“Thugs of Hindostan”, un estrepitoso fracaso en la taquilla de su pais.

Pese a las buenas críticas obtenidas fuera de su país (incluyendo la que Chanpoo. Com publicó hace unos días) por el último film que protagoniza la estrella Aamir Khan, “Thugs of Hindostan”, esta a peligro de ser retirada de las carteleras de la India y eso que su estreno tuvo lugar el pasado 8 de noviembre.

El épico drama de aventuras ha fracasado estrepitosamente entre el publico foráneo pese a contar con un reparto estelar que incluye además de Aamir Khan al veterano Amitabh Bachchan, y las actrices Katrina Kaif y Fatima Sana Shaikh, la que se proclamaba como la tan esperada película del año no ha dado resultado en la taquilla India.

La recaudación en total de la película dirigida y escrita por Vijay Krishna Acharya en la India se sitúa a 145.95 millones de rupias al final de su segundo fin de semana. Su presencia en la taquilla fue cuesta abajo en su ya comentado segundo fin de semana. Como ya hemos dicho su estreno en España se ha saldado con buenas criticas en general.

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THUGS OF HINDOSTAN – Vihay Krishna Acharya – Bollywood – 2018 – Acción

Thugs

Cuando lanzaron el tráiler de la película los más críticos soltaron eso de “¡La India ya tiene a sus “Piratas del Caribe!”. Meses más tarde, cuando se estrenó y los medios más generalistas tuvieron constancia de ella, volvieron a soltar lo de “¡La India ya tiene a sus “Piratas del Caribe!”. Pues coño, aún estoy esperando que alguien diga eso de “¡La India homenajea a Sandokan!”. ¡Qué corta es la memoria…!

Y es que si bien cada cual se aferra a lo que quiere –o puede…- el film de Vihay Krishna Acharya tiene más de películas clásicas de aventuras que de fantasías que recrean espectáculos de parque de atracciones. Además, conviene otra vez refrescar la memoria y decir que la intención de Acharya y los Chopra como productores no es la de rivalizar con la de la Disney sino con sus vecinos del este y con cierta producción que empieza por ‘Baahu’ y termina por ‘bali’…

Dicho esto, vayamos con la peli. La trama es bastante sencilla y vista ya en otras tantas producciones de este origen: los hindús están esclavizados por los británicos y luchan por su libertad. Nada más y nada menos. Alguno dirá que casi tres horas da para mucho pero aquí el ‘mucho’ son escenas de acción por mucho –again…- que les pese a los críticos de su país, de ahí algunas malas críticas.

Es verdad que la palabra ‘Libertad’ se repite varias veces, pero fuera del espectáculo el trasfondo que más peso tiene no es el discurso por la entidad de la nación, la independencia o esos alegatos que como decía nos tienen acostumbrados por aquellos lares; curiosamente en la película tiene más importancia el individuo que el colectivo, y eso, visto lo visto, no gusta a un país… o mejor, a unos críticos que creen que la fuerza del grupo reside en su unidad.

La explicación a ello la tiene el protagonismo del personaje interpretado por Aamir Khan, una mezcla de varios personajes vistos ya en otras producciones estereotipo del ‘minion’ granuja/sinvergüenza/mentiroso/sin-ideales con el que comenzamos a ver las grandes –abismales- diferencias de esta con la de la Disney. En la saga “Piratas del Caribe” el ínclito Johnny Depp interpretaba a un borrachín afeminado que sin dejar de ser intrépido a fuerza del azar no tenía más objetivo que provocar la carcajada. Aquí, aunque guarde algunos rasgos en común, se busca incidir en esa conciencia que decía, que deje los egoísmos a un lado y “luche” por algo más que su bolsillo. Lo mejor: que aunque la perorata es previsible no se hace recalcitrante. Y es que como venía comentado, aquí importa más la diversión que el lavado de cerebro.

Era difícil rivalizar con la ‘película épica’ de las ‘películas épicas indias’ por antonomasia como era “Baahabuli” en sus dos partes y creo que esta, al menos a la segunda, la ha superado. Son diferentes porque una es épica a nivel bélico-medieval y esta a nivel aventuresco con lo que implica de números de extras, batallas, etc. pero en cuanto a lo que espectáculo/diversión se refiere se encuentran a la par sino la supera.

Y todo muy al gusto… occidental.

Apuntar como directores de la segunda unidad y de acción a Franz Spilhaus que trabajó en el serial piratesco por excelencia como fue “Black sails” y en otras producciones reconocidas como “Distrito 9”, “Dredd”, “Marea letal”, “Hitman”, etc., a Lee Whitetaker que a sumó en la propia secuela de “Baahubali” y en las occidentales “Fast & Furious 5”, “Abraham Lincoln: cazador de vampiros” o “La jungla 4,0”, entre otras y a Grant Powell con algunos títulos de serie B y otro más reconocidos como la última “Tomb raider”, la saga “El rey escorpión” u otra vez “Black sails”. Pero por encima de estos un nombre: el del gran Gleen Boswell con títulos tan míticos a sus espaldas como las sagas “Matrix” o “El hobbit”. Y no entro en los locales porque no os quiero aburrir…

Así es que con estos currículums no os esperéis lo típico de Bollywood como son patadas y puñetazos al aire o proyecciones de enemigos venciendo a la gravedad. Una película de piratas es una película de corsarios, navíos, duelo a espada, abordajes y aventura, y de todo eso tenemos dosis generosas. La esgrima –practiqué durante seis años este deporte en mi juventud- que veremos no es la más técnica ni elegante, pero tampoco es lo que se busca. Todo es más burdo, más directo y trepidante, buscando el ritmo en lugar de la excelencia, tomándole el pulso al espectáculo, algo de lo que los hindús saben mucho.

Y junto a todo esto tanto unos efectos especiales bastante apreciables, de primera me atrevería a decir, como unos fondos naturales exóticos tan brillantes como imprescindibles para tanto una producción del género como –y sobre todo- de la ‘YR Films’, especializados en fotografías cuidadas para ofrecer una apariencia impecable.

Hay algún elemento disonante como ese barril ‘llámese torpedo’ que sale disparado tras ser soltado de una cuerda sin más impulso que la imaginación de algún guionista sin excusas, pero en cuanto a explosiones, enfrentamientos navales o recreaciones infográficas, pocas pegas.

Seguimos con el espectáculo pero en otra vertiente, el de los números musicales. Lamentablemente cuatro serán las únicas ocasiones en las que podremos disfrutar del dominio de este campo de esta cinematografía. Y es que es tal la sensación de disfrute y satisfacción de las escenas de bailes que uno se queda con ganas de más.

Suraiyya” nos trae un divertido número con Katrina Kaif como foco de atención de un ‘soltadisímo’ Aamir Khan. Aunque ya hayamos visto este número en otras ocasiones cambiando los roles y actores no dejamos de disfrutarlo gracias a su ritmo y desenfado siempre que, como en este caso, los intérpretes se entreguen a esa fusión de comedia y baile.

Más racial, es decir, más tradicional pero no menos efectivo se haya “Vashmalle”. Impecable a nivel coreográfico y teniendo a los hombres como protagonistas, busca más la contundencia que la plasticidad. Amitabh sigue demostrando a su edad estar aún en forma. Y es que el que tuvo, retuvo.

Por su parte “Manzoor e Khuda” me atrevería a decir que es una Obra Maestra, ya no solo por el elevado número de participantes sino por toda esa vistosidad y fuerza en su puesta en escena. Si uno no se queda con la boca abierta tras ver estos cinco minutos de espectáculo y pasión, es que no ama la música. Por cosas así, “Thugs of Hindustan” justifica ya su visionado. La palabra ‘grandilocuente’ pierde su significado al lado de esta demostración de poderío.

No puedo acabar sin dejar al menos un par de líneas que hablen sobre sus protagonistas. De Amitabh poco se puede decir. Hasta personalidades dentro del séptimo arte como Baz Luhrmann o Danny Boyle se han rendido ante él. El ‘Sandokan’ perfecto tras tres décadas; mejor que el propio Kabir Bedi.

Fatima Sana Shaikh es la que, contrariamente al veterano actor, me ha sorprendido. Bachchan ya sabemos que no nos va a fallar, pero Sana Shaikh… No es guapa, pero no era belleza lo que requería el personaje sino determinación y credibilidad en cuanto al derroche físico, y como heroína ha superado a muchas estrellas consagradas del firmamento cinematográfico de la India. Casi parece una luchadora profesional a la altura de Ronda Rousey o Gina Carano.

Luego nos queda Aamir Khan. Katrina lamentablemente solo brilla bailando y dejándonos perplejos ante ese su nuevo labio superior operado/hinchado… Del trío de Dioses “Khan” de Bollywood, Aamir siempre ha sido el que menos gracia me hacía. Shahrukh es Shahrukh y aunque ha perdido el encanto de antaño, es como el Chow Yun-Fat de la India: a carisma no hay quien le gane.

Salman te cae bien a la fuerza. Es tan… exagerado en todos los aspectos… pero sus limitaciones las compensa con una voluntad que termina por convencerte y vencerte.

Pero Aamir… ¡es tan perfecto! Que si buena acción por aquí, que si excelente interpretación por allí. ¡Da asco de lo bueno que es! Pero coño, mira por dónde en esta película ha dejado atrás una imagen impoluta para encarnar a un canalla hijo-de-su-madre. Y lo mejor es que me lo creo. Lo veo por primera vez un tío de andar por casa. No solo nos hace reír sino odiarlo y volverlo amar. Decir que es un personaje hecho a su medida sería echar abajo todo lo dicho, pero es que realmente más que seguir un papel parece que improvisa y se nota por la frescura. Uno de los mejores personajes que uno se puede echar a la cara en este mundillo del celuloide que tanto nos gusta.

Un último apunte. En la Banda Sonora suena el “Jackeye’s Tale” de la Banda Sonora de “El Rey Arturo, la leyenda de Excalibur” de Daniel Pemberton cada vez que aparece Aamir Khan, sin embargo no aparece en los títulos de crédito. Se lo pregunté al mismo Pemberton pero no obtuve respuesta. Algo raro hay ahí…

Resumiendo, si todo lo dicho no te anima a verla, olvidando críticas malas y puntuaciones bajas en diversos medios online, es que no te gusta el cine. Yo valoro una película por lo que es. “Thugs of Hindostan” es espectáculo puro. No es “Piratas del Caribe”, es una película de piratas clásicas puesta al día y pasada por el filtro de Bollywood y la YRFilms. Tyrone Power y Errol Flynn estarían orgullosos, ¿por qué tú no? Quizás es que las películas de piratas siempre han estado infravaloradas en contraposición al Western, pero sea como sea, es un entretenimiento sano y de calidad.

4  / 5

RACE – Abbas-Mustan – 2008 – Bollywood – Acción

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<<… Bollywood se ha vuelto predecible …>>. Eso me dije al ver los primeros veinte minutos de la película. Y no, no era porque sus historias de amor siempre deambulan por los mismos cauces sin lugar a la sorpresa o que sus comedias abusen de los mismos chistes y chirigotas para hacer reír a un público casi amnésico, no; mi afirmación se basaba en unos veinte minutos que venían a resumir una serie de particularidades que comienzan a convertirse en malos tópicos.

Pero como en toda observación precipitada envuelta de una cierta autosuficiencia – vamos, cuando uno cree saberlo todo – suele ocurrir lo que en éste caso: que te equivocas. Pero no volvamos a cometer el mismo error y no adelantemos conclusiones.

En esos primeros minutos de “Race” uno ya puede sin miedo a errar, hacerse una buena idea de conjunto. Por ejemplo, la película está rodada en la ciudad de Durban, tercera ciudad por población de Sudáfrica y uno de los mas importantes puertos del continente africano. Traducción: un escenario brillante, colorista y sobre todo lujoso que evadiéndose de la triste realidad hindú casi se está convirtiendo tanto en bandera de la filmografía bollywoodiense como en “leit motiv” de productoras como la “Yash Raj Films”.

A su vez estos fondos exóticos – o a lo sumo, envidiables – dan para recrear historias donde la suntuosidad compite con una pulcritud técnica que eleva el nivel del film. Así la fotografía de “Race” luce tan primorosa y nítida que uno no tiene ojos para otras carencias; la luz lo impregna todo y uno no puede ver mas allá de la superficie.

Dejando a un lado que sea una cursilada, creo haberme explicado bien; pasemos a otro aspecto.

Por si fuera poco lo vistoso del “escaparate” al film se le une un aliciente cada vez mas recurrente en su filmografía: la del muestrario femenino. Ya no solo es el par de protagonistas, son todas las figurantes a cada cual mas guapa y… ligerita de ropa. No nos extraña que el film haya sido un éxito de taquilla… Bromas aparte, igual ésta actitud tan solo responde a una cierta tendencia en su cine.

Y claro está, siempre que hace acto de aparición éste tipo de festival frívolo no pueden faltar unos números musicales a la altura. En esos veinte primeros minutos nos vamos a encontrar con uno que sirviendo de gancho – es el primero coreografiado y el mas masivo – surge tan espontáneo como paradójicamente forzado.

Me explico; sin que venga a cuento uno de los protagonista saltará al escenario – literalmente – para entonar una canción y contagiar su alegría al resto del personal, vamos, como el que no quiere la cosa; tanto que pocas explicaciones hay para que ello ocurra. Pues bien, esto será una constante a lo largo del resto del metraje. Tienen que estar ahí y no les importa el cómo.

Pero como decía Superratón, <<… No se vayan todavía que aún hay mas… >>. A lo dicho sobre la excelente fotografía hay que añadir otros aspectos técnicos/artísticos igual de brillantes y que hace tan solo cinco años evidenciaban un cierto retraso.

Nada mas comenzar vamos a ver un espectacular accidente apoyado en unos efectos especiales bastante creíbles y no por ello, menos espectaculares. Se puede poner en tela de juicio la causa pero no, la puesta en escena.

Al hilo de esto llegamos a la última de las particularidades “recursivas” que nos encontramos al inicio del film: las trampas.

¿Alguien se cree que un camionero al que se le está cayendo la carga va a frenar de tal manera provocando a su vez la ya tristemente famosa “Tijera”?. Uno al ver esto lo único que puede hacer es echarse las manos a la cabeza y mas si encima ve como el vehículo que le sigue, sin chocar con nada – se ve claramente – salta por los aires en posición vertical… Ya estamos acostumbrados al cine de acción de Bollywood y a su “fantástico” desenfreno pero aquí se roza el ridículo.

Sin embargo… NADA ES LO QUE PARECE.

Tan solo tendremos que esperar unos minutos mas para que lo que parecía una simple licencia por parte del guionista/director se justifique de una manera que hasta nos parecerá creíble. Vale, no el salto vertical del vehículo pero sí el origen del accidente. Y es que la intención de Abbas-Mustan es aprovecharse de todo ese conjunto de tópicos y situaciones manidas para, convenciéndonos de estar ante una producción mas de la industria local, un producto en serie donde lo único que cambia son unos rostros – y ni eso… ver “Tashan” estrenada tres semanas antes… – dar el golpe en el momento preciso.

Y es que hasta en cinco ocasiones la película dejará boquiabierto al espectador recurriendo a ese “nada es lo que parece”.

Lo malo es que son tantos los ases en la manga que se guarda su director que al final el espectador acaba por levantar un escudo de escepticismo que impide que se acabe de creer la historia, buscándole siempre las tres patas al gato o, como decía antes, la trampa.

Situación que termina por volverse “insostenible” cuando nos acerquemos a su parte final, anticipándonos a su desenlace formulando hipótesis que en el peor de los casos pueden resultar certeras haciéndonos exclamar el típico <<… si ya lo decía yo …>> recibiendo en contraposición la no menos clásica decepción. Puede sonar demasiado abstracto pero dados los bandazos que pega la película uno se espera ya lo imposible terminando por acertar.

Tampoco ayuda que el tono del film cambie en su segunda mitad transformando el hasta el momento correcto thriller en algo cercano a la comedia.

La llegada del personaje interpretado por Anil Kapoor resultará determinante en éste aspecto pero no será el único elemento que ponga la nota discordante ya que como decía, no solo es el cambio de registro sino que a merced de la poca trascendencia que va adquiriendo la película, el juego de sorpresas al que servíamos de testigos se transformará en algo cercano a esa manipulación donde siempre el espectador es la víctima.

Ese es el problema de estirar demasiado la cuerda que además de resultar previsible como avanzaba unos párrafos antes, terminas por perder la frescura recurriendo a tópicos y trampas muy fáciles de descubrir; corres el riesgo de que se te vea el plumero.

En todo caso hay que realizar un ejercicio de honestidad y ser justo tanto con el planteamiento de la historia, evidenciando una buena construcción con a pesar de todo pocos cabos sueltos, como con la parte cómica de la historia encabezada por una camaleónico Anil Kapoor en un año para él antológico: “Black & White”, “Tashan“, “Race“, “Yuvvraaj” y la oscarizada “Slumdog millonaire” en un papel muy distinto a éstas.

A pesar del humor burdo del que hace gala con hasta esas pinceladas de socarronería machista que tan habituales se están convirtiendo en la comedia bollywoodiense, hay detalles que vuelven a dejar patente cierto cuidado por el detalle como esa inclinación por incluir metáforas “afrutadas” en su dialogo.

Para ir acabando vayamos como siempre con el apartado musical. Como decía al principio el film es tan vivaz como poco recatado; así los números musicales de la película insisten en enseñar carne a ritmo de una serie de canciones a cada cual mas bailable. Calidad no tendrán – todas muy repetitivas y poco originales – pero pegadizas son un rato. La puesta en escena es igual de impecable que el resto de la película pero luce espectacular gracias a una escenografía brillante y a la acumulación de bailarines. Para los amantes de las grandes orquestaciones coreográficas, “Race” les dejará satisfecho a pesar de la sencillez de movimientos. Esto junto a la generosidad en número de canciones puede suponer por sí solo un atractivo de la película.

Resumiendo, “Race” es un film irregular en contenido pero impactante en presentación. Una primera parte trabajada y brillante para una segunda zafia y previsible. Y es que en su afán por ser el “novamas”, la película pierde los papeles ofreciendo un recital de incoherencias y hasta despropósitos en sus escenas de acción. Entretiene sin mas.

Ranvir y Rajeev son dos hermanos aparentemente bienavenidos. Ranvir maneja los negocios tras la muerte de su padre mientras que Rajeev se dedica a vivir la vida alcoholizado a la sombra de su hermano. Apenado por la situación a Ranvir no le importará ni siquiera cederle el paso a éste cuando los dos se interesen por la misma mujer. Y es que Rajeev por Sonia, que así se llama ésta, es capaz de hasta dejar la bebida. A pesar del gesto de Ranvir, Rajeev le guarda un inmenso rencor; tanto que su verdadera intención es asesinarlo.

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Pósters individuales para el film épico de la India, “Thugs Of Hindostan”.

Nuevo póster para la aventura épica de “Thugs Of Hindostan” basada en la novela de Philip Meadows Taylor “Confessions of a Thug” que protagonizan Aamir Khan, Amitabh Bachchan, Katrina Kaif y Fatima Sana Shaikh. La cinta llegará a los cines de Bollywood el próximo 7 de noviembre.

La actriz Katrina Kaif quien había actuado en la película “Tiger Zinda Hai” junto a Salman Khan ahora será vista junto a Aamir Khan en la próxima película dirigida por Vijay Krishna Acharya, y esta es la segunda colaboración del director con Katrina y Aamir después de “Dhoom 3”.

Se espera que el tráiler sea lanzado el 27 de septiembre, en el aniversario del nacimiento de Yash Raj, ya que el productor de esta cinta, Aditya Chopra, quiere conmemorar a su padre y dedicarle el trailer a su nombre.

 

 

 

“Tiger Zinda Hai”, Salman Khan vuelve a la acción. Tráiler.

Salman Khan repite personaje en Tiger Zinda Hai, secuela de Ek Tha Tiger, cinta de acción y espías que logro estrenarse en España hace ya unos cuantos años con el titulo de Tiger: Agente especial en la que compartía reparto junto Katrina Kaif. Actriz que fuese su novia durante años y la cual vuelve también a repetir personaje en esta secuela.

El director de la original Khabir Khan no repite tras las cámaras en esta secuela, sino que cae en manos de Ali Abbas Zafar. El estreno de esta segunda parte está anunciado para el próximo 22 de Diciembre en los cines de la India. El reparto además de contar con la estrella principal contara nuevamente con la presencia femenina de Katrina Kaif.

Esta secuela producida por Aditya Chopra, para la alegría, de los fans de este cine en España es que gracias a la distribuidora Lighthouse Distribution esta secuela también llegara a España estas próximas navidades.

 

Salman Khan y Katrina Kaif de nuevo juntos en la secuela de “Ek Tha Tiger”.

Salman Khan repite personaje en,Tiger Zinda Hai, la que será la secuela de Ek Tha Tiger, película que conoció estreno en España con el titulo de Tiger: Agente especial en la que  la megaestrella de Bollywood trabajo junto a la que fuera su novia durante años, Katrina Kaif. La película se rodo en medio mundo, Irlanda, Turquía, Cuba y Tailandia. El director fue Khabir Khan (Kabul Express).

El director de aquella no repite tras las cámaras en esta secuela que llega cuatro años después del estreno del film original. Algo raro pues hace un año a través de sus redes sociales escribió a los fans de la película que esperasen a la secuela. En esta ocasión el realizador es Ali Abbas Zafar y el estreno de esta segunda parte está anunciado para el próximo 22 de Diciembre en los cines de la India. El reparto además de contar con la estrella principal contara nuevamente con la presencia femenina de Katrina Kaif.

Por ahora el argumento de esta secuela producida por Aditya Chopra no está explicado. Lo que sí se sabe y para la alegría de los fans de este cine en España es que a través de la distribuidora Lighthouse Distribution esta secuela también llegara a España estas próximas navidades.

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BANG BANG! / OPERACIÓN KOH-I-NOOR – Siddharth Anand – Bollywood (India) – 2014 – Acción

bangbangLa premisa es clara y bastante conocida así es que no me voy a extender mucho: por si todavía hay alguien que no lo sabe, esta película es la versión –que no “remake”- bollywudiense de “Knight and day/Noche y día”, aquel, particularmente para un servidor, espanto de comedia de acción protagonizada por mi tocayo Tom Cruise y una venida a menos Cameron Díaz que en España tuvo una cierta repercusión ya que uno de sus pasajes se rodó en Sevilla Cádiz (gracias Notawizard por la rectificación) haciéndola pasar por Pamplona.

Ahora bien, de sobras conocemos las versiones hindús de producciones occidentales para saber que, por mucho que la Fox le concediese el título de “Remake Oficial”, poco tiene que ver una con la otra más que el concepto de espía sofisticado implicando a mujer, y alguna que otra escena de acción.

La verdad es que sobre el papel esta producción parecía perfecta para una industria tan dada a sus “masalas” y mezcla de géneros (comedia, acción y romance); sin embargo, bajo mi punto de vista, aquí las situaciones no responden a esa anarquía, eso sí, controlada, ya que paradójicamente se encuentra afectada de un estado que va un paso más allá dentro del ya caos. Vale, quizás estoy siendo un tanto radical, pero a nadie se le pasará desapercibido los acusados tumbos que van dando los personajes, sobre todo la protagonista. Y no, no me refiero a los viajes que estos se marcan -verdadera referencia de la obra original- sino a sus opiniones e inclinaciones. Tan pronto esta Harleen recela del héroe como se deja llevar por sus indicaciones.

Tengo claro que esto es una comedia y que hay que ser un poco indulgente, pero al igual que mencionaba esas otras comedias de acción del país, igual de criticables, aquí se hace más acusado el desconcierto consentido por los responsables del film. Además, por mucha condescendencia que le imprimamos al asunto, estas son las diferencias que separan una buena comedia de acción de una del montón.

Y parte de culpa de esa desconexión a la que se le obliga al espectador la tiene el trasfondo romántico del film.

Hace mucho tiempo que en la India han desterrado aquel acaramelamiento que caracterizaba su cine. Es un gusto ver ahora comedias románticas equilibradas donde los protagonistas no vomitan melaza. Pues bien, “Bang Bang!” no es tan edulcorada, pero nos ofrecen los peores clichés del género. Desde flechazos -cómo se queda prendido Rajveer de Harleen- a propuestas ridículas -quién se cree lo de que Harleen, una chica inteligente y preciosa, no se haya interesado por los hombres…- , sin olvidar algunos diálogos que se acercan peligrosamente a lo ridículo. O peor, cuando se ponen a discutir…

Todo es tan redundante y tópico que claramente amenaza con aburrir. Y si encima le sumamos la falta de sorpresa…

Pero no quiero hacer más sangre; con lo dicho ya sabemos por dónde van –nunca mejor dicho- los tiros. Así es que dejemos toda esta intimidatoria madeja, y vayamos precisamente con eso, con los tiros, uno de los puntos fuertes del film.

“Bang Bang!” tiene 4 pasajes de acción. El primero, una persecución sobre los tejados de esa peculiar población de Shimla -la Austria de la India-, tiene mucho del Jackie Chan clásico, con escenas de acción física con riesgo para los especialistas y artes marciales con acrobacias y mucha implicación del humor. Para ser de la India, sobresaliente.

La siguiente es otra persecución, pero en este caso automovilistica y con señas de identidad ya más locales como esos coches que explotan y vuelan a la mínima. Sin ser el no-va-más, cumple con su misión.

La tercera en orden es una que combina una persecución en una parte de pre-jungla y el mar. La primera soseta, con unos cuantos guantazos pero poca sustancia; la segunda más dinámica gracias a las motos acuáticas y al jet-water trucado al que le han borrado digitalmente tanto las “tuberías” como la moto asociada. Se lo “permitiremos” en pos de la espectacularidad, pero que olvidemos de dónde las han sacado ya es otra cosa.

Y para terminar, esos 40 minutos finales que sin descanso nos llevan desde la incursión del protagonista al “complejo hotelero” del villano hasta la huida de este en un hidroavión tras otra persecución automovilística. Muy buenos minutos actioner que evidencian que detrás de toda la maquinaria hay alguien como Andy Armstrong, toda una referencia en el mundo de los especialistas y la acción.

El otro foco de atención, por mucho que les pese a los detractores de este cine, son los números de baile. De estos tendremos 3 más el de los títulos de crédito finales, y claro para 2 horas y media de metraje se antoja escaso y más cuando son tan buenos. .

“Tu Meri” es vibrante y adictiva con ese estribillo que repite ese “Tu, tu, tu, tume, ri, ri, ri, meterá, ra” y “Me, me, me, meterá, ra, ra, tumeri, ri…”, los cuales no tardaremos mucho en aprendernos. Pero es que por encima de su… calidad como tema comercial Hrithik demuestra porqué es para un servidor uno de los tres mejores bailarines de la India cinematográfica junto a Shahid Kapoor y NTR Rao. Esos pasos de baile no son nada fáciles y este los hace con una soltura simplemente envidiable. Por el resto del número, mucho bailarín con atrezzo cabaretero que no pega mucho, pero en líneas generales, fabuloso. El clásico tema que te invita a levantarte del sillón.

“Uff” es un tema menos movido pero igual de comercial. En esta ocasión la pareja se traslada a tierras tibetanas junto a un montón de bailarines y extras de los más coloridos. Las coreografías son algo más sencillas, pero ello no quita valor a sus estrellas. En todo caso, se nota que estamos ante una super-producción.

“Meherbaan” es el omnipresente tema romántico, trágico y trascendente. De carácter tradicional no trae nada nuevo, quedando además en franca desventaja ante los otros temas bailables. Pero como suele decirse, tiene que haber de todo… Preciosas eso sí las imágenes de Santorini.

Por último “Bang Bang!”, un tema discotequero con una puesta en escena menos ambiciosa que las otras dos movidas, pero con esa cadencia pegajosa de todo buen producto rompe-pistas. Hrithik enseña todo lo enseñable ofreciéndose como “hombre objeto”, pero cuando atesora tanto talento se le puede perdonar.

Para acabar, los protagonistas. Hrithik, genial como siempre. Ojala le diesen la oportunidad de convertirse algún día en James Bond. La parte mala se la lleva Katrina, a la que veo superada ya que su intento por parecer pizpireta no se salda con nota. La conocemos de sobras para saber de sus esfuerzos, pero no resulta convincente. Ese puntito de locura le hubiese ido mejor a otras actrices como Priyanka Chopra o Anushka Sharma. Opinión personal, claro.

Resumiendo, “Bang Bang!” como producto comercial cumple con su objetivo: espectacular en las escenas de acción y colorista en sus números musicales. Sin embargo como producto redondo, resulta fallido, repetitivo y ñoño. Decepción.

Un poderoso jefe terrorista quiere que el nuevo tratado de extradición entre Reino Unido y la India no llegue a firmarse. Para ello no se le ocurrirá otra idea que un hindú robe un célebre diamante que se encuentra entre las Joyas de la Corona. El robo se realizará, pero no como él planeaba ya que este será sustraído por Rajveer, un ladrón de guante blanco que quiere hacer negocio. Sin embargo, por el camino el joven conocerá a Harleen, de la que se enamorará.

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