COMA – Korea del Sur – 2006 – Serie – 5 episodios

Featured image

Tras el inusitado éxito cosechado por una película de terror destinada a la televisión por cable, la cadena de pago OCN – subsidiaria de la “matriz” japonesa del mismo nombre – puso en marcha un proyecto que aunando fuerzas con otra empresa del medio, “Sio Film Ltd.” – responsable de películas de éxito como “Crying fist” – ampliase los efectos provocados por aquel primer “milagro”. La unión produjo que, por ejemplo, en él se embarcasen no solo actores fácilmente reconocibles del “stardom” surkoreano si no algún realizador de experiencia en el género como Kong Soo-Chang (“R-Point”).

Tras su estreno muchos fueron los motivos que dieron la razón a los responsables de la idea ya que no solo volvieron a saborear las mieles del éxito si no que la calidad del producto permitió que la serie viajase incluso como invitada al local “Jeonju International Film Festival”.

Como última premisa pero no menos importante decir que la misma serie recurre a un formato ciertamente original ya que partiendo de historias autoconclusivas por parte de sus respectivos protagonistas éstas están unidas por una línea argumental común que permite que los distintos personajes cohabiten dentro de la serie, es decir, la trama de los distintos episodios se centra en un personaje en concreto pero esto no evita que otros aparezcan en ella indistintamente de la función que les depare la serie en futuros episodios.

CAPITULO 1º (Dir.: Kong Soo-Chang): Cumpleaños feliz…

El hospital Namwon acaba de quebrar. Casi todos los médicos y enfermeras han desertado a excepción de unos pocos que, románticos o responsables, se han quedado hasta que el edificio solo sea un esqueleto de forjados y paredes. Como es natural los pacientes, pocos ya de por sí, dejaron las habitaciones hace mucho tiempo, sin embargo en las instalaciones hospitalarias aún permanece una mujer que en coma y sin familiares puede perder su vida si la aseguradora que paga sus facturas no se hace cargo de su traslado y manutención en otro hospital. Hasta al lugar llega Yoon-Young responsable de cara a la aseguradora para estudiar y decidir sobre el futuro de la mujer. Aunque en un principio es reticente a seguir los consejos del responsable del centro, encontrando incluso indicios extraños por parte del medico que atiende a la paciente, los fantasmas del pasado – nunca mejor dicho – le harán cambiar de opinión empezando a pensar en la conveniencia de la mujer. Y es que cuando Yoon-Young era niña pasó una larga temporada en aquellas instalaciones acompañando a su hermana menor gravemente enferma. Esta estancia no solo le reportó tristes sinsabores – sacrificó parte de su infancia – si no dramáticos recuerdos que parecía tener enterrados. Su vuelta al hospital no solo los revive si no que hace que algo en el propio edificio retorne del infierno.

Lo primero que hay que decir es que por contra de la habitual desidia y falta de compromiso con el género, es decir en Korea los films de terror son mas thrillers con sustos que otra cosa, éste capitulo mas parece una producción formal mas propia de sus vecinos japoneses que una de esas al uso local.

Su director Kong Soo-Chang consigue éste bien apreciado efecto recurriendo a todos los tópicos del género sin importarle demasiado que parezcan inspirados o robados de esa ya clásica “mitología” del género. En “Cumpleaños feliz” nos encontramos desde esas niñas turbadoras con largas melenas negras a las que es imposible verles la cara hasta ascensores inquietantes que parecen deparar alguna sorpresa pasando por toda la imaginería típica de Hideo Nakata o Takashi Shimizu tan presente en nuestros días.

Pero Soo-Chang tal y como demostró en “R-Point” nos es un autor acomodado que se resigna en ser simplemente efectista. Sí, “Cumpleaños feliz” llega por momentos a acongojar resultando incluso mas satisfactoria que muchas otras producciones “completas”, es decir centradas en el mundo cinematográfico exentas de las limitaciones del medio televisivo, pero como decíamos posee algunos detalles que son los que verdaderamente elevan la dimensión de la misma y confieren ese título de “inconformista” a Kong Soo-Chang.

Por ejemplo, además de esos elementos afines a la filmografía asiática que citábamos nos encontraremos con situaciones que mas universalizadas aquí aportan un factor sorpresa que paradójicamente eliminan la excesiva previsibilidad de la que por otra parte se aqueja. En un pasaje vemos a la protagonista sentada en una cama y como un muñeco que había a los pies de la misma se introduce hacia el interior. Todos esperamos que no haya nada debajo de la misma y sin embargo estamos expectantes a que cuando esta vuelva a su posición original haya “alguien” esperándole. Pues no, Soo-Chang ya se encarga de sorprendernos de otra forma.

Y es que este “Cumpleaños feliz” es mas un ejercicio de ambientación que de sustos y eso, saturados como estamos de films con solo intenciones y nulas satisfacciones, ya es digno de apreciar.

CAPITULO 2º (Dir.: Jo Gyu-Ok): Crujidos…

La enfermera Kang fue testigo diez años atrás de un macabro suceso. Joven y cándida fue utilizada por el Doctor Jang y el director del centro para que, disfrazándola de cómplice, acallase el hecho. Durante estos años el Dr. Jang y la enfermera han sido amantes, una relación que mientras la jovencita esperaba llegase a algún lado, el médico solo la utilizaba como sustituto palpable del platónico amor que sentía por una paciente comatosa durante años. Ahora que el hospital Namwon va a cerrar sus puertas, la enfermera Kang verá llegado finalmente el momento que tanto estaba esperando: separar a su amante de la paciente que la sustituye en el corazón de éste. Sin embargo, algo inesperado ocurrirá en el centro ya que los operarios encargados de desalojar el lugar abrirán las puertas del infierno, es decir, dejarán la puerta abierta para que los fantasmas del pasado – literalmente – vaguen libremente por el hospital en busca de venganza.

A pesar de ser un director novel, el realizador de éste episodio, Jo Gyu Ok se destapa como un hábil manipulador de éste tipo de historias aportando por otro lado la frescura típica de un cineasta recién llegado.

Jo Gyu Ok, al contrario de su colega y predecesor Kong Soo-Chang basa su estilo en algo mas cercano a la vulgaridad de los sustos pero añadiendo dos peculiaridades que encuentro plenamente saludables. Por un lado Gyu Ok se revela como un magnifico conocedor de las prestaciones de una cámara; éste nos deleitará con toda una serie de movimientos y efectos ópticos que solo los muy diestros se atreven a plasmar en una pantalla. Esto ya de por sí hace recomendable el visionado del episodio.

Pero como decía, aún hay otro punto a destacar de su persona. Jo Gyu Ok se descubre también como un perfecto conocedor del mercado surkoreano ofreciéndonos una historia a tono con lo que el público demanda; “Crujidos” tiene mas de thriller que de film de terror pero la gracia del asunto es que funciona a la perfección de las dos maneras.

Ahora pasemos a otro de los atractivos del episodio que no es otra cosa que su valor como unidad dentro de un producto global.

A pesar de los muchos tópicos que concurren en la misma – incluido algún cliché típico del género como esa escenificación de “Kairo” – la estructura de la trama, solapando imágenes y desarrollo del primer episodio, provoca que tanto se desvelen mas datos de la historia central como nos sorprendan matizando situaciones y personajes – p.e. el personaje interpretado por el mas popular Im Won Hee – que parecían de otra naturaleza.

Esto junto a las nuevas incógnitas que nos plantean provoca que, finalmente, “Coma” enganche como pocos seriales hacen…

CAPITULO 3º (Dir.: Yoon Jun-Seok): El collar.

El detective Choi, padre separado e irritante oficial, acude al hospital Namwon con tal de saldar algunas deudas con el director del centro. En lugar de ello se encontrará con el cadáver del mismo. Huyendo de su deber, como casi siempre, decidirá poner pies en polvorosa pero finalmente decidirá asumir el reto de descubrir la identidad del asesino. Lo que comenzará como una investigación terminará en una tragedia que alcanzará incluso el terreno personal.

Después de dos capítulos, densos, interesantes e incluso satisfactorios tanto a nivel de sensaciones como cinematográficamente hablando, nos encontramos con un episodio, bajo mi punto de vista, aburrido, nada original y falto de interés en lo que a continuidad se refiere.

Aburrido porque primero se postula al lado de la corriente dominante en Korea de convertir presuntos films de terror en thrillers policíacos. En ésta ocasión que nadie se espere ni un mísero susto.

Segundo porque resulta totalmente previsible, descubriéndose desde un inicio de que pie cojea el protagonista.

Y tercero porque se pierde en imágenes insulsas y faltas de interés. Da la sensación que incluso el realizador y/o guionista tuvo que inventarse un epilogo para alcanzar los escasos cuarenta minutos que dura ésta entrega. Véase por ejemplo, el laaaaargo bostezo de nuestro “héroe”.

Nada original porque es casi indignante: las dos únicas escenas puramente de género son copias de imágenes significativas de sendos films de Hideo Nakata, “The ring” y “Dark water”.

Y para terminar, no aporta nada a la serie porque no desvela ningún dato nuevo que pueda seguir esclareciendo el caso que sirve de línea argumental a la misma.

Resumiendo, es tal mi indiferencia – por no decir nada peor – ante éste episodio que fácilmente recomendaría que se obviase. Pero como sobre gustos no hay nada escrito…

CAPITULO 4º (Dir.: Kim Jeong-Gu): Rojo oscuro.

Hong Ah es una joven artista con una sensibilidad especial: es capaz de ver a los espíritus que se mueven entre las diferentes dimensiones espacio-temporales. Realizando una obra le asaltará uno de estos espíritus demandando su ayuda. Ésta alma en pena que no solicita otra cosa que le ayude a morir, no es otra que la de Lee So-Hee, en coma desde hace varios años en una cama del hospital Namwon. Hong Ah pronto acudirá al desmantelado hospital con tal de, no solo averiguar porque ésta joven solicita su ayuda si no ver si realmente puede auxiliarla. Al llegar al centro empezará a sospechar que algo turbio ocurrió en aquel lugar pero sin tiempo ni siquiera para recelos, Hong Ah descubrirá que lazos le unen con So-Hee. Sin embargo mas allá de los recuerdos, las especiales dotes de la joven le permitirán averiguar que pasó realmente con la enferma.

Desde el punto de vista estético y contextual, bajo mi punto de vista éste ha sido el mejor – de momento – episodio de la serie, cosa ya de por sí loable teniendo en cuenta las excelencias de las dos primeras entregas.

Y es que su director Kim Jeong Gu, sin querer caer en el error de parecer superficial debido a esos “parecidos razonables”, resulta ser un acólito surkoreano de los hermanos Pang. Jeong-Su, al igual que los hermanos hongkoneses hace de la imagen un arma mas poderosa que incluso la palabra, jugando con la realidad y la ficción provocando que el límite entre ambas se confunda.

De tal manera, éste episodio invierte en mas sensaciones que las que provoca ese miedo inherente al género. “Rojo oscuro” no nace del terror ni tampoco cede ante el conformismo del thriller, en realidad es una fábula con tintes de pesadilla al uso de aquel – siguiendo con los parangones – “En compañía de lobos” de Neil Jordan.

Jeong Gu, utiliza para su episodio “materias primas” tan primorosamente recolectadas (¡¡¡) como una fotografía llena de filtros y retoques digitales que dotan a su mensaje de una impronta visual capaz de rivalizar con cualquier producción cinematográfica de primer orden.

Junto a esto, unos efectos especiales igualmente solventes y una atención por los detalles que comprende incluso una banda sonora con temas tan reconocibles como esa Aria de la Suite nº3 de Johann Sebastian Bach.

Para acabar decir que como unidad dentro de la serie, éste episodio se centra en la figura de la joven comatosa Lee So-Hee, dejando de lado a la siniestra niña que venía siendo la habitual protagonista de nuestras pesadillas. No obstante esto no es óbice para que conozcamos mas detalles de la personalidad de algunos de los “habitantes” del hospital.

Resumiendo, son tales las virtudes de éste episodio que uno se queda con ganas de mas. Habrá que estar atento para ver si éste Kim Jeong Gu da el salto a la gran pantalla.

CAPITULO 5º (Dir.: Kong Soo-Chang): Doctor Jang Seo Won.

Tras ver que poco o nada tiene que hacer con Lee So-Hee cuando la aseguradora acepte trasladarla a otro centro hospitalario, el Doctor Jang Seo Won decidirá viajar hasta Norteamérica donde viven unos familiares. Sin embargo en el camino le asaltarán sus demonios personales y sin darse cuenta se encontrará de nuevo en el hospital. Pero esa no será la única sorpresa que le deparará el destino ya que su llegada coincidirá con la alocada huída del lugar de Yoon-Young provocando un accidente. Herido decidirá curarse en el hospital. Nada mas entrar empezará a notar que algo espantoso está sucediendo en el lugar ya que a su paso se encontrará con los cadáveres de los testigos del trágico hecho que marcó sus vidas diez años antes…

Kong Soo-Chang retorna al frente de la serie encajando ésta última pieza en el que se ha convertido éste gigantesco puzzle y que él mismo iniciase con aquel “Cumpleaños feliz”

Y la verdad es que se nota tanto su mano a la hora de configurar una historia puramente de género como a la de cerrar todas esas “heridas abiertas” en anteriores entregas.

Y es que muchas dudas y lagunas argumentales se habían quedado a propósito sin resolver para resolverlas en ésta entrega y para nuestra alegría las respuestas dadas no solo han logrado saciar nuestra curiosidad si no incluso satisfacernos en lo que a buenas sensaciones se refiere.

En lo que a sustos respecta éste episodio ofrece menos sobresaltos que otras entregas ya que entretenido en zanjar temas mantiene mas el interés en los personajes y situaciones que en resultar efectista.

En todo caso, el realizador vuelve a demostrar su habilidad tras la cámara recreando atmósferas cuyas puestas en escena resultan prácticamente perfectas y así en los – pocos – momentos en los que se busca acongojar al espectador éste se apoya en el entorno para condicionar al respetable. A Kong Soo-Chang sincero como siempre no le importa ni ocultar sus intenciones como demuestra esa apertura de plano cuando en una escena el protagonista asoma su cabeza bajo el falso techo del hospital.

Resumiendo, aunque carente del factor sorpresa de anteriores episodios, “Doctor Jang Seo Won” supone el perfecto broche a una serie que exceptuando el tercer capítulo ha mantenido un nivel de satisfacción envidiable.

CONCLUSIONES

A pesar de ser un producto televisivo “Coma” ha disfrutado de unos medios generosos que le han hecho contar con no solo unos efectos especiales tan competentes como los de una producción destinadas a las salas cinematográficas si no con unos apartados como la fotografía que, especialmente en éste caso, resultan incluso superiores a los que nos servían de referencia.

Otro aspecto que conviene destacar es que por contra de la habitual desidia surkoreana a la hora de provocar miedo resumiéndolo todo a thrillers sobrenaturales, “Coma” se encomienda mas a lo abstracto del género sin mas pretensión que la de resultar convincente. A pesar de ello, valorar el desenlace que hasta podría ser tachado de creíble por no decir, posible.

Para acabar alabar, como no me he cansado de decir, la estructura de la propia serie con historias que teniendo sus propios puntos de vista, se solapan aportando nuevos datos y a pesar de ello mantener el suspense.

En resumen, si te gusta el género del terror, no lo dudes. Y si no, al menos verás como un producto televisivo puede contener tanta calidad como uno preparado para arrasar en las taquillas.

Featured image

Anuncios