Made in Abyss + Caballeros del Zodiaco NETFLIX

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El agotador mes de Agosto (103 horas extras) fue devastador dejándome sin energías y ánimo para mis vacaciones así es que no he tenido muchas ganas para extenderme sobre dos series de las que ya se ha hablado sobradamente estos últimos meses. Sin embargo, veía la necesidad de escribir aunque fuesen unas pocas líneas por si a alguien le interesaba mi impresión sobre las mismas.

La primera, “Made in Abyss” formará parte seguro de mi Top 10 de las mejores series del año, independientemente de que sea una producción animada.

Basada en el manga homónimo de Akihito Tsukushi, “Made in Abyss” se presenta como un drama de aventuras a medio camino entre “Viaje al Centro de la Tierra” y “Megaman” con un trasfondo greenpunk donde el verde de la vegetación lo impregna todo.

Y esta, por encima de una historia tierna y emotiva, es su gran baza ya que la animación es de lo mejorcito que puedes encontrar ya no en un anime sino en una producción animada, incluidas las de la gran pantalla. Escenarios de una gran potencia visual, detalles al máximo que crean ambiente… Espectacular es quedarse corto.

Y como decía una historia de amistad y supervivencia, superación como casi siempre en una producción nipona, que por mucho que llegue a tocar la fibra, posee una dureza que la aleja de la apariencia infantil de los personajes principales.

No llega a nivel de “Obra maestra” porque su estructura es un poco enrevesada con enormes flashbacks que restan tensión a la historia cuando a mi parecer mejor se pone, pero en una escala de 1 sobre 10 se queda en un 9. Creo que sobra el resumen con todo lo dicho.

La segunda, es la nueva versión/reboot de la mítica serie “Los caballeros del zodiaco”, la que será por siempre mi serie de dibujos favorita. Y quizás por esa devoción no me ha parecido tan mala como se ha estado diciendo en las últimas fechas. A ver, no es una serie buena y se halla muy lejos de la serie original contándose los defectos por docenas, pero creo que el espíritu de Masami Kurumada, el mensaje que trascendía de amistad y sacrificio por los demás, ha sido bien trasladado a la pequeña pantalla. Ahora bien, hasta ahí.

Para empezar la animación no es buena. Está claro que se adecua a los nuevos tiempos, pero las infografías resultan pobres tanto a nivel de detalle como a nivel de movimiento. Los personajes se mueven como las figuras de un videojuego de los noventa, los fondos carecen de riqueza –ridículos al lado de los de “Made in Abyss”- y el cabello de los personajes están exentos de movimiento alguno. Mucho se criticó las 3D de “Santuario” y al lado de este es una joya. No sorprende que la calidad del segundo al sexto capítulo mejore en calidad porque el primero es absolutamente deplorable.

No voy a entrar con la tropelía hecha a mi Shun convirtiéndolo en chica pero sí que hayan desparecido los cascos de los personajes, que el lenguaje se haya modernizado –joder, mierda, etc.- quedando fuera de lugar o que incluso los protas asesinen como si nada, dando como resultado algo contrario a ese espíritu del que hablaba. Y si ya entramos en detallitos como por ejemplo esas gaitas en el juramento ante Saori cuando hablamos de una obra de connotaciones griegas…

Tampoco se entiende ese final brusco a una tanda de episodios para una primera temporada ya de por sí exigua de tan solo 6 capítulos pero espero que muchos de los fallos se arreglen de aquí a que se estrene la segunda temporada.

Resumiendo, ni bien ni mal. Decepcionante a nivel artístico y técnico, pero por un lado es bueno volver a soñar en ser un niño y por otro, es una gozada compartir sensaciones con las nuevas generaciones.

EL COCINERO DE LOS ÚLTIMOS DESEOS -Yojiro Takita – 2017 – Japón – Drama/Aventuras

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Así, para empezar a bocajarro, lo haré con una crítica. Y es curioso cuando la película me ha resultado casi perfecta y parece no entender de  objeciones; sin embargo, el título de “El cocinero de los últimos deseos” no le hace ningún favor ya que apunta a drama lacrimógeno de un cocinero que cumple deseos a los enfermos terminales. Y no. El llanto lo provoca, pero por diferentes razones, no obstante lo de los moribundos… Al arranque y de pasada. Me gusta más el título puesto en EEUU y otros países como es “The last recipe”. Porque el nombre original de la novela en la que se basa como es “Un hombre con una jirafa” tampoco es que le haga honores. Pero ya conocemos cómo son los traductores de títulos de películas en España….

Tampoco estoy diciendo que le pongan por título “En busca de la receta perdida”, que se acerca más tanto al espíritu como a lo que muestra, pero… ¿tanto costaba haberle puesto algo así como “La receta de la vida” que también es poético para atraer al potencial público de estos films? ¿Qué pasa que el que se lo puso en nuestro país vio los primeros cinco minutos y ya está? Alguien no hizo bien su trabajo.

La elección del póster tampoco me parece correcta ya que no transmite nada. Y encima el 80% de la película transcurre en los años 30 y la apariencia es totalmente contemporánea. Pero aquí no seré tan visceral porque igual no hay tanta libertad como en el título a tenor de derechos y limitaciones de representaciones gráficas. Doy únicamente mi opinión.

Dicho esto vayamos a lo que importa: “El cocinero de los últimos deseos” –“El cocinero…” a partir de ahora- se convierte en uno de los mejores films que podemos ver este 2019 por mucho que venga datado del 2017, cuestión que se convierte en otra recriminación contra las distribuidoras nacionales, pero dejemos ya el tema que estas líneas no están para eso.

La película nos cuenta la búsqueda de un libro de recetas que iba a utilizarse para batir el récord del mayor festín realizado jamás para mayor gloria del Imperio Japonés. Así la acción transcurre principalmente entre dos épocas, el 2002 y los años treinta (del siglo pasado, se entiende…). Los tramos que discurren a principio de milenio, son los pasos que da nuestro protagonista para encajar el puzzle de historias para alcanzar su meta. Por otro lado, los situados en los años 30, que van desarrollándose a su vez a lo largo de la década, se cuentan obviamente por medio de flashbacks y son los mejores, no tanto por el contexto histórico o la recreación sino por lo que cuenta.

Ahora bien, este formato es un viejo conocido de la filmografía japonesa ya que muchas comedias románticas o melodramas basan su fuerza en la nostalgia y/o el paso del tiempo. Solo hay que recordar la legión de producciones que surgieron gracias al éxito local de “The love letter” y demás. Pero no nos circunscribamos únicamente al panorama asiático que esta película debe, más que merecer, ser vista por el gran público.

Desde el punto de vista culinario, es excepcional. La vi recién acabado de comer y a pesar de ello cuando empezaron a sacar platos, sobre todo ese cerdo glaseado, babeaba como un gorrino ante un pozal de bellotas. Su director Takita sabe transmitir a la perfección los sentimientos que pretende provocar como esa dedicación y pasión que tiene todo buen cocinero. No solo hay que saber dónde poner la cámara y saber exigir a los actores los registros que buscas: que trascienda de la pantalla el cariño por un producto es lo que hace grande a un realizador y su película. Así “El cocinero…” nos ofrecerá más de dos decenas de platos que combinan lo mejor de la cocina china y japonesa, incluso cruzando otras fronteras gastronómicas en comunión con la proclama del otro protagonista del film.

Es cierto que el mundo de los fogones siempre ha estado muy representado en la filmografía japonesa y asiática en general dándonos buenos títulos sobre todo en la comedia, no obstante ciñéndonos al drama-barra-melodrama-barra-engendro costumbrista para un servidor esta “El cocinero…” junto a la surcoreana y también excepcional “The recipe” se aúpan en lo más alto del pódium. Pero sigamos, vayamos a lo que importa, al corazón.

He leído reseñas de esta película de críticos profesionales a los que incluso les pagan por sentarse delante de un ordenador y al igual que decía –again- del que le puso el título a la película, el sueldo se lo gana por derecho, el que le otorga un contrato, no por mérito.

Es lo malo que tienen los críticos generalistas que se creen que son gurús o sherpas y que quiénes los leen se fían de ellos a pies juntillas. Cuando vas a ver una película, por poco que sepas, al menos conoces el género al que pertenece y el que vaya a verla busca las sensaciones que provoca ese género. Ponerse a decir que si es un folletín o es una telenovela es de imbécil y de no conocer lo que ibas a ver. ¿O es que tú eres mejor que esas personas a las que les puede gustar el folletín o la telenovela?. Puedes hacerlo para definir sin embargo para utilizarlo como arma arrojadiza habla muy poco de tu objetividad ya que evidencia tu fobia hacia estos productos.

No obstante como yo no soy así y me muevo por el corazón, no por prejuicios ni apariencias, diré que “El cocinero…” puede resultar si se quiere blandita, calificarla hasta como de ñoña o incluso que recurre a trucos fáciles para provocar la lágrima, pero llegado el momento, los sentimientos se desbordan.

Ya os he dicho que cuando vi la película estaba recién acabado de comer y me encontraba un poco pesado, pues en uno de los momentos claves del film –que me callo- toda la pesadez se diluye como el aceite en una sartén. «No voy a llorar, no voy a llorar», te dices. ¿No voy a… a qué? Los segundos van pasando y notas cómo las lágrimas van aculándose en el párpado hasta que…

El detonante de tal desborde de emociones, cascada de lágrimas, no puede ser más universal –recordar, no os lo voy a destripar- pero como digo únicamente es la detonante. Ahí uno aún puede ser fuerte pero lo que hace grande a la película es que no se queda en lo fácil rematando la faena. Y no, las malas producciones practican el innombrable “hurgar en la herida”; aquí se es más armónico con el mensaje del film y es ahí donde uno ya no aguanta más.

Porque la película a pesar de hablar de muchas cosas puede resumirse en una palabra: RESPETO. Recurrir a la mística de la cocina vinculada a los recuerdos es algo común a este tipo de películas. Pero luego tenemos, utilizando terminología culinaria, otros condimentos que unidos a los ingredientes principales nos proporcionan diferentes matices y texturas. Aquí son tantos que es imposible que el menú no guste a alguien. Amistad, matrimonio, compañerismo, incluso autoestima. “El cocinero…” se convierte por un lado en un manual de las buenas conductas y por otro en una oda al arrepentimiento.

Y por si aún faltase algo el tercer tercio se introduce en el terreno del thriller. Es algo que aparece de repente pero que dota de carácter al conjunto porque nos ofrece momentos duros (y hasta sangrientos)  evidenciando que no estamos ante un producto infantil.

Así “El cocinero” se convierte en casi una Obra Maestra. Y digo ‘casi’ porque la sorpresa que nos depara la parte final no resulta tal. De todas formas es como cuando vas a tu fiesta de cumpleaños sabiendo que están ahí esperándote: tienes que poner cara de sorprendido porque por un lado no quieres defraudar el afecto que te profesan y por otro porque realmente te sientes agasajado.

No puedo acabar sin mencionar dos elementos que destacan en un conjunto ya de por sí sobradamente agraciado. Por un lado la banda sonora de Yugo Kanno que se demuestra digno heredero de Joe Hisaishi demostrando su experiencia en el campo del anime, y por otro, Aoi Miyazaki. Es imposible no enamorarse de su personaje. Una de las mujeres más encantadoras que se puede ver en una película. Gran parte del mérito de este film lo tiene ella. Esa sonrisa calaría en el corazón de cualquiera.

Resumiendo, estamos ante una producción que va dirigida al corazón pero que no se resigna en adoctrinar y tocar la fibra sensible del espectador; ofrece un espectáculo único culinario y hasta su punto de aventura. Esto es cine: un viaje al corazón y a los sentidos. Uno de los mejores films que podrás ver este año.

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Crítica (Opinión) de “Dororo”, una de las series de anime de este 2019.

Como es habitual en mi os daré mi opinión sobre el anime, sin duda de los mejores de este año, pero no del manga el cual conozco por su fama y la de su autor pero no he leído.

“Dororo” es la nueva adaptación al anime del conocido manga de mismo título del maestro Osamu Tezuka que se estreno en Japón el pasado mes de Enero. Dirigida por Kazuhiro Furuhashi, director tanto de la serie de televisión como de las Ovas del anime de “Kenshin el guerrero samurái” y escrita por Yasuko Kobayashi quien  participo en la serie de “Shingeki no kyojin” (Ataque a los titanes).

Esta nueva versión de la obra de Tezuka que viene producida por el estudio de animación MAPPA en colaboración con Tezuka Productions se aleja del primer anime que adapto el manga estrenado en el año 1969 en el diseño de sus personajes pues el original contaría con el diseño original del llamado padre del manga y el anime. Esta versión reciente hace algún que otro guiño a estos.

El manga de OsamuTezuka que también obtuvo una adaptación a imagen real en 2007 fue publicado originalmente en la revista de la Shūkan Shōnen Sunday perteneciente a la editorial de Shōgakukan en 1967 habiendo sido cancelado en 1968 pero el cual finalmente fue concluido paralelamente a la primera serie de anime en 1969 y a través de las páginas de la revista Bōken’ō de la editorial Akita Shoten.

La serie estrenada este año y con gran éxito se compuso de 24 episodios así que su trama se condenso comparada con la obra original. En la parte técnica decir que la animación es muy correcta sobresaliendo esta en los momentos de acción que inundan la serie de televisión así como en las escenas crudas y violentas la animación también ayuda mucho en su presentación en pantalla.

En cuanto a la historia es bastante oscura y siniestra, lo más  seguro es que el manga sea más radical en este apartado pero lo que ofrece la serie de televisión es muy cruel tanto para su personaje principal como para los antagonistas y sobre todo lo trágico que rodea al pequeño Dororo quien ve como su vida comienza a tener sentido cuando inicia su viaje junto a Hyakkimaru y será el contrapunto del drama de este para dar cierto alivio cómico así mismo como esperanzador a una producción anime que no se corta en ser directa y sin tapujos.

La serie tiene dos Openings así como dos Endings los cuales  son de alabar; Los Openings son “Kaen” interpretado por Ziyoou-vachi desde el episodio 1 al 12, y del 13 al 24 se oía el tema de “Dororo” interpretado por la conocida banda de Asian Kung-Fu Generation.  En cuanto al Ending desde el 1 al 12 era “Sayonara Gokko obra de Amazarashi, mientras que del 13 al 24 la canción que se escucha es “Yamiyo de Eve.

Sinopsis: Daigo Kagemitsu es un señor que al nacer su primer hijo se lo ofrece a los demonios a cambio de que sus tierras prosperen y su estatus dentro del poder gubernamental sean propicio. 48 partes del cuerpo del recién nacido se le concede a cuarenta y ocho demonios. El pequeño es abandonado a su suerte por orden de su padre, pero es rescatado por un doctor que consigue reconstruirlo con prótesis de madera. Ahora Hyakkimaru en su edad adulta decide recuperar sus cuarenta y ocho partes perdidas, tendrá que ir venciendo a cada uno de los demonios con los que pactó su padre. En su búsqueda le acompañara el pequeño y ladronzuelo Dororo.

Resumen: La obra de Osamu Tezuka adaptada en una nueva y moderna serie de televisión que ha terminado por ser de las mejores de este 2019. Una de las historias mas enternecedoras a la vez que desgarradora y cruel. La visión mas siniestra del ser humano que aun con esperanzas te lleva al mismísimo infierno de la ambición humana.

Dororo

Crítica (Opinión) de “Quiero comerme tu páncreas” (“Kimi no suizô wo tabetai”).

Soy de los que se enfadan al oír a esas personas que al ver que una película o serie de televisión es de animación ya se les viene a la cabeza esa errónea frase de “es para niños”, algo que uniéndolo al tema del japonés es aun mas erróneo si cabe. Pues como es lógico dentro del anime hay muchos géneros y los hay por supuesto para niños pero también se ofrecen propuestas que van pensadas para el público adulto (Y no, no hablo del Hentai). Esta es una de ellas.

“Quiero comerme tu páncreas” o “Kimi no suizô wo tabetai” es la hermosa adaptación al cine de la novela homónima obra de Yoru Sumino y dirigida por Shin’ichirô Ushijima. En verdad, hay dos películas basadas en esta exitosa novela de Sumino, aunque una de ellas es en versión a imagen real. De la que os hablo es de su versión anime que pude ver hace unas semanas atrás en una sala de cine.

Al igual que ocurriese en el clásico “La tumba de las luciérnagas” del director ya fallecido Isao Takahata esta película de Shin’ichirô Ushijima se presenta dando una bofetada directa al espectador pues uno de sus protagonistas muere y se nos da esa información desde su inicio. Aunque esto pudiese perjudicar el desarrollo de la historia no lo hace sino que la hace ser más interesante por la empatía que tenemos hacia sus dos protagonistas.

Esta reciente producción dirigida por Shin’ichirô Ushijima quien viene de realizar diversos cortos contiene una animación en manos de Yuichi Oka de lo más increíble así como un diseño de personajes excelente obra del propio Oka y una música fantástica compuesta por Hiroko Sebu que adorna los diferentes tramos de la película.

Venida de manos de Studio VOLN no dejará a nadie indiferente. Solo porque desde el inicio sabemos la tragedia que se viene encima no es hasta llegar a su tramo final cuando el corazón más fuerte caerá en un pozo de amargura y a más de uno le hará soltar unas cuantas lágrimas sin dudarlo. Lo prometo.

“Quiero comerme tu páncreas” (“Kimi no suizô wo tabetai”) es una película donde se presenta una historia de amor, de amistad, de emoción entre dos personas que en un principio no tienen nada en común pero que poco a poco se irán abriendo el uno al otro sentimentalmente.

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“Made in Abbys”, crítica (Opinión) de una de las últimas maravillas del anime actual.

En el verano del 2017 vio la luz en la televisión japonesa la adaptación a serie de anime para televisión de “Made in Abyss”, basada en el manga homónimo obra de Akihito Tsukushi. Al inicio de esta critica quiero dejar claro que “Made in Abyss” es una de mis series favoritas.

Lo primero que debéis saber es que esta serie no es lo que parece a simple vista, pues ya si decidís empezarla y veis el diseño de sus personajes esto puede llevaros a engaños a más de uno: Pues en verdad estamos ante una producción de ciencia ficción con toques de aventuras y ciertos elementos de horror.

“Made in Abbys” dirigida por Masayuki Kojima (“Monster”) cuenta en su primera temporada, ya se anuncio una segunda y quedan por estrenarse dos películas para cines, con13 episodios que están producidos por el estudio Kinema Citrus, responsable este de otras series de interés y que pueden ser algo desconocidas como son “Tokyo Magnitude 8.0” y “Black Bullet”.

Tiene muchos elementos a elogiar pero destaca una magnifica animación, unos escenarios tanto naturales como los que se enmarcan en el apartado fantástico que nos recuerda a las realizadas por el mítico Studio Ghibli. Así que en este apartado técnico esta serie sobresale sobre la mayoría de producciones animes de los últimos años.

Estamos ante una serie que nos cuenta una historia de ciencia ficción en la que como ya comento destaca su apartado visual y aunque se distancia de lo que podría haber sido el diseño de los personajes relacionándolos con esta trama estos son sencillamente “cute” aunque realmente lo que les ocurre en su aventura está muy lejos de ser bonito o infantil, para nada de eso.

“Made in Abyss” es dura, lacrimógena y bestia en momentos que no te esperas.  Sus personajes principales Riko y Reg lo pasan mal, muy mal, así que esta nos presenta ciertas escenas que te encojen el alma y en otras te dan un puñetazo en todo el estomago sin poder hacer nada más que seguir mirando la crueldad que desprende esta serie tras su aspecto “bonito”.

Si ya la animación es fantástica, otro de los apartados que destacaría es el de su banda sonora. Esta es obra del compositor australiano Kevin Penkin quien pese a tener otros trabajos este es el que le ha dado a conocer más internacionalmente. Su banda sonora en general es para tener en casa.

Resumen: “Made in Abbys” no es lo que parece tras un apartado técnico impecable, un diseño de personajes dignos de un producto infantil y una estupenda banda sonora. Esta es una historia de aventuras, de amor a la naturaleza, al prójimo, pero sobre todo de supervivencia en un mundo desconocido que te puede sorprender tanto gratamente como cruelmente.

SINOPSIS: Riko es una huérfana que vive en la ciudad de Orth, la cual esta rodeada de un misterioso pozo al que llaman Abismo, este llega hasta las profundidades de la Tierra. En el interior del Abismo se hallan extraños artefactos y ruinas de una avanzada civilización. Riko pertenece a los Cave Raiders  excavadores que bajan por el pozo en busca de reliquias. Pero el objetivo principal de ella es el de encontrar a su madre, una Cave Raider de élite que desaprecio en el abismo pero que de alguna forma logro mandarle un mensaje a su hija. En una de las ocasiones en que Reiko desciende esta es salvada por Reg, un niño mitad humano, mitad robot.

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ONE CUT OF THE DEAD – Shinichiro Ueda – JP – 2018 – Comedia

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Me estoy haciendo viejo. Y claro, detrás de esta obviedad/tontería hay una postura creo muy común al resto de los mortales, acentuada cuando uno es friki. ¿Pero quién no es friki? No hace falta gustarte el cine de género, los cómics o el anime. A lo mejor eres friki del punto de cruz, de las tele-novelas o del rock más duro. En fin. A lo que iba…

Por ejemplo, a estas alturas de la vida, creo que a casi todos nos da lo mismo la opinión de conocidillos, ya no digo de gente que ni has visto nunca, por eso muchas veces soltamos nuestras verdades sin calcular las consecuencias. Y aproximándonos ya a esta reseña, a estas alturas de la vida intento ver las películas lo más ‘limpio’ posible; un tráiler como mucho y ya está.

Esto puede parecer incongruente con alguien que lleva más de 20 años escribiendo reseñas de películas pero tengo que recordar que cuando comencé en ‘esto’ mi intención era dar a conocer la cinematografía asiática, algo que por aquel entonces no era tan de ‘dominio público’ como ahora. Las cosas cambian y tú no eras el mismo que hace veinte años, ¿verdad?

La cuestión es que creo que por primera vez voy a decir esto alto y claro: más que nunca es necesario poner en sobre aviso sobre una película para poder ser disfrutada al máximo, y es que esta… NO ES UNA PELÍCULA DE ZOMBIES.

Y ya no solo es que no es una película de zombies sino que… NADA ES LO QUE PARECE.

Esto viene a cuento porque tras su pase por la edición del Festival de Sitges del 2018, el film de Shinichiro Ueda se convirtió en la comidilla de todos los aficionados. A decir verdad, los que nos movemos por el fandom asiático ya habíamos oído hablar de ella por su sorprendente éxito de taquilla, pero no fue tras su presentación en el certamen catalán cuando se fue consciente de su repercusión. Ya no solo fue la positiva, entusiasta recepción sino incluso las noticias que hablaban de su pronta comercialización en nuestro país.

Dicho esto, rápidamente nos llegó por los habituales medios… ¿alegales? y claro, las expectativas eran tan altas que pronto me dispuse a verla, como decía, lo más limpio posible. En este caso ni había visto el tráiler, solo lo dicho: comentarios entusiastas y alguna imagen.

Hete ahí que cuando empecé a visionar la película, mi sorpresa fue proporcionalmente inversa a la de los miles de aficionados que la habían visto. ¿De verdad que ‘hesto’ –hago hincapié en lo de la ‘h’- era lo que muchos habían tachado como el ‘film del año?, me pregunté. Vale que el film era modesto pero no tenía gracia para encajarlo como comedia y hasta se notaban las carencias por muy humilde que fuese… Ná de ná.

En mi irreductible idiosincrasia estúpida pensé en pararla –otro de esos efectos secundarios de ese <<A estas alturas…>>  con el que comenzaba la reseña- pero menos mal que, como digo, soy imbécil y aguanté porque de otra manera me hubiese perdido realmente lo que todo el mundo decía, una de las mejores películas del año.

A ver… Sin destripar nada, que una cosa es que diga que haya que poner en sobre aviso y otra que la reviente: “One cut of the dead” no es una película de zombies, sino una película de CÓMO se hace una película –o al menos, cortometraje y ‘foundfootage’ para más señas- de zombies, que es distinto.

El propio cortometraje lo veremos en esos primeros diez minutos y tras eso veremos el proceso de su realización y el porqué de todos esos… defectos que al fin y a la postre no lo son tanto.

Y la magia de la película es que lo que parecía una, siendo francos, mierda de película, se convierte en algo único, un producto ejemplar de ensalzamiento de la amistad, la familia y la superación personal. En serio. Creerme. Un producto de zombies elevado a una oda a la unidad, algo tierno y hasta familiar.

De hecho, la vi con mis hijos y terminamos todos como en los animes con los ojos redonditos y brillantes al borde del llanto, con ganas de levantarnos del sofá, aplaudir y vitorear a la película.

Desde siempre los japoneses han sabido hacer películas vitalistas y optimistas. Los surcoreanos le van a la zaga pero a diferencia que sus vecinos, otrora invasores, se les ve el plumero pecando a veces de melodramáticos o peor, lacrimógenos.

“One cut of the dead”, además por su carácter independiente, casi amateur, trasmite una desbordante ilusión, frescura, que casi se puede palpar, esa pasión que solo los que creen en su producto pueden lograr. Solo recordar que muchos de los integrantes del equipo se pagaron de su bolsillo el viaje hasta España para presentar el film en Sitges.

Resumiendo, poco puedo añadir más: FELICIDAD absoluta. Si estás de bajón, te harás un favor a ti y a mí por verte con una sonrisa de nuevo, escogiéndola. Repito: NO ES UNA PELÍCULA DE ZOMBIES, es CÓMO se hace una película de ZOMBIES y aunque parezca mentira, esto puede incluso a provocar que veas la vida de otra manera.

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“One Cut of the Dead” (“Kamera o tomeru na!”), crítica (sin spoilers) de una de las mejores películas del 2018.

Hablamos de una de las grandes propuestas del año pasado pero que un servidor ha visto en este recién estrenado año 2019, y que se ha convertido en una de mis primeras películas favoritas de este año, se trata de “One Cut of the Dead” (“Kamera o tomeru na!”) el film japonés que se pudo ver y disfrutar en la pasada edición del Festival de Sitges ; en el cual triunfo entre el publico mas entregado, aunque sin premio alguno.

Lo primero que se ha de decir de esta cinta dirigida y escrita por Shinichiro Ueda es que se ha de ver sin saber nada de ella, pues así el espectador logra encontrarse con sorpresa tras sorpresa en un film que pese a su bajo presupuesto ha logrado ser un enorme éxito en la taquilla japonesa durante muchas semanas. Esperemos que cuando llegue aquí de manos de la distribuidora La Aventura ese éxito se vea reflejado. Aunque sea un poquito nada más.

Lo que si podemos decir sobre “One cut of the dead” es que comienza siendo una película de zombies, con poco money pero echándole ganas sus responsables, y cuyo tono de serie Z puede echar a alguien para atrás pero les ruego que esperen un poco pues a partir de su media hora la película dará un giro radical que dejara con el culo torcido en la silla a más de un@, pero literalmente. Sobre este giro es mejor que no sepan nada hasta que la vean pues merece mucho la pena descubrirlo por ustedes mism@s.

Habria que destacar varias cosas de esta cinta, entre ellas a Shinichiro Ueda quien debuta en la direccion  haciendo un trabajo sublime detrás de las cámaras  (un plano secuencia brutal) apostando por el realismo o lo que se suele llamar el documental falso pero sobre todo por un guion que merecería un oscar pues es sencillamente brillante. Y al  reparto al completo de esta película que encabezan Yuzuki Akiyama,  Takuya Fujimura,  Ayana Gôda,  Takayuki Hamatsu,  Manabu Hosoi, Hiroshi Ichihara,  Satoshi Iwagô,  Sakina Iwaji, y Kazuaki Nagaya. Todos ell@s están geniales en sus respectivos papeles.

Ya no diré nada mas pues desde aquí serian ya spoilers y la verdad es que prefiero que la vean y ya luego si quieren comentar por aquí estaremos para hablar de esta joya del cine moderno que gustara tanto a los fans del cine de zombies aunque sean por sus guiños al subgénero, como por los que sepan disfrutar de una excelente comedia.

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