Más madera para “Operation Chromite”

Ayer se realizó la rueda de prensa de presentación del film “Operation Chromite” del que ya os hemos hablado por aquí que iba a ser protagonizado por Liam Neesom, Lee Jeong-Jae (“El gran golpe”, “New world”, Typhoon”, etc.) y Lee Beom-Su (“Death Bell”, “Forbidden quest”, “The divine move”, etc.).

Pues bien a su ya gran reparto se ha unido Jung Jun-Ho (saga “My boss, my hero”, “Siren”, “Anothe public enemy”, etc.)

Recordar que John H. Lee (“A momento to remember”,”Into the gunfire”, “The third way of love”, etc.) la dirige mientras que su estreno se espera para Julio del 2016.

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THE LAST SCANDAL OF MY LIFE (III) – Korea del sur – 2008 – (Ep. 12 al 16) de 16. FINAL

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BREVE RESUMEN DE LOS ONCE PRIMEROS CAPITULOS:

Hong Sun-Bee es una maltrecha ama de casa con graves problemas. Su marido acaba de ser arrestado por un fraude económico y ahora necesita una gran suma de dinero para evitar que éste vaya a la cárcel. Sin embargo Sun-Bee no sabe como reunir ésta cantidad ya que sus pocos ahorros no son suficientes; además no está cualificada para conseguir un trabajo que le permita acercarse ni siquiera a ésta cifra. El poco dinero que hasta el momento recogía lo conseguía gracias a actuar como extra en las producciones que se realizan en la ciudad. El destino provocará que en uno de estos coincida con Jang Dong-Chul, su primer amor cuando era adolescente aunque éste lo niegue. Y es que Dong-Chul ahora se hace llamar Song Jae-Bin y hace creer que tiene algunos años menos. Conociendo su posición acomodada Sun-Bee decidirá pedirle un préstamo y fruto de un malentendido, terminará convirtiéndose en la ama de llaves del actor, su hermano Dong-Hwa y sobrino, asunto del que no saldrá mal parada ya que su generoso sueldo puede ayudar a salvar a su marido. Sin embargo éste engañará a su mujer haciéndola creer que ha huido a otro país; la realidad dicta otra cosa: la mujer de su socio saldará sus deudas si abandona a su familia y se va a vivir con ella. Sun-Bee ajena a las triquiñuelas de su esposo seguirá trabajando en el hogar de los Jang, yéndose incluso a vivir a casa de estos con su hija cuando los problemas económicos la asfixien. El contacto continuo con estos provocará que se gane el corazón de la familia especialmente el de Jae-Bin que comenzará a enamorarse de ésta como en los viejos tiempos. No obstante, Dong-Hwa también ha encontrado en la mujer un complemento a su solitaria vida a pesar de que a la ciudad regrese, tras haberlos abandonados una década antes, su antigua pareja y madre de su hijo.

12º CAPITULO: Cualquiera pensaría que esto se está acabando, o mejor, que queramos que no acabe nunca.

Dong-Hwa pronto le quitará la loca idea que se le había ocurrido a Jae-Bin, volviéndole a poner los pies en el suelo. Al día siguiente el ejecutivo invitará a una Sun-Bee ajena a la disputa de los dos hermanos a pasar una día en la playa en la casa de verano de la familia. Reticente la ama de llaves aceptará cuando Dong-Hwa la convenza diciéndole que será el marco idóneo para contarle lo de su divorcio a Ji-Min. Mientras estos parten hacia la costa llegará Lee Na-Yun con la intención de averiguar si es cierto que Jae-Bin no ha acudido al rodaje por estar enfermo. El actor indiferente a su pareja de reparto se sorprenderá al oír que Sun-Bee lo ha “abandonado” para irse junto a su hermano. Picado en su amor propio decidirá acudir a la casa de verano junto a Na-Yun inventándose cualquier excusa. Una vez allí Jae-Bin logrará escaparse durante unas horas con Sun-Bee sin conseguir otra cosa que a la vuelta, ser descubiertos por una Na-Yun que orgullosa le soltará una bomba al actor. Al día siguiente y de vuelta a la ciudad, Dong-Hwa se citará para la noche con Sun-Bee con el pretexto de gastar las entradas que les dieron unos días antes en el banco. Pero antes de ello Jae-Bin le habrá preparado a la mujer una fiesta “revival” con la que recordar los viejos tiempos. La misma no acabará como él esperaba…

Otro episodio absolutamente redondo que vuelve a evidenciar las virtudes de una de las mejores series que he visto.

Se le puede achacar que su final sea un tanto repetitivo o que hayan situaciones un tanto ambiguas que juegan convenientemente con el espectador en lo que a reacciones de la protagonista se refiere cuando se inclina hacia uno u otro hermano pero en líneas generales, éste duodécimo capítulo nos ofrecerá grandes sensaciones.

Por un lado nos volverá a hacer reír y en grandes dosis. El juego de escupir pepitas de sandia es absolutamente genial, no solo por su desarrollo sino incluso por su contexto ya que a la misma le acompaña un tema musical interpretado por el propio Jung Jun-Ho.

El pasaje en el que los protagonistas recuerdan su pasado también tiene su aquel ya que uno disfruta viendo ese brillo en la mirada del héroe demostrando a su vez el pedazo de actor que es.

En lo que respecta al ámbito sentimental volvemos a caer como decía al principio en la reiteración ya que es otra vez el mismo protagonista el que acabará con el corazón roto. No obstante lo que hace grande a la serie, y ya van…, es que a pesar de que éste sufre y nosotros con él, no lo hacemos menos con su hermano ya que también se ha ganado nuestros corazones.

Lo mejor: la explosiva confesión de Na-Yun. ¿Quién decía que estaba todo dicho?.

Lo peor, que definitivamente se confirme lo que todos ya imaginábamos, la suspensión de la secuela de la serie… Y es que la muerte de Choi Jin-Shil no dejaba otra elección; nadie de los componentes de la misma hubiese mantenido el tipo recordándola. Y nosotros con ellos.

13º CAPITULO: Sabor amargo en un episodio donde del sentimiento romántico se pasa al fraternal.

Tras despedirse de su “yo” como Dong Chul ni el consuelo de Sun-Bee conseguirá apaciguar a Jae-Bin. No le importará ni incluso llevar a la mujer que ama a su cita con su hermano; lo que no sabrá éste es que la ama de llaves no ha llegado ni a verse con el ejecutivo ya que decidió en el último segundo ir tras él. Pero Jae-Bin tiene otras cosas en la cabeza: acudirá al encuentro de Na-Yun para averiguar esa verdad que no le deja ni respirar: si es el autentico padre de Hun. Al día siguiente, una vez confirmada su paternidad, se tomará un día libre “secuestrando” al niño con tal de satisfacer su nueva inquietud como padre. El niño, aburrido y sin saber porque su tío actúa así, conseguirá hacer una llamada de “auxilio” acudiendo hasta el lugar donde se encuentran Sun-Bee, Ji-Min y un Dong-Hwa temeroso del rencor de su hermano. Tras ocultarse éste, la tarde transcurrirá como si nada y será por la noche cuando los dos hermanos se encuentren frente a frente aceptando Dong-Hwa todas las culpas pero explicando sus motivos. Al día siguiente una preocupada Sun-Bee intentará animar a un triste Jae-Bin como él hizo con ella tiempo atrás; lo único que conseguirá será mas dolor…

Sé que me repito pero no puedo hacer otra cosa que seguir alabando a ésta serie. Me encanta.

Contrariamente al anterior episodio poco tiempo tendremos para esbozar una sonrisa. El drama y el pesar se cernirá sobre nuestros protagonistas pero ni la peor de las tragedias podrá impedir que disfrutemos menos de la serie.

Porque para empezar ya no solo es ponerse en la piel del protagonista, es en la de los que lo rodean.

Resulta gratificante ver como Sun-Bee prueba de esa misma indiferencia con la que antes ella trataba a Jae-Bin. Pero mas que se hayan vuelto las tornas, es ese desenlace donde realmente me creo que esté enamorada del actor.

Por su parte, Dong-Hwa en su papel de padre atormentado que tiene miedo a que le quiten a su hijo, resulta inconmensurable y conmovedor, mucho mas por momentos que Jae-Bin.

Todo ello hace que éste episodio sea otra gozada para los seguidores de la serie a pesar de que su contenido sea mas bien exiguo, teniendo incluso que recurrir hasta a una especie de videoclip con los actores pasando el rato mientras suena la música.

Quitando que sea un hecho meramente anecdótico el desenlace del episodio, otra vez inquietante, nos abre un sinfín de posibilidades gracias a esa capacidad de sorprender de la que siempre ha hecho gala la serie.

14º CAPITULO: Se me terminan los calificativos y eso que aún quedan dos episodios para acabar…

La sentencia de Jae-Bin se convertirá en realidad cuando al día siguiente Sun-Bee y Ji-Min abandonen el hogar de los Jang. Dong-Hwa, encariñado con madre e hija se ofrecerá a ayudarlas a encontrar una casa nueva y así les conseguirá un modesto ático con una esplendida terraza con una no menos espectacular vista de la ciudad. Mientras, Jae-Bin dispuesto a aclarar sus ideas le revelará la verdad sobre su paternidad a Hun. Éste incrédulo al principio reaccionará de la peor de la maneras huyendo en secreto a la nueva casa de la ama de llaves. La mujer avisará de su paradero a Dong-Hwa acudiendo al encuentro de éste; viendo que está en buenas manos lo dejará al cuidado de Sun-Bee. Cuando vuelva a casa y se encuentre a su hermano destrozado ante la ausencia de una Sun-Bee a la que ahora echa a faltar y del propio Hun, no tendrá otro remedio que hacer de tripas corazón y animarlo a que deponga su actitud autodestructiva y tome el toro por los cuernos. Y así, al día siguiente Jae-Bin acudirá al encuentro de Sun-Bee y su hijo alegando un pretexto burdo para quedarse en aquel lugar durante unos días. Pero mientras la felicidad parece haber vuelvo a la familia, Na-Yun que ya ha tenido las suyas con Sun-Bee confesándole de paso el secreto que guardaba, está dispuesta a destrozar la vida al actor confesando toda la verdad sobre éste a los medios de comunicación…

Volvemos a encontrarnos con un episodio que depara pocas sonrisas para centrarse en las emociones; aún así encontraremos motivos para esbozar alguna cuando por ejemplo nos reencontremos con el Jae-Bin de siempre, dispuesto hacerle la vida imposible a Sun-Bee. Y es que parece mentira pero ha hecho falta echar de menos algo – haciendo un paralelismo con el propio protagonista y sus sensaciones del episodio – para darnos cuenta que hasta en los tópicos se puede encontrar la felicidad.

Y es que cuando hablo de felicidad, no lo hago en plan de demagogia. Estoy cansado de repetir que ésta es la mejor serie que he visto nunca y no solo ya considero a los protagonistas como a mi propia familia – ya los estoy echando a faltar y aún no la he acabado… – si no que me contagia tantas emociones que de coparticipe, uno se siente protagonista de la historia.

Y no es un exageramiento, es una realidad. Como padre que soy, se me puso la carne de gallina cuando vi a Dong-Hwa arrodillado al lado de su hijo sintiendo un dolor que asumo; no solo es que me lo creo, es que lo comparto.

Y ya no hablo de esa parte final tan conmovedora, es que a pesar de mi favoritismo hacia Jung Jun-Ho tengo que reconocer que Jung Wung In se ha ganado mi corazón a fuerza de tener el personaje mas completo de la serie, amén de una interpretación con un mayor abanico de registros.

No puedo acabar sin, en la misma línea, destacar a Byun Jung Su que ejerciendo de villana de la función no se resigna en aparecer automatizada ya que sobre todo, algo de agradecer seguro al guión, prioriza causas sobre comportamiento…. algo de lo que precisamente Sun-Bee se encarga de recordarnos para mal en éste episodio.

15º CAPITULO: Poco contenido para lo que parece una despedida anticipada.

Jae-Bin comparecerá ante la prensa para desvelar tanto su verdadera identidad y edad como su recién descubierta paternidad. Junto a éstas sorprendentes noticias para la opinión pública, el actor anunciará que se retira de la primera plana de la actualidad para pasar el resto de su vida junto a su primer amor aunque sin desvelar la identidad de ésta. La noticia pronto tendrá gran repercusión y no solo para sus fans ya que la propia Ji-Min desconocía que tanto Hun era hijo de Jae-Bin como – y peor – que su madre es esa mujer por la que éste lo ha dejado todo. Por otro lado mientras Na-Yun llora desconsolada, el Director Ahn le recriminará su actitud a Sun-Bee amenazándola para que deje al actor con ir a la prensa. Ésta ante la sarta de sandeces de su exmarido lo echará de su casa y será entonces cuando éste acuda a Jae-Bin para chantajearlo: si no le da una gran suma de dinero contará a la prensa que ella se divorció de él por su causa. Integro, Jae-Bin no se acobardará y retará al granuja a que lo haga. Ese mismo día en la nueva casa del ama de llaves, una legión de periodistas violará su intimidad…

Un tanto frío me ha dejado éste episodio ya no tanto porque su desarrollo no sea significativo sino porque me da miedo pensar que sucederá en el último capítulo.

Y es que el final de éste bien podría hacer sido de por sí un buen desenlace para la misma sabiendo que sus responsables iban a retomarla en una segunda temporada. Ahora y tras la dramática muerte de su protagonista, sabiendo que nunca se grabará, tiemblo en pensar qué se les habrá ocurrido a los guionistas para dejar en suspenso la misma.

Por otro lado decía que me había dejado solo un “tanto” frío porque en realidad la misma nos ofrecerá un par de escenas realmente emotivas para aquellos que se hayan dejado, como yo, seducir por la serie. La confesión del protagonista ante las cámaras o ese final donde los protagonistas parecen hablar mediante telepatía, amenazarán con hacer aflorar nuestras lágrimas.

Y por lo demás, que solo nos queda el desenlace… ¿qué pasará?.

16º CAPITULO: Llegó el tan aciago momento, el último episodio.

Tras el rescate de Jae-Bin pronto vendrán las consecuencias pero antes el actor se declarará a la ama de llaves pidiéndole que se case con él. Dong-Hwa le echará una mano ya que bajo la excusa de acallar el escándalo les invitará a que lo hagan. Mientras, Lee Na-Yun decidirá poner rumbo a EEUU dejando a la familia en paz; para su sorpresa Hun acompañado del que hasta hace poco era su padre la despedirán desde el aeropuerto. Pero ésta no será la única joven protagonista ya que Ji-Min con dudas ante la relación de su madre y su adorado oppa se reunirá con su padre no consiguiendo otra cosa que un desengaño. ¿Conseguirán finalmente casarse en paz los protagonistas?.

Poco contenido para un episodio que paradójicamente solo ha servido para zanjar asuntos. Y digo que sorprendentemente porque ante el anuncio de una segunda parte – suspendida finalmente por la muerte de la protagonista – me esperaba un final que dejase algún tema en el aire con tal de recogerlo en esa segunda temporada. Gracias a Dios esto no ha ocurrido y podemos darnos por satisfechos, muy satisfechos a decir verdad.

Y es que además de un final deseado mas que esperado, ésta última entrega nos ha traído sensaciones tan buenas como la conversación de Sun-Bee con una arrepentida Na-Yun o finalmente, la única escena intima de los protagonistas. Llámame sensiblero pero a mis 35 años he llorado como un niño….

CONCLUSIONES:

– ¿Qué mejor conclusión que decir que de momento ésta es la mejor serie asiática que he visto en mi corta vida?. Vale, es solo una opinión pero he dado tantos motivos para que todo el mundo se anime a verla que ya no sé si enumerarlos una vez mas.

– Lo primero, que realmente es una comedia romántica. Quiero decir, antes que romántica, es una comedia y así prioriza el humor ante los sentimientos.

– Lo segundo, que se aleja de las series convencionales del país porque como protagonistas tiene a unos personajes que distan mucho de ser adolescentes o incluso personajes sin compromiso. Madurez y responsabilidad aún cuando alguno de los mismos – Jae-Bin – tenga mas de niño que de adulto.

– Tercero y no por ello menos importante, que la perspectiva del serial parece mas enfocado hacia el género masculino que al habitual femenino. Aquí no es la mujer la que mas sufre sino un (anti)héroe que debe olvidar su brillante armadura – de ahí lo de “anti” – para conquistar a la mujer que quiere teniendo que ser lo mas terrenal posible.

– Cuarto, que a pesar de tener una pareja protagonista definida existe un tercer “elemento” que rompiendo todos los esquemas de los “ménage à trois” por momentos llega a recibir mas simpatías por parte del respetable que el propio protagonista.

– Quinto; los villanos de la función que no son tal. Uno, el Director Ahn que por mala sombra, resulta cómico. Un diez. Y el otro – u otra – Lee Na-Yun que se mete en su papel mas por obligación que por devoción; no es una villana con causa, es alguien con necesidad. Un… once.

– Sexto; cómo habrá sido la serie que ni siquiera he hecho mención a una estupenda banda sonora abstraído en el propio argumento y sus personajes. No solo es un estupendo conjunto de temas interesantes entre los que se encuentra incluso uno interpretado por el propio Jung Jun-Ho, es también un grupo de temas instrumentales de lo mas variopinto. De todas formas, la cosa no se quedará así ya que en parte no he hablado en profundidad de la misma porque mi intención es en breve escribir una reseña en el Foro de la Web ya que es allí donde van los comentarios dedicados al mundo de la música.

– Octavo y último; lamentablemente la serie nos deja con el corazón roto. No porque no podamos seguir las aventuras de la familia sino porque el suicidio de su protagonista nos ha dejado una sensación mucho mas que amarga. Ojala Choi Jin-Shil hubiese tenido en la vida real un Jae-Bin que la hubiese salvado de una tristeza que al final resultó insondable. Lo dicho en su momento, GRACIAS JIN-SHIL allá donde estés que sepas que por lo menos tu vida sirvió para hacer feliz a dos españolitos y que quedarás para siempre en nuestra memoria, por no decir corazones. Triste consuelo pero es algo que muchos ya quisiéramos…

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THE LAST SCANDAL OF MY LIFE (II) – Korea del sur – 2008 – (Ep. 7 al 11) de 16

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BREVE RESUMEN DE LOS SEIS PRIMEROS CAPITULOS:

Jae-Bin es un actor que disfruta de fama y prestigio. Éste vive junto a su hermano Dong-Hwa y su sobrino y en casa se comporta como un niño malcriado. En el rodaje de un anuncio creerá ver a la que fue su primer amor pero desechará la idea viendo el aspecto desaliñado que tiene ésta; para Jae-Bin, Sun-Bee todavía es aquella guapa jovencita de sus recuerdos. Lo que no sabe éste es que la mujer sí que es en realidad Sun-Bee lo que pasa es que ni los años la han tratado bien ni su situación familiar es todo lo saludable que merecería una buena madre. A su marido, que poco para en casa, lo acaban de detener por una deuda y ahora Sun-Bee necesitará mucho dinero para sacarlo de la cárcel. Cuando a Jae-Bin le invada la nostalgia, se pondrá en contacto con Sun-Bee inventándose una identidad ya que al convertirse en actor cambió su nombre de Dong-Chul por el de Jae-Bin. Cuando ambos terminen coincidiendo, Sun-Bee intentará incluso venderle su cuerpo, víctima de un malentendido, para conseguir el dinero que necesita. Lo que no sabrá ésta es que su marido en realidad ha aceptado la propuesta de la mujer de su exsocio para a cambio de toda su riqueza, irse a vivir con ella abandonando a su familia. Mientras, a punto de ser descubierto por Dong-Hwa, Jae-Bin tendrá que disimular diciendo que Sun-Bee ha llegado al lugar ofreciéndose para el puesto de ama de llaves. Siguiendo el juego Sun-Bee aceptará la oferta de trabajo pero finalmente se aferrará a él, viendo que el sueldo puede ayudarle a conseguir dinero rápido. Cuando engañándola la familia de su marido le diga que éste ha huido, Sun-Bee terminará viviendo junto a Jae-Bin y su familia cuando tenga que, por las deudas, dejar su apartamento. A todo esto a Seúl llegará Lee Na-Yun una actriz al parecer unida sentimentalmente en el pasado con ambos hermanos. Pero Jae-Bin parece ya no tener ojos para otras mujeres…

7º CAPITULO: Genial, hasta en los momentos mas duros nos hacen sonreír.

Tras superar el trauma que le ha causado encontrarse por sorpresa con su esposa, el Director Ahn apelará a su imaginación para inventarse una historia que explique su salida de la cárcel y posterior desaparición. Sun-Bee, cándida y enamorada de su marido le creerá ciegamente; Jae-Bin por el contrario dudará del trasfondo de la historia. Pero los problemas para el matrimonio son mas graves ya que mientras la Señora Go le exigirá a Ahn el divorcio para poderse casar con ella, Dong-Hwa tras conocer la realidad de Sun-Bee decidirá despedirla. Así, al día siguiente el empresario comunicará la noticia al ama de llaves: en una semana tiene que dejar la casa. Sin tiempo siquiera para asimilarlo, Sun-Bee recibirá la llamada de su marido citándola en un parque de atracciones donde valiéndose de un actor, hará mas dramática su mentira aludiendo que su vida corre peligro. Lo que podía acabar como una jornada triste, mejorará un tanto cuando Jae-Bin haga acto de aparición invitando a pasárselo bien a la mujer. Ambos se separarán cuando otra vez el marido de ésta le haga una llamada requiriendo su presencia; ésta vez coincidirán y como culmen a su plan le pedirá que se divorcien para así salvarla de los peligros por parte de los usureros que según él le persiguen. Ésta aceptará pero antes, al llegar a casa recibirá un dura reprimenda por parte de Dong-Hwa. A la mañana siguiente todo se precipitará: Sun-Bee firmará el divorcio, Dong-Hwa se enterará de la verdad sobre el matrimonio y Jae-Bin querrá conocer al marido de la protagonista para resolver el entuerto; cual será su sorpresa cuando descubra que es el Director Ahn.

Aunque el final del capítulo sea menos sorprendente que en otras ocasiones ya que nosotros sí que conocemos las verdaderas identidades de unos y otros, estamos ante uno de los mejores capítulos – dentro del ya excelente nivel de la serie – que hemos visto.

Por varias razones, la primera porque como decíamos al principio, hasta en el peor de los casos el guión y todos los que hacen posible ésta serie se confabulan para que no dejemos de esbozar una sonrisa, sino es una carcajada.

En la anterior entrega ya comentábamos que el gran secreto de la misma era el personaje de Ahn Yu-Sik ya que aún siendo el villano, es uno de los caracteres mas divertidos de la serie. Ya quisieran muchos culebrones que sus “malos” fuesen tan especiales como éste. No es que sea ridículo, es que uno se lo pasa mejor viendo sufrir al que hace lo propio con los demás, una curiosa ley del talión que aquí funciona a las mil maravillas.

Por otro lado y para ser justos, el episodio de hoy nos depara un pasaje realmente dramático que tentará a nuestras lágrimas a aflorar, sin embargo la grandeza de la serie ya no es que nos haga desentendernos de la tragedia sino que le dé la vuelta a la situación apelando a sentimientos como el orgullo que casi nos harán levantar del asiento para aplaudir ese discurso de la protagonista que por rebuscado no deja de ser brillante, qué brillante… GENIAL.
Para acabar, otra vez un apunte personal. Si en el sexto capítulo decía que mi corazón se alegraba al recordar ese local del “Once In A Blue Moon”, ahora no lo hace menos cuando sus protagonistas visitan el “Lotte World” que tan gratos recuerdos me trae. Por cierto, y ya menos ególatra, no me canso de decirlo: qué bueno es Jung Jun-Ho, hay que verlo disfrazado de perro por el parque…

8º CAPITULO: Llegamos al meridiano de la serie y la acción se aletarga un tanto.

Tras reconocer a Ahn Yu-Sik, Jae-Bin no podrá refrenarse y le propinará un puñetazo. La prensa casualmente se encontrará por allí, recogiendo el acto y haciéndolo primera página de todos los periódicos. Menos mal que Dong-Hwa mediará en el asunto ocultando la identidad del Director Ahn y procurando que el tema no se desmadre. Sun-Bee, ajena a las causas y antagonista de la pelea del actor, seguirá su vida como si nada. O casi, porque la reclusión de Jae-Bin en su casa para ahogar rumores, provocará que ambos intimen aún mas. El destino propiciará que la ama de llaves descubra el tarjetón de pedida de su marido con la Señora Go y sin querer creérselo, acudirá al lugar donde la pareja celebra su compromiso. Éste, un hotel de lujo de la capital, es casualmente el marco elegido para la presentación de la última película de Jae-Bin y Na-Yun y será el propio galán el que impida que Sun-Bee se lleve el disgusto de su vida.

2 De Octubre. Hoy, el día que cumplo nueve años de casado es el día en que se conoce que nuestra protagonista Choi Jin-Shil fue encontrada muerta en el cuarto de baño de su casa, una triste y trágica noticia que desde ya cambiará mi visión de la serie. Y es que recordar a una Sun-Bee encorajinada, tratando de vender su cuerpo con tal de conseguir el dinero necesario para sacar a su marido de la cárcel se contrapone a la idea – real – de una mujer divorciada y con dos hijos que no ha podido superar una depresión.

Choi Jin-Shil, allí donde estés quiero decirte con todo mi corazón que a pesar de tu dolor y soledad, has hecho felices a una parejita de españoles llevándoles alegría no solo en las horas que duraban los episodios sino mas allá ya que el efecto de “Last Scandal” perduraba tanto tiempo como la espera que transcurría hasta una nueva entrega. Sí, sé que tu personaje y las palabras que salían de tu boca eran obra de un guionista pero el corazón y el alma eran totalmente tuyos.

En una fecha tan especial como ésta, esa reflexión sobre el matrimonio hecha en ésta entrega nos ha conmovido tanto como la triste noticia de tu muerte y es que para nosotros como para los protagonistas de la serie, ya formabas parte de nuestra familia. Jin-Shil, descansa en paz y GRACIAS.

Por hoy no tengo mas palabras; lo siento por ti lector pero quiero que todo el protagonismo se lo lleve ésta fenomenal actriz a la que muchos llevaremos en el corazón.

9º CAPITULO: Celos, celos y mas celos… mas alguna declaración de intenciones.

A pesar de la protección de Jae-Bin, Sun-Bee sigue sospechando que su marido le oculta algo. Sin embargo será éste el ofendido cuando vea las fotos de su mujer abrazada al actor en la prensa. Estas imágenes han causado un gran daño a la imagen de Jae-Bin y ni siquiera su hermano sabe como reconducir el asunto. Será Lee Na-Yun la que lo “resuelva” inventándose que todo ha sido una maniobra publicitaria de la productora ya que ella “en realidad” está saliendo con su compañero de reparto. Esto no sentará nada bien a los hermanos pero tienen asuntos mas graves de los que ocuparse como para preocuparse por la licencia que se ha tomado la actriz. Y es que la situación de Sun-Bee tiene en ascuas a la familia, empezando por un Dong-Hwa que empieza a encariñarse con la ama de llaves y terminado por un Jae-Bin que es capaz de sacrificarse por ver feliz a la mujer.

Llegamos a uno de los momentos claves de la serie ya no tanto porque la protagonista descubre la realidad sobre su marido sino porque los hombres de la serie parecen ser conscientes de sus sentimientos hacia ésta.

Así se puede decir que el episodio de hoy tampoco avanza demasiado dejando por demás poco espacio para el humor; pero no importa ya que el despliegue emocional es tan bueno que suple la carencia de ese elemento. Además, la sensibilidad con la que se desarrolla es tan cercana que ni resulta edulcorada ni artificial; comprendemos el dolor de Jae-Bin al ver a una abatida Sun-Bee y su consecuente generoso acto.

Lo mejor: otra vez un “cliffhanger” donde dejamos a un Jae-Bin mas entregado que nunca.

10º CAPITULO: Aunque poco a poco, volvemos a recuperar sensaciones.

Tras el disgusto que le ha supuesto a Sun-Bee saber que su marido la estaba engañando todo éste tiempo, Jae-Bin intentará animar a la mujer recibiendo como respuesta, indiferencia. Pero el actor no se dará por vencido e intentará por todos los medios que el ama de llaves cambie su triste vida por otra mas feliz. Sin embargo, antes Sun-Bee acudirá al encuentro de su ya ex-marido para preguntarle el porqué de todas sus mentiras y abandono, no obstante no le hará falta ya que éste en lugar de arrepentirse como creía Sun-Bee le dice sin tapujos que ahora ha alcanzado la vida que ella no le había dado todos estos años. Con ésta cruel declaración la mujer por fin parece sentirse liberada, olvidándose de momento de su anterior pareja, no sin antes tener un momento de debilidad que será “combatido” gracias a la compañía de un Dong-Hwa cada vez mas cercano a ella. Para darle un respiro, el productor le regalará un par de días libres, hecho que aprovechará Jae-Bin para obsequiarle con una operación de miopía bajo la excusa de que cualquiera puede reconocer en ella a la mujer de las fotos que provocaron el escándalo unos días antes, gracias a esas gafas rotas que lleva. Debido a éste hecho la pareja pasará el día juntos, ya que ella temporalmente ciega, necesita de cierta ayuda. El destino conducirá a Lee Na-Yun al reservado de Sun-Bee encontrándose a ambos en una posición comprometida. Herida en su amor propio terminará emborrachándose en el bar de copas del propio Director Ahn teniendo que ir Jae-Bin a rescatarla. Cuando éste vuelva a su casa será él el que se encuentre con una escena sorprendente con Sun-Bee y su hermano de protagonistas…

Alucinado me he quedado con la última frase de éste episodio. Si ya teníamos claro que ambos hermanos terminarían por batirse en duelo por su ama de llaves, no esperábamos que el pistoletazo de salida fuese tan sonoro.

Y es que como dije hace ya unos cuantos episodios, la mas que correcta construcción de personajes nos había llevado a congeniar con ambos personajes provocando que fuese cual fuese el que ganase el corazón de la protagonista, no íbamos a sentirnos frustrados. Así la batalla acaba de comenzar y parece que va a ser cruenta.

Por otro lado y siguiendo con lo de los personajes, seguir aplaudiendo a Lee Na-Yun ya que superando ampliamente el meridiano de la serie y acogiéndose al registro de una mujer despechada, de momento – repito, de momento – no ha entrado a formar parte de ese registro de villana de la función; un detalle que dice mucho a favor de la originalidad de la serie aunque me temo que en algún momento tenga que llegar.

Parece que por fin, dando el salto a otro asunto, el tema del matrimonio de Sun-Bee ha quedado zanjado y aunque ha costado quitarse esas telarañas que ensuciaban todo con un dramatismo algo edulcorado, el humor parece haber regresado.

Respecto a esto resulta al menos simpático ver como los roles se han cambiado, siendo ahora la “borde” Sun-Bee mientras que Jae-Bin se ha vuelto poco menos que un “Oso amoroso”. Habrá que ver la postura que adopta el actor tras el giro que ha dado la historia.

11º CAPITULO: Fantástico: mucho contenido, risas y un final descorazonador.

Tras la herida abierta entre los dos hermanos, ambos intentarán llevarse a Sun-Bee a su terreno. Dong-Hwa a la mañana siguiente bajo la excusa de ingresarle el sueldo en cuenta en lugar de dárselo diariamente, se preocupará por el futuro de la mujer. Mientras Jae-Bin intentará “reformarse” aplacando su mal carácter tomando ejemplo de su hermano; el problema es que Sun-Bee no caerá en su trampa y a pesar de sus buenas intenciones recibirá calabazas. Pero el problema mas grave del ama de llaves es saber como decirle a Ji-Min que sus padres se han divorciado, materia en la que los dos hermanos intentarán ayudarla a su manera, el tímido Dong-Hwa con miedo a expresar sus sentimientos mientras que Jae-Bin, mas abierto y atrevido, terminará por fastidiarle todo el plan a Sun-Bee. De regreso a casa, la mujer se llevará una desagradable sorpresa cuando de repente acuda su marido presentándole excusas a su hija intentando aparecer como el bueno de la película. Sin poder aguantarlo, Sun-Bee se alejará de la casa siendo seguida tanto por su ex-esposo como por los dos hermanos. El primero que acudirá al rescate de ésta será Jae-Bin saliendo escaldado del encuentro. Será Dong-Hwa el que vengue el honor de la familia. Una vez todo resulto, el actor confesará su amor por Sun-Bee pero ésta desgraciadamente no siente lo mismo por él…

Con mal cuerpo me he quedado tras ver el capitulo de hoy y es que una de las cosas que hace grande a ésta serie y que la diferencia de las demás es que parece casi mas enfocada hacia el público masculino que al habitual femenino.

Que sea un hombre el que acabe con el corazón roto no es algo normal y si encima es el televidente el que acaba indignado por ésta situación, es algo que como en mi caso, agradecerían las mujeres. Como ya he dicho muchas veces mi señora esposa es mi compañera en todos y cada uno de los visionados que hago de cualquier producción asiática y hay que ver como disfruta viéndome sufrir con ésta serie.

Pero mas que esa premisa que tiene como único objetivo mantenernos en tensión hasta el siguiente episodio, la entrega de hoy nos va a hacer reír a grandes dosis, gracias sobre todo a un Jung Jun-Ho inconmensurable. Hay que verlo bailando ese tema de “Modern Talking” aún por gratuito que resulte u orquestando ese plan para “controlar” a Sun-Bee.

Lo mejor: que los hermanos aún se mantengan unidos a pesar de sus discrepancias.

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THE LAST SCANDAL OF MY LIFE (I) – Korea del sur – 2008 – (Ep. 1 al 6) de 16

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NOTA: Ésta es la primera vez que sitúo a una serie – al menos algunos de sus episodios – en la honorable posición de “La película de la semana” aunque, claro está, no se corresponda a su formato; sin embargo no veía otra manera de recompensar a un serial que a lo largo de mas de 6 horas ha conseguido arrancarme mejores sensaciones que un “simple” film. El destino ha provocado por otro lado que éste hecho coincida con la noticia del suicidio de su protagonista Choi Jin-Shil y en cierta manera, y aunque éste triste acontecimiento no afecte a mi criterio a la hora de calificar la serie, quiero que sea un pequeño homenaje hacia su persona. Allí donde estés Jin-Shil me gustaría que supieses que al menos durante unas horas hiciste felices a un montón de personas. Descanse en Paz.
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Lo confieso: mi impaciente interés por ver ésta serie no estuvo propiciado por esos segmentos que pude ver de la misma en mi recientemente acabado viaje por tierras surkoreanas y que auspiciaban una serie llena de situaciones cómicas y como no, románticas sino por la simple presencia de su protagonista Jung Jun-Ho.

Y es que ya lo he dicho en mas de una ocasión, a decir verdad en mas de las deseadas: muchas veces no me mueven las criticas, las impresiones de terceros o expectativas levantadas por un despliegue de medios generoso; tan solo un rostro conocido puede motivarme mas que un puñado de reconocimientos o méritos.

Hace unos años Jung Jun-Ho era junto a Cha Seung-Won el “El Rey Midas” de la industria cinematográfica surkoreana. Película que protagonizaba, película que triunfaba. “My boss, my hero”, “Marrying the mafia”, “Public enemy 2” o “My boss, my teacher” son algunas de las películas mas populosas del ínclito intérprete. Pero como las modas, los gustos del respetable cambian y si bien Jun-Ho no ha pasado al ostracismo como ha ocurrido con otros actores occidentales – dígase p.e. Kevin Costner – su presencia en la gran pantalla se ha visto reducida aumentando por el contrario su participación en seriales de no poco éxito.

Quizás solo seamos testigos de un trasvase de popularidad de un medio a otro pero sea como sea, personalmente Jun-Ho siempre ha contado con mis simpatías, de ahí esa expectación que expresaba al comienzo.

Y es que el actor surkoreano me cautivó desde sus inicios no solo por su aspecto elegante de galán que enamora a las amas de casa locales, sino por su polivalencia a la hora de acoger diferentes géneros sin que se denoten fisuras en su interpretación.

Centrándonos en lo que a la serie se refiere, la misma comenzó con las mismas dudas que las últimas producciones del actor. Titubeante, para contar con una estrella de su calibre, la serie no parecía despertar demasiadas ilusiones entre los televidentes. Pero poco a poco, la misma empezó a atraer la atención de estos llegando ha situarse entre los programas mas vistos del día/semana. A pesar de pillar desprevenidos a los productores, su éxito tardío provocó que se anunciase una secuela a estrenar el año que viene, hecho que se antoja bastante improbable tras la muerte de su protagonista.

Por último y antes de empezar, mas que comentar algo de la compañera de Jun-Ho al frente de reparto, lo haremos de su coetáneo ya que cabe reseñar que Jung Wu-In de lo poco que se ha prodigado por el cine, lo ha hecho junto a Jun-Ho ya que dos de las películas en las que ha participado y una próximamente – las dos primeras entregas de la saga “My boss, my hero” e “Infernal City” – lo hacía/hace junto a éste. Se ve que entre ambos existe una verdadera amistad.

Recordar por último que ésta reseña fue escrita con anterioridad a la muerte de su protagonista.

1º CAPITULO: Para ser un primer capitulo nos encontramos con un buen ritmo.

Song Jae-Bin es el actor de moda del país. Con la sonrisa perenne, tiene que ofrecer una imagen idílica frente a la opinión pública, pose de la que comienza a hartarse. Un día en el rodaje de un anuncio se topará con una mujer de mediana edad que le recordará lejanamente a su primer amor cuando aún era adolescente. Ésta sin saberlo Jae-Bin será aquella jovencita a la que los años no han tratado bien. Con una hija y un marido al que casi no ve, esclavo de su trabajo, Hong Sun-Bee intenta olvidarse de la miseria de su vida de ama de casa y suegra a la que no soporta, trabajando de extra en las productoras televisivas de la ciudad. El recuerdo de aquellos días felices hará mella en Jae-Bin por lo que su agente pronto le echará una mano para localizarla aunque propiciando de paso un pequeño malentendido. Pronto el actor se armará de valor para llamar por teléfono a Sun-Bee tomando las adecuadas precauciones para no desvelar su nueva identidad ya que como Jae-Bin, tiene ocho años menos que su verdadero yo, Jang Dong Chul. A pesar de las fantasías de uno y la otra, Sun-Bee no se atreve a volver a encontrarse con su antigua pareja debido a su aspecto dejado. Cuando el drama salte y su marido sea encarcelado por un negocio fallido necesitando saldar una gran deuda, a Sun-Bee no le quedará otro remedio que citarse con Jae Bin para pedirle prestado algo de dinero ya que éste para Dong Chul se ha inventado una identidad de acaudalado hombre de negocios.

La primera impresión que se lleva uno una vez iniciada la serie es que por un lado Jung Jun-Ho se interpreta a si mismo y por otra que estamos ante una versión convenientemente distorsionada de “Betty la fea”.

Sobre lo primero, no hay nada que añadir; Jun-Ho vuelve a ser el “Cary Grant” koreano, un actor todoterreno al que las muecas no le estropean su apuesta sonrisa. Respecto a lo segundo, pronto nos daremos cuenta de que una primera impresión no siempre es la válida.

Cierto es que el aspecto desaliñado de la actriz solo indica una mejora física pero las diferencias con la protagonista de la (las) telenovela(s) son bastante evidentes. Para empezar, ésta Sun-Bee posee un carácter e intelecto muy diferente a aquella. Además, en lo tocante a esa metamorfosis que se producirá es la misma serie la que se encarga de mostrarnos la otra “cara” del personaje.

Es ese “fantástico” arranque cual dibujo animado de una “cenicienta” protagonista, la patada voladora apoyada por cables o ese flashback que parece burlarse de los tópicos de adolescentes los que terminan por separar a éste serial de las ya anquilosadas entregas por capítulos de la península. Y es que conviene recordar que los protagonistas están mas cerca de los cuarenta que de los veinte.

Para acabar, aplaudir mas que a ninguna otra cosa, el humor y ritmo del capitulo. Mas que chistes, el guión nos ofrece situaciones que por previsibles resultan chispeantes obra y gracia de sus protagonistas y un entorno – secundarios y música – que ayudan a ello. Una imagen: ver la cara de Jun-Ho cuando recuerda a una todavía anónima Sun-Bee echándole el café por encima.

Y respecto al ritmo, que por mucho que sea una primera entrega ya nos ofrecen hasta un sobresalto con lo que no quedarnos solamente con las presentaciones. Por cierto esa contrariedad no viene a otra cosa que a recordarnos las fórmulas de éxito habituales en las comedias asiáticas: todo humor hasta que en el último cuarto llega el drama.

Por cierto, con esto y la condición de casada de la protagonista, se nos hace difícil pensar en un romance formal como ocurriría en otras circunstancias. Gracias a ello se aumenta el interés.

2º CAPITULO: La mejor continuación que te puedes encontrar.

Ante la sorpresa de su vida, Jae-Bin recurrirá a lo que mejor sabe hacer como es interpretar, haciendo como que no conoce de nada – o casi – a Sun-Bee e indicándole que ha cometido algún tipo de error ya que allí no se encuentra ningún Dong-Chul. Sin embargo a la mujer no se le puede engañar y a pesar del desconcierto inicial nada ni nadie le hará cambiar de opinión de que Jae-Bin es en realidad el propio Dong-Chul. Es mas, aprovechando un capricho del destino Sun-Bee pondrá en evidencia al actor cuando llamándole por teléfono lo descubra. Avergonzado Jae-Bin no tendrá ni tiempo para disculparse. Pero los problemas de Sun-Bee son mas graves que tener el amor propio herido ya que sin posibilidad de encontrar el dinero para saldar la deuda de su marido, éste irá directo a la cárcel. Lo que no sabe su esposa es que la socia de su marido le hará una propuesta casi irrechazable: a cambio de que deje a su familia, ella le dará todo su dinero. Mientras, la amigable vecina de la protagonista le propondrá un plan para conseguir algo de liquidez: operarse de incontinencia para cobrar un seguro médico. El problema es que le saldrá el tiro por la culata. O no tanto ya que al salir de la clínica donde la han intervenido se encontrará con un Jae-Bin que acaba de inyectarse Botox para recuperar un rostro terso. El actor creerá que Sun-Bee está allí para tomarle unas fotos y hacerle chantaje por lo que relación se deteriorará aún mas si cabe. De vuelta a su hogar, la ama de casa por si faltase poco tendrá una discusión con su hija, acabando de ahogar sus penas en el alcohol. Otra vez el destino volverá a unir a la pareja y viendo el estado de depresión de Sun-Bee, Jae-Bin intentará animarle fingiendo que él siempre la ha querido y que puede contar con él para lo que sea. Para su sorpresa, al día siguiente tendrá en la puerta de su casa a una Sun-Bee dispuesta a ser infiel a su marido con tal de conseguir el dinero que necesita.

Creo que pocas veces me he reído tanto con un episodio televisivo de una serie; bueno sí, con la mítica y vilipendiada por muchos “Friends” pero el carácter de una serie y otra marcan esa diferencia cuantitativa en cuanto a carcajadas.

Sea como sea, ésta segunda entrega de “Last Scandal” y a pesar de todas las objeciones que ahora expondré, me ha parecido magnifica hasta el punto de que muchas otras deberían tenerla como referencia en lo que a ritmo se refiere.

Y es que, solo hay que ver/leer la sinopsis del episodio, para darse cuenta que los guionistas de la serie se han currado el argumento para que en ningún momento tengamos esa sensación de estar ante un serial donde habitualmente las situaciones se eternizan.

Sí, como decía hay cosas como la “invitación” de la socia del marido de la protagonista que no conducen a otra cosa – previsiblemente y de momento – que a que se abra una vía con la que nuestros protagonistas puedan terminar juntos, algo que contrarresta lo que parecía un interés por innovar en lo que a relaciones se refería pero es imposible permanecer al margen ante reclamos tan importantes como es la química existente entre ambos gracias sobre todo a su capacidad cómica.

De Jung Jun-Ho ya hablé largo y tendido en la introducción pero me reafirmo: no solo es el Cary Grant koreano sino que sabe ser elegante hasta en los momentos mas delirantes. Que buenas muecas y que bien dosificadas, justo en el momento preciso.

Choi Jin-Shil es todo un descubrimiento. Cierto es que se ha prodigado bastante en el campo televisivo pero como mi desconocimiento del medio es bastante acusado para mi Jin-Shil se ha presentado como una intérprete neutra que empieza a enamorarme. Retiro completamente el comentario que hice en el anterior capítulo que hacía mención a “Betty la fea”; si ya en aquel momento rechazaba la idea ahora solo queda reconocer el error.

Sun-Bee es una mujer de los pies a la cabeza, capaz de sacrificarse por el hombre que ama pero permaneciendo integra gracias al coraje que atesora. Interpretativamente, como su compañero de reparto sabe no solo aprovechar la chispa de las situaciones mas agraciadas sino llevarlas consigo a las menos favorecidas permitiendo que el efecto perdure por mas tiempo. Con ello se consigue que uno le coja mas rápidamente cariño a ambos personajes no dejando nunca de lado la sonrisa. Esperemos que dure.

3º CAPITULO: Nuevos personajes y nuevas situaciones pero viejas fórmulas.

Para resolver la difícil papeleta Jae-Bin tendrá que mentirle a su hermano sobre el verdadero motivo de porqué Sun-Bee se encuentra en la casa. La excusa que mas rápido logrará inventar es que ésta se presentaba a la vacante de nueva ama de llaves. Al oír esto Jang Dong-Hwa no dejará pasar la oportunidad contratándola a pesar de la negativa de Jae-Bin. Sun-Bee tendrá que disimular mientras que busca la comprometida cinta de video donde el actor la ha grabado vendiéndole su cuerpo. Sin encontrarla, por el contrario se llevará una grata sorpresa cuando vea que su sueldo es mas que generoso, cantidad de dinero que puede ayudarle a sacar a su marido de la cárcel. Lo que no sabe ésta es que su esposo ha aceptado la oferta de su socia y convirtiéndose en su amante, se encuentra en libertad. Cuando Sun-Bee llegue a casa no lo hará sola ya que junto a ella se ha llevado de la casa unas ropas que Jae-Bin acababa de tirar a la basura. Éstas son unas camisetas autografiadas por el propio intérprete, objeto que según Ahn Ji-Min podrían alcanzar una elevada suma en internet. Como necesitan dinero, su madre aceptará. Mientras tanto a la ciudad, desde Norteamérica, llegará Lee Na-Yun, una actriz que guarda una misteriosa relación con ambos hermanos y a quién no soportan. Pero Sun-Bee seguirá teniendo problemas mas graves: tras una discusión con su suegra y cuñada la ama de casa se sentirá abandonada, sin dinero y encima, sin un hogar desahuciada del mismo. Cuando por casualidad surja el tema en una charla con Dong-Hwa creyendo éste que los iba a abandonar, el empresario las invitará a irse a vivir a su casa siempre y cuando, la familia las acepte. La votación terminará de una manera inesperada: con madre e hija acusadas de robar las prendas y venderlas sin permiso en internet.

Con lo de las viejas fórmulas de la introducción quería hacer notar la estructura argumental del episodio que acogiéndose a la ecuación sempiterna de la comedia asiática, dosifica los tres primeros cuartos para la comedia mientras deja el último para el drama.

Así nos encontramos con unos cerca de 40 minutos donde lo vamos a pasar genial a pesar de ser testigos de un clásico en el género como “el tira y afloja” o “como el perro y el gato”. Los dos protagonistas van a hacerse la vida imposible y si bien el papel de villano finalmente lo gana Jae-Bin, Sun-Bee siempre se zafa de las trampas de éste gracias a su inteligencia. Divertimento al 100%.

Los minutos restantes van a ser todo lo contrario. La aparición de los familiares del marido de la protagonista va a ser una pesadilla para ella, mas de lo que había sido ya. Con un tono realmente cruel y un discurso que roza la violencia verbal, madre e hija recriminarán a la protagonista una serie de memeces que por injustas, calarán mas hondo en la misma. Ni que decir que el efecto que produce en ésta es consecuentemente proporcional al que recibe el espectador, conmoviéndolo de improviso ante tal indefensión. Otro punto a su favor.

Por lo demás, lo anunciado al principio a modo de resumen del análisis del capítulo: dos nuevos personajes, uno cómico como el segundo ayudante del manager y otra, la actriz Lee Na-Yun/Byun Jung-Su que de seguro pondrá en apuros sentimentales a la pareja de machos que encabeza la serie.

Para acabar, volver a destacar esa sensación de que la serie posee un ritmo vertiginoso y que a pesar de los tópicos y situaciones previsibles – todos sabemos donde acabará viviendo la heroína – no nos quedamos con la idea de estar asistiendo a situaciones estiradas con tal de prolongar la serie.

4º CAPITULO: Un Cary Grant koreano y ahora, enredos: Bienvenidos a la “High Comedy”.

Jae-Bin no tendrá otro remedio que abogar por las dos mujeres. Llevándose a Sun-Bee a la habituación contigua le preguntará el porqué de su proceder y ésta, arrepentida, le pedirá perdón además de contarle casi toda la historia. “Casi” porque por el camino la mujer olvida explicarle porqué necesita tanto dinero. Hechas las paces y vuelta a la normalidad, Sun-Bee querrá celebrar su entrada en la familia organizando una fiesta. Jae-Bin querrá vengarse de la mujer tras haberle arruinado una de sus camisetas al lavarla a mano y encoger, regalándole un supuesto vestido de fiesta. Éste no será otra cosa que un uniforme de servicio. Cuando se presente a la mesa vestida de tal guisa todos menos Jae-Bin se tomarán la broma como una humillación hacia ésta pero será ella misma la que disculpe al actor. Arrepentido al día siguiente la conducirá a una tienda de ropa de lujo para bajo una excusa cambiar su aspecto. No solo será su vestuario ya que también la llevará a una peluquería en la que le adecentarán su cabello. Por otro lado, intentado escapar de una cita con Lee Na-Yun, Jae-Bin se hará valer del ama de casa para, presentándola como su pareja, acudir a la inauguración de un bar “casualmente” regido por el marido de Sun-Bee.

Como nos están habituando desde un principio, asistimos a un episodio la mar de divertido. Se nos vuelve a enfrentar a situaciones de “amor-odio” pero la mala leche de uno y la picaresca de la otra, no nos provoca la sensación de estar ante un producto del montón sin chispa y frescura.

Jung Jun-Ho y Choi Jin-Shil se complementan a la perfección y parecen haber nacido el uno para el otro a pesar de sus dimes y diretes. Sí, están destinados a unirse pero sabiendo que hay anunciada una segunda parte y conociendo como se las gastan los productores en estos casos, uno se puede esperar cualquier cosa.

De todas formas como veníamos contando la pareja protagonista es, siendo francos, la bomba. Jun-Ho además del Cary Grant surkoreano, como no me canso de repetir, tiene esa granujería de la que Chow Yun-Fat se convirtió en todo un maestro en los 80 y 90. Carisma, esa es la palabra. Jun-Ho es el típico – ese “típico” que muchos ya quisieran – cabroncete simpático con gran corazón pero dura coraza.

Choi Jin-Shil por su parte se resuelve astuta ante el avasallamiento que sufre por parte de su parteniere. Su transformación física – repito como en anteriores capítulos, nada que ver con “Betty la fea” – resulta quizás un tanto precipitada ya que se antoja un poco temprana; no hemos llegado ni a la tercera parte de la serie y puede ser que Jun-Ho descubra ya las bondades de la protagonista. Me esperaba que tardase mas.

Lo que tampoco me esperaba – algo a favor de los guionistas de la serie – es que marido y mujer fuesen a coincidir – bueno, aún no sabemos si esto va a producirse a tenor del cliffhanger… – tan rápidamente. Si esto sucede, ¿cómo se resolverá la situación?, ¿drama o comedia?. Expectantes estamos.

Resumiendo, como esto siga así me “temo” que “Last scandal of my life” va a convertirse en la primera producción televisiva que reciba por mi parte una calificación de cinco estrellas.

5º CAPITULO: Baja la tensión y se precipitan los acontecimientos; que se le va hacer…

Finalmente el encuentro entre Sun-Bee y su marido no se producirá y de vuelta a casa, Dong-Hwa tras los hechos acontecidos horas antes le dirá al ama de llaves que no se preocupe por las reacciones de su hermano y que si necesita algo cuente con él. Mas tranquila Sun-Bee cometerá un tremendo error al día siguiente cuando sin saberlo dé de beber a Dong-Hwa y a su hijo, agua en mal estado. Sintiéndose culpable será Jae-Bin el que interceda por ella ante Dong-Hwa viendo su estado de preocupación. Será el propio enfermo el que le confiese a Sun-Bee la buena acción del actor. Mientras esto sucede la intención de la mujer de encontrar a su esposo no cejará y su nuevo plan será contratar a un detective para que encuentre su paradero. El problema: que no tiene dinero para pagarlo por lo que no tendrá otro remedio que pedírselo a su jefe. Mas el destino le jugará secretamente una mala jugada ya que será su esposo el que descubra que ésta se encuentra junto a Jae-Bin. Enzarzada en conseguir el dinero, se atreverá a retar al actor cayendo víctima de su propia ambición. Sin embargo la cara mas tierna de Jae-Bin saldrá a relucir rescatándola del entuerto.

Ya lo venía denotando en anteriores episodios pero hasta éste no he sido completamente consciente. Si en el anterior episodio hablaba de “Cliffhanger” acerté de pleno ya que siguiendo la tradición de los seriales norteamericanos de los años cincuenta, estos suelen ser algo engañosos.

La cuarta entrega acababa con la protagonista asomándose del ascensor de tal manera que hacía inevitable el encuentro con su marido. El arranque del quinto episodio omite ésta acción dejándonos, de momento, con un palmo de narices. Y digo “de momento”, porque en éste capítulo veremos como al menos, el marido descubre a su esposa.

Dejando de lado esto, el episodio de hoy evidencia un aletargamiento en el desarrollo así como una excesiva reiteración de conceptos. Por ejemplo, la lucha que mantienen los protagonistas comienza a cansar de tal modo que Jae-Bin de seguir así puede resultar odioso.

Por suerte, es su hermano Dong-Hwa el que sale favorecido, algo en parte a agradecer ya que cuando surja el consabido triangulo amoroso no será ni tan previsible la decisión final de la protagonista ni las atenciones de los espectadores se centrarán exclusivamente en Jae-Bin.

6º CAPITULO: Apelando a los términos taurinos: perfecto cambio de tercio.

Tras el inesperado beso, ni Sun-Bee ni Jae-Bin pudieron pegar ojo. Al día siguiente intentan olvidar el hecho haciéndolo pasar por una simple anécdota. El que por el contrario se tomará el asunto mas en serio será Dong-Hwa que creyendo que todo aquello no es casual, pedirá a sus ayudantes que investiguen sobre la vida de Sun-Bee. Mientras, Jae-Bin seguirá con su labor de hacerle la vida imposible a la ama de llaves, aunque poco a poco irá cogiéndole cariño y mas cuando, en un descuido, a Sun-Bee se le escape que su marido estuvo encarcelado y de ahí, sus ansias de acumular dinero. En relación a éste, una cita pondrá en un brete al propio Ahn cuando la señora Go concrete una reunión con Dong-Hwa en la casa de éste. Sabedor de que su esposa se encuentra viviendo allí recurrirá a su madre para que la cite en otro lugar y así dejarle vía libre. Pero las cosas no saldrán como esperaba y la visita de éste dará paso a todo tipo de divertidas situaciones. Lo que él no sabrá es que la propia Sun-Bee creerá haberlo visto. Para animarla y en parte, resarcirse de su mal comportamiento, Jae-Bin invitará a Sun-Bee a una noche de ensueño. La atmósfera que todos deseábamos ver se romperá cuando desde el despacho de investigación le comuniquen a la protagonista, el paradero de su esposo. Junto a un reticente Jae-Bin, acudirá al domicilio de Ahn y la señora Go.

Espectacular. Tras un capítulo donde se había bajado un tanto el pistón, regresamos a un episodio donde van a coincidir un montón de sensaciones y todas ellas, fantásticas.

Por un lado tendremos grandes minutos de humor. Desde que conozcamos la cita de Go con Dong-Hwa vamos a estar emocionados con el esperado encuentro entre la protagonista y su esposo. Éste intentará eludir por todos los medios éste “acontecimiento” dando lugar a unas secuencias cómicas al mas puro estilo “Pajares y Esteso” cuando estos recurrían en su época a ese “abrir y cerrar” de puertas que invitaban al enredo.

Por otro, el sentimental. La construcción de personajes de la serie es perfecto; si bien Jae-Bin es un estereotipo, Sun-Bee es un personaje complejo lleno de matices. Y es que conviene no olvidar que en realidad está enamorada todavía de su esposo y ésta situación la hace mas creíble.

La relación de los dos protagonistas está llegando al límite de lo esperado, con los dos mas próximos y en actitud cariñosa pero visto lo visto, y aún quedando mas de la mitad de la serie por ver, seguro que las cosas no están tan claras.

Me encanta la actitud de Jae-Bin porque en parte es un reflejo del de la mayoría de los hombres. A mi particularmente me es difícil ser cariñoso y muchas veces juego con esa ironía que luce Jae-Bin para resultar galante aunque en realidad parezca hiriente; tenemos que parapetarnos en el humor para disimular nuestro afecto la mayor parte de las veces.

Antes de acabar, destacar al personaje del Director Ahn, todo un pedazo de actor cómico que a pesar de las antipatías que debería recoger, resulta ser el gran secreto de la serie.

Ahora sí, para terminar dar mi apunte personal. Ver a Sun-Bee haciendo Kimchi del bueno no solo me ha vuelto a traer recuerdos, sabores y olores que hace tan solo un mes – cuando escribo esto – disfrutaba en la misma Korea, sino por ver el “Once In A Blue Moon”, uno de los locales mas de moda de la capital koreana que sirve de escenario para la cena romántica de la pareja y que el os habla tuvo la oportunidad de visitar.

Resumiendo, como dije hace un par de episodios, va a ser la primera vez que califique a una serie con 5 estrellitas pero creo que estos seis primeros episodios se lo merecen. No habré visto muchas series – al menos asiáticas – pero sé lo que me gusta y “Last Scandal of my life” colma mis expectativas sobradamente. Las emociones no deben estar reñidas con la diversión y ésta serie prioriza el humor sobre el resto de apartados. Esto por si solo ya sería digno de destacar.

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QUEEN OF REVERSALS (II) – Korea del sur – 2010 – Kdrama – (Ep. 7 al 12) de 31

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BREVE RESUMEN DE LOS 6 PRIMEROS CAPÍTULOS:

Hwang Tae-Hee es la jefa del departamento de organización de una gran compañía. Toda su vida la ha dedicado a su trabajo y fruto de ello es su posición privilegiada. Un día comenzará a trabajar en su departamento Bong Jun-Su y pronto iniciará una relación con él al no querer pasar el resto de su vida sola. Quien no verá bien ésta decisión será su jefa y pronto comenzará a cogerle ojeriza; de tal modo que cuando Tae-Hee vuelva de su Luna de Miel, ésta habrá sido degradada sustituida en el cargo por Baek Yeo-Jin, antigua pareja de Jun-Su aunque éste se lo haya ocultado a su ya esposa. Tae-Hee no podrá aguantar la nueva situación y dimitirá de su cargo convirtiéndose en una mera ama de casa. Los años pasarán y Jun-Su tienen que ver como es humillado una y otra vez en el trabajo a causa del recuerdo de su mujer. Es tal su situación que cuando se haga una reestructuración de la plantilla en la empresa él será el primero en la lista de candidatos a despedir. Tampoco ayudará que el hijo del presidente de la empresa tuviese un desagradable encuentro con éste en los días que pasaron juntos en el servicio militar. De tal manera Jun-Su tendrá que aceptar el despido convirtiéndose en amo de casa cuando Tae-Hee vuelva a la empresa tras ganar un concurso anónimo.

7º CAPITULO: De riña en riña.

Al descubrir Tae-Hee a Jun-Su en el local de Tteokbokki casi parecerá que se avergüenza de su esposo. Pero éste no cejará en su empeño de sacar por sí solo a su familia adelante pidiéndole un préstamo a su cuñado. De vueltas en “Queens” todos los compañeros de Tae-Hee le harán saber la opinión que tienen de ella explicando la indiferencia sobre el encargo hecho por Yong-Shik, el cual a su vez tiene sus propios problemas con su familia. Finalmente la Directora Han moverá pieza ordenándole a Yeo-Jin que recupere a Jun-Su para así torpedear el ímpetu de Tae-Hee. Ignorante a estos movimientos, la antigua ejecutiva creerá ver el final de sus problemas cuando un antiguo conocido se preste a comprarle todo el material; sin embargo tras éste gesto se esconden unas intenciones poco honestas. Por “suerte” el destino llevará a Yong-Shink a rescatar a ésta aunque otra vez el objetivo sea engañoso.

Comienza a pesarme en contra las discusiones de la pareja protagonista; y es que resulta sorprendente que no llegue ni a cinco minutos el total de tiempo que ambos permanecen juntos en pantalla.

Por lo demás, se sigue en la línea de anteriores episodios de avanzar lentamente desarrollando argumentos que solo ayudan, de momento, a profundizar mas en las diferentes relaciones que en los propios personajes provocando que la serie se distancie del espectador.

El ejemplo mas claro lo tenemos en ese final poco entendible en el que si bien por un lado Yong-Shik acude al rescate de Tae-Hee, luego la humilla tomándola por una simple fulana. A ver, si le ayuda era porque oía la conversación de estos, ¿no?. Pues entonces, si oía lo que decían, ¿por qué luego hace una libre interpretación de estas palabras cuando no hay lugar a la confusión?. Vale, es un recurso para provocar ese desenlace dramático pero bajo mi punto de vista, resulta demasiado forzado.

Para acabar, dos detalles. Uno el cameo de Kim Seung-Wu como celador. Recordar que éste actor no solo fue compañero de Jung Jun-Ho en “Iris” sino que es en realidad el esposo de Kim Nam-Ju, nuestra heroína.

Y dos y mas personal continuando lo dicho en la introducción de la serie con lo cercano que era Jung-Jun-Ho, añadir que tras atreverme a subir a su perfil de Facebook la noticia de su pronta paternidad y felicitarlo, éste en persona me lo agradeció. Friki que es uno.

8º CAPITULO: De la tragedia al humor en segundos.

Tras experimentar en sus carnes el orgullo de una mujer dolida, Yong-Shik reflexionará sobre ésta situación lo que servirá para que, al día siguiente tras arengar a su equipo, echen una mano a Tae-Hee para vender la mercancía que él mismo les había adjudicado. Sin embargo la jugada les saldrá mal a todos: no se les ocurrirá otra cosa que vender los artículos en la puerta de la compañía provocando el enfado de la Directora Han. Yong-Shik saldrá al rescate de su equipo comprando todo el material; a cambio les pedirá que se esfuercen ya que quiere competir con el departamento “oficial” de planificación preparando el lanzamiento de un nuevo producto adelgazante. Mientras en casa Jun-Su sigue recibiendo las reprimendas de su mujer: le recriminará haberle pedido dinero a su cuñado mas que nada porque ello le avergüenza. Por si fuera poco Yeo-Jin, siguiendo el insistente interés de la Directora Han volverá a encontrarse con éste. El destino llevará a que la madre de ésta fallezca justo cuando ambos están juntos; Jun-Su le ayudará en los trámites del funeral llevándole tanto tiempo que ni se dará cuenta de que las horas pasarán presentándose hasta el tanatorio los propios compañeros de Yeo-Jin y Tae-Hee con ellos.

Los guionistas siguen empeñados en señalarnos un cruce de parejas. Solo hay que ver otra vez el tiempo que coinciden juntos nuestro matrimonio protagonista en pantalla: si en el anterior episodio lo tasaba en cinco minutos en ésta entrega creo que no llega ni a los tres. Esto provoca además de una previsibilidad algo aburrida una pérdida de interés ya que la situación tenderá a eternizarse, dada la larga duración de la serie, hasta que se acerquen los capítulos finales donde se revertirá el asunto hasta presumiblemente el final feliz. O eso creo; que me equivoque sería un punto positivo para la serie.

Por lo demás, nos congratulamos por un lado de que el capítulo sea consecuente con su planteamiento contestándonos a las dudas que planteaba en lo relativo a su anterior desenlace por boca del secretario de Yong-Shik, por cierto, uno de los mejores personajes de la serie y por el otro, el control del “tempo” del episodio. Cuando peor se pone la cosa, mas trágica y… aburrida está, se sacan de la manga un truquito cómico para hacernos hasta llorar de la risa. Y aquí es donde vuelve a florecer el mejor Jung Hun-Jo.

Para acabar, dos claves antagónicas; una dramática como es ese recurso que compara los seis meses de trabajo con los seis de vida que le restan al Gerente Mok y dos, la cómica con esa otra gran escena de humor representada por la conversación entre las dos hermanas cuando intentan desvelarse que sus “respectivos” les están poniendo los cuernos.

9º CAPITULO: Nos vamos de excursión.

Aclarado el “malentendido” Jun-Su tendrá que aceptar la oferta de Yeo-Jin y la Directora Han. Ésta última le explicará que su objetivo cuando regrese al “servicio activo” será el de boicotear al equipo de Yong-Shik donde se encuentra su mujer. Su primera misión será la de espiar a su esposa cuando ésta prepare la presentación del nuevo proyecto de adelgazamiento para así que no les ganen la mano. Con dudas éste inocentemente aceptará consiguiendo el planning realizado por Tae-Hee. Antes de la presentación tanto un equipo como el otro deberán pasar un fin de semana de convivencia organizado por la empresa; allí Jun-Su se enterará de que Yeo-Jin y la Directora Han han copiado casi por completo el planteamiento de su mujer sintiéndose engañado. Yeo-Jin apelará a la lástima para que éste no se sienta tan mal pero en un arrebato lo pillará con las defensas bajadas con infaustas consecuencias…

Nada parece indicar en lo que a relaciones se refiere que la serie vaya a coger otro rumbo; las parejas siguen cruzando sus caminos y en ésta entrega la “cosa” va mas allá entrando en terrenos bajo mi punto de vista peligrosos. Y es que, ! qué manía tienen los guionistas surkoreanos de enredar las cosas mas allá de lo necesario ¡.

Por otro lado aunque el personaje de Jun-Su gane protagonismo en éste capítulo no me gusta nada el enfoque que se le está dando: de impotente desgraciado dominado por su mujer a casi ya villano del folletón. Por el contrario, Gu Yong-Shik está corriendo el camino opuesto apareciendo cada vez mas como el “Príncipe Azul”. Vale que Park Shi-Hu es un ídolo de jovencitas y lo que se quiera pero por trayectoria y por popularidad a escala general como demostré cuando expuse esas encuestas, Jung Jun-Ho no debería ser menospreciado. Al menos tengo que concederle que el enfoque del personaje de Yong-Shik me agrada.

Por último, aplaudir a los responsables de la serie que se haya querido “refrescar” un tanto el ambiente regalándonos esa excursión de los equipos a las montañas. Se oxigena la atmósfera cargada y se incentiva la entrada de algún que otro gag cómico, enredada como estaba la entrega de hoy en menesteres mas o menos dramáticos.

10º CAPITULO: Nubes de tormenta.

Y por fin llegará el momento de presentar las propuestas. El equipo dirigido por Hwang Tae-Hee descubrirá para su sorpresa que la exposición de Jun-Su es calcada a la suya por lo que tendrán que desgraciadamente declinar la presentación. Tras el incidente pronto surgirán las sospechas en el equipo de ésta intentando saber quién ha podido filtrar el informe. Sospechando del Gerente Mok, Tae-Hee se enterará de su cruel enfermedad prometiendo guardar el secreto. De camino a casa un arrepentido Jun-Su le confesará la verdad. Al día siguiente, nuestra heroína asumirá toda la culpa ante sus compañeros pero la sorpresa llegará cuando tras reunirse los responsables de ambos equipos bajo petición de la Directora Han, Jun-Su vuelva a confesar su error, obviando a la propia Directora y a Yeo-Jin, viéndose obligada la primera a tener que convocar una nueva “competición” entre ambos equipos.

De mal en peor; no solo el episodio adquiere tintes dramáticos para Jun-Su sino que un porcentaje apreciable del mismo posee una carga dramática que nos dejará tocados casi toda la hora. Y es que la “revelación” de la enfermedad mortal del Gerente Mok por parte de Tae-Hee no puede ser mas lacrimógena. El truco es fácil lo admito pero hay que tener el corazón muy blindado para que no termines conmoviéndote.

Quizás por esa razón la entrega de hoy pasa tan de puntillas ante el espectador y eso que contiene escenas importantes como esa primera – tampoco sé si habrán mas – pelea entre los dos machitos de la serie o la confesión de Jun-Su delante de sus superiores rompiendo una promesa hecha a la Directora Han.

Y puestos a criticar con relativa dureza, añadir ese final un tanto gratuito ya que aunque nos lo pintan otra vez con clara intención para agraviar al pobre Jun-Su, de pasarme a mi o a mi señora esposa en la vida real, comprendería que por mucho que el individuo dijese conocerla a ella, a mi o al/a la presunta pareja, todo se debería a un mal entendido. No solo es cuestión de confianza sino de sentido común.

Para acabar y mas como detalles personales; hoy por primera vez hemos oído el tema que Tim canta para la Banda Sonora. Resulta curioso, dos de los cantantes que mas me gustan de Korea como el propio Tim y Kim Gun-Mo – si no los que mas junto a Kim Tae-Wu y Song Ho-Young – participan en la misma. ¿Por qué será?. El segundo apunte hace mención a que justo cuando escribo esto hace unas horas que el bueno de Jung Jun-Ho contrajo matrimonio. ¡¡¡ Felicidades ¡¡¡.

11º CAPITULO: Concepción negada desde el comienzo.

A pesar de aparentar firmeza ante la mujer que afirma que Jun-Su va a casarse con Yeo-Jin, la duda hará mella en Tae-Hee. Cuando su marido retorne ésta le hará todo tipo de reproches a pesar de que éste propugna su inocencia. No satisfecha irá en busca de Yeo-Jin y aunque ésta le cuenta la verdad de lo ocurrido no le negará que siente algo por su esposo. Ofendida la abofeteará y hundida en su orgullo, descompuesta, se arrastrará hasta su hogar; menos mal que Yong-Shik abogará por ella. Al día siguiente los dos equipos siguen con su plan de presentar el nuevo producto a comercializar. Con miedo a caer en los mismos errores el joven heredero cambiará los roles de dirección de su equipo robándole en apariencia protagonismo a Tae-Hee. Mientras la directora Han finalmente se enterará de la relación que unía en el pasado a Jun-Su y Yeo-Jin haciendo uso de ésta información para ir minando la confianza de Tae-Hee. Sin embargo será la providencia la que fuerce la sorpresa.

El episodio de hoy presenta dos partes bien diferenciadas, una dramática con ningún acierto y otra mas ligera pero quizás por ello, casi intrascendente.

La primera media hora sufre de lo que yo llamo “el síndrome del ama de casa”. Lamentablemente la perspectiva femenina – que no feminista – obnubila a los guionistas y no se dan cuenta que pierden tanto el rumbo como el sentido común en pos de la audiencia.

A ver… ¿cómo puede una mujer desconfiar de su marido, arremeter con guantazo incluido a su “rival” y luego desmoronarse como aquí lo hace?. Está claro que es para dar lástima pero no me lo creo. Y lo peor es la postura partidista a la que se acoge el argumento. Encima de que su esposa duda de él, el pobre marido tiene que ir con las orejas gachas. ¡¡¡¡ Por favor ¡¡¡¡. Encima de cornudo, apaleado. Cualquiera, sea mujer u hombre, que haya “padecido” las dudas sentimentales de su pareja siendo inocente sabe que sus reacciones son opuestas a las que ofrece la serie. ¡¡¡ Ya está bien ¡¡¡. Por muy protagonista que sea, ésta Tae-Hee es una déspota. Y luego se queja. En fin, aún no se me ha ido el cabreo…

Por lo que respecta a la segunda parte, resulta asombroso pero sus cerca de treinta minutos solo parecen estar destinados a allanar el terreno para ese final que, visto lo visto, era de esperar. Sí hay unas pequeñas dosis de humor pero totalmente insuficientes para tanto elevar el nivel del capítulo como para que surja la carcajada.

Recapitulando, un suspenso rotundo. No solo una de las peores entregas de lo que llevamos de serie sino quizás de todas las que llevo viendo en el ámbito asiático. Lo lamento pero así lo siento.

12º CAPITULO: La gota que colma el vaso.

Tras el fatal encuentro de la fotografía que descubre a Tae-Hee la relación pasada de Jun-Su con Yeo-Jin, ésta decidirá que su matrimonio se ha acabado poniendo de patitas en la calle a su marido. Con dos cojones. Y eso sin haberle puesto los cuernos o peor, haberlo ni siquiera pensado o deseado. Pero la vida parece que sigue para la protagonista y mientras el pobre Jun-Su tiene que ver como es humillado una y otra vez, Tae-Hee sigue con su trabajo diario en el equipo de planificación especial. El último sobresalto vendrá de parte de la Directora Han cuando encuentre al Gerente Mok durmiendo en la sala de guardias. Yong-Shik saldrá al rescate de éste pero pronto se arrepentirá ya que intentando protegerlo le ofrecerá su casa. Por último y tras sufrir una arremetida de Tae-Hee tras descubrir al sonsacar a Jun-Su que fue la culpable del robo del informe, la Directora Han urdirá un nuevo plan para hundirla en su desgracia.

¿Estamos locos o qué?. Finalmente los guionistas de la serie han perdido la cabeza. A lo dicho en el anterior episodio debemos sumar un puñado de necedades a cada cual mas alarmante. ¿Tirar a tu marido a la calle por haberte ocultado una cuestión teniendo motivos como tenía para esconderlo?. ¿Qué pasa que no se puede tener una o varias novias hasta encontrar a tu media naranja?. Y luego, cuando le sonsaca quién le obligó a hacer lo que hizo y lo mete en un “embolao”, ¿ahí no hay egoísmo?. Yo, yo, yo y yo… no veíais el corte de manga que le he hecho a la protagonista cuando llega ese final que me callo.

Y lo peor ya no es la pérdida absoluta de rumbo, es la previsibilidad del propio argumento. Pase lo que pase ya sabemos que por un lado a Jun-Su le van a arrear como por otro que Yong-Shik va a acudir al rescate. Penoso.

Es mas de no ser por esos minutos de comedia ligera cuando el bueno del heredero acepta llevar a su casa al Gerente Mok, el capítulo sería una completa mier… ejem… completo desastre. Aunque claro, tan solo es mi opinión.

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QUEEN OF REVERSALS (I) – Korea del sur – 2010 – Kdrama – (Ep. 1 al 6) de 31

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Voy a ser sincero. El motivo que me ha llevado a ver ésta serie no son ni las credenciales de sus protagonistas, ni las de sus responsables, ni su repercusión frente a la audiencia ni tampoco los premios recogidos a final del año.

La causa que me ha llevado a ver ésta producción es tan friki como personal, mi simpatía por su protagonista Jung Jun-Ho. Y es que éste popular “Ahjussi” no deja de ser a día de hoy no solo mi actor surkoreano favorito sino el asiático en general, con permiso claro de Chowie.

Ahora no voy a ponerme a enumerar las virtudes que le han hecho merecedor de éste “dudoso” honor pero sí que dejaré constancia de una que especialmente me sirve para introducir la reseña de ésta serie; y es que a pesar de su notoriedad – hace tan solo un par de años fue elegido por las mujeres del país como el cuarto mas deseado “Mejor marido” y el noveno “Actor Favorito” – es un tipo cercano. Por ejemplo puede parecer una tontería pero Jun-Ho tiene una página de Facebook con la que se comunica con sus fans, eso sí, no muy asiduamente y en un somero inglés (como el mío, jjejjejejejejej…). Pues bien habitual de la misma y ante la falta de constancia de la noticia me atreví a subir esa en la que el propio actor anunciaba su compromiso con una conocida presentadora televisiva del país. Jun-Ho sin hacer comentario alguno me alegro el día añadiendo uno de esos ya clásicos “Me gusta” tan reconocidos de ésta Red Social.

Pero al caso, ¿qué tiene que ver esto con la serie mas que destacar esa proximidad de la estrella?. Pues mas de lo que parece ya que el intérprete quizás no fue elegido al azar para éste papel mas que nada porque su pasado reciente se haya intrínsicamente relacionado con el tema sobre el que gira el serial: el matrimonio.

Y es que justo en ese mismo 2008 del que hablábamos antes Jun-Ho salió a la palestra para contrariamente anunciar la ruptura de compromiso con su prometida, con la que había mantenido una relación de mas de siete años. Ahora, dos años mas tarde no solo tiene como decía otra pareja sino que ya tiene hasta fecha de boda. ¿Precipitado?. Pues no seré yo quien lo juzgue aunque quien sí que tiene algo que decir al respecto es la propia serie.

Por si fuesen pocas las casualidades, justo un mes después de estrenar ésta veía la luz “Love, in between” una producción para la gran pantalla protagonizada por el propio Jun-Ho en el que interpretaba a un marido divido entre dos mujeres, su esposa y su amante. Curioso.

Dicho todo esto y antes de meternos en serio con la serie (¡¡¡), un dato bastante esclarecedor. El KDrama a pesar de la presencia de la estrella, de Kim Nam-Ju, Park Shi-Ju y Chae Jung-Ahn, comenzó mal de cara a la audiencia. A decir verdad, muy mal situándose lejos de los primeros puestos, incluso por debajo de los diez programas mas vistos del día. Sin embargo poco a poco fue ganando tanta popularidad sacando cabeza entre los cinco mas vistos que sus productores alargaron la misma de 24 a 30 episodios. Y no quedó la cosa ahí ya que a pesar de la dura competencia entre la juvenil “Dream High” y “Athena”, supuesta secuela del super-éxito “Iris” del que el propio Jun-Ho fue uno de sus protagonistas, “Queen of reversals” llegó a conquistar incluso el número uno.

Pero sin mas preámbulos vayamos con la serie en sí.

1º CAPÍTULO: Un Principio que parece un final.

Hwang Tae-Hee es la jefa del departamento de organización de una gran compañía. En el pasado sacrificó su vida personal con tal de lograr el status que ahora disfruta, sin embargo encuentra su vida un tanto triste. Agobiada por su madre sus ansias crecerán viendo la oportunidad perfecta para cumplir su sueño de encontrar marido cuando comience a trabajar en su oficina Bong Jun-Su, un maduro ejecutivo que nunca ha tenido suerte en su vida. Hijo de una familia pobre, su madre es una vieja “amiga” de la madre de Tae-Hee y cuando ambos tras entablar una relación decidan comunicarles a sus respectivas familias que van a casarse, ninguno recibirá la aprobación. No obstante el mayor problema con el que se encontrará Jun-Su es Baek Yeo-Jin, una de sus compañeras de trabajo que años atrás fue su pareja. Ésta se negará a verlo casado con su jefa, a la cual odia, intentando por todos los medios recuperarlo. El amor vencerá y la pareja se casará finalmente. Cuando regresen de su Luna de miel se encontrarán con una desagradable sorpresa: sintiéndose engañada Han Song-I, la Jefa de la Compañía, decidirá degradar a Tae-Hee situando a la ambiciosa Yeo-Jin en su puesto.

La boda del final de éste capítulo en otro serial sería el “happy end” de la propia serie sin embargo aquí parece que las cosas van al revés. Esperemos que ésta paradoja no signifique que termine igualmente sorprendiéndonos aunque para mal.

Por otra parte, el arranque de la serie por dubitativo que sea – se copia la fórmula de “El diablo viste de Prada” para exponer el difícil carácter de la protagonista – disfruta de un ritmo encomiable aunque tampoco sea digno de todo elogio ya que se necesita de esa velocidad para poner en situación a la pareja protagonista como matrimonio para lo que vendrá después.

Eso sí, no se si es por precipitación o por algo deliberado pero la cuestión es que hay una inexistencia alarmante de romanticismo por lo cual no parece muy creíble el matrimonio de estos. ¿Es ansiedad por parte de ella, interés por la de él o verdadero amor?.

Sea lo que sea, pronto lo sabremos. Menos dudas me plantea otro tema, aquí lo vamos a pasar seguro mal con las desgracias sentimentales de nuestros héroes. Al tiempo.

2º CAPÍTULO: De mal en peor.

El regreso de Tae-Hee de su Luna de Miel se convertirá en todo un infierno. Al shock de saber que la han degradado deberá unir las impertinencias de los que antes fueron sus subordinados; y claro está, la insolencia de Yeo-Jin y su despotismo haciéndole la vida imposible. Pronto decidirá apelar a la Directora Han Song-I pero ésta volverá a humillarla tras haberle dado esperanzas. Con todo ello a Tae-Hee comenzará a rondarle la idea de dimitir comunicándoselo a Bong Jun-Su pero éste preocupándose por el futuro provocará sin querer una discusión que acabará con la pareja distanciada. Al día siguiente ambos se reconciliarán siendo pillados por su jefa. Ésta se vengará a su modo encargándole a Tae-Hee la presentación de un producto pero al final la dejará al margen aprovechándose de su duro trabajo. Harta la recién casada presentará su dimisión.

Como buen segundo episodio, nótese la ironía, nos encontramos con todas esas “reglas” – destaco el entrecomillado – que suelen cumplirse en éste tipo de entregas. Por ejemplo aquellos detalles tan plásticos y hasta graciosos como eran las sobreimpresiones en pantallas desaparecen.

Algo parecido sucede con la carga humorística. Olvidadas ya las presentaciones – aunque todavía hay una importante y estoy seguro que nos depararán alguna que otra nueva – se comienza a desarrollar el argumento preponderando el drama al humor. Pero que se me entienda, drama que no tragedia. Eso sí y quizás sea precipitarse pero no me gusta que los protagonistas se conviertan en simples sacos de boxeo recibiendo todo tipo de golpes.

Salvan de momento la papeleta, la interpretación de Jung Jun-Ho, el rol de las madres de los protagonistas y como en toda serie surkoreana y casi asiática, los secundarios ejerciendo de aderezo cómico… bueno vale, de momento, simple aderezo y no para muchas alegrías que digamos precisamente.

Por último añadir que es tanta la información que se nos da que de momento no hay tiempo ni para esos “minutos musicales” a los que son tan aficionados los cineas… digo, “seriastas” del país.

3º CAPÍTULO: Pobrecito Bong Jun-Su.

Sorprendentemente Bong Jun-Su se tomará la dimisión de su mujer de una manera ejemplar, infundándole ánimos y compartiendo su decisión. Poco importará que Jun-Su tenga que irse al día siguiente a realizar prácticas de reserva del ejercito ya que la pareja está mas unida que nunca. Los años pasarán y nuestros protagonistas a pesar de haber concebido un retoño, la simpática So-Ra, no llevan una vida tan feliz como parecía. Jun-Su a pesar de sus esfuerzos y años en la empresa sigue siendo menospreciado a causa todavía de su mujer y en casa, ésta sin darse cuenta no deja de reprenderlo tachándolo casi como un inútil. Es tal el acoso por parte de Tae-Hee que incluso llegará a mentirle diciendo que le han ascendido. Mientras, el hijo del presidente de la compañía llegará a “Queens” y el destino provocará que éste coincidiese con Jun-Su en aquellas prácticas de la Reserva. El oficinista creerá que es un novato tomándole algo el pelo. Pero las cosas empeoran aún mas para éste cuando por un lado la bola de nieve de su mentira crezca, como por el otro en “Queens”se decida hacer una reestructuración destinada a despedir a los empleados mas prescindibles. Todo apuntará a que Jun-Su será uno de los elegidos.

Sorpresa. Y por triple motivo. Uno, por el ritmo; dos, porque el protagonismo se ha volcado sobre Jung Jun-Ho y tres porque a pesar de todas las penurias que le ocurren a éste, el humor no deja de estar presente. Esto era lo que buscaba.

Para empezar, el ritmo: tenso y concienzudo. La muestra mas clara la tenemos en ese paso de los años. Directo pero acertado; quizás demasiado brusco pero mejor así que acompañarlo con uno de esos videoclips tan habituales en las series surkoreanas. Al hilo de esto y aunque me repita, es tal el protagonismo que se le concede a los personajes y argumento, que de momento no hay sitio para esos “minutos musicales”.

Sobre lo segundo. Con éste título y promocionada como la “continuación” del anterior serial protagonizado por Kim Nam-Ju, parecía que el galán surkoreano se iba a quedar como un mero secundario. En la anterior entrega decía que el actor salvaba el episodio y con éste parece que me han dado la razón entregándole el grueso del capítulo. Es un actor todoterreno y lo hemos visto tanto en films de acción como ejerciendo de villano en duros dramas pero es en la comedia donde mejor sabe moverse. Un 10.

El tercer motivo va ligado directamente a esto ya que parece que el guión se aprovecha de sus cualidades para el género. En cualquier otro caso esto sería una tragedia pero aquí resulta divertido incluso para mi que me encuentro en una situación similar de despido inminente víctima de la crisis en la que nos encontramos.

Para acabar decir que hacía mucho tiempo que un episodio no me dejaba tan, aparte del buen sabor de boca, “colgado”; tanto que no puedo esperar a ver como acaba esto. Me voy a verlo y os cuento.

4º CAPÍTULO: A pesar de la carga trágica, genial.

Jun-Su bromeará con Gu Yong-Shik intentando confraternizar con éste para que recuerde el lado bueno de su convivencia en los días que coincidieron en el ejercito. Sin embargo éste tiene bien claras las ideas recordando lo mal que se lo hizo pasar. Mientras, en Queens seguirá el proceso de eliminación de los “elementos” a ser despedidos y con tal de mejorar su imagen Yong-Shik aceptará el consejo de su chofer, amigo y asistente de organizar una cena para todos los “escogidos”. Jun-Su volverá a probar fortuna pero le saldrá el tiro por la culata. Sorprendentemente a su rescate acudirá Tae-Hee pero la cosa irá de mal en peor: borracha la ahora ama de casa le soltará al joven heredero un discurso que aunque cargado de razón, hará palidecer a todos los asistentes. Al día siguiente su marido se disculpará llegando incluso a humillarse pero la decisión parece tomada.

Uffff… ya dije en el anterior episodio que no podía permanecer “neutral” respecto a la serie ya que me encuentro en una situación parecida al protagonista pero dejando de lado la objetividad que pueda mas o menos tener no puedo hacer otra cosa que aplaudir el capítulo de hoy.

La cuarta entrega de “Queen of Reversals” podría ser objeto de hasta estudio. Argumentalmente no es nada denso ya que basa su desarrollo en tres grandes secuencias sin embargo logra condensar tantas sensaciones que como decía hay que elogiar su capacidad para contagiar.

Por un lado nos va a hacer reír y mucho; Jung Jun-Ho sigue enchufado y en ésta ocasión se suma una Kim Nam-Ju mas desinhibida que nunca – y no solo por el alcohol que le toca beber – sacando a relucir sus dotes para la comedia. Los guionistas los enredan en situaciones a cada cual mas comprometida haciendo que la fatalidad vaya creciendo aprovechándose de ese defecto que tenemos los seres humanos de reírnos de las desgracias ajenas. Pero cuando como aquí se realiza desde el lado mas humano casi parodiando a los personajes y sus reacciones, uno no puede sentirse mal por ello. El ejemplo mas claro lo personifico yo mismo con mi situación.

Y claro está, cuando finalmente las cosas vienen mal dadas uno no puede hacer otra cosa que sentir lástima por éste pobre desgraciado. Pero mas allá del simple sentimiento de compasión – algo que no parece sentir Yong-Shik – nos encontramos con una radiografía actual de la sociedad. Sí, en España tenemos mas de 4 millones de parados pero en el resto del mundo, sin llegar a las cotas de nuestro país, también padecen éste mal; y por si fuese poco en estos lugares no existe ese estado del bienestar que como aquí asegura unas garantías económicas y sociales para el desempleado.

Es seguro que Tae-Hee tendrá sus ahorrillos por lo que las lágrimas de Jun-Su no vienen propiciadas por el abismo que se le viene encima sino por su orgullo como cabeza de familia. Muchos opinarán que la pérdida de papeles es una humillación y que a nuestro protagonista no le queda orgullo; yo creo que es al revés, para rebajarse así hay que tener mucho coraje y como decía solo demuestra una defensa a ultranza de su posición.

Las lágrimas de Tae-Hee ya es harina de otro costal. Estoy esperando a ver cómo se desarrollan las cosas pero espero que el llanto sea porque siente lástima por sí misma: lo que no supo hacer en su momento henchida de vanidad, ahora tiene que verlo en su marido, doblegándose sin tener culpa de nada a raíz de sus pecados.

5º CAPÍTULO: Comienza la reconquista. O tal vez no.

Finalmente Jun-Su se verá obligado a renunciar bajo riesgo de que lo despidan sin encima los beneficios que ahora le ofrecen temiendo que lo puedan acusar de alguna que otra maniobra deshonesta. En casa Tae-Hee lo recibirá, conocedora ya de su situación, conciliadora pero cuando los días vayan pasando y a éste solo se le ocurran ideas para montar negocios algo arriesgados comenzará a tomarlo por un idiota. Así que tomará la iniciativa decidiendo participar en un concurso de ideas lanzado por Queens para volver a lo grande a su antigua empresa. Finalmente será una de las escogidas pero en el último momento, temiendo la “mano negra” de la Directora Han Song-I, decidirá huir del lugar. Por el camino se encontrará con Gu Yong-Shik que le hará ver su error.

Episodio 100% de transición sino fuese porque algunas de las situaciones planteadas tendrán repercusión en el futuro. Para empezar, la decisión de Tae-Hee de volver a demostrar lo que vale y para terminar, esa noticia que recibe el Director Mok Yeong-Cheol.

Y es por ésta razón mas la aceptación del estado de Jun-Su como desempleado las que hacen al arranque de éste capítulo demasiado trágico. Por suerte se nos sazona con unas notas de humor – el despertar del cabeza de familia en el cementerio – ya que el pesar podría ser incluso fatal.

Poco mas en éste episodio mas que comprobar que finalmente la “maldición” se cumple: por primera vez en lo que llevamos de serie seremos testigos de uno de esos videos musicales a los que me refería en anteriores entregas que solo evidencian una falta de contenido. Resumiendo: drama y relleno, espero que esto no se perpetúe.

6º CAPÍTULO: Como la vida misma.

Tras la arenga de Gu Yong-Shik nuestra Tae-Hee decidirá volver a la carga no renunciando a su oportunidad. La sorpresa de la Directora Han y Yeo-Jin será grande tras creer que ésta había desistido pero siguiendo las normas de la competición tendrán que dejarla presentar su proyecto. Será una de las elegidas y esperando a que la coloquen en un departamento se encontrará con la Directora Han con la que mantendrá una tensa conversación poniendo los puntos sobre las ís. Finalmente será asignada al departamento creado para reunir a los “perdedores” con Yong-Shik a la cabeza. Éste, molesto por la decisión de su padre les aconsejará que se resignen pero Tae-Hee, inconformista, le pedirá una oportunidad. El trabajo encomendado por éste será casi una misión imposible. Mientras en casa, Jun-Su espoleado por su esposa, suegra e incluso por las vecinas decidirá coger el toro por los cuernos poniéndose a buscar trabajo.

Aunque el episodio de hoy vuelva a ser poco denso, hay que aplaudir que sea fiel con no solo como dijimos en anteriores entregas una realidad constatable como el del desempleo a raíz de la crisis mundial sino con la situación personal de estos.

Hay escenas como la del Gerente compañero de Jun-Su y ahora de Tae-Hee que resulta conmovedora dentro de la sencillez que expone reflejando un conocimiento “intimo” de la situación, por no decir todo lo que rodea al propio Jun-Su. Y ya se que me repito pero en ciernes de encontrarme en la misma condición que estos, no puede haber persona mas objetiva que yo.

Contrariamente a lo afín que estén los guionistas con estos resulta sorprendente lo cerca y a la vez alejados que se encuentran los surkoreanos de los españoles. Muchas veces lo digo: los surkoreanos son muy parecidos a nosotros pero hay cosas en las que estamos a kilómetros de distancia. Teniendo como tiene España casi cinco millones de parados han sido muchos los hombres que han pasado hacer las labores del hogar sin que por ello nadie se sienta ni extrañado, ni peor, vejado. Sin embargo uno viendo ésta serie se da cuenta de ese machismo histórico de su sociedad, una sociedad a veces muy liberal con mujeres fuertes e individualistas pero que dentro de un núcleo familiar se ven reducidas a poco mas que a beneficiarias de una herencia retrograda con unas raíces fundamentadas en un pasado triste de invasiones y guerras que aunque parecen no venir al caso tuvieron mucho que ver. Resulta repelente como ven todas la mujeres de la serie a un pobre Jun-Su que no sabe que hacer. Y ya no solo es su punto de vista es que ellas mismas fomentan esa diferencia social cuando p.e. Yeo Jin se asombra de ver a éste haciendo la compra.

Y en ésta línea decir que si bien resulta divertido el rol de pobre diablo de éste no se es justo con su situación. Me ha resultado muy violenta la reacción de Tae-Hee en esa discusión en el coche cuando su marido solo intentaba ayudar. Quizás solo sea mi perspectiva masculina pero la verdad es que de momento todos los palos solo tienen una dirección.

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IRIS (IV) – Korea del Sur – 2009 – Kdrama – (Ep. 16 al 20) de 20. FINAL

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BREVE RESUMEN DE LOS 15 PRIMEROS EPISODIOS:

Tras ordenarle asesinar al Primer Ministro de Korea del Norte a Hyun-Jun su propio jefe, el Vice-Director Baek-San, cabeza visible de la NSS agencia estatal para salvaguardar la seguridad nacional, obliga al mejor amigo de éste, Sa-Wu, a ejecutarlo con tal de que no salga a la luz quien es el responsable del magnicidio. Teniendo al propio servicio secreto norkoreano y a Sa-Wu tras él, el agente logrará escapar con vida con la suerte de que para el resto del mundo, éste estará muerto. A partir de ahí su vida dará un vuelco; fugitivo y creyendo a su vez que su pareja – Seung-Hee – ha muerto, no tendrá otra obsesión que vengarse de aquellos que lo han conducido a esa situación. Aliándose con Sun-Hwa, una agente norkoreana encargada en su momento de cazarlo, Hyun-Jun pasará a formar parte de una cedula terrorista que intenta atentar en el sur. La idea de los jefes de estos, entre los que se encuentra Baek-San y su secuaz Sa-Wu, es hacer explosionar una bomba nuclear en Seúl. Enterado, Hyun-Jun y Sun-Hwa harán uso de su posición de infiltrados para impedirlo. El problema es que ya será demasiado tarde. Pero éste no estará solo ya que Seung-Hee y otros agentes no corruptos de la NSS tienen la misma intención.

16º CAPITULO: Final anticipado.

Los amantes se reencontrarán y ambos querrán saber respectivamente que pasó cuando creyeron que tanto uno como la otra estaban muertos. Sin embargo la confesión quedará interrumpida cuando Sa-Wu y sus hombres lleguen hasta el lugar. Sabedora Seung-Hee de que éste no le hará nada, se sacrificará para que le dé tiempo a huir a Hyun-Jun y Sun-Hwa. Sa-Wu la detendrá y conducirá a la sede de la NSS pero su cautiverio no dudará demasiado ya que el Secretario de Seguridad Nacional tomará el mando deteniendo al ViceDirector Baek-San, Sa-Wu y sus hombres, no sin antes estos haber destruido todas las pruebas que los relacionaban con IRIS. Por otro lado, el Ministro norkoreano Gi-Hun será eliminado por la propia organización cuando se proceda a su detención; esto no será impedimento para que Chul-Young regrese al Norte, impida el golpe de estado y averigüe donde está prevista que explote la bomba: en pleno Gwanghwamun, la arteria principal de la ciudad. Hasta allí se desplazarán Hyun-Jun y Sun-Hwa logrando dar con su paradero. Pero no serán los únicos ya que los terroristas, tras comprobar como ésta no explota a la hora prevista gracias a que ya una liberada NSS logra desinhibir las señales por satélite, intentarán sacrificarse con tal de cumplir su misión.

Si venía diciendo que la serie en ocasiones resultaba un tanto chiclé por lo estirado e incluso aludí a que la misma tenía 20 episodios en lugar de los habituales 16 para pasar de una categoría de serie a otra, éste capítulo parece darme la razón. Y es que, ¿qué nos van a contar todavía en los cuatro episodios restantes si se han detenido a los malos y encontrado la bomba?. ¿Tanto va a dar de sí la persecución?. Habrá que esperar a ver como continúa pero comienza a olerme mal.

Por lo demás, dejando de lado que la entrega de hoy no resulta tan decepcionante como otras anteriores, hay que destacar ya no el alto contenido emotivo sino lacrimógeno. Tan solo Chul-Young no suelta unas lagrimillas en el episodio algo que por otra parte y tras el encasillamiento del resto de personajes – Hyun-Jun son su faceta de mártir, Sa-Wu de despechado y Seung-Hee de ofendida – lo convierte junto a Sun-Hwa en el mejor de la serie. Curioso, ambos del Norte.

17º CAPITULO: Decepcionante, comienza a hincharse la morcilla…

En medio de Seúl nuestros héroes abatirán a los terroristas y salvarán a la ciudad. Tras la confrontación comenzarán a moverse los hilos políticos para sacar conclusiones; Hyun-Jun será exculpado y readmitido en la NSS, a Sun-Hwa se le dejará volver al Norte donde Chul-Young abogará por ella y a Sa-Wu y el ViceDirector Baek-San comenzarán a interrogarles. Pero no todo es felicidad y tranquilidad para la pareja de amantes reencontrados ya que la tormenta no ha pasado. Ante la intención del Presidente de la Republica de continuar las conversaciones con el Norte, IRIS pondrá en marcha un plan con los únicos miembros que quedan libre de sospecha dentro de la organización, por un lado la secretaria del propio dirigente y por otro, el flamante novio de Yang Mi-Jung.

Ya lo decía yo, no solo éste episodio resulta superfluo sino que su confección evidencia esos defectos que anunciaba. No solo los cinco primeros minutos son los cinco últimos de la anterior entrega sino que hasta en tres ocasiones se recurren a largos flashbacks donde se recuerdan escenas del pasado; recapitulando, relleno, relleno y mas relleno…

Por lo demás, entre ese festival exagerado de lágrimas y emociones que vuelven a situar a Chul-Young como el único que no parece tener sentimientos, la serie vuelve a pecar de condescendiente con su protagonista olvidando sus pecados anteriores. Menos mal que no son todos tan olvidadizos y alguien parece recordárselo a la audiencia.

Poco mas dada la poca trascendencia quitando el enorme fallo en la explosión del coche en el tiroteo – ahora es de día, ahora es de noche… – y esa “muerte” que por sorprendente era esperada… que malo soy, jejejejejej…

18º CAPITULO: El colmo de los despropósitos.

Mientras Hyun-Jun y Seung-Hee se relajan en la isla de Jeju, en la sede de la NSS se enteran de la muerte de Mi-Jung. Pronto todas las alarmas se dispararán, alarmas confirmadas tras el rescate del ViceDirector Baek-San y Sa-Wu por parte de la gente de IRIS. La pareja será trasladada a un lugar secreto donde continuar con la intención de acabar con la cumbre Norte-Sur. Al frente de la misión se pondrá a Sa-Wu pero éste no parecerá estar muy de acuerdo con la idea de acabar con el presidente de la Republica. Sus dudas crecerán aún mas cuando escuche accidentalmente una conversación telefónica de Baek-San hablando de Seung-Hee. Mientras en la NSS se intentará dar con el paradero de estos dos pero los enemigos de la paz no cejarán en su empeño de sembrar el mal.

Lo que faltaba, a la intención de urdir sospechas sobre Seung-Hee se une esa aparente redención de Sa-Wu. Pero vamos a ver, un tío que pretendía poner una bomba nuclear en pleno Seúl, ¿cómo se preocupa ahora por la salud del presidente de la nación?. Incompresible y hasta ridículo.

Y volviendo a Seung-Hee. ¿Qué interés hay ahora en hacerla aparentar como sospechosa de algo?. Lo dicho, la cuestión es estirar la morcilla. Por no hablar de esos minutos musicales del inicio…

Y para terminar, una de circo. Hay que ver lo rápido y bien que funciona ese “aclarador de imágenes pixeladas” de la NSS. Nadie sabe que hacer con ella, llega la chica y con un par de teclas saca a la luz la identidad del novio de Mi-Jung. Y es que hay funcionarios que… valen su precio en oro. ¿O debería decir, programas?. Ya quisiera yo ese.

Por cierto, que poca relevancia le dan a la muerte de Mi-Jung. Su compañero no parece ni afectado.

19º CAPITULO: De mal en peor.

Hyun-Jun y Sun-Hwa lograrán acorralar al asesino pero no conseguirán de él ninguna información válida. Será la propia NSS la que siguiendo algunas pistas dé con el paradero del Vicedirector Baek San. Mientras, éste intenta que Sa-Wu vuelva al redil descubriendo sus dudas. Cuando Hyun-Jun llegue al lugar será demasiado tarde: sí podrá detener a Baek San pero su antiguo camarada ha huido en dirección a la misión definitiva. Entre una y otra nuestro héroe descubrirá porque Seung-Hee estuvo desaparecida unas horas…

¿Pero esto qué es?. ¿A quién intentan tomarle el pelo?. “Iris” ya no solo ha perdido el rumbo sino que en su error no parece reconducirlo.

Para empezar, triste desenlace para ese impecable asesino que al final y a la postre no lo ha sido tanto. Esperpénticas sus palabras antes de su muerte y esperpéntico el espectáculo de Hyun-Jun que al mas puro estilo John Wayne tira la pistola para batirse con puños contra su adversario.

Luego tenemos al tonto – por mucho que me pese – de Sa-Wu. Como dicen en mi tierra, La Tarara, ahora sí, ahora no. ¿En que quedamos?. Ah y por cierto, ¿El objetivo no era el presidente de estado…?. Entonces, ¿qué narices hacéis tomando un centro comercial?.

Y para acabar, todo lo que rodea a Seung-Hee. Por cierta que sea su historia, ¿no se les ha ocurrido a los guionistas alguna excusa mejor?. Y cuanto rollo, resulta que está ocupada y se van a cenar a todo un hotelazo en un privado. Vamos, que si yo estoy ocupado y alguien me invita lo máximo es un bocadillo, algo rápido, con tal de no hacerle un feo. En fin, lo dicho… esto ha ido de mal en peor. Menos mal que solo queda un capítulo.

20º CAPITULO: Final. ¿Por fin…?

Los terroristas comandados por Sa-Wu expondrán sus exigencias: el Presidente de la Republica deberá cancelar la reunión Norte-Sur y romper todos los acuerdos económicos entre ambos países. Si no cumplen, ejecutarán a los rehenes. Huyn-Jun acudirá a negociar enfrentándose a su viejo amigo intentando tocarle la fibra sensible. Éste no sucumbirá pero cuando el agente de la NSS retorne aceptando el trato pero pidiendo a cambio liberar a niños y mujeres, los hombres de Sa-Wu se volverán contra él cuando éste acepte. Finalmente la NSS tomará el control de la situación siguiendo adelante el presidente con su agenda. Cuando la conferencia de prensa del acto se vaya a realizar, los terroristas que quedan aún con vida realizarán una última ofensiva con tal de acabar con el Jefe de Estado. Por suerte Hyun-Jun y sus hombres estarán allí. Salvándolo, el agente y su pareja dejarán la NSS esperando vivir felices el resto de sus vidas. ¿Será esto posible?.

Triste final en el doble sentido. Uno por lo dramático – perdonarme no destripar nada – y dos por las sensaciones dejadas.

Sin poder contar mucho solo diré que hay cosas que evidencian un final de serie por un lado esperado por la continuidad de los actores y por otro, inesperado dada la propia continuidad ésta vez de la línea argumental.

¿Lo mejor?. Sa-Wu.

CONCLUSIONES:

– Con todo lo comentado no haría falta decirlo pero la serie se ha ido desinflando alarmantemente de tal manera que si no fuese por la insistencia de mi mujer no la hubiese terminado de ver. ¿Bastante conclusión, no?.

Muchas han sido las razones para ésta decepción pero a las ya mencionadas en los respectivos capítulos creo conveniente añadir algunas que he dejado en el limbo.

La primera, que se decía que la serie se inspiraba en la popular “Swiri” y después de verla, ni “Swiri” ni nada parecido. Guarda resonancias con la norteamericana “24” pero poco mas.

La segunda y que ya he repetido varias veces, no se entiende como se ha elegido a Jung Jun-Ho para interpretar al villano de la función centrando todos los mimos – demasiados – en Lee Byung Hun. Vale que éste último sea un actor en alza pero cabe recordar que Jun-Ho ocupaba el noveno puesto en una macroencuesta local en la que los surkoreanos elegían a sus actores favoritos.

En la misma línea hay que destacar lo desaprovechados que están algunos de los actores que aparecen en la misma. A Yun Je-Mun solo supieron sacarle provecho al final, y poco; pero que gente como por ejemplo Lee Hae-Yeong-I y Ryu Seung-Yong no tengan ni nombre ni casi dialogo es algo absolutamente impensable.

Complementado esto, decir que algunos personajes son simple carnaza; no solo es su poca importancia o presencia sino lo rápido que se desechan dejándolos en evidencia cuando algunos han tenido una participación de verdadero peso.

En lo que respecta a la historia, demasiada condescendencia con los protagonistas y muchos cabos sin atar. Ahora se anuncia una secuela con otros dos actores de primera fila como Cha Seung-Won y Jeong Wu-Seong como protagonistas pero nada de los que aún quedan con vida en ésta, con lo que uno se queda con la mosca tras la oreja. ¿Quizás nos resuelvan las dudas en ese film también anunciado con ésta vez sí los protagonistas de ésta?. El tiempo lo dirá.

Resumiendo, lo mejor: la acción, la música, los medios dispuestos, Lee Byung Hun y Seúl como escenario. Lo peor, casi todo lo que no implica lo anterior. Decepcionante en líneas generales.

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