BEFIKRE -Aditya Chopra – India (Bollywood) – 2016 – Comedia romántica

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A ver… pongamos los puntos sobre las is. “Befikre” es una comedia romántica. Repito, comedia romántica. Entonces… ¿a quién le importa que su final sea previsible? Si todos -seamos sinceros por una vez- esperamos y sobre todo, queremos que acabe así. Y vale, podéis ponerme en el disparadero si estoy adelantándoos su desenlace, pero no hay que ponerse en plan cafre como la prensa especializada en su país para criticar a la película en plan despectivo porque su guión no traiga nada nuevo.

Está claro que si una película es original tiene un aliciente extra que a nadie le viene mal, pero yo creo que al amante a este cine, al aficionado de a pie, lejos de ínfulas culturetas y expectativas utópicas, tampoco le importa demasiado si al fin y al cabo le están ofreciendo lo que busca.

Porque “Befikre” como comedia romántica gira en torno a un tema tan explotado como el de las relaciones sentimentales y los límites entre la amistad y el romance. Vamos, el viejo tópico que dice que entre dos personas de distinto sexo no se puede ser amigos.

Ahora bien, comencemos a diseccionar la película partiendo de esa misma base. Como he dicho, ese tema es un viejo recurso de guionistas y cineastas, más que nada porque casi todos nos hemos visto… ‘salpicados’ por ese ya principio de la psicología humana. No obstante, ¿podemos decir sin miedo a equivocarnos que esto es más habitual en la filmografía occidental que en Bollywood? En la India los clichés son otros debido a su particular cultura más cerrada. (No diré retrógrada. Uuupsss… lo he dicho)

Así es que sin querer quitar razón a los que de verdad entienden, de primeras ya tenemos algo original. Pero hay más. Sacar a relucir el tema ‘machista’ es quedarte en evidencia porque este es otro mal de tanto su cinematografía como, desgraciadamente, de su sociedad. “Befikre” arranca con un protagonista más centrado en mojar el churro -perdón- que en avanzar profesionalmente. Pero no solo es eso sino la postura casi misógina con la que se acusa a la protagonista de buscar constantemente la compañía masculina. Siendo finos, claro. Pero como he dicho, ya estamos acostumbrados aunque no deberíamos. La novedad en este caso es la naturalidad con la que se trata el tema del sexo. Que la pareja protagonista no esconda que el motor de su relación sea la atracción sexual es algo que no podemos pasar por alto.

Y como resultado de todo ello tenemos un primer tercio fresco, divertido y sí, por qué no, frívolo. Para el melodrama ya tendremos tiempo. La cuestión es que ese tono distendido encaja a la perfección ya no solo con el género sino con lo que uno busca en una producción de la YRF, principal -queramos o no- valedor del film. Y es que los más veteranos en esto del cine indio ya sabrán que la productora de la Dinastía Chopra es una de las que mejor sabe imprimir carácter y personalidad a sus obras. Así todo lo que aparece en la pantalla es colorista; límpido, brillante y cristalino, como un buen vino. Y la unión de una cuidada imagen con unos personajes atractivos y una historia que con sus fallos no deja de ser atrevidamente entretenida, conforman un producto al que el aficionado de por sí, puede ponerle pocas pegas.

Luego, como decía, llegarán las contrariedades y hasta el pesar, pero hasta en ese proceso que se dibuja hasta el desenlace -‘precipita’ en el peor de los casos si queremos ser más críticos-, encontramos suficientes alicientes como para pasar por encima de los tópicos. Por ejemplo, sus protagonistas.

Ya hemos dicho que los personajes, a merced de unos intérpretes carismáticos, se hacen querer con poco. Vaani Kapoor cumple con creces con ese rol de jovencita pizpireta, fresca y desenvuelta que últimamente prima en Bollywood. Es sin duda Ranveer Singh el que no solo como estrella más consagrada sino como joven ambicioso, se come la cámara metiéndose al público en el bolsillo. Como cómico puede pecar de caer en la sobreactuación, mal generalizado entre los intérpretes de su país y que sirve un poco de disculpa, pero en una película con este carácter tan necesariamente desenvuelto, sus a veces desmanes no solo encajan sino que se agradecen.

Y si ya hemos comentado que la imagen del film es otra de sus bazas no lo es menos su Banda Sonora y números musicales. Para empezar hay que decir que para un servidor, la Banda Sonora de “Befikre” me ha parecido una de las mejores del 2016.

“Je t’aime”, el tema que más se escucha en la película, es una de esas interpretaciones asiáticas de los típicos tangos europeos y significativamente, franceses. Dulce pero con ritmo, es imposible que no cale en el espectador/oyente. En la película se acompaña de una coreografía igualmente encantadora con lo que, como decía, es difícil que no encandile. Una vez oída, una vez recordada.

“Khulke Dulke”, por su parte, es bajo mi punto de vista, la menos buena del conjunto. De acentuado carácter local, es complicado diferenciarla de otros tantos temas escuchados en otras tantas películas. Digamos que es la típica canción india para congraciarse con los espectadores menos… ¿modernos?

“Labon Ka Karobaar” empieza lenta para convertirse en otro rítmico tanguete, precioso y comercial dispuesto a arrasar entre el público. Mucho acordeón y percusión electrónica para dejarse llevar y mover los pies al ritmo. Interludio instrumental para sacar partido a las coreografías sencillas pero resultonas. Y es que quizás esa sea la mejor palabra para definir el tema: resultón; divertido y conciso. No esconde sus intenciones.

“Love is a dare”. Ufffff… Tema instrumental que sirve de fondo para uno de los bailes más espectaculares de la película que ejecutan juntos los dos protagonistas. Bestial. La música es una mezcla de canciones de tanto el propio film como de otros insignes de la industria. Si ya de por sí es destacable, lo que lo hace brillar es la coreografía y, claro está, ejecución que se marca la pareja. Digno de ver. Casi por el número musical vale la pena la película. No digo nada más, solo recomiendo verlo.

“Nashe Si Chadh Gayi” es el tema estrella del disco. Con otro inicio lento, pronto se incorporarán elegantes ritmos electrónicos que nos obligarán a vibrar durante toda su duración. Destacar la ingeniería musical detrás del tema pues por encima de melodías comerciales se puede decir sin miedo a errar que tiene un sonido excepcional. Uno de los mejores temas del año.

“Ude Dil Bekfikre” es una especie de remix de los temas anteriores pero con la gracia que se convierte en un tema con entidad propia. ¡Y vaya vida! Otro temazo para bailar o cerrar los ojos y dejarse llevar.

“You and me” es uno de esos típicos temas de la YRF, simpático y divertido que al igual que decíamos con “Je t’aime”, se pega al cerebro como una garrapata sedienta de sangre, en este caso esperando que nos movamos al ritmo. El número musical en la película, idénticamente jocoso. Ejemplo modélico de cómo es el Bollywood más colorista.

Añadir que en “Befikre” figuran otros temas que no lo hacen en la edición de la Banda Sonora, bien porque son de otros films o bien porque no están licenciados. Sin embargo no desmerecen, al revés, enriquecen. El conjunto es excepcional.

Resumiendo; puede ser que no sea la historia más original del mundo, pero sí que convence dado el carisma y simpatía de sus protagonistas. Luego, cómo están revestidos, la música, los bailes, la fotografía… París, la convierten en una comedia romántica deliciosa, colorista y hasta divertida. De lo mejor del 2016.

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BAJIRAO MASTANI – Sanjay Leela Bhansali- India (Bollywood) – 2015 – Melodrama histórico

Bajirao

Si bien en términos comerciales esta “Bajirao Mastani” no se puede decir que sea la película del año (2015) en la India –“solo” fue la quinta más vista del país con una recaudación cercana a 55mill. de dólares USA- sí que podemos decir que artísticamente, es decir, a nivel de crítica y de premios cosechados, alcanzó este título honorífico. Con solo decir que el número de premios recogidos fue tal que mereció hasta una página solo para esta menester de Wikipedia para recopilarlos… Y es que la cifra, solo en las categorías que ganó, ya no digo nominaciones, ascendió a más de un centenar.

Pero esto no fue ninguna sorpresa para nadie, y quizás ello le resta méritos porque parecía que todo el mundo estaba predispuesto a ensalzarla.

La verdad es que desde que se anunció el proyecto el runrún fue importante y no tanto por los nombres de los protagonistas sino por el de su realizador, Sanjay Leela Bhansali, un tipo desde hace tiempo vinculado al éxito.

Sus “Devdas”, “Black”, “Saawariya” y “Goliyon Ki Raasleela Ram-Leela”, por cierto esta última película favorita de este origen para un servidor, han cruzado fronteras y ganado las loas de público y profesionales ajenos al panorama hindú/bollywudiense. Y es que si de Leela Bhansali tuviésemos que destacar una sola cosa entre sus muchas virtudes, sería su concepto artístico, visual, muy por encima de otros de sus colegas de profesión y no solo a nivel local. Al realizador indio no le importa tener que recurrir a trucos que entrarían en el terreno de lo fantástico si lo que quiere es impresionar al espectador. Véase por ejemplo ese salón con bóveda donde casi por obra de magia se ofrecen resultados casi holográficos. Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos poco a poco.

No obstante, a pesar de todo lo dicho,“Bajirao Mastani” no lo tuvo todo a favor ya que por ejemplo, en su estreno coincidió con el “Dilwale” de Shahrukh Khan convirtiendo la competencia entre ambas en todo un pulso. Es cierto que la de Khan se llevó el gato al agua en lo que al apartado económico se refiere, sobre todo gracias al empuje del galán a nivel internacional, pero como ya hemos dicho, el prestigio y los aplausos se los adjudicó esta.

Pero dejémonos de premisas y vayamos con la película.

Para empezar, la cosa no comienza nada bien, y no lo digo porque sus prestaciones sean catastróficas sino porque nada más arrancar se nos viene encima un texto que nos cuenta quién fue realmente este Bajirao y en él se nos deja caer, como el que no quiere la cosa y para aquel que desconozca la historia, cuál de las dos protagonistas fue la favorita del héroe. Total, adiós al triángulo amoroso y adiós a la tensión. Pedazo de spoiler. Puede parecer una tontería, pero quieras o no, le resta interés.

Otra cosa es que sus responsables, o responsable absoluto en este caso por parte de Leela Bhansali, quiera que esto le reste protagonismo a la puesta en escena, verdadero atractivo, como todos barruntábamos, de la película.

A nivel argumental “Bajirao Mastani”, a pesar de las docenas de nominaciones y premios a su guión, no es una maravilla. Tiene alguna ocurrencia en la primera de las batallas –solo tiene dos-  para demostrar el ingenio de su héroe a nivel estratégico, pero es bastante lineal. Es cierto que algunos diálogos poseen esa lírica tan característica de estos productos y, ya puestos, de su realizador, pero no deja de ser una pieza más del engranaje, es decir, no sorprende y hasta resulta previsible.

Es, como decía, en la puesta en escena, en su fotografía, capacidad de capturar la belleza, y números musicales donde el film se encuentra ya no solo un escalón por encima de la media sino incluso dos.

De medios “Bajirao Mastani” va sobrada. No solo son los cientos, miles tal vez de extras y el vestuario majestuoso, es desde el nivel de los efectos especiales hasta otro tipo de recreaciones realizadas ex profeso para la producción. Palacios, fortalezas, estancias… ese jardín con estanque, cascada y gruta… una suntuosidad como hacía mucho tiempo -bueno, vale, quizás exagero- no habíamos visto. Lo que sí que es cierto, es que en Occidente ya no se hacen películas así. Sin embargo, si solo fuese esto…

Con dinero, todo se puede. Otra cosa es que se tenga el talento, y Leela Bhansali ha nacido para esto. Decir que sabe cómo pocos dónde colocar la cámara –el 70% de los planos son en movimiento- me suena a una de esas frases que suelen esgrimir los profesionales de la prensa para dorar la píldora a alguien, rellenando de paso líneas de folios en blanco. Así es que yo me esforzaré un poco más y añadiré que por encima de esos pintores de “cámara” gorda -sorry, chiste malo- el realizador, productor, guionista y lo que se le ocurra, sabe buscar no solo el momento clave sino el detalle para que algunas escenas adquieran una dimensión más allá del simple encuadre perfecto. Ver p.e. a esa Priyanka recortada como una virgen con su propia aura. En esta ocasión no llega al nivel de, para un servidor, perfección de “Goliyon Ki Raasleela Ram-Leela”, pero pocas objeciones se le pueden hacer. En todo caso, ajenas a su “mise-en-scéne”…

Para mí, la gran diferencia entre esta y la que considero su “Obra Maestra” es que no llega a tocar la fibra. Al menos, claro está, a mí. Quizás sea como decía párrafos arriba que no existe el factor sorpresa y que todos sabemos que va acabar de forma dramática, pero son demasiadas las situaciones que se fuerzan para provocar un melodrama artificial.

Por lo que respecta a la “Sección de Coros y Danzas”, como era de suponer y vengo diciendo, sobresaliente. No solo la cantidad es elevada -casi una decena de números musicales- sino que la calidad va acorde con los medios, despliegue y antecedentes. Sería difícil y hasta aburrido reseñarlos todos así es que iré con los mejores -no hay malos- para al menos hacer una idea de por dónde van los tiros.

Todos están cortados por el patrón… ¿étnico/cultural? al que obliga la historia, pero ello no quiere decir que no exista diversidad.

“Deewani Mastani” es uno de los mejores números de baile que se pueden y se han podido ver en un film musical, no solo de Bollywood. No es que hayan muchos bailarines o que la coreografía sea técnicamente complicada, es que su composición está estudiada al milímetro, empezando por el escenario y terminando por el vestuario. Existe tal fusión que termina por hipnotizar. Y con otra vez los detalles -esos reflejos en los medallones de la bóveda- como personajes secundarios que terminan por darle una tercera dimensión a las representaciones. Magia y emoción, qué más quieres.

Menos trascendental resulta “Malhari”, pero a su favor diremos que por contra se nos presenta más vibrante y dinámica. Si en la anterior eran las mujeres las que nos cautivaban con su belleza y sensibilidad, aquí son los hombres los que demuestran su pasión con contundentes y espectaculares coreografías.

“Pinga” es la réplica femenina de la anterior. Quizá no es tan brillante porque abusa de esos conocidos giros masivos que aquí consideraríamos tipo Conga, pero no se le puede decir que no sean igualmente espectaculares.

Por acabar, el que espere ver una epopeya épica al estilo de la primera entrega de “Baahubali” que siga esperando. Tan solo hay dos batallas y poco cruentas. El espectáculo aquí reside en la belleza, no en la acción.

Resumiendo, teniendo muy presentes todavía tanto “Goliyon Ki Raasleela Ram-Leela” como sobre todo “Jodhaa Akbar”, con la que comparte una figura heroica y retórica religiosa, “Bajirao Mastani” se queda a medio camino a la hora de transmitir. Visualmente las supera resultando un espectáculo grandilocuente, pero le falta tanto acción como sentimiento sincero. 

Otro duelo en todo lo alto de la taquilla. Tras Korea llega la India.

Ayer en Korea comenzó el pulso entre “The Himalayas” y “The tiger” de las que os hablamos hace un par de días. Pero este no es el único duelo de peso en Asia ya que en la India mañana empieza otro no menos importante entre “Dilwale” y “Bajirao Mastani”.

El primero es un film protagonizado por la pareja más mítica que ha dado el país como es la formada por Shahrukh “King” Khan y Kajol (ambos juntos en “Mi nombre es Khan”, “Kabhi Khishi Kabhie Gham”, “Amor contra viento y marea”, etc.)

El segundo es una epopeya épica protagonizada por la actualmente de moda Priyanka Chopra gracias al serial norteamericano “Quantico”, Ranveer Singh (“Ram Leela”, “Gunday”, “Lootera”, etc.) y Deepika Padukone (“Piku”, “Happy new year”, “Una travesía de amor”, etc.)

Con estos repartos y precedentes, la batalla está planteada para romper la taquilla. Ahora bien… ¿quién ganará la batalla?

Bolly