RV: RESURRECTED VICTIMS – Kwak Gyeong-Taek – Corea del Sur – 2018 – Thriller fantástico

RV

De casta le viene al galgo”. Soy de los que piensan que los refranes, al igual que los proverbios, vengan de donde vengan, a tenor de los nuevos tiempos han perdido gran parte de esa carga que hacían que muchos se valiesen de ellos amparándose en la sabiduría tradicional, pero en esta ocasión me viene que ni pintado para dar comienzo el análisis de esta película.

La cuestión es que la premisa de esta “RV: Resurrected victims” es una de las mejores que he podido ver en años. Os la voy a resumir y me diréis si no os lo parece.

Las personas que fallecieron en circunstancias violentas y cuyos casos no han podido ser resueltos vuelven a la vida en las mismas condiciones antes de morir. Nada más “despertarse” acuden a las personas causantes de su muerte para vengarse. Tras ello, vuelven a desaparecer tras una combustión instantánea. Por si faltase algo, justo antes de lograr su objetivo e indiferentemente de su origen, dicen “Ranekama”, “Por venganza” en hebreo antiguo por lo que la iglesia católica es la encargada de investigar estos casos de supuesta resurrección.

¿A qué sí, a qué suena interesante? No en vano adapta una novela del local Park Ka-Ik y esto se deja notar.

La cuestión, el porqué del inicio de la reseña, es que en Occidente esta premisa daría para una película de terror, pero como Corea del Sur es como es, para lo bueno y lo malo, nos encontramos con un thriller. Y es que el que más y el que menos, ya sabe que esta nación y por extensión, cinematografía, ha hecho del thriller casi una religión. Y no lo digo porque haya que tenerle fe sino porque obra milagros de la nada.

Este no es el caso, tenemos una buena base y otros elementos que, adelantando conclusiones, conforman un peliculón. Así es que vayamos con ellos.

Si bien esa sinopsis dada a vuelapluma nos hace pensar en misticismo y horrores bíblicos, aquí como decía líneas arriba todo gira en torno al suspense, persecuciones y drama; vamos, las tónicas del género.

Sin embargo lo que eleva el nivel de la producción más allá de ese ‘más de los mismo’ al que parezco referirme con mis palabras son un par de elementos.

Para empezar, ese misterio que encierra la película y que produce que nos enganche. El caso que centra la trama dentro del relativamente escaso número de resucitados es el de una madre que al volver atenta contra su propio hijo, hijo al que adoraba en vida. Por si faltase poco, este es fiscal y que todo apunte a que, al volverse contra él su progenitora, sea el culpable de su muerte, abre tanto una grieta en el sistema como dos investigaciones, la que lleva el propio protagonista para limpiar su nombre y encontrar al verdadero asesino de su madre como otra paralela apartado como está, obviamente del caso.

El segundo y no menos importante aunque por ‘cuota de pantalla’ menor en cuanto a presencia es el que marca el drama personal de los protagonistas. Todos tenemos madre. Algunos no han podido conocerla, otros ya desgraciadamente la han perdido y los que más, aún tenemos la suerte de conservarla. La mayoría, sea el caso que sea, sabemos el rol que juega/ha jugado en nuestra vida y el hueco que deja o puede dejar. Aquí nos encontramos para mayor pesar con una madre que ha cuidado sola a sus hijos y una unión inquebrantable entre los miembros de la familia. Pues con este contexto, imaginaros que os acusan de matar a vuestra madre. Terrible.

Pues si sumamos al dolor en cierta forma la culpabilidad del protagonista conociendo las circunstancias que rodean a los resucitados, tenemos un bagaje dramático creíble tanto por ese resentimiento como por la justificación de algunas de las reacciones de este.

Sin embargo esto no podría funcionar tan bien como lo hace sino fuese por la implicación de su estrella protagonista, Kim Rae-Won. Atrás queda aquel jovenzuelo, típico guaperas, protagonista de Kdramas. Rae-Won, a pesar de todavía sus rasgos añiñados, es ya un adulto y no solo por edad -roza los cuarenta ya- sino por interpretación. No digo que sus trabajos anteriores fueran malos, es más, siempre ha sido cumplidor, sino que, poco a poco, se está convirtiendo en alternativa a las ‘vacas sagradas’ del país. Rae-Won, sin grandes manifestaciones emocionales, transmite lo que la película requiere hasta tal punto que nos llega a conmover. Tengo que confesar que su desenlace me hizo saltar alguna lagrimita.

En ello también influye tanto la dirección del veterano Kwak Gyeong-Taek, realizador de clásicos ya modernos como “Friend” y otras producciones  recomendables como “Typhoon: amenaza pirata”, “Champion”, “Eye for an eye”, “A love” y sobre todo “Pained”, como su Banda Sonora. Mira que he buscado quién es su compositor y no he podido encontrar nada. Entre violines, notas de piano, órgano clásico y efectos electrónicos nos da como resultante una suerte de composiciones entre Hans Zimmer y el Mike Oldfield más actual, la partitura de la película es una de las más bonitas que he podido oír en una película este año. Sensible pero potente en sonidos, no nos extraña que Gyeong-Taek dé protagonista a la música en las mejores escenas del film, sobre todo en la parte final.

Y ya que estamos con esta, no se puede desvelar mucho para no restarle suspense, pero su resolución sorprende. Se le puede criticar la manipulación de ocultar datos –¿en qué película del subgénero se permiten ser honestos?- pero… ¿criticar la carga religiosa en la moraleja del film? De lo que ‘habla’ –ya digo que no puedo concretar más ya que destrozaría el misterio- está presente en casi todas las religiones, además de ser una práctica sana para el espíritu. A mí particularmente me caló como he dicho, y mira que soy “duro” para estos mensajes adoctrinadores, como he llegado a leer por ahí.

Por último añadir que la fotografía a cargo de Kim Sung-Hwan resulta competente, aprovechando las abundantes escenas de lluvia que nos regala el film, entorno que siempre resulta estimulante para  este tipo de producciones, y más de este origen, casi una marca de fábrica de su cinematografía.

Para cerrar decir que hasta su metraje es también plausible: hora y media. Directa y al grano, tanto a la mente como al corazón.

Resumiendo, excepcional thriller fantástico que navega entre varias aguas para conformar un producto redondo que engancha y transmite. Claro candidato para remake occidental. Uno de los mejores films que nos llegan este 2018 para un servidor.

Seo Jin-Hong es un fiscal implacable. Su carácter se endureció aún más cuando no pudo encontrar al asesino de su madre siete años atrás. Para su sorpresa, esta volverá de la tumba como una de las denominadas “Víctimas resucitadas”, personas que sin saber cómo vuelven a la vida dispuestas a vengarse de quién las asesinó. Lo peor, es que su propia madre atentará contra él, haciendo que recaigan sobre su persona las sospechas de todo el mundo.

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MEMOIR OF A MURDERER – Won Shin Yun – Corea del Sur – 2017 – Thriller

Memoir

No todo vale, señores, no todo vale. Dejen ya de tomar por tonto al personal y de aprovecharse de la indulgencia del respetable.

Ya sabemos que a todos nos gustan los thrillers surcoreanos y que son unos maestros en este género, pero no por ello hay que abrigarse bajo la capa de réditos y tirar para adelante cual burro adiestrado a fuerza de costumbre sin mirar a tu alrededor.

Porque sí, porque “Memoir of a murderer” es una buena película por varios aspectos, pero de ahí a ser una obra ejemplar, va mucho trecho.

Mi principal alegato en su contra es que no se puede hacer creer al espectador aspectos que no son ciertos ni hacer de circunstancias necesarias para el desarrollo de la historia, simples anécdotas para colársela al personal. Vamos, que ni el Alzheimer es así ni guardar un diario en una grabadora de los noventa y luego buscar lo que te interesa, es algo sofisticado y fácil como nos lo hacen creer. ¡Qué esto es un thriller, no una película de Ciencia-Ficción! Que por ejemplo un enfermo de Alzheimer que olvida lo acontecido en toda una semana, no puede ir conduciendo su coche como si nada…

Ahhh… que es una licencia argumental… Una trampa, un insulto para la inteligencia del espectador.

Luego podemos pasar por alto esta cuestión -con una pértiga, claro-, pero al hacerlo tienes que ser consciente de que la nota corre contraria suerte, es decir, baja distanciándose de ese sobresaliente que se había vendido. La cuestión es si llegará al notable. Y es que son tantas preguntas que provoca esta película…

Por ejemplo: ¿Modela una película al actor protagonista o es este el que modela a la película?

Está claro que para que el protagonista resulte verosímil en esta ocasión necesitas a un intérprete de primera fila, alguien que no te falle cuando, como hemos visto, no haya por dónde creerse el guión. Sol Kyung-Gu es uno de los mejores actores de la península –de toda Asia me atrevería a decir- no solo por su trayectoria sino por su dominio de distintos géneros. Aquí mismo lo vemos saltar del drama a la comedia en segundos resultando igual de eficaz: sobrio, oscuro cuando se necesita y riendo hasta la lágrima si el libreto se lo demanda. Otra cuestión es que la cámara se deleite en ello viéndose el plumero otra vez a su director Won Shin-Yun, autor a su vez de la historia.

Todos coincidiremos que es gratificante encontrarse con una interpretación así, yo mismo disfruto con ella e incluso uno se permite tontear sacando ‘parecidos razonables’ con Takeshi Kitano, pero más que nunca parece que has forjado tu película alrededor de ella; servir al actor y no al revés.

Pero no hemos acabado todavía. Siguiendo la línea con la que había comenzado, la manipulación se amplía más allá de las herramientas con la forma de contar la historia; y es que buscando esa sorpresa, el film comienza a dar bandazos para despistar al espectador. El problema, como en otras muchas ocasiones, es cuando llegado el momento clave, sabes que aún queda una hora de película con lo que eres consciente de que hay ‘algo’ más. Vamos, que no hace falta ser un Sherlock Holmes para averiguar que no te están contando toda la verdad. Y ya no tanto ‘toda’ como la ‘única’, y claro… otra vez pasar por tonto… Y ya no hablo de las casualidades porque si no…

No obstante, creo que a pesar de todo es una buena película porque tiene elementos, además de la interpretación del protagonista, como esos golpes de humor que permiten que el film no sea tan plano –genial el entrenamiento del ‘héroe’- o que posea un buen ritmo, herencia sin duda de los antecedentes de su realizador como en la indispensable “The suspect”, pero no deja de ser un thriller más dentro de la, por otra parte, estupenda media general del género en el país.

Sin ir más lejos, a grandes rasgos el film no deja de ser uno de esos “duelos” al sol entre antagonistas tan populares que hasta el propio Sol Kyung-Gu elevó al nivel de palomitero con los consiguientes éxitos en taquilla de la saga “Public Enemy”.

Para terminar, una puntilla salida de mi mente también afectada por otro mal: la estupidez. ¿Soy yo o el estrafalario peinado del protagonista es una llamada de atención al igual que lo fue en su momento el de Cho Min-Sik en “Old Boy”?

Resumiendo, entretenido thriller que depende demasiado de la indulgencia y complicidad del espectador para dejarse manipular. Eso sí, la interpretación de Sol Kyung-Gu, eleva el conjunto más allá de la corrección.

Kim Byeong-Son sufre de Alzheimer, enfermedad agravada por un accidente que tuvo diecisiete años atrás. Lo curioso es que gracias a ello, dejó de asesinar, ya que desde su juventud no dejó de matar a aquellos que él encontraba culpables de diferentes crímenes. Un día tendrá un accidente topándose con un joven que lleva un cadáver en el maletero de su coche. Pronto descubrirá que se trata de un asesino en serie que se mueve por la zona. Para su desgracia, este conocerá a su hija, utilizándola para sus planes…

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THE MIMIC -Huh Jung – Corea del Sur – 2017 – Terror/Drama

The Mimic

Una cueva maldita, desapariciones, una leyenda local y un pueblo remoto rodeado de un siniestro bosque. Todos los ingredientes para hacer una película de terror sobresaliente. Sin embargo, adelantando conclusiones, todo se queda en agua de borrajas, ya no por su origen sino por los defectos que afectan al género a nivel mundial. Explico mis palabras.

Sobre lo del origen, más que una apreciación mía, es ya algo de dominio público: el terror en Corea, la mayoría de los casos, dista mucho de lo que uno espera en estas producciones. Desde que allá por el noventa se internalizase su filmografía y como primer título del género como fue “Tell me something” cruzase fronteras –aún me acuerdo cuando compré una copia pirata de la misma en paradójicamente Beijing junto a otra de “Shiri”… -, no tardamos en darnos cuenta que el cine ‘de miedo’ en aquel país no eran más que thrillers policiacos siniestros y, como mucho, algo impregnados de sangre. Los años fueron pasando pero las sensaciones y circunstancias seguían siendo las mismas: algún susto, estrenos principalmente dirigidos para adolescentes, en fechas veraniegas (algo curioso de verdad) y a merced, como decía, de las modas imperantes sobre todo en occidente. Hay excepciones, claro está, pero…

Dejado más o menos claro lo que mencionaba sobre su ‘origen’ vayamos con la segunda parte.

Lo de la ‘madre coraje’ en el género más que un tópico es un ingrediente habitual. Nada que criticar. Otra cosa es el enfoque. Y mira por dónde, en España somos expertos en este tema con una figura destacada: Belén Rueda.

Pues empezamos por el final: mi resumen de “The mimic” es que es una película de Belén Rueda pero en Corea del Sur.

Con esto ya está dicho todo; pero tampoco seré así de expeditivo y/o cafre más que nada porque ni quiere decir que esto sea algo malo ni, para una vez que me siento a escribir ‘cuatro’ líneas…

El argumento nos trae a una familia que se traslada al pueblo natal del marido de la protagonista para ver si llevándola al sitio donde se crió recupera algo de su maltrecha memoria a causa del Alzheimer. Claro. Ya. Todo tiene un motivo, pero… La cuestión es que en aquella población hay una cueva abandonada, cerrada al público, al costado donde estos se trasladan en el que hallarán, oh sorpresa, un cadáver y una niña perdida. Por si las circunstancias no fueran ya excepcionales, el contexto nos dice que el benjamín de la familia desapareció sin dejar rastro dejando a una madre al borde de la locura.

Con estos antecedentes y sin querer desvelar nada, se podría decir que estamos ante un thriller sicológico más que ante un film de terror. Pues ni eso. En todo caso, un drama de terror, uno de esos que desde Asia nos llegaron con el nuevo milenio y de Hong Kong donde primaba más el dolor de los personajes que las sensaciones. Y con ello no digo que la tragedia no sea una sensación, solo que para aquel que se acerque a uno de estas producciones, puede saberle a poco o a… rancio.

En todo caso hay que decir que el film no comienza nada mal, lo que por otro lado tampoco le hace un favor. Y es que su arranque nos augura, salvando las muuuuuchas distancias, un “The ring” surcoreano cambiando un pozo por un agujero en una pared. De hecho, la primera media hora es bastante intensa, con algunos sustos que sin ser muy originales son efectivos sin llegar a tomar por tonto al espectador y vaticinando un resto de película esperanzador. El problema, como decía, siempre bajo mi punto de vista, es cuando desvía tanto la mirada que se pierde.

Y ya no es tanto el contenido dramático, personal, como el de esa leyenda que termina por resultar un tanto… excéntrica, por no ser grosero.

El que esté versado en la cultura y por ende, cinematografía local, ya sabrá la importancia del chamanismo y su implicación en la industria como acicate para historias fantásticas y de terror. Aquí se junta con el flocklore local y lo que de normal es una combinación infalible, aquí se convierte en algo demasiado abstracto con mezcla de conceptos vistos ya y hasta equívocos. La sensación es que querían repetir el éxito de la imprescindible “The wailling” y se queda en algo ridículo –mira que decía que no quería ser grosero…- y carente de sentido por mucho ‘género’ al que se apele.

Está claro que ante tal descenso de sensaciones –y hasta interés- nuestra atención no tiene otro remedio que centrarse en la interpretación de la protagonista, motor principal del film, ya que ni la música, elemento auxiliar aunque estrella en este tipo cine, merece un punto y aparte. Los –pocos- efectos especiales son resultones, pero como apuntaba, escasos y más como adorno.

Resumiendo, una oportunidad perdida. El típico ejemplo de película que se pierde por el camino por dejar la senda del terror buscando dramas de sobremesa.

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Póster para “Wondeopool Goseuteu” (Wonderful Ghost), thriller de corte fantástico con Ma Dong-Seok.

El gran Ma Dong-Seok (Train to Busan/Chanpion) vuelve a ser el principal protagonista de una película que llevara el nombre de Wondeopool Goseuteu (Wonderful Ghost) cinta que auna la comedia, el thriller y de corte fantástica que ha sido dirigida por el director, guionista y actor ocasional Jo Won-Hee (Jukyigo Sipeun).

Kim Young-Kwang (Runway Cop/Hot Young Bloodsy), Lee Yoo-Young (Yourself and Yours/The Treacherous) y Choi Gwi-Hwa (A taxi driver/Train To Busan) completan el reparto que acompaña a Ma Dong-Seok en este film que llegará a las salas de cine de Corea del sur el proximo mes de septiembre.

Jang-Soo quien dirige un gimnasio de judo no se preocupa por la injusticias que suceden a su alrededor. El solo quiere hacer su trabajo. Un día  le aparece el fantasma de Tae-Jin, quien antes de morir ejercía como oficial de policía, el cual comienza a seguir a Jang-Soo a todas partes. Esa presencia fantasmal hará que este se vea implicado en un peligroso caso.

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La actriz y cantante Kang Ji-Young es una asesina en “Yaru Onna” (Yaru Onna: She’s a Killer).

La actriz surcoreana y componente del grupo de idols Kara, Kang Ji-Young (Assassination Classroom-Graduation), es la protagonista principal de la cinta japonesa Yaru Onna (Yaru Onna: She’s a Killer) que dirige y escribe el realizador nipón Keiji Miyano (Yumeji Ai no Tobashiri). Rina Takeda (Dead Sushi),  Taro Suruga (The Blood of Wolves) y el actor y cantante filipino Jake Zyrus completan el reparto.

La película tendrá su estreno mundial en el próximo Festival Internacional de Cine Fantástico Bucheon que tendrá lugar desde el 12 de julio al 22 del mismo mes. Su estreno en salas de cine de Japón será el próximo 27 de octubre.

La película de Keiji Miyano nos cuenta una historia que a priori no suena nada original pero que habrá que ver como desarrolla esa historia el director japonés. Yaru Onna (Yaru Onna: She’s a Killer) narra como Aiko que es una joven asesina a sueldo busca vengarse de la persona que asesino a su familia.

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“Soratobu Taiya” (“Recall”), Tomoya Nagase y Dean Fujioka tras la verdad de una tragedia.

Samurai Hustle, las dos adaptaciones a película de imagen real del célebre manga de fantasía y temas sobrenaturales del desaparecido Shigeru Mizuki, Gegege no Kitaro, o 10 Promises To My Dog son algunos de los trabajos del director japonés  Katsuhide Motok. Ahora presenta la que es su nueva película: Soratobu Taiya (“Recall”)

Esta película que se estrenará en los cines nipones el próximo 15 de junio esta basada en la novela homónima del escritor japonés Jun Ikeido, cuya obra fue publicada en el año 2006 por la editorial Jitsugyo no Nihon Sha. Su éxito hizo que el canal WOWOW la adaptara por primera vez en formato Dorama para la televisión tres años después del lanzamiento de la novela.

El reparto está encabezado por Tomoya Nagase quien además de actor es uno de los integrantes de la band Jpop-rock Tokio, en su faceta interpretativa se le ha podido ver en cintas tales como las de Too Young To Die! o Heaven’s Door. Y Dean Fujioka a quien veremos dentro de poco en la adaptación Live-Action al cine del manga Kids on the Slope (“Sakamichi no Apollon“) junto a la actriz Nana Komatsu, y hemos visto hace poco en la floja adaptación a película de imagen real del célebre manga de FullMetal Alchemist en el papel de Roy Mustang.

Tokuro Akamatsu dirige una empresa de transporte. Un día, sucede una tragedia con uno de sus camiones, está involucrado en un accidente que ha provocado la muerte de varios pasajeros de otro automóvil. Al principio Akamatsu duda que el problema haya sido del mantenimiento pero se descubre un defecto en el camión. Exige un reexamen por el fabricante de automóviles Hopu, cuyo trabajo evaluándolo se hace tardío así que Tokuro decide investigar el mismo ese problema. En su investigación descubre que la empresa Hopu está tratando de ocultar.

 

Teaser tráiler para el thriller de “Kensatsugawa no zainin” (Killing For The Prosecution) lo nuevo de Masato Harada.

El director Masato Harada quien hace poco tiempo estreno en los cines de Japón el film de época Sekigahara ya cuenta con un nuevo trabajo tras las cámaras de nombre Kensatsugawa no zainin cuyo título occidental será Killing For The Prosecution. Esta cinta que se estrenara en las salas niponas el próximo 24 de agosto está basada en la novela del mismo nombre de Shusuke Shizukui y que fuese publicada en el año 2013 por la editorial Bungeishunju.

Takuya Kimura ex-miembro de la banda de  J-pop SMAP y al que hemos visto en películas como las de Bushi no ichibun (Love and honor) del veterano realizador japonés Yoji Yamada o La espada del inmortal de Takashi Miike y Kazunari Ninomiya integrante de la bandboy de Arashi quien ha participado en películas como el duplo a imagen real del manga Gantz o en la más reciente Nagasaki: Recuerdos de mi hijo, curiosamente dirigida por Yoji Yamada encabezan el reparto de este thriller

Keiichiro Okino es un joven fiscal asignado al departamento de la Fiscalía de Tokio en donde se investigan los casos violentos. Además de adorar su trabajo se siente muy feliz de trabajar junto a Takeshi Mogami a quien admira. Un viejo prestamista es asesinado y la culpa recae en Shigeo Matsukura quien le había pedido una cantidad de dinero.