MISTER BAEK (III) – Korea del sur – 2014 – Kdrama – (Ep. 11 al 16) de 16. FIN DE SERIE.

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BREVE RESUMEN DE LOS 10 PRIMEROS CAPÍTULOS:

Choi Go-Bong es un magnate que posee una cadena de hoteles. Con setenta años y un carácter algo caprichoso, nadie lo toma en serio más que para los negocios. Un día tendrá un accidente causado por la caída de un meteorito, recuperando milagrosamente la juventud. Como nadie creerá lo que le ha sucedido se inventará una nueva identidad. Así, con la ayuda de la única persona que ha estado junto a él toda la vida, su chofer y hombre de confianza el Gerente Sung, hará creer que él es en realidad Choi Shin-Hyeong, un hijo bastardo que tuvo Go-Bong en su juventud. El problema es que tanto sus hermanos, ávidos por hacerse con el control de la empresa, como Dae-Han, su verdadero hijo, no se creerán la historia. Poco a poco se ganará la confianza de este último, pero las cosas se complicarán cuando se entere que su “milagro” tiene fecha de caducidad, sin saber ni siquiera si cuando se cumpla el plazo, volverá a ser el anciano cascarrabias de antaño o simplemente desaparecerá. Y lo peor es que tiene su corazón comprometido…

CAPÍTULO 11º: Melodrama 1- Comedia 2

La velada romántica terminará tan bien que a Hae-Su no le importará sincerarse con Dae-Han al día siguiente confesándole que está enamorada de su hermanastro. Este, conocedor de la noticia, lo asumirá llegándose a sentir feliz de ser el protagonista de un amor no correspondido como le contará a la Secretaria Hong Ji-Yun. Esta confundirá los sentimientos del joven y sin darse cuenta, para su desgracia, le confesará que ella está a su vez enamorada de él. Y mientras todo esto ocurre los hermanos de Go-Bong ponen en marcha el plan para convertir el hotel por el que se están desviviendo padre e hijo en su ansiado Outlet. Por otro lado, el día del cumpleaños de Dae-Han se celebrará siendo Ha-Su la invitada de honor. Sin embargo, la familia Choi no la recibirá muy cordialmente. Las consecuencias no tardarán en llegar…

A pesar de que el arranque del episodio nos haga pensar en que nos encontramos ante otro capítulo sin sustancia, sobre todo a causa de esos conocidos rellenos tales como videoclips musicales y flashbacks, sin olvidar una componente romántica cercana a lo empalagoso, poco a poco nos iremos dando cuenta que tiene más trascendencia de la esperada, sobre todo por la parte final.

Es cierto –sin querer destripar demasiado- que esto nos lleva a un consecuente estiramiento del argumento para que la serie aguante cinco entregas más, pero al menos se abren las puertas a más contenido del que hasta el momento estábamos siendo testigos.

Sin embargo, lo mejor del capítulo de hoy es el humor, y particularmente por la anexión de Dae-Han a las filas de la comedia. Acostumbrados a considerarlo durante todos estos episodios como un tipo serio, pecando de algo de soberbia y hasta un poco melancólico, verlo un poco más suelto realmente es un soplo de aire fresco en una serie que comenzaba a resultar previsible. No se puede negar que esta desinhibición viene en parte dada por esas encarnaciones de la fecunda imaginación de los protagonistas, pero interpretativamente no se le puede echar nada en cara, al revés, lo preferimos.

Y poco más por hoy más que destacar la visita al vidente por parte del Gerente Sung y ese baile… “tradicional” perpetrado por Shin-Hyeong demostrando que haciendo el payaso –con cariño- no hay quién le gane.

CAPÍTULO 12º: Compadres.

La decisión de Ha-Su dejará abatido a Shin-Hyeong por lo que intentará refugiarse en un Dae-Han que se deja querer. Ambos pasarán unos días juntos fomentando una relación fraternal cada vez más cercana. Sin embargo, a pesar del apoyo moral de Dae-Han, poco a poco Shin-Hyeong irá perdiendo energías hasta llegar a enfermar. La solución la encontrará el mismo benjamín de la familia Choi acudiendo a Ha-Su y rogando por este a pesar de sus sentimientos. Así, la joven volverá al costado del rejuvenecido Go-Bong, recobrando la salud. Y mientras todo esto ocurre, pondrán en marcha un plan para recuperar el Hotel fastidiando los planes de los hermanos del protagonista. No obstante, algo tendrán que sacrificar por el camino, ya que la Secretaria Ji-Yun deberá aceptar el puesto que le ofrece el Director Jung abandonando a Dae-Han.

Volvemos a lo mismo: a pesar de encontrarnos con un episodio que se mueve por simple inercia, sin más objetivo que hacer pasar el rato por encima de contar una historia, termina por convencer. Y lo hace, sorprendentemente, gracias a las emociones. Pero que se me entienda: conmover no nos va a conmover, pero los sentimientos que surgen en este capítulo son tan cercanos a cualquiera de nosotros que es difícil no identificarse. Y no hablo de la relación entre Shin-Hyeong y Ha-Su, que pasa hoy a un segundo plano, sino de la de entre los dos protagonistas masculinos de la serie, un Bromance en toda regla.

Como padre que soy, entiendo al personaje de Go-Bong, y como hijo único, la necesidad de Dae-Han de compartir momentos.

Pero hay más; a lo dicho en la anterior entrega de la incorporación del personaje de Dae-Han a la parte de comedia, hay que añadir el buen tratamiento que está recibiendo este por parte de los guionistas, de hecho es el que más está brillando actualmente. ¡Hasta el peinado le han cambiado! Su sacrificio, contrario a lo que esperábamos, lo hace receptor de las simpatías de los espectadores por encima de ese rol de galán jovencito tan habitual en estas producciones. Y su solvente interpretación también ayuda.

Por acabar, no solo volvemos a encontrarnos con esas ventanas abiertas a la publicidad –otra vez Bally- sino que incluso las amplían: los teléfonos móviles hasta el momento tenían tapadas las marcas –aunque todos supiéramos que terminales eran…-, pero hoy por arte de magia, ya no tienen esas etiquetas. Por otro lado, señal de que la audiencia iba viento en popa…

CAPÍTULO 13º: Más de lo mismo.

Ha-Su seguirá con la mosca tras la oreja pensando en que Shin-Hyeong puede abandonarla en un breve espacio de tiempo. Y no será la única ya que Dae-Han no solo con las pistas que está dejando este por el camino tiene el mismo temor sino que incluso está investigando por su parte. Sin embargo, el joven tendrá otras ocupaciones como descubrir que la Secretaria Ji-Yun le sigue siendo fiel filtrándole parte de los planes del Director Jung. No obstante, el ejecutivo también tiene varios frentes abiertos y por otro lado negociará con el mismo Shin-Hyeong. Finalmente, Dae-Han temiendo lo inevitable, tomará la iniciativa cumpliendo los deseos de su padre.

En serio, lo tengo que decir: si este episodio no se hubiese emitido, no hubiese pasado nada. Excepto –again- su último minuto, que encima es calcado al de otros, no sucede absolutamente nada. Muy buen rollito, sentimientos y un candor que atonta y te hace estar frente a la pantalla absorto, pero bien visto no justifica su naturaleza. En realidad es una trampa para lo que está por venir y que el drama resulte efectivo, pero como digo, es un truco tan viejo como manipulador.

Y es que, por muy simpática que nos resulte la serie, todo está desembocando en ese drama tan tópico como previsible. El problema es que encima van a destrozar el buen recuerdo que tengamos de ella de lo insufrible que nos van hacer este tramo de lo largo que nos lo van a presentar. Toda una tortura.

Y nada más; lo siento, pero es tan poco lo que nos ofrece el capítulo de hoy que…

CAPÍTULO 14º: Revelaciones.

La última crisis estará a punto de llevarse por delante a Shin-Hyeong, pero por enésima vez logrará salvarse. Lo que no podrá evitar es que Dae-Han termine, con su ayuda, descubriendo su verdadera identidad. Apurando sus últimos días, el rejuvenecido Go-Bong continuará luchando contra el ambicioso Director Jung aunque sus planes parecen ir por el camino opuesto al éxito. Su estrategia es ir recuperando miembros para la causa y así, apelando al pasado, intentará remover la conciencia de su hermano. Y mientras ello sucede el Gerente Sung no cejará en su empeño por salvar la vida de su amigo y jefe, causa a la que intenta sumarse una entregada Ha-Su. Una posible solución surgirá en el horizonte, pero las implicaciones y consecuencias son lo suficientemente peligrosas como para que Shin-Hyeong se replantee ponerla en marcha.

Se nota que estamos ante los últimos estertores de la serie y por lo tanto se pisa el acelerador del drama. Así, para el episodio de hoy, hay mucho sitio para las lágrimas –o al menos, ese es el objetivo de sus guionistas- y poco para la risa. Se intenta diluir un poco la tragedia en un par de ocasiones, pero el tono y la perspectiva es tan funesta que no consigue contagiar.

Y lo peor es que seguimos sin avanzar. Descaradamente, la serie parece haber definitivamente encallado y no ofrece más de lo que nos ha estado dando estos últimos casi diez capítulos precipitándose hacia el desenlace sin otra cosa que dar giros concéntricos. Y es una lástima porque la misma prometía mucho y al final… Pero no adelantemos acontecimientos; la cuestión es que en esta entrega entre videoclips y flashbacks ya vistos, el episodio no puede evidenciar otra cosa que ese espíritu de relleno que no paro de reflejar.

Por si faltase algo, a la cita no fallan ni los habituales bandazos a los que nos tienen acostumbrados los guionistas. Aunque más que ‘bandazos’ podría decir ‘incongruencias’ ya que cada vez se da una versión nueva, incluida explicación y remedio, de la “enfermedad” del protagonista. Yo creo personalmente que están mareando la perdiz para que llegados al desenlace nadie cuestione la solución que se dé.

Lo mejor, por destacar algo, las interpretaciones. Por el otro lado, la reducción de cuota de pantalla hoy del personaje de Dae-Han, al menos es chocante; se nota que lo han hecho para no profundizar/destripar mucho en la relación padre-hijo evitando liar más la cosa para que no se le vean las vergüenzas a sus responsables.

CAPÍTULO 15º: Tocados y hundidos.

Shin-Hyeong no conseguirá desvelarle su secreto a Ha-Su debido a la aparición de unos… misteriosos seres. Pero ello no impedirá que siga adelante con sus planes. Incluso engañará a la jovencita diciéndole que se operará para tranquilizarla; sin embargo, sus intenciones son otras, como se lo confesará al propio Gerente Sung cuando se despida de él. Por otro lado, los planes del Director Jung comenzarán a venirse abajo cuando la estrategia del protagonista, con ayuda de alguna vieja alianza, empiece a funcionar. Ni siquiera la Secretaria Ji-Yun lo apoyará a pesar de abrirle su corazón. Solo le queda una cosa por dejar resuelta a Shin-Hyeong: confesarle a Ha-Su de una vez por todas su verdadera identidad.

Bueno, pues todo queda abierto para el último capitulo. La verdad es que la serie será como será, pero al menos ha conseguido mantener el interés hasta el final. Aunque claro… en ello ha contribuido la ambigüedad que los guionistas han puesto en funcionamiento manejando el asunto a su antojo, cambiando incluso las reglas cuando les convenía.

Dejando de lado esto y circundándonos a la entrega de hoy, decir que al menos hay que agradecer que nos hayan dado un respiro ante el drama que estábamos/estamos viviendo. Hoy la tragedia solo asoma en dos escenas –la de despedida del bueno del Gerente Sung y la del final- pero en el resto de metraje se respira buen rollo. Y es que parece mentira que a estas alturas algunos guionistas no se den cuenta que con risas se puede hacer algo más entrañable que con lágrimas. La escena de padre e hijo en los baños, auténtica y encantadora.

Por otro lado, sí, seguimos encontrándonos con rellenos –el pasaje de los dos compañeros de la protagonista con las cremas faciales es de traca, por no calificarla de otra manera- pero a diferencia de otros capítulos no se hacen ni tan pesados ni tan evidentes.

Para casi acabar, aunque ya lo hayamos visto, señalar esa representación de los “marcianos” como si de una boy-band se tratase solo refleja lo estandarizado/estigmatizado que está el mercado del entretenimiento local.

Lo mejor de hoy, la vulnerabilidad que muestra hasta en dos ocasiones el Director Jung. La lástima es que ha llegado tarde y no lo han sabido aprovechar.

CAPÍTULO 16º: Decepción.

Shin-Hyeong terminará aislándose para ahorrar más dolor a sus allegados. Así, aceptará lo que tenga que venir sin casi despedirse de estos. Una vez en su estado natural intentará de nuevo apartar a la gente que más le quiere, pero…

Se acabó, y lo ha hecho desgraciadamente haciendo honor a lo que nos estaba ofreciendo en las últimas entregas: relleno y cruce de cables de los guionistas.

Sobre lo primero, no hay mucho de que hablar: todo el episodio se lo pasan con moñadas y recuerdos para acumular lo importante en los últimos diez minutos.

Y cuando llega esto, casi da la risa floja… casi o sencillamente la da. La solución de los guionistas es para echarlos de patitas en la calle. Se olvidan de marcianos, meteoritos y demás para tirar por el camino de en medio sin más explicación y objetivo que… Me callo que sino lo destripo. Lo cierto es que se nota a la legua que es una solución rápida y precipitada para acabar de una vez por todas la serie.

Y ya no es solo la resolución sino la manera de tomarnos el pelo. ¿De verdad que con representación incluida de marionetas Ha-Su aún no había adivinado que Shin-Hyeong era Choi Go-Bong? Pues que cortita, por no decir LERDA, es la pobre.

Y por si faltase algo, el montaje es lamentable. En medio de varias escenas lacrimógenas nos las cortan para meter otras situaciones que ya no restan sino eliminan toda emotividad. Y que diga yo eso…

Por último, que haya que ver los títulos de crédito para ver cómo acaban unos personajes, no habla nada a favor de la serie…

CONCLUSIONES:

“Mr. Baek” es una serie que ha ido de más a menos de una manera alarmante quedándose sin contenido ni ideas. Hubiese quedado redonda como una serie de 12 capítulos…

…como una serie de 12 capítulos y si la protagonista hubiese estado más acorde a lo que se nos ofrece habitualmente en el país. Esta Ha-Su es demasiado blandita, tímida y poca cosa. Acostumbrados a mujeres extrovertidas y pizpiretas, la protagonista no ha brillado como debería, y se ha notado.

Por otro lado estaba claro que Shin Ha-Gyun era la estrella del show, pero es que no solo no se le podía hacer ninguna objeción sino que nadie conseguía hacerle sombra. Solo Lee Mun-Sik en la parte de comedia se ponía a su altura, pero los guionistas ya se ocuparon de que este no destacara tanto. Y no es culpa de Ha-Gyun, ya que como he dicho su labor es irreprochable, se notaba que disfrutaba haciendo su trabajo, sino de las malas decisiones de sus responsables.

Así también se ha notado que los secundarios no han recibido el trato que merecían. Esta es una de esas pocas ocasiones donde en un K-Drama no han sabido aprovechar a los secundarios. Ya no solo con el mencionado Gerente Sung/Lee Mun-Sik sino con el resto. En la parte final han intentando remediarlo con la pareja de compañeros de la protagonista, pero resultaba tan evidente que estaban rellenando –incluso en más de una ocasión los han utilizado de excusa para hacer publicidad de algún producto comercial- que perdían hasta la gracia.

El argumento parecía en un principio estar bien planificado, pero poco a poco se ha ido viniendo abajo. El ejemplo más claro no solo lo tenemos con el “milagro” y su resolución sino con el trasfondo corporativo que con tal de no aburrir ha sido maltratado y hasta ridiculizado. Lo bueno, junto a lo de no hacerse pesado, es que el villano de la función no ha sido tan malo, y por lo tanto eso que hemos ganado. Los cliffhangers, engañosos siempre.

Por último, con decir que el escaparate publicitario ha tenido más protagonismo que el apartado musical, aclara que al final todos se han dejado llevar.

Resumiendo; sin ser una mala serie ya que entretiene, “Mr. Baek” prometía mucho más de lo que finalmente ha dado. Las expectativas solo se han cumplido respecto a Shin Ha-Gyun, que por sí solo mantiene la serie. En la parte final le ha faltado más concreción y ese humor que nos había encandilado al principio. A esperar a que llegue otra mejor.

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MISTER BAEK (II) – Korea del sur – 2014 – Kdrama – (Ep. 6 al 10) de 16

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BREVE RESUMEN DE LOS 5 PRIMEROS CAPÍTULOS:

Choi Go-Bong es un septuagenario dueño de un imperio. De carácter irascible, no deja que nadie le eche una mano al frente del negocio, por lo que se ha ganado la antipatía de sus hermanos que, o quieren verlo ya muerto o le intentan zancadillear sus operaciones. Su hijo Dae-Han, es un poco cabeza loca, lo que impide que su padre deposite en él su confianza. Un día, sufrirá un accidente, y sin saber cómo, recuperará su juventud. Como, salvo su hombre de confianza, nadie va a creer lo que le ha pasado, aprovechará la coyuntura para averiguar quiénes verdaderamente están de su lado. Así urdirá un plan para hacerse pasar por un hijo bastardo de nombre Choi Shin-Hyeong. Por el camino irá intimando con Eun Ha-Su, una jovencita por la que empezará a sentir algo. El problema es que su hijo parece haberse enamorado también de la misma… Pero sus quebraderos de cabeza irán más allá de los sentimentales cuando alguien cuya identidad todavía desconoce esté pujando fuerte y de manera no muy honesta por su empresa.

CAPÍTULO 6º: Empiezan los efectos secundarios del milagro.

Tras perder su posición en la Daehan, Choi Shin-Hyeong deambulará por Seúl sin ser consciente de su nuevo status; y es que su orgullo no le permite reconocer que se ha convertido en un perdedor. Ni siquiera cuando Ha-Su le ofrezca quedarse a pasar la noche en su casa, este aceptará. Finalmente terminará tirado en un parque donde lo acogerá un grupo de vagabundos. El destino lo llevará al día siguiente a ser el “invitado” de un acto benéfico de la propia Daehan, provocando no poco revuelo entre los inversores que toman el hecho como un signo de prepotencia del nuevo Presidente Dae-Han. Harto, este decidirá abandonar el mando de la compañía dejándola en manos de su tío. Finalmente el Gerente Sung llegará a un acuerdo con el hermano de Ha-Su para que Shin-Hyeong se quede en casa de estos mientras encuentran una forma de recuperar el poder de la empresa.

Episodio equilibradísimo entre comedia y romance, aunque bien es cierto que prevalece el humor ante los sentimientos, algo de lo que personalmente me congratulo.

En esta ocasión no será Lee Mun-Sik el que lleve el peso de la comedia sino el mismo Shin Ha-Gyun que mediante su ya asimilada sobreactuación desplegando todo tipo muecas y gestos, nos lo hará pasar bomba. La primera parte del capítulo, con todo ese rollo de los vagabundos resulta forzado sí, pero no deja de ser divertidísimo.

Porque sentimentalmente la cosa avanza por buen camino, aunque eso sí, previsible. Me gusta cómo se está enfocando la relación de los dos protagonista relegando ya al “cara de palo” de Dae-Han. Los celos siguen siendo la herramienta más útil de los guionistas surkoreanos sacándolos de nuevo a relucir; y eso que las cosas, dígase sentimientos, todavía no han arraigado. No quiero pensar cuándo las situaciones se vayan aclarando.

Aunque tampoco quiero pensar en una componente dramática, y ya nos comienzan a enseñar la patita cual lobo disfrazado con esos ataquitos tan desmoralizadores de Shin-Hyeong. Espero que solo sea una –mala- excusa pasajera para provocar situaciones…

Para acabar, como siempre los detalles. El primero, la cura que le hace la prota a Shin-Hyeong por encima de chaqueta y camisa. Si, señor: higiénico y práctico. El segundo, que seguimos con los anuncios. Hoy, cierto zumo de pomelo. Y tercero que me toca muy de cerca, esa mención a la “Tomatina” y a su guerra de tomates. Para aquel que no lo sepa, un servidor tiene su chalet en la localidad valenciana de Buñol que es dónde se celebra. Motivo de orgullo.

CAPÍTULO 7º: Fuego cruzado.

Tras la celebración del “Día Rojo” y su consecuente éxito, Dae-Han comenzará a estar bien visto entre los accionistas de la compañía, situación que enojará a su tío, contraatacando y despidiendo no solo a todos los empleados que eran cercanos de su hermano Choi Go-Bong sino también a los interinos. La primera de ellos será la Secretaria Hong Ji-Yun, pero Dae-Han le prometerá que reconducirá la situación. Y mientras todo esto ocurre en la empresa, Shin-Hyeong y su hijo se enzarzarán en una pelea por ver quién de ellos conquista a Ha-Su. Así, y para tenerlo controlado, el benjamín de la familia Choi decidirá que su “hermanastro” resida tanto en la casa de su padre como que vuelva a trabajar en la Dae-Han. Por otro lado el destino llevará al Gerente Sung a descubrir la confabulación de la hermana de Go-Bong con el Director Jung Yi-Gun, situación que aprovecharán para derrocar al actual Presidente de la compañía. Sin embargo, con ya Dae-Han al frente de nuevo de la empresa, estallará el escándalo…

Episodio centrado en el melodrama con apuntes de estrategia empresarial. No pasará por ser de los mejores de la serie, pero tampoco de los peores.

Porque por un lado el triángulo conformado por padre, hijo y espíritu santo, perdón, Ha-Su no solo es algo ya patente sino hasta, si se me permite, casi obsesivo. En este capítulo son varias las ocasiones en las que vemos a Shin-Hyeong y Dae-Han pelearse por la joven. Parece que no haya otra cosa…

Por suerte, la lucha de poderes de la familia cubre esos espacios que no ocupan los sentimientos y nos podemos olvidar un poco de ello. Y es que encima, a Lee Mun-Sik cada vez lo tienen más arrinconado y por lo tanto el humor aparece poco.

Por suerte hoy hemos tenido ese simulacro de “Tomatina” que llena de orgullo a españoles y sobre todo a valencianos como un servidor, que por unos minutos aporta ese entretenimiento vacuo que aligera la trama. Eso, y la especie de “videoclip” en la piscina, ingrediente que hasta el momento echábamos a faltar también en el serial. Por frívolo que parezca, a veces es necesario algo de superficialidad.

Para acabar, y hablando de superficialidades, una de chorradas. Hay que ver cómo son los surkoreanos con lo de tapar las marcas. Hoy sin contemplaciones le colocan un post-it a la protagonista en el jersey con tal de que no se vea el logo de “Le coq sportif”, cuando además se reconoce a la primera. Para eso, ponle una prenda de vestir blanca y anónima…

CAPÍTULO 8º: Sospechas y sorpresas.

Dae-Han no entiende por qué su hermanastro está queriendo inculpase en su lugar en el escándalo sexual que ha saltado a la primera plana de la prensa. Se lo preguntará, y este le dirá que es algo normal entre hermanos: sacrificarse por el bien común. No solo no se lo creerá sino que recelará de su actitud. La policía intervendrá en el asunto, poniendo en peligro de nuevo la identidad de Shin-Hyeong. Por suerte, resolverán el caso gracias a las cámaras de seguridad del hotel descubriendo que todo fue un montaje para desprestigiar a Dae-Han. Y mientras todo esto pasa, el Director Jung, viendo como todos sus planes no surten efecto, decidirá cambiar de rumbo proponiéndole por sorpresa matrimonio a la Secretaria Hong. Otros conspiradores como son el resto de la familia Choi, comenzarán a sospechar que Shin-Hyeong es en realidad su hermano fallecido, pero la idea es tan surrealista que finalmente la desecharán. El que no solo se atreverá a planteárselo sino incluso decírselo al propio implicado y a Ha-Su será Dae-Han.

Volvemos a encontrarnos con un estupendo episodio gracias sobre todo al habernos ahorrado esas peleas de celos entre padre e hijo por Ha-Su. En lugar de ello, la entrega de hoy la protagoniza el humor y el juego de sospechas y revelaciones.

El humor, porque todo adquiere un tono más distendido con la intención de entretener sin necesidad de recurrir a rellenos o videoclips. Lee Mun-Sik sigue sin aparecer demasiado, pero por suerte la cuota de comicidad es ocupada por otros personajes secundarios como la compañera de trabajo de Ha-Su o los propios protagonistas -¡qué decir de ese guiño a “La dama y el vagabundo”!- , mucho más sueltos sin tener que llevar a sus espaldas la carga sentimentaloide de otros capítulos.

En este aspecto, me gusta que la balanza se incline claramente a favor de Shin-Hyeong; de hecho, Ha-Su parece que solo tiene ojos para este. De todas formas, de sobras conocemos cómo funcionan los melodramas y comedias románticas en el país como para saber que de un día para otro las cosas pueden dar un giro de 180º. Disfrutemos al menos del momento. La parte mala es lo “cortos” que pintan a unos y otros… ¿No se dan cuenta de las “señales”? Venga, hombre…

Por otro lado, la explicación que nos dan del “milagro” comienza a señalar ya hacia el desenlace de la serie, y si bien aún es pronto, empezamos a barruntar lo que pasará. No obstante, hay que agradecer que se tomen el tema con humor.

Por último, un apunte que puede pasar desapercibido pero que ya no es tan gracioso. Por si alguien no se había dado cuenta, la sociedad surkoreana es algo homófoga. Parece mentira dada la pinta de algunos de sus jóvenes, pero aquí queda patente cuando se sugiere una relación homosexual entre Shin-Hyeong y Dae-Han, y no solo se escandalizan sino que lo censuran.

CAPÍTULO 9º: Sonrisas y lágrimas.

La acusación basada en la disparatada hipótesis de Dae-Han se quedará en solo eso, en un disparate. Shin-Hyeong logrará salvar por enésima vez su tapadera. Sin embargo, no será el único que llegue a la misma conclusión ya que la Secretaria Hong también ha estado atando cabos. La diferencia es que tras decírselo al propio Go-Bong, este lo admitirá. Pero las confesiones serán recíprocas ya que el rejuvenecido magnate le hará notar que se ha dado cuenta de que esta siente algo por Dae-Han. Con todas las cartas boca arriba sobre la mesa, ambos decidirán poner en marcha un plan para salvar uno de los hoteles menos rentables de la compañía, hotel que los hermanos de Go-Bong quieren para sí para montar un próspero outlet. Y mientras todo esto sucede la relación de este con Ha-Su avanza, hasta que Shin-Hyeong se dé cuenta de que su hijo realmente está enamorado de ella…

Episodio de transición donde lo único notable del mismo, lo único trascendente, se sitúa en los últimos cinco minutos.

Por lo demás, tonteo de la pareja protagonista y poco más, historias secundarias de relleno relacionadas con el pasado de Go-Bong. Al menos, malos rollos no tendremos. La verdad, y por escribir algo hoy, es que la serie de momento no se está caracterizando por resultar un drama o por sus personajes negativos.

Es cierto que tenemos sobresaltos, como el final del capítulo o el que barruntamos según se vaya acercando ese límite de 48 días, pero no podemos decir que padezcamos mucho. Al igual que los villanos; gente ambiciosa que quiere el poder la hay, pero de momento, todos sus planes han salido mal. Y nosotros que nos alegramos.

Lo peor, como casi siempre en el serial y es más un detalle que algo a poner en una lista negra, la excesiva dependencia de comercializar marcas. Desde ese Samsung Galaxy 6 Edge que nos acompaña desde el principio hasta la cadena de estética donde hoy ponen guapos a la pareja de tortolitos.

CAPÍTULO 10º: Deseos.

A pesar de la resistencia del bueno del Gerente Sung para que Shin-Hyeong no sea intervenido, este será finalmente operado. De la misma saldrá bien, pero la convalecencia le servirá para reflexionar, por lo que se escapará del hospital para aclarar definitivamente sus ideas. Sus “allegados” se preocuparán por él, pero la vida debe seguir. Finalmente reaparecerá con la intención de, sabiendo que quizás le queden pocos días de vida, cumplir los deseos de sus seres queridos; así, si tiene que irse al otro barrio, no lo hará con remordimientos. Dae-Han por su parte pondrá en marcha un plan para salvar el Hotel con el que siempre soñó su padre, y donde este pasó los últimos días junto a su madre. Para ello debe reunir voluntarios entre los trabajadores de la empresa, pero nadie parece querer echarle una mano. Solo Ha-Su conseguirá convencer a algunos de sus compañeros. Una vez allí coincidirá con Shin-Hyeong, y ambos terminarán por dar rienda suelta a sus sentimientos.

Llegamos a otro episodio de transición donde el romance le gana la partida, desgraciadamente para mí, al humor y al propio contenido.

Para empezar, notamos que estamos ante un episodio de relleno cuando, más que meter videoclips, van dando bandazos. Al principio parece que iba a volverse la tortilla como decía en el análisis del anterior capítulo, y que Ha-Su empezaría a interesarse por Dae-Han habiéndose Shin-Hyeong retirado de la pelea sabiendo que su triste final está cerca; pero luego ves esa parte final de capítulo y no sabes si tirarte de los pelos o qué. Algo parecido pasa con la operación… tanto drama y empeño del Gerente Sung para nada. ¿Para qué tanto rollo con lo del meteorito?

Otro asunto es el de Secretaría Hong. ¿No habíamos quedado en que esta y Shin-Hyeong habían llegado a un acuerdo y que ya sabían de qué pie cojeaba cada uno? Hoy parece que ni se acuerdan de ello. Y si hablamos de incongruencias no hay que olvidarse del trato del protagonista al Gerente Sung: sí, es algo gracioso, pero al final va a tornarse en algo cruel: un tío que desde el principio está mostrándote su apoyo, y tú no paras de tratarlo como a una mierda. Bien podría haberlo incluido en sus deseos.

Para acabar, dos detalles: uno, esa escena dramática que perpetra Shin Ha-Gyun. Polivalencia. Sobreactuará en las escenas cómicas lo que queramos, pero podemos pedirle cualquier registro que lo hará convincentemente. Y dos, la película que ven los protagonistas puede ser muy romántica, no lo niego, pero leer subtítulos no ayuda a que el ambiente… se caldee. Por cierto, que yo sepa –y lo he corroborado en el imdb- Alain Delon nunca ha trabajado con Michel Safra, así es que no sé qué guionista ha metido la pata…

MISTER BAEK (I) – Korea del sur – 2014 – Kdrama – (Ep. 1 al 5) de 16

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Tras la decepción que supuso “You’re all surrounded”, la supuesta garantía de tener actores conocidos al frente de un reparto, se me vino abajo. Así es que para la siguiente elección tuve que sumar algún factor más para no encadenar fiascos, y qué mejor que una premisa poco habitual en las telecomedias surkoreanas como la ficción fantástica. Y sí, aquí es más bien una excusa propiciatoria, pero bueno, siempre es una buena… “chispa” para poner el motor en marcha. Vayamos con ella ya.

CAPÍTULO 1º: Muchos personajes, muchas sensaciones.

Choi Go-Bong es un septuagenario hombre de negocios dueño de un imperio. Sin embargo no es feliz. Su hijo es un vivalavirgen que siempre está en los titulares de la prensa rosa a causa de los escándalos que provoca, y sus hermanos solo esperan que muera para poder heredar algo. Así, el humor del hombre es agrio y su actitud, casi insoportable. Solo su secretaria y chofer, lo aguantan. Un día acudirá a un acto de un centro de la tercera edad que patrocina, y el destino hará que conozca a Eun Ha-Su, una joven voluntaria que busca su lugar en el mundo. Tras confundirlo con un anciano más del centro y tratarlo de tú a tú, Go-Bong se enamorará de ella a pesar de sus obvias diferencias sociales y de edad. Pero las casualidades no acabarán allí ya que Ha-Su acabará trabajando como doncella en el hotel de este. Sin embargo, un nuevo malentendido provocará que el anciano crea que esta se ha acostado con su hijo, por lo que pedirá a la secretaria Hong Ji-Yun que la despida. Esa misma noche, bajo una lluvia de estrellas, sus caminos volverán a encontrarse.

Para empezar, la cosa apunta maneras. Me esperaba algo más divertido, pero también es verdad que tocaba presentar a los personajes, y esto siempre quita un poco de libertad. Pero por partes.

El protagonista –versión anciana- es un poco histriónico. La sobreactuación de Shin Ha-Gyun no se puede negar, pero conviene no olvidar que estamos ante un estereotipo y por lo tanto, acorde con lo esperado. Sobre el resto de personajes aún es pronto para opinar por lo que solo diré que ya se atisban muchas relaciones sentimentales entre unos y otros.

Antes de acabar no puedo pasar por alto la representación del “milagro” del protagonista. Dejando de lado la moñez del mismo, creo que está mal explicado. Podrían haberlo dejado simplemente en lo del meteorito, pero juntarlo con lo del sueño de la noche anterior lleva otras connotaciones que no cuadran mucho. En fin…

Y nada más, puede parecer que porque no haya comentado mucho el capítulo dé poco de sí, al revés, es bastante denso, pero hay que tener en cuenta que hay muchas presentaciones y esto relativamente no se presta a comentarios profusos.

CAPÍTULO 2º: Tiempo para reír.

Go-Bong pronto se acostumbrará a su nuevo estado. Lo primero que hará será acudir a su médico para averiguar cómo ha podido obrar el milagro, pero este lo tomará lógicamente por un demente. Advertido, decidirá momentáneamente dejar de lado el origen de su rejuvenecimiento para centrarse en la acusación de desfalco a raíz del dinero encontrado en el accidente. Así decidirá acudir a la central de su empresa cruzándose con su hijo y Ha-Su. Bajo riesgo de que lo vuelvan a tomar por loco, se buscará un aliado que le ayude en su cometido; este no será otro que su chofer y hombre de confianza Sung. Al principio no le creerá, pero contándole algunos detalles que solo él conoce terminará convenciéndolo. Así, acudirán a la sala de control para, por medio de las cámaras de seguridad, averiguar quién metió el dinero en el maletero del coche. La cosa no terminará como esperaban…

Una vez dejadas atrás las presentaciones nos encontramos, como por otro lado esperábamos, un episodio lleno de gags y risas, tanto que tengo miedo de que luego la cosa se vuelva más seria y echemos de menos el humor. Pero bueno, eso está todavía por llegar así es que disfrutemos el momento.

La verdad es que las situaciones se prestan a ello, y su protagonista se deja llevar ofreciéndonos, en el lado menos positivo, algunas sobreactuaciones que no gustarán a los más exigentes. ¿Qué se beneficia de la natural condescendencia hacia el género? Por supuesto, pero es lo que queremos. Un Go-Bong comedido sería como una guindilla sin picante. En todo caso, no todo se ha de centrar en el protagonista ya que hay otros gags donde este no está involucrado que también resultan graciosos. Hablo por ejemplo de esa escena en la que Ha-Su regresa a su casa con claras vinculaciones al género del terror. Que sí, que resulta muy forzado, pero aún es pronto para que salgan a colación situaciones más espontáneas como los clásicos enredos. También es pronto para que surja el romance y/o melodrama, pero casi es mejor, ¿no?

En la misma línea vemos a Jang Nara falta de chispa, pero todo llegará…

Por otro lado, que bien nos va a venir la complicidad de Lee Mun-Sik. Si uno repasa en la red el reparto encontrará el nombre de este muy relegado, como si fuese un secundario más; sin embargo va a resultar clave, y no solo para que la serie no decaiga en su objetivo de divertir. Y es que cuando digo que los cómicos en aquel país están infravalorados…

Por último, solo una objeción: que resulta muy claro quien está moviendo los hilos en la compañía del protagonista. Y es que los surkoreanos son tan inocentes e ingenuos que resultan previsibles. He dicho.

CAPÍTULO 3º: Mujeres borrachas, secuestradores y suicidas…

Go-Bong –o más bien Choi Shin-Hyeong- terminará de convencer a Ha-Su para que le deje ver las grabaciones de la camioneta para averiguar quién le metió el dinero en el maletero del coche. El problema es que la camioneta está en el desguace por lo que tendrán que correr para que no destruyan la única pista que les puede llevar al culpable. Finalmente lo conseguirán, pero acabarán tan tarde que “casi” pasarán la noche juntos. Casi, porque la verdad es que ella terminará ebria y él tendrá que llevarla a cuestas a su casa. Al día siguiente Shin-Hyeong le pedirá al gerente Sung que le busque un empleo en el hotel, y ello provocará que Dae-Han, con ya la mosca detrás de la oreja, llegue a la conclusión de este es en realidad el secuestrador de su padre. Pero este no es el único problema del protagonista ya que poco a poco comprueba como su familia realmente solo lo quería por su dinero. Perseguido, con pocos apoyos y aún menos salidas, Shin-Hyong decidirá poner en práctica un plan: suicidar a Go-Bong.

Seguimos manteniendo el nivel de los anteriores capítulos sumando si cabe aún más humor gracias a la entrada del esperado enredo. La parte final, la de Go-Bong intentándose esconder en su casa y el encontronazo con Ha-Su, es de puro dibujo animado, o por aproximación, anime. Pero ya no solo son esas entradas y salidas de estancias con puertas abriéndose y cerrándose tan características del género, son esas recreaciones de los pensamientos de los personajes las que dan rienda suelta al humor. Eso y las definitivamente sobreactuaciones de Shin Ha-Gyun a las que más que acostumbrarnos, terminamos por necesitar.

La contrapartida negativa la encontramos también en la parte final. Aún suponiendo que en la siguiente entrega nos resolverán qué pasó o qué está urdiendo el protagonista, quedan muchas respuestas que dar. ¿Dónde duerme el protagonista? ¿Cómo ha fingido el suicidio? Etc.

Para acabar, ¿cuántas veces hemos visto en la pequeña y gran pantalla de aquel país a una mujer bebida siendo llevada a cuestas por un chico? Más allá de las connotaciones machistas que alguno/a crea que tiene, esto es ya todo un icono de la industria del entretenimiento surkoreano.

CAPÍTULO 4º: ¡Tachán!

La familia Choi quedará desolada por la muerte de su patriarca. Dae-Han será el único que mantendrá viva la llama de la esperanza ya que a pesar de tener la carta de suicidio nada se sabe del cuerpo. Cuando por fin encuentren el cadáver de su padre, se derrumbará; y ya no es solo el shock por la muerte de este sino la lucha interna entre sus tíos por hacerse con el poder de la compañía. Pero nosotros ya sabemos que todo esto es una estratagema urdida por Choi Shin-Hyeong para descubrir quiénes buscaban su ruina. Así descubriremos cómo este junto a Sung y al médico que lo ha estado tratando estos últimos 10 años, al que al final han convencido, han engañado a todos. Pero esa era la primera parte del plan, la segunda conseguir meter al propio Shin-Hyeong en la “maquinaría” de la familia Choi. Valiéndose de un inteligente –e irrebatible- ardid, el joven convencerá a todos de que…

Ufff… hacía tiempo que no veía un episodio tan redondo en un serial surkoreano. Varios son los motivos, pero dos son sus principales valedores: uno, el equilibrio entre humor y sentimiento, y dos el creíble, a pesar de todo, giro argumental que le han dado a la serie.

Sobre lo primero, no tiene mucha explicación: Lee Mun-Sik, absolutamente sublime. No figura entre los nombres principales del reparto y sin embargo lleva todo el peso de la primera parte del episodio, esa parte donde luce el humor. Pero claro, no nos es nueva la indiferencia de la industria hacia la comedia. ¿Resignación? No, para eso estoy yo, para reivindicar a los que nos hacen reír y olvidar nuestras penas…

Y con eso de las penas llego al otro extremo. Entre la tristeza por la muerte de Go-Bong, la eterna melancolía de Ha-Su y los conflictos interiores de Dae-Han, los amigos del drama y del sentimentalismo estarán también de enhorabuena. Se roza peligrosamente la ñoñería, pero gracias a extremar las situaciones consigue emocionar, que es para lo que al fin y al cabo está hecho. Peor sería si encima resultase ridículo. Y sobre esto se ha de aplaudir que a estas alturas –vale, acaba de empezar pero habitualmente yo ya barrunto enseguida cómo quedará la cosa- todavía no encuadre muy bien a las parejas. ¿Estamos ante uno de esos triángulos amorosos de siempre? Seriosly? Es que no me imagino a futuro una lucha padre-hijo por la misma mujer, y más cuando no sé cómo acabará Shin-Hyeong. Espero que los guionistas no resulten tan obvios como para plasmar ese tópico de padre sacrificándose para “dejar paso a su hijo”… Aunque bien visto, los dos jóvenes son tal para cual, a cual más paradito. Ese es para mí uno de los fallos de la serie: si esta Dae-Han fuese tan pizpireta como otros personajes de otros seriales sería la leche.

Sobre el otro aspecto –el giro argumental que me callo para no destriparlo-, ningún pero. Hasta me ha sorprendido. Aunque lo del engaño sea un poco… forzado, la solución elegida encaja a la perfección y no resultaba previsible. Por una vez parece que los guionistas se han escurrido las neuronas. Eso sí, no quita que en anterior episodio nos engañasen un poco sacándonos a Shin-Hyeong haciendo acto de aparición en su propio funeral. Hoy eso ha sido, por motivos lógicos, omitido.

Recapitulando, espero que todos estos aciertos no se queden aquí y solo sean un prólogo de lo que aún está por venir…

CAPÍTULO 5º: Ni carne ni pescado.

Tras hacerse con el poder de la Daehan, Shin-Hyeong pondrá en marcha un plan para recuperar terreno en el mercado bursátil. El problema es que nadie entiende sus intenciones. Su primera orden será que casi todos sus empleados se pongan a buscar el dinero perdido en el accidente. Como la opinión pública creía que este era dinero negro, no faltarán los calificativos despectivos de toda clase hacia este. Incluso sus propios trabajadores desconfiarán del liderazgo de su nuevo jefe. Y mientras todo esto sucede, Dae-Han se negará a aceptar los designios de su padre fallecido refugiándose en Ha-Su, lo que despertará los celos de Shin-Hyeong. Este no solo tendrá que lidiar con las decisiones erráticas de su hijo sino que sus propios hermanos intentarán que caiga en una trampa; por suerte, saldrá airoso de la misma. De lo que no podrá librarse es del último contratiempo que le saldrá al paso: alguien robará los papeles donde Go-Bong dejaba por escrito que su “hijo pródigo” sería su heredero, dejándolo literalmente en la calle.

Tras una entrega tan satisfactoria como la anterior, ahora nos encontramos con un capítulo de transición. Para empezar, humor no tendremos mucho, solo el representado por algún gesto del maestro en estos menesteres Lee Mun-Sik y poco más.

Por lo demás, seguimos padeciendo la languidez de la protagonista, el carácter caprichoso de Dae-Han y los habituales intentos desde el exterior por desestabilizar el poder corporativo de toda producción televisiva centrada en el mundo de los negocios. Así es que más que ponernos a hablar del argumento, voy a centrarme en los detalles.

Si en la anterior cita decía que no veía muy claro eso del triángulo amoroso, hoy se nos presenta a las claras. Que sea creíble es otra cosa. Por otro lado, a estas alturas no tengo muy claro de qué trabajan parte de los personajes de la serie. No sé si son recepcionistas de hotel, administrativos o qué. Fallo de los guionistas por no definir bien los roles.

Otra más. A veces se abusa de ser un escaparate comercial. Hoy entre la marca “Bally” y el dichoso Samsung Galaxy Edge…

Y por último, pero no menos importante, por mucho que lo disfracen, es demasiado evidente quién es el villano de la función…

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