THE LAST SCANDAL OF MY LIFE (III) – Korea del sur – 2008 – (Ep. 12 al 16) de 16. FINAL

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BREVE RESUMEN DE LOS ONCE PRIMEROS CAPITULOS:

Hong Sun-Bee es una maltrecha ama de casa con graves problemas. Su marido acaba de ser arrestado por un fraude económico y ahora necesita una gran suma de dinero para evitar que éste vaya a la cárcel. Sin embargo Sun-Bee no sabe como reunir ésta cantidad ya que sus pocos ahorros no son suficientes; además no está cualificada para conseguir un trabajo que le permita acercarse ni siquiera a ésta cifra. El poco dinero que hasta el momento recogía lo conseguía gracias a actuar como extra en las producciones que se realizan en la ciudad. El destino provocará que en uno de estos coincida con Jang Dong-Chul, su primer amor cuando era adolescente aunque éste lo niegue. Y es que Dong-Chul ahora se hace llamar Song Jae-Bin y hace creer que tiene algunos años menos. Conociendo su posición acomodada Sun-Bee decidirá pedirle un préstamo y fruto de un malentendido, terminará convirtiéndose en la ama de llaves del actor, su hermano Dong-Hwa y sobrino, asunto del que no saldrá mal parada ya que su generoso sueldo puede ayudar a salvar a su marido. Sin embargo éste engañará a su mujer haciéndola creer que ha huido a otro país; la realidad dicta otra cosa: la mujer de su socio saldará sus deudas si abandona a su familia y se va a vivir con ella. Sun-Bee ajena a las triquiñuelas de su esposo seguirá trabajando en el hogar de los Jang, yéndose incluso a vivir a casa de estos con su hija cuando los problemas económicos la asfixien. El contacto continuo con estos provocará que se gane el corazón de la familia especialmente el de Jae-Bin que comenzará a enamorarse de ésta como en los viejos tiempos. No obstante, Dong-Hwa también ha encontrado en la mujer un complemento a su solitaria vida a pesar de que a la ciudad regrese, tras haberlos abandonados una década antes, su antigua pareja y madre de su hijo.

12º CAPITULO: Cualquiera pensaría que esto se está acabando, o mejor, que queramos que no acabe nunca.

Dong-Hwa pronto le quitará la loca idea que se le había ocurrido a Jae-Bin, volviéndole a poner los pies en el suelo. Al día siguiente el ejecutivo invitará a una Sun-Bee ajena a la disputa de los dos hermanos a pasar una día en la playa en la casa de verano de la familia. Reticente la ama de llaves aceptará cuando Dong-Hwa la convenza diciéndole que será el marco idóneo para contarle lo de su divorcio a Ji-Min. Mientras estos parten hacia la costa llegará Lee Na-Yun con la intención de averiguar si es cierto que Jae-Bin no ha acudido al rodaje por estar enfermo. El actor indiferente a su pareja de reparto se sorprenderá al oír que Sun-Bee lo ha “abandonado” para irse junto a su hermano. Picado en su amor propio decidirá acudir a la casa de verano junto a Na-Yun inventándose cualquier excusa. Una vez allí Jae-Bin logrará escaparse durante unas horas con Sun-Bee sin conseguir otra cosa que a la vuelta, ser descubiertos por una Na-Yun que orgullosa le soltará una bomba al actor. Al día siguiente y de vuelta a la ciudad, Dong-Hwa se citará para la noche con Sun-Bee con el pretexto de gastar las entradas que les dieron unos días antes en el banco. Pero antes de ello Jae-Bin le habrá preparado a la mujer una fiesta “revival” con la que recordar los viejos tiempos. La misma no acabará como él esperaba…

Otro episodio absolutamente redondo que vuelve a evidenciar las virtudes de una de las mejores series que he visto.

Se le puede achacar que su final sea un tanto repetitivo o que hayan situaciones un tanto ambiguas que juegan convenientemente con el espectador en lo que a reacciones de la protagonista se refiere cuando se inclina hacia uno u otro hermano pero en líneas generales, éste duodécimo capítulo nos ofrecerá grandes sensaciones.

Por un lado nos volverá a hacer reír y en grandes dosis. El juego de escupir pepitas de sandia es absolutamente genial, no solo por su desarrollo sino incluso por su contexto ya que a la misma le acompaña un tema musical interpretado por el propio Jung Jun-Ho.

El pasaje en el que los protagonistas recuerdan su pasado también tiene su aquel ya que uno disfruta viendo ese brillo en la mirada del héroe demostrando a su vez el pedazo de actor que es.

En lo que respecta al ámbito sentimental volvemos a caer como decía al principio en la reiteración ya que es otra vez el mismo protagonista el que acabará con el corazón roto. No obstante lo que hace grande a la serie, y ya van…, es que a pesar de que éste sufre y nosotros con él, no lo hacemos menos con su hermano ya que también se ha ganado nuestros corazones.

Lo mejor: la explosiva confesión de Na-Yun. ¿Quién decía que estaba todo dicho?.

Lo peor, que definitivamente se confirme lo que todos ya imaginábamos, la suspensión de la secuela de la serie… Y es que la muerte de Choi Jin-Shil no dejaba otra elección; nadie de los componentes de la misma hubiese mantenido el tipo recordándola. Y nosotros con ellos.

13º CAPITULO: Sabor amargo en un episodio donde del sentimiento romántico se pasa al fraternal.

Tras despedirse de su “yo” como Dong Chul ni el consuelo de Sun-Bee conseguirá apaciguar a Jae-Bin. No le importará ni incluso llevar a la mujer que ama a su cita con su hermano; lo que no sabrá éste es que la ama de llaves no ha llegado ni a verse con el ejecutivo ya que decidió en el último segundo ir tras él. Pero Jae-Bin tiene otras cosas en la cabeza: acudirá al encuentro de Na-Yun para averiguar esa verdad que no le deja ni respirar: si es el autentico padre de Hun. Al día siguiente, una vez confirmada su paternidad, se tomará un día libre “secuestrando” al niño con tal de satisfacer su nueva inquietud como padre. El niño, aburrido y sin saber porque su tío actúa así, conseguirá hacer una llamada de “auxilio” acudiendo hasta el lugar donde se encuentran Sun-Bee, Ji-Min y un Dong-Hwa temeroso del rencor de su hermano. Tras ocultarse éste, la tarde transcurrirá como si nada y será por la noche cuando los dos hermanos se encuentren frente a frente aceptando Dong-Hwa todas las culpas pero explicando sus motivos. Al día siguiente una preocupada Sun-Bee intentará animar a un triste Jae-Bin como él hizo con ella tiempo atrás; lo único que conseguirá será mas dolor…

Sé que me repito pero no puedo hacer otra cosa que seguir alabando a ésta serie. Me encanta.

Contrariamente al anterior episodio poco tiempo tendremos para esbozar una sonrisa. El drama y el pesar se cernirá sobre nuestros protagonistas pero ni la peor de las tragedias podrá impedir que disfrutemos menos de la serie.

Porque para empezar ya no solo es ponerse en la piel del protagonista, es en la de los que lo rodean.

Resulta gratificante ver como Sun-Bee prueba de esa misma indiferencia con la que antes ella trataba a Jae-Bin. Pero mas que se hayan vuelto las tornas, es ese desenlace donde realmente me creo que esté enamorada del actor.

Por su parte, Dong-Hwa en su papel de padre atormentado que tiene miedo a que le quiten a su hijo, resulta inconmensurable y conmovedor, mucho mas por momentos que Jae-Bin.

Todo ello hace que éste episodio sea otra gozada para los seguidores de la serie a pesar de que su contenido sea mas bien exiguo, teniendo incluso que recurrir hasta a una especie de videoclip con los actores pasando el rato mientras suena la música.

Quitando que sea un hecho meramente anecdótico el desenlace del episodio, otra vez inquietante, nos abre un sinfín de posibilidades gracias a esa capacidad de sorprender de la que siempre ha hecho gala la serie.

14º CAPITULO: Se me terminan los calificativos y eso que aún quedan dos episodios para acabar…

La sentencia de Jae-Bin se convertirá en realidad cuando al día siguiente Sun-Bee y Ji-Min abandonen el hogar de los Jang. Dong-Hwa, encariñado con madre e hija se ofrecerá a ayudarlas a encontrar una casa nueva y así les conseguirá un modesto ático con una esplendida terraza con una no menos espectacular vista de la ciudad. Mientras, Jae-Bin dispuesto a aclarar sus ideas le revelará la verdad sobre su paternidad a Hun. Éste incrédulo al principio reaccionará de la peor de la maneras huyendo en secreto a la nueva casa de la ama de llaves. La mujer avisará de su paradero a Dong-Hwa acudiendo al encuentro de éste; viendo que está en buenas manos lo dejará al cuidado de Sun-Bee. Cuando vuelva a casa y se encuentre a su hermano destrozado ante la ausencia de una Sun-Bee a la que ahora echa a faltar y del propio Hun, no tendrá otro remedio que hacer de tripas corazón y animarlo a que deponga su actitud autodestructiva y tome el toro por los cuernos. Y así, al día siguiente Jae-Bin acudirá al encuentro de Sun-Bee y su hijo alegando un pretexto burdo para quedarse en aquel lugar durante unos días. Pero mientras la felicidad parece haber vuelvo a la familia, Na-Yun que ya ha tenido las suyas con Sun-Bee confesándole de paso el secreto que guardaba, está dispuesta a destrozar la vida al actor confesando toda la verdad sobre éste a los medios de comunicación…

Volvemos a encontrarnos con un episodio que depara pocas sonrisas para centrarse en las emociones; aún así encontraremos motivos para esbozar alguna cuando por ejemplo nos reencontremos con el Jae-Bin de siempre, dispuesto hacerle la vida imposible a Sun-Bee. Y es que parece mentira pero ha hecho falta echar de menos algo – haciendo un paralelismo con el propio protagonista y sus sensaciones del episodio – para darnos cuenta que hasta en los tópicos se puede encontrar la felicidad.

Y es que cuando hablo de felicidad, no lo hago en plan de demagogia. Estoy cansado de repetir que ésta es la mejor serie que he visto nunca y no solo ya considero a los protagonistas como a mi propia familia – ya los estoy echando a faltar y aún no la he acabado… – si no que me contagia tantas emociones que de coparticipe, uno se siente protagonista de la historia.

Y no es un exageramiento, es una realidad. Como padre que soy, se me puso la carne de gallina cuando vi a Dong-Hwa arrodillado al lado de su hijo sintiendo un dolor que asumo; no solo es que me lo creo, es que lo comparto.

Y ya no hablo de esa parte final tan conmovedora, es que a pesar de mi favoritismo hacia Jung Jun-Ho tengo que reconocer que Jung Wung In se ha ganado mi corazón a fuerza de tener el personaje mas completo de la serie, amén de una interpretación con un mayor abanico de registros.

No puedo acabar sin, en la misma línea, destacar a Byun Jung Su que ejerciendo de villana de la función no se resigna en aparecer automatizada ya que sobre todo, algo de agradecer seguro al guión, prioriza causas sobre comportamiento…. algo de lo que precisamente Sun-Bee se encarga de recordarnos para mal en éste episodio.

15º CAPITULO: Poco contenido para lo que parece una despedida anticipada.

Jae-Bin comparecerá ante la prensa para desvelar tanto su verdadera identidad y edad como su recién descubierta paternidad. Junto a éstas sorprendentes noticias para la opinión pública, el actor anunciará que se retira de la primera plana de la actualidad para pasar el resto de su vida junto a su primer amor aunque sin desvelar la identidad de ésta. La noticia pronto tendrá gran repercusión y no solo para sus fans ya que la propia Ji-Min desconocía que tanto Hun era hijo de Jae-Bin como – y peor – que su madre es esa mujer por la que éste lo ha dejado todo. Por otro lado mientras Na-Yun llora desconsolada, el Director Ahn le recriminará su actitud a Sun-Bee amenazándola para que deje al actor con ir a la prensa. Ésta ante la sarta de sandeces de su exmarido lo echará de su casa y será entonces cuando éste acuda a Jae-Bin para chantajearlo: si no le da una gran suma de dinero contará a la prensa que ella se divorció de él por su causa. Integro, Jae-Bin no se acobardará y retará al granuja a que lo haga. Ese mismo día en la nueva casa del ama de llaves, una legión de periodistas violará su intimidad…

Un tanto frío me ha dejado éste episodio ya no tanto porque su desarrollo no sea significativo sino porque me da miedo pensar que sucederá en el último capítulo.

Y es que el final de éste bien podría hacer sido de por sí un buen desenlace para la misma sabiendo que sus responsables iban a retomarla en una segunda temporada. Ahora y tras la dramática muerte de su protagonista, sabiendo que nunca se grabará, tiemblo en pensar qué se les habrá ocurrido a los guionistas para dejar en suspenso la misma.

Por otro lado decía que me había dejado solo un “tanto” frío porque en realidad la misma nos ofrecerá un par de escenas realmente emotivas para aquellos que se hayan dejado, como yo, seducir por la serie. La confesión del protagonista ante las cámaras o ese final donde los protagonistas parecen hablar mediante telepatía, amenazarán con hacer aflorar nuestras lágrimas.

Y por lo demás, que solo nos queda el desenlace… ¿qué pasará?.

16º CAPITULO: Llegó el tan aciago momento, el último episodio.

Tras el rescate de Jae-Bin pronto vendrán las consecuencias pero antes el actor se declarará a la ama de llaves pidiéndole que se case con él. Dong-Hwa le echará una mano ya que bajo la excusa de acallar el escándalo les invitará a que lo hagan. Mientras, Lee Na-Yun decidirá poner rumbo a EEUU dejando a la familia en paz; para su sorpresa Hun acompañado del que hasta hace poco era su padre la despedirán desde el aeropuerto. Pero ésta no será la única joven protagonista ya que Ji-Min con dudas ante la relación de su madre y su adorado oppa se reunirá con su padre no consiguiendo otra cosa que un desengaño. ¿Conseguirán finalmente casarse en paz los protagonistas?.

Poco contenido para un episodio que paradójicamente solo ha servido para zanjar asuntos. Y digo que sorprendentemente porque ante el anuncio de una segunda parte – suspendida finalmente por la muerte de la protagonista – me esperaba un final que dejase algún tema en el aire con tal de recogerlo en esa segunda temporada. Gracias a Dios esto no ha ocurrido y podemos darnos por satisfechos, muy satisfechos a decir verdad.

Y es que además de un final deseado mas que esperado, ésta última entrega nos ha traído sensaciones tan buenas como la conversación de Sun-Bee con una arrepentida Na-Yun o finalmente, la única escena intima de los protagonistas. Llámame sensiblero pero a mis 35 años he llorado como un niño….

CONCLUSIONES:

– ¿Qué mejor conclusión que decir que de momento ésta es la mejor serie asiática que he visto en mi corta vida?. Vale, es solo una opinión pero he dado tantos motivos para que todo el mundo se anime a verla que ya no sé si enumerarlos una vez mas.

– Lo primero, que realmente es una comedia romántica. Quiero decir, antes que romántica, es una comedia y así prioriza el humor ante los sentimientos.

– Lo segundo, que se aleja de las series convencionales del país porque como protagonistas tiene a unos personajes que distan mucho de ser adolescentes o incluso personajes sin compromiso. Madurez y responsabilidad aún cuando alguno de los mismos – Jae-Bin – tenga mas de niño que de adulto.

– Tercero y no por ello menos importante, que la perspectiva del serial parece mas enfocado hacia el género masculino que al habitual femenino. Aquí no es la mujer la que mas sufre sino un (anti)héroe que debe olvidar su brillante armadura – de ahí lo de “anti” – para conquistar a la mujer que quiere teniendo que ser lo mas terrenal posible.

– Cuarto, que a pesar de tener una pareja protagonista definida existe un tercer “elemento” que rompiendo todos los esquemas de los “ménage à trois” por momentos llega a recibir mas simpatías por parte del respetable que el propio protagonista.

– Quinto; los villanos de la función que no son tal. Uno, el Director Ahn que por mala sombra, resulta cómico. Un diez. Y el otro – u otra – Lee Na-Yun que se mete en su papel mas por obligación que por devoción; no es una villana con causa, es alguien con necesidad. Un… once.

– Sexto; cómo habrá sido la serie que ni siquiera he hecho mención a una estupenda banda sonora abstraído en el propio argumento y sus personajes. No solo es un estupendo conjunto de temas interesantes entre los que se encuentra incluso uno interpretado por el propio Jung Jun-Ho, es también un grupo de temas instrumentales de lo mas variopinto. De todas formas, la cosa no se quedará así ya que en parte no he hablado en profundidad de la misma porque mi intención es en breve escribir una reseña en el Foro de la Web ya que es allí donde van los comentarios dedicados al mundo de la música.

– Octavo y último; lamentablemente la serie nos deja con el corazón roto. No porque no podamos seguir las aventuras de la familia sino porque el suicidio de su protagonista nos ha dejado una sensación mucho mas que amarga. Ojala Choi Jin-Shil hubiese tenido en la vida real un Jae-Bin que la hubiese salvado de una tristeza que al final resultó insondable. Lo dicho en su momento, GRACIAS JIN-SHIL allá donde estés que sepas que por lo menos tu vida sirvió para hacer feliz a dos españolitos y que quedarás para siempre en nuestra memoria, por no decir corazones. Triste consuelo pero es algo que muchos ya quisiéramos…

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THE LAST SCANDAL OF MY LIFE (II) – Korea del sur – 2008 – (Ep. 7 al 11) de 16

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BREVE RESUMEN DE LOS SEIS PRIMEROS CAPITULOS:

Jae-Bin es un actor que disfruta de fama y prestigio. Éste vive junto a su hermano Dong-Hwa y su sobrino y en casa se comporta como un niño malcriado. En el rodaje de un anuncio creerá ver a la que fue su primer amor pero desechará la idea viendo el aspecto desaliñado que tiene ésta; para Jae-Bin, Sun-Bee todavía es aquella guapa jovencita de sus recuerdos. Lo que no sabe éste es que la mujer sí que es en realidad Sun-Bee lo que pasa es que ni los años la han tratado bien ni su situación familiar es todo lo saludable que merecería una buena madre. A su marido, que poco para en casa, lo acaban de detener por una deuda y ahora Sun-Bee necesitará mucho dinero para sacarlo de la cárcel. Cuando a Jae-Bin le invada la nostalgia, se pondrá en contacto con Sun-Bee inventándose una identidad ya que al convertirse en actor cambió su nombre de Dong-Chul por el de Jae-Bin. Cuando ambos terminen coincidiendo, Sun-Bee intentará incluso venderle su cuerpo, víctima de un malentendido, para conseguir el dinero que necesita. Lo que no sabrá ésta es que su marido en realidad ha aceptado la propuesta de la mujer de su exsocio para a cambio de toda su riqueza, irse a vivir con ella abandonando a su familia. Mientras, a punto de ser descubierto por Dong-Hwa, Jae-Bin tendrá que disimular diciendo que Sun-Bee ha llegado al lugar ofreciéndose para el puesto de ama de llaves. Siguiendo el juego Sun-Bee aceptará la oferta de trabajo pero finalmente se aferrará a él, viendo que el sueldo puede ayudarle a conseguir dinero rápido. Cuando engañándola la familia de su marido le diga que éste ha huido, Sun-Bee terminará viviendo junto a Jae-Bin y su familia cuando tenga que, por las deudas, dejar su apartamento. A todo esto a Seúl llegará Lee Na-Yun una actriz al parecer unida sentimentalmente en el pasado con ambos hermanos. Pero Jae-Bin parece ya no tener ojos para otras mujeres…

7º CAPITULO: Genial, hasta en los momentos mas duros nos hacen sonreír.

Tras superar el trauma que le ha causado encontrarse por sorpresa con su esposa, el Director Ahn apelará a su imaginación para inventarse una historia que explique su salida de la cárcel y posterior desaparición. Sun-Bee, cándida y enamorada de su marido le creerá ciegamente; Jae-Bin por el contrario dudará del trasfondo de la historia. Pero los problemas para el matrimonio son mas graves ya que mientras la Señora Go le exigirá a Ahn el divorcio para poderse casar con ella, Dong-Hwa tras conocer la realidad de Sun-Bee decidirá despedirla. Así, al día siguiente el empresario comunicará la noticia al ama de llaves: en una semana tiene que dejar la casa. Sin tiempo siquiera para asimilarlo, Sun-Bee recibirá la llamada de su marido citándola en un parque de atracciones donde valiéndose de un actor, hará mas dramática su mentira aludiendo que su vida corre peligro. Lo que podía acabar como una jornada triste, mejorará un tanto cuando Jae-Bin haga acto de aparición invitando a pasárselo bien a la mujer. Ambos se separarán cuando otra vez el marido de ésta le haga una llamada requiriendo su presencia; ésta vez coincidirán y como culmen a su plan le pedirá que se divorcien para así salvarla de los peligros por parte de los usureros que según él le persiguen. Ésta aceptará pero antes, al llegar a casa recibirá un dura reprimenda por parte de Dong-Hwa. A la mañana siguiente todo se precipitará: Sun-Bee firmará el divorcio, Dong-Hwa se enterará de la verdad sobre el matrimonio y Jae-Bin querrá conocer al marido de la protagonista para resolver el entuerto; cual será su sorpresa cuando descubra que es el Director Ahn.

Aunque el final del capítulo sea menos sorprendente que en otras ocasiones ya que nosotros sí que conocemos las verdaderas identidades de unos y otros, estamos ante uno de los mejores capítulos – dentro del ya excelente nivel de la serie – que hemos visto.

Por varias razones, la primera porque como decíamos al principio, hasta en el peor de los casos el guión y todos los que hacen posible ésta serie se confabulan para que no dejemos de esbozar una sonrisa, sino es una carcajada.

En la anterior entrega ya comentábamos que el gran secreto de la misma era el personaje de Ahn Yu-Sik ya que aún siendo el villano, es uno de los caracteres mas divertidos de la serie. Ya quisieran muchos culebrones que sus “malos” fuesen tan especiales como éste. No es que sea ridículo, es que uno se lo pasa mejor viendo sufrir al que hace lo propio con los demás, una curiosa ley del talión que aquí funciona a las mil maravillas.

Por otro lado y para ser justos, el episodio de hoy nos depara un pasaje realmente dramático que tentará a nuestras lágrimas a aflorar, sin embargo la grandeza de la serie ya no es que nos haga desentendernos de la tragedia sino que le dé la vuelta a la situación apelando a sentimientos como el orgullo que casi nos harán levantar del asiento para aplaudir ese discurso de la protagonista que por rebuscado no deja de ser brillante, qué brillante… GENIAL.
Para acabar, otra vez un apunte personal. Si en el sexto capítulo decía que mi corazón se alegraba al recordar ese local del “Once In A Blue Moon”, ahora no lo hace menos cuando sus protagonistas visitan el “Lotte World” que tan gratos recuerdos me trae. Por cierto, y ya menos ególatra, no me canso de decirlo: qué bueno es Jung Jun-Ho, hay que verlo disfrazado de perro por el parque…

8º CAPITULO: Llegamos al meridiano de la serie y la acción se aletarga un tanto.

Tras reconocer a Ahn Yu-Sik, Jae-Bin no podrá refrenarse y le propinará un puñetazo. La prensa casualmente se encontrará por allí, recogiendo el acto y haciéndolo primera página de todos los periódicos. Menos mal que Dong-Hwa mediará en el asunto ocultando la identidad del Director Ahn y procurando que el tema no se desmadre. Sun-Bee, ajena a las causas y antagonista de la pelea del actor, seguirá su vida como si nada. O casi, porque la reclusión de Jae-Bin en su casa para ahogar rumores, provocará que ambos intimen aún mas. El destino propiciará que la ama de llaves descubra el tarjetón de pedida de su marido con la Señora Go y sin querer creérselo, acudirá al lugar donde la pareja celebra su compromiso. Éste, un hotel de lujo de la capital, es casualmente el marco elegido para la presentación de la última película de Jae-Bin y Na-Yun y será el propio galán el que impida que Sun-Bee se lleve el disgusto de su vida.

2 De Octubre. Hoy, el día que cumplo nueve años de casado es el día en que se conoce que nuestra protagonista Choi Jin-Shil fue encontrada muerta en el cuarto de baño de su casa, una triste y trágica noticia que desde ya cambiará mi visión de la serie. Y es que recordar a una Sun-Bee encorajinada, tratando de vender su cuerpo con tal de conseguir el dinero necesario para sacar a su marido de la cárcel se contrapone a la idea – real – de una mujer divorciada y con dos hijos que no ha podido superar una depresión.

Choi Jin-Shil, allí donde estés quiero decirte con todo mi corazón que a pesar de tu dolor y soledad, has hecho felices a una parejita de españoles llevándoles alegría no solo en las horas que duraban los episodios sino mas allá ya que el efecto de “Last Scandal” perduraba tanto tiempo como la espera que transcurría hasta una nueva entrega. Sí, sé que tu personaje y las palabras que salían de tu boca eran obra de un guionista pero el corazón y el alma eran totalmente tuyos.

En una fecha tan especial como ésta, esa reflexión sobre el matrimonio hecha en ésta entrega nos ha conmovido tanto como la triste noticia de tu muerte y es que para nosotros como para los protagonistas de la serie, ya formabas parte de nuestra familia. Jin-Shil, descansa en paz y GRACIAS.

Por hoy no tengo mas palabras; lo siento por ti lector pero quiero que todo el protagonismo se lo lleve ésta fenomenal actriz a la que muchos llevaremos en el corazón.

9º CAPITULO: Celos, celos y mas celos… mas alguna declaración de intenciones.

A pesar de la protección de Jae-Bin, Sun-Bee sigue sospechando que su marido le oculta algo. Sin embargo será éste el ofendido cuando vea las fotos de su mujer abrazada al actor en la prensa. Estas imágenes han causado un gran daño a la imagen de Jae-Bin y ni siquiera su hermano sabe como reconducir el asunto. Será Lee Na-Yun la que lo “resuelva” inventándose que todo ha sido una maniobra publicitaria de la productora ya que ella “en realidad” está saliendo con su compañero de reparto. Esto no sentará nada bien a los hermanos pero tienen asuntos mas graves de los que ocuparse como para preocuparse por la licencia que se ha tomado la actriz. Y es que la situación de Sun-Bee tiene en ascuas a la familia, empezando por un Dong-Hwa que empieza a encariñarse con la ama de llaves y terminado por un Jae-Bin que es capaz de sacrificarse por ver feliz a la mujer.

Llegamos a uno de los momentos claves de la serie ya no tanto porque la protagonista descubre la realidad sobre su marido sino porque los hombres de la serie parecen ser conscientes de sus sentimientos hacia ésta.

Así se puede decir que el episodio de hoy tampoco avanza demasiado dejando por demás poco espacio para el humor; pero no importa ya que el despliegue emocional es tan bueno que suple la carencia de ese elemento. Además, la sensibilidad con la que se desarrolla es tan cercana que ni resulta edulcorada ni artificial; comprendemos el dolor de Jae-Bin al ver a una abatida Sun-Bee y su consecuente generoso acto.

Lo mejor: otra vez un “cliffhanger” donde dejamos a un Jae-Bin mas entregado que nunca.

10º CAPITULO: Aunque poco a poco, volvemos a recuperar sensaciones.

Tras el disgusto que le ha supuesto a Sun-Bee saber que su marido la estaba engañando todo éste tiempo, Jae-Bin intentará animar a la mujer recibiendo como respuesta, indiferencia. Pero el actor no se dará por vencido e intentará por todos los medios que el ama de llaves cambie su triste vida por otra mas feliz. Sin embargo, antes Sun-Bee acudirá al encuentro de su ya ex-marido para preguntarle el porqué de todas sus mentiras y abandono, no obstante no le hará falta ya que éste en lugar de arrepentirse como creía Sun-Bee le dice sin tapujos que ahora ha alcanzado la vida que ella no le había dado todos estos años. Con ésta cruel declaración la mujer por fin parece sentirse liberada, olvidándose de momento de su anterior pareja, no sin antes tener un momento de debilidad que será “combatido” gracias a la compañía de un Dong-Hwa cada vez mas cercano a ella. Para darle un respiro, el productor le regalará un par de días libres, hecho que aprovechará Jae-Bin para obsequiarle con una operación de miopía bajo la excusa de que cualquiera puede reconocer en ella a la mujer de las fotos que provocaron el escándalo unos días antes, gracias a esas gafas rotas que lleva. Debido a éste hecho la pareja pasará el día juntos, ya que ella temporalmente ciega, necesita de cierta ayuda. El destino conducirá a Lee Na-Yun al reservado de Sun-Bee encontrándose a ambos en una posición comprometida. Herida en su amor propio terminará emborrachándose en el bar de copas del propio Director Ahn teniendo que ir Jae-Bin a rescatarla. Cuando éste vuelva a su casa será él el que se encuentre con una escena sorprendente con Sun-Bee y su hermano de protagonistas…

Alucinado me he quedado con la última frase de éste episodio. Si ya teníamos claro que ambos hermanos terminarían por batirse en duelo por su ama de llaves, no esperábamos que el pistoletazo de salida fuese tan sonoro.

Y es que como dije hace ya unos cuantos episodios, la mas que correcta construcción de personajes nos había llevado a congeniar con ambos personajes provocando que fuese cual fuese el que ganase el corazón de la protagonista, no íbamos a sentirnos frustrados. Así la batalla acaba de comenzar y parece que va a ser cruenta.

Por otro lado y siguiendo con lo de los personajes, seguir aplaudiendo a Lee Na-Yun ya que superando ampliamente el meridiano de la serie y acogiéndose al registro de una mujer despechada, de momento – repito, de momento – no ha entrado a formar parte de ese registro de villana de la función; un detalle que dice mucho a favor de la originalidad de la serie aunque me temo que en algún momento tenga que llegar.

Parece que por fin, dando el salto a otro asunto, el tema del matrimonio de Sun-Bee ha quedado zanjado y aunque ha costado quitarse esas telarañas que ensuciaban todo con un dramatismo algo edulcorado, el humor parece haber regresado.

Respecto a esto resulta al menos simpático ver como los roles se han cambiado, siendo ahora la “borde” Sun-Bee mientras que Jae-Bin se ha vuelto poco menos que un “Oso amoroso”. Habrá que ver la postura que adopta el actor tras el giro que ha dado la historia.

11º CAPITULO: Fantástico: mucho contenido, risas y un final descorazonador.

Tras la herida abierta entre los dos hermanos, ambos intentarán llevarse a Sun-Bee a su terreno. Dong-Hwa a la mañana siguiente bajo la excusa de ingresarle el sueldo en cuenta en lugar de dárselo diariamente, se preocupará por el futuro de la mujer. Mientras Jae-Bin intentará “reformarse” aplacando su mal carácter tomando ejemplo de su hermano; el problema es que Sun-Bee no caerá en su trampa y a pesar de sus buenas intenciones recibirá calabazas. Pero el problema mas grave del ama de llaves es saber como decirle a Ji-Min que sus padres se han divorciado, materia en la que los dos hermanos intentarán ayudarla a su manera, el tímido Dong-Hwa con miedo a expresar sus sentimientos mientras que Jae-Bin, mas abierto y atrevido, terminará por fastidiarle todo el plan a Sun-Bee. De regreso a casa, la mujer se llevará una desagradable sorpresa cuando de repente acuda su marido presentándole excusas a su hija intentando aparecer como el bueno de la película. Sin poder aguantarlo, Sun-Bee se alejará de la casa siendo seguida tanto por su ex-esposo como por los dos hermanos. El primero que acudirá al rescate de ésta será Jae-Bin saliendo escaldado del encuentro. Será Dong-Hwa el que vengue el honor de la familia. Una vez todo resulto, el actor confesará su amor por Sun-Bee pero ésta desgraciadamente no siente lo mismo por él…

Con mal cuerpo me he quedado tras ver el capitulo de hoy y es que una de las cosas que hace grande a ésta serie y que la diferencia de las demás es que parece casi mas enfocada hacia el público masculino que al habitual femenino.

Que sea un hombre el que acabe con el corazón roto no es algo normal y si encima es el televidente el que acaba indignado por ésta situación, es algo que como en mi caso, agradecerían las mujeres. Como ya he dicho muchas veces mi señora esposa es mi compañera en todos y cada uno de los visionados que hago de cualquier producción asiática y hay que ver como disfruta viéndome sufrir con ésta serie.

Pero mas que esa premisa que tiene como único objetivo mantenernos en tensión hasta el siguiente episodio, la entrega de hoy nos va a hacer reír a grandes dosis, gracias sobre todo a un Jung Jun-Ho inconmensurable. Hay que verlo bailando ese tema de “Modern Talking” aún por gratuito que resulte u orquestando ese plan para “controlar” a Sun-Bee.

Lo mejor: que los hermanos aún se mantengan unidos a pesar de sus discrepancias.

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THE LAST SCANDAL OF MY LIFE (I) – Korea del sur – 2008 – (Ep. 1 al 6) de 16

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NOTA: Ésta es la primera vez que sitúo a una serie – al menos algunos de sus episodios – en la honorable posición de “La película de la semana” aunque, claro está, no se corresponda a su formato; sin embargo no veía otra manera de recompensar a un serial que a lo largo de mas de 6 horas ha conseguido arrancarme mejores sensaciones que un “simple” film. El destino ha provocado por otro lado que éste hecho coincida con la noticia del suicidio de su protagonista Choi Jin-Shil y en cierta manera, y aunque éste triste acontecimiento no afecte a mi criterio a la hora de calificar la serie, quiero que sea un pequeño homenaje hacia su persona. Allí donde estés Jin-Shil me gustaría que supieses que al menos durante unas horas hiciste felices a un montón de personas. Descanse en Paz.
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Lo confieso: mi impaciente interés por ver ésta serie no estuvo propiciado por esos segmentos que pude ver de la misma en mi recientemente acabado viaje por tierras surkoreanas y que auspiciaban una serie llena de situaciones cómicas y como no, románticas sino por la simple presencia de su protagonista Jung Jun-Ho.

Y es que ya lo he dicho en mas de una ocasión, a decir verdad en mas de las deseadas: muchas veces no me mueven las criticas, las impresiones de terceros o expectativas levantadas por un despliegue de medios generoso; tan solo un rostro conocido puede motivarme mas que un puñado de reconocimientos o méritos.

Hace unos años Jung Jun-Ho era junto a Cha Seung-Won el “El Rey Midas” de la industria cinematográfica surkoreana. Película que protagonizaba, película que triunfaba. “My boss, my hero”, “Marrying the mafia”, “Public enemy 2” o “My boss, my teacher” son algunas de las películas mas populosas del ínclito intérprete. Pero como las modas, los gustos del respetable cambian y si bien Jun-Ho no ha pasado al ostracismo como ha ocurrido con otros actores occidentales – dígase p.e. Kevin Costner – su presencia en la gran pantalla se ha visto reducida aumentando por el contrario su participación en seriales de no poco éxito.

Quizás solo seamos testigos de un trasvase de popularidad de un medio a otro pero sea como sea, personalmente Jun-Ho siempre ha contado con mis simpatías, de ahí esa expectación que expresaba al comienzo.

Y es que el actor surkoreano me cautivó desde sus inicios no solo por su aspecto elegante de galán que enamora a las amas de casa locales, sino por su polivalencia a la hora de acoger diferentes géneros sin que se denoten fisuras en su interpretación.

Centrándonos en lo que a la serie se refiere, la misma comenzó con las mismas dudas que las últimas producciones del actor. Titubeante, para contar con una estrella de su calibre, la serie no parecía despertar demasiadas ilusiones entre los televidentes. Pero poco a poco, la misma empezó a atraer la atención de estos llegando ha situarse entre los programas mas vistos del día/semana. A pesar de pillar desprevenidos a los productores, su éxito tardío provocó que se anunciase una secuela a estrenar el año que viene, hecho que se antoja bastante improbable tras la muerte de su protagonista.

Por último y antes de empezar, mas que comentar algo de la compañera de Jun-Ho al frente de reparto, lo haremos de su coetáneo ya que cabe reseñar que Jung Wu-In de lo poco que se ha prodigado por el cine, lo ha hecho junto a Jun-Ho ya que dos de las películas en las que ha participado y una próximamente – las dos primeras entregas de la saga “My boss, my hero” e “Infernal City” – lo hacía/hace junto a éste. Se ve que entre ambos existe una verdadera amistad.

Recordar por último que ésta reseña fue escrita con anterioridad a la muerte de su protagonista.

1º CAPITULO: Para ser un primer capitulo nos encontramos con un buen ritmo.

Song Jae-Bin es el actor de moda del país. Con la sonrisa perenne, tiene que ofrecer una imagen idílica frente a la opinión pública, pose de la que comienza a hartarse. Un día en el rodaje de un anuncio se topará con una mujer de mediana edad que le recordará lejanamente a su primer amor cuando aún era adolescente. Ésta sin saberlo Jae-Bin será aquella jovencita a la que los años no han tratado bien. Con una hija y un marido al que casi no ve, esclavo de su trabajo, Hong Sun-Bee intenta olvidarse de la miseria de su vida de ama de casa y suegra a la que no soporta, trabajando de extra en las productoras televisivas de la ciudad. El recuerdo de aquellos días felices hará mella en Jae-Bin por lo que su agente pronto le echará una mano para localizarla aunque propiciando de paso un pequeño malentendido. Pronto el actor se armará de valor para llamar por teléfono a Sun-Bee tomando las adecuadas precauciones para no desvelar su nueva identidad ya que como Jae-Bin, tiene ocho años menos que su verdadero yo, Jang Dong Chul. A pesar de las fantasías de uno y la otra, Sun-Bee no se atreve a volver a encontrarse con su antigua pareja debido a su aspecto dejado. Cuando el drama salte y su marido sea encarcelado por un negocio fallido necesitando saldar una gran deuda, a Sun-Bee no le quedará otro remedio que citarse con Jae Bin para pedirle prestado algo de dinero ya que éste para Dong Chul se ha inventado una identidad de acaudalado hombre de negocios.

La primera impresión que se lleva uno una vez iniciada la serie es que por un lado Jung Jun-Ho se interpreta a si mismo y por otra que estamos ante una versión convenientemente distorsionada de “Betty la fea”.

Sobre lo primero, no hay nada que añadir; Jun-Ho vuelve a ser el “Cary Grant” koreano, un actor todoterreno al que las muecas no le estropean su apuesta sonrisa. Respecto a lo segundo, pronto nos daremos cuenta de que una primera impresión no siempre es la válida.

Cierto es que el aspecto desaliñado de la actriz solo indica una mejora física pero las diferencias con la protagonista de la (las) telenovela(s) son bastante evidentes. Para empezar, ésta Sun-Bee posee un carácter e intelecto muy diferente a aquella. Además, en lo tocante a esa metamorfosis que se producirá es la misma serie la que se encarga de mostrarnos la otra “cara” del personaje.

Es ese “fantástico” arranque cual dibujo animado de una “cenicienta” protagonista, la patada voladora apoyada por cables o ese flashback que parece burlarse de los tópicos de adolescentes los que terminan por separar a éste serial de las ya anquilosadas entregas por capítulos de la península. Y es que conviene recordar que los protagonistas están mas cerca de los cuarenta que de los veinte.

Para acabar, aplaudir mas que a ninguna otra cosa, el humor y ritmo del capitulo. Mas que chistes, el guión nos ofrece situaciones que por previsibles resultan chispeantes obra y gracia de sus protagonistas y un entorno – secundarios y música – que ayudan a ello. Una imagen: ver la cara de Jun-Ho cuando recuerda a una todavía anónima Sun-Bee echándole el café por encima.

Y respecto al ritmo, que por mucho que sea una primera entrega ya nos ofrecen hasta un sobresalto con lo que no quedarnos solamente con las presentaciones. Por cierto esa contrariedad no viene a otra cosa que a recordarnos las fórmulas de éxito habituales en las comedias asiáticas: todo humor hasta que en el último cuarto llega el drama.

Por cierto, con esto y la condición de casada de la protagonista, se nos hace difícil pensar en un romance formal como ocurriría en otras circunstancias. Gracias a ello se aumenta el interés.

2º CAPITULO: La mejor continuación que te puedes encontrar.

Ante la sorpresa de su vida, Jae-Bin recurrirá a lo que mejor sabe hacer como es interpretar, haciendo como que no conoce de nada – o casi – a Sun-Bee e indicándole que ha cometido algún tipo de error ya que allí no se encuentra ningún Dong-Chul. Sin embargo a la mujer no se le puede engañar y a pesar del desconcierto inicial nada ni nadie le hará cambiar de opinión de que Jae-Bin es en realidad el propio Dong-Chul. Es mas, aprovechando un capricho del destino Sun-Bee pondrá en evidencia al actor cuando llamándole por teléfono lo descubra. Avergonzado Jae-Bin no tendrá ni tiempo para disculparse. Pero los problemas de Sun-Bee son mas graves que tener el amor propio herido ya que sin posibilidad de encontrar el dinero para saldar la deuda de su marido, éste irá directo a la cárcel. Lo que no sabe su esposa es que la socia de su marido le hará una propuesta casi irrechazable: a cambio de que deje a su familia, ella le dará todo su dinero. Mientras, la amigable vecina de la protagonista le propondrá un plan para conseguir algo de liquidez: operarse de incontinencia para cobrar un seguro médico. El problema es que le saldrá el tiro por la culata. O no tanto ya que al salir de la clínica donde la han intervenido se encontrará con un Jae-Bin que acaba de inyectarse Botox para recuperar un rostro terso. El actor creerá que Sun-Bee está allí para tomarle unas fotos y hacerle chantaje por lo que relación se deteriorará aún mas si cabe. De vuelta a su hogar, la ama de casa por si faltase poco tendrá una discusión con su hija, acabando de ahogar sus penas en el alcohol. Otra vez el destino volverá a unir a la pareja y viendo el estado de depresión de Sun-Bee, Jae-Bin intentará animarle fingiendo que él siempre la ha querido y que puede contar con él para lo que sea. Para su sorpresa, al día siguiente tendrá en la puerta de su casa a una Sun-Bee dispuesta a ser infiel a su marido con tal de conseguir el dinero que necesita.

Creo que pocas veces me he reído tanto con un episodio televisivo de una serie; bueno sí, con la mítica y vilipendiada por muchos “Friends” pero el carácter de una serie y otra marcan esa diferencia cuantitativa en cuanto a carcajadas.

Sea como sea, ésta segunda entrega de “Last Scandal” y a pesar de todas las objeciones que ahora expondré, me ha parecido magnifica hasta el punto de que muchas otras deberían tenerla como referencia en lo que a ritmo se refiere.

Y es que, solo hay que ver/leer la sinopsis del episodio, para darse cuenta que los guionistas de la serie se han currado el argumento para que en ningún momento tengamos esa sensación de estar ante un serial donde habitualmente las situaciones se eternizan.

Sí, como decía hay cosas como la “invitación” de la socia del marido de la protagonista que no conducen a otra cosa – previsiblemente y de momento – que a que se abra una vía con la que nuestros protagonistas puedan terminar juntos, algo que contrarresta lo que parecía un interés por innovar en lo que a relaciones se refería pero es imposible permanecer al margen ante reclamos tan importantes como es la química existente entre ambos gracias sobre todo a su capacidad cómica.

De Jung Jun-Ho ya hablé largo y tendido en la introducción pero me reafirmo: no solo es el Cary Grant koreano sino que sabe ser elegante hasta en los momentos mas delirantes. Que buenas muecas y que bien dosificadas, justo en el momento preciso.

Choi Jin-Shil es todo un descubrimiento. Cierto es que se ha prodigado bastante en el campo televisivo pero como mi desconocimiento del medio es bastante acusado para mi Jin-Shil se ha presentado como una intérprete neutra que empieza a enamorarme. Retiro completamente el comentario que hice en el anterior capítulo que hacía mención a “Betty la fea”; si ya en aquel momento rechazaba la idea ahora solo queda reconocer el error.

Sun-Bee es una mujer de los pies a la cabeza, capaz de sacrificarse por el hombre que ama pero permaneciendo integra gracias al coraje que atesora. Interpretativamente, como su compañero de reparto sabe no solo aprovechar la chispa de las situaciones mas agraciadas sino llevarlas consigo a las menos favorecidas permitiendo que el efecto perdure por mas tiempo. Con ello se consigue que uno le coja mas rápidamente cariño a ambos personajes no dejando nunca de lado la sonrisa. Esperemos que dure.

3º CAPITULO: Nuevos personajes y nuevas situaciones pero viejas fórmulas.

Para resolver la difícil papeleta Jae-Bin tendrá que mentirle a su hermano sobre el verdadero motivo de porqué Sun-Bee se encuentra en la casa. La excusa que mas rápido logrará inventar es que ésta se presentaba a la vacante de nueva ama de llaves. Al oír esto Jang Dong-Hwa no dejará pasar la oportunidad contratándola a pesar de la negativa de Jae-Bin. Sun-Bee tendrá que disimular mientras que busca la comprometida cinta de video donde el actor la ha grabado vendiéndole su cuerpo. Sin encontrarla, por el contrario se llevará una grata sorpresa cuando vea que su sueldo es mas que generoso, cantidad de dinero que puede ayudarle a sacar a su marido de la cárcel. Lo que no sabe ésta es que su esposo ha aceptado la oferta de su socia y convirtiéndose en su amante, se encuentra en libertad. Cuando Sun-Bee llegue a casa no lo hará sola ya que junto a ella se ha llevado de la casa unas ropas que Jae-Bin acababa de tirar a la basura. Éstas son unas camisetas autografiadas por el propio intérprete, objeto que según Ahn Ji-Min podrían alcanzar una elevada suma en internet. Como necesitan dinero, su madre aceptará. Mientras tanto a la ciudad, desde Norteamérica, llegará Lee Na-Yun, una actriz que guarda una misteriosa relación con ambos hermanos y a quién no soportan. Pero Sun-Bee seguirá teniendo problemas mas graves: tras una discusión con su suegra y cuñada la ama de casa se sentirá abandonada, sin dinero y encima, sin un hogar desahuciada del mismo. Cuando por casualidad surja el tema en una charla con Dong-Hwa creyendo éste que los iba a abandonar, el empresario las invitará a irse a vivir a su casa siempre y cuando, la familia las acepte. La votación terminará de una manera inesperada: con madre e hija acusadas de robar las prendas y venderlas sin permiso en internet.

Con lo de las viejas fórmulas de la introducción quería hacer notar la estructura argumental del episodio que acogiéndose a la ecuación sempiterna de la comedia asiática, dosifica los tres primeros cuartos para la comedia mientras deja el último para el drama.

Así nos encontramos con unos cerca de 40 minutos donde lo vamos a pasar genial a pesar de ser testigos de un clásico en el género como “el tira y afloja” o “como el perro y el gato”. Los dos protagonistas van a hacerse la vida imposible y si bien el papel de villano finalmente lo gana Jae-Bin, Sun-Bee siempre se zafa de las trampas de éste gracias a su inteligencia. Divertimento al 100%.

Los minutos restantes van a ser todo lo contrario. La aparición de los familiares del marido de la protagonista va a ser una pesadilla para ella, mas de lo que había sido ya. Con un tono realmente cruel y un discurso que roza la violencia verbal, madre e hija recriminarán a la protagonista una serie de memeces que por injustas, calarán mas hondo en la misma. Ni que decir que el efecto que produce en ésta es consecuentemente proporcional al que recibe el espectador, conmoviéndolo de improviso ante tal indefensión. Otro punto a su favor.

Por lo demás, lo anunciado al principio a modo de resumen del análisis del capítulo: dos nuevos personajes, uno cómico como el segundo ayudante del manager y otra, la actriz Lee Na-Yun/Byun Jung-Su que de seguro pondrá en apuros sentimentales a la pareja de machos que encabeza la serie.

Para acabar, volver a destacar esa sensación de que la serie posee un ritmo vertiginoso y que a pesar de los tópicos y situaciones previsibles – todos sabemos donde acabará viviendo la heroína – no nos quedamos con la idea de estar asistiendo a situaciones estiradas con tal de prolongar la serie.

4º CAPITULO: Un Cary Grant koreano y ahora, enredos: Bienvenidos a la “High Comedy”.

Jae-Bin no tendrá otro remedio que abogar por las dos mujeres. Llevándose a Sun-Bee a la habituación contigua le preguntará el porqué de su proceder y ésta, arrepentida, le pedirá perdón además de contarle casi toda la historia. “Casi” porque por el camino la mujer olvida explicarle porqué necesita tanto dinero. Hechas las paces y vuelta a la normalidad, Sun-Bee querrá celebrar su entrada en la familia organizando una fiesta. Jae-Bin querrá vengarse de la mujer tras haberle arruinado una de sus camisetas al lavarla a mano y encoger, regalándole un supuesto vestido de fiesta. Éste no será otra cosa que un uniforme de servicio. Cuando se presente a la mesa vestida de tal guisa todos menos Jae-Bin se tomarán la broma como una humillación hacia ésta pero será ella misma la que disculpe al actor. Arrepentido al día siguiente la conducirá a una tienda de ropa de lujo para bajo una excusa cambiar su aspecto. No solo será su vestuario ya que también la llevará a una peluquería en la que le adecentarán su cabello. Por otro lado, intentado escapar de una cita con Lee Na-Yun, Jae-Bin se hará valer del ama de casa para, presentándola como su pareja, acudir a la inauguración de un bar “casualmente” regido por el marido de Sun-Bee.

Como nos están habituando desde un principio, asistimos a un episodio la mar de divertido. Se nos vuelve a enfrentar a situaciones de “amor-odio” pero la mala leche de uno y la picaresca de la otra, no nos provoca la sensación de estar ante un producto del montón sin chispa y frescura.

Jung Jun-Ho y Choi Jin-Shil se complementan a la perfección y parecen haber nacido el uno para el otro a pesar de sus dimes y diretes. Sí, están destinados a unirse pero sabiendo que hay anunciada una segunda parte y conociendo como se las gastan los productores en estos casos, uno se puede esperar cualquier cosa.

De todas formas como veníamos contando la pareja protagonista es, siendo francos, la bomba. Jun-Ho además del Cary Grant surkoreano, como no me canso de repetir, tiene esa granujería de la que Chow Yun-Fat se convirtió en todo un maestro en los 80 y 90. Carisma, esa es la palabra. Jun-Ho es el típico – ese “típico” que muchos ya quisieran – cabroncete simpático con gran corazón pero dura coraza.

Choi Jin-Shil por su parte se resuelve astuta ante el avasallamiento que sufre por parte de su parteniere. Su transformación física – repito como en anteriores capítulos, nada que ver con “Betty la fea” – resulta quizás un tanto precipitada ya que se antoja un poco temprana; no hemos llegado ni a la tercera parte de la serie y puede ser que Jun-Ho descubra ya las bondades de la protagonista. Me esperaba que tardase mas.

Lo que tampoco me esperaba – algo a favor de los guionistas de la serie – es que marido y mujer fuesen a coincidir – bueno, aún no sabemos si esto va a producirse a tenor del cliffhanger… – tan rápidamente. Si esto sucede, ¿cómo se resolverá la situación?, ¿drama o comedia?. Expectantes estamos.

Resumiendo, como esto siga así me “temo” que “Last scandal of my life” va a convertirse en la primera producción televisiva que reciba por mi parte una calificación de cinco estrellas.

5º CAPITULO: Baja la tensión y se precipitan los acontecimientos; que se le va hacer…

Finalmente el encuentro entre Sun-Bee y su marido no se producirá y de vuelta a casa, Dong-Hwa tras los hechos acontecidos horas antes le dirá al ama de llaves que no se preocupe por las reacciones de su hermano y que si necesita algo cuente con él. Mas tranquila Sun-Bee cometerá un tremendo error al día siguiente cuando sin saberlo dé de beber a Dong-Hwa y a su hijo, agua en mal estado. Sintiéndose culpable será Jae-Bin el que interceda por ella ante Dong-Hwa viendo su estado de preocupación. Será el propio enfermo el que le confiese a Sun-Bee la buena acción del actor. Mientras esto sucede la intención de la mujer de encontrar a su esposo no cejará y su nuevo plan será contratar a un detective para que encuentre su paradero. El problema: que no tiene dinero para pagarlo por lo que no tendrá otro remedio que pedírselo a su jefe. Mas el destino le jugará secretamente una mala jugada ya que será su esposo el que descubra que ésta se encuentra junto a Jae-Bin. Enzarzada en conseguir el dinero, se atreverá a retar al actor cayendo víctima de su propia ambición. Sin embargo la cara mas tierna de Jae-Bin saldrá a relucir rescatándola del entuerto.

Ya lo venía denotando en anteriores episodios pero hasta éste no he sido completamente consciente. Si en el anterior episodio hablaba de “Cliffhanger” acerté de pleno ya que siguiendo la tradición de los seriales norteamericanos de los años cincuenta, estos suelen ser algo engañosos.

La cuarta entrega acababa con la protagonista asomándose del ascensor de tal manera que hacía inevitable el encuentro con su marido. El arranque del quinto episodio omite ésta acción dejándonos, de momento, con un palmo de narices. Y digo “de momento”, porque en éste capítulo veremos como al menos, el marido descubre a su esposa.

Dejando de lado esto, el episodio de hoy evidencia un aletargamiento en el desarrollo así como una excesiva reiteración de conceptos. Por ejemplo, la lucha que mantienen los protagonistas comienza a cansar de tal modo que Jae-Bin de seguir así puede resultar odioso.

Por suerte, es su hermano Dong-Hwa el que sale favorecido, algo en parte a agradecer ya que cuando surja el consabido triangulo amoroso no será ni tan previsible la decisión final de la protagonista ni las atenciones de los espectadores se centrarán exclusivamente en Jae-Bin.

6º CAPITULO: Apelando a los términos taurinos: perfecto cambio de tercio.

Tras el inesperado beso, ni Sun-Bee ni Jae-Bin pudieron pegar ojo. Al día siguiente intentan olvidar el hecho haciéndolo pasar por una simple anécdota. El que por el contrario se tomará el asunto mas en serio será Dong-Hwa que creyendo que todo aquello no es casual, pedirá a sus ayudantes que investiguen sobre la vida de Sun-Bee. Mientras, Jae-Bin seguirá con su labor de hacerle la vida imposible a la ama de llaves, aunque poco a poco irá cogiéndole cariño y mas cuando, en un descuido, a Sun-Bee se le escape que su marido estuvo encarcelado y de ahí, sus ansias de acumular dinero. En relación a éste, una cita pondrá en un brete al propio Ahn cuando la señora Go concrete una reunión con Dong-Hwa en la casa de éste. Sabedor de que su esposa se encuentra viviendo allí recurrirá a su madre para que la cite en otro lugar y así dejarle vía libre. Pero las cosas no saldrán como esperaba y la visita de éste dará paso a todo tipo de divertidas situaciones. Lo que él no sabrá es que la propia Sun-Bee creerá haberlo visto. Para animarla y en parte, resarcirse de su mal comportamiento, Jae-Bin invitará a Sun-Bee a una noche de ensueño. La atmósfera que todos deseábamos ver se romperá cuando desde el despacho de investigación le comuniquen a la protagonista, el paradero de su esposo. Junto a un reticente Jae-Bin, acudirá al domicilio de Ahn y la señora Go.

Espectacular. Tras un capítulo donde se había bajado un tanto el pistón, regresamos a un episodio donde van a coincidir un montón de sensaciones y todas ellas, fantásticas.

Por un lado tendremos grandes minutos de humor. Desde que conozcamos la cita de Go con Dong-Hwa vamos a estar emocionados con el esperado encuentro entre la protagonista y su esposo. Éste intentará eludir por todos los medios éste “acontecimiento” dando lugar a unas secuencias cómicas al mas puro estilo “Pajares y Esteso” cuando estos recurrían en su época a ese “abrir y cerrar” de puertas que invitaban al enredo.

Por otro, el sentimental. La construcción de personajes de la serie es perfecto; si bien Jae-Bin es un estereotipo, Sun-Bee es un personaje complejo lleno de matices. Y es que conviene no olvidar que en realidad está enamorada todavía de su esposo y ésta situación la hace mas creíble.

La relación de los dos protagonistas está llegando al límite de lo esperado, con los dos mas próximos y en actitud cariñosa pero visto lo visto, y aún quedando mas de la mitad de la serie por ver, seguro que las cosas no están tan claras.

Me encanta la actitud de Jae-Bin porque en parte es un reflejo del de la mayoría de los hombres. A mi particularmente me es difícil ser cariñoso y muchas veces juego con esa ironía que luce Jae-Bin para resultar galante aunque en realidad parezca hiriente; tenemos que parapetarnos en el humor para disimular nuestro afecto la mayor parte de las veces.

Antes de acabar, destacar al personaje del Director Ahn, todo un pedazo de actor cómico que a pesar de las antipatías que debería recoger, resulta ser el gran secreto de la serie.

Ahora sí, para terminar dar mi apunte personal. Ver a Sun-Bee haciendo Kimchi del bueno no solo me ha vuelto a traer recuerdos, sabores y olores que hace tan solo un mes – cuando escribo esto – disfrutaba en la misma Korea, sino por ver el “Once In A Blue Moon”, uno de los locales mas de moda de la capital koreana que sirve de escenario para la cena romántica de la pareja y que el os habla tuvo la oportunidad de visitar.

Resumiendo, como dije hace un par de episodios, va a ser la primera vez que califique a una serie con 5 estrellitas pero creo que estos seis primeros episodios se lo merecen. No habré visto muchas series – al menos asiáticas – pero sé lo que me gusta y “Last Scandal of my life” colma mis expectativas sobradamente. Las emociones no deben estar reñidas con la diversión y ésta serie prioriza el humor sobre el resto de apartados. Esto por si solo ya sería digno de destacar.

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