el tan traído atentado del título. Éste incidente servirá para que la relación entre la pareja se enternezca un poco. La última cita en el episodio nos llevará a una especie de baile de gala donde el protagonismo se lo lleva contrariamente a la familia real, la propia Hwa-Yong.

Este episodio volverá a los cauces casi didácticos que caracterizó sus inicios; al comienzo del mismo se nos enseñarán diferentes rituales ligados a la tradición koreana como el “Shishun” o prueba de alientos destinados al rey, el té de lirios blancos o mas curiosamente, el “Gyuk Pa”, un deporte parecido al golf del que se nos asegura que incluso puede haber sido su antecesor ya que hay registros que aseguran que se practicaba dos siglos antes que el que hoy conocemos.

Lejos de datos y apuntes históricos el episodio parecer encauzar la serie hacia un terreno menos predestinado que en los anteriores, es decir, si todo parecía apuntar a que Chae-Kyoeng terminaría por juntarse con Yool, el paulatino cambio de intereses de Shin por su persona nos hace prever un triángulo amoroso. Como en el anterior episodio tenemos un par de minutos mas cercanos a un videoclip que a la dramatización de la serie, otro indicativo de que el producto funcionaba y que sus productores abrían caminos en otros campos. El detalle del cierre: el del tango, un baile al que parecen tenerle mucha afición los koreanos ya que lo hemos visto en anteriores ocasiones en forma de otras “citas” cinematográficas.

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