PASTA (I) – Korea del sur – 2010 – Kdrama – (Ep. 1 al 5) de 20

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La elección de una serie para visionar es una decisión delicada; podría decir que meditada pero quizás estaría cometiendo un error ya que al moverme por impulsos, no es la manera mas acertada para definirla.

Y es que claro atarte a una serie durante meses teniendo en cuenta que mi señora esposa y yo vemos un episodio o dos por semana es algo que hace replantearse muy mucho que ver.

Normalmente son unas caras conocidas las que ejerciendo de gancho me tientan desde sus carátulas; otras veces es la propia repercusión de las mismas las que incitan a su visionado y las que menos, una temática. Pero sea como sea, casi ninguna veo atiendo a recomendaciones. Y no es cuestión de ser descortés, solo esa “mi” errática idiosincrasia que me lleva a creer que mi criterio no suele comulgar con el “populacho”. Pues bien ésta “Pasta” se puede considerar una excepción.

Excepción porque no solo responde a una recomendación sino porque paradójicamente contenía unas premisas que atendían a ese interés descrito líneas arriba.

Para empezar tenía tres caras lo suficientemente conocidas – y a mi gusto – como para invitarme a verla. Su protagonista masculino Lee Seon-Gyun fue la “alternativa” al mas popular Gong Yu en “The 1st shop of Coffee Prince/Coffee Prince”, una de las series de referencia en el país y por descontado una de mis/nuestras favoritas.

Alex (Chu) es uno de los cantantes mas reconocibles dentro del panorama musical surkoreano y eso, creedme, es muy difícil. Si encima debes tu popularidad a la pertenecía a un grupo maduro no orientado para adolescentes – el estupendo “Clazziquai Project” – el mérito es doble. Sobra decir que es uno de mis artistas favoritos.

Y tercero pero no menos importante, el menospreciado Lee Hyeong-Cheol, o lo que es lo mismo, el eterno secundario. En “On Air” lo odié pero en “City Hall” lo… ejem… adoré.

Si estos tres no eran ya suficiente motivo para animarme a verla aún quedaban un par de detalles importantes. El primero, que el argumento girase alrededor del mundo culinario y el segundo, su éxito de audiencia.

En mas de una ocasión ya os he comentado que soy un buen cocinillas fascinándome todo lo relacionado con los fogones. Siempre que tengo tiempo me pongo el delantal que me regaló por cierto mi hijita Jung – no es coña, se lo puse en honor a Kim Ah-Jung – para dar rienda suelta a mi “vocación” gastronómica. Esa atracción por ejemplo fue la que me llevó a ver “Gourmet”, otro serial compatriota de éste igualmente recomendable.

Sobre la popularidad de la serie, sucedió algo inusual; de modestas cifras de audiencia no llegando a entrar entre los programas mas vistos del día en sus primeras entregas a romper records en sus últimos capítulos.

Entonces, ¿por qué no me había decidido a verla?. Fácil, porque como he dicho, soy un tipo demasiado peculiar. Fijaros: no quería verla porque sencillamente me repelía que una serie surkoreana tuviese como escenario un restaurante italiano cuando la cocina local me parece muy superior. Una chorrada, sí, pero así soy yo.

Tuvo que ser una decepción como las sensaciones recogidas por la fallida “Queen of reversals” y la recomendación del amigo Robert Albert de “Paella de Kimchi” las que finalmente me invitaron a ver la serie. No quería equivocarme y la suma de todos estos factores solo señalaban una dirección; debía dejar a un lado prejuicios chorras – y mas si pensamos que incluso me atrevo hacer mi propia pasta fresca… – y darle al PLAY.

1º CAPITULO: Arranque prometedor.

Tras pasar tres años como pinche de cocina, Seo Yu-Kyeong por fin va a dar el salto a la “Primera División”. Su primer día como Chef comenzará de una manera sorprendente cuando conozca a un joven de camino al restaurante y le invite a salir por la noche. Luego y tras enterarse de que el hasta el momento Jefe de Cocina ha sido despedido, no podrá salir de su asombro cuando descubra que su nuevo amigo en realidad va a ser la nueva cabeza visible del restaurante. Pero lo peor está por llegar ya que tras evaluar las habilidades de su equipo, Choi Hyeon-Wuk como así se llama éste, decidirá dar una lección a todos los cocineros cortando por lo sano y despidiendo a los chefs mas contestatarios e incompetentes, incluyendo a Seo Yu-Kyeong. Sin embargo ello no será óbice para que ambos acudan a la cita concertada horas antes.

Bueno pues tengo que decir que como primer episodio ésta “Pasta” promete. Primero porque el ritmo que se le imprime al capítulo es tan vertiginoso como ese montaje que acompaña a algunas escenas y no solo las que describen el proceso de elaboración de algún plato. Véase por ejemplo, el discurso del protagonista exponiendo los motivos para despedir a parte de su plantilla.

Segundo, porque a pesar de que lo que cuenta tiene una gran carga dramática, la magia de una banda sonora instrumental alegre con ese ritmo descrito no da tiempo ni para que pensemos sabedores por otra parte de que estamos frente a una comedia.

Y tercero, los secundarios. Una de las virtudes de las series surkoreanas es que disfrutan de una fauna variopinta y divertida. Aquí el elenco en segundo plano es numeroso y dispar, a cada cual mas peculiar. Otro punto a favor.

Para acabar, es cierto que nos encontramos tanto con ideas robadas – “Esta cocina es un infierno” – como con esos tópicos y casualidades indispensables en éste tipo de producciones como que ambos protagonistas vivan en el mismo edificio o que el cambio de carácter de Hyeon-Wuk no haya por donde pillarlo pero en líneas generales, ésta primera entrega de “Pasta” te deja no tan solo con un buen sabor de boca – nunca mejor dicho… – sino expectante ante lo que pueda ocurrir. Notable Alto.

2º CAPITULO: Esta cocina es un infierno.

Mientras que las chicas de “La Sfera” aceptarán la decisión del nuevo Chef, Yu-Kyeong no se rendirá tan fácilmente tras haberse pasado tres años como ayudante. A Hyeon-Wuk no le hará gracia verla pero no podrá hacer otra cosa que aceptarla. El problema llegará cuando el resto de chefs quieran boicotear la labor de éste por lo que a la hora de la comida el restaurante se convertirá en un caos. Gracias a que éste había llamado anteriormente a unos colegas suyos, todo volverá a la normalidad. O casi, ya que los platos rotos los volverá a pagar Yu-Kyeong siendo de nuevo despedida. Al día siguiente retornará con la intención de seguir ocupando el puesto de ayudante a pesar de haber pasado el periodo de aprendizaje; esto no le sentará muy bien ni a otra vez Hyeon-Wuk ni a Geum Seok-Go, segundo al mando, que dolido en su orgullo tras ser degradado lo pagará con ella. Finalmente, Hyeon-Wuk verá la oportunidad de quitársela de encima cuando acepte una apuesta: llevar “a domicilio” unos spaguettis solicitados por Kim San, un cliente algo peculiar, y que éste decida cual de los dos platos elaborados por estos ha sido el mejor.

Genial, la serie sigue por los mismos acertados cauces con los que comenzó dándole incluso mayor protagonismo al mundo culinario, algo de lo que particularmente me congratulo.

Además las relaciones de los personajes por difíciles que sean no dejan de tener un apunte divertido, factor que por ejemplo ayuda a que no odiemos de buenas a primeras a Hyeon-Wuk. Es un cafre, no hace otra cosa que gritar y tiene la autoestima por los aires pero como su faceta humana, la que sale a relucir fuera del restaurante, no es del todo desdeñable, de momento no podemos aborrecerlo. Sí está claro que esto es una película…. mmm… serie y sabemos que es una exigencia del guión ya que por un lado sabemos que es imposible alguien tan bipolar de no sufrir una enfermedad como por el otro que poco a poco irá cambiando de forma de actuar; pero por esa misma razón, lo aceptamos y asumimos.

Luego la serie luce especialmente bien gracias a los detalles. A la buena selección musical, se le unen otros temas en segundo plano – los que ejercen de música de fondo de las escenas – que si eres conocedor del panorama musical del país, te resultarán muy conocidos. También y con mayor impacto, la gran cantidad de personajes que permite que la acción no se eternice en unos protagonistas dando mas cancha al humor.

Como objeción quizás le criticaría que debería dar protagonismo al personaje de Kim San dado su gracioso comportamiento.

3º CAPITULO: Erre que erre.

A pesar de perder la apuesta y ser de nuevo despedida, Yu-Kyeong no se dará por vencida acudiendo al restaurante a seguir con su labor de ayudante de cocina. Hyeon-Wuk será tajante al respecto declarando vacante la plaza e indicando que a partir del día siguiente se colocará un cartel en la puerta del local buscando a un nuevo pinche. El destino volverá a cruzar el camino de ambos cuando por la noche se reencuentren confesándole Yu-Kyeong a su ya ex-jefe su resistencia a dejar “La Sfera”, una tozudez relacionada con su pasado y madre fallecida. A pesar que esto parece ablandar el corazón de Hyeon-Wuk la decisión tomada horas antes no permitirá que se eche atrás. Al día siguiente mientras nuestra protagonista busca trabajo intentará mejorar su técnica con la pasta en su propia casa no teniendo mejor idea para alcanzar la “perfección” que acudir como cliente a “La Sfera” para pedirle consejo a Hyeon-Wuk. Justo cuando finalmente encuentre trabajo se celebrará la prueba para designar al nuevo ayudante de cocina, una prueba a ciegas en la que participará por sorpresa la propia Yu-Kyeong.

Aunque el episodio de hoy no sea muy denso argumentalmente encontrándonos con reiteraciones de conceptos, la verdad es que nos topamos con una entrega bastante equilibrada. El arranque es divertido con el flashback que nos cuenta como entró la protagonista a trabajar en el restaurante; sin embargo esto solo será un recurso para que encajemos mejor el golpe dramático que enseguida nos dirigirán. En todo caso es de agradecer que la carga trágica nazca de un sentimiento tan común como el filial con lo que no solo lo asumiremos si no que hasta nos contagiaremos de él.

Y qué narices, el resto del episodio casi pasa por idílico. Sé que me repito pero por muy tirano que sea Hyeon-Wuk la terca resistencia de Yu-Kyeong, el encanto de Kim San y la complicidad de los secundarios compensa con creces la mala sombra de éste. Incluso esa previsibilidad que tanto acusa el capítulo la obviaremos ya que el objetivo es el deseado.

Tres apuntes finales; uno, otra vez ese montaje frenético. Es tan vertiginoso que ni llegan a verse las imágenes; y lo peor es que ni las situaciones lo requieren. Ver por ejemplo el pasaje en el que están a punto de pelearse los cocineros. Dos, la suerte que tiene la chica de encontrar trabajo tal y como están las cosas – en Korea el desempleo también es una lacra como se ha visto en las recientes “My dear desperado”, “Delighted? Delighted ¡” y el también serial “Queen of reversals” – y tres, el desenlace; como decíamos era esperado pero lo que nos ha sorprendido de verdad es que sea la propia Yu-Kyeong la que tome la iniciativa quitándole la venda de los ojos a Hyeon-Wuk. ¡¡¡ Qué fuelllllte ¡¡¡¡.

4º CAPITULO: Peligro, comienzo a mosquearme…

Hyeon-Wuk no tendrá otro remedio que aceptar a Yu-Kyeong en su cocina rompiendo la norma autoimpuesta de no trabajar con mujeres. Sin embargo la tormenta no pasará del todo ya que tras conocer que los beneficios de “La Sfera” han menguado desde su entrada, el nuevo Chef querrá continuar con la reestructuración del restaurante cambiando varios aspectos del menú eliminado el foie gras, los encurtidos y disminuyendo la cantidad de salsa. Esto irá no solo en contra de la voluntad de los miembros mas antiguos del equipo sino de los propios clientes. En un principio le harán caso pero cuando las cifras desciendan aún mas el Presidente Seol decidirá tomar cartas en el asunto: chantajeando a Yu-Kyeong le pedirá que haga los encurtidos en secreto. Esta no tendrá otro remedio y a su pesar accederá, el problema surgirá cuando Hyeon-Wuk se entere.

El episodio de hoy está bien, muy bien a decir verdad pero comienza a cargarme la actitud del protagonista; ya no solo es su postura altiva sino incluso las reacciones de quienes le rodean evidenciando el carácter de folletón de la serie. Vamos a ver… si el tío cambia los esquemas del restaurante y pierdes dinero, lo despides y ya está. Claro que si haces eso te quedas sin serie.

Otra mas; a ver, Yu-Kyoeng ha estado trabajando codo con codo tres años con el mismo equipo. Ahora llegan los nuevos, la tratan como a una mierda y despiden a sus amigas… ¿y ella tiene dudas de al lado de quien ponerse?. Hombre por favor, un poco de sentido común.

Y el colmo es ya cuando Hyeon-Wuk coge a ésta de las solapas zarandeándola. ¿Hasta violencia física?. ¿Pero esto que es?. ¿A qué guionista se le han cruzado los cables?. Ya pueden arreglarlo, ya, que éste tipo para mi es una mala persona. Seguro que se volverá encantador y nos encandilará pero otra vez para mi solo será el mal recurso de un guionista oportunista. Menos mal que el resto del elenco y el tono de la serie mitiga éste grave error.

Por lo demás hoy, incidir en la necesidad de aumentar la cuota de pantalla de Alex/Kim San – en ésta entrega solo aparece un minuto – y aplaudir a Lee Sung-Min – el gerente del local – ese secundario casi siempre anónimo pero imprescindible.

5º CAPITULO: El comienzo del cambio.

Las cosas se pondrán aún peor si cabe para Yu-Kyeong cuando Hyeon-Wuk se entere de que ha sido sobornada por el suministrador de huevos. Ésta promulgará su inocencia pero pocos en el restaurante quieren creerla. El Presidente Seol, verdadero destinatario de la suma, intentará aprovecharse de la situación tirando balones fuera; su primer paso será examinar a los cocineros para desprenderse, ante la caída de ingresos, de los peor valorados. Sin embargo Hyeon-Wuk anda con la mosca tras la oreja por lo que decidirá ponerse en contacto con el Chef Totti para averiguar lo que pasó en realidad. Y mientras las indagaciones de uno avanzan y las presiones de otro alcanzan a todos, llegará un invitado sorpresa a “La Sfera”, el Cónsul de Italia. Finalmente el día en el que el Presidente Seol deba calificar a sus trabajadores tomando drásticas decisiones, Hyeon-Wuk conseguirá averiguar lo que buscaba…

Veis, a esto me refería. Hemos pasado de un capítulo donde el protagonista era un ogro a otro donde comienza a ser encantador. ¿Qué pasa, qué padece de bipolaridad o simplemente es un poco esquizofrénico?. Sí, ya, todos sabíamos que esto iba a producirse pero no por ello debemos considerar que es una maniobra errónea y una salida fácil. Además estoy seguro que en cualquier momento retornará el “lado mas oscuro” de éste.

En todo caso es de agradecer ya que como reflejaba en la anterior entrega empezaba a ser cargante su actitud. Así, todo lo que se respira en el capítulo es buen humor sin tenernos que preocuparnos por el devenir de la protagonista. Casi perfecto.

Y digo “casi” porque hay dos cuestiones que no me han gustado. Una, esa larga secuencia en la que Hyeon-Wuk permanece en silencio pensativo ya que parece un vulgar relleno y dos, que se nos haya cortocircuitado ese final que parecía propio de los hermanos Marx con tanto personaje junto en el restaurante. Lástima, hubiese sido un capítulo de 10 en lugar del 9 que le voy a dar.
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