SUI DHAAGA: MADE IN INDIA – Sharat Katariya – 2018 – Bollywood – Comedia

SuiDhaaga

Mira que me gusta la productora ‘Yash Raj Films’, pues esta vez, empezando la reseña al revés, por las conclusiones, he pinchado en hueso.

Me gusta la YRF porque es una de las pocas productoras que transmite una ‘marca de fábrica’, es decir, cuando uno ve una de sus películas ya sabe más o menos lo que se va a encontrar: colorido, buen rollo y unos protagonistas que te ganan el corazón.

Puede parecer una chorrada e incluso tacharlo como un poco de superficial, pero no es así cuando –repito- ‘te ganan el corazón’.

De normal, la compañía de la Dinastía Chopra también ofrece grandes espectáculos, pero no siempre nos encontramos con superproducciones, como en este caso. Sin embargo mi decepción no se debe a que nos encontramos con una película pequeña, más que nada porque ya lo sabía, sino porque por el camino se ha dejado muchas de esas huellas de identidad que estaba comentando.

El film es una comedia sentimental que gira en torno a tres grandes conceptos: la familia, el matrimonio y la lucha por tus sueños.

Sobre el tema de la familia, eje sobre el que orbita la gran mayoría de films de la India, “Sui Dhaaga” nos trae a unos progenitores con dos hijos. Uno, el protagonista, que vive con estos es un tanto perezoso y a pesar de que obedece a sus padres no cuenta con su simpatía. El otro, vive con su familia política y paradójicamente, es el favorito de estos.

El entorno humilde en el que se mueven, las dificultades que pasan cuando la madre enferma… En la película se refleja una familia unida, pero el principal problema es que no se explica muy bien la “manía” que se le tiene al protagonista cuando este se nota entregado a la familia. Se le acusa de vago pero vemos como llega a humillarse con tal de llevar dinero a casa. Luego se ve como la familia política del hermano ‘favorito’ se inmiscuye para mal en asuntos y ‘aquí no pasa nada’…

Es evidente que todo dará un giro radical, pero aquí estamos hablando ya de previsibilidad y por lo tanto tampoco juega a su favor.

En la referencia al matrimonio protagonista, aquí por el contrario es su mejor baza. A pesar de haber visto mil y una películas de este origen sobre matrimonios concertados, el enfoque está bastante actualizado. La mujer, concienciada, no se resigna en ser la sacrificada esposa sino que lucha por su pareja. No hay amor y aunque sabemos que lo habrá, no quiere que su esposo se humille o sea ese recipiente donde, como decía, la familia eche todas las culpas de sus males. No es un enfoque feminista porque ya conocemos lo difícil que es eso en la India, pero se acerca y se agradece.

Y sobre todo, ya no es la postura a la que se acoge como valedora de su marido, sino defensora de los ideales, ese “luchar por tus sueños” en el que cualquier mujer se puede ver representada fuera ya del contexto de la película.

Sin embargo en esto el guión también tiene sus “peros”. Da algún bandazo que otro y en esa “marcha atrás” al que asistimos en determinado momento del film, el mismo se resiente en cuanto a credibilidad, algo parecido de lo que decíamos de la poca empatía de los padres con su hijo.

Otro aspecto que no me… encaja es la diferencia tan notable entre la primera parte y la segunda, separadas por el inevitable “Intermisssion”. La primera parte es una comedia muy amable, con un alma muy de comedia napolitana, ‘Commedia dell’arte’, impulsada sin duda por la Banda Sonora de Andrea Guerra, donde las dificultades se combinan con un a veces mágico espíritu de superación. Sin embargo la segunda parte se recrea en los tópicos, en el fatalismo con reacciones exageradas y soluciones ya nada creíbles desaparecida la magia con encima sorpresas sacadas de la manga.

En estos aspectos uno cae en la cuenta de que algo por el estilo lo había visto ya en otras producciones de este origen y que siempre se había achacado este proceder a la inocencia, que no ingenuidad, de las gentes de aquel país, del deseo de triunfo, del “todo está bien” al que no para de apelar el protagonista, pero la diferencia, lo que me escama, es que esto no lo habíamos visto todavía en la YRF, que su perspectiva era más moderna y actual, más la visión de esos ‘repatriados’ a los que muchas veces recurre en sus producciones, y que esto con todo el respeto del mundo me parece una bajada de pantalones. ¿Congraciarse con el público base? ¿Con la crítica que paradójicamente lo tacha de superficial? ¿O simplemente estoy equivocado?

Otro aspecto que redunda en la pérdida de entidad de la productora es que el film no posee ningún número musical al uso, es decir, de baile. Musical sí que tiene tres, de esos en lo que suena un tema acompañando la acción de los protagonistas, pero –vuelvo a lo mismo- acostumbrados a lo que es habitual en la Yasj Raj Film queda un poco… triste. Y no precisamente por el carácter romántico de las canciones.

Para acabar, Varun Dhawan resulta cumplidor, pero le falta el carisma y simpatía de Ranveer Singh con el que algunos quieren compararle. Es Anushka Sharma la que sale fortalecida: sin maquillaje sigue siendo uno de los rostros más atractivos de Bollywood y la fuerza que le imprime a su personaje, ese no rendirse y luchar por lo que uno quiere, parece que va más allá de interpretar un papel: lo hace suyo y con compromiso las cosas siempre salen bien.

Del veterano Raghuvir Yaday poco se puede decir. Cualquiera diría que lleva más de cien películas a sus espaldas -¿sabéis que llegó a interpretar a Hitler?- y que en realidad no es un padre que han escogido al azar en la calles de Chanderi.

Lo mejor del film, además del citado Yaday, los modelos de moda que nos ofrece el film, una especie de “Desigual” hindú. El más vistoso –y único- espectáculo del film.

Resumiendo, “Sui Dhaaga: Made in India” puede parecerle al espectador medio una película ideal inmersos en su exotismo y mensaje, pero al conocedor de su cultura y, sobre todo, cinematografía, les parecerá una película más, con trampas y falta de la magia de este origen.

Majui es un joven que vive con su esposa en casa de sus padres. Trabaja en una tienda de máquinas de coser a pesar de que su pasión es convertirse en sastre. Un día, empujado por su mujer, decidirá establecerse por su cuenta, pero el destino hará que el momento coincida con un ataque al corazón de su madre.

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A GENTLEMAN – Raj & D.K. – Bollywood (India) – 2017 – Acción

Agentleman

El porqué de la no-explosión del cine de Bollywood, hindú por extensión, en España no lo entiendo. Si no recuerdo mal creo que auténticos conocedores de este mundillo como Domingo López decían que los derechos de las películas tienen ciertas peculiaridades, pero dejando el tema de las dificultades de exportación/importación, todavía no hay mercado para estos productos.

De anime, cine coreano, japonés y chino en menor medida, tenemos pequeñas dosis, pero hindú…como no sea cine de autor o reivindicativo… Ah, sí o el que se estrena en salas en versión VOSE pero que luego no se traduce en edición casera con doblaje.

Que las costumbres son muy alejadas de las nuestras, que los bailes desvirtúan las historias, que si patatín, que si patatán. He oído excusas de todo tipo. Mi socio Ángel Manuel, la otra costilla de Chanpoo.com, con gran criterio y amante de (casi) todo lo asiático no termina de comulgar con este cine.

A mí, que es a lo que importa y lo que me sirve para dar comienzo al análisis de esta película, me gusta porque además de integrar la música como nadie lo ha hecho –sin música no puedo vivir- tienen una noción de la vida tan fantástica que se traduce en su forma de comunicar. Esas peleas tan exageradas, sus melodramas tan sentidos, su humor tan inocente y a bocajarro… Ponen el corazón en lo que hacen, para bien y para mal, y eso se nota.

Alguno dirá que solo es palabrería barata, que es la última moda y que solo estoy ciego por el exotismo.

Pues para contestar a este alegato me viene que ni perfecta esta película ya que lo que me gusta de ella, entre otras muchas cosas con las que entraré también ahora, es porque da una imagen idílica y moderna, mucho más sofisticada que en producciones occidentales. ¿Exotismo? Pues estoy hablando de todo lo contrario…

“A gentleman” traslada la mayor parte de su rodaje a Miami, con todo lo que ello conlleva de exteriores y calidad de vida. Porque aquí no tenemos a latinos intentando sobrevivir. Los expatriados hindús son un arquetipo de personaje de la cinematografía hindú y pocas veces vemos miseria o dificultades. La productora ‘Yash Raj  Films’ casi se ha especializado en este tipo de películas y si bien esta pertenece a la ‘Fox Star Studios’, dependiente de la norteamericana ‘20th Century Fox’, es curioso ver en los agradecimientos al inicio del film el nombre de Karan Johar, sobrino de Yash Chopra, fundador de la propia YRF… ¿casualidad?

Es cierto que la relación vendrá por otra parte, pero no las formas. Todo en “A gentleman” tiene una apariencia occidental y el tratamiento de la imagen está más que cuidado. Que la matriz sea la propia Fox tendrá algo que ver, que al principio del proyecto la vendiesen como una continuación de “Bang bang” –“Operanción Koh-I-Noor” como se bautizó en España mutilada de números musicales- remake local a su vez de “Noche y día”, también; la cuestión es que a vista de un occidental, de exotismo nada. Más bien como decía, sofisticación y lujo.

Y para llevar todo ello a la gran pantalla, ¿qué mejor que una comedia de acción? Pues eso nos encontramos, una película con espías impecables, chicas guapas y escenarios envidiables.

Por la parte de comedia, es muy ‘a la americana’, es decir, comedia ligera donde hay más simpatía que humor. Es el carisma de los protagonistas el que tira del carro y las situaciones no se fuerzan demasiado con tal de no pedirle al público demasiado. Olvidaros de los chistes zafios y los gags absurdos y hasta políticamente incorrectos, casi denunciables habituales en la India; aquí todo es bastante asumible: puede hacer gracia o no, pero tampoco nos hará poner los ojos en blanco a causa de la vergüenza ajena.

Por el trasfondo romántico, tampoco hay que preocuparse ya que aquí no hay conquista. La pareja ya está conformada, o eso es lo que desearía el protagonista… No cuento más.

La acción, sin tener una presencia protagonista, resulta gratificante. Las peleas físicas rayan a gran altura. En ningún momento tenemos ese defecto tan común en su cinematografía como son las populares “patadas al aire”, resultando las coreografías técnicamente brillantes, proporcionando credibilidad, laboriosidad y contundencia. Olvidaros de las fantasías de otras cinematografías hermanas de Bollywood ya que aquí no veremos enemigos volando a merced del cable. Como todo en la película tiene una apariencia –y gusto- occidental, así es que de desfases, ni uno. No en vano, el responsable de la misma es ni más ni menos que el francés Cyril Raffaelli, autor de coreografías de la talla de la saga “Transporter”, “La jungla 4.0” u otras películas de género bajo el sello Luc Besson.

Por su parte, Sidharth Malhotra, con un cierto aire a Eric Bana, a pesar de haber ganado algún galardón como “Peor actor” por su papel, se descubre como un correcto actor de acción, dejándonos con la idea de que cada vez entendemos menos de esto al no comprender sus desméritos para ‘valerse’ con la carga de este cuestionable galardón.

De Jacqueline Fernández poco se puede hablar ya que desgraciamente queda bastante relegada a… a… cara bonita. Y vaya sí lo es: actualmente mi actriz de Bollywood preferida. El problema es que en otras ocasiones se le ha sacado más partido.

Pasemos a, como es habitual en las reseñas de esta procedencia, la que denomino como ‘Sección de Coros y danzas’. Hasta tres números musicales tiene la película.

Chandralekha” tiene como escenario una fiesta de trabajo y resulta simpática, más la coreografía que el tema musical ya que, aunque movido y moderno, no resulta tan pegadizo a causa de la excesiva repetición del “Chandralekha” del título y la instrumentación de esa trompeta recalcitrante. Lo mejor: ver a la gente pasándoselo bien.

En “Baat Ban Jaye” cambiamos el entorno yéndonos a la playa. Con ello, el ritmo se hace más distendido, menos repetitivo subiendo las prestaciones, haciéndose más comercial. Una gozada. Colorido y, ahora sí, pegadizo.

Disco disco” acompaña a los títulos de créditos finales por lo que los poco amigos de estas escenas podrán saltárselo sin más. El resto disfrutaremos de una de estas típicas coreografías ambientadas en una supuesta discoteca setentera. La melodía nos recuerda a otras muchas pero como su función no es otra que servir de dicharachera comparsa al aluvión de nombres, tampoco desentona.

Por lo demás, otros dos temas melódicos que acompañan a las escenas más acarameladas, sin entrar como decía líneas arriba en el edulcoramiento más empalagoso. Destacar el tema “Laagi Na choote”, un dueto precioso tanto por composición como por interpretación. La piel de gallina, oiga.

Resumiendo “A gentleman” es una divertida comedia de acción, sin más pretensiones que divertir y estar bien hecha, cuidando los detalles. Y por Ganesha que cumple con creces. Y es que cuando se tienen claros los objetivos y mimas el producto, se nota trascendiendo las sensaciones del resultado buscado.

Gaurav Kapoor es un ejecutivo que disfruta de su cómoda vida. Está enamorado de su compañera de trabajo Kavya, pero esta lo cree un tipo aburrido por lo que no le hace mucho caso. Pronto la acción se cruzará en sus vidas. O no…   

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BEFIKRE -Aditya Chopra – India (Bollywood) – 2016 – Comedia romántica

befikre

A ver… pongamos los puntos sobre las is. “Befikre” es una comedia romántica. Repito, comedia romántica. Entonces… ¿a quién le importa que su final sea previsible? Si todos -seamos sinceros por una vez- esperamos y sobre todo, queremos que acabe así. Y vale, podéis ponerme en el disparadero si estoy adelantándoos su desenlace, pero no hay que ponerse en plan cafre como la prensa especializada en su país para criticar a la película en plan despectivo porque su guión no traiga nada nuevo.

Está claro que si una película es original tiene un aliciente extra que a nadie le viene mal, pero yo creo que al amante a este cine, al aficionado de a pie, lejos de ínfulas culturetas y expectativas utópicas, tampoco le importa demasiado si al fin y al cabo le están ofreciendo lo que busca.

Porque “Befikre” como comedia romántica gira en torno a un tema tan explotado como el de las relaciones sentimentales y los límites entre la amistad y el romance. Vamos, el viejo tópico que dice que entre dos personas de distinto sexo no se puede ser amigos.

Ahora bien, comencemos a diseccionar la película partiendo de esa misma base. Como he dicho, ese tema es un viejo recurso de guionistas y cineastas, más que nada porque casi todos nos hemos visto… ‘salpicados’ por ese ya principio de la psicología humana. No obstante, ¿podemos decir sin miedo a equivocarnos que esto es más habitual en la filmografía occidental que en Bollywood? En la India los clichés son otros debido a su particular cultura más cerrada. (No diré retrógrada. Uuupsss… lo he dicho)

Así es que sin querer quitar razón a los que de verdad entienden, de primeras ya tenemos algo original. Pero hay más. Sacar a relucir el tema ‘machista’ es quedarte en evidencia porque este es otro mal de tanto su cinematografía como, desgraciadamente, de su sociedad. “Befikre” arranca con un protagonista más centrado en mojar el churro -perdón- que en avanzar profesionalmente. Pero no solo es eso sino la postura casi misógina con la que se acusa a la protagonista de buscar constantemente la compañía masculina. Siendo finos, claro. Pero como he dicho, ya estamos acostumbrados aunque no deberíamos. La novedad en este caso es la naturalidad con la que se trata el tema del sexo. Que la pareja protagonista no esconda que el motor de su relación sea la atracción sexual es algo que no podemos pasar por alto.

Y como resultado de todo ello tenemos un primer tercio fresco, divertido y sí, por qué no, frívolo. Para el melodrama ya tendremos tiempo. La cuestión es que ese tono distendido encaja a la perfección ya no solo con el género sino con lo que uno busca en una producción de la YRF, principal -queramos o no- valedor del film. Y es que los más veteranos en esto del cine indio ya sabrán que la productora de la Dinastía Chopra es una de las que mejor sabe imprimir carácter y personalidad a sus obras. Así todo lo que aparece en la pantalla es colorista; límpido, brillante y cristalino, como un buen vino. Y la unión de una cuidada imagen con unos personajes atractivos y una historia que con sus fallos no deja de ser atrevidamente entretenida, conforman un producto al que el aficionado de por sí, puede ponerle pocas pegas.

Luego, como decía, llegarán las contrariedades y hasta el pesar, pero hasta en ese proceso que se dibuja hasta el desenlace -‘precipita’ en el peor de los casos si queremos ser más críticos-, encontramos suficientes alicientes como para pasar por encima de los tópicos. Por ejemplo, sus protagonistas.

Ya hemos dicho que los personajes, a merced de unos intérpretes carismáticos, se hacen querer con poco. Vaani Kapoor cumple con creces con ese rol de jovencita pizpireta, fresca y desenvuelta que últimamente prima en Bollywood. Es sin duda Ranveer Singh el que no solo como estrella más consagrada sino como joven ambicioso, se come la cámara metiéndose al público en el bolsillo. Como cómico puede pecar de caer en la sobreactuación, mal generalizado entre los intérpretes de su país y que sirve un poco de disculpa, pero en una película con este carácter tan necesariamente desenvuelto, sus a veces desmanes no solo encajan sino que se agradecen.

Y si ya hemos comentado que la imagen del film es otra de sus bazas no lo es menos su Banda Sonora y números musicales. Para empezar hay que decir que para un servidor, la Banda Sonora de “Befikre” me ha parecido una de las mejores del 2016.

“Je t’aime”, el tema que más se escucha en la película, es una de esas interpretaciones asiáticas de los típicos tangos europeos y significativamente, franceses. Dulce pero con ritmo, es imposible que no cale en el espectador/oyente. En la película se acompaña de una coreografía igualmente encantadora con lo que, como decía, es difícil que no encandile. Una vez oída, una vez recordada.

“Khulke Dulke”, por su parte, es bajo mi punto de vista, la menos buena del conjunto. De acentuado carácter local, es complicado diferenciarla de otros tantos temas escuchados en otras tantas películas. Digamos que es la típica canción india para congraciarse con los espectadores menos… ¿modernos?

“Labon Ka Karobaar” empieza lenta para convertirse en otro rítmico tanguete, precioso y comercial dispuesto a arrasar entre el público. Mucho acordeón y percusión electrónica para dejarse llevar y mover los pies al ritmo. Interludio instrumental para sacar partido a las coreografías sencillas pero resultonas. Y es que quizás esa sea la mejor palabra para definir el tema: resultón; divertido y conciso. No esconde sus intenciones.

“Love is a dare”. Ufffff… Tema instrumental que sirve de fondo para uno de los bailes más espectaculares de la película que ejecutan juntos los dos protagonistas. Bestial. La música es una mezcla de canciones de tanto el propio film como de otros insignes de la industria. Si ya de por sí es destacable, lo que lo hace brillar es la coreografía y, claro está, ejecución que se marca la pareja. Digno de ver. Casi por el número musical vale la pena la película. No digo nada más, solo recomiendo verlo.

“Nashe Si Chadh Gayi” es el tema estrella del disco. Con otro inicio lento, pronto se incorporarán elegantes ritmos electrónicos que nos obligarán a vibrar durante toda su duración. Destacar la ingeniería musical detrás del tema pues por encima de melodías comerciales se puede decir sin miedo a errar que tiene un sonido excepcional. Uno de los mejores temas del año.

“Ude Dil Bekfikre” es una especie de remix de los temas anteriores pero con la gracia que se convierte en un tema con entidad propia. ¡Y vaya vida! Otro temazo para bailar o cerrar los ojos y dejarse llevar.

“You and me” es uno de esos típicos temas de la YRF, simpático y divertido que al igual que decíamos con “Je t’aime”, se pega al cerebro como una garrapata sedienta de sangre, en este caso esperando que nos movamos al ritmo. El número musical en la película, idénticamente jocoso. Ejemplo modélico de cómo es el Bollywood más colorista.

Añadir que en “Befikre” figuran otros temas que no lo hacen en la edición de la Banda Sonora, bien porque son de otros films o bien porque no están licenciados. Sin embargo no desmerecen, al revés, enriquecen. El conjunto es excepcional.

Resumiendo; puede ser que no sea la historia más original del mundo, pero sí que convence dado el carisma y simpatía de sus protagonistas. Luego, cómo están revestidos, la música, los bailes, la fotografía… París, la convierten en una comedia romántica deliciosa, colorista y hasta divertida. De lo mejor del 2016.

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